El discurso de siempre :P Nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es MissWinkles, yo solo traduzco.
Muchas gracias a mi querida amiga y Beta Erica, por seguir acompañándome en este nuevo año que inicia.
Epílogo
El sonido del altavoz sube desde la playa detrás de nosotros, e incluso con algo de distancia todavía puedo escuchar las grandes olas golpear contra la arena, enfatizadas por los gritos y los aplausos. El olor a comida frita se mezcla con el aire salado de mar mientras Rose y yo esperamos que la fila de comida empiece a moverse, con mi estómago gruñendo impaciente.
Punta Galea está en la costa de España, como a unos veinte kilómetros de la ciudad de Bilbao. La apartada playa es uno de los mejores lugares en el mundo para montar grandes olas, y después de un gran sistema de baja presión a cientos de kilómetros del litoral promete olas de cinco a seis metros de alto, y el pueblo costero se pone de cabeza con la llegada del Big Wave World Tour.
Esa es la característica de estas grandes olas – que no ocurren todo el tiempo, de modo que cuando ocurren, tienes que estar preparado. Afortunadamente, Edward y yo estábamos casualmente en Portugal con algunos amigos, así que cuando Embry llamó para decir que estaría a solo un viaje en avión, empacamos y partimos en seguida hacia el norte. Emmett y Rosalie también se presentaron. Incluso con veinte semanas de embarazo, no había forma de que Rosie se perdiera la primera oportunidad de Embry de ganar.
La veo frotarse distraídamente la pancita mientras la fila avanza lentamente. Cuando vuelve su rostro hacia el sol, sé que está pensando lo mismo que yo. Que esto se siente como estar en casa: el aroma del océano, el sonido de las multitudes, el burbujeo de anticipación que viene con la competencia. Ha pasado algún tiempo desde que Rosie fue parte de ello, pero sin importar cuánto haya pasado, no hay nada que se le compare.
Después de Río, Edward y yo pasamos el resto de ese primer tour juntos. Rosalie renunció a su trabajo; yo postergué mis estudios de periodismo; y los cuatro seguimos el ASP Championship Tour desde Río a Fiyi, luego a California, Francia, y finalmente a Sudáfrica. Ese año Emmett clasificó como segundo lugar en el mundo, con Edward llegando a la novena posición. No desapareció la sonrisa de su rostro por semanas. Noveno era mejor de lo que cualquiera hubiese esperado – incluso él.
Sin embargo, una vez que terminó el tour, Emmett decidió retirarse oficialmente de la siguiente temporada. Su rodilla se había dañado severamente después de una caída de su tabla en Trestles, y Rosalie estaba desesperada por ir a casa, teniendo ya suficiente de viajar. Nunca lo admitiría, pero creo que extrañaba a Jasper. De modo que, en vez de seguir adelante y esperar a que su rodilla reventara por completo, Emmett optó por quedarse un año en la banca.
Edward y yo, por el contrario, estábamos apenas empezando.
Ese primer tour fue como una revelación para mí. Con cada nuevo lugar que visitábamos, quería ver más. Hacer gira con el equipo significaba tener que irnos antes de que tuviéramos una buena oportunidad de ver todo lo que queríamos, y a menudo significaba que Edward tenía que pasar tiempo entrenando en lugar de ser un turista. Así que, una vez que terminó el tour, empacamos lo poco que teníamos, enviamos a Emmett a casa con todo salvo dos tablas de Edward, y partimos a lo desconocido.
Para cuando llegó la pretemporada del siguiente año, simplemente nos reunimos con el equipo y empezamos el tour una vez más. Para ese entonces me había hecho amiga de muchas de las otras chicas del tour; esposas, novias, familia—las que pasaban sus días en la arena, viendo y esperando.
También, la siguiente temporada fue de Edward. Entrenó duro, y sin la sombra de su hermano mayor acechando, causó una gran impresión el resto de la competencia, trepando a la tercera posición para el final de ese año.
