Disclaimer: Inu Yasha pertenece a Rumiko Takahashi

Si me permiten, de nueva cuenta tomaré un espacio para un agradecimiento: Pitt-Sirius: Gracias por anexar "Él me Eligió" a tu lista de favoritas. Siempre es un aliciente (y más cuando es uno de mis escritos consentidos n.n)

"EL CASTIGO"

Por C. Weller chan

Capítulo 36

El Comportamiento Inexplicable

- …puedes creerlo Kagome, la física cuántica es fascinante – Kagome escuchaba con atención genuina lo que su cliente le comentaba. El joven Hojo era un chico extremadamente cortés y amable, por no decir considerado y bien educado; para ella siempre había sido un gusto platicar con él y más ahora que el tema de la conversación era el nuevo mundo que el muchacho estaba descubriendo como alumno universitario en la carrera de físico-matemáticas.

Mirando al joven Hojo hablar tan animosamente sobre un tópico que era obvio le apasionaba, fue un susto para la pelinegra cuando una gran sombra se apareció de repente frente a ellos y les dijo con voz metálica:

- Aquí le traigo su pedido – con movimientos magnificentes, el alto y guapo Sesshomaru depositó la vajilla conteniendo lo solicitado por Hojo en la mesita ubicada frente a los sillones no muy grandes, donde las dos parejas conformadas por Kagome y Sango y los hombres recién llegados se habían acomodado. Al lado del ojidorado, Naraku también había hecho acto de presencia para servir al cliente de Sango, el joven Takeda, e imitando la fluidez y altanería del mayor de los Taisho, el chico de ojos negros acomodaba la loza de porcelana frente a su hermana y su agraciado comensal.

Para el infinito desconcierto de Kagome, una vez que sus dos jefes terminaron su encargo, se quedaron de pie frente a ellos, erguidos, con las bandejas en las manos y con unas miradas tan pesadas y fijas con dagas surgiendo de ellas (Sesshomaru hacia Hojo y Naraku hacia Takeda) y unos rostros tan serios que Kagome comenzó a sudar frío, temiendo que los jóvenes clientes lo tomaran como una grosería, o peor aún, como una provocación.

- Muchas gracias Naraku, Sesshomaru. Si necesitamos algo más, se los haremos saber – con voz calmada y firme, Sango despidió a ambos muchachos, que sin apartar sus miradas homicidas de los ojos de los invitados hasta el último momento, con renuencia abandonaron el lugar donde parecían haberse enraizado para posicionarse lentamente junto a la barra y mirar otra vez hacia ellas sin ningún disimulo. Kagome se sintió apenada, ¿qué no conocían la discreción?

La pelinegra notó que justo a su lado, Sango también se había percatado de la peculiar actitud de ambos jóvenes y apostaba que también se sentía bastante extrañada por eso. Mientras le devolvía molesta la mirada de reojo hacia su hermano, la chica de coleta le preguntaba a su cliente:

- Entonces joven Takeda, ¿me decía que está contento con su elección de carrera? Supongo que ha de ser muy demandante – el aludido, que por su reacción parecía no haberle dado importancia al episodio recién ocurrido, miraba arrobado el rostro de Sango, con un muy ligero rubor en sus mejillas. Kagome aseguraba que su amiga había hecho una auténtica conquista.

- Ciertamente que sí, bella Sango. Pero no me preocupa, porque he encontrado una fuente de inspiración que me dará fuerzas para continuar mi camino – ambas chicas se quedaron de piedra al escuchar esas palabras, puesto que el tono empleado gritaba una implicación evidente. Con nerviosismo y olvidándose de matar a su hermano con la mirada, Sango respondió:

- ¿Ah sí? ¡Qué-qué afortunado es u-usted! – con alarma Kagome veía de reojo que Sango comenzó a temblar imperceptiblemente y un tono rojizo pobló sus orejas cuando sin ningún aviso, el joven Takeda tomó la mano de Sango para llevársela a sus labios y murmurar:

- Desde este momento, puedo decir que lo soy… - antes que la suave piel de la chica de coleta hiciera contacto con la boca de su cliente, un estrépito hizo brincar a los cuatro del susto.

- Lamento mucho la interrupción – con una sonrisa siniestra que decía lo contrario a lo que hablaba, Miroku armado con una escoba había golpeado la mesita haciendo brincar los platitos de los postres y tintinear las tazas y casi derramar el líquido que contenían. Un brillo extraño llenaba sus ojos mientras hincado sacaba un trapo de su mandil y limpiaba con fuerza innecesaria la superficie de madera, tomándose su tiempo con movimientos muy lentos. Kagome podía jurar que unas vibraciones llenas de veneno y furia emanaban del cuerpo del de ojos violetas, llenando el espacio de una sensación opresiva y asfixiante.

