Capítulo 37
La noticia, suegra eufórica y promesa nupcial…
N/A: Déjenme saber en sus comentarios que tal les parece… ;)
¡Gracias!
La parte más difícil del asunto— y ahora que lo pienso mejor—, no había sido enfrentar a James, el hermano de Bella. Ciertamente, había peores cosas que decirle al hermano de tu novia que te quieres casar con ella y que éste, crea que es por un embarazo. O en nuestro caso, que él se haya inventado que estábamos embarazados.
El asunto: mi madre.
Esme ha estado esperando por lo que parece mucho tiempo el día en que yo encontrase una relación seria, formal y estable para formar una familia. A este punto, no sabía cómo decírselo y no porque se opondría, sino porque nos asfixiaría con tanta felicidad y no nos dejaría solos, ni un solo momento.
Ya la veía corriendo y brincando por todos lados. Haciendo listas, contratando banquetes, eligiendo las flores. Bella se siente poco inclinada a ése tipo de eventos y cosas de preparación nupcial, pero la dura insistencia de su hermano, logra que nos saque de quicio a ambos.
Recién nos integramos al trabajo, todo el mundo lo supo. Muchas de las enfermeras ya ni siquiera me ven a la cara de la misma manera que al inicio de todo esto, porque saben de mi relación oficial con mi hermosa nena y eso me hace muy feliz, porque todos los pretendientes se han esfumado. Inclusive el odioso de Mike Newton. Por otro lado, a Bella no le va tan bien como a mí. Cada día, recibe por lo menos diez dulces o pequeños regalitos.
Sí, el rumor de que está "embarazada" se corrió como agua en el río. Es un secreto a voces, secreto que está comenzando hartar a mi novia.
—Esto solo es por James— bufa enojada mientras tira su saco en el perchero—. Sí no hubiese atado cabos, ni siquiera la mitad del hospital me reconocería como la doctora embarazada.
—Dale tiempo, amor— y le ofrezco un jugo—. Ellos no saben lo que pasa. La gente solo habla por hablar.
—Sí, bueno. Lo importante es que mamá lo sabe.
Sí, mi suegra ya lo sabía.
Habíamos llegado para saludarla después de su estadía en el hospital. Fuera de la ciudad, habitaba en una casita de campo que tenía la mejor de la vistas. En ese tiempo, James había partido hacia el cuartel por mandato de un superior y me había encargado estrictamente que cuidara de Bella y de su mamá. Claro que acepté. Nos fuimos un fin de semana. La madre de Bella era cuidada por una enfermera que más bien cumplía la función de compañía, porque Renee rechazaba cualquier indicio de estar siendo "cuidada como un viejito" incluso en su propia casa. Cuando le dijimos que nos casaríamos, se puso muy feliz. Aunque de antemano sabíamos que su hijo ya le había adelantado "las noticias".
—Aunque no me parece lo más correcto, creo que haces muy bien en responder por tus acciones, Edward— me dijo mientras bebía de una taza de té—. Sólo quiero que cuides a mi dulce niña.
—Lo haré, señora. — prometí mientras sostenía la mano de Bella y ella sonreía.
—Pero, niños… No me explico. Ambos son médicos, habiendo tantos métodos ¿No se pudieron cuidar?
Bella y yo nos miramos fijamente a los ojos. Era tiempo de decirle la verdad.
—De eso queríamos hablarte, mamá.
La señora Swan se acomodó en su lugar.
—Ay, linda. Dime que todo está bien con el bebé.
Apreté la mano de Bella.
—Señora Swan, esa es la cuestión— Carraspee—: nosotros nunca hemos estado esperando un bebé.
—¿Qué?
—Bueno— susurró mi novia—, es la verdad, mamá. Todo fue un mal entendido.
—No entiendo, ¿entonces por qué…?
—Verás…
Y yo tomé la palabra.
—Cuando fuimos a Forks, mi madre nos hizo comprar una obscena cantidad de artículos para recién nacido…
—Entonces… Todos en el pueblo creyeron que estábamos esperando un bebé. Cosa que no es verdad porque Edward y yo ni siquiera— y se puso roja de la cara—. Ya sabes, má…
—Pero, ¿Por qué tu madre haría algo así, Edward?