Me encantó. Cada minuto de ello. Fuera de temporada y entre competencias, zigzagueamos por Europa y el Sudoeste de Asia, quedándonos aquí y allá con compañeros sufistas, o amigos de nuestros amigos. Navegamos por las islas griegas y el sur de Francia, y pasamos un mes viajando en motocicleta por Vietnam y Camboya. Durante un viaje por España dormimos en la parte de atrás de una van, con las puertas abiertas de par en par para poder escuchar las olas estrellándose mientras hacíamos el amor.
Terminamos viajando por dos años, siguiendo el sol por el mundo en un verano sin fin.
A medio mundo de distancia, Emmett y Rosie finalmente se decidieron, y Emmett al fin lo hizo oficial con una enorme roca en su dedo. Y así, después de dos años de viajar sin parar decidimos que era tiempo de dirigirnos a casa y tal vez pensar en hacer lo mismo – establecernos.
De vuelta en casa, en Clearwater, encontramos una casa a solo unas calles de distancia del agua, no muy lejos de la casa a la que Jasper y Alice se había mudado recientemente. Mientras Edward volvía a trabajar con su papá en la compañía de tablas de surf, yo me aboqué de lleno a mis estudios. Periodismo, y, más importante, escritura, resultó ser algo que realmente disfrutaba. En menos de seis meses, había terminado un curso corto de periodismo independiente y me había encantado cada segundo.
La semana después en que terminé mi curso, me puse en acción, escribiendo sobre todo tipo de cosas. Conseguí colocar algunas piezas pequeñas en el periódico local para comenzar, y luego, cuando tenía algunos artículos para mostrar, me acerqué a unas cuantas revistas nacionales y fui lo bastante afortunada para encontrar editores a los que les gustó mi estilo y estuvieron dispuestos a darme una oportunidad. Cosas pequeñas, pero trabajo de todos modos, y estaba dando a conocer mi nombre y creando un currículum.
Pero todo el tiempo, ansiaba salir y ver más. El bichito viajero se había metido bajo mi piel, y ahora no lo podía sacar.
Rosie y Em se casaron ocho meses después de que llegamos a casa, en una pequeña ceremonia en Bird Rock, con las olas rugiendo detrás de ellos y la arena entre nuestros dedos. Todo ello fue perfecto.
Estaba ahí justo a un lado de ella, por supuesto. Y, entre Emmett y Embry al otro lado de la arena, estaba Edward. Recuerdo que lo miré al final del pasillo, de pie en la misma playa donde, tres años antes, habíamos tenido nuestro primer beso. Puedo recordar la sensación de la arena caliente bajo mis pies, el olor del rocío salado al pegarse a mi piel, mis manos sudando alrededor de un ramo de peonías mientras pensaba en lo afortunada que era de haber encontrado una vida tan loca e increíble. Es claro que no había resultado como lo había planeado, pero, por otro lado, ¿qué es lo que dicen? La vida es lo que ocurre cuando estás ocupado haciendo planes.
Mientras Rosie y Emmett intercambiaban sus votos, recuerdo levantar la vista y encontrar los ojos de Edward en mí, aún feliz de sentir la burbuja de calor que sentía cuando me miraba. Y en ese momento fue casi como si estuviera de pie junto a mí, susurrándome al oído.
Él lo sabía.
Los dos lo sabíamos.
Cuando me dio esa sonrisa cómplice suya, sabía que estaba pensando lo mismo que yo, y por eso al día siguiente compramos boletos sencillos a Sudáfrica, empacamos nuestras cosas y partimos de nuevo.
Pasamos un año viviendo en Barcelona, y luego seis meses en Portugal. La parte fantástica de mi trabajo es que podía conseguir trabajo en cualquier parte del mundo. Escribí para la revista Elle sentada en un balcón en Estambul. Conseguí una posición regular en una revista americana de surf mientras estábamos en México. Incluso escribí para National Geographic mientras estaba sentada en una playa rocosa en Cornwall, viendo a los chicos luchar contra el agua glacial y la hipotermia.
