Año 2, Enero 7, 4:40 PM
-"Descansen. Pueden romper filas"- Feliciano Vitriola contempló con orgullo a la tropa separándose.
Habían terminado un día más de actividades de la tropa exploradora de la ciudad. A algunos les parecía curioso que un abogado como Vitriola fuera un jefe explorador, pero a él le gustaba. Los jóvenes que tenía a cargo eran fuertes y superaban cualquier actividad que les pusiera. Sonriendo con orgullo se acercó a un grupo que se encontraba en las escaleras de la Biblioteca Municipal. Uno de los chicos estaba haciendo grandes gestos mientras el resto observaba. –"Torio, ¿tardarán mucho en venir tus padres?"-
Tonio, quien era el chico que había estado hablando, se detuvo. –"Llegan en una hora, jefe"-
-"Deberían entrar. Creo que va a llover, esperemos adentro"- El grupo de cuatro exploradores entró a la Biblioteca Municipal, reuniéndose en uno de los salones de lectura del tercer piso. Alrededor de ellos había estanterías, y en el centro del recinto estaba un gran agujero cuadrado que bajaba por todos los pisos hasta el vestíbulo. Era un edificio llamativo, popular entre los estudiantes. Vitriola, sintiendo que era su responsabilidad vigilar a Tonio hasta que sus padres llegaran, se sentó a un lado mientras los chicos continuaban su conversación.
-"Como iba diciendo entonces él abrió uno de los libros y mordió una de las páginas. Fue una cosa muy rara y así se lo hice saber. Creo que no le hizo gracia mi comentario porque dejó el libro de vuelta en la estantería mientras ese peluche que volaba cerca reía a carcajadas"-
Vitriola levantó una ceja. ¿Un peluche volando? Sólo había una cosa que le sonaba parecida a esa. Acercándose un poco más para escuchar mejor el abogado se mantuvo en silencio. Tonio sacó lo que parecía ser la llave de su casa. –"Luego dijo: 'Por más que me guste esto será mejor sellarla antes de que toda la Biblioteca esté hecha de dulce'. Sacó esa llave y dijo...dijo..."-
-"¿Cómo es que dice, Victor?"- la única niña del grupo, Matilda, le preguntó al que más le brillaban los ojos.
-"No me acuerdo qué dice para hacer aparecer su bastón, pero ¿a que fue impresionante?"-
-"¡Lo fue!"- Tonio asintió. Antes de que pudiera continuar Vitriola se sentó junto a ellos, arrastrando una silla para apoyarse.
-"Disculpen, ¿de qué hablan?"-
-"¡Tonio dice que vio al mago hacer cosas increíbles, jefe!"- El último chico, Silvio, dijo con impaciencia –"¡Sigue, sigue!"-
-"Esperen, ¿podrías comenzar desde el principio, Tonio? Quisiera saber qué ha hecho Leandro ahora"-
-"Leandro, ¿así se llama?"- Matilda preguntó.
-"Ya lo había dicho antes"- Victor replicó –"Pero vuelve a comenzar para que el jefe sepa lo que pasó"- el hermano de Leandro estaba más que dispuesto de escuchar otra vez las hazañas que Leandro había hecho recientemente. Tonio, disfrutando ser el centro de atención, se sentó y recomenzó su relato desde el principio.
-"Pues yo estaba aquí en la Biblioteca buscando unos libros, ¿sí? Allá en el segundo piso. Estaba ocupado en mis cosas cuando veo a Leandro por la ventana. No lo reconocí, parecía una persona común y corriente"-
-"¿Le preguntaste por qué había venido?"-
-"¡Claro que no! Anduve a hurtadillas por los pasillos para ver qué hacía. Leandro entró con ese peluche siguiéndolo, ¿cómo era que se llamaba? ¿Kobe? ¿Kellogs?"- Tonio se mordió las uñas, pensando.