Yo me encogí de hombros y suspiré.
—No lo sé, sólo… Es mi madre— reí.
Le pedimos estrictamente que guardara el secreto, ya que queríamos confrontarnos a James apenas tuviéramos la oportunidad. Le dije a Bella que yo podía hacerlo solo, pero ella insistió en que ambos estaríamos juntos, eso incluía decírselo a mi madre.
—Temo decirte cariño, que tu madre se decepcionó un poco cuando le dijimos que no seria abuela.
—¿Tú lo crees? — pregunta mientras se quita los zapatos.
—Se veía muy entusiasmada— me río.
—Aún hay cosas que quiero que pasen antes de ser mamá…
—Entonces— me siento frente a ella—, ¿Te hubiese arrepentido de haber sido verdad?
Me mira a los ojos y suspira mientras me toma de las manos.
—Nos vamos a casar, Edward. Parte de casarse, implica que después de un tiempo tengamos familia. Adoro a los niños y quiero tener algunos con el tiempo— y acaricia mi rostro—. Ahora no es el momento más ideal, cuando recién confesamos que nos amamos… Pero…
—¿Pero…?
—Si estuviera embarazada, sería muy feliz. En verdad…
La beso suavemente en los labios.
—Nunca es el mejor momento para tener hijo, cariño. Pero tienes razón… Apenas estamos viviendo esta etapa juntos. Tu hermano espera que nos casemos en un mes y mis padres aun no lo saben. A este paso, siento que ña boda gira entorno a él.
—¿Por qué no simplemente se lo decimos? Tomamos un avión a Las Vegas y nos casamos — Pregunta—. No es que seamos menores de edad… Digo… Podemos hacer lo que queramos.
—No, hermosa. Ellos son tu familia y como seré parte también, quiero estar bien con ellos. Mereces una boda por los aires.
—¿Cuál es el punto si creen que estoy embarazada? — Se cruza de brazos—. Es decir… ¿Cuál es? No dudo que muchos crean que ni siquiera merezco el vestido blanco frente al sacerdote…
Me enderezo de golpe y me río.
—¿Qué dijiste?
—Que no dudo que muchos crean que ni siquiera merezco el vestido blanco frente al sacerdote…
—¿Sacerdote? — repito como un imbécil.
—Pues sí— alza una ceja en mi dirección.
—¿Estás hablando en serio?
—Edward, me desconciertas… ¿Qué pasa?
—Es que… Creí que solo querías casarte conmigo por el civil… Ya sabes, solo esa boda.
—¿Y qué hay de la boda por la iglesia?
—Yo… Es que…— niego dos veces sin poder creérmelo—. La boda por la iglesia quiere decir que esto es más que serio… Es decir… Uno se casa solo una vez… Una sola. Es una decisión delicada y muy… Muy… Comprometedora.
—¿Tú no quieres casarte por la iglesia? — inquiera un poco preocupada.
—No, es decir… ¡Sí! Es solo que no lo contemplaba… Creí que… No estarías lo suficientemente segura como para dar ese paso. Una boda civil calmaría las aguas con todos… Pero por la iglesia, Bella… Seríamos nuestros, hasta el final… De ambos.
Enreda los brazos entorno a mi cuello y recarga la frente con la mía.
—Casarme contigo es lo que siempre he querido. Desde el inicio de todo esto. Cuando era niña, usaba el papel de baño para colocármelo en la cabeza y decir que era mi velo de novia— Ríe—. Charlie me regañaba por desperdiciarlo y de castigo no podía ver la televisión. Con el tiempo y después de ser mucho castigada, me acostumbré a pensar en ti, en el día en que tu familia y la mía pasaran otro domingo juntos… Para verte… Solo a ti.
—Cariño…— suspiré—. Eso es muy dulce.
Bella se sonroja.
—Entonces… — comento.
—¿Sí?
La miro a los ojos y frunzo el ceño.
—¿Cuánto papel higiénico desperdiciaste?