No era la vida que hubiese elegido para mí tan solo hace unos años antes, pero que me jodan si no era todo lo que quería.
Edward y yo vimos el mundo; surfeamos en las más grandes playas del mundo; hicimos amigos que duran toda la vida; y al final logré hacerlo todo con mi mejor amigo en todo el mundo – no lo hubiese cambiado por nada.
Dos años después que dejamos Clearwater por segunda ocasión, nuestra Bronte nació una tarde húmeda de agosto, en un hospital a las afueras de París, a solo dos días del Quiksilver Pro. Era—es—el bebé perfecto; nuestra perfecta pequeñita, con los característicos ojos Masen y el cabello oscuro de los Swan. Ella era la pieza final de nuestro rompecabezas, nuestra aventura final.
Me dejo caer en la arena junto a Edward, que sostiene a una inquieta Bronte en sus brazos.
"¿Puedes agarrarla?" Pregunta, sus manos tratando desesperadamente de mantenerla quieta mientras le echa un vistazo a las olas por encima de la cabeza de ella. Cuando chilla con fuerza sin razón alguna más que escuchar el sonido de su propia voz, él baja la vista y sus ojos se enternecen. "Está inquieta hoy," dice con una sonrisa, soplando una trompetilla en su mejilla que la hace reír.
"¡Ah! ¡Ah!" Grita, empujando a Edward y subiendo a mi regazo.
Reacomodo sobre su cabeza su sombrero rosa y verde, haciendo lo mejor que puedo por proteger su suave piel de bebé del caliente sol español. Apaciguada, se sienta con sus piernas regordetas estiradas frente a ella, acunada contra mi pecho mientras mete puños de papas fritas tibias en su boca.
"¡Ah!" Chilla, cuando Edward se inclina para tomar una del vaso en su regazo.
Se acerca para besar su mejilla, lo que ella ignora optando a favor de meter más papas fritas en su boca.
"¿Me das uno?" Pregunto, dando golpecitos con mi dedo en mi mejilla.
Edward se mueve un poco hacia atrás en la arena y arroja un brazo sobre mi hombro, metiéndome a su costado. Con un ojo en las olas, y en el chico Masen de apariencia larguirucha cayendo en picada, deja un beso en mi sien. "Siempre."
Surfear en las frías aguas de Canadá, nadar con tortugas de mar en Tahití, surfear en playas remotas de Namibia y Mozambique—lo hemos hecho todo, y más. Hay un límite en lo que puedes hacer antes de que comience el llamado del hogar.
Bronte tiene casi dos años, y está en la edad en la que necesita estabilidad y estar rodeada de familia. Queremos que crezca en Australia, que tenga la oportunidad de tener la misma infancia que Edward y yo tuvimos. Quiero que monte su bicicleta en la calle, que vaya a nadar en el río en la granja de mis padres, que se raspe las rodillas en el asfalto jugando netball (1), y que se le llene la nariz de agua salada por primera vez un sábado por la mañana para peques.
Hace más de tres años que estuvimos en casa, y mi añoranza por ella está en su punto más alto. Quiero ver los cielos despejados y claros y oler la lluvia en el horizonte. Me muero por el aroma a tierra llena de arbustos y caminos polvosos, y por la sensación del ardiente sol sureño contra mi piel. Echo de menos el vegemite, echo de menos el sabor del cordero rostizado de mamá, echo de menos mis lamingtons, y que me jodan si no echo de menos la cerveza australiana.
Quiero ir a casa.
Así que nos iremos. Venderemos lo poco que tenemos y regresaremos a Clearwater para empezar de nuevo. Algunos pueden llamarlo establecerse—nosotros solo lo llamamos un nuevo comienzo. Edward va a surfear cuándo y dónde pueda, pero desde que llegó Bronte sus prioridades son diferentes. Todavía está enamorado del océano, de las competencias, pero el fuego que tenía por ello menguó, el impulso de ser el mejor ya no es lo que lo motiva. Al final, su amorío con esa gran perra azul nunca acabará; en realidad ella nunca lo dejará ir. Pero a estas alturas he aprendido a aceptarlo, incluso a acogerla—el mal tercio en nuestra relación.