-"Andro una vez me dijo que se llamaba Keroberos, pero todos le dicen Kero"- Victor informó.
-"En fin, fue por esa criaturita que supe que era él. Kero entró tras él. Estaban hablando algo pero no podía escuchar qué era, yo estaba demasiado lejos. Subieron a la segunda planta, pero no pasó nada por un rato. Quiero decir que lo único que hicieron fue sentarse y leer"-
-"Tal vez leían algo mágico"- sugirió Matilda.
-"Lo dudo. En fin, como no parecían hacer nada interesante me concentré en lo mío. Fui y devolví mi libro y me preparaba para irme cuando la vi.
Entre las estanterías había esta...esta pequeña hada. Como así de grande"- Tonio levantó la mano a diez centímetros de la superficie de la mesa –"Parecía hecha de algodón de azúcar amarillo"-
-"Sigo sin creer que fuera una hada de verdad"- Matilda le susurró a Silvio.
-"¡Debía de serlo! Es el mago más grande de todos los tiempos, seguro que era su aliada"- Silvio replicó, intentando prestar atención a lo que Tonio contaba.
Vitriola asentía mientras Tonio contaba cómo había intentado tocarla para ver si era real. Para él era obvio que era una carta Sakura, pero no tenía idea de cuál era en concreto. No parecía haber hecho desastre alguno en la Biblioteca o Tonio lo habría notado. –"Fue imprudente intentar tocarla. La próxima vez avisa a alguien"- dijo el abogado, apoyado contra la mesa. Tonio bajó la vista, asintiendo –"Pero sigue. ¿Qué era esa hada?"-
-"...no lo sé. Traté de tocarla pero se rio de mí y se fue volando"-
-"¿Una hada se rio de ti?"- Silvio sonrió socarronamente –"Caíste muy bajo, Tonio"-
-"Cállate. El hada se fue volando hacia el tercer piso. Fui a seguirla para ver qué hacía. Cuando subí al tercer piso me encontré con algo increíble:
¡El piso estaba hecho de chocolate! "-
Vitriola sonrió. Definitivamente era cosa de una carta. Los demás exploradores estaban impresionados. –"¿Probaste el piso?"-Matilda preguntó, admirada.
-"Tomé un pedacito de una esquina. Como había algunas personas allá pensé que pisotearían el chocolate, no me iba a comer eso"- Tonio hizo una mueca de desagrado –"Se me pegaba el chocolate a los zapatos"-
-"¿Dónde estaba esa hada?"- Vitriola preguntó. Tonio pensó por un momento.
-"Cuando subí estaba convirtiendo las mesas en confites duros. ¿Saben lo raro que era ver que una cosa así de pequeña cambiaba las cosas a dulces? Era increíble pero yo sabía lo que podía pasar.
¿Qué tal si esa hada convertía todo a confites? Todos los libros, las paredes, el techo...el edificio no podría resistir su propio peso. ¡Todo se habría derrumbado!"- Tonio hizo ruidos de derrumbes. Vitriola halló un poco difícil de creer que esa carta pudiera causar tal destrozo, pero de esas cosas Leandro sabía más que él.
-"¡Sigue! ¿El mago vio lo que pasaba?"- Silvio apresuró.
-"La verdad no lo sé. Yo no tuve tiempo de avisarle a Leandro, me distraje viendo cómo el hada hacía su magia con los dulces. Cuando me di cuenta Leandro y Keroberos habían llegado al tercer piso. Saben, ese Leandro es más raro de lo que pensaba"-
Victro frunció el ceño –"¿Qué dijiste?"-
-"¿Pero es que sabes cómo reaccionó cuando llegó? Dijo 'Kero, ¿me podrías explicar por qué Clow hizo una carta que hiciera esto?"-
-"Victor, ¿quién es Clow?"- preguntó Silvio.
-"No lo sé. Andro no lo ha mencionado antes"- Victor supuso que tenía que ver con las cartas que él sellaba, pero no tenía idea de quién era Clow exactamente.
