Capítulo 35: Atrapado en tus recuerdos

Un sonido poco usual rodeaba un ambiente gris dentro de una habitación, se escuchaba la lluvia claramente que cubría todos los alrededores que una ventana mojada dejaba ver al lado de un escritorio con varias cremas medicinales, útiles médicos, vendas y dos toallas, en aquella habitación, dos chicos castaños estaban dormidos, con la frente vendada y algunas banditas en sus rostros, ambos eran idénticos, lo único que los diferenciaba era que a uno de ellos se le notaban unas extrañas cosas en su espalda, pero que no se notaban mucho al estar sobre ellas, ambos daban de vez en cuando unos leves quejidos con expresiones de dolor sin interrumpir su sueño. La puerta se abría y entraban a la habitación Misty, Bianca, May y dos señoras de edad, Delia y Caroline, ambas sosteniendo un recipiente con agua que era puesto en el escritorio junto a las demás cosas que usaban para curar a los castaños.

Caroline: "Ayúdenme, no lo muevan demasiado" –decía con tono triste la señora a Bianca y May mientras cambiaba las vendas de las alas de Ark-san, aun con asombro- "¿Quién diría que podría vendar a un ángel?" –decía sonriendo tristemente dejando las alas de aquel castaño vendadas en unas partes-.

May: "Mamá… no es un ángel… es un guardián…" –decía con tono bastante apagado mientras las otras dos chicas ponían un rostro de tristeza para que lo volvieran a dejar en su lugar- "Creo que está mejorando" –terminando de vendarle el brazo izquierdo-.

Delia: "Y Ark también, sus heridas ya no sangran y están cicatrizando rápidamente" –cambiando sus vendajes-.

Misty: "Eso de verdad los dejó lastimados…" –ayudando a sostener a Ark mientras ella le cambiaba el vendaje de su brazo derecho- "¿Pero por qué no despiertan?" –mirando a Bianca por unos momentos-.

Bianca: "Solo podemos dejarlos descansar, ambos deben superar esto… por sí mismos" –algo preocupada y poniendo una mano que se rodeaba por una ligera aura rosa en la frente de Ark- "Ark está bien… creo que pronto despertará" –ahora haciendo lo mismo en la frente de Ark-san- "Y él… también" –sonriendo con algo de nostalgia-.

El resto solo miraba tristemente el estado de ambos chicos que seguían durmiendo sin molestia aparente.

Mientras que en la sala, alguien finalizaba una llamada con tono preocupado.

Hikari: "Gracias mamá, me tardaré más días de lo pensado, nos vemos" –decía cortando la llamada por el videófono- "¿Pasa algo malo Ash?" –decía la chica que lo acompañaba en la sala-.

Ash: "Llevan una semana sin despertar…" –con las manos entrecruzadas y sosteniendo su mentón-.

Hikari: "Tal vez asistencia médica de urgencia funcione" –algo esperanzada-.

Ash: "¿Y cómo le explicaríamos que uno de ellos tiene alas? Yo aun no me acostumbro a la idea" –sentándose pesadamente en un sillón- "Quizás si no lo hubiéramos presionado… no habría venido contra de ese sujeto" –apretando un poco sus puños- "Y no pudimos ayudarlos…" –decía con coraje-.

Hikari: "Ash, no es tu culpa, no estamos preparados para algo así" –ahora un poco seria- "Solo podemos esperar, aunque ya no se qué pasará luego" –levantando un poco la vista-.

Max: "Véanlo de esta forma, quedarse así no resolverá nada" –tratando de averiguar algo leyendo unos libros-.

Ambos lo miraban un poco desanimados para luego mirar por la ventana la tormenta que seguía igual.

Fuera de esa realidad, lejos en algún extraño lugar, en una llanura desierta cubierta por el manto constante de la lluvia y un mar de nubes grises que no dejaban pasar luz alguna, las gotas resonaban en los numerosos charcos que rodeaban la figura de un chico castaño vestido de negro con detalles rojos y amarillos, tendido en el suelo con el rostro pegado al suelo. Un trueno resonaba causando que despertara con algunas molestias, lo primero en sentir fue un pinchazo en la cabeza que le impedía pensar con claridad.

