Chapter 36:
Harry sentía un extraño vacío en el corazón, que asociaba a la tensión que le producía saber que su padre estaba, probablemente, en alguna sala de interrogatorios, prestando declaración. Se movió un poco, acomodando la cabeza en el varonil pecho de Draco, mientras pensaba en lo extraño que se le hacía el no saber si habría más clases de Oclumancia.
Pensar en el poco tiempo que había tardado en volverse dependiente de sus padres, como cualquier otro chico de su edad, le sorprendía todavía. Y pensar en la forma en que se sentía en ese momento, sabiendo que uno de los dos podía no volver, le sorprendía aún más.
Harry se levantó con cuidado de la cama, al oír el reloj dando las ocho campanadas que marcaban el inicio de otra hora más. A su lado, el primogénito de los Malfoy se había quedado dormido, ovillado, dándole un aire inocente e infantil. Harry acarició su cabello rubio plateado con delicadeza, antes de depositar un suave beso en su sien y levantarse en completo silencio.
Afuera ya había anochecido, y todo parecía en calma, con el cielo despejado y sin nubes; sólo la hermosa esfera reluciente en cuarto menguante rompía la monotonía del firmamento. Harry supuso que en ese momento Crowe ya tendría que estar en su casa, preparándose para dormir y descansar.
El moreno salió de la habitación en completo silencio, cerrando la puerta tras de sí con cuidado, antes de marchar hacia el dormitorio en el que se había asentado Theodore. Una vez que estuvo frente a su puerta de roble oscuro y grueso, Harry se acomodó las gafas en la nariz antes de llamar varias veces, golpeando la superficie porosa de madera.
Y segundos después, consiguió la respuesta que esperaba: la puerta se abrió, el mecanismo activado por magia, y Harry pasó al interior, mirando la simple decoración de la habitación austera, antes de posar su mirada sobre el cuerpo de Nott, de espaldas a él. Esperó por medio minuto en silencio, antes de que el muchacho, aún sin mirarle a la cara, hablara:
- ¿Ya estáis preparados?- su tono seco y frío obligaba a Harry a distanciarse del muchacho. Asintiendo con la cabeza, Harry afirmó:
- Sí. ¿Tú?- preguntó a su vez el moreno. Con lentitud, Theodore giró sobre su eje, dejando ver su rostro molesto y su ceño fruncido. En su mano derecha llevaba tres galeones, y en la izquierda su varita.- ¿Qué te pasa, Theodore?- Rápidamente llegó a su lado, y frente a frente, a dedos de distancia, Nott susurró:
- Lo que me pasa eres tú, Potter. Me da igual que seas el Salvador del mundo mágico o la puta de Draco, yo no me fío de ti.- su voz salió suave y sedosa, en un hilo de voz, que le cayó a Harry como una jarra de agua fría. Tomando su diestra, Nott dejó uno de los galeones en la palma de su mano, antes de empujarle el hombro con el suyo propio y decir.- Ahí tienes tu traslador. Si quieres, te largas.
Guardándose para sí todas las réplicas que su mente fabricaba cada pocos segundos, Harry siguió al slytherin de cerca hasta su propio dormitorio, y adelantándose a él con una mirada retadora, entró en su habitación, arrodillándose frente a su cama para despertar a Draco.
Con cuidado alzó su mano frente a su rostro y le tocó suavemente, haciéndole despertar con parsimonia. Y, cuando los ojos de Malfoy comenzaron a abrirse, Harry sonrió, mientras el primero se estiraba como un felino y bostezaba, antes de besarle.
- ¿Nos vamos ya?- preguntó con voz somnolienta Draco, levantándose de la cama y acomodándose la ropa con altivez y orgullo. Harry ensanchó su sonrisa, mientras le daba la mano, y juntos salieron al encuentro de Theodore.
- ¿Ya estáis los dos?- cuestionó en cuanto la puerta se abrió. Sin darles tiempo a responder, se acercó a Draco y le tendió su galeón. Éste sonrió y se lo guardó, lanzándole una mirada cómplice, que dejaba entrever sus pensamientos compartidos entre los dos amigos.
- Sí. ¿Cuál es el plan?- preguntó Harry, mirando intencionadamente a Draco. Su sonrisa se ensanchó hacia un lado, antes de empezar a decir:
- Iremos por la red flú; y tendremos que procurar no hacer ningún enfrentamiento abierto contra nadie que pueda estar en la casa.
- ¿Es que tiene esposa o hijos?- inquirió Harry, confuso. Sinceramente, esperaba que estuviera solo.
- No, pero es un sangrepura y está nadando en dinero, tanto por su trabajo como por su herencia. Por lo tanto…- Draco dejó la frase inconclusa, esperando que Harry continuara:
- Tiene elfos domésticos.
- Exacto. Si algo sale mal, nos retiramos.- finalizó, enseñando la moneda que le había dado Nott. Por un breve espacio de tiempo, los chicos se quedaron callados, mirándose los unos a los otros, hasta que Harry dijo con voz queda:
- Estamos juntos en esto.- asintiendo con la cabeza, ambos slytherins lo repitieron en un murmullo.- Pase lo que pase.- susurró, cuando los muchachos le dieron la espalda para mirar la chimenea encendida y el suave fuego bailotear sobre la madera. Conseguiría que Theo confiara en él, fuera como fuera.
N/A: porque los amigos están siempre en las buenas, y los buenos amigos están también en las malas. Mi regalo navideño para vosotros, mis lectores.
~º~º~Feliz Navidad~º~º~