-"Keroberos se rio estruendosamente. Esa cosa tiene una voz muy aguda para ser de ese tamaño, ¿saben? Y luego dijo algo como: 'A Clow a veces le daba pereza salir de casa. Creó esta carta para mantener una provisión constante de dulces aunque no saliera a conseguirlos"-
Vitriola supuso que ninguno de los exploradores entendía bien eso. La verdad era que él mismo tampoco estaba seguro del significado, pero al parecer el tal Clow había sido el creador original de las cartas.
-"A Leandro le hizo mucha gracia eso porque se puso a hacer bromas sobre cómo Keroberos debió de dar trabajo constante a Dulce, y que era un glotón. Esos dos parecen buenos amigos, creo yo.
También dijo algo como 'La carta Burbuja ya era suficientemente rara. Clow es un misterio, ¿cómo se le ocurrió esa? Keroberos no dio una respuesta de verdad, y finalmente Leandro dijo que tal vez Clow la había hecho para bañar a Keroberos. Ese animal hizo una cara muy graciosa, como si lo hubieran atrapado haciendo algo malo"-
Vitriola sonrió. Seguramente Leandro había atinado con su comentario. Silvio, impaciente, se inclinó hacia Tonio. –"¡Suficiente de lo que Leandro dijo! ¿Qué pasó con la hada?"-
-"No sé. Creo que huyó cuando Leandro apareció. ¿No serán hadas las que causan todo lo raro que pasó este año?"- Vitriola evitó asentir. No creía que fuera tan importante para el público saber qué era lo que pasaba, exactamente. Tonio tomó un respiro y continuó.
-"Leandro caminó por ahí, mirando alrededor de forma rara"- Tonio señaló los lugares por los que Leandro había pasado –"No sé cuándo pero los libros también se habían transformado en dulces. Leandro se acercó a uno, lo sacó y..."- el niño parecía dudar, pero señaló uno de los libros cercanos. Matilda lo tomó y comenzó a hojearlo, viendo que era una novela, hasta llegar a una página. Extrañada, ella extendió el libro a los demás.
La página mostraba una clara mordida.
-"No puede ser..."- Victor musitó.
-"¿Andro mordió esa página?"- Vitriola se imaginó la escena. Leandro abriendo ese libro y, por alguna razón desconocida, mordiendo las páginas de azúcar.
-"Les dije que era raro"- Tonio dijo en voz baja –"Pero en fin, parece que le gustó porque comentó que Dulce ya era, um, una de sus cartas favoritas, lo que sea que eso significa. Yo le dije que era raro que mordiera libros, y el peluche se puso a reírse.
En ese momento vi que Dulce volaba al otro lado de ese agujero"- el niño señaló el gran agujero cuadrado en medio del piso –"Yo grité '¡Por allá!' para que Leandro y Keroberos la vieran, pero no la siguieron. En vez Leandro sacó esa llave que llevaba colgando del cuello y dijo 'Por más que me guste esto será mejor sellarla antes de que toda la Biblioteca esté hecha de dulce'"-
Ya habían llegado al punto en que Vitriola había notado de qué hablaban. –"¿Cuando Andro sacó la llave dijo algo más?"-
-"Dijo algo, pero no recuerdo bien qué era. Sonaba como una invocación, y se formó este círculo brillante bajo él. Cuando terminó de hablar tenía este bastón rosado con el que lo han visto"-
-"¿De dónde habrá sacado esa cosa? Un mago con algo tan rosado no parece..."- Silvio parecía no saber cómo decirlo –"...no parece apropiado. Parecía más como algo para una niña"-
-"Es cierto"- Tonio se rio para sí mismo –"Se ve muy raro en él. Pero en fin, apareció ese bastón y esos dos corrieron al otro lado del piso. Fue difícil porque estaba hecho de chocolate, y Leandro saltó para intentar pegarle con el bastón, creo. Falló por mucho.
