Capitulo 37. Sin piedad
El castillo de la amistad se encontraba bajo ataque. El rey Wisdom Crown había entrado junto con sus soldados a recuperar a su hija Final Lazuli Crown. Y antes había provocado una distracción en Sweet Apple Acres para mantener alejadas a ponis peligrosas. Pero muchos aún no se percataban de la situación, pues el ataque inicio en la parte superior del castillo, y los guardias en la entrada y pisos inferiores no se habían dado cuenta. Todo lo que notaron fue que la barrera mágica que la princesa Twilight había puesto ya no estaba. Los dos guardias en la entrada discutían sobre eso.
— ¿Por qué la princesa quito la barrera?
— Quizás ya arrestaron a ese tirano, eso significa que se acabó la misión.
— Eso es genial.
En ese momento vieron cómo se acercaba un pony al castillo. Estaba a solo a unos 2 metros, no lo habían visto llegar, solamente de un momento para otro apareció allí. Era un unicornio café y de melena morada, pero como vestía una armadura de Equestria, asumieron que era un compañero. El unicronio avanzo hacia los guardias, caminando a tres patas, pues una la tenía paralizada.
— ¿Oye vienes de la granja?
— ¿Ya arrestaron al tirano?
El unicornio no respondió y siguió avanzando. Estos se extrañaron un poco, pero no notaron nada sospechoso. Pero de un momento para otro, el pony desapareció de su vista. Y en un instante, ambos sintieron algo clavándose en su nuca, y tras eso cayeron muertos al suelo. El unicornio ahora estaba detrás de ellos, con su vista en la puerta del castillo, viéndola con una mirada inexpresiva. No le dio importancia a como las almas de esos guardias salían de sus cuerpos para entrar en el medallón en su cuello.
Silent Dagger abrió la puerta con su magia, no estaba cerrada con seguro. Entro al castillo, y en el salón de entrada habían varios guardias que se sorprendieron. Vieron como ese pony entraba, y también notaron los dos cuerpos muertos en la entrada. Todos tomaron sus armas y apuntaron a Silent, quien estaba a solo un par de metros.
— ¿¡Quién eres!? — exclamó un guardia.
El unicornio saco unos caramelos de la bolsa que traía y se los metió a la boca. Necesitaba el azúcar para compensar por la energía que le costaba teletransportarse con el medallón en su cuello. Mientras sentía el sabor azucarado en su boca, vio con su mirada inexpresiva a los guardias. Eran dos pegasos y cinco unicornios.
— No puedo gastar mi energía de forma tan irresponsable — pensó el corcel.
Saco tres esferas metálicas, la cual arrojo al suelo con fuerza. Una densa cortina de humo cubrió completamente el lugar. Los guardias no se intimidaron por eso y avanzaron en el humo hacia donde estaba el corcel, pero no lo vieron. Trataron de ubicarlo separándose un poco, pero no veían nada con ese humo. Los pegasos entonces decidieron despejar el humo con sus alas, pero en ese instante ambos fueron apuñalados por dos dagas que salieron del humo.
Los guardias restantes escucharon el sonido de sus compañeros agonizando, lo cual los asusto. Aun así, hicieron un gran valor para mantenerse firmes. Sostuvieron sus armas con firmeza tratando de ubicar a su enemigo. Trataron de escuchar sus pasos, pero no oían nada. En esa cortina de humo solo había silencio.
En ese instante otro soldado sintió una daga clavada en su pecho, cayendo muerto al suelo. Luego fue otro, y otro. Uno a uno fueron cayendo, hasta que el humo se dispersó y solo quedo un guardia en pie, quien se asustó al ver a todos sus compañeros muertos en el suelo. Pero eso no fue lo que más lo aterro, sino que el enemigo al que enfrentaban se encontraba justo frente a él, viéndolo con una mirada fría.
— ¿Co… cómo es posible? — preguntó aterrado.
— Solo camine calmadamente entre ustedes y los mate de uno en uno. No fue gran cosa.
El guardia estaba completamente aterrado de ese pony. Había matado a todos sus compañeros caminando de forma tan casual. No tenía nada que hacer contra él. Estaba en otro nivel.
— Ahora, me gustaría hacerte unas preguntas — dijo Silent Dagger a ese guardia paralizado del miedo.
Rainbow Dash volaba lo más rápido que podía, sujetando a Applejack de la cintura. Volaba para llegar al castillo de la amistad lo más rápido posible, e ir con la familia de Applejack y el resto de sus amigas, pues estaban en peligro. Ya Twilight había sido herida antes, no podían dejar que alguien más saliera perjudicado en el ataque de ese tirano.
