Luego del parón navideño, ya está aquí el capítulo 35. Disculpen mi tardanza, pero es que además actualicé mi otro fanfic y el tiempo no es siempre mi aliado. Espero que disfruten este capítulo.
Dejen reviews onegai!! Recuerden que One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda, Plue es de Hiro Mashima y estas paranoias son meramente mías.
Ya había preocupación en la isla de la preparatoria. No sólo los alumnos con su maestra Tashigi habían durado demasiado en regresar, sino que además no había habido ningún tipo de comunicación, y el Den Den Mushi sólo captaba interferencia con el otro que debería estar conectado y funcionando desde el barco. Por supuesto, el barco se había hundido por lo que la comunicación no podía ser posible.
Quien no estaba preocupada era Nami. Por alguna razón, sentía que su niña estaba bien. Era extraño que su carácter de madre sobreprotectora no se mostraba en ese momento. De cualquier forma, sí quería que Lina regresara pronto, y cada tarde iba a esperar el barco. No le molestaba, le agradaba la playa, la arena se parecía bastante a la de Kokoyashi, lo que le hacía tener muy buenos recuerdos. Se pasaba un buen rato moviendo sus dedos, como acariciando cada grano de arena con sus yemas, y cada roce con ellas era el recordar una sonrisa. Ella había nacido para el mar y la playa, eso no le cabía duda.
Uno de esos días, se percató que, cuando los demás que esperaban preocupados la llegada del barco ya se habían ido, alguien todavía se quedó un buen rato. Nami lo miró desde lo lejos que se encontraba de ella - ¿esperas tan fervientemente a tu hermana? ¿Sólo a ella, o a alguien más? - preguntó algo burlona - ya no tengas miedo y acércate. No me importa más si quieres salir con Lina.
Kyo caminó entonces lentamente hacia donde estaba Nami, pero todavía tuvo la cautela de no acercarse demasiado a ella – si le digo que a las dos, ¿se enfadará?
- Eso está bien para mí. Que te preocupes por ella me hace ver que te importa de verdad. Pero no te aflijas, ellas están bien, te lo aseguro. Yo estoy aquí porque me gusta la playa y me aburro mucho en la casa sin Lina o Hikari.
El silencio era incómodo. Nami esperaba que el chico platicara algo, pero además de que él no hablaba mucho, tampoco era que tuviera mucho de que hablar con la madre de la chica que cortejaba – vaya que eres callado. Dime, ¿tienes miedo de que Lina y tu hermana no regresen?
Él la miró de forma algo sorpresiva y luego volteó su rostro hacia otro lado – sólo quiero verlas pronto, es todo.
Pero Nami no se tragaba tal voz nerviosa, ni gestos falsos. Era una manipuladora muy experimentada – ¿tanto miedo te da el mar? Un cobarde no podrá ser novio de mi Lina, eso te lo advierto – el tono burlón que hacía parecer a esa mujer de más de 30 años, como una chiquilla de 14, enfadó de inmediato al joven de cabello castaño.
- ¡Yo no le tengo miedo al mar! - dijo, aunque bajó el tono de voz según iban saliendo sus palabras. La figura de Nami no sólo le representaba respeto, sino un poco de temor – sólo... ¡bueno, ya! Mi padre murió en el mar. Era marine, llegó a ser comodoro, y sólo regresaba cada dos o tres meses. Noriko y yo, junto a mi madre íbamos a la playa a despedirlo, yo era pequeño y no me gustaba que se fuera... un día no regresó.
Nami comprendió que el chico no temía al mar, sino que tenia miedo que dicho "monstruo" le quitara otro ser querido sin que él pudiera hacer algo al respecto – ve a tu casa, hoy no van a regresar, el mar está demasiado calmado y el viento me dice que no están muy cerca.
- ¿Cómo puede saberlo?
- Confía en mí. He pasado la mayor parte de mi vida en el mar. Mañana vendremos y probablemente lleguen – afirmó la pelinaranja mientras se levantaba y sacudía su vestido para deshacerse de la arena. Tomó sus sandalias con las manos, y cuando llegó al camino empedrado, se agachó para ponérselas. Finalmente Kyo pudo ver que la madre de Lina no era una mujer tan atemorizante como él pensaba.
Al siguiente día, otra vez ellos dos fueron los únicos que se quedaron, Las demás personas, aunque mostraban ya desesperación, se habían retirado justo al caer la noche. Pero no Nami o Kyo. No platicaban mucho, él no se atrevía a preguntar demasiadas cosas. Justo iba a cuestionar sobre Lina siendo niña, cuando la pelirroja se levantó y caminó hacia el mar, haciendo que el agua le cubriera hasta los tobillos – ya se acercan – sonrió.