Estuvieron un buen rato persiguiendo el hada. La vi volar a los pisos superiores y Leandro fue a las escaleras"-
-"¿Los seguiste?"- preguntó Victor.
-"Los estuve viendo desde el agujero del tercer piso. No importaba qué tan rápido Leandro la siguiera la hada siempre estaba fuera de su alcance, y pronto todo las paredes de los balcones del agujero se habían convertido en galletas y bastones de caramelo.
Ese pedazo de allí se rompió cuando me apoyé ahí. Casi me caigo"-
-"Leandro puede volar, ¿por qué no la alcanzó volando?"- preguntó Silvio. Tonio se encogió de hombros sin molestarse en responderle.
-"Yo qué sé. Leandro bajó las escaleras, estaba jadeando. Musitaba algo como '¿Cómo se supone que la atrape si no se queda quieta no por un momento?' Keroberos respondió con una corta historia, creo. La verdad no la entendí muy bien"-
-"¿Cómo decía la historia?"-
-"Keroberos dijo algo sobre...uuuum..."- Tonio intentó recordar, pero no le venía todo a la mente –"Creo que mencionó una ciudad extranjera. Tomo...comenzaba con Tomo.'"-
-"El lugar no importa. ¿Qué era la historia?"- Matilda presionó.
-"No me acuerdo bien, pero mencionó algo sobre arrojar sal sobre dulces o algo así. Dijo que eso era lo que había hecho...vaya, tampoco me acuerdo el nombre. También sonaba extranjero"-
Vitriola tenía una pequeña idea de a quién se refería. Seguramente Kero le había contado a Leandro cómo Sakura había sellado la carta. Al parecer la sal era la solución para hacerlo. –"En fin Kero dijo que debía usar sal para atacar a esa hada. Qué hizo Andro?"-
-"Pues comentó que la biblioteca no era un lugar lleno de sal y que tal vez debería buscar otra forma de sellarla, lo que sea que eso significa. En ese momento yo me acerqué a él"-
-"¿Tenías sal para darle?"- Victor preguntó.
-"Claro que no, ¿para qué llevaría sal conmigo? Pero me acerqué y le dije 'Tienes magia, ¿por qué no creas sal de la nada?' Era la solución más obvia, no sé cómo no se le ocurrió"-
-"Claro. ¡Con magia se puede hacer cualquier cosa!"- Silvio proclamó a toda voz.
-"No podía ser tan fácil"- Vitriola intervino –"Si no lo hizo desde el principio entonces era que no podía hacerlo"-
-"Sí podía porque después hizo lo que le sugerí. Reaccionó como si yo le hubiera contado algún secreto increíble, murmurando '¡Eso es! ¡Claro!', y bajó corriendo hasta el primer piso. Se detuvo en el centro exacto del edificio, justo ahí"- Tonio se levantó y apuntó por encima del barandal al centro del agujero cuadrado –"La hada estaba cinco pisos más arriba, allí. Creo que se reía.
Keroberos preguntó '¿Qué plan tienes, Andro?' y después..."- a Tonio le brillaron los ojos, tenía una expresión maravillada. Parecía que estuviera a punto de contar algo realmente impresionante.
-"¿Qué pasó?"- Victor ya sentía que venía la parte buena de la historia de Tonio. Tonio tomó un respiro profundo.
-"Leandro sacó esta carta y la lanzó al aire. No sé cómo hizo para tocarla con el báculo y hacer que se quedara en el aire, pero ahí estaba. Esa cosa brilló y lo que salió de ahí fue..."-
-"¿Qué cosa?"- Victor se inclinó, esperando que fuera algo impresionante.
-"Un libro"-
Hubo silencio por un momento antes de que Silvio lo rompiera. –"¿Un libro? ¿Eso fue todo?"- él parecía decepcionado. Tonio sacudió las manos.