- Kagome, tengo curiosidad. ¿No te es difícil compaginar tus deberes escolares con tu trabajo? Debes terminar muy cansada todos los días – Kagome volvió la atención de sopetón a su vecino. La escena era demasiado atrayente para hacerla olvidar por unos instantes que estaba desempeñándose como acompañante. Debía ser cuidadosa.

Con una sonrisa y aliviada por el hecho que Hojo no se había percatado de nada, la pelinegra contestó:

- Al principio fue muy duro, pero creo que me he acostumbrado al ritmo. Ahora hasta lo encuentro divertido – Hojo la miró circunspecto y con seguridad, abrazó a Kagome por detrás pasándole su brazo por los hombros en un gesto que la chica, conociendo la personalidad del joven, encontró cordial.

- Pero no debes descuidar los estudios, eso lo sabes, ¿no es así? – con la mano libre, Hojo había levantado el mentón de Kagome, de modo que los rostros de ambos habían quedado a centímetros de distancia. El rostro del chico era lo único que el campo visual de la jovencita Higurashi alcanzaba a percibir.

Otro ruido fuerte se escuchó en el café. Sobresaltados otra vez, las dos parejas voltearon hacia la puerta para ver que el causante del alboroto había sido Inu Yasha. Una cubeta volcada y derramando su contenido por el piso estaba a unos pasos de él que sostenía un trapeador con una mano.

- ¡Keh! – sin otra palabra de por medio, el ojidorado menor acomodó el utensilio de aseo para comenzar a limpiar el desastre, pero con movimientos tan parsimoniosos que era obvio que terminaría de secar el piso hasta la siguiente mañana.

Kagome comenzaba a sentirse alterada. ¿Qué les estaba pasando a ésos?

- Mi dulce Sango, no tienes que estar nerviosa. Aunque este sea tu primera vez como acompañante, lo estás haciendo muy bien. Tu compañía es refrescante – comentó lisonjero Takeda. Una risita nerviosa surgió de la garganta de la aludida, que Kagome interpretó de gusto. ¿Sango comenzaba a gustar de su cliente?

Otro extraño sonido llenó el silencio que siguió a las palabras del comensal. Kohaku había elegido ese preciso momento para sacudir en el aire de manera por demás escandalosa y enérgica los manteles; Kagome lo miró extrañada. ¿Qué ese trabajo no se hacía hasta que el café se cerraba?

Las sacudidas de Kohaku continuaron, pero eso pareció no importarle al joven Hojo. Ya había quitado su mano de la mandíbula de Kagome, pero su abrazo permanecía.

- Sabes que si tienes algún problema, puedo ayudarte; siempre estaré a tu disposición – por un momento, los ojos de Kagome brillaron. ¿Y si le pedía al joven Hojo…?

Un rechinido apagado se escuchó detrás de ellos. Intrigada, Kagome y los otros tres voltearon hacia atrás para encontrar a Shippo limpiando las ventanas con bolas de periódico. Con una torpeza bastante sospechosa, al pequeño se le escapan las pelotitas cada vez que intentaba limpiar, que "casualmente" caían sobre Hojo.

- ¡Shippo! ¿Podrías tener más cuidado? ¡Estás molestando al joven Hojo! – realmente fastidiada a esas alturas, Kagome habló con un tono más severo del que le hubiera gustado, pero ¿por qué esos tontos inútiles y depravados estaban actuando de esa forma, interrumpiendo a cada momento y adoptando maneras petulantes? ¡Era bastante exasperante, por no decir malo para el negocio! ¿Qué no les importaba?

Con unos ojitos aguados y expresión de cachorrito regañado, Shippo volteó hacia Kagome, que sintió el remordimiento por todo el cuerpo inmediatamente. Antes que pudiera pronunciar palabra para excusarse con el chiquitín, el joven Hojo comentó amable mirando su reloj:

- No te preocupes Kagome. Fue un accidente. Es obvio que es hora de dejar listo el negocio para la jornada de mañana – con voz modulada y una sonrisa que era a todas luces fingida, Miroku casi brincó para intervenir aún hincado junto a la mesita:

- Nuestra hora de cerrar es a las ocho de la noche; por cierto, sólo faltan algunos minutos – Kagome si no estuviera sentada, hubiera caído de sentón. ¿¿A las ocho de la noche?? ¡¡Pero si la hora de clausurar era hasta las nueve!! ¿Y por qué lo decía de esa manera tan intencional? ¡Por amor del cielo, parecía que estaban corriendo a los clientes!

