A POR TODAS

—Kyoko, yo lo quiero todo.


—¿El qué? —pregunta ella sin mirarlo, apretando sus manos para reprimir los temblores.

—Kyoko, mírame… —ella por fin se aparta de la ventana y se gira para enfrentar sus ojos verdes.

—Esto… —dice él, con un gesto abarcándolos a los dos—. Quiero ser tu marido en todos los sentidos.

—En todos los sentidos… —repite ella como un eco. Hasta que…

Ah, no… Ella no está preparada para esto… Esto sí que no…

—¿¡PERO QUÉ ESTÁS DICIENDO!?

—No, no, no… —intentando apaciguarla con la mano que tiene libre—. No me refiero a eso… Aunque bueno, sí, con el tiempo, pero no ahora…

—Pero, pero… —balbucea ella. Ren se pasa la mano sana por el pelo, nervioso.

—Demonios, Kyoko, escúchame… —y tira de ella para sentarla en la cama.

—¿¡QUÉ!? —le espeta ella.

—Te quiero. ¿Quieres seguir casada conmigo?