Ella comienza a reír mientras yo me contagio de su buen humor.
x-x-x-x
El viernes por la mañana, hablé con Bella para concretar la llamada con mi madre para anunciarle nuestro compromiso.
—¿Exactamente qué le diremos?
—Pues… Que vamos a casarnos…— sonrío.
Asiento sin mucho convencimiento y marco al número de la casa de mis padres. Tras el tono de llamada y muchos nervios instalados en mi estómago, alguien responde.
—Familia Cullen, ¿Quién habla?
La voz de mi padre al teléfono es un tranquilizante para todo mi sistema, especialmente para Bella.
—Papá, es Edward…
—Hijo, ¿Cómo estás?
—Excelente… ¿Sabes? Llamo para darte noticias.
—¿Noticias? Espero sean buenas…
—Son excelentes, a decir verdad— y pongo el altavoz para que Bella también lo escuche.
—Pues escucho, hijo…
—Bella y yo… Vamos a casarnos.
Y entonces, un ensordecedor grito se escucha detrás del auricular. El grito de una mujercita feliz y asombrada.
—¡AHHH! ¡NO PUEDE SER! ¡MI HIJO SE VA A CASAAAAR!
La voz risueña de mi padre suena en la misma línea. Parece que mi madre ha estado escuchando desde el otro teléfono.
—Parece que tu madre ya lo sabe…
—Ya nos dimos cuenta— decimos en unísono Bella y yo.
—¡Dios santo, cariño! Por fin te has dado cuenta de que Bella es la chica indicada. La nuera que siempre soñé. Madre de Dios, tienen que decirme cuando es la agraciada fecha…
—Bueno— comenta mi novia—, esto está planeado para… Un mes.
—¡¿UN MES?! ¿Tuvieron en consideración mis nervios? ¿Cómo que un mes? Es tan poco tiempo… Digo… Ni que fueran a ocultar una barriga.
Y esa sola frase, hace que ella y yo nos quedemos en silencio. ¿Por qué siempre hacen ese tipo de conjeturas? No es que todas las parejas se casen apresuradamente solo por un bebé… En mi caso era porque un revolver militar apuntaba metafóricamente a mi cabeza. Fuera de eso, era el puro e inocente amor que nos teníamos… Bueno… No tan inocente. Luego de que Bella pone a cada momento del día muy a prueba mi celibato y mis ganas de hacerle el amor, por sus jodidos y diminutos shorts.
—¡Ah! ¿Es verdad?
—No estamos embarazados, mamá— dictamino.
—¡¿QUÉ?! ¡EXIJO UN NIETO!
Esa fue la conversación más extraña que habíamos tenido con mi mamá. No puedo negar que estuvo divertido y que su loca idea de tomar el primer vuelo hacia Massachusetts desistió luego decirle que no tenía que preocuparse por nada de la ceremonia, puesto que sería algo íntimo y privado.
Cuando le dijimos que no llevábamos nada preparado, casi le da un ataque y amenazó con que llegaría a Cambridge el lunes de la siguiente semana entrante. ¿Qué significa eso? Me alejaría de Bella. No nos dejaría vivir juntos porque según ella "está mal visto que los novios vivan juntos antes del matrimonio". ¿Y qué mierdas importaba eso? Según media ciudad, Bella ya estaba embarazada… ¿Qué más daba si la embarazaba de verdad?
Y el más encantado sería James.
—Sabes que no me parece esto— dije cruzándome de brazos.
—vamos, cariño. Tu madre vendrá a vivir contigo y sólo será un mes.
La tomo de la cintura mientras me siento y ella acaricia mi cabello.
—No quiero alejarme de ti, no ahora que por fin puedo estar contigo.
—Tenemos que. No hay que buscar más problemas…
—¿Más? A veces siento que tu hermano llegará por la madrugada a tumbar la puerta y llevarte lejos de mí. ¿Recuerdas cómo me veía en la comida que organizó tu mamá? No quiero ni pensar que podría hacer eso.