Ark: "Uuuggghhh" –decía quejándose y levantándose con dificultades sosteniendo su cabeza que le molestaba bastante- "¿Qué rayos…?" –decía mirando el desolado lugar- "¡Oh no y el resto!" –mirando a todos lados sin señales de ellos- "¡Aaaggghhh!" –decía llevándose ambas manos a su cabeza al intentar pensar en lo ocurrido- "No otra vez" –incorporándose con dificultad-.

Fue entonces cuando algo le llamó la atención al ver con severas dificultades a otra persona.

Ark: "¿Qué es eso?" –notando una pequeña silueta a lo lejos, pero sin identificarla por tener la vista nublada- "¿Quién anda ahí?" –enfocando la vista que lentamente volvía a la normalidad- "¡¿Quééé?!" –dijo en total asombro al notar lo que vio-.

Aquella pequeña silueta dejaba a un niño castaño de unos seis años vestido de blanco que parecía estar llorando mientras sostenía en una de sus manos algo parecido a un báculo de una mano.

Ark: "¿Quién… eres… tú…?" –dijo con voz entrecortada aun con una mano en su cabeza al encontrarse a alguien más en un lugar como ese- "Eres muy pequeño… para andar solo en… un lugar como este" –un poco extrañado-.

Niño: "Recuerda…" –fue lo único que el pequeño musitó para voltearse y caminar tranquilamente en una dirección de la que Ark no conocía, ni sabía que existía-.

Ark: "Oye espera" –le dijo dando alcance al pequeño que volteó a mirarlo- "¿Sabes cómo salir de aquí?".

Para su sorpresa el pequeño solo le miró con expresión neutral para voltearse y caminar.

Niño: "Recuerda…" –repetía el chico que a los ojos de Ark había crecido algo-.

Ark, un poco extrañado por ese último fenómeno, solo lo siguió sin decir palabra alguna.

Aquel paisaje iba cambiando ligeramente, acorde a lo que ambos caminaban, pero el guía de Ark, cambiaba bastante mientras avanzaba, cada vez un brillo lo rodeaba haciendo cambiar su tamaño y apariencia, ya no era un pequeño, era un chico de su altura, cosa que de verdad extraño a Ark, luego de largo tiempo caminando.

Ark: "¿Oye… no eras más pequeño?" –un tanto confuso y rascando su mejilla derecha- "¿Y cuánto más caminaremos? Creo que llevamos unas horas" –ya más impaciente-.

Chico: "No recuerdas… tu no recuerdas…" –le dijo llegando a un lugar bastante familiar para Ark- "Debes recordar…" –dijo volteándose y mirándolo de frente a la vez que sus ojos brillaban de un azul intenso-.

Ark: "¿Oye qué te sucede?" –notando el extraño fenómeno-.

El chico no le prestó atención y unas alas aparecían en su espalda, dejando sorprendido a Ark, para luego brillar completamente y dejar en su lugar al pequeño de seis años.

Niño: "Debes recordar…" –le dijo cerrando sus ojos mientras el lugar cambiaba al que Ark nunca olvidaría-.

Un cerezo ubicado en el centro de una llanura verde, sacudida por una ligera brisa que movía aquel árbol dejando caer sus pétalos con una suavidad que era tranquilizadora. De la nada aquel niño pequeño corría hacia el árbol donde dos siluetas adultas aparecían, dos personas que dejaron a Ark sin palabras y con los ojos totalmente abiertos, mientras aquel pequeño era cargado en los brazos de una mujer que tenía su pelo castaño amarrado con una pañoleta dejando el resto de su cabellera hacia atrás, al igual que todo su vestuario la pañoleta era blanca, y a su lado un hombre de cabellos azabaches con una gorra blanca en su cabeza y la ropa del mismo tono blanco. El viento movía los cabellos y vestimentas de ambos que sonreían con el pequeño castaño en sus brazos, sin embargo, Ark sentía como su cabeza le volvía a doler, al notar que las tres miradas se clavaban en el chico.

Ark: -"¿Por qué… si es solo mirar?" algo complicado y notando que el suelo se habría y un par de manos lo jalaban hacia el suelo donde comenzó a caer-.

Niño: "Recuerda…" –dijo el pequeño que se asomó por la abertura superior antes de desaparecer en la oscuridad que sumía por completo a un Ark que no tenía palabras-.