Al acercarse vieron que la barrera que había puesto Twilight ya no estaba, lo que era lógico pues estaba seriamente herida. Rainbow uso su buena vista para ubicar a 2 ponis tirados en la entrada del castillo. Descendió rápidamente, y ambas quedaron sin palabras al ver que eran dos guardias reales, ambos muertos. Tenían una herida en la nuca, de una apuñalada, y no parecía que hubieran puesto resistencia, como si hubieran sido asesinados por sorpresa. Rainbow entonces vio el interior del castillo, encontrando a varios guardias muertos como los de la entrada.
— ¡Ese maldito tirano! — exclamó Rainbow mas furiosa que nunca — ¡Tiene que pagar! ¡Apple…! ¿…jack?
Applejack estaba completamente en shock. Ver todos esos cuerpos, mas haber visto herida a Twilight hace poco, hicieron que empezara a cuestionarse todo. Todos esos ponis estaban muertos, nada de eso hubiera pasado si ella no hubiera roto su acuerdo con Caramel. Todo era…
— ¡Applejack! — exclamó Rainbow haciendo volver a su amiga a la realidad — ¡Tenemos que llegar rápido con las demás!
— ¡Pero…!
— ¡No podemos hacer nada aquí! ¡Si no detenemos a ese maldito habrán muerto por nada!
— Si… — murmuró Applejack aun insegura — Tengo que ir por Lazuli.
— ¡Vamos, no podemos dejar que lleguen al cuarto de Twilight!
Eso sí hizo reaccionar con más fuerza a Applejack. Sus amigas y su familia estaban en la habitación de Twilight, un lugar donde podrían ser protegidas, y también era como para cuidar a la bebé. Incluso con la seguridad, Caramel podría abrirse camino, como había hecho ya antes cuando fue a la base rebelde en Heartland. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia el interior del castillo, siendo seguida por Rainbow Dash.
— Rainbow adelántate.
— ¿¡Que!? ¡No te voy a dejar sola!
— ¡Por favor! — pidió gritando la granjera, pero tras eso respiro hondo tratando de calmarse — Tu puedes llegar antes — pidió un poco más calmada.
Rainbow Dash no estaba segura de eso, pero al ver la mirada de súplica de su amiga, no podía decirle que no.
— Bien, pero ten mucho cuidado.
— Lo hare.
Rainbow dirigió su vista hacia adelante, y acelero lo más que podía en interiores, para llegar hacia el cuarto de Twilight, dejando atrás a Applejack.
Mientras tanto, en una habitación cercana a la entrada del castillo, un pony café de melena morada, vistiendo una armadura de guardia real de Equestria se encontraba de pie con sus ojos cerrados. Tenía un brillo en su oreja, con la que podía aumentar su capacidad de escuchar. Y con eso había oído lo que dijeron las yeguas que entraron al castillo.
— Así que en la habitación de la princesa — dijo Silent Dagger abriendo los ojos. Tras eso vio al suelo en donde tenía aun guardia del castillo mal herido y con una expresión de terror — Bien, dijiste que no sabías donde está la bebé, te creo. Pero sabes dónde está la habitación de la princesa, ¿verdad? — dijo apuntándole con una daga
— Te diré lo que sé, pero por favor no me mates.
En los pisos superiores del castillo, el rey Wisdom Crown corría a toda la velocidad que podía. Vestía una armadura dorada, cubierta con una capa azul. En su pata derecha llevaba su potente ballesta, y debajo de su capa tenía un carcaj lleno de flechas y un gancho sujetador. Se encontraba solo acompañado por Forest, pues antes había hecho que sus tropas se separaran por el castillo para poder encontrar lo antes posible a la princesa.
Lo único en su mente era recuperar a su hija. Quería llevarla a salvo a casa, cargarla en sus cascos y escuchar su adorable risa. Tenía que recuperar a su bebé a cualquier costo, no permitiría que los ponis de Equestria la apartaran de él.
Forest por su parte estaba desanimado. En su mente no podía dejar de sentirse mal por este ataque, y su corazón se sentía lastimado por la discusión que había tenido antes con Wisdom antes de llegar al castillo. Sin embargo, allí seguía, corriendo junto a su rey, como si no hubiera nada más que hacer en ese momento. Veía la cara determinada de su amigo con el deseo de recuperar a su niña. No es que no quisiera que Wisdom tuviera a su hija de vuelta, pero sentía que esta no era la mejor forma.
Eventualmente ambos llegaron a un cruce de dos direcciones. Ambos pasillos se veían iguales, y no ayudaba que no supieran en qué lugar exacto estaba la princesa.
— ¿Hacia dónde? — preguntó Forest.
— Tu ve por la derecha y yo por la izquierda.
— ¿¡Qué!?
— ¡Si nos separamos cubriremos más terreno! ¡Ahora obedece! ¡Ve por el camino de la derecha y busca a mi bebé!
Forest vio la mirada de furia de su amigo y soltó un suspiro.
— Como ordenes — dijo Forest sintiéndose derrotado.
Sin decir nada más, Forest se fue por el camino de la derecha, haciendo un esfuerzo por contener lo mucho que le dolía que su amigo actuara de esa forma.
