* Veronica Rucci ¡Gracias Veronica! Sí, ellos siguen en buen camino por su relación. Definitivamente, Blaine ha ganado confianza pero le falta mucho terreno que recorrer todavía.
Jajajaja, todos en espera del Klex :P
* Maria Soledad Rodriguez Así es, Kurt es un sol sin lugar a dudas, y está ahí para Blaine amándolo y ayudándolo a volver a ser la persona fuerte y segura que alguna vez fue.
Jajajaja, tú también te unes al club que espera Klex :D
* Yamii Leguizamon Patrick no será precisamente el que cause problemas.
* Ody Henderson G. Colfer =)
* Kmiilo Bastidas Sí, Blaine va avanzando poco a poco. Gracias =)
* Falalo Muchos besos 3 El nuevo capítulo ha llegado.
* Georgi G Sí, ellos son el uno para el otro y se complementan a la perfección. Aquí la actualización.
* Jeny Sí, su relación es especial. ¿Por qué la felicidad es peligrosa?
* Nicol López Alcívar ¡Muchas gracias Nicol! Kurt ama mucho a Blaine y procura demostrárselo en todo momento. Ellos avanzan en su relación y Blaine sigue progresando en su recuperación =)
Aquí lo que esperabas.
* MauroMoyaKlaine Ellos son muy dulces y no pierden oportunidad de demostrarse su amor.
Jajajajaja, todo tiene su momento, y el del Klex va a llegar ;)
Kurt quiere darle la vida que Blaine se merece, y es su apoyo incondicional.
Así sucede a veces, todo se complica cuando quieres hacer algo.
Después del accidente el mundo entero de Blaine se vino abajo.
Las nuevas y muy modernas sillas eléctricas son una maravilla, pero lamentablemente no están al alcance de todos los que las necesitan por sus elebados costos =/
Jajajaja, ya ves por pensar sólo en el Klex jajajaja.
Totalmente, y Elliot y Alejandro se han vuelto grandes amigos de Blaine, aunque éste jamás lo hubiese imaginado.
Correcto, aunque le cueste, necesita empezar a alejarse de su zona de confort y relacionarse con otras personas.
Jajajajajaja, pues ellos necesitan hablar de tantas cosas que están en el aire. Ya habrá tiempo para el Klex, tienen toda la vida :)
Jajajajaja, Rachel fue un pilar importante para la recuperación de Blaine, y él ya la perdonó por cualquier error que ella cometió.
Blaine no quiere ser una carga para Kurt, aunque sabe que éste lo ama, necesita sentirse útil.
Porque la relación de ellos va más allá de lo físico. Además de que Blaine ha puesto una muralla nuevamente en cuanto a intimar ya que ahora que sabe que no tiene ningún problema y su cuerpo no reacciona, se siente más inseguro. Kurt como buen novio respeta eso y no va a sobrepasar los límites.
¡Oh! ¿Y cuándo se va a México?
Charles fue tan importante para Blaine, y siempre lo va a extrañar.
Me alegra que te haya gustado tanto y que lo disfrutaras. Aquí tienes un nuevo capítulo. Besos.
* Day7_Mst Hoy sabrás lo que sucedió. Así es, ellos se aman mucho, y han logrado una gran conexión más allá de todo, incluyendo la parte física.
* LetyBL Aquí llega la actualización.
* brendagleek22 Así es, Blaine es el complemento ideal para Kurt, aunque a veces le cueste darse cuenta.
Jajaja, a veces todos necesitamos un pequeño empujón.
Y ahí es cuando el celular se convierte en una molestia...
Klaine es eternidad, no importa por cuánto tenga que pasar.
Charles jugó un papel muy importante en la vida de Blaine, y a pesar de que ya no está, no deja de ser una buena influencia.
El nuevo capítulo está aquí. Disfrútalo.
* hummelandersonsmythe Correcto, poco a poco, pasos pequeños, cada quien avanza a su propio ritmo, lo importante es que continúa trabajando por lo que quiere.
Ellos son felices y su relación sigue avanzando y fortaleciéndose.
* KBItsColdOutside De nada Samantha =) Gracias por leerme y vivir cada historia.
