Cap. 35
Mamá
Los caballeros, tras la desagradable visita, ahora se encontraban esperando a que el nuevo transforma todo oficial saliera con su mas reciente obra de arte.
- No se preocupen, Ikki nos arregló a Hyoga, Shun y a mi, seguro que hará un buen trabajo con Afrodita.
- Claro, si es que ese idiota se deja.
De repente la puerta se abrió y salió Ikki con una mano tomada firmemente, y esa persona se negaba a salir.
- ¡Eres un loco, suéltame, no voy a salir así!
- Cállate cara de niña, que esto no es por gusto!
Finalmente cedió a la fuerza de Ikki, y todos se quedaron boquiabiertos.
Afrodita traía el cabello recogido en una cola de caballo con un listón blanco, vestía una blusa blanca de manga larga y un bonito overol de mezclilla, con zapatillas japonesas negras. Un tenue maquillaje en sus facciones y un falso vientre de cuatro meses asomando entre los pliegues de la ropa. Cualquiera habría dicho que era lindo, pero con la cara de furia que se cargaba, pues…
- ¡Ikki, eres un genio!
- Nah, no es para tanto. Afro ya era prácticamente una mujer.
- ¡PERO A QUIEN LE DICES MUJEEER?
En ese instante, apareció una ojerosa Athena, y todos guardaron silencio. La diosa les miró de mala manera y siguió su camino.
- ¿Y a esta que le pasa?
- No se, no soy su niñero para andarla cuidando.
- ¿En serio?
- Ehhhh… o.o?
Los niñeros, digo, los caballeros de Athena se quedaron silbando y viendo en todas direcciones, hasta que escucharon algo así como el relinchar de varios caballos.
- ¡QUEE, OTRA VEZ?
Máscara fue el primero en salir corriendo para poder encontrarse a su niña, y fue seguido de los demás, pero para su absoluta sorpresa, mas que encontrarse con el anterior grande y tétrico caballo alado negro, esta vez venían dos caballos igual de imponentes pero blancos, con largos cabellos cubiertos de flores, de sus pesuñas surgían llamaradas de fuego y venían caminando sobre nubes, las cuales iban desapareciendo cuando el carruaje que estos magníficos animales tiraban terminaba de pasar sobre el blanco camino.
El cochero era alguien muy conocido por todos ellos, nada más y nada menos que Apolo, quien detuvo su majestuoso carruaje al descender completamente en el suelo.
- Buenas tardes, caballeros.
- No se que tengan de buenas.
Se quejó Máscara cruzando los brazos enfadado.
- Apolo¿Qué hace usted aquí?
Habló Dokho, el que debía ser el más interesado en el asunto. El dios le miró y apenas hizo una sonrisa forzada.
- No vine por gusto, solo soy una escolta.
Se dirigió al elegante coche de atrás y lo abrió.
La primera en salir fue una preciosa mujer de largos y rizados cabellos castaños la cual vestía un revelador vestido griego. Todos dejaron caer la mandíbula al suelo solo de verla.
Después de ella bajó Ickarus vistiendo su armadura y de inmediato puso pié en el suelo se giró para darle la mano a su adorada esposa Artemisa, sorprendiendo a los presentes con su notable embarazo, y finalmente, la madre de los dioses, cubierta con una capucha de seda azul con estampados dorados.
- Mucho gusto de verles, caballeros.
La diosa de la luna sonrió ampliamente a los presentes, quienes contestaron apenas tartamudeando.
- Venimos a…
- ¡PERO QUE HERMOOOSA!
La joven desconocida se acercó a Afrodita sonriendo enormemente.
- ¡Pero que linda!
Artemisa se le unió en solo un segundo, y finalmente Hera.
- ¡Pero que bello rostro, y que cabello más sedoso! Tendré un hermoso sobrino.
- Pe-pero…
- Dinos¿Ya se mueve?
- M-moverse?
Afrodita miraba a las tres con rostro entre confundido y enfadado.
