Rated K


Segunda Luna de 1503 Sengoku Jidai/Muromachi
Campamento a un día de la aldea de Kaede

KIKYŌ

No puedo evitar un escalofrío al observar cómo un gota de dulce néctar se le resbala por la comisura de los labios y atraviesa su barbilla y cuello para terminar en su desnudo pecho. Inuyasha está comiéndose a bocados una gran naranja y su jugo se resbala en todas direcciones. A pesar de la gélida temperatura de la mañana, se está secando al sol tras un chapuzón en un arroyo del camino, alegrándome la vista y confundiendo mis pensamientos. Últimamente sus intentos de aparearse conmigo han pasado de escasos a prácticamente inexistentes. Sé que el que me dejara en paz era uno de los consejos de Kagome en una de sus últimas cartas, pero Inu se lo había tomado quizá demasiado al pie de la letra. ¡Cuánta confusión! Mi cabeza es un auténtico torbellino de ideas contradictorias. Por un lado hasta el contacto más simple, incluso cuando me da la mano, me provoca desagradables escalofríos y recuerdos, pero por otro soy tan feliz cuando le observo de esta manera, con el pelo plateado brillando con fuerza y la piel de su blanco torso estremecida por la suave brisa mañanera.

Un ruido como de bostezo interrumpe mis pensamientos. Giro la cabeza para observar al muchacho recién levantado, estirarse como un gato con los ojos llenos de legañas.

— Buenos días Kohaku Kun, ¿has dormido bien?

— Muy bien Kikyō Sama..., buenos días Inuyasha San.

Nos habíamos encontrado con el hermano pequeño de la exterminadora hace alrededor de una semana atrás. Rondaba confuso los alrededores de la aldea. Nos contó que había recuperado parte de sus recuerdos y lo arrepentido que se sentía de haber acabado con la vida de sus familiares más cercanos. Hacía poco que se había librado de la funesta influencia de Naraku y estaba a punto de hacer una tontería, impulsado por los remordimientos de conciencia. Cuando le comenté sobre mi plan de dejar que Naraku se hiciera con la joya al completo y utilizar el fragmento de su cuello para purificarla, aceptó sin rechistar. Aún a pesar de que sabría que un acto así sólo podía terminar con él muerto. Lo consideraba una necesaria expiación de sus pecados.

Mientras el niño se lavaba la cara en el arroyo, interrogué a Inu sobre la dirección que según él deberíamos tomar esta vez.

— ¡Keh! Oeste..., supongo... — Lo cierto es que llevábamos sin pistas quizá demasiado tiempo. Todos los rumores de las últimas lunas acababan en los alrededores del monte Hakurei, pero mi naturaleza y la de Inuyasha nos impedían pasar la barrera sagrada que lo cubría.

Una vez recogido el campamento estábamos a punto de irnos cuando el grito de Shippo asustaba a los pájaros y nos obligaba a esperar.

— ¡HEEEY..., INUYASHAA, KIKYOOO... Matteee!

Le vimos acercarse corriendo con un pergamino bajo el brazo y prácticamente sin aliento.

— Una...carta..., — resollaba tratando de recuperar el normal ritmo de sus latidos, — ...de...Kagome...

Inu la cogió con el ceño fruncido y tras leerla con rapidez me la pasó.

"Queridos amigos.

No tenéis ni idea de cuánto os echo de menos. Por suerte hace unos días que llegaron a palacio Miroku y Sango, por lo que mi soledad se ha aplacado un poquito. Espero no haberos preocupado en demasía con mis últimas cartas. La situación con Sesshōmaru por fin se ha arreglado y ahora nos llevamos mucho mejor. Las negociaciones con los Sacerdotes has ido estupendamente, llegando a importantes acuerdos que estoy segura que serán de utilidad para todos. De ahí, de hecho sale el motivo de mi carta. Al parecer una de las condiciones de los humanos es que el Lord del Oeste de empareje con una humana y Sesshōmaru ha decidido que tal honor me corresponda a mi. ¿Os lo podéis creer? ¿Kagome como Dama del Oeste? Ja, ja, ja, yo todavía no lo comprendo del todo pero parece que suenan campanas de boda. Para la ceremonia humana la fecha no es importante pero para la yōkai es necesaria la luna llena, por lo que la fecha ha sido establecida a mediados de la tercera luna de este ciclo. Queridos amigos, no me imagino una ceremonia sin vosotros por lo que os convido a venir a palacio en cuanto recibáis esta misiva. Además me gustaría pedir un favor personal a Kikyō-Chan. Necesitaré abandonar el palacio una temporada sin que Sesshōmaru sepa a dónde me dirijo. Además de visitar mi época con urgencia estoy metida en una misión de suma importancia de cuyos detalles os pondré al corriente en persona. Para ello necesitaré abandonar a mis pacientes una temporada por lo que me gustaría si es posible que Kikyō ocupara mi lugar. Creo que el instruirla en mis técnicas curativas no me costará mucho, debido al parecido de nuestras energías espirituales, pero para ello necesitaré que vengan a palacio cuanto antes.

Tengo muchísimas ganas de veros a todos.

Vuestra amiga que os quiere:

Kagome."

Tras terminar de leer la carta de Kagome levanté la vista hacia Inuyasha curiosa por su reacción. Él tenía el ceño profundamente arrugado y la mirada perdida. Un ramalazo de celos me atravesó de arriba abajo. ¿Acaso todavía sentía algo por Kagome?

— Inuyasha...

— ...

Oooy, Inu no Baka! — Gritó también Shippo — ¿Estás ahí? ¿Que qué vamos a hacer?

Inu se sacudió la cabeza, todavía pensativo.

— Pues iremos, claro está... — dijo mirando esta vez al suelo. Mi corazón se rompía en mil pedazos mientras el kitsune y Kohaku bailaban de alegría con el cántico "iremos al palacio" de fondo.

Echamos todos a andar hacia la aldea para recoger a Kaede pero vi que Inuyasha se quedaba atrás y me agarraba de la manga.

— ¿Qué?— Le pregunté en el tono más frío que pude. Inuyasha tenía la cara más colorada que su ropa.

— Pues..., que podríamos aprovechar la ocasión y emparejarnos nosotros también... — Me soltó, mirando al suelo y haciendo círculos con el pie en la arena del camino. Sentí como una gigantesca ola de alivio me cubría y no pude hacer más que lanzarme a sus brazos.

— Ki...Kikyō..., ¿me estás tocando...?

— ¡Si, idiota! — Dije, dándole un apasionado beso.


Muchas gracias a mis guests Roció, Serena y springtopain por sus lindos comentarios. Espero que os gustase este capítulo también.


Bueno, este capítulo ha sido bastante light para lo que os tengo acostumbrados pero es un enlace necesario. En el próximo volveremos a Kagome y a sus múltiples tareas.