Ranma ½ no me pertenece.
Mas en momentos de desasosiego quisiera ser como Rumiko y portarme mal con los fans.
.
.
.
Fantasy Fiction Estudios presenta
.
.
.
El año de la felicidad
.
.
.
Deuda de sangre
.
.
El doctor Tofú terminó de envolver la venda en el brazo de Ranma y le dio una palmadita en el hombro.
—Estás listo —le comentó sonriente—. En un par de días quedarás como nuevo.
Ranma asintió y Tofú pudo ver que Akane lo observaba aliviada.
—No te esfuerces demasiado con tus entrenamientos —le recomendó mientras los acompañaba a la salida.
A Tofú le llamó la atención que ahora su paciente era casi siempre Ranma, cuando antaño había atendido más de una vez las contusiones de Akane; la muchacha se veía bastante más crecida ahora, ya no parecía la niña temperamental de antes que siempre se enzarzaba en peleas.
—Muchas gracias por todo, doctor Tofú —dijo Akane haciendo una pequeña reverencia.
—Sí, gracias Tofú —la secundó Ranma, rascándose la nuca nervioso.
El doctor sonrió un poco más, divertido con aquel par de tórtolos.
—No se preocupen. Vuelvan cuando quieran, aquí estaré por cualquier cosa que necesiten.
En la entrada de la clínica había un hombre esperando por él. Tofú lo observó con cuidado, sin alterar la sonrisa de su rostro.
—Hasta luego, doctor.
El par de jóvenes se despidió y salió. Ono Tofú se volvió hacia el hombre que esperaba pacientemente, aparentando ser un paciente cualquiera. Vestía pantalón de traje y camisa blanca; el saco lo llevaba colgado de un brazo. Lo saludó con una respetuosa reverencia.
—Hashimoto —dijo Tofú inclinando la cabeza.
—Jefe —replicó el hombre.
El doctor cerró la puerta del consultorio y le puso seguro. A través de los vidrios, miró a un lado y a otro de la calle y colocó el cartel «cerrado». Se volvió hacia su acompañante.
—¿Tomarías el té conmigo, viejo amigo? —le preguntó sonriendo como siempre.
—Sería un honor.
Las volutas de vapor se elevaban de las tazas mientras Tofú servía el té. Luego se sentó frente a Hashimoto. Ambos se observaron un momento, al final Tofú sonrió.
—Ha pasado mucho tiempo —comentó.
—Es verdad, jefe, para todos nosotros pasó el tiempo.
—No es necesario que me llames así —dijo Tofú un tanto incómodo—. Ya no soy tu jefe, soy un simple acupunturista.
Hashimoto asintió.
—Sin embargo, no puedo evitarlo —respondió—. Supongo que las costumbres no cambian, y tampoco se olvida el pasado, aunque se quiera.
Tofú lo miró mientras el otro bebía un sorbo del té.
—Está delicioso —comentó con una sonrisa de oreja a oreja. Después probó una de las galletas que Tofú había puesto para acompañar el té—. ¡Vaya! Realmente ha mejorado su cocina, jefe.
—Fueron hechas… por una vecina —dijo Tofú con los ojos bajos, recordando que Kasumi se las había enviado esa tarde con Akane y Ranma.
Hashimoto saboreó las galletas.
—Veo que le va muy bien, jefe, ha tenido una vida muy decente desde que nos dejó —comentó el hombre.
—No puedo quejarme. Vivo bien ayudando a la gente, y eso me gusta. ¿Qué hay de ti, Hashi?
El otro hombre sonrió ante aquel nombre, que le recordaba tiempos remotos.
—No fue fácil cuando nos dejó, jefe; las cosas se complicaron un poco. Kinomura trajo a su gente a trabajar con nosotros y ya no fue lo mismo. Ellos hacían las cosas a su propio modo, que no era nuestro modo, ¿me comprende?
Tofú asintió.
—Es extraño decirlo, pero ya ni siquiera los yakuzas son como los de antes —rio Hashimoto.