* AdrianaBotero2 Sí, Blaine va a paso lento, pero avanzando en muchos sentidos.
* ArlethGallagher Así es =)
Blaine tiene 35 años.
* robinnxc Hoy sabrás lo que ocurrirá, y otras cosas más.
* abips ¡Qué emoción volver a saber de ti! Lo importante es que estás de regreso =)
Ellos se aman y tienen una relación muy especial que se va fortaleciendo día a día.
El nuevo capítulo está aquí. Saludos y disfruta la lectura.
* ximenavaldezg =)
* hrhadra_ He tenido varios inconvenientes que me impidieron actualizar antes, pero aquí estoy de regreso.
* nachaasdfghjkl Es una historia llena de muchas emociones.
Inconscientemente Kurt está sacando a flote sus sentimientos hacia Blaine :)
Para Benoît Blaine es muy importante y no lo iba a dejar a su suerte.
Blaine todavía tiene muchas inseguridades, y es fácil que le llenen la cabeza de ideas equivocadas.
* andrea_martinezS Blaine tiene 35 años.
CAPÍTULO 37:
"Las Sombras del Pasado"
.
El de ojos como la miel observaba a todos conversar con tanta familiaridad a pesar del tiempo que tenían de no verse, y no pudo evitar preguntarse si sería de esa misma manera si algún día tuviese la oportunidad de reunirse con sus viejos amigos.
Suspiró y salió al balcón, admirándose con la hermosa vista. De algún modo luego de las presentaciones había logrado apartarse desapercibidamente ya que todos estaban absortos entre ellos, emocionados y poniéndose al día.
- Es maravilloso, ¿cierto? – Una voz femenina lo hizo girar la cabeza hacia un lado para encontrar a Tina apoyada en el barandal.
- Ah… Sí, lo es. – Quizá no fue tan desapercibida su huida como había pensado.
Una pequeña plática con más monosílabos que otra cosa se llevó a cabo por unos minutos en los que el ex artista trataba de no demostrar que estaba nervioso y al mismo tiempo se repetía que no tenía por qué preocuparse. Él había tratado con miles de fans en sus conciertos, firmas de autógrafos, convivencias, etc. Era una persona acostumbrada a relacionarse con los demás con mucha facilidad… Bueno, el antiguo Blaine, pero de cualquier forma podía manejar una conversación con una chica.
- Blaine… – Lo removió ligeramente del hombro. – ¿Está todo bien? Te perdiste en tus pensamientos.
- Lo lamento. ¿Dijiste algo?
- Sí, quería saber si puedo hacerte una pregunta algo personal. Ya sé que recién nos conocimos…
El pelinegro se sintió incómodo. Sabía que eso pasaría, alguno de ellos le preguntaría por qué estaba en esa silla. En su mente había ensayado varias respuestas para esquivar el tema sin ser grosero, pero en ese momento no recordaba ninguna.
- Ah…
- Te estuve observando y me llamó mucho la atención…
Oh no… Ahí iba el cuestionamiento al que no quería enfrentarse.
- ¿Blaine?
- Lo lamento, no te escuché. No volverá a pasar.
- Te pregunté si te sentías incómodo con nosotros porque te alejaste enseguida. Aunque creo que la respuesta es afirmativa.
Definitivamente no estaba listo para eso… Ni en un millón de años se hubiese imaginado aquel cuestionamiento.
- Eh… No, ustedes son… agradables.
- Tan agradables que preferiste evitarnos.
- No, no es eso. – Respiró con pesadez. – Estoy un poco nervioso, pero no tiene que ver con ustedes, sólo no soy bueno socializando.
- No diría eso. Eres muy agradable, aunque te distraes un poco, pero tranquilo, somos un grupo de amigos algo escandalosos, pero sólo eso. Es la algarabía del reencuentro. ¿Qué tal si tú y yo seguimos platicando y cuando te sientas más cómodo nos unimos al grupo?
- Ah… S-sí, amm… claro. Está bien.
- Puedes decir no, no voy a molestarme ni nada de eso.
- No, de verdad… Quiero conversar contigo… Ignora mis nervios… por favor.
- No hay problema. – Le sonrió. – Elliot y Ale consiguieron un precioso departamento con una gran vista.