Swan seguía viéndome con ganas de cometer un homicidio. Mi suegra había organizado una comida para celebrar nuestro compromiso y la verdad es que yo estaba entusiasmado con eso. Pero James parecía estar buscando la menor provocación para estrangularme o rezar para que un guisante se me atorara en la tráquea y me muriera asfixiado. Gracias a Dios, sus deseos no se cumplieron. Nunca había caído en su gracia, pero en su mente, yo ya había muerto de diferentes y muy lentas formas.
¿Por qué era tan malo? Sólo que en su retorcida imaginación yo ya había hecho mía a su hermana… Bien, lo admito… Eso no se escucha nada bien.
—Estaremos juntos el tiempo que reste— besa mi frente—. Además, no quiero ni ver cuando Esme conozca mi madre y me tengan de esclava eligiendo las cosas.
—No creo que haga eso. Pienso más bien que mi madre se encargará de todo sin poco de tu consentimiento. A ella le gusta eso de armar eventos y te aseguro que su obra maestra será armar nuestra boda.
—Amén por eso.
Me río y la abrazo, porque me doy cuenta de que usa una de mis camisas.
—Hueles a mí. Me encanta.
—Hice lavado de ropa. Parte de la mía se quedó en casa de mi madre y tuve que usar tu camisa porque se me acabó la ropa interior limpia.
Paso un enorme trago de saliva.
—¿Quieres decir que…?
Alza una ceja y luego se sonroja mientras se aleja un poco y acomoda un mechón de su cabello detrás de su oreja. El más sensual movimiento natural que envía oleadas de placer directamente en mi entrepierna. Mierda… Me muerdo los labios y saboreo con la mirada la silueta de su cuerpo. ¡Bingo! ¡Es verdad! No trae sostén y sus hermosos pechos se asoman bajo la delicada tela de algodón de mi camisa. Suertuda prenda…
—Espero no te moleste…
—¿Mo-mo-molestarme? — Balbuceo—. No… ¿Cómo crees?
—Oh, gracias cariño— susurra mientras se estrecha contra mi cuerpo y sus dos senos quedan a cada lado de mi cara. Saco la lengua como un animal… ¿Lo hace a propósito o qué?
—No hay de qué, nena…— jadeo.
—¿Estás bien? — pregunta mientras me obliga a mirarla a la cara y acaricia mi sien derecha.
Aprieto los labios y asiento.
—Luces pálido…
—Debe… Debe ser… La emoción del momento.
Bella sonríe inocentemente. Y yo me pongo más duro que una piedra. ¿Cómo decía antes? ¡Ah, sí! Ando todo Duracell. Me coloco las manos en mi regazo y suspiro.
Me besa los labios y la oigo suspirar contra mi cara, aprieto más las manos.
—Te amo.
—Te amo más…— suspiro.
—¿Quieres ver una película en lo que se hace el ciclo de secado? — pregunta apuntando hacia la sala.
—Cl-claro— gimoteo.
—¿Seguro estás bien?
—Sí… Sólo… Necesito ir… Al baño… ¿Por qué no escoges una película en lo que vuelvo?
—¿En serio puedo elegir yo? — aplaude como una niña…
—Claro, nena.
—¡Genial! — celebra.
Yo me quedo sentado esperando a que ella se gire. Pero para mí mala suerte, comienza a buscar en los estantes más bajos del estante y todo su tremendo y delicioso trasero se asoma parado por el diminuto short que usa y que, sé perfectamente que no usa ropa interior. Parado desde mi lugar extiendo las manos hacia adelante y doy ligeros apretones al aire mientras me muerdo los labios. Menudo bombón… Y será mía, ¡Mía! Junior reacciona antes al expectativa de tomarla por la espalda y acariciar su perfecto culo… Pero mí sentido común gana y corro al baño a esconder mi enorme erección.
Cierro la puerta, encerrándome con seguro. No quiero que ella se asuste… Es decir… Mi novia me gusta, la amo. Pero soy un hombre de sangre caliente. Esta mujer me vuelve loco y será muy inocente si cree que sus escotes no me provocan nada.
Tengo que aguantar, pienso como mantra. Me mojo la cara en el lavabo y me miro al espejo. El reflejo de mis ojos verdes se ve endurecido de solo pensar en su silueta y las tortuosas posiblemente dos horas más largas de mi vida, mientras intento ver una película y no el borde de sus pechos.