Tofu no celebró la broma. En su mente se agolparon las imágenes de aquel pasado que luchaba cada día por olvidar, pero que lo acosaban constantemente; su subordinado Hashimoto tenía razón, uno no escapa de su pasado con la mafia. Tofú lo había intentado, mucho, y sin embargo, un día cualquiera cuando creía que todo estaba bien, allí estaba un antiguo compañero de andanzas, tomando el té con él, recordándole lo que había hecho muchos años atrás.
—Al final también dejé aquellos negocios —siguió diciendo Hashimoto—, ahora soy un simple hombre asalariado, que se gana el pan honradamente.
—Me alegro de que siguieras buenos pasos —comentó Tofú dando un sorbo a su taza.
—Así es… sí —Hashimoto comió otra galleta y cambió de posición en la silla, como si le resultara incómoda.
Tofú continuaba tranquilo bebiendo de su taza, con los ojos cerrados mientras los cristales de los anteojos se le empañaban con el vapor.
—Jefe, yo…
—¿Qué es… Hashi?
El hombre tragó saliva. Juntó las manos con nerviosismo.
—Sigo en contacto con algunos de los muchachos, usted sabe; por los viejos tiempos y todo eso. Además, somos amigos después de todo.
—Entiendo —dijo Tofú—. Nosotros… también podemos ser amigos.
—Para mí sería un honor, jefe —replicó el otro inclinando la cabeza—. Pero… no se trata de eso.
Tofú lo miró y tuvo un mal presentimiento acechándolo desde la nuca, como le sucedía antes cuando su instinto le avisaba del peligro.
—Continúa, por favor —pidió con lentitud.
Hashimoto se aclaró la garganta.
—Hace días que circulan… ciertos rumores —explicó—. Me los contó Kano, y a él se los había susurrado Yamada, que todavía tiene a su sobrino en el clan, ¿comprende? Pues… decían que se encontraron algunas pistas sobre lo que ocurrió… hace diez años.
—Diez años —repitió Tofú en un susurró.
—¿Comprende usted? —Hashimoto se inclinó un poco hacia adelante, para hablarle confidencialmente—. Quizá se podría indagar más y encontrar a todos los responsables de lo que le ocurrió a Betty. Ella no se merecía ese final.
Tofú apretó con fuerza la taza entre las manos.
—Es verdad, no se lo merecía —comentó con voz tranquila—. Ella no tenía nada que ver con nuestro negocio.
—Sin embargo, era su prometida —Hashimoto bajó la cabeza apenado—. La… asesinaron de la peor manera —dijo con voz estrangulada—, y además lograron que usted dejara nuestra familia. Era lo que buscaban.
—Hashi…
—Jefe, siempre sospechamos de la gente de Yoshikawa, pero nunca pudimos encontrar las pruebas suficientes para actuar.
—Hashimoto, ¿me estás diciendo…? —Tofú no terminó la pregunta, sus ojos brillaban tras las gafas cuando miró a su acompañante.
—Podríamos encontrar a los culpables de la muerte de Betty y hacerlos pagar —murmuró Hashimoto muy bajo.
Tofú apretó los puños y sus ojos buscaron al esqueleto que reposaba colgado en una esquina del consultorio, al que, en un arrebato que ni él comprendía del todo, había nombrado como a su primer amor. Betty. La joven y hermosa Betty, la radiante chica mitad japonesa, de ojos intensos y larga cabellera rubia; esa con la que había soñado una vida juntos; la que lo amaba a pesar de lo que él era o el trabajo que hacía. Dulce y hermosa Betty. Lo que más había amado en el mundo.
—Por supuesto, los muchachos están listos para ponerse a sus órdenes si así lo desea. El grupo está dispuesto a rearmarse, una última vez, por una buena causa, para saldar nuestra deuda de sangre —habló Hashimoto con emoción—. Usted… jefe, usted solo debe dar la orden.
Tofú se levantó de golpe de la silla. Hashimoto lo miró levantando la cabeza ante su tremenda altura.
—Sentí que era mi deber traerle estas noticias, jefe. Ahora… es su decisión.