- ¡Oh sí! Tuvieron suerte de encontrar éste lugar. Me alegro por ellos.
- Igual yo. Y me da gusto ver como después de todos estos años siguen tan enamorados.
- No los conozco desde hace tanto tiempo como tú, pero también me da gusto que estén juntos. Son el uno para el otro sin lugar a duda.
- Lo son. – Observó el panorama por varios segundos. – Y hablando de parejas, ¿cómo se conocieron tú y Kurt?
- Él era mi… médico… Mi fisio…terapeuta.
- ¡Qué bien! Kurt es un excelente médico.
- Definitivamente lo es. – Sonrió sintiendo como las famosas mariposas aleteaban en su estómago sólo con pronunciar su nombre.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Kurt buscaba inquietamente con la mirada a su novio hasta que lo divisó sonriendo con Tina, y se sintió aliviado al mismo tiempo que complacido al verlo interactuando con alguien que no fuese de su pequeño círculo de amistades.
El timbre sonó y todos supieron al instante que Patrick había llegado, como siempre haciendo gala de su impuntualidad. Elliot abrió la puerta y el hombre fornido entró como un torbellino, revelando segundos después que había ido con un amigo.
- Espero no les importe que haya venido con alguien. Él es Oskar, mi compañero de departamento y un gran amigo. Es la primera vez que está en la ciudad y no conoce a nadie.
- No hay ningún problema. – Dijo Mike extendiendo la mano para saludar a un chico alto, atlético, de cabellera oscura y ojos grises, quien no tardó nada en integrarse al grupo.
Todos conversaban y reían menos Kurt, quien observaba por momentos a su antiguo mejor amigo y sentía un nudo en el estómago, perdiéndose en sus pensamientos. Minutos después del almuerzo, se levantó decidido y se acercó a él.
- Pat, ¿podemos hablar?
- Estoy escuchando la anécdota del gato de Alejandro.
- Todos los días se les desaparecía la comida y eso los tenía más que intrigados hasta que descubrieron que un gato se metía todos los días a su casa por una de las ventanas… Fin de la historia. ¿Ahora podemos…?
- No, Kurt. No podemos.
- ¿Tan enfadado estás conmigo?
- ¿Enfadado contigo? ¿Por qué? Tendría que estar loco para enojarme sólo porque mi mejor amigo me gritó que lo dejara en paz y me mandó a la mierda cuando trataba de apoyarlo luego de que su ex lo engañó para llevárselo a la cama. Debo ser un imbécil para estar furioso porque te largaste sin decir nada y cambiaste tu número telefónico por lo que fue imposible localizarte, razón por la cual pasé meses buscándote desesperadamente por todas partes, pensando que podía haberte ocurrido algo o que en el estado en que te encontrabas pudiste cometer una locura.
- Lo lamento en verdad. Atravesaba un momento muy difícil y quería estar solo. Necesitaba encontrar paz, y los recuerdos estaban en todas partes, además de que me recordabas siempre lo idiota que había sido al dejarme engañar de esa forma… Sé que tratabas de ayudarme al igual que todos, pero por primera vez deseaba alejarme.
- ¡Yo no soy como todos! ¡Tú y yo éramos hermanos! ¡Nos criamos juntos! ¡Siempre estuvimos el uno para el otro!
- Chicos… – Dijo una Rachel muy quitada de la pena. – No es que quiera interrumpir, pero ¿podrían ir a hablar a otra parte? Los gritos de Patrick nos perturban.
Los dos voltearon y miraron atónitos a la chica para después darse cuenta que todos los observaban.
- Pueden ir a la habitación si desean. – Elliot se acercó a ellos y los tocó en el hombro.
- No tengo nada que hablar con él.
- Estoy seguro que sí, Pat. Kurt tiene mucho que decir, y tú necesitas escucharlo… No eres el único del que se alejó.
- No es igual. Él era mi hermanito y yo lo único que quería era protegerlo.
- Tal vez ya no había nada de qué protegerme. Quizá lo que yo necesitaba era distanciarme para tratar de curar mis heridas. – Lo miró fijamente. – Creí que podrías comprenderme y…
- Y realmente lo que ustedes necesitan es hablar a solas. – Intervino Rachel.