Wisdom no se molestó en ver como Forest se alejaba, solamente se fue por el camino de la izquierda. Como rey, ir solo era algo completamente tonto pues su vida era demasiado importante. Pero como padre nada de eso le importaba, pues la vida de su hija era mucho más importante que la suya. Solo siguió avanzando, esperando encontrar pronto a su hija.
— ¡Alto ahí!
El rey se detuvo al ver que había sido interceptado por unos guardias. Eran los primeros que se encontraba desde que inició su infiltración al castillo. Parece que hasta allí llegaba el sigilo.
— Soy el rey de Heartland, Wisdom Crown, y exijo que me regresen a mi hija.
— ¡Es el tirano que debían arrestar! ¡Seguro el mato a nuestros compañeros!
El rey se extrañó un poco al oír eso, pues aún no había matado a nadie. Aunque probablemente sus soldados dispersados en el castillo si lo habían hecho. Aunque nada de eso importaba ahora.
— ¡Estoy aquí por mi hija! ¡Díganme donde esta o enfrenten las consecuencias! — dijo apuntando con su ballesta.
— ¡Somos cinco contra uno! — exclamó un guardia y todos apuntaron con sus lanzas y espadas.
A pesar de los cinco guardias frente a él amenazando con sus armas, Wisdom no se intimido. No era la primera vez que lo superaban en número. Cuando se trataba de su familia, no le importaba lo peligrosa que fuera la situación.
Cargo una flecha en su ballesta y la disparo hacia los guardias, pero estos se separaron para esquivarla. Entonces los dos pegasos volaron hacia el rey con sus lanzas. Uno de ellos llego primero, tratando de darle con su lanza. Sin embargo, Wisdom pudo esquivarla sin problemas haciéndose a la derecha. Entonces Wisdom uso su ballesta para dar un fuerte golpe metálico en la cabeza a ese pegaso, haciéndolo caer al suelo sin moverse. Y antes de que los otros pudieran hacer algo, el rey hizo un rápido movimiento de cascos cargando una flecha en su ballesta y disparo contra el otro pegaso en el aire dándole en el pecho, haciéndolo caer muerto al suelo. Los guardias restantes vieron asombrados como ese pony había matado sin titubear a sus compañeros.
— Ultima oportunidad.
— ¡No se dejen intimidar! — exclamó el guardia que había gritado antes al rey.
Los tres guardias restantes atacaron juntos, viendo que era la única opción que tenían contra ese oponente. Usando sus espadas lo atacaron de frente. Le lanzaban varios cortes, pero Wisdom se movía hacia atrás, esquivando y bloqueando con su ballesta. No querían darle tiempo de cargar más flechas.
Aunque se podía ver en la cara del rey que le costaba un poco evadir a tres oponentes, su mirada determinada no cambio.
El rey se hartó de estar a la defensiva y tomó el cuello largo de su capa con sus dientes, quitándosela y poniéndola frente a él como una cortina, que recibió los cortes de las espadas. Ese movimiento sorprendió a los guardias. El terrestre ámbar había desaparecido de su campo visual. Una flecha salió atravesando la capa, clavándose en el pecho de uno de los guardias.
Y cuando la capa cayó al suelo, vieron como el rey ya tenía otra flecha cargada la cual fue disparada contra otro guardia, quien también cayó muerto al suelo.
Ahora solo quedaba uno.
— ¡Miserable!
El guardia corrió hacia Wisdom para matarlo con su espada levitada con magia. El rey solo puso una cara de fastidio. Evadió el golpe y tocó el cuerno el unicornio con su ballesta. El metal anti magia del arma anulo la magia del guardia, haciendo que su arma cayera al suelo. El rey rápidamente uso su casco para sacar una flecha y la clavo en una pata delantera del corcel haciéndolo gritar de dolor, sacando la flecha en menos de un segundo. Tras eso, Wisdom derribo al pony, cargo la flecha que uso antes en su ballesta y la disparo a corta distancia contra la otra pata delantera del pony, fijándolo en el suelo como su fuera un clavo. El soldado gritó de dolor, pero al rey eso le dio igual.
— ¿Dónde está mi hija?
— No sé de qué me hablas.
— ¡Los gritos vinieron de aquí! — se escuchó una voz y varios pasos viniendo. De un pasillo salieron 5 guardias más, que se impactaron al ver a 4 compañeros muertos, y a uno clavado en el suelo. Furiosos empezaron a correr hacia el rey. Wisdom se mantuvo serio mientras sacaba otra flecha de su carcaj, pero esta tenía una punta redonda. La cargo en su ballesta y la disparo contra los guardias. Se hicieron a un lado para esquivarla, sin embargo esta flecha fue al suelo frente a ellos, sorprendiendo a los guardias de ese tiro tan malo.