La oscuridad cubría el extraño lugar que no dejaba ver nada en sus alrededores, Ark sintió aquella sensación de caída libre, aun estaba confundido por ver a esas tres personas, y fue que cerró sus ojos y sintió que su caída se detuvo.

Ark: "¿Ehhh?" –dijo a modo de murmullo abriendo sus ojos mirando el lugar que era la oscuridad misma, para su sorpresa tocó el suelo con los pies y caminaba guiado solo por el sonido de sus pasos que hacía eco en el lugar-.

¿?: "Bienvenido… a tus recuerdos… hermano" –decía una voz familiar a sus espaldas que dejó en shock a Ark al reconocerla- "Si que te tardaste… jejeje" –riendo levemente y sonriendo-.

Ark: "Uuuggghhh" –dijo llevándose una mano a su frente y volteando lentamente a ver aquella silueta siniestra- "No… ¡tú!" –ahora más preocupado al encontrarlo en un lugar así-.

Nighmare: "¿Sabes por qué no recuerdas…? Lo descubrí aquí… en tu mente… y me encontré con una sorpresa… jejejeee, no dejas de darlas…" –notando que al lado del castaño volvía a aparecer aquel pequeño de seis años- "Y está a tu lado…" –cruzando sus brazos-.

Ark bajaba la vista a su lado derecho dando con el pequeño castaño que hace unos momentos había visto.

Niño: "Ayúdame…" –le pidió con algunas lágrimas el pequeño- "Quiero volver… con mis padres…" –dijo pidiendo que lo cargara dejando a Ark más consternado- "Por… favor…" –ahora bajando la vista-.

Nighmare: "Que no te engañe… él es la causa de que no recuerdes nada… ven conmigo y te mostraré la verdad" –mirando seriamente a ambos sin poder quitarle la vista-.

Niño: "Que no… me lleve…" –decía aferrándose a la pierna derecha de Ark-.

Ark estaba en una encrucijada bastante confusa, por un lado uno de los sujetos más siniestros que conocía y que quiere acabar con él, y por otro un pequeño que le resultaba familiar y sin protección más de la que él le brindaba.

Ark: "¿Cuál es tu nombre pequeño?" –le dijo sonriéndole tiernamente al cargarlo en sus brazos-.

Niño: "Yo… me llamo…" –siendo interrumpido-.

Nighmare: "No los dejaré" –abalanzándose con ambos con una bola de energía negra en su mano derecha con toda la intención de eliminarlos sin remordimiento alguno-.

Ambos voltearon de costado y miraron como Nighmare se acercaba, para que ambos se miraran y sonrieran a la vez que sus ojos se envolvían de un azul intenso y flameante cambiando la vista a Nighmare, Ark levantando su brazo izquierdo, y el pequeño su brazo derecho, ambos con una esfera plateada que se volvía un haz luminoso plateado impactando de lleno en Nighmare y desapareciéndolo de ese lugar al igual que toda la oscuridad remanente junto a él.

Nighmare: "Nos veremos… hermano" –le decía mientras éste desaparecía en el destello-.

Aquel espacio oscuro se volvía en un campo de flores y árboles que se movían animadamente con la brisa que reflejaba el mismo brillo de un sol campante en el cielo.

Ark: "Se fue…" –sonriendo al pequeño- "Y bien… continua, ya no nos molestará… no aquí" –dejando al pequeño en el suelo que le sonreía amigablemente-.

Niño: "Ya recuerdas…" –dando unos pasos hacia atrás- "Mi nombre… es Ark" –le decía tranquilamente el pequeño-.

Ark por su parte puso una expresión de sorpresa y su cabeza dejaba de dolerle en ese instante. El pequeño volvía a rodearse de un brillo a la vez que unas alas blancas le cubrían el rostro y brillando un poco dejaba un gemelo exacto de Ark, que replegaba sus alas a su espalda manteniendo aquella sonrisa mostrando sus colmillos y daba unos pasos quedando frente al castaño que solo estaba calmado.

Una brisa mayor soplaba moviendo los cabellos de ambos junto con una sensación poco cómoda que los dejaba sin palabras, hasta que rompieron el silencio pues aun debían hablar.

Ark: "A ti nunca te vi en mi mente… pero siento que… eres yo" –entablando una conversación un tanto extraña- "No eres una ilusión… pero entonces… ¿Quién eres?" –con un poco de extrañeza-.