Un agarrón no puede ser tan malo, pienso. ¡No seas imbécil, Edward! ¿Quieres que te mate a golpes? Recuerda que es hija de Charlie Swan y le enseñó defenderse. Si ella no quiere, posiblemente nunca dejarás descendencia en esta vida.
Niego frente al espejo y un sonido al tocar la puerta me sobresalta.
—Edward, ¿Estás todo en orden? ¿Te sigues sintiendo mal? — pregunta con preocupación.
—Estoy bien, nena— digo bajando la palanca del baño—. ¿Por qué no preparas palomitas? Salgo en minuto.
—De acuerdo, amor. ¿Naturales?
—Extra queso para mí, por favor…
—Claro, amor— y la oigo alejarse.
Suspiro, sofocando mi patético llanto. ¿Qué pasa conmigo? Alrededor de diez minutos después, salgo hacia la sala y la encuentro con la pantalla congelada con la película clásica de un Robert Downey Jr. Mucho más joven en "Sólo tú", un hombre farsante que dice ser el destino de una chica enamoradiza, que huye a Venecia a encontrar al amor de su vida, dictado por el destino. Bella ama a este sujeto y sino fuese porque me gusta su papel de Iron Man, reprobaría cualquiera de sus cintas.
—¿"Sólo tú?"
—¿Muy romántico?
Niego mientras me siento a su lado y le paso un brazo por el hombro. Ella sigue la reproducción.
—Está… Soportable.
Nos concentramos en la cinta, mejor dicho… Ella lo hace. En cambio yo, estoy nervioso. Mi mano derecha descansa inocentemente muy cerca de su pecho derecho, mientras mi dedo índice, quiere juguetear con su travieso y provocador pezón.
Bella come palomitas sin inmutarse, mientras de reojo, la miro y me mojo los labios.
—¿Qué haces? — pregunta de la nada y yo me sobresalto.
—Veo la película…
—Mientes…
—No miento— me defiendo con el ceño fruncido.
—Claro que sí.
—No tienes pruebas físicas de eso.
—Me estás tocando un seno desde hace diez minutos…
Giro la cabeza y ahí está. Mi mano totalmente apoyada sobre su pecho, mientras mi dedo medio y pulgar están estáticos sobre su pezón. Me alejo como si aquello fuese la peste y siento la sangre de mi cara abandonar mi cuerpo.
—¡PERDÓNAME!
Bella alza una ceja en mi dirección y se ríe coquetamente.
—¿Por qué? ¿Por qué descubrí que me deseas? — y tontamente, apunta hacia mis pantalones y descubro una enorme carpa de circo que hace cuna en mi pantalón. ¡Dios! ¿En serio?
Me cubro de nuevo.
—Lo siento, Bella… De verdad que no fue intencional… Yo…
Pero algo dentro de sus ojos chispea. Avanza de rodillas hasta mí, me jala de la camisa y coloca ambas manos sobre mis hombros, mientras alza una ceja de manera insinuante. Se acerca a mi oído y susurra.
—No tienes nada que oculta… Yo también te deseo…
Paso un enorme trago de saliva mientras la miro directamente a los ojos. El chocolate de sus ojos se derrite en los míos.
—Te amo— susurra.
—Yo te amo a ti…
—Llévame a la habitación, Edward —gimotea mientras besa mis labios—. Te necesito.
El instinto animal me hace funcionar y responder, la cargo haciendo que sus caderas encajen en las mías de manera provocativa y comenzamos a besarnos. Camino despacio mientras se aferra a mis hombros para no caerse y avanzo hasta su habitación. Abro la puerta y al entrar, la pateo suavemente hasta escuchar que se cierra.
La echo en la cama despacio y sus piernas se aferran a mi cuerpo con fuerza. Diablos, la deseo. Comienza a quitar mi camisa y a besar mi pecho con suavidad mientras echo la cabeza hacia atrás a manera de respuesta. Cuando esta sale, la tira en algún lado y yo me recuesto sobre su cuerpo. Nos besamos con hambre y necesidad mientras mis manos viajan desde su cintura hasta la altura de sus pechos, masajeándolos, arrebatándole más de un gemido en cada roce.