En el instante que la flecha toco el suelo, una fuerte explosión se generó, dándole le lleno a los guardias. Cuando el humo de la explosión se despejo, solo se pudieron ver los cuerpos quemados de esos soldados, algunos que habían salido disparados hacia atrás por el impacto.
Wisdom regreso su vista al guardia en el suelo. No esperaba que ese rey tuviera un arma tan peligrosa. Comprendió que él pudo matarlo a él y a sus compañeros tan pronto los encontró, pero seguro no lo hizo debido a que necesitaba a alguien para interrogar.
— ¡Sé que tienen aquí a mi bebe! ¡Si no quieres terminar como un blanco de arquería me dirás donde tienen a mi hija!
— ¡No te diré nada!
El rey frunció el ceño al no obtener lo que quería. Quizás podría quebrar a ese guardia para que cantara, pero le llevaría tiempo. No podía perder tiempo, tenía que encontrar rápido a su hija.
— Que así sea.
El rey cargo una flecha en su ballesta y disparo al pecho del corcel, matándolo sin ninguna piedad. Soltó un suspiro y se limpió un poco el sudor en su frente. Vio su capa en el suelo, pero no se molestó en ponérsela de nuevo. Tenía que reanudar rápido su búsqueda.
De repente se escuchó un sonido en el aire. El rey escucho y vio en dirección a un pasillo. En ese instante un destello arcoíris apareció del pasillo y lo embistió con fuerza. Wisdom fue empujado un par de metros hacia atrás. Se levantó adolorido. Para ver que lo había golpeado. Frente a él vio a Rainbow Dash, volando quieta en un lugar mientras lo veía furiosa.
— Vaya, es la cerda parlante.
Ese insulto molesto más a Rainbow Dash, añadiendo a la ira que ya sentía contra ese pony. Lo odiaba por el daño que había recibido Twilight. También vio a su alrededor a todos los guardias que había matado. Todos esos cuerpos solo enfurecían más a la pegaso.
— Vas a pagar muy caro lo que hiciste.
Wisdom pudo sentir todo el odio de la pegaso en su mirada. Le recordaba al odio que recibía de muchos ciudadanos de clase baja de su reino, que lo odiaban a morir culpándolo de su miseria. Pero ese odio no le afectaba, fuera culpable o no. Ya estaba acostumbrado a ser odiado, y ser odiado por una pegaso mas no le importaba.
— Fuera de camino cerda. Nada evitara que tenga a mi hija.
— ¡Lo único que tendrás es todos tus huesos rotos!
En el calabozo del castillo de la amistad, en la única celda ocupada, Sassaflash se encontraba callada en su celda, sentada contra la pared. Aún seguía furiosa por la lucha de gritos que había tenido con Applejack hace un par de horas. No había podido sacársela de su cabeza. Estaba furiosa de que la hubiera llamado una mascota de su rey. Ella no era mascota de nadie, ella seguía al Wisdom porque quería, nadie la forzaba a nada. Applejack jamás entendería eso. Así es como Sassaflash veía las cosas.
De repente, una extraña sensación recorrió la espina de la pegaso. Inmediatamente abrió los ojos sorprendida.
— Wisdom... — se levantó y vio hacia el techo, y puso una sonrisa por haber sentido la presencia de su amado rey, pero la sonrisa inmediatamente desapareció ante la posible idea de que su él corcel estuviera en peligro. No sabía que planeaba Applejack, quizás ahora mismo Wisdom estaba en problemas — tengo que salir de aquí.
Corrió lo más cerca que pudo de los barrotes, y los agito un poco para confirmar su dureza. Incluso si tuviera su cuchilla no podría cortarlos, y no sabía cómo forzar cerraduras, así que eso no era una opción. Pero tenía que salir de alguna forma, tenía que ir a ayudar a su amado Wisdom, que seguro estaría buscando a su hija, o a ella incluso. No soportaría que algo le pasara a su amado Wisdom.
Las orejas de la pegaso entonces se pararon, como si hubiera oído algo, unos pasos y murmullos para ser más exactos. Vio en dirección hacia las escaleras que salían del calabozo, pero nadie venia, pues lo que había oído estaba algo lejos. Intento golpear los barrotes con su pata, pero lo dejó pronto. Entonces volteo su cabeza y vio la bandeja con comida que tenía en su celda desde esa mañana. Sin pensarlo dos veces la tomo con sus dientes, tirando toda la comida, y empezó a golpear los barrotes usando esa bandeja. A pesar que el impacto aturdía un poco su cabeza, siguió haciéndolo con una gran determinación.
Mientras tanto, en el piso superior al calabozo, dos guardias se encontraban vigilando la entrada a las celdas. El sonido de metales chocando llamo su atención.
— ¿Qué es eso? — preguntó un guardia.
— Viene de las celdas. Ha de ser la prisionera.
— ¿Deberíamos ir a ver?
— No seas tonto. Es solo un truco barato. En cuanto nos acercamos a investigar ella nos atacara. Debe pensar que somos tontos — sonrió confiado el guardia mayor.