Chico: "Soy tu… o mejor dicho… tus recuerdos" –respondiendo su pregunta de inmediato-.

Ark: "Una parte de mí… pero que no está conmigo… al igual que…" –siendo interrumpido-.

Chico: "Hace varios días, fuimos enviados por Celebi, tal como lo dijo Nighmare, 20 años en el pasado, como último recurso…" –dando una pausa- "Para evitar que hicieras algo indebido, yo fui separado de ti, pero una persona pudo acogerme, alguien cercana a nosotros… la destinada…" –deteniéndose-.

Ark: "May, mí… nuestra madre" –siendo invadido por una sensación de sorpresa-.

Chico: "Esto no estaba en los planes, yo debía permanecer dentro de ti, sin involucrarme, pero ella me acogió, y para mantenerme al tanto de la situación peligrosa que se vendría, y ayudar a que nada malo pase, me convertí… en su guardián" –manteniendo la seriedad en la conversación-.

Ark: "¡Un guardián! Pero el último murió hace mucho tiempo… con ello se perdió esa habilidad, y yo nunca la tuve, si eres yo tu mismo lo sabrías" –sin encontrar una explicación lógica-.

Chico: "Nunca se perdió… solo que se hizo presente muy rara vez a través de los años, y ella la despertó" –ahora extendiendo sus alas- "Por eso los cambios, por eso el poder estar en su mundo, por eso… que solo tú puedes romper aquel pacto, pero debido a los hechos recientes, sabrás que lo mejor es dejarlo intacto" –dejando las alas en su lugar-.

Ark: "¿No puedes volver a mí verdad? Entonces todas esas memorias…" –siendo interrumpido-.

Chico: "Recuerdos… sentimientos… y habilidades, las tengo yo" –cerrando sus ojos- "Pero podremos hacer algo al respecto, de la misma forma que yo tengo algunas cosas nuestras, tú tienes otras" –levantando la vista abriendo los ojos- "Raikou es una de ellas, solo tú puedes unir su alma con la tuya o enlazarla, sin olvidar el APD" -ahora mirando con un semblante serio- "¿Has sentido alguna vez que te duele tu cabeza, el pecho o sientes algunos mareos extraños?" –cruzando sus brazos-.

Ark: "Ahora que lo dices… sí, algunas veces me pasa eso" –notando que su acompañante de blanco miraba a un lugar y el volteaba la mirada al mismo punto-.

Chico: "Digamos que eso lo causa el no estar completos, si me entiendes" –aclarando ese punto- "A mí me pasa algo parecido, de hecho gracias a la ayuda de nuestra madre y el haberme convertido en su guardián pude despertar todas esas habilidades que tenía conmigo, y como sabrás que mi fuerza varía con quien protejo, obtuve unas nuevas además de estas cosas" –sacudiendo levemente sus alas-.

Ark: "Pero si nos separamos, entonces debió ocurrirme lo mismo cuando encerré a… ese asesino" –apretando un poco sus puños- "Desde ese día, no he sido tan fuerte…" –un poco molesto-.

Chico: "Ese asesino somos nosotros, te guste o no es parte nuestra, se que fue algo necesario el detenerlo y encerrarlo, pero créeme que para resolver estos problemas, y evitar que nuestro futuro, y ahora el futuro de nuestros padres, amigos y de ella… deberemos volver a buscarlo" –con la misma seriedad-.

Ark: "¡No quiero ser ese demonio! No lo soportaría… no de nuevo" –bajando la vista algo frustrado-.

Chico: "Ahora somos más fuertes, y tenemos la ayuda de todos nuestros…" –cerrando sus ojos un momento-.

Ark: "Amigos…" –dijo con tono neutral- "No importa lo que ellos sean en el futuro… no les permitiremos que destruyan su mundo, ellos no lo merecen" –mirando con decisión a su gemelo-.

Chico: "Entonces… que así sea, tendrás todo aquello que me llevé contigo, pero aun seguiré protegiendo a nuestra madre…" –sonriendo- "Sabrás que por sus dotes, no podré volver a mi antigua naturaleza, así que me debocaré a su protección, no obstante seré un ser alterno a ti, y tu estarás tal cual estabas antes de lo ocurrido con Celebi" –comenzando a ser rodeado de un brillo dorado-.