- Eso quiere decir que no¿Ilitia?
La joven de cabellos castaños aceptó con la cabeza y sacó una libreta en la cual comenzó a tomar apuntes.
Hera empezó a hacer preguntas sin pararse siquiera a tomar aire provocando tartamudeos del caballero, mientras Ilitia tomaba tan rápidamente notas que salía humo de las hojas.
Por su parte, Artemisa estaba sentada en un ultra moderno centro computacional, (el cual nadie sabía de donde había aparecido) con unos estilizados lentes azulados y una especie de guantes con muchos cables.
- Realizando análisis.
- ¿En cuanto descargas los resultados?
- Veinte segundos.
- Perfecto, escucha preciosa, dices que el bebé no se ha movido. ¿Cuánto de gestación Ilitia?
La diosa de los partos, mano derecha de Artemisa sacó un trozo de papel y lo leyó.
- Según las parcas, cuatro meses y contando.
- Diez segundos.
- Bien, se supone que el hijo de un dios debe patear a los tres meses¿Tu que me dices con las notas, Ilitia?
- Mi señora Hera, hay un noventa y cinco de probabilidades de que el bebé controle el cuerpo de la madre o despierte sus poderes divinos.
- Información descargada, resultado… O.O!
- ¿Qué pasa?
La diosa de la caza se sacó los lentes y se quedó leyendo la pantalla una vez, tras otra, tras otra.
- ¿Qué pasa?
Ambas deidades se acercaron y leyeron el resultado en la pantalla. En esta se leía el mensaje "Presencia divina no encontrada"
Ickarus, quien se encontraba algo distanciado del grupo sintió alguien que le tomaba del hombro.
- ¿Qué quieres león?
- Pero que modales. Oye¿Podrías detener a tu esposa?
El chico frunció el ceño y miró a su mujer.
- ¿Cariño?
La diosa levantó la mirada de golpe.
- El gato quiere decirte algo.
Aioria gruño. Sinceramente, ODIABA a su cuñado¡Y como no odiarlo? Después de todo, se la pasaba metiéndose en su vida privada
Las diosas miraron al pobre de Aioria con mirada asesina, y ese momento fue aprovechado por Afrodita para esconderse detrás de Dokho.
- Ehh, señoritas?
Dokho se aclaró la garganta.
- Si me permiten explicarles. Este es Afrodita, EL CABALLERO dorado de Piscis, y si está vestido de esta manera, es por que es el señuelo de una misión que pensábamos comenzar cuando ustedes llegaron.
- QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?
Minutos más tarde, las tres mujeres se encontraban sentadas dentro del templo, bebiendo te, el cual estaba hirviendo, y no por que se los hubieran dado caliente, sino por que las tres diosas estaban haciendo que cosmos se expandiera violentamente.
- ¿Dices que Hades embarazó a un chico?
- ¿Y que Eris encarnó de nuevo?
- ¿Y que secuestró a una niñita?
Las tazas explotaron.
- ¡ESO NO SE LO PERDONO!
- ¡PERO COMO SE ATREVE?
Hera se puso de pié y comenzó a caminar en círculos, con la mano en el mentón.
- Si Eris encarnó, eso significa que consiguió a una persona débil que en algún universo alterno es fuerte.
- ¿Pero quien? Ellos dicen que no conocen a la chica. O bueno, el caballero Milo siente conocerla de algún lado.
Todos miraron a Milo, el cual se rascó la nuca.
En ese instante, Mu se sintió levemente incómodo, y se encontró con unos ojos azules mirándole fijamente, pero prefirió ignorarle.
- Puede ser que su entidad más fuerte sea hermana, esposa, o inclusiva hija de Milo.
- ¿Tú crees madre?
- Es posible, los universos alternos son cada uno un misterio.
La conversación de las diosas y los caballeros siguió largo rato. Mu suspiró y dio media vuelta, saliendo del salón patriarcal.
Le preocupaba su pequeño Kiki. ¿Cómo estaría¿Sufriría? Muy seguramente…
- ¿Te acompaño, bomboncito?