Patrick observó al castaño y asintió ligeramente, luego de eso fueron guiados por Elliot hacia la habitación.
La reunión continuó su rumbo, y algunas bebidas empezaron a ser repartidas. El hombre de cabellera oscura y hermosos ojos grises no dejaba de observar a Blaine. Se había sentido atraído hacia él desde el momento en que fueron presentados. Le parecía bastante guapo, y ese toque de timidez era simplemente cautivante.
Mientras lo contemplaba no dejaba de pensar en lo suaves que lucían sus carnosos labios y lo delicioso que sería besarlos. Su imaginación voló, llevándolo a diferentes escenas atrevidas a su lado, y hasta pudo verlo retorciéndose de placer ante cada empuje de sus caderas.
Sintió que la boca se le hacía agua y un gran calor comenzaba a invadirlo ante cada imagen que cruzaba por su mente… Tenía que acercarse a él y conseguir su número a como diera lugar. Casi podía jurar con sólo verlo que éste no era de los que se acostaba con alguien en la primera cita, así que las cosas no sucederían tan rápido, tenía que conquistarlo primero, pero no sería un problema, debía admitir que hasta le gustaría tenerlo como novio.
Blaine y Rachel estaban conversando amenamente cuando Oskar se acercó lentamente y se acomodó en uno de los muebles frente a ellos.
- ¡No puedo dejar de admirar tanta belleza! Me encantaría llevarte mañana a tomar un café o lo que desees, porque a alguien como tú no se le niega nada.
- ¡Oh! Gracias. Me halagas. – Respondió la ojimarrón con una sonrisa. – Pero estoy saliendo con alguien.
- Me da gusto por ti, preciosa. Pero me refería al hombre hermoso que está a tu lado. Eres Blaine, ¿cierto?
- Ah… S-sí.
- Si me lo permites, me encantaría conocerte.
La chica miraba atónita la situación y frunció el ceño ante el sonrojo de su amigo. – Él tiene novio, y su nombre es Kurt.
- Bueno, eso no significa que no podamos conversar, ¿cierto?
- No me parece que…
- No quiero sonar grosero, pero ¿siempre hablas por él?
- A veces es algo callado.
- Las personas tímidas me parecen encantadoras. – Sonrió coquetamente. – Entonces, Blaine. – Lo miró a los ojos. – ¿Hay algún problema si platicamos?
- No, ninguno. – Respondió el pelinegro, ganándose una mirada molesta de Rachel, quien se levantó con una mueca.
- Tú y yo estábamos conversando, Anderson… Pero parece que vuelves a ser el grosero de antes. – Se alejó a paso veloz sin darle tiempo a decir nada.
- ¿Qué fue eso? ¿A qué se refería con…?
- N-na…da.
- ¿Te sientes bien? Te pusiste pálido.
- Necesito un poco de aire.
- ¿Quieres ir al balcón? – Se puso de pie. – Te acompaño.
Alejandro se había percatado de lo ocurrido y fue tras ellos, observándolos detenidamente. – ¿Qué ocurre? No te ves bien, Blaine.
- Hace algo de calor y quisimos venir a refrescarnos ya que la brisa aquí es bastante agradable. – Respondió Oskar.
El médico lo ignoró y se inclinó apoyándose en uno de los posa brazos de la silla. – ¿Necesitas algo? ¿Quieres que llame a Kurt quizá?
- No… Todo e-está bien.
- ¿Seguro? ¿Tal vez quieres un poco de agua?
- Sí, gracias.
- Bien, enseguida regreso.
El hombre de ojos grises frunció los labios antes de soltar un resoplido. – ¿Tus amigos son siempre tan sobreprotectores?
- ¿Ah?
- Te tratan como si fueses un niño pequeño que no puede valerse por sí mismo. ¡Es absurdo!
Blaine inhaló profundamente y cerró los ojos por unos segundos en los que reflexionó sobre lo que había escuchado. – Tienes razón… A veces exageran, aunque sé que tienen buena voluntad.
Las horas transcurrieron y cerca de la una de la madrugada todos se estaban despidiendo con la promesa de reunirse más seguido.
