Edward POV
Deseaba a Bella, deseaba sentir su cuerpo unido al mío, si antes era atractiva… ahora la misma afrodita pelearía con ella por su belleza, la temperatura de su cuerpo era tibia lo cual me encantaba la suavidad de su piel, los ojos granate me invitaban a perderme en ellos. Sin poder resistir más desgarre su ropa peor que el día de nuestra boda.
Bella hizo lo mismo, en un rápido movimiento la pegué contra la pared fuertemente pero sin lastimarla, mientras nos besábamos con desesperación, como si nunca nos hubiéramos besado, su sabor era exquisito nuestras lenguas se movían a una perfecta sincronización mientras mis manos recorrían su cuerpo con locura, ella hacía lo propio con mi cuerpo, sentí como sus manos suaves como la seda más fina acariciaban mi espalda, haciendo énfasis en mi columna.
Mis labios abandonaron sus labios para besar su cuello, encontrándome con su mordida, la bese suavemente lo cual la hizo estremecerse y gemir fuertemente. Quizá era un nuevo punto sensible, por lo tanto me detuve ahí un buen rato disfrutando del placer que le producía. Tomé una de sus piernas y la subí hasta mi cadera, acariciándola suavemente mientras bajaba mis besos por sus hombros.
Con la mano que tenía libre me dedique a acariciar su espalda, era tan pequeña que parecía tan frágil como antes, pero ya no era así, Bella era tan fuerte como yo y ya podía darle todo el amor que había estado guardando para no lastimarla. Mientras mordía suavemente el lóbulo de su oreja, un gemido se escapo de mis labios porque Bella había comenzado a acariciar mi miembro sobre mi ropa interior, que era lo único que me quedaba.
Eres traviesa… -le dije con una sonrisa torcida-
Si quieres dejo de hacerlo… -me acaricio con más énfasis-
No, no quiero pero si haces eso… -aproveche la posición en la que estábamos con su pierna levantada para correr su ropa interior hacia un lado y acariciar su intimidad, ella solo se mordió los labios con fuerza-
Cuando no aguantamos más, destrozamos nuestra ropa interior, quedando completamente desnudos y pude apreciar la perfección de Bella ahora que era vampira, era sublime… Seguimos acariciando nuestras partes intimas con mayor fuerza dándonos un placer maravilloso. No era que hacer el amor con Bella antes fuera malo… pero ahora podía sentir más placer que en aquel tiempo.
Edward… te necesito dentro ya… -gimió mi bella esposa cuando estábamos sobre la cama-
Esas palabras detonaron todos mis instintos… y no quise hacerla esperar más y fui entrando en ella suavemente, era impresionante, aun después de haber tenido dos hijos vía natural, su cuerpo me apretaba exactamente igual como la primera vez incluso un poco más ahora.
Comencé a moverme dentro de ella primero lentamente y luego con mayor velocidad ambos intentábamos callar nuestro gemidos con besos por los niños que dormían, pero algunas veces era imposible, el cuerpo de Bella me producía demasiado placer.
Bella… te amo –bese sus labios agitadamente mientras me movía-
Y yo te amo a ti Edward –un grito se escapo de sus labios-
En un rápido movimiento, Bella se colocó sobre mí moviéndose en círculos, haciendo que muriera de placer en ese mismo instante. Bese sus senos mientras ella acariciaba mi cabello, acaricie todo su cuerpo intentando grabármelo, aunque era absurdo teníamos toda la eternidad para estar juntos.
Bella se movía como una diosa, disfrutando y yo quería darle todo el placer posible, a velocidad humana la recosté suavemente sobre la cama besando su cuello suavemente acaricie su cintura y costados suavemente.
Te amo Edward –susurro suavemente mientras nos besábamos-
Bella, y yo a ti… -la miré directamente a los ojos-
Estuvimos juntos haciendo el amor hasta que la luz del sol toco nuestras pieles haciendo que brillen, Bella se veía preciosa iba a besarla otra vez pero un llanto desgarro nuestro interior, sobretodo el de Bella que se paró velozmente de la cama, se coloco su bata de seda para cubrir su desnudes y fue al cuarto de los pequeños.
Bella POV
Hacer el amor con Edward siendo vampira había sido terriblemente placentero , era como si el placer nunca tuviera final, como si las noches no fueran lo suficientemente largas como para amarnos, cuando la luz de la mañana acaricio nuestras pieles ambos comenzamos a brillar, Edward se veía como lo recordaba, hermoso, pero mis ojos podían apreciar aun más su perfección. Moría de ganas de hacer el amor otra vez con él, pero un llanto me llamó a dejar el placer a un lado y preocuparme por las dos pequeñas vidas que estaban en el cuarto de enfrente.
Me coloqué una bata de seda que me había dado Alice para mi noche de bodas y fui a verlos, Marie estaba colorada del llanto y Anthony me miraba con sus verdes ojos fijamente sonriéndome
Que le pasa a mi princesa? –le susurre a mi pequeña que aferro su manita rápidamente a mi bata- tienes hambre? –Acaricie su pequeña carita-
Aquí tienes su leche –mi amado esposo que solo tenía el pantalón de pijama me paso su bebieron-
Gracias –le sonreí después de besarlo suavemente-
Me senté en la mecedora y comencé a alimentar a mi pequeña princesa, bebía su leche desesperada, pero me sonreía. Edward sacó de su cuna a Anthony y comenzó a jugar con él. Colocaba su pancita sobre su mano y lo movía simulando un avioncito. Anthony comenzó a reír dulcemente, fue el sonido más hermoso del mundo.