Una voz suave y coqueta le vino desde la espalda, y el caballero se giró para encontrarse con la diosa Ilitia.
- Señorita Ilita¿En que puedo ayudarle?
- Mmm… no se…
Ella se acercó mientras Mu retrocedía, hasta finalmente quedar al filo de las escaleras, ella se relamió de gusto.
- ¿No te gustaría hacer una visita al Olimpo conmigo?
Mu pasó saliva.
- Si me permite, justo en este momento yo…
El lemuriano se tele transportó con la intención de acabar su frase y entrar al templo, pero para su sorpresa, la diosa apareció delante de él prácticamente al mismo tiempo.
- ¡Pero que!
- Con que escapando…
Ella sonrió y lo abrazó seductoramente.
- ¿Por qué no…
Tan congelado estaba que no atinó a empujarla, además de que era todo un caballero… bueno, aparte de un caballero de oro, también lo era en el primer sentido que nada tenía que ver con luchar y defender a una diosa.
Un enorme sonrojo se coloreó en sus mejillas al escuchar la indecorosa propuesta de la deidad.
- ¡PERO QUE DICE!
Se hizo a un lado espantado, mientras que ella no perdió su sonrisa.
- Musito mi rey, no es para que te espantes.
- Le agradecería que no me llamara así, además¡No existe universo en que yo aceptara ese tipo de proposición!
Universo Alterno de Ramsin (Nota al final)
Templo de Aries
Mu e Ilitia tenían una vida muy feliz juntos, Kiki ya era todos un adolescente con sus mañas incluidas, mientras la pequeña Isis de casi 4 años le fascinaba seguir a su "hermano mayor" y molestarlo, pero el ser una semidiosa y con poderes mentales como su papa los líos no se hacen esperar en ese lugar.
- MAESTROOOOOOOO!
Kiki entró muy molesto a la habitación de Mu e Ilitia. El lemuriano levantó la mirada desde la cama, donde leía un libro.
- Deja los gritos Kiki, que paso ahora?
- MIRE!
Le muestra una revista de deportes toda rayada con creyones, en ese instante, se abre la puerta del baño y aparece la diosa Ilitia.
- Disculpa Kiki yo te repondré la revista, pero antes donde se metió Isis?
- Seguro esta donde siempre se esconde cada vez que hace una travesura U.U
Mu se desapareció y Kiki se cruzó de brazos resignado.
- Ni poniendo cerrojo deja de meterse en mi habitación
- Lo se, desde que Mu le enseño a teletransportarce hace de las suyas U.U
Regreso al Universo Alterno de Lady Grayson
Mu se regresó como pudo al templo procurando escapársele a la pícara, pero no por ello menos atractiva diosa, y encontrándose con unas furiosas Hera y Artemisa, esta última intentando ser cuidada por su joven marido, el cual se preocupaba demás por el bebé y la salud de su adorada.
- ¡YA VERÁ ESA ERIS!
- ¡Nosotros les ayudaremos, ya verán que no se nos escapa!
Y a pesar de lo delicado de la situación, muchos caballeros sonrieron, ya que un poco de ayuda divina no les caería mal para luchar contra la diosa de la discordia.
Mientras tanto, en el palacio de Eris, mas precisamente en los calabozos…
Kiki se encontraba en brazos de Shiryu. Hasta donde tenían sentido del tiempo, habían pasado un par de días, tiempo en que cada quien por su lado había descubierto los secretos del calabozo. Una vez al día les llevaban alimentos, pero no por ello les entraba algo de luz, además de que la comida era tremendamente escasa.
- ¿Mamá?
- ¿Mmm?
- Estás ardiendo en fiebre.
- Lo se Kiki… lo se.
Marín se mordió el labio desesperada.
- Esto no puede continuar así.
- Tenemos que liberarnos.
- ¿Y como? No tenemos ni siquiera un poco de nuestro cosmos.