Patrick y Kurt se abrazaron y luego el ojiazul se dirigió hacia su auto donde Blaine ya lo estaba esperando. – ¿Te divertiste? – Preguntó al ver la sonrisa que esbozaba.
- Sí. Me alegra haberte acompañado… Tus amigos son geniales.
- A mí me alegra que lo pasaras bien. – Se inclinó y le besó la mejilla. – ¿Vamos a casa o te gustaría ir a otro lugar?
- A casa está bien.
- Como mi hermoso novio desee. – Sonrió y encendió el motor, dándole una mirada dulce primero.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Blaine, amor… ¿Te pasa algo? Has estado muy callado desde que te despertaste, casi ni has comido, sólo le diste un par de mordidas a la manzana. – Le cubrió la mano con la suya.
- Me siento algo nostálgico.
- Lo puedo ver en tu mirada. ¿Por qué estás así? ¿Puedo ayudarte de alguna forma?
- No me hagas caso, es sólo que mañana te irás y… Ya sé que es ridículo… pero no puedo evitarlo. – Se mordió el labio. – Desde que nos conocimos siempre hemos estado juntos y creo… creo que desarrollé un apego a ti, y eso no está bien. Ser pareja no es estar juntos las veinticuatro horas.
- Trabajo todo el día, no estamos las veinticuatro horas…
- Es una forma de decirlo. El caso es que nunca nos habíamos separado… Ya lo hablamos antes, ¿recuerdas?
- Lo sé. Y créeme que también te voy a extrañar, me harás demasiada falta, sólo que estoy tratando de enfocarme en la idea de que el tiempo pasará muy rápido y pronto estaré de regreso. Tres meses se tienen que ir volando.
- Serán una eternidad para mí, pero vas a hacer algo muy importante para tu carrera y me siento tan orgulloso de ti. De todos los médicos del área de rehabilitación y traumatología, tú fuiste uno de los dos elegidos para ir a ese congreso. Eso habla de tu excelencia profesional. Créeme, estoy muy feliz por ti y de que el hospital reconozca tu labor.
- Te amo tanto. – Se levantó y acortó la distancia, uniendo sus labios de forma suave.
El beso se fue volviendo más profundo y necesitado. Blaine lo sujetó por la cintura, atrayéndolo hacia él haciéndolo perder el equilibrio, pero en un movimiento rápido lo sujetó y ambos rieron.
Los ojos como la miel se posaron sobre los del color del cielo. El pelinegro realizó un gesto y miró por unos segundos hacia sus piernas antes de volver a contemplar aquellos orbes que tanto amaba. Kurt comprendió de inmediato y se sentó sobre su regazo, rodeándole el cuello con sus brazos antes de volver a juntar sus labios.
Blaine conocía el lugar tan bien que maniobró la silla con una mano mientras la otra la mantenía en el cuerpo de su pareja. No tardó en llegar a la habitación y detenerse frente a la puerta. Sin despegar sus labios, el castaño estiró el brazo y la abrió con algo de torpeza para continuar su camino.
- Te amo. Eres mi vida entera, Kurt.
- Te amo aún más, Blaine. – Le acarició el rostro y lentamente llevó su mano hacia la camiseta que éste cargaba, quitándosela en un ágil movimiento.
El pelinegro sonrió y realizó la misma acción para luego besarle el cuello e ir descendiendo por el pecho de esa forma cálida con la que siempre lo hacía suspirar.
Después de una larga sesión de besos Kurt se levantó y tomó a Blaine entre sus brazos, sentándolo en el borde de la cama. Los besos y las caricias no se detenían y la ropa fue siendo retirada hasta que se encontraron los dos completamente desnudos.
El ojiazul acunó el rostro de su amado con mucha dulzura y juntó sus labios en un ósculo dulce, suave como una caricia en el alma, totalmente mágico y perfecto. Ambos sentían como se fundían a través del movimiento acompasado de sus bocas, tomándose todo el tiempo necesario para reconocerse, degustarse y embriagarse con el sabor del otro.
Se separaron escasamente en medio de un suspiro, sólo para recuperarse y respirar, pero sus labios estaban casi rozándose, permitiéndoles disfrutar del calor de la cercanía.
- Te amo tanto Blaine. – Susurró acariciándolo con su aliento. – Te amaré toda la vida.