Me quito el pantalón y ella se quita la blusa. Ella es tan hermosa. La miro a la car y lentamente avanzo desde su cuello hasta sus pezones, donde atrapo uno con la boca y comienzo a mamar suavemente. La sensación es poderosa, cuando me doy cuenta que bajo mi cuerpo se derrite con pasión.
—Te amo— susurro—, te amo como un maldito loco— le confieso.
—Yo te amo a ti…
—¿En verdad quieres que lo hagamos?
—Lo deseas, como yo… Lo sé. Lo siento, mi amor…
La miro a la cara y sus mirada tierna me arrebata el corazón. No puedo. Quiero pero no puedo.
—Por favor, creo que debemos esperar…
—¿Qué? — pregunta con un dejo de decepción.
Busco mi camisa y se la coloco suavemente muy por encima de mis deseos.
—Hay que esperar, muñeca— le acaricio por la barbilla.
—Pero… Pensé… Yo…— y baja la vista.
—No pienses que no te deseo. En verdad me gustas, Bella. Pero… Creo que debo honrarte, respetarte hasta el día en que seas mi esposa.
—¿Por qué lo haces? Yo estoy lista para esto. Lo he estado deseando por lo que parece mucho tiempo, Edward…
—Lo has vivido antes… Y no tengo problema con eso pero… Puedo esperar algunas semanas.
Ella baja la vista y suspira.
—De hecho, hay algo que tengo que decirte— dice con vergüenza.
—No tienes por qué apenarte, Bella. No me parece lo más sano para mi mente pero… No importa que no seas…
—Te mentí— murmura.
Alzo una ceja.
—¿De qué hablas? — pregunto con preocupación.
—Te mentí acerca de mis ex novios… Yo…
Parpadeo, asustado.
—¿Tú?
—Sigo siendo virgen, Edward.
Mi corazón da un vuelco. ¿De qué? ¿Confusión, alegría, felicidad? ¿Todos a la vez? ¡Virgen!
—¿Por qué dijiste lo de…?
—Porque quería… No sonar como una ñoña. Siempre esperé por el amor de mi vida… Te tenía cierto resentimiento pero… Te esperé a ti…
— Mi amor…— la beso castamente en la boca—. No sé cómo es que tengo tanta suerte de tenerte… Con más razón debo honrarte. Eres bellísima Bella y aprecio tanto que te hayas conservado para mí…
La hago acostarse y me da la espalda, acomodo la quijada en la hendidura de su clavícula y beso su mejilla.
—Eres perfecta…
—Edward… ¿En verdad haces esto por amor? — pregunta con confusión.
—¿Qué cosa?
—Esperar…
—Ya he esperado mucho tiempo para estar contigo. No nos hará daño unas semanas más, ¿Verdad? — río y ella me imita—. Tú sabes que te deseo y estoy loco por hacerte el amor como un maniaco. Estoy seguro de que sientes lo mismo, nena hermosa. Pero, quiero que honres a tu familia y te prometo que desmentiremos ese rumor. Cuando realmente vayamos a tener un bebé no será motivo de secreto. Mi linda chica, merece lo mejor.
—Edward Cullen… Portándose como todo un caballero… Que sorpresa.
Le beso la mejilla y suspiro.
—No me tientes, Bella. Estoy haciendo un gran esfuerzo por no meter la mano bajo tu blusa. Sé que no usas sostén.
—Basta— se queja empujando con su trasero mi erección, haciéndome gemir en silencio—. Me sonrojas.
—Estás jugando con fuego, mi amor…
—¿Es una promesa?
—Dios— gimoteo casi gruñendo—, tendrás la mejor luna de miel de la historia.
¿Qué les pareció? Estoy intentando actualizar lo más que puedo…
Capítulo de transición… Algunas me dicen que esto pasó muy rápido, pero si lo alargaba más, esto jamás tendría avance. Además, recuerden que el hermano de Bella quiere que sea una boda rápida… Hasta cierto punto, nos está haciendo un favor, Jimmy ;)
¡GRACIAS POR LEER!