Ark: "Por mí está bien, pero si serás otro ser, no volveremos a ser el mismo… y tendrás que usar otro nombre, si no me equivoco" –reconociendo lo que ocurriría-.

Chico: "Ya lo sabes… soy un ser nacido de los recuerdos, acogido por la bondad y el cariño de la destinada… nacido por el deseo de proteger y con el propósito de proteger… defensor y aliado de la luz…" –comenzando a brillar con más fuerza-.

"Ark-san… el último guardián" –decían ambos juntos, a la vez que el brillo rodeaba a Ark mientras este solo cerraba sus ojos y todo a su alrededor se volvía de un tono dorado y plateado que terminó por cubrir a ambos por completo.

Mientras tanto, afuera de la habitación donde Ark y Ark-san dormían, parte del grupo estaba reunido, pero para comodidad de todos bajaron al primer piso en la sala principal, dejando a ambas madres al cuidado de los dos castaños, May contestaba una llamada mientras Ash, Misty, Hikari, Bianca y Max, este último buscando algo en un libro solo escuchaban la breve conversación.

May: "Gracias papá, yo les avisaré" –colgando el videófono- "Bien, al parecer la policía ha tomado cartas en el asunto, han cortado el paso hacia el bosque por ambas rutas, lo que impediría que alguien entre o salga" –ahora un poco más seria- "Hay algunos investigadores que intentan descubrir el fenómeno que provocara la huida de todo pokemon que estuviese en los alrededores, lo que da a entender que la situación es algo delicada" –un poco más tranquila-.

Ash: "Entonces, él debe seguir dentro del bosque, lo que me llama la atención es que no salga de ese lugar y venga por Ark" –notando las expresiones de todos-.

Bianca: "Por cierto May… ¿Ya quieres hablar de lo ocurrido con ese guardián? Bueno… solo si estas dispuesta" –tocando un punto delicado en la conversación-.

May: "Yo… no lo sé… quizás sea mejor esperar que ellos despierten" –bajando la vista y con un sentimiento de culpa mientras ambas manos le temblaban y luego levantar su mirada al sentir una mano en su hombro-.

Ash: "Tranquila, si eso te deja más calmada, no hay problema esperaremos tranquilamente" –calmando a la castaña mientras ella le tomaba la mano delicadamente- "No te preocupes…" –le decía sonriendo-.

May: "Creo que sí puedo decir… algunas cosas" –levantando su mirada levemente y dirigiéndola a todos-.

Todo el lugar se cubría de un manto de silencio dejando todo listo para la historia.

En esos instantes, dentro de la habitación, ambos chicos que seguían dormidos, eran tratados con cuidado y cariño maternal por parte de Caroline y Delia, que no podían evitar sentir una sensación familiar en ellos al ayudarlos con sus heridas.

Delia: "De verdad se siente extraño… ¿No cree?" –entablando una conversación para romper el silencio-.

Caroline: "¿También lo siente? Creía que solo eran cosas mías" –tocando una mejilla de Ark-san- "Siento… aquella sensación… como si tuviera algo familiar de May" –sonriendo maternalmente-.

Delia: "Yo siento lo mismo, como si fuera Ash el que está durmiendo" –arropando un poco mejor a Ark- "Pero se ven tan frágiles y débiles" –un poco preocupada- "Por cierto, quiero agradecerle la hospitalidad suya y de su esposo, en verdad se lo agradezco" –sonriendo-.

Caroline: "Descuide, además me es muy agradable tener compañía, ahora que Norman está con el resto de los líderes y miembros de la elite-four de Hoen, su ayuda me sirve bastante en estos momentos" –sonriendo- "Además de que May me dijo que fue muy amable con ella" –riendo levemente-.

Delia: "Su hija es una muchacha adorable, quedé encantada con ella" –ya más pendiente de la conversación-.

Caroline: "Su hijo también lo es, y me encanta la idea de que ambos sean novios, cuando los vimos en la televisión protegiendo a May, en verdad quede fascinada, e incluso sorprendió a mi marido" –sentándose en la cama de Ark-san-.

Delia: "Yo quedé preocupada al verlo lastimado, pero su motivo fue muy lindo" –sentándose en la cama de Ark- "Ahora con esto, eso sí llegué a pensar algo bastante alocado cuando ambos conocieron a Ark, pero solo es coincidencia" –notando que sentía movimiento en la cama-.