-"¡No, eso no fue todo! ¡Ese libro también debió de ser mágico porque Leandro escribió en él y de la nada salió un dragón de sal!"-
Silvio quedó boquiabierto. Todos los niños parecían verdaderamente admirados de lo que Leandro había hecho, ese era el tipo de cosas que se imaginaban cuando pensaban en un mago. –"¡En serio, un dragón de sal! ¡No sé de donde salió pero era un dragón larguísimo!"- Tonio exclamó.
-"Los dragones orientales tienden a ser largos y delgados"- informó Vitriola.
-"En fin, ese dragón se lanzó hacia el techo. No pude distinguir bien pero creo que el hada se había sorprendido al verlo, e intentó huir. Leandro subió a toda prisa las escaleras hasta llegar al cuarto piso, y desde ahí observó al dragón. Movía el bastón como si fuera eso lo que dirigía esa cosa.
De repente Leandro saltó, gritando '¡La atrapó, le dio!' Creo que el dragón se comió el hada, porque cuando yo subí al quinto piso lo único que encontré era sal. Todo lo que había allí estaba cubierto de sal, incluso toda la gente allá. Nadie parecía muy feliz"- Tonio rio alegremente, complaciéndose en la escena que recordaba.
-"Pero hace un poco yo fui allá arriba y no pareció que todo hubiera estado sucio de sal"- Matilda dijo.
-"Ya explico eso. Entonces Leandro se puso junto a un montón de sal que se movía un poco, y se puso como si lo fuera a golpear con el bastón, pero no hizo eso. En vez dijo algo como '¡Regresa a la forma que mereces!' y la llamó algo que no recuerdo"-
Vitriola sonrió. Claro, el momento en que la carta fue sellada. Tinio continuó –"El montón de sal se rompió y hubieron muchos rayos de luz, pero todos se unieron en un solo sitio en el aire. Algo salió de ahí y Leandro lo cogió. 'Trabajo cumplido. ¿Cuántas faltan, Kero?' El peluche respondió '¡Sólo diez más!
No sé si eso lo le gustó a Leandro porque se puso todo pensativo y musitó...algo. No le oí bien pero creo que era algo como 'Y después de eso pasará lo del viaducto. He tenido ese sueño por lo menos dos veces esta semana. Me comienza a asustar'"-
-"¿Será que algo va a pasar en el viaducto este año? Victor, pregúntale a tu hermano a ver qué dice"- Silvio empujó a Victor levemente, quien asintió. Vitriola miró a otro lado. Él sabía muy bien a qué se había referido Leandro. El decano de la universidad donde Leandro estudiaba ya les había hablado con detalle qué sus visiones le habían mostrado.
No era nada bueno. Todo indicaba que Leandro iba a tener una enorme cantidad de problemas. El juez Perogrullo, aunque enfermo, había seguido el progreso de la misión de Leandro y había pedido a Tomoyo que le contara con detalle lo que había pasado con Sakura al momento que todas las cartas fueron selladas. Aunque tuvo que prometer que no iba a revelarle a Leandro nada de lo que le había contado el anciano les había dicho a los demás adultos en qué consistía el juicio final.
Vitriola y el decano Mantilla terminaron prometiendo mantener silencio sobre el tema, pero el abogado estaba dispuesto a intentar ayudar a Leandro lo más posible. El tal Yue que Perogrullo/Tomoyo habían dicho era el centro del juicio, en cierta forma, así que Vitriola había intentado canalizar sus poderes para intentar de alguna forma contactar con el espíritu de Yue. Desafortunadamente aunque la identidad de Yue en el pasado había...'muerto', por decirlo así, le había sido imposible, en parte por falta de información sobre él y en parte porque Yukito había sido sólo una identidad, una parte de Yue.
También había considerado contactar con Sakura pero esta vez el problema había sido que no tenía ninguna conexión con ella. Técnicamente ella era una perfecta desconocida. Le resultaba imposible.
