CAPITULO 36
El juicio contra James Whiterdale comenzó cuatro semanas después.
Durante ese tiempo la policía de Phoenix llevó a cabo diferentes pesquisas que arrojaron tres víctimas más a las que Edward, Maggie y Harry habían contactado.
Finalmente Bella tuvo que declarar. Durante dos días se sentó en el banquillo frente a James para relatar todo lo que había vivido con él desde que había cumplido los catorce hasta que, con diecisiete su madre la echó de casa embarazada de siete meses.
Sentada tras un biombo que la mantenía en el anonimato, Emily Uley relató cómo se le había acercado su profesor de gimnasia al acabar la clase, cuando era tan sólo una niña de trece años.
James la había abordado al final de la clase para que se quedara a recoger el material. Cuando finalmente todas las niñas se habían marchado, se acercó a ella diciéndole lo guapa que era y lo mucho que le gustaba. En los vestuarios del colegio le robó la virginidad y durante dos años mantuvo una relación con ella.
Quedó demostrado que su relación con ella acabó cuando comenzó con Bella. Después de que Bella dejara Phoenix, James había comenzado su relación con Claire Ateara a quien también había dejado embarazada, pero ésta se había practicado un aborto y desde entonces no habían vuelto a estar juntos.
En el tiempo que había estado con Claire, también había mantenido relaciones sexuales con Kate LaBow, aunque ésta se negó a declarar ni a figurar como acusación.
Cuando creían que sus vejaciones habían acabado, aparecieron tres nuevas partes demandantes, dos menores de edad y una mayor de dieciocho, pero todas alumnas del instituto.
- Isabella – Victoria Shuterland, ex Whiterdale, se acercó a ellos en los pasillos del juzgado el primer día del juicio
Bella se detuvo nerviosa y se aferró con fuerza a la mano de Edward. Emmett y Rosalie se detuvieron detrás de ellos mirando a la pelirroja con aprensión.
- Supongo que me recuerdas
- Victoria – Bella asintió
- Sólo quería decirte que lo siento mucho – dijo la mujer con sinceridad y Bella la observó sorprendida – Lamento que James te hiciera algo así.
Bella bajó la mirada sintiéndose entre incómoda y culpable.
- Lo siento, Victoria. Él era tu marido.
- Lo sé – rió la mujer – Y supongo que yo debería estar furiosa contigo por acostarte con mi marido, pero sé que no es eso lo que sucedió.
- En parte sí lo es, yo me creía que él era mi novio y durante mucho tiempo rogué que te dejara.
- Lo sé, pero no eras una amante. Eras una niña, una adolescente manipulada por un adulto enfermo. Nosotros pasábamos mucho tiempo en casa de tus padres. A veces creo que si te hubieses comportado como la novia despechada que creías ser y me hubieses enfrentado, tal vez si yo lo hubiese sospechado, podía haberle puesto fin y ese cerdo habría sido encerrado hace mucho.
- No estás ni un poco molesta conmigo? – indagó incrédula
- Desde luego que no. Estoy molesta con tu madre por acostarse con mi marido, sí, pero porque ella es una adulta, una zorra adulta, si me lo permites. No estoy molesta contigo ni con ninguna de esas chicas que han declarado contra James, porque vosotras sois las víctimas, no tenéis culpa ninguna. Y sé que tampoco es mi culpa, y sé que no hay nada que yo pueda hacer por borrar algo del sufrimiento que James os infligió, pero, no sé – dijo dudosa – supongo que al ser tú, una niña a la que yo conocía, y veía a menudo... supongo que quería decirte que lo siento, que lamento mucho no haber nunca sospechado nada, no haber siquiera imaginado que cuando James iba a tu casa en ausencia de tus padres...
- Tú no podías saberlo, Victoria
- No – reconoció – Desde luego que no. En estas semanas no he dejado de darle vueltas. He pensado tanto, si tal vez hubo alguna señal que no pude interpretar, pero realmente no las veo...
- No tienes que atormentarte, Victoria – le dijo intentando calmar los sentimientos que atosigaban a la mujer – No hay nada que tú hubieras podido hacer. Para mí ya es pasado. Al menos ahora va a pagar por lo que ha hecho, pero lo que tal vez es más importante, se va a acabar. No podrá hacer más daño.
Victoria asintió.
- De todos modos, no puedo negar que toda esta situación horrible, me dio a mi hija, y eso es lo más preciado. Nada me ha hecho tan feliz en mi vida que mis hijos y te aseguro que ver a Heidi cada día compensa todo lo demás.
Victoria la observó esbozando una sonrisa tenue y triste.
- De corazón te digo que me alegro mucho por ti. Sabe Dios cuánto he deseado yo tener un hijo...
- Lo lamento – susurró Bella – Sé lo duro que puede llegar a ser – confesó pensando en su hermano y su cuñada y cuánto habían deseado poder engendrar un hijo
- Te deseo lo mejor, Isabella. De verdad espero que todo esto sólo sea un mal trago para ti.
Bella le agradeció su amable sinceridad inesperada.