El chico la miró escéptico. No podía hacerle creer que sabía cuando un barco se acercaba a lo lejos, y aunque así fuese, podría no tratarse del barco donde vinieran los demás - ¿por qué está tan segura?
- Es algo que no entenderías. La "Ambición" va a morir con nuestra generación, pero no importa, está bien para el futuro del mundo – le dijo, sin intentar explicarle, pero sus palabras dejaron callado a Kyo de cualquier manera. Al castaño se le había olvidado por un momento que esa mujer era la navegante del Rey de los Piratas y era de las pocas personas que prácticamente sabían todo sobre el mundo.
Precisamente, un barco llegaba a la isla Celeste, y apoyados en la barandilla de la proa, se encontraba la mayoría de los alumnos sanos y salvos, agitando sus brazos para saludar a alguien, a pesar de que sólo estaban Nami, Kyo, y el viejo encargado del muelle – ve rápido y avisa a los demás que han llegado – ordenó la navegante al adolescente, quien no quiso tentar su suerte desobedeciendo a la pelinaranja y se dirigió rápidamente hacia el pueblo para dar el aviso. Veloz fue el castaño, pues justo cuando el barco logró detenerse y anclar, la gente comenzaba a llegar al muelle.
Uno a uno, quienes tenían familiares en el barco, abrazaron a sus seres queridos, exigiendo explicación sobre la tardanza, la cual, al ser larga, más tarde contarían. Noriko bajó buscando a su hermano, a quien encontró enseguida de Nami y de inmediato abrazó, a lo que él dedicó una tenue sonrisa. Hikari y Lina llegaron después. Mientras la pelirroja mostró con su mano derecha una señal de estar bien, con sus dedos índice y cordial levantados, formando una "V", y además sonriendo pícaramente. Lina saludaba agitando su mano, aunque le pareció extraño que "su" chico estuviese junto a su madre.
Mientras la Princesa Pirata se distrajo viendo a los ojos a Kyo, su madre le hizo una seña a Hikari. Mientras, Noriko se apartó de su hermano, se puso atrás de él, y junto a Nami, lo empujó hacia donde estaba Lina. Cuando los dos se vieron frente a frente, solos, no supieron qué decir.
- Pero si parecen un par de niños de primaria – se burló Hikari, quien se había colocado del otro lado de la Princesa Pirata, debido a la seña de Nami. Por su parte, Kyo finalmente tomó un poco de valor, no era posible que fuese un chico rudo la mayor parte del tiempo, y esto desapareciera cuando se encontraba junto a la pelinegro.
- Me da gusto que hayan vuelto. Estaba preocupado – dijo mientras miraba a la arena. Ésta le acomodó una sonrisa y le dio aire en sus pulmones para continuar – quería ver pronto a Noriko – y luego levantó el rostro mirándola a los ojos – pero también quería verte a ti.
Ella sonrió con su boca algo torcida, al no esperar esa resolución, y sólo atinó a dar las gracias, luego se rascó la cabeza y recuperó su carácter de siempre, al menos por fuera, sin significar que por dentro no siguiera nerviosa. Su progenitora interrumpió el momento. Había estado bien dejar que esos dos se acercaran un poco más, pero todavía no estaba dispuesta a tolerar que se llegara a algo lejos – es hora de que vuelvan las dos – se refirió a Hikari y a Lina, mientras que Noriko tomó a su hermano del brazo para irse a su casa juntos.
Hikari llegó rendida y se fue a dormir rápido, pero Lina, aunque estaba también cansada, quería ansiosamente relatar a su madre todo lo sucedido, escondiendo por supuesto lo que había pasado con Drake y centrándose más bien en Hancock y su visita al Thousand Sunny.
- Menos mal que tu padre es tan tonto, que no se da cuenta cuando le gusta a una mujer.
- Además él sólo estaría contigo, tú lo sabes.
- ¿Cómo era el rostro de ella decepcionada? - preguntó Nami con malicia. Lina hizo una leve imitación y luego las dos rieron de forma un poco escandalosa. Luego la adolescente platicó sobre las bromas que le gastó a la Emperatriz Pirata, como la del maquillaje por ejemplo.
- ¡Ésa es mi niña! Estoy orgullosa de ti – se refería a la malicia de Lina, aunque hubiera sido mostrada en una broma pequeña.