Esme sigue insistiendo sobre una boda, pero para ser honesta, no estoy segura que sea lo nuestro. Incluso después de la llegada de Bronte, sabía que lo que Edward y yo teníamos era el tipo de relación que era para siempre. No necesitamos un pedazo de papel que nos lo diga. Él es mi sol, el punto brillante en el centro de mi universo, y es su calidez y luz lo que me alimenta, como mi propia fuente de energía.
Solo por él me levantaría a las cuatro de la mañana, simplemente para poder caminar cuatro kilómetros por un camino polvoso hacia una playa apartada. Solo por él paso horas leyendo detenidamente mapas topográficos dibujados a mano, hablando de mar de fondo y la dirección del viento, solo para llegar a la playa y encontrarla tan plana como una tachuela.
Y solo por mí él empacaría su tabla y pasaría meses haciendo una travesía por Europa del este y Oriente Medio donde la simple idea de surfear es ridículo. Solo por mí deambularía por los mercados en el abrasador calor de Marruecos para encontrar un nuevo cable para mi laptop después que lo dejé en el aeropuerto. Solo por mí volaría a través del mundo únicamente para pasar una noche juntos.
Juntos cruzamos el globo, seguimos el sol, perseguimos nuestros sueños, y encontramos nuevos en el proceso. Y ahora, con un nuevo viaje a punto de empezar, un nuevo día a punto de iniciar, no puedo esperar a ver a dónde nos llevará.
(1) El netball es un deporte femenino, similar al korfball neerlandés y a la pelota al cesto argentina, y con una estructura de juego emparentada con el baloncesto. Se juega en un campo de 30 por 15 m dividido en tres partes iguales, con dos canastas colgadas de un poste en los extremos. Hay siete jugadoras que sólo se pueden mover en zonas determinadas y no pueden moverse con el balón en las manos, se deben realizar una serie de pases hasta que el balón le sea entregado a la tiradora, ella será la que deberá encestar.
Sniff :( Hemos llegado al final de esta historia, aunque hubo algunas que al principio no le tomaron mucho gusto, me encanta saber que al final se enamoraron de esta historia como yo. Una historia de amor bastante real diría yo, con sus altibajos, con una chica temerosa de la vida y del amor, que encontró su otra mitad y eso le permitió abrirse y aprender a disfrutar de la vida sin querer controlar cada detalle de ella. Aprendió a seguir a su corazón :) Espero que la hayan disfrutado y como siempre, les pido por favor que den su amor a su autora original MissWinkles, nada les cuesta tomarse unos minutos para dejarle un review, recuerden que eso permite que los autores se den cuenta que los lectores en español también saben agradecer por una buena historia.
El link de la historia original está en mi perfil, lo estará también en mi grupo como siempre, y ahora, aquí les dejo algunas opciones de lo que pueden poner en su review. Elijan una, copien y peguen. ¡Pero háganlo! Hay que ser agradecidos ;)
Opciones:
1.- Hi :) I'm writing this to thank you for allow the Spanish translation of this beautiful story. You're a marvelous writer! Greetings from (tu país de origen)
2.- Thanks for writing an awesome fic, I loved every single word! And I'm very greatful that authors like you allow the translations of such incredible stories. I'm sad it's over but I'm looking forward for read more of your work, so I hope you give your permission for more Spanish translations. Greetings from (su país de origen)
3.- What a beautiful ending to a beautiful story! Travelling all around the world it's just perfect to this Bella and Edward. This story is one of my favs, thanks for sharing it and give your permission for the Spanish translation. Greetings from (su país de origen)
PD. Pues eso es todo, espero que dejen su review con la autora y póngame en alerta de autor para mis siguientes traducciones ;)