Tofú lo observó en silencio, después paseó la mirada por la mesa, las dos tazas, el plato con galletas. Sus ojos se endurecieron. Aunque por fuera él parecía tranquilo y alegre, su corazón estaba continuamente agitado por los recuerdos, y ahora había una posibilidad de calmarlo y acallar sus penas. ¿Sería capaz de renunciar a esa vida que había creado cuando dejó a los yakuzas? Su impecable consultorio, sus tardes de trabajo y entrenamiento; sus vecinos, amigos, conocidos, los Tendo y sus atenciones, la amistad de Ranma y Akane, la sonrisa dulce de Kasumi.
—Jefe…
—¿Te pondrías a mis órdenes? —preguntó Tofú.
—Incondicionalmente —respondió el otro.
Tofú avanzó hasta darle la espalda.
—Reúne a los que quieran unírsenos —ordenó—. Mañana temprano nos encontraremos en la casa de Shibuya. ¿Sigue disponible?
—No me han llegado comentarios de lo contrario —respondió Hashimoto.
Tofú asintió.
—Te daré nuevas órdenes cuando nos veamos, Hashi —indicó.
El hombre se levantó prestamente y se despidió haciendo una reverencia. Cuando se quedó solo, Tofú tomó una de las galletas del plato y la comió lentamente mientras miraba el vacío.
Al otro día la clínica no abrió. Y permaneció cerrada durante mucho tiempo más.
.
FIN
.
.
Nota de autora: Este es un intento de responder por qué Tofú desapareció de la serie de un momento a otro (además de por lo vaga que es Rumiko XD).
Haruri Saotome: Ellos son así y así los queremos jeje. Saludos.
KityTyKitt: Maldita Rumiko, ni un beso, nada. Pero no importa, ellos son tan lindos que lo compensan todo XD. Besos.
Akkase-Rainda: Quizá podría haber una continuación, lo estoy pensando :D Besos.
Amigocha: No sé qué lugar exacto será, pero me imagino que uno muy lejos de todos (muy, muy lejos) XD. Besos.
Javiera: OMG! En serio, estoy emocionadísima, mis cachetes están rojos de tantas lindas palabras. Muchas gracias, de verdad. Justo el otro día hablaba con uno de mis cuñados sobre esas plataformas, y sí también queremos con Noham publicar nuestros originales (quizá en Amazon u otro lado), pero siempre tengo esa especie de miedo, ¿en serio la gente pagaría por leerme? No sé, como el fanfiction es gratis tal vez se malacostumbren XD. Pero sí que lo intentaremos. Gracias de nuevo por tus palabras que me dan mucho ánimo. Besos.
Guest: Muy a lo Ranma y Akane jajaja. Saludos.
Dee-Dee Zednem: Jajaja, no te preocupes, seguro que no fuiste vos si no la página que siempre se manda alguna. Bueno, aún no hay lemon, pero quién sabe, quedan más de 300 capítulos todavía XD. Besos.
UsaBlue: Exactamente, es esa parte de Todo el olvido… Muchas gracias por tu comentario y por leer. Besos.
Litapaz: Sí, ese es uno de los viajes que hacen siguiendo esa costumbre de escapar de todos (qué buena memoria, me había olvidado lo del jacuzzi XD). Aunque probablemente acá la quería llevar a otro lado. Besos.
Kaori: Es verdad, esa inocencia y pureza de la relación de Ranma y Akane creo que es lo que la hace tan linda. No te preocupes, muchas gracias por leer y disfrutar. Besos.
Akai27: Es verdad, ellos tienen esas dos facetas. Imaginarlos muy apasionados tampoco les queda mal ;) Besos.
Harmonystar: Muchas gracias. Te mando saludos.
Noham: Suerte que no te censuran los reviews en esta página porque si no vos no podrías escribir ninguno XD, y no me refiero a lo del 69. ;)
Mkcntkami: No soy yo, es que ellos son tan tieeeernoooos. Jeje. Besos.
Gracias a todos los que leen. Nos vemos mañana.
Romina
