Número de palabras: 725.
Aclaraciones: Ahora los capítulos serán como la tercera temporada o parte de Drabbles.
Capítulo 3.1
Extraño sentimiento.
Una extraña que Touko debía vencer.
Desde aquél día, Touko no pudo ser la misma, solía quedarse muy callada, pensativa, en otro mundo más bien, no podía dejar de pensar en la confesión de su mejor amigo, ¿desde cuándo había sido? ¿Él habría aguantado todo su "drama" con el profesor N? Ella no lograba comprender la situación en la que se encontraba, tampoco sabía lo que sentía, es decir, era su mejor amigo, le gustaba mucho estar con él, lo conocía muy bien, y le tenía mucha confianza. A simple vista, podía ser fácil para otras personas, pero para ella no.
Por eso no pudo ser capaz de responderle en ese momento, no hablaron hasta el regreso a clases, donde un extraño "buenos días" salió como saludo de su parte, más bien, de manera tímida. Obviamente, todos habían notado su cambio, es decir: ¿Cómo Touko podía responderle de esa manera? Era claro que algo había pasado.
—¿Oye te ocurre algo? —Le preguntó Kotone. Sentándose a su lado en la azotea, ya que se encontraban de receso, estaba prohibido subir ahí, pero era el lugar más tranquilo del instituto.
—No es nada… —Mintió Touko.
—¡Está claro que algo sucede, y Touya tiene algo que ver!
—¡No es cierto! —Enseguida negó Touko, viéndola con cierta insistencia en que le creyera.
—Ok, pero entonces explícame, quizá pueda ayudarte.
A Touko le agradaba Kotone, pero nunca le había comentado algún problema que tuviera, nunca se sintió con aquélla confianza, pero ahora que ella se lo otorgaba pensó que necesitaba algún consejo femenino.
—¿Qué haces si un chico se te confiesa? —Se dignó a preguntar.
—Fácil. Lo rechazo o correspondo —Respondió de manera simple.
—¿Y si no sabes lo que sientes?
—Déja vu.
—¿Perdona?
—Nada, es sólo que esta preguntan me la hicieron anteriormente —Dijo Kotone con cierta gracia— Una amiga, se llama Haruka, estudia en la otra sección.
—Oh, ¿y ella logró resolverlo?
—Al final, ella supo que si sentía lo mismo por su amigo —Respondió sonriente.
—Suena muy fácil… Pero… es difícil.
—Touko, ya sólo dile a Touya que te gusta.
—¡No es él! —Negó Touko. Pero la mirada de Kotone sólo la observó con cierta picardía, Touko sólo pudo suspirar— Ok, sí es él.
—Touko, todos lo notaban menos tú —Se burló la chica.
—¿Cómo se supone voy a notarlo? —Replicó Touko— ¿Acaso si Hibiki sintiera algo por ti lo notarás?
—¡Ese idiota jamás sentiría algo por mí! Es sólo un mujeriego —Dijo enojada Kotone con algo de sonrojo.
—Jaja, tienes razón. Pero dejando ese defecto a un lado, ustedes harían una buena pareja.
—¿P-podemos cambiar el tema? Ese idiota jamás me gustará —Dijo desviando su mirada sonrojada, provocando que Touko riera después de un largo tiempo.
—Debo entender mejor lo que siento —Meditó Touko, levantándose para dirigirse al salón— Gracias por escucharme, Kotone.
La chica de coletas sonrió.
—Siempre estaré para una amiga.
Cuando las clases terminaron, Touko salió un poco tarde porque le tocó la limpieza en el salón, al salir del instituto, sorpresa fue para ella que se encontró a Touya esperándola en la entrada.
—Touya —lo llamó en un tono de voz baja, pero que pudo ser escuchada por él, quien volteó a verla con una sonrisa.
—Es hora de irnos —Dijo con naturalidad.
La chica se sonrojó y asintió tímidamente, dirigiéndose con él hacia casa. El camino fue muy tranquilo, un poco incómodo, especialmente para Touko, quien no podía dejar de ver el suelo, no podía ver fijamente a Touya, sentía mucha impotencia.
—No tienes porqué actuar así Touko —Rompió el silencio el chico—. Si quieres, simplemente podremos olvidarlo —Él quería hacerla sentir mejor, no quería que sus sentimientos interrumpieran su amistad, quería volver a lo de antes.
—¡No hay que salir del paso en algo como esto! —Exclamó Touko, por fin dejando de mirar el suelo, observando al chico fijamente—. Es cierto que he actuado como una tonta, pero entiende… yo… no sé qué decir, porque no tengo una respuesta… yo… yo…
Paró de hablar al sentir la mano de Touya sobre su cabeza, él la miraba con una sonrisa amable.
—Podemos actuar normal mientras piensas la respuesta —Propuso de manera cordial, Touko se sonrojó un poco por su cercanía, y sólo asintió— Bien, ¿entonces volvemos a casa?
Touko sonrió, sintiéndose más cómoda que antes.
