Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! No me pertenecen.
Haru Haru.
Corrió tanto como sus piernas se le permitieron, choco y cayo al suelo, hizo caso omiso de las burlas, se levantó y siguió corriendo.
Le miro con asombro a través del cristal del coche, sus ojos no podían estar viendo aquello.
Ella se puso de puntillas, le acaricio el rostro a él y le beso lentamente los labios, luego esbozo una sonrisa pequeña y le abrazo fuertemente.
Apretó los dientes y apremio el paso.
Recibió un duro golpe de él, pero no le importó, reprocho con la mirada a la pequeña mujer que los miraba.
¡Tú jodida culpa!
Respiro aceleradamente, apretó los puños y se metió por un callejón.
Ella se cubrió con las manos su rostro ruborizado por las lágrimas, mojada y patéticamente predecible en ese momento. Le escucho sollozar, y ella intento tocarle con sus manos pero lo rechazo apartándose abruptamente.
Trago saliva cuando sus ojos vieron el gran hospital de la ciudad, corrió y un chirrido se escuchó, sus ojos se ensancharon cuando el coche apretaba furiosamente los frenos para no aplastarlo.
Ella le miro dolida y luego asintió mordiéndose el labio, se separo unos metros de él y fue a lado de su nuevo novio, le miro por encima del hombro.
Perdóname…
Eso decía su maldito rostro lloroso.
Tsuna apretó los ojos y puso los brazos al frente. ¡Maldito camión!
Se alejo, lentamente como una aparición fantasmagórica, sus dedos se alzaron para acogerla pero al último instante apretó el puño y grito de rabia.
Parpadeo confuso, miro al chofer del camión, estaba furioso y criticando su acto temerario, se agacho en una reverencia y siguió corriendo, haciendo parar a más coches.
Entro por la puerta, no hizo caso a los gritos de las enfermeras cuando le pidieron que saliera de la pequeña sala donde ellas estaban con los ordenadores, pulso el ratón para buscar su nombre y el número de su habitación. Cuando sus ojos capturaron el número salto y corrió por el pasillo.
Intento entrar pero la mano de él. Aquel hijo de puta le detuvo. Le miro a los ojos con furia, intento pensar pero no pudo, ya nada importaba, lo zarandeo con sus manos y abrió la boca como para morderlo, deseando saber muchos más insultos que los principales que tenia para insultarlo.
Él le miro brevemente antes de quitarse lentamente el anillo de su dedo meñique, bajo la vista avergonzado.
―Mentí. Ella aún te ama.
Su respiración se hizo acelerada e impulso el brazo, le dio un puñetazo y salto sobre el cuerpo en el suelo, entro a su habitación y la vio.
Echada, no moviéndose, tranquila, pacifica, sin una pizca de vida. Dio pasos lentos antes de ir a su lado, tocarle con el dedo el brazo esperando alguna reacción, pero nunca sucedió.
Ella se cubrió con sus pequeñas manos su rostro lloroso, hipando, temblando y siendo vulnerable.
Tsuna puso una mano en su frente, escondiendo ligeramente sus ojos. Sus hombros temblaron, su mandíbula se apretó firmemente, y sus mejillas se humedecieron rápidamente.
Y él solo pudo agachar la cabeza avergonzado y golpearla contra la pared, repitiendo siempre un lo siento, lo siento, lo siento, lo siento…
N/A. Inspirado en la canción Haru Haru de Bing Bang.