El ojimiel sonrió y le depositó un beso tan suave como el aleteo de una mariposa al nivel del corazón, luego curvó un brazo alrededor de la cintura de éste, atrayéndolo para ir deslizando la otra mano por su espalda mientras delineaba con cuidado círculos sobre la piel de marfil. Finalmente apoyó la cabeza en el pecho de su pareja y se quedó quieto, respirando el aroma que desprendía aquel cuerpo al que se había abrazado.
- Kurt, hazme el amor.
- Es lo que estábamos empez…
- Quiero ir hasta el final… Te quiero sentir.
El de ojos azules se separó ligeramente, lo tomó de la barbilla levantándole el rostro y lo contempló por varios segundos, sintiendo como su corazón latía con más fuerza. Le delineó los labios con su pulgar y lo escuchó suspirar. – ¿Realmente quieres?
- No sé qué reacción tendrá mi cuerpo, pero quiero intentarlo. Sé que tal vez puede ser algo incómodo para ti por e…
Un nuevo beso lo calló, era aún suave pero grabado con pasión, haciéndolo producir varios sonidos y dejándolo sin aliento al separarse.
- Kurt… – Sonó como un gemido.
- Jamás nada de lo que tú y yo hagamos podrá ser incómodo. Cada una de las formas en las que nos hemos entregado ha sido siempre maravillosa, y sé que hoy no será la excepción. – Dijo con un tono de voz sensual antes de volver a besarlo.
Las manos de Blaine una vez más recorrieron la blanca piel de su amado, desde la espalda hasta las piernas, dejando rastros de besos a la par mientras suspiraba por las caricias que también recibía.
Kurt fue descendiendo entre besos delicados y cargados de amor, sus dedos tocaban sutilmente todo el cuerpo exhibido a la vez que se iba poniendo de rodillas, contemplando a su novio de pies a cabeza mientras volvía a guardar en su memoria cada detalle que admiraba.
Blaine adoraba la dulzura en que su pareja lo amaba en la intimidad y como dedicaba tiempo incluso a sus piernas y cadera, aunque no sintiese nada en ellas. Era mágico lo que ocurría en momentos como esos, porque a pesar de carecer de sensaciones físicas en su parte inferior, su respiración se agitaba y una onda de calor lo recorría. Quizá se debía al hecho de observar esa forma sublime, perfecta, tan llena de amor y pasión combinada con ternura en que el ojiazul depositaba aquellos besos y caricias lo que encendía la llama en él, en realidad no estaba seguro si esa era la respuesta, pero hacía un tiempo ya en que había dejado de cuestionarse acerca de ello y se dedicaba a disfrutar lo que ocurría.
Su respiración se agitó aún más cuando vio las manos de porcelana ascendiendo a lo largo de sus piernas, trazando patrones, acariciando y hasta rozándolas ligeramente con las uñas. Una mezcla de temor y ansiedad se hizo presente al tomar consciencia de lo que su pareja iba a hacer. ¿Su cuerpo respondería? ¿Qué iba a suceder?
- Deja de pensar. Susurró con voz suave el de ojos claros y se levantó para besarlo tiernamente enterrando sus dedos en los sedosos rizos.
- Lo siento… Estoy algo nervioso.
- No tienes por qué estarlo, mi amor. – Empezó a besar y recorrer con su lengua aquellos puntos débiles de Blaine, aunándolo a las pequeñas mordidas en diferentes lugares y el toque cálido de sus manos, haciéndolo estremecer hasta lo más profundo de su ser.
Lentamente fue deslizándose hasta volver a quedar sobre sus rodillas y le separó las piernas acomodándose entre ellas, recorriéndolas con besos llenos de amor, adorando cada parte de la anatomía expuesta y tornando las caricias cada vez más íntimas, logrando así que el corazón del ojimiel palpitase al compás de su respiración agitada.
Los sonidos que Blaine emitía le daban al castaño la confianza para seguir, sabiendo que éste disfrutaba la experiencia tanto como él.
No dejó ni una sola zona sin recorrer, sonriendo al ver como su amado se sujetaba con fuerza del borde del colchón, arrugando la sábana antes de lanzar la cabeza hacia atrás por la gran ola de placer que lo recorría.