— Que tonta, subestimando a la guardia real.
— Exactamente.
— Aunque... quizás sea otra cosa y deberíamos detenerla.
— Pff, por favor. ¿Que podría estar haciendo?
Por otro lado, en un pasillo cercano, dos soldados unicornios de Heartland andaban corriendo por el castillo, tratando de ubicarse de alguna manera y encontrar a su princesa como les había dicho su rey.
— Maldición, ¿Que no pasamos ya por aquí?
— Ni idea, todos estos pasillos se ven iguales.
Sin embargo, fue en ese momento que empezaron a escuchar un extraño sonido en el aire. Eran golpes de metales chocando.
— ¿Qué es eso?
— Espera un momento — el soldado cerro los ojos, y empezó a notar cierto patrón en esos golpes. Notando como algunos intervalos entre golpes eran más largos que otros — Es una señal de auxilio.
— ¿Que? — el otro soldado se concentró y también encontró el patrón — Tienes razón.
— Rápido, viene de aquí.
Siguieron el sonido hasta llegar al pasillo del calabozo. Fueron vistos por los dos guardias en la entrada, quienes reaccionaron de inmediato.
— ¡Oigan algo allí!
Los guardias Equestres tomaron sus lanzas, al mismo tiempo que los soldados de Heartland corrían hacia ellos con espadas. El choque no duro mucho, pues los soldados de Heartland eran mejores. Sin muchos problemas mataron a ambos guardias. Uno de ellos traía unas llaves colgando de su armadura, las cuales fueron tomadas por uno de los de Heartland.
Entonces ambos fueron hacia la puerta que cuidaban los guardias. Al ver que detrás de ella habían unas escaleras hacia abajo entonces comprendieron que debía ser un calabozo.
— Quizás tienen a la princesa en este calabozo.
— Una bebe no puede hacer una señal de auxilio.
— Aun así, alguien tuvo que hacerla. Vayamos a ver.
Los soldados bajaron las escaleras hacia el calabozo del castillo, siguiendo el sonido que indicaba una señal de ayuda. No tuvieron que buscar mucho pues encontraron a la prisionera en la primera celda.
— ¿Lady Sassaflash?
La pegaso vio seriamente a los soldados de su reino. Escupió la bandeja que había usado para hacer una señal de auxilio. En parte estaba decepcionada de que no fuera Wisdom quien llegara a rescatarla, pero era mejor que nada. Los soldados rápidamente abrieron la puerta de la celda, y desencadenaron a la pegaso. Sassa estiro y agito sus patas traseras y sus alas, pues las tenía un poco entumidas al tenerlas apresadas.
— ¿El rey los envió?
— Si, estamos aquí en una operación para rescatar a la princesa Final Crown.
— ¿Dónde está el rey?
— Esta con otras tropas buscando a la princesa.
— Entiendo, busquen al rey y díganle que espere en un lugar seguro. Él no debe arriesgar su vida aquí, yo iré por la princesa.
— ¿¡Sabe dónde está!?
— No, pero puedo encontrarla.
Los dos soldados se vieron entre ellos. Habían oído antes del sexto sentido de Lady Sassaflash, que le servía para detectar peligro. No estaban seguros si con eso también podía encontrar a la princesa, pero no podían desobedecer una orden de su superior.
— A la orden — dijo uno de los soldados.
— Mi Lady, ¿Estará bien sola? — preguntó el otro.
— Sí.
— Pero mi lady, no está armada.
— No necesito estarlo. ¡Váyanse de una vez!
Ambos se asustaron por el grito de su superior y rápidamente se pusieron firmes como buenos soldados.
— ¡Si mi lady! – dijeron ambos corriendo fuera del calabozo.
Sassaflash se quedó allí un momento pensando. Por un lado, quería ir al lado de Wisdom y protegerlo a toda costa, pero también sabía que él no se iría del lugar hasta que tuviera a su bebe. Ella le había prometido a Wisdom cuidar a la princesa, cosa que había fallado al caer en una trampa de Applejack.
Estaba decidida a ir por la princesa. No porque nadie la obligara a nada, ella no era mascota de nadie. Iría porque quería proteger a la hija de su amado Wisdom, y si podía también desquitarse por la furia que sentía contra Applejack en esos momentos.
Por otro lado, en una gran habitación en el castillo se encontraban varios ponis allí. Era una habitación con libreros, un sofá cómodo, un escritorio y una gran cama. Era la habitación de la princesa Twilight, y allí se encontraban varios esperando impacientemente. Allí se encontraban Rarity, Fluttershy, Pinkie Pie y Spike que se encontraban preocupados de cómo se encontraban sus amigas. También estaban Big Macintosh, Apple Bloom y la abuela Smith, esta última acostada en la cama, sosteniendo a su bisnieta que dormía en sus cascos.