Sin perder su sonrisa amable, Hojo quitó su brazo de los hombros de Kagome. Takeda mirando entonces a Miroku, le dijo:

- Buen trabajo – Kagome miró un poco más abajo para mirar la mesita que el de ojos violetas estuvo limpiando todo este tiempo. La superficie reflejaba tanto la luz que lastimaba la vista, pero en unas partes parecía que el barniz había desaparecido a causa de la fuerza con que Miroku frotó con el trapo. Entonces con un profundo suspiro, el joven Takeda comentó en tono decepcionado: - Supongo entonces que tendremos que retirarnos, Hojo – esas palabras fueron como una señal para todos los chicos. Abandonando sus poses o el trabajo que realizaban, todos los castigados parecieron reanimarse de inmediato.

Y sin ningún empacho.

- ¡Qué pena! –

- ¡Oh! ¿De verdad? –

- Los esperamos otro día – sin lograr disimular su regocijo, Naraku, Sesshomaru y Miroku comentaron a los clientes su "desacuerdo" por su partida, pero caminando hacia ellos con la clara intención de acompañarlos hasta la puerta para cerrarla en sus narices, sonriendo. Shippo y Kohaku se detuvieron a tiempo antes de comenzar a aplaudir e Inu Yasha sonrió con toda la cara, golpeando uno de sus puños contra la palma de la otra mano. Kagome se sentía a punto de explotar de ira. ¿Qué demonios…?

Cuando los seis castigados habían hecho una "valla de honor" hacia la puerta, Hojo, que se acomodaba la chaqueta, pareció caer en la cuenta de algo y comentó:

- ¡Ah, Kagome! Como ya van a cerrar, supongo que es tu hora de salida. ¿Qué te parece si te acompaño hasta tu casa? – antes que la aludida pudiera responder cualquier cosa, el joven Takeda secundó feliz:

- ¡Buena idea! Sango, ¿me permitirías escoltarte? Una chica no debería andar sola a estas horas de la noche, y menos una belleza como tú –

Un silencio denso llenó el ambiente una vez más, para que una fracción de segundo después, un coro de seis voces masculinas rugieran con incredulidad desaprobatoria:

- ¿¿¿CÓMOOOO??? –


Final del capítulo 36

Continuará…


Reviews:

Taniiah: Jajaja. Como leíste en este episodio, Inu no es el único celoso; todos los chicos son muy posesivos. Muchas gracias por tu comentario.

ziitah-TxE-: Espero que este capítulo haya sido de tu agrado también. Quiero escribir más situaciones como la de este episodio, veamos cómo resultan, jiji. Gracias por tu review y un beso también para tí.

AllySan: ¡Muchísimas gracias por tus porras! Espero que el infierno de este episodio haya sido el esperado, jejeje, y una parte fue precisamente servir a los clientes, jujuju. Efectivamente, puede decirse que el uniforme de Kagome es del estilo de Sakura (que siempre me ha parecido más de maid que de mesera, pero en fin) sólo que un poquito más… revelador. Gracias por tu review.

wiiixx: Jajaja. Me anima que no soy la única que desea ver a esos muchachos celosos, gracias. El uniforme de Sango es como el de los chicos porque su puesto original es de administradora; Kagome en cambio, es de mesera, peeero por las necesidades del servicio, terminaron como acompañantes también, jujuju. Gracias por tu review.

Gav!: Muchas gracias por tus palabras, y créeme, he intentado hacer los capítulos más largos pero tengo limitantes como escritora (soy novata u.u). Precisamente para evitar confusiones como esta, he procurado anotar las denominaciones originales japonesas, puesto que como muchas traducciones son echas por fans, difieren en algunos casos. "Ouran Koukou Host Club" es el título japonés del ánime/manga del estudio Bones y Bisco Hatori; el que mencionas está en inglés, pero es exactamente la misma serie. Gracias por tu review.

Alertas:

nia06: ¡Muchas gracias por añadirme en tu lista de alertas de autor! Es altamente gratificante para mí n.n X 2

Gracias a todas y todos por su compañía y su tiempo. Para las y los que no envían review, gracias por sus visitas. Nos leeremos después.

C. Weller chan