Hubo un profundo y largo silencio. Kiki se recargó en la pancita del dragón y la acarició dulcemente.
- Se que eres el hijo de un dios, y… pues… estaba pensando que posiblemente tu podías ayudar a mi mamá¿Sabes? Tienes grandes poderes, y la fiebre no cede…
El niño se giró al escuchar a Shiryu respirar pausadamente, símbolo de que se había quedado dormido.
- ¿Kiki?
- ¿Mm?
Kora se acercó y tanteando en la oscuridad, tomó del hombro al pequeño pelirrojo.
- Oye… ¿Te puedo preguntar algo?
- No Kora linda, lo siento, no tengo ganas de sexo ahora.
- ¡KIIIIIIIIIIIII, NO TE IBA A PREGUNTAR ESO!
Gritó ella levantando el puño para golpearle, pero en el último instante escuchó un sollozo… Kiki estaba llorando.
- No quiero que le pase nada a mamá…
- Kiki…
Marín susurró con infinita ternura.
- ¿Por qué le llamas mamá?
El pequeño pelirrojo se limpió las lágrimas con el dorso del brazo y cerró los ojos.
- Bueno… yo…
Flash back, dos años atrás
Aquél era un día casi como cualquier otro en el orfanato. Los niños corrían alegres y desinteresados a cualquier cosa que estuviese ocurriendo en el mundo.
Solamente Kiki se mantenía tenso. Tras la dura batalla contra Hades, había estado un tiempo con Shiryu, el cual le había contado del trágico deceso de los caballeros dorados, pero ambos creían con el alma que ellos estaban bien, habían librado muchas batallas y burlado a la muerte en otras tantas, seguramente y en esta ocasión sería igual.
Pero aquella tarde, mientras el niño se encontraba sentado en una banca y moviendo los pies hacia delante y hacia atrás, el grito de sus compañeros le llamó la atención, y al desviar la vista se encontró con Seiya y los demás.
- ¡Seiya, estás bien!
Solo fue cuestión de un parpadeo cuando el niño estaba tumbando al suelo a Seiya y riendo, como no lo había echo en semanas.
Volteó y observó al dragón, quien le miró serenamente, con esa dulce sonrisa la cual solo le dedicaba a él.
- ¡SHIRYU!
Se diría que prácticamente pisó al caballo con alas para lanzarse a brazos del dragón, el cual le recibió con los brazos abiertos.
Se fundieron en ese abrazo de hermanos que siempre habían tenido, pero había algo distinto. La presión por parte del joven chino aumentó mientras comenzaba a llorar, acariciando los cabellos del niño de escasos ocho años.
- ¿Qué¿Qué pasa?
- Te lo prometo Kiki…
- ¿Eh?
- Jamás te dejaré solo… jamás…
- P-pero¿Qué pasa?
- …Kiki… Mu…su alma… él… no regresará jamás.
Los ojos del niño se agrandaron y se alejó bruscamente del dragón.
- No… no…. tu me… me estás mintiendo¿verdad?
El dragón le miró fijamente y apenas y negó con la cabeza. Los ojos del niño se cargaron de lágrimas, y en un rápido movimiento, el joven de largos cabellos negros le tomó por la espalda y lo abrazó de nueva cuenta, y esta vez fue el niño el que utilizaba toda la fuerza posible para acercarse más al dragón y menguar un poco el dolor.
Shiryu cargó todo el día con un exhausto pelirrojo el cual se negaba a creer que su maestro se había ido para siempre, llegando finalmente a la mansión Kido, el nuevo hogar del niño.
- Mira Kiki, esta va a ser tu habitación.
Dijo el joven abriendo una de las puertas, el niño le miró de manera vacía.
- Pero si quieres, puedes dormir conmigo, o…
- No, está bien.
El pequeño volteó a mirarle y sonrió.
- Aquí me quedo.
Shiryu aceptó con la cabeza y lo vio entrar a su habitación. Se agachó para darle un beso de las buenas noches, pero la puerta se estampó prácticamente en su nariz.