- Es increíble – dijo Emmett mientras bebían el café en el restaurante que había frente al juzgado – Es increíble como un enfermo como James podía tener una mujer como esa. Victoria, además de ser guapísima, es completamente honesta y legal. Cómo un tipo como ese puede conseguir una mujer así?
- Y logró retenerla durante años – acotó Edward – Vivió durante años una doble vida y la pudo mantener oculta de su mujer todo ese tiempo.
- Es un tipo muy listo. Nos engañó a todos. A Victoria, a mí, a Emily, Claire, a Renée, a todos
- Es un psicópata – le corrigió Edward que se quedó mirando la puerta.
Emmett levantó la vista y quedó a su vez petrificado. Bella y Rosalie, sentadas de espaldas a la puerta, se voltearon curiosas.
De pie en la puerta del restaurante estaba Phil, que recorría el establecimiento en busca de algo.
Su mirada se detuvo fijamente en su mesa, respiró hondo y se dirigió a ellos.
- Buenos días – saludó nervioso
- Buenos días, Phil – Edward se puso de pie
Phil lo observó con una sonrisa tímida y luego llevó su mirada de Emmett a Bella.
- Emmett, Isabella, Rosalie – les saludó
Ambos respondieron con prudencia.
- Acompáñenos, por favor – ofreció Edward un poco inseguro por la reacción de su mujer y su cuñado ante la invitación al hombre que había traicionado la confianza de su mejor amigo acostándose con la mujer de Charlie Swan.
- Oh, no, no quisiera interrumpir vuestra comida. Sólo quería saludar a Isabella – explicó posando la vista en ella
Bella levantó la mirada hacia él e hizo un pequeño asentimiento. De todas formas, Edward acercó una silla de una mesa cercana y lo instó a sentarse.
- Isabella – comenzó Phil con nerviosismo – Sólo quería decirte que lamento muchísimo todo lo que sucedió. – sus ojos se empañaron – Me siento tan responsable de todo lo que te sucedió. Sé que no puede decirse que yo haya sido nunca un gran hombre. Sé que no hice nada para ganarme tu cariño al haber sido el responsable de que tus padres se separaran, pero desde que viniste a vivir con nosotros, siempre te consideré una hija. Tu marido me explicó lo que Renée dijo cuando quedaste embarazada y te pidió que te fueras de casa, pero quiero que sepas que yo nunca te hubiera pedido que te fueras. Nunca te habría dejado sola en un momento así. Sé que tenías a tu padre y a tu hermano, pero yo nunca te hubiera echado de tu casa. – Phil apoyó los codos en la mesa y escondió el rostro en sus manos
- Gracias, Phil. Edward ya me lo ha explicado a mí también y lamento que Renée fuera la persona que fue. La que sigue siendo, en realidad.
- Y también... quiero que sepas que nunca hubiese podido imaginar que James era el cerdo que es. Nunca te hubiera dejado a solas con él, si no hubiese estado convencido de que era un tipo íntegro. Me odio por haberte expuesto a él, a esta situación.
- No es tu culpa , Phil
- En parte creo que sí lo es. Yo introduje a Phil en tu vida, era mi amigo.
- Era mi profesor de gimnasia. Y ha hecho lo mismo con otras alumnas así que seguramente, hubiera sucedido igual, aún sin entrar en casa.
- Lo sé. Tal vez sí. Pero él tenía acceso ilimitado a nuestra casa, estuviéramos nosotros o no. Eso sin dudas le facilitó las cosas.
- No es culpa de nadie, más que de James – acotó Edward
- Sabes algo de Renée? – preguntó Bella curiosa cambiando el tema
- No mucho, sólo que está en Jacksonville, pero ni idea de qué está haciendo allí. Y honestamente no me importa más que para que firme los papeles del divorcio. Espero que no se me vuelva a acercar.
- Yo espero lo mismo – murmuró Bella
Phil se levantó de su asiento y se despidió. Caminó dos pasos hacia la puerta pero se detuvo y se volvió.
- Crees que podría darte un abrazo? – le pidió a Bella
Bella asintió y se encontró entre los brazos de quien fuera su padrastro. No pudo evitar que las lágrimas corrieran por su rostro.
- Te deseo lo mejor, cariño. Edward me dijo que tenéis una hijita preciosa. Me alegro que hayas podido sacar felicidad de toda esta maldita situación. – dijo con sinceridad antes de soltarla y salir del restaurante sin mirar atrás
James Whiterdale fue condenado a veinticinco años de prisión. Y aunque Edward logró mantener a la familia Whiterdale alejada de su familia, no pudo evitar que el padre de James creara un fondo millonario para su nieta, al que accedería al cumplir veinticinco años.
Bueno, mis amores, aquí dejo el último capi de esta historia. Espero que les haya gustado.
El viernes, el epílogo.
Gracias a todos por leer y también por los reviews, alertas y favoritos!
Besitos!
P.D: Jessica China, tienes mi autorización para publicar mi fic en tu página, pero si puedes pásame la dire de tu página para que pueda verla. Besitos.