- ¡K… Kurt! – Se estremeció ante la manera en la que éste trabajaba en sus partes íntimas, haciéndolo soltar un conjunto de gemidos y una que otra grosería.
El ojiazul se fue incorporando y tomó una vez más a su pareja entre sus brazos, depositando su cuerpo suavemente en la mitad de la cama, subiéndose en ella rápidamente y acomodándose a un lado de él.
- Te amo demasiado Kurt.
- Te amo desmedidamente. – Juntó sus frentes y llevó las manos alrededor del rostro de su novio antes de empezar a besarlo con ternura.
Blaine sintió la suave presión de la lengua del ojiazul sobre la suya, y le acarició la espalda hasta que se vieron en la necesidad de separarse para respirar y volver así a unir sus labios, entregando todo su amor y sintiéndose amado. Era un sentimiento insuperable que no cambiaría por nada.
- Eres hermoso y perfecto. – Susurró el castaño mientras le recorría la anatomía de una forma muy seductora. Todo era tan íntimo y sublime que no podía evitar estremecerse al ver a su pareja arqueándose de placer y produciendo diferentes sonidos que resultaban más que excitantes para él.
Blaine sentía su corazón latir con tanta fuerza que no dudaba que fuese a explotar en cualquier momento. Apelando a una cordura casi inexistente acarició con amor la blanca piel de su novio, llevando sus manos por cada rincón posible, haciéndolo jadear en repetidas ocasiones.
Por cada acción recibida de su castaño, entregaba otra llena de pasión y deseo sin dejar de repetirle cuanto lo amaba. Fue dejando un rastro de besos húmedos y caricias atrevidas antes de juntar sus labios y terminar descendiendo por el cuello.
Kurt se fue acomodando sobre Blaine, pero sosteniéndose en sus rodillas y codos, besándole el pecho y continuando su camino hasta llegar al estómago, dándole unos segundos para regular su respiración agitada antes de seguir descendiendo por el vientre.
El de ojos como la miel dio un grito de placer ante aquella tibia humedad que lo estaba haciendo perder la razón. Por algún motivo que no lograba explicar, la sensibilidad en su cuerpo en ese momento era mayor a lo que había experimentado en todo ese tiempo. Su interior ardía como si estuviese en llamas, y las sensaciones eran tan fuertes que apenas si podía manejarlas.
Vio a su novio tomar el frasco de lubricante que no sabía en qué instante lo había sacado del cajón, y su corazón dio un vuelco con tal fuerza que su pecho dolió y esa corriente llegó a su estómago produciendo una sensación de vacío.
Ellos ya habían llegado a ese punto antes, turnándose y disfrutándolo a plenitud, pero lo que produjo la congoja era lo que vendría después de eso, con lo que darían el paso final en cuanto a las formas de intimar que habían tenido.
Cerró los ojos y trató de despejar su mente, dejándose llevar por las sensaciones que su pareja le provocaba mientras lo preparaba hasta hacerlo temblar. El inmenso calor continuaba invadiéndolo, y se encontraba soltando toda clase de sonidos que le hacían saber a Kurt que iba por buen camino.
Cuando el cuerpo del pelinegro no dejaba de retorcerse y parecía estar a punto de tener un orgasmo, Hummel se detuvo y en medio de besos suaves fue ascendiendo mientras se acomodaba con cuidado. – ¿Estás listo? – Preguntó luego de depositarle un pequeño beso en los labios.
- Ah… Eh… Ah… S-s-sí.
El médico lo contempló y frunció el ceño al notar como éste tenía los puños cerrados con fuerza y apretaba los ojos a la par de que su cuerpo se puso rígido.
- Mi amor, ¿qué ocurre?
- N-nada… Es sólo que ha pasado algo de tiempo.
- Estoy consciente de eso, y prometo tener mucho cuidado. Quiero que sea una experiencia inolvidable para los dos. – Empezó a crear fricción entre sus partes íntimas y a besarle el cuello. – Relájate, sabes que es importante.
- S-sí… S-sí…
- ¿Blaine?
- Si-gue…
- No voy a seguir hasta no saber lo que está pasando contigo. Si prefieres que nos detengamos no tengo ninguna objeción. O si hice algo que no fue de tu agrado, dímelo para no repetirlo. – Le acarició el rostro.