- Pobrecito.
El joven Pegaso se acercó al dragón, quien negó con la cabeza.
- No va a ser fácil… Mu era un padre para él.
- Lo se, pero… bueno, creo que apenas que hables mañana con él, me voy a dormir.
- Que duermas bien, Seiya.
Entrada la noche, a eso de la una de la mañana. La puerta de la habitación del joven dragón se abrió y una cabeza pelirroja se asomó.
- Pasa Kiki.
La voz del chino sobresaltó al pequeño aprendiz, sin saber que el pelinegro lo había estado esperando desde hacía un par de horas.
Se subió a la cama y fue recibido con los brazos abiertos. Ambos necesitaban descansar, pues al día siguiente irían a China para reencontrarse con Shunrei.
Interrupción del Flash back
El niño ladeó la cabeza, no deseaba recordar lo ocurrido en China, todo el dolor del dragón y el rostro sin vida de Shunrei… mejor olvidarlo.
- Nos fuimos a Jamiel, intentando ver como íbamos a continuar nuestras vidas. Ambos estábamos dolidos, pero Shiryu era fuerte para mí.
Flash back
Habían pasado ya dos semanas. El joven pelinegro y el pequeño pelirrojo parecían llevar una vida normal dentro de los límites que se pudiera definir como normal.
Por las noches dormían juntos en la habitación del niño, la gran mayoría de las veces, el dragón necesitaba buscarlo para irse a dormir. Pero siempre podía encontrarlo en el mismo lugar.
La habitación de Mu, abrazado a la ropa que conservaba el aroma de este.
- ¿Mm?
- Shh, duerme… ya es noche.
- Si… claro…
Llegó al cuarto y se acostó procurando no mover mucho al niño, acariciando sus cabellos dulcemente.
El niño se revolvía con pesadillas, como cada noche. Y la suave voz del dragón llegaba a sus oídos en forma de música.
Gokigen na chou ni natte kirameku kaze ni notte
Ima sugu kimi ni ai ni yukou
Yokei na koto nante wasureta hou ga mashi sa
Kore ijou shareteru jikan wa nai
Kiki entre abrió un ojo y miró al dragón, quien le sonrió dulcemente.
Nani ga wow wow wow wow wow kono sora ni todoku no darou
Dakedo wow wow wow wow wow ashita no yotei mo wakaranai
Los ojos del dragón se cerraron por un instante mientras unas cuantas lágrimas se escapaban de sus ojos y su muy querido Roshi, sonriente, al lado de Shunrei se reflejaban en su mente.
Mugendai na yume no ato no nanimo nai yo no naka ja
Sou sa itoshii omoi mo makesou ni naru kedo
Stay shigachi na imeeji darake no tayorinai tsubasa demo
Kitto toberu sa on my love
Kiki sonrió en sueños y se abrazó a Shiryu.
- Te quiero mucho, mamá…
El dragón volteó a verle sorprendido. ¿Lo había llamado Mamá?
Sonrió dulcemente y su corazón comenzó a latir mas deprisa, por alguna razón, le había gustado ese sobrenombre.
A la mañana siguiente, el niño parecía estar de buen humor, se levantó temprano, aunque Shiryu se había levantado antes y buscó en sus cajones cantando lo que en sueños había escuchado cantar a su madre.
Finalmente, sacó de un cajón una vieja fotografía donde aparecía un hombre de cabello pelirrojo, con dos puntitos rojos en la frente, a su lado, una hermosa mujer de largos cabellos negros, la piel aperlada y unos profundos ojos de mar, y en sus brazos, un bebé de rojizos cabellos de apenas unos meses de edad.
- Mami…
El niño sostuvo la foto contra su pecho y fue cuando a su nariz llegó el aroma del desayuno.
Salió de su habitación aún tarareando, y escuchó a Shiryu, quien cantaba no muy fuerte desde la cocina, y se congeló al escuchar la misma canción que él venía cantando.