Caroline: "Se ha movido" –notando que Ark estaba haciendo movimientos y gestos de estar despertando-.

Ark: "Mmmm… ahhhh" –exclamaba a modo de quejido abriendo sus ojos lentamente notando el techo del lugar y moverse un poco levantando su cabeza, pero fue retenido-.

Delia: "Tranquilo Ark, no te muevas mucho, aun estas lastimado" –mirando la expresión del chico-.

Caroline: "Buenas tardes, al parecer todo este tiempo dormido te ayudó a recuperarte un poco" –sonriendo- "Mucho gusto… soy Caro…" –sin completar al escuchar a Ark-.

Ark: "¿Abuela… Caroline?" –abriendo sus ojos en sorpresa- "¿Abuela… Delia?" –sentándose en su cama y aun asombrado por reconocer a ambas señoras-.

Caroline: "¿Abuela? Pero que cosas dices, aun estoy muy joven" –con una expresión nerviosa y negando con su mano-.

Delia: "¿Ark te encuentras bien? Creo que te lastimaste la cabeza, sabes que no tengo nietos" –un poco seria-.

Ark: "¿No me recuerdan?" –un poco triste- "¿Y mi mamá?" –mirando a los costados y dando con Ark-san- "Ohhhhhh" –dijo algo sobresaltado al notar al chico que recordó verlo hace poco en su sueño- "Entonces… era verdad" –mirando con detenimiento a las señoras que no le quitaban el ojo de encima- "Discúlpenme" –dijo apenado y triste-.

Ark-san: "Ugggg" –decía en quejido el otro castaño que abrió sus ojos con rapidez y se reincorporaba sentándose en la cama dejando libre sus alas y dando con la madre de Ash y de May, además de Ark- "Debí desmayarme…" –dijo en conclusión el chico que sentía la mirada de los tres como una estaca en su pecho- "Debe ser extraño para ustedes" –notando la expresión que tenía y el saber por qué, sus alas-.

Caroline: "Tranquilo… tú también estás herido" –le dijo calmadamente sentándose a su lado y tocando sus alas que eran suaves y cálidas- "Son… muy bonitas" –le dijo en sonrisa al chico que le sonrió más tranquilo-.

Ark-san: "Usted debe ser la madre de May" –sonriendo alegremente- "Me llamo…" –volteando con Delia y Ark que parecía sonreírle también- "Soy Ark-san, guardián de su hija" –presentándose cordialmente- "Mucho gusto" –ofreciendo su mano-.

Caroline: "El gusto es mío, pequeño angelito" –abrazando al castaño que se sonrojo un momento-.

Ark-san: "Pues… soy más un guardián…" –levantándose de su cama vistiendo sus pantalones- "Usted… es la madre de Ash… ¿Delia Ketchum verdad?" –acercándose a ella- "Mucho gusto" –le dijo cortésmente para ser atrapado en un abrazo de ella-.

Delia: "Mucho gusto Ark-san, y es verdad, tus alas son suaves" –provocando que una gota apareciera detrás de su cabeza, pero sonreía por aquel abrazo que tenía cariño maternal-.

Ark: "Mucho gusto también, y disculpe, señora Caroline" –mirando a la señora que quedaba sorprendida- "Y a ti también, Ark-san" –estrechando su mano-.

Ark-san: "Se siente extraño… ¿Y el resto?" –mirando a las señoras que se paraban- "Debemos ir con ellos".

Ark: "Es verdad, deben estar preocupados" –con cierta mirada nostálgica y notando que le faltaba la parte superior de sus ropas- "Por cierto… ¿Dónde está nuestra ropa?" –algo confuso junto con Ark-san-.

Caroline: "Todos están bien, ellos están abajo" –ahora tomando una polera blanca con detalles rojos-.

Delia: "Tengan, tus ropas están totalmente reparadas" –entregándole la polera de Ark y su polerón-.

Caroline: "La tuya no tenía nada de extraño, solo la sacamos para tratar tus heridas" –entregándole aquella polera blanca que ahora tenía mangas por alguna razón-.

Ambos les agradecían y tras vestirse bajaron junto con ambas señoras.

De vuelta en la sala, May les había contado lo poco que sabía sobre su guardián al grupo, que estaba en silencio hasta que escucharon bajar a alguien del piso superior.

