XXXVI. In a snow
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El escorpión tembló, incluso perdió la erección de golpe, el firme ariete que nunca se amilanaba traicionó a su dueño mientras la sorpresa se dibujaba en su rostro.
Hábil como era rodó al joven debajo suyo y lo sujetó por el cuello apretándolo con fuerza.
—¿Quién carajo eres? ¿Quién te ha enviado? —Siseó.
—Tú debes conocer… a Arnau… a Shura… es un caballero como tú… —balbuceó entrecortadamente Zephyr sintiendo que en cualquier momento se desvanecería.
—No sé de qué estás hablando…
—Lo sabes… pertenece a Capricornio… el tatuaje en mi espalda… es igual al suyo… igual al que lleva en el brazo…
—¡Mientes! No sé de qué ni de quién hables… ¿Quién te ha enviado?... —gritó Milo fuera de sí, apretando un poco más la garganta del otro griego, éste enrojecía y respiraba con dificultad.
—Nadie me ha enviado… yo los he visto… a ti, a tu amigo… tiene el tatuaje de Leo… a otro más… al de Cáncer… sólo quiero saber de él… de Shura…
—¿De dónde lo conoces?
—Fue… mi amante… sólo dile… que aún lo sigo buscando… por favor… —suplicó sintiendo que caía en la inconsciencia.