- Pero, ¿sabes...? - subió la adolescente las piernas al sillón donde estaba sentada de forma normal hasta ese instante – Hancock-san no es mala persona. No lo tomes a mal, pero me cae bien, aunque sea un poco tontilla – aunque Lina había sido muy sincera, a su madre tampoco le agradó demasiado el hecho de que le tomara simpatía a Hebihime, y se lo hizo saber mirándola de manera muy seria, así que la Princesa Pirata decidió enmendarlo – lo que no sé, es por qué dicen que es la mujer más bella del mundo, tú me pareces más bonita que ella.
- Niña manipuladora – finalmente sonrió Nami. Sabía que, si de alguna parte Lina había heredado esa faceta que mostraba bien poco, había sido de su madre, es decir, de ella misma – mejor duérmete, que mañana tienes que despertar temprano – la envió. La pelinegro obedeció, y su madre también se preparó para ir a dormir, pero antes, salió un momento. Desde el pórtico de la casa, miró al cielo, buscando una estrella en particular, fijó su vista en ella y luego cerró sus ojos, expirando todo el aire que tenían sus pulmones en ese momento.
Del otro lado del mundo, a donde el Sunny ya había avanzado, era de mañana, aunque muy temprano. Luffy todavía estaba bostezando mientras que caminaba por cubierta cuando de pronto sintió algo raro, vio hacia el cielo y una estrella, de ésas que cuando el sol no ha salido por completo todavía se ven, brilló con una intensidad. El Rey Pirata esbozó una sonrisa, pero no como las que siempre tenía, sino más tímida.
- ¿Qué ves, Luffy-san? - le preguntó un Seta ya totalmente despierto y cambiado, a pesar de ser temprano.
- Nami está pensando en mí – dijo, ahora sí sonriendo en su forma acostumbrada. Seta no entendía muy bien, pensó al inicio que Luffy estaba divagando, y es que aunque sabía que el capitán pirata era un hombre legendario, jamás había encontrado una razón verdadera para que se le considerara como tal. Lo respetaba, y mucho, sabía que era fuerte, pero nunca había tenido la oportunidad de ver cuánto. Por tanto, se atrevió a preguntar el por qué sabía que la navegante lo tenía en su mente en ese momento – shi, shi, shi, no lo sé, sólo estoy seguro. Ella está pensando en mí, y seguro que ya se dio cuenta de que yo también pienso en ella.
En efecto, Nami también vio brillar la misma estrella desde donde se encontraba. Fue como un saludo de buenas noches, por lo que se fue a dormir. Luffy por su parte, viendo que Sanji no había despertado aún, pidió a Seta que le preparara algo ligero, pero antes se percató de que estaba cambiado desde bastante temprano.
- Sí, Luffy-san, mira – le enseñó un periódico – vamos a ver a Lina – le dijo. El mugiwara le arrebató el diario, leyendo la noticia de un torneo de beisbol, y al igual que cualquiera que conociese bien a Lina-chan, se imaginó que ella iría.
- ¿Y este periódico? - se percató que no era el usual.
- Es un vespertino. Trae cosas más violentas y eso, pero llega por las tardes.
- ¿Y ya aprendiste a leer?
- Más o menos. Mi mamá fue la que me lo leyó – dijo un poco avergonzado el chiquillo y quiso cambiar el tema llevando a Luffy a la cocina. Unas horas después, los Mugiwara acordaron ir a la isla Ripken, lugar donde se realizaría el torneo durante esas fechas. No sería fácil llegar ahí sin Nami, pero lo intentarían.
En la preparatoria, la Princesa pirata también se dio cuenta del torneo, y ya que parecía que estar cerca de su madre pero alejada de su padre, sacaba su lado más pícaro, de inmediato fue con el director para instar a que les financiara el viaje a ese campeonato, incluso fue lo primero que hizo tras ver el periódico en la mañana.
- Hola Naoko-san, ¿está el director? - saludó a la secretaria, con quien se llevaba bastante bien.
- Pues sí está, pero creo que al verte le va a dar un ataque – sonrió divertida la joven detrás del escritorio – es que, ya que tardaron mucho en regresar, él pensó que se habían perdido en el mar, dijo que "es un sacrificio que valdrá la pena si no vuelvo a ver a ese monstruo".
- No dudaría que él haya saboteado el barco.
- Lo dudo, él ya no te molestará más de esa manera. Pasa, desde aquí escucharé su reacción – sonrió Naoko, guiñándole el ojo como buena cómplice que siempre era de la adolescente.
El ex marine vio abrirse su puerta y entrar a Lina. Ya sabía que los chicos, incluida ella, estaban a salvo, pero lo último que quería ver era a la hija de Monkey D. Luffy por la mañana – tengo que hacer algo con esta secretaria... - suspiró - ¿qