.:*Con los Ojos del Corazón por ByWillowy*:.
Capítulo 37/37
.:*Arreglos*:.
Nota de traducción: Se han hecho algunas adiciones a la narrativa a fin de mejorar la prosa en español. No se pretende infringir o irrespetar el argumento/historia original.
Lo que la oruga llama el fin, el resto del mundo le llama mariposa
Lao Tzu
Spencer no dejaría que nadie entrevistara a sus candidatas a ser niñera. Las iba a perfilar por los cuatro costados y descubrir sus deficiencias. Había una sueca que era alta y rubia, y parecía bien calificada, trajo consigo referencias impecables y una impresionante lista de credenciales. De hecho, hasta tenía una fila de padres en espera para concederles una entrevista, pero hizo una excepción porque eran reconocidos agentes del FBI.
JJ: No.
Spencer: ¿Por qué no? ¡Ella es impresionante!... ¿Miraste sus papeles? ¿Sus referencias?
JJ: No.
Spencer: Ella tiene 3 años de residencia como médico-pediatra
JJ: No.
Spencer: Es chef de comida gourmet y macrobiótica… Dicta cursos en RCP y ha desarrollado juegos para Mattel
JJ: No.
Spencer: Tiene un doctorado en bibliotecología… Hace diseños para baby Gap y es de los fundadores de Mommy & Me
JJ: Que no…
Spencer: Ok.
Mientras buscaban, Spencer hizo hincapié en la sueca cada día, sabiendo que tenía que conseguir a alguien calificado antes que Jaye y Truan se fueran. No pensaba dejarle su hija a cualquiera, tenía que ser alguien perfecto. Se sentó en su escritorio con la cabeza apoyada entre las manos y sintió un golpecito en el hombro. Levantó la vista, sorprendido al encontrarse con el sonriente rostro de Penélope Morgan.
"¿Sabes cuánto tiempo libre tengo disponible, mi dulce genio?"
"¡García!... Quiero decir…"
"No te preocupes, mi amor… puedes seguir llamándome de esa forma" le guiñó un ojo, "sólo quería decirte que puedo hacerme cargo de tu pequeña… He hablado con Derek y él está completamente de acuerdo." Se puso de pie recto y emocionado, ella siguió hablando. "La super niñera Penny está lista para relevar a mami Jaye mientras se dirige en su viaje a las cálidas tierras mediterráneas"
Él la miró, incrédulo. "Yo... yo..." balbuceó.
Ella acercó una silla al lado de su escritorio. "Reid. ¿Confías en mí?"
Él asintió.
"¿Y sabes lo mucho que quiero a nuestra niña-genio?"
Una vez más, él asintió.
"Entonces sabes que esto es lo que hay que hacer. Mira, no será de forma permanente... Se trata sólo de aliviar la presión y darte tiempo para que consigas a la mejor niñera que puedas… ¡La sueca, no!… Entre tanto, yo soy la persona correcta para cuidarla… Incluso, eso me permitirá conocerla mejor. Puedo hacerlo por alrededor de un mes. ¿Sirve? "
"¡Dios!, García, ¡sí!... Pero ¿cómo vamos a hacer?... Hotch podría no estar de acuerdo…"
"Kevin ya ha accedido a cubrir mi puesto. Será una vana imitación de esta diosa, pero creo que él podrá hacer lo básico…" Ella le sonrió. Luego quedó sorprendida cuando Spencer le tendió la mano, torpemente, y de seguida la abrazó, con los ojos apretados.
JJ caminó por la pasarela y los vio. No pudo evitar sonreír. Ella le había pedido a Pen que fuera a convencerlo, y estaba muy contenta de ver que él había aceptado su amable ofrecimiento. Por supuesto que tenían que encontrar a una niñera real, pero mientras eso ocurría, Penélope sería maravillosa. Había pensado en llevar a Anna con la chica que solía atender a Henry, pero ella le había dicho que no cuidaba a bebés tan pequeños, sólo los aceptaba luego de haber aprendido a ir solos al baño... Y bueno, esta fue la manera perfecta que había conseguido para ganar tiempo hasta encontrar niñera
"Reid, ven conmigo," Aaron Hotchner le dijo mientras pasaba cerca del escritorio de Spencer. Este se levantó y siguió a su Jefe de Unidad hasta su oficina.
"Siéntate." Hotch le hizo un gesto hacia el sofá. Spencer se sentó.
Aarón ocupó el puesto vacante frente a Spencer. Dejó caer sobre la mesa la tablet que había estado sosteniendo. Se inclinó hacia delante, con los codos sobre los muslos. "Reid, ¿tienes algo que decirme?"
Spencer lo miró y negó con la cabeza.
Aaron lo seguía viendo a la cara. "Escúchame entonces, sé lo que significa criar un hijo. Tengo experiencia en cómo las preocupaciones pueden llenarle a uno el pensamiento. Por eso puedo comprenderte… Y dicho esto... Quiero que tengas claro que te necesito aquí, ahora. Necesito que tu mente esté de vuelta con nosotros... Podrás concentrarte en el trabajo a pesar de tu nueva faceta de padre". Eso ni quiera era una pregunta, sonaba más como una orden
"Si señor." Dijo Spencer. "Acabo de... Bueno, ya cubrí algunas cosas que necesitaba… ... Mi hija... Hotch, ella siempre va a ser lo primero. Sé que no he estado tan concentrado en nuestros últimos casos, pero todavía estoy aquí, sigo
aquí, seguiré trabajando en los casos"
"Me he dado cuenta que algo parece no estar funcionando. Cada día te veo más frustrado, Reid. ¿Puede el buró ayudar?" Preguntó Hotch.
"Todo el mundo ha sido tan genial conmigo… Es cierto que tenía un problema, pero ya no, no... Creo que ya tenemos todo cubierto por las próximas semanas… Todo mejorará, lo prometo. Estamos en una etapa de adaptación, eso es todo. La madre de Anna abandona el país y necesitaba de alguien que la cuidara cuando nosotros estuviéramos fuera de la ciudad"
"¿Ella no se llevará a la niña?" Preguntó Hotch, impresionado.
"No." Dijo Spencer. "El hogar de Anna es conmigo, aquí"
Algo en el tono de la voz de Reid le dijo a Hotch que no hacían falta más explicaciones. "Estoy seguro que García hará un trabajo excelente con la niña, en tanto consigues un profesional… Hay que reconocer[Mk1] que fue una idea brillante"
"Realmente lo fue", dijo Spencer, sonriendo. "Aun así, necesitamos una solución permanente, y en eso me ocuparé a partir de ahora"
"Entendido. Te repito, no dudes en hablar conmigo si hay algo en lo que podamos ayudar"
"Gracias, Hotch"
Aaron asintió, una breve sonrisa revoloteando en su rostro. "Vuelve al trabajo"
Spencer se levantó y salió de la oficina de su jefe en dirección a la de JJ, pero Morgan lo detuvo. "Así que tu Baby Girl va a ser nuestra Baby Girl y estará con MI Baby Girl por un tiempo" le dijo, sonriendo
"Así parece" Spencer respondió, devolviéndole la sonrisa, las manos en los bolsillos.
"Deberías haber visto lo emocionada estaba, hombre. Una vez que se le mete algo en la cabeza, no descansa hasta conseguirlo"
"Annabelle tiene ese efecto en las personas", dijo el joven padre
Derek sonrió de nuevo. "Eso es algo que ella y Penélope tienen en común"
Spencer asintió, en franco acuerdo, y pasó de largo junto a Derek, para ir a la oficina de JJ. "Tendrás que ayudarme a encontrar una manera especial para darle las gracias", dijo en voz alta mientras caminaba por la pasarela.
"No hay problema", contestó Derek, "excepto porque yo creo que ella no quiere que le agradezcas cualquier cosa"
"Tal vez puedas convencerla," Spencer terminó cuando entró en la oficina de JJ.
"Hola cariño," dijo ella, levantando la vista de sus archivos. "¿Todo bien?" Alargó el brazo para que pudiera entrar en el rizo de su abrazo en cuanto terminó de leer el expediente en sus manos. Luego enganchó un pulgar a través de su cinturón y puso la otra mano sobre su vientre plano.
Él contuvo el aliento mientras ella le sonreía, sus ojos azules brillando con picardía.
"Ustedes dos planearon todo esto, ¿verdad?" Dijo tentativamente
"¿Bueno, que esperabas?" Admitió, sin dejar de sonreír hacia él. "Has sido un dolor de cabeza con eso de no dejarte ayudar con las entrevistas… Así que lo menos que podíamos hacer era ganar un poco de tiempo para apoyarte… Cuando ella me habló de su idea, pensé que era la solución perfecta. Por ahora, de todos modos."
Spencer dio un vistazo a la puerta, asegurándose que nadie iba a verlos y le dio un beso muy casto antes de susurrar "te amo"
Ella se levantó de la silla cuando sintió que iba a empezar a alejarse, y prolongó el contacto de sus bocas, e hizo un ruido parecido a 'mmm'… Lo que a Spencer solía hacerle olvidar dónde estaba… Pero consiguió apartarse… a regañadientes.
"Eres una chica mala, agente Jareau", dijo, avanzando hacia la puerta, con las manos en los bolsillos por una razón diferente.
JJ extendió sus manos abiertas mientras se inclinaba hacia adelante en su escritorio y puso mala cara, "pruébalo", dijo ella, haciendo un puchero
Jaye se quedó sosteniendo un suéter rojo en cada mano, tratando de decidir qué se iba y qué se quedaba. Los lanzó los dos al lado de "me los llevo" y luego agarró uno al azar y lo apartó para el lado de "se queda"… Lo miró de nuevo y pensó... No estoy segura si esta cadena de tiendas tendrá sucursal en España… Gimió de frustración. Hacer maletas era una tarea muy aburrida, y ella no era buena en el asunto.
Truan fue mucho más organizado… ¡Al diablo! Hasta Spencer era experto en eso, cuando se suponía que no era más que el profesor chiflado.
Anna eligió ese momento para despertar y empezar a quejarse, lo que resultó un alivio, hasta que Jaye se dio cuenta que el tipo de llanto que salía de su hija era la forma en que solía llorar cuando reclamaba la presencia de su papá… Suspiró ralentizando el paso. "Lo siento nena, soy yo la que está aquí, vas a tener que conformarte con mamá", pensó.
Puso su mejor sonrisa al entrar en la habitación de la niña y la levantó, sintiéndola tensarse contra su pecho, como de costumbre. Jaye le cantó una melodía familiar, acariciando su pequeña cabeza y su suave cabello, hasta que se relajó en su contra.
Por enésima vez Jaye se preguntó qué se sentiría poder estar dentro de la mente de su hija, saber lo que necesitaba y lo que quería… Sentirse... Bienvenida… Sacudió la cabeza y se fue a la cocina, intentando hacer algo para que ellas dos comieran antes de que Truan volviera. En ese justo momento, el hombre apareció por la puerta con una bolsa de pollo frito en una mano y un muslo ya en su boca. Él las vio a ambas y levantó el muslo en el aire, triunfante.
"¡Pollo frito! Muy Americano… Para una de nuestras últimas noches aquí!" él cantó.
Como médico veterinario, Jaye no aprobaba las prácticas de esa cadena alimentaria en particular, pero se veía tan lindo y orgulloso de sí mismo que no se atrevía a romper el encanto. Ella se rio un poco ante su gesto dulce y se acercó a él para darle un beso. Los ojos de Anna no se separaron de él mientras su madre lo besaba.
Truan se inclinó para besarlas a ambas y dijo: "Oh, pero ¿qué es esto?" sacó de atrás una botella de tempranillo, cosecha de 2005. "¿Una ofrenda de nuestro nuevo hogar, también?" le mostró a Jaye su mejor cara que decía algo así como: '¿no soy yo el más inteligente y guapo?'
Y sonrió, realmente sonrió.
Jaye cogió el vino de sus manos y le dio otro beso diciendo. "Eres una cajita de sorpresas… No te cansas de sorprenderme ¿verdad?"
"Trato, trato," dijo, poniendo la bolsa con pollo en la mesa para luego agarrar a Anna, quien se echó en sus brazos de forma voluntaria. "¿Cómo estás hoy, mi hermosa bambina?" Le susurró a ella, mientras le daba la vuelta y tarareaba una canción de cuna en italiano.
Annabelle soltó una risa y Jaye le dijo "de verdad que tienes una habilidad especial para las mujeres de la familia Turner, ¿no?" Al mismo tiempo se preguntó por dentro por qué se sentía menos celosa cuando Truan hacía reír a la bebé que en caso de ser Spencer.
Al abrir el vino, pensó otra cosa… Debía hablar con Spencer de cómo iba la tarea de encontrar a una niñera, al fin y al cabo, ella debía aprobarla… Por supuesto que había confiado la elección al padre de su hija, sobre todo por lo insistente que había sido en el tema de hacer por sí mismo las entrevistas… En el fondo sabía que perfilaría a todos los candidatos y eso le daba una gran seguridad en que la pondrían en las más calificadas manos… También se preguntó por qué no se sentía más triste o enojada por dejar Anna. Si tocara ser muy honesta, en el fondo se sentía más bien aliviada…
Amaba a su hija con todo su corazón, pero una gran parte del tiempo que pasaban juntas no podía evitar la sensación de sentirse juzgada… Sabía que la niña era muy pequeña para tener prejuicios, y que sería muy fácil señalar a Spencer como causante de estas ideas… Conexión y todo… Y la verdad era que no podía echarle la culpa a Spencer… De todos modos, tal y como Spencer había dicho, ella va a tener dos casas, cada una a un lado del planeta. Si lograban hacerlo todo bien… Su hija tendría lo mejor de ambos mundos por el resto de su vida… Y no merecía nada menos.
Truan se sentó con una Anna muy feliz en su rodilla y mencionó a la ligera… "creo que un vaso de tinto nos vendría bien antes que la niña cumpla sus quince primaveras"
Ella se rio por su sarcasmo, y lo siguió a la habitación principal llevando un par de copas servidas en sus manos. Él tomó la suya y la chocó en contra de la de ella mientras sus ojos se miraban fijamente, un brillo de euforia y emoción reflejado ahi por el viaje que estaban a punto de emprender.
FIN