Se asomó a la cocina y lo vio, el caballero sin necesidad de voltear supo que el niño estaba ahí y sonrió.
- Buenos días Kiki.
No hubo respuesta y el dragón giró el rostro para verle, con la boca ligeramente abierta y los ojitos llorosos.
- ¿Pasa algo malo?
El niño estiró con mano temblorosa la fotografía. Shiryu se limpió las manos en el delantal que se había puesto y se acercó para tomar lo que el pequeño le extendía.
Sus ojos se perdieron en aquella hermosa mujer… la madre de Kiki. Giró su mirada hacia el niño, quien le tomó de la ropa.
- Shiryu…?
- Si?
- …¿Puedo llamarte mamá?
El dragón sintió sus ojos humedecerse y se hincó para quedar a su altura. El pequeño se veía tan inocente y frágil, tan necesitado de protección. Finalmente aceptó con suavidad.
- Si pequeño… puedes llamarme mamá.
Apenas terminó de decirlo cuando los brazos del pequeño se cerraron sobre su cuello llorando.
- M-mi… mi maestro…. Mu… m-me…
- Shhh, tranquilo, todo está bien…
Kiki se separó solo un poco mientras Shiryu limpiaba sus lágrimas con sus dedos.
- Me dijo…. Que nos encontró a… mamá y a mi… ella, estaba herida… le entregó esa foto y le pidió que me cuidara.
El pequeño se detuvo para tomar aire.
- Nos trajo aquí… a Jamiel, y él me dijo que… los últimos días que pudo sobrevivir… ella me cantaba y me mecía en sus brazos.
- ¿Días?... ¿No pudo curarla?
- No… sus heridas fueron echas por dioses, o alguna deidad extraña… no… no pudo curarla.
Shiryu pasó saliva.
- ¿Kiki?
- ¿Mm?
- Te prometo que no te dejaré solo¿De acuerdo?
- Si… mamá.
Fin de Flash back
- Fue nuestro secreto… cuando volvimos a la mansión Kido, nos tomaron una fotografía juntos. Todos afirmaron que parecíamos madre e hijo… y nosotros reímos.
- Entiendo…
El niño volteó a ver a su "mamá" y se recostó en su pancita.
- Tienes que ayudar a nuestra mamá…
- ¿Kiki¿Pasa algo?
- No, lo siento si te desperté.
- Está bien… es casi lo mismo.
El pequeño cerró los ojos al sentir el vientre caliente del dragón.
Y entonces sucedió. Ambos abrieron la mirada de golpe y fue como si el tiempo se detuviera.
- Kiki, s-sentiste… eso…?
- Mamá… mi hermanito…
- ¿Qué, que pasa?
Todos giraron su atención a los que se encontraban en la esquina, y Shiryu rompió en llanto. Mientras Kiki reía alegremente.
Entre gimoteos, el dragón dio una gran noticia.
- Es el bebé… me acaba de patear.
N/A´s: HOLA!
El bebé patea, pero que emoción!
Nota: La parte del MuXIlitia donde se menciona a su hija Isis, etc, es parte de la historia Dorada Espera, de Ramsin.
Nota 2: La canción que canta Shiryu es el opening de Digimon 01, Butterfly Piano Version, si alguien se la puede conseguir, lo recomiendo para que escuchen el sentimiento de la canción.
Muchas gracias a todos aquellos que nos han hecho el tan amable favor de darnos sus felicitaciones, estamos verdaderamente agradecidas.
Esta historia se pone todavía mejor, ya que viene una gigantesca sorpresa marca Ac-me, y muchas mas todavía.
Me gustaría agradecer de nueva cuenta a todas aquellas personas que me han dado su apoyo en esta historia, y que nos han ayudado a cambiar y a madurar, para hacer de este fic algo mejor… ok, ok, admito que eso lo escribió Gloria, por eso es tan cursi n.nU
Gracias a todos por opinar! Y nos veremos el proximo Lunes para el nuevo capi!
Atte. Lady Grayson y Lady Gloria