Todos habían escuchado unos estruendos hace poco, y por la ventana habían visto que la barrera que Twilight había puesto había desaparecido. Eso en un momento los alivio, pues pensaron que el trabajo estaba hecho, pero luego escucharon unos estruendos en el castillo. Eso les hizo asumir lo peor, pues podía significar que entraron a atacar el castillo y que le hicieron algo a Twilight para que cayera la barrera. Luego de eso unos guardias les informaron que estaban atacando el castillo, y que no salieran pues sería peligroso. Ahora todos allí temían lo peor.
La más preocupada era Apple Bloom, quien estaba sentada en el sofá de la habitación abrazando a su hermano mayor, quien la acariciaba para tranquilizarla.
— Hermano, ¿Applejack estará bien?.
— Eeyup — dijo el corcel rojo con voz tranquilizadora — Ella es fuerte. Pronto todos volveremos a la granja.
Ambos estaban preocupados por Applejack. No querían que estuviera cerca de ese tirano en la operación para capturarlo. Big Mac quería estar junto a ella, pero tras mucha insistencia Applejack lo convencio de estar en el castillo cuidando a su familia. Pero ahora todos estaban inquietos, pues parecía que el enemigo había iniciado un ataque en el castillo.
Rarity, Fluttershy y Pinkie Pie hablaban sobre la situación.
— ¿Qué haremos si nos encuentran? — pregunta Fluttershy asustada.
— No te preocupes querida, hay varios guardias afuera, ellos nos cuidaran — respondió Rarity con calma tratando de tranquilizar a su amiga.
— ¿Pero qué hay de Twilight? ¿Por qué ya no está su barrera?
Rarity y Pinkie se vieron preocupadas entre ellas, pero Pinkie Pie fue la primera en hablar sonriendo.
— Seguro solo se cansó. Digo, yo no soy unicornio, pero esa magia seguro que la cansa mucho. Seguro solo se cansó y está tomando una siesta para recuperar fuerzas.
— ¿Enserio crees eso? — preguntó Fluttershy sonriendo un poco.
— ¡Claro! ¡Twilight esta con Rainbow y Applejack, no le puede pasar nada malo!
— Sí… tienes razón — suspiró Fluttershy mas aliviada.
Big Mac había escuchado todo. Se notaba que Rarity y Pinkie hacían un esfuerzo por mantener la calma, así como él lo hacía con su hermanita. Sabían bien que la situación era mala, y habían pensado que sería mejor evacuar el castillo, pero sería peligroso llevando a la abuela Smith y a la pequeña Lazuli, pues podrían encontrarse en el fuego cruzado. Lo mejor que podían hacer era esperar allí, y defenderse de cualquiera que llegara atacarlos. Big Mac se sentía responsable de la seguridad de todas las yeguas en esa habitación.
— ¡Aghhhh!
— ¡Deténganlo!
En ese momento se empezaron a escuchar gritos en el pasillo fuera de la habitación. Todos los presentes se alarmaron.
— ¿Que está pasando? —preguntó Apple Bloom asustada.
— Ve con la abuela.
Apple Bloom rápidamente corrió a la cama de la princesa y se aferró a su abuela y a su sobrina. Aunque estaba aterrada, en parte también quería proteger a su sobrina quien se encontraba durmiendo. Big Mac se sentía igual y rápidamente se levantó del sofá y se posiciono frente a la puerta.
— ¿Nos encontraron? —preguntó Fluttershy aterrada que también se alejó lo más que pudo de la puerta.
— No te preocupes querida, todo estará bien — la trató de tranquilizar Rarity.
Pinkie Pie se puso al lado de Big Mac, sacando su cañón de fiestas de la nada, apuntándolo hacia la puerta. Pero esta no era una fiesta, era una situación peligrosa donde debía cuidar a la bebe de su amiga de la que se alejó de un año por culpa de un tirano que ahora venía por su hija.
— ¡Ataquen con todo!
Afuera se oían los gritos de guardias luchando contra algún enemigo. Se escuchaban muchos impactos de golpes y algunas leves explosiones. Cada vez había menos ruido, como si cada vez hubiera menos guardias para gritar. En un momento incluso se escuchó algo impactar contra la puerta de la habitación con fuerza. Todos los presentes sudaban de la tensión. Big Mac y Pinkie tragaron saliva ante lo que podría atacarlos.
Los gritos cesaron. Ya no se escuchaban más gritos en el exterior. La perilla de la puerta giro, y esta se empezó a mover. Poco a poco un pony se fue haciendo presente. El pony entro a la habitación, pero mientras lo hacía, veía hacia el pasillo, mientras decía unas palabras.
— Enserio lo siento, desearía que no fuera así.
No le hablaba a los que estaban en la habitación, le hablaba a los guardias en el pasillo que no estaban muertos, solo estaban inconscientes.
El pony entonces volteo a ver a la habitación, quedando sorprendido al ver a todos los que se encontraban allí, incluyendo a su princesa durmiendo.