- No… Si-sigamos.
- De ninguna manera. – Se levantó con cuidado y se colocó a un lado. – ¿Qué pasa?
- Ya te lo había dicho antes… Tengo miedo.
- ¿Miedo a qué? Creí que había despejado tus dudas…
- No puedo evitar pensar en… cosas. – Tomó una de las almohadas y se tapó lo mejor que pudo, ya que no podía acceder a la frazada debido a que se encontraba debajo de ellos.
- ¿Qué clase de cosas? ¿Y por qué te cubres?
- No me siento a gusto estando así.
- ¿Qué…? Después de… También estoy desnudo.
- Sí, pero… es diferente.
- ¿Diferente?
- Mi cuerpo está lleno de cicatrices.
Kurt se quedó sorprendido ante tal declaración. – Ya habías superado eso… Cada vez entiendo menos lo que está ocurriendo. – El pelinegro cerró los ojos y estrechó la almohada con sus brazos. – Te voy a buscar un cobertor.
- No te vayas.
- Sólo voy a…
- Por favor.
- Está bien.
- A veces mis inseguridades reaparecen. Sigo luchando con eso.
- Blaine, eres tan hermoso de pies a cabeza. Desearía que pudieras verte de la manera en que yo lo hago. – Le besó la frente, luego le dio un beso en la punta de la nariz, otro en la mejilla y uno más en la otra mejilla.
- Lamento haber arruinado el momento.
- No arruinaste nada, cariño. Está todo bien. – Le dio un beso suave en los labios. – ¿Qué sucede? Hay una razón por la que te pusiste nervioso, y algo me dice que no tiene que ver con lo de las cicatrices… Sabes que no hay nada de lo que no podamos hablar, nada que no puedas contarme. No tenemos secretos entre nosotros.
Blaine respiró profundamente y abrió la boca varias veces sin emitir ningún sonido hasta que su garganta pareció aclararse. – Después del accidente, cuando regresé a casa, mi ex y yo tratamos de retomar nuestras vidas, lo sabes. Parte de ese proceso fue intimar y… – Abrió los ojos y miró al techo con aprensión.
- Continúa. – Se acercó más y le acarició el cabello. ¿Qué fue lo que ocurrió?
- En dos ocasiones tuvimos relaciones… o eso intentamos al menos. – Movió la cabeza hacia un lado.
- Mírame a los ojos. – Lo tomó de la barbilla para hacerlo girar, más no tuvo éxito.
- Es que fue algo… complicado. Como sabes, mi cuerpo no reaccionaba ante ningún estímulo, así que intimar resultó muy… amm… incómodo.
- Lamento que haya sido así.
- Esto es muy bochornoso.
- No tienes por qué sentir vergüenza.
- No sabes cuánto me cuesta hablar de aquello. – Negó con la cabeza.
- Como dije antes, no hay nada de lo que no podamos conversar. Sé que tienes un pasado y todo lo que eso implica, pero también estoy consciente de que ahora tú y yo estamos juntos, y es lo único que importa. – Lo tomó de la mano logrando que soltase de un lado la almohada, y la entrelazó con la suya.
- ¿Cómo puedes soportar esto?
- ¿Soportar qué cosa?
- Hasta hace unos minutos estábamos haciendo el amor, y ahora nos encontramos hablando de cuando tuve intimidad con mi ex.
- Mírame por favor. – El pelinegro giró la cabeza hacia un lado y sus ojos se encontraron. – Si algo de lo que ocurrió con él está causándote estragos de alguna forma y yo te hice recordarlo, quiero saber qué es para no volver a hacerlo. Jamás fue mi intención que te sintieras mal, ni tampoco pretendo incomodarte con ésta plática. Lo único que intento es entender que pasó para que de pronto te bloquearas cuando era obvio que estabas disfrutando.
- Yo… Eh… Eres tan bueno conmigo.
- Te lo he dicho, no se trata de ser bueno sino de amarte incondicionalmente.
- Kurt…
- ¿Me quieres seguir contando o prefieres…?
- Tengo que decírtelo. Necesito hacerlo.
- Bien, te escucho.