Serás todo un playboy de grande, como tu padre –dijo Edward orgullosamente cargando a su hijo-
Y tu traeras a todos los chicos babeando por ti, como tu madre –le sonreí a mi nena, mientras jugaba con sus manitas-
A no! Ningún chico se le va a acercar a mi hija! –Edward y Anthony tenían la misma cara de molestos lo cual me hizo reir fuertemente-
Que celosos hombres tenemos Marie… -sonreí-
Edward POV
Hoy cumplían diez meses de nacidos Marie y Anthony, ellos ya casi caminaban y eran cada día más y más hermosos, Bella ya se había acostumbrado a la dieta vegetariana y sus ojos ya eran color miel, las mañanas no eran lo suficientemente largas para estar con los bebes y las noches eran muy cortas para amar a mi esposa. Bella estaba en el cuarto de los niños vistiéndolos con sus trajes de leoncito y ovejita, para halloween, yo me vestí de diablito y Bella de hechicera sexy.
Íbamos a pasar el halloween en la casa de Carlisle con toda la familia.
Ya están listas mis dos princesas -entre sonriendo besando a Bella y acariciando la cabecita de Marie, ganándome un puchero de Anthony-
No llores campeón, lo que pasa que tu eres como yo –cargue a mi pequeño levantándolo arriba de mi cabeza- siempre nos vemos guapos –el comenzó a reír llenando el cuarto con su risa-
Ya par de engreídos –sonrió Bella cargando a Marie- apurémonos que vamos a llegar tarde –me dio un golpecito en el hombro-
Regla numero uno pequeño… -abracé a Anthony pegándolo a mi pecho para correr- las mujeres siempre tienen la razón.
Reímos los cuatro y en unos minutos llegamos a casa de Carlisle, todo estaba perfectamente decorado para la ocasión, Alice se apodero de Anthony y Emmett de Marie, esa niña era su perdición y más cuando a su corta edad le ganaba en los juegos para bebes, era tan inteligente como Bella y yo.
Alice tuvo la magnífica idea (nótese el sarcasmo aquí) de teñir la leche de nuestros hijos con pintura roja para que pareciera sangre y nos tomaron una foto alimentándolos y otras cien fotos de cada movimiento que hacían los pequeños.
Las carcajadas de Marie contagiaron a todos en la casa cuando me comencé a comer su barriguita.
Después Carlisle puso un poco de música y yo me paré a bailar en un balcón de la casa con Marie y Bella con Anthony hasta que ambos se quedaron profundamente dormidos en nuestros brazos, pero las manitas de ambos estaban aferradas a nuestros trajes de halloween.
Me acerqué a Bella, abrazándola por la cintura con la mano que tenía libre, ella me sonrió suavemente mientras Anthony dormía con su boquita abierta en el pecho de mi amada, lo comprendía perfectamente, era el lugar más cómodo del mundo.
Entonces… señorita Swan es feliz ahora? –le pregunte sonriendo-
Mmm si… pero me gusta más ser la señora Cullen –me devolvió la sonrisa-
Quisiera ser Anthony en estos momentos –besé sus labios suavemente-
Y yo Marie, pero compartiré sus brazos con mi hija –me devolvió el beso-
Bella, gracias por todo esto, por tu amor, por Anthony y Marie, por hacerme tan feliz mi amor –tomé su rostro sonriéndole suavemente con todo mi amor posible-
No me tienes que agradecer nada Edward, yo te debería agradecer a ti si no hubieras ayudado ese día con mi muñeca que me quitaron… lo nuestro nunca hubiera existido –me devolvió al sonrisa- a ti te debo todo, mi amor, luchaste hasta el último segundo de tu vida por estar conmigo –acarició mi mejilla suavemente- Te amo Edward Cullen, te amo con todo lo que soy
Siempre juntos… -la miré sonriendo-
Siempre juntos amor –acaricie su mejilla-
Abracé a Bella y ella a mí cuidando de que no aplastemos a nuestros bebes y juntos comenzamos a disfrutar de esos momentos de felicidad que nos daban nuestros hijos, que comenzaron a crecer muy rápidamente hasta que se quedaron en los 19 años de Anthony y los 18 de Marie.
Ambos eran guapísimos, tanto como Bella y bueno yo era un poco atractivo porque no decirlo… Anthony era todo un caballero y Marie una dama. Algunas veces tuve que espantarle los novios a mi hija, si era un papa terriblemente celoso, pero lo hacía por su bien y Anthony traía a más de una suspirando por él pero a la que el le gustaba lo hacía sufrir demasiado, porque decía que era ella muy poca cosa para él. Anthony me heredó el enamorarse de chicas así.
Parece que hemos sido unos buenos padres… -le susurre a Bella abrazándola por atrás-
Eso parece –comenzó a reír suavemente-
Te amo –bese su mejilla-
Y yo a ti Edward –nos besamos con todo nuestro amor-