May: "Nunca me dijo cuantos años exactamente, pero no creí que fueran tantos" –algo triste- "Y lo que más me encargó fue no decirles nada, ya que de una u otra manera no me creerían" –levantando su mirada-.

Hikari: "No te culpo, ninguno lo hubiera creído de no verlo con nuestros propios ojos" –sonriendo-.

Ash: "Es verdad, pero no te sientas mal, ya verás que todo tiene un explicación" –abrazando tiernamente a la castaña-.

May: "Gracias…" –decía más aliviada para escuchar que alguien bajaba, pero se escuchaba demasiado ruido por lo que eran más de una persona-.

Ark: "Él tiene razón, no es tu culpa" –decía apareciendo en la sala-.

Los seis en la sala se sorprendían al ver a Ark, estar sujetado por Ark-san, llamando de inmediato la atención por lo que tenía en su espalda, pero las miradas de ambos eran de total nostalgia, especialmente hacia Ash, May y Bianca.

Caroline: "No se esfuercen mucho" –apareciendo detrás de ellos-.

Delia: "Aun están cansados, mejor les preparamos algo de comer… ¿Me ayuda Caroline? Ya casi es hora de almorzar" –recibiendo una señal afirmativa y caminando ambas a la cocina-.

La sala quedaba en silencio nuevamente, Ark se paraba sin ayuda esta vez, y con una mirada aun triste saludaba a todos.

Ark: "Hola, me da gusto… que ninguno de ustedes saliera… lastimado o lastimada" –casi al borde de llorar-.

Ark-san: "No les digas sobre el parentesco, aun son muy pequeños, y no sería bueno que lo supieran, al menos por ahora" –hablando a la mente de Ark que volteaba a asentirle- "¿Ummmm?" –exclamo a todos esta vez notando que las miradas se concentraban en él- "¿Pueden verme verdad?" –cruzando sus brazos-.

Todos le asentían en silencio.

Ark-san: "Ya veo, creo que ya puedo presentarme entonces" –sonriendo a May que le asentía- "Soy Ark-san, guardián de May… y recuerdos de Ark" –sorprendiendo a todos que lo miraban más detenidamente-.

Ark por su parte miraba de manera nostálgica a Ash y May que solo lo miraban extrañado.

Ash: "¿Qué sucede Ark?" –algo confuso-.

May: "¿Pasa algo malo?" –decía al lado de Ash-.

Ark solo les negaba y sonriendo, los abrazó al mismo tiempo, ya que al estar juntos pudo cubrir a ambos, dejando caer algunas lágrimas que se complementaban con unos leves sollozos.

Ark: "Solo… estoy feliz de verlos…" –sin poder evitar aquella alegría interna- "Una vez más…" –limpiándose sus lágrimas y dirigir la mirada a Bianca- "Solo eso…" –un poco más calmado y tomando asiento-.

Ark-san: "Creo que hay mucho que deben saber… y mucho que deben escuchar, pero les pedimos algo de tiempo, dejen que nos recuperemos por favor" –mirando por la ventana un instante-.

Bianca: "No se preocupen, por ahora solo piensen en recuperarse" –sonriendo cálidamente-.

Ambos chicos castaños sonreían, y tras un llamado de parte de ambas madres, todos se dirigieron al comedor, donde tomarían un descanso, y celebrarían, de algún modo, que ambos chicos, se recuperaran y mejor aun, que nada malo les haya ocurrido luego de aquel encuentro con Nighmare.

Al terminar de almorzar, y dejar tranquilos a los castaños por unos momentos para que se prepararan correctamente, todos estaban en la sala nuevamente, sentados a excepción de Ark-san, que estaba recargado en una pared cerca de la ventana, hasta que Ark comenzó.

Ark: "Se que todo esto les puede parecer extraño, ilógico e increíble, pero es la verdad, nuestra verdad, y les pido que sean discretos, además de pacientes, es una historia difícil de contar, lo que la hace difícil de escuchar" –recargando su espalda en el sofá-.

Todos intercambiaban miradas entre sí, y tras asentirle al castaño, éste daba un suspiro largo, cerrando sus ojos, para relajarse, mientras la lluvia se calmaba dejando salir a un sol que comenzaba a iluminar aquel día gris, dejando entrar sus rayos a la vez que Ark abría sus ojos que se notaban brillantes en conjunción con sus rasgos.

Continuará…