— Ay no — dijo el corcel viendo la situación.
El pony no era nadie más que Forest Spear, el guardia personal del rey. Ahora tenía enfrente a su princesa, siendo cuidada por ponis que no eran soldados, sino su que era cuidada por una familia que no querría que se la llevara.
— ¿Por qué tiene que ser de esta forma? — pensó con tristeza en su interior.
Mientras tanto, en otro pasillo del castillo, el rey Wisdom Crown se encontraba frente a Rainbow Dash, quien estaba lista para darle su merecido. El re0y cargo una flecha normal en su ballesta, y apunto contra Rainbow Dash.
— ¿Enserio crees que puedes darme?
— Eres rápida, pero aprendí a poner precisión sobre velocidad.
Wisdom se mantuvo apuntando su ballesta hacia la pegaso, manteniendo su expresión seria y enfocada. La pegaso estuvo esperando a que el rey le disparara para evadir su disparo y así atacarlo.
— ¿¡Qué esperas cerda!? ¡Mientras te quedas quieta mis guardias encontraran a mi hija, matando a todos los que se encuentren.
La pegaso no pudo controlarse tras esa amenaza y voló a toda velocidad contra el rey, quien se mantuvo apuntando con su ballesta. Rainbow se acercó al rey, y Wisdom disparo su flecha cuando estuvo cerca; pero, de un momento para otro, Rainbow se elevó de forma vertical, sorprendiendo a Wisdom y evadiendo el disparo. Sin embargo, de un movimiento se tiró al suelo de espaldas y cargo una flecha más, la cual apunto hacia arriba.
La pegaso empezó a descender hacia el rey, quien disparo su flecha, pero Rainbow la esquivo haciéndose a un lado. Entonces la pegaso llego contra el corcel, y le dio un fuerte golpe en el estómago de su armadura. Incluso con esa protección, el rey sintió como se le salía el aire por el impacto. Dash entonces aprovecho que el rey estaba en el suelo. Piso la pata de la ballesta para que no la pudiera mover, y empezó a darle varios golpes al rey en la cara, quien trataba de cubrirse con su pata libre.
— ¡Eres un maldito desgraciado! — gritaba Dash mientras descargaba su ira — ¡Todo lo que haces es poner en peligro a Applejack! ¡La secuestraste! ¡La violaste! ¡Lastimaste a Twilight! ¡Mataste a todos esos guardias! ¡Eres una peor basura que todos los enemigos de Equestria!
Wisdom apretaban los dientes, mientras recibía todos los golpes de la pegaso.
Rainbow Dash siguió dándole golpes a gran velocidad, pero entonces algo la detuvo. Sintió una punzada en su lomo. Sintió un fuerte dolor, y al voltear la cabeza vio una flecha clavada en su lomo.
— ¿Q…. que….? — murmura la pegaso.
Wisdom vio que su disparo dio en el blanco y le dio un fuerte golpe en el estómago a Rainbow Dash, sacándole todo el aire y haciéndola toser sangre. Allí aprovecho a hacer a un lado y tirándola al suelo. Tras eso arranco la flecha del lomo de la pegaso, haciendo la gritar. Entonces cargo la flecha en su ballesta.
Wisdom se puso de pie. Se tambaleo un poco por el impacto del golpe de la pegaso, pero recupero rápido su equilibrio, y se enfocó en la pegaso.
— Te confiaste. Mi segundo disparo, el que fue hacia arriba, no fallo. La flecha se elevó hasta que luego cayó sobre ti. Admito que no podía darte con tu velocidad, solo necesitaba que te quedaras quieta un momento.
Rainbow aún estaba adolorida por el golpe en su estómago y la flecha en su lomo. Trato de levantarse, pero el rey la golpeo en la cara haciéndola caer en medio de su intento de levantarse. Entonces la agarro con los dientes de la cola y la arrojo lo más lejos que pudo, como una venganza cuando ella lo embistió.
Aun a unos metros de distancia, Rainbow no estaba a salvo de un flechazo.
— Tu exceso de confianza fue un error, pero siendo justos… — le apunto con la ballesta viéndola con enojo — eso está lejos del mayor error que cometiste hoy.
— Vete al tártaro — dijo Rainbow adolorida aun viendo al rey con furia.
— Hay cosas peores.
Rainbow cerró los ojos y apretó los dientes, sin poder hacer nada más que esperar a que la mataran.
— ¡CARAMEL!
El rey escucho un grito llamándolo. Solo había una pony que lo llamaba de esa forma. Se volteó, y en un extremo del pasillo se encontraba la pony que menos deseaba encontrarse en esos momentos. Su esposa Applejack. La reina corrió lo más rápido que pudo y se puso frente a Rainbow, haciendo que Caramel no pudiera dispararle a la pegaso sin pasar antes sobre ella.
— ¡Applejack… vete! — exclama Rainbow adolorida.
— ¡Caramel déjala!
