Capítulo 37: Sonreír al mundo

(En el mar…)

Una criatura misteriosa nadaba por varios pasillos, de un palacio en las profundidades del océano, a su lado estaba flotando un pez

En ello ambos llegaron a un salón, en su interior brillaba las paredes de un color verde, el suelo de color azul, y el techo de color amarillo

El centro del salón había una almeja marina, que tenía un fulgor blanco…

— Señor ¿Qué hace? — pregunto el pez de extravagante color

La criatura no respondió y abrió la almeja que contenía una piedra trasparente parecida al cristal, que tenía forma de una gota de agua

En la pared de la concha se veía una imagen de dos seres que estaban comiendo juntos…

— Pero ¿Es… es… Perry? — Pregunto el pequeño pez

— Si, su sonrisa hacia que este lugar tenga vida, el lugar que solo la familia real conoce — Respondió tranquilamente

— ¿Cómo puedes estar tan seguro? — Pregunto el pez

— Es mi hermano, yo lo sé — Dijo mientras tomaba la cadena

— Tengo que traerlo, el mundo está mal… él es el único que puede ayudarnos — Dijo al ver por la ventana y el desastre que había

— De todas formas es el rey de aquí — Dijo al saltar de la ventana

Todo el reino lo podía verlo desde donde estaba…

— Necesitamos que venga — Grito al mundo

— Si — Gritaron los presentes

— Pulpo — Llamo a su mascota

El pulpo se hizo presente…

— En un mes busca donde esta Perry y tráelo, también a su enemigo… los ocupo a ambos — Ordeno molesto

El pulpo se fue y todos aclamaron su gloria, su rey volvería en poco tiempo después de tener 11 años de ausencia

(En ese momento…)

Perry miro a su alrededor, todo era borroso, imágenes de agua, de una silueta que lo rodeaba, de una luz que daba vueltas sobre su cabeza, de un mundo perdido en peligro…

— Perry ¿Estas bien? — Heinz le pregunto

El negó con la cabeza, la visión se le hizo imposible, hasta el punto de que en sus ojos solo se veían en blanco

Fin del treintaisieteavo capítulo