Desde esos fracasos había estado intentando pensar en alguna forma de darle indicaciones a Leandro, pero no se le ocurría nada que rompiera cualquiera de las promesas que había hecho, la mayoría de ellas sobre mantener silencio sobre diversos asuntos. Promesas hacia Tomoyo, hacia la persona de la capucha, hacia Kero, y ahora hacia el juez Perogrullo.
El abogado despertó de sus cavilaciones. Tonio en ese momento decía: -"La sal desapareció al mismo tiempo que ese libro que Leandro había hecho aparecer. Todos estaban aliviados, nadie iba a tener que limpiar toda esa sal de la biblioteca. Creo que los empleados se disculparon por haberle gritado de esa forma"- Tonio volvió a reír, esta vez acompañado por los demás.
-"Leandro es impresionante. ¡Nunca pensé que pudiera crear un dragón de sal!"- Matilda ya compartía el entusiasmo que había mostrado Tonio.
-"A pesar de todo es un mago realmente bueno. Puede parecer un tonto a veces pero...la verdad lo admiro"- admitió Silvio –"Espero que nunca le pase nada"-
-"¡No pasará nada! Ya lo verás"- Victor dijo con completa confianza.
-"Leandro se fue después de eso. Casi todo quedó como si nada hubiera pasado, aunque partes de las barandas se derrumbaron. Ya las arreglaron, por lo menos"- y con eso Tonio terminó su relato. Desde que Leandro había salido victorioso en el juicio hacía ya varios meses mucha gente lo había visto en acción. Eso siempre resultaba en impresionantes historias para contar a otras personas, aunque a veces eran distorsionadas, haciendo todo sonar más increíble de lo que ya era.
Pocos minutos después los padres de Tonio llegaron, y el niño se fue de la Biblioteca. Los amigos de Tonio se fueron uno por uno, hasta que Vitriola y Victor fueron los únicos que quedaron. Cuando Victor estuvo a punto de irse Vitriola lo detuvo.
El abogado estaba dudando acerca de cómo pedir lo que iba a decir. –"Victor, ¿podrías darle un mensaje a Leandro?"-
-"¿Qué sería, jefe?"-
-"Tengo un mensaje para él. Verás, hay una joyería en el centro...esta es su tarjeta"- Vitriola entregó una tarjeta de presentación a Victor. La tarjeta decía 'Joyería 'Platino y Rubí''. El nombre que pudo leer en la tarjeta bajo el del establecimiento le resultaba familiar.
-"Creo que Leandro tiene una amiga llamada Catarina"-
-"Lo sé. En fin, Catarina quisiera que Leandro vaya a esa joyería pronto. Ha encontrado algo que le habían robado a tu hermano hacía varios meses. Simplemente díselo, él sabrá de qué habla"-
Victor asintió, guardando la tarjeta. El niño se fue pronto, dejando al abogado sólo. Vitriola estiró los brazos, satisfecho.
-"He cumplido mi misión. Otra vez. ¿Alguna vez se dará cuenta Andro de que todos parecen estar obligándolo a hacer lo que él quiera? Casi me parece que no tuviera voluntad propia..."-
Había sido una historia llamativa la que Tonio había contado. Vitriola no dudaba ni una sola palabra, pero no podía evitar preocuparse por lo que fuera a pasar en el futuro. Ya sólo quedaban diez cartas.
No quedaba mucho tiempo para intentar prepararlo para el juicio de Yue.
Un pequeño experimento de escritura que me había estado rondando la mente por un buen rato. Creo que funciona lo suficientemente bien.
25. Pequeño
26. Candado
27. Tormenta
28. Aro
29. Laberinto
30. Espejo
31. Niebla
32. Poder
33. Lluvia
34. Retorno
35. Arena
36. Sombra
37. Disparo
38. Silencio
39. Dormir
40. Nieve
41. Dulce