— ¡¿Y por qué haría eso Applejack?! — le responde el rey gritándole — ¡Se interpuso entre mi hija y yo?!
Rainbow entonces tosió sangre, alarmando a Applejack que se agacho a socorrerla.
— ¡Rainbow! ¡Rainbow!
— Lo siento... — murmura la pegaso adolorida.
— No… no te disculpes —
— Ve con tu bebé… no dejes que se la lleve — murmura la pegaso cerrando los ojos.
Applejack se alarmo por eso, pero al poner su oreja contra su pecho pudo escuchar sus latidos y su respiración. Rainbow solo se había desmayado, pero se encontraba muy mal. Applejack apretó los dientes y vio a caramel molesta.
— ¡Caramel ya fue suficiente!
— No. Esto no acabara hasta que tenga a mi bebe. Esto es solo por ella.
— ¡Enviaste una bomba a mi granja! ¡Lazuli pudo estar allí!
— Yo sabía que no. Envié exploradores para confirmarlo. Y sabía que tu amiga Twilight detendría la explosión.
— ¡Trataste de matar a Twilight!
— ¡Era una amenaza para el rescate!
— ¿¡Rescate!? ¿¡Llamas a esto un rescate!? ¡Solo estas matando a todos los que tienes a tu paso!
— ¡No me culpes a mi Applejack! — gritó el rey molesto — ¡Esto es tu culpa! ¡Tú fuiste la que rompió nuestro acuerdo! ¡Todo lo que está pasando es culpa tuya! ¡Tú pudiste evitarlo respetando nuestro trato!
Esas palabras fueron como una herida para Applejack. Ella sabía que era verdad. Ella fue la que decidió romper el trato. Ella sabía que habría consecuencias, y aun así decidió traicionar a su elemento. Y ahora dos de sus amigas estaban heridas, y no sabía cómo estaban las demás o su familia. Todos estaban en peligro por la decisión que ella tomó.
— Yo…
— Tus amigas aún siguen vivas, aun tienes tiempo. Si no quieres que esto continúe, devuélveme a mi hija y me iré de aquí. Nadie más tiene que salir herido.
— Lazuli… — Applejack entro en un horrible dilema. Podría acabar ese conflicto allí mismo si entregaba a su bebe. Y no era como si Caramel le fuera a hacer daño a su propia hija, sabía bien lo mucho que el velaba por su seguridad. Pero… ¿enserio podría entregársela? ¿podría permitir que alejara así a su bebe con tal de proteger a su familia y amigas?
— No hay tiempo que perder Applejack. ¡Devuélveme a mi bebé!
En ese momento Applejack recordó algo horrible. Esas últimas palabras le recordaron su estadía en la base rebelde. Recordó esa horrible sensación cuando le arrebataron a su bebé recién nacida. Recordaba los llantos de su niña queriendo volver con su madre, y como ella se sintió como si le hubieran arrancado una pieza de su corazón. Era una sensación horrible, esa sensación de tener a su bebe arrebatada. No quería volver a sentir eso.
Applejack entonces vio a su amiga pegaso inconsciente en el suelo. Antes de desmayarse le había pedido que no dejara que Caramel se llevar a Lazuli. Y también recordó como Twilight, aun herida, le decía que todo estaría bien, y como en su mirada podía ver un deseo de que Caramel no se saliera con la suya.
— No… — murmuró Applejack.
— ¿¡Que!?
— ¡NO! — exclamó — ¡No dejare que te la lleves! ¡Es mi bebe y no dejare que me la quites! ¡Ni dejare que el esfuerzo de mis amigas sea por nada! ¡No dejare que te salgas con la tuya de nuevo!
El rey no dijo nada por un momento. Solamente su mirada cambio a una mirada de ira. Era la primera vez que veía a Caramel viéndola así. Incluso con las discusiones y conflictos que tuvieron en el último año, Caramel nunca le había lanzado esa mirada. Era la mirada que el rey lanzaba a sus enemigos. Applejack ahora tenía como enemigo a ese peligroso pony, el pony que la forzó a casarse con él.
— Ultima oportunidad Applejack, devuélveme a Final.
— O… ¿¡O si no que!? ¿¡Vas a matarme!?
— Preferiría no hacerlo, pero es mejor a tener lejos a mi hija.
Applejack trago saliva, mientras el rey le apuntaba con su ballesta. Sabía que estaba en una situación de peligro, pero no podía hacerse atrás. Ya había llegado hasta allí, y debía proteger a su hija, de ese desgraciado que la secuestro hace un año.
Wisdom está encendido. XD. El siempre es sobre su familia. ¿Recuerdan cuando acabo sin piedad con unos rebeldes? Pues es la misma ira, pero ahora dirigida a Equestria. Y ahora tiene a Applejack tratando de detenerla. Y sin que lo sepa hay un psicopata en el castillo. La situacion solo puede empeorar. XD
¿Que les parecio?
Bye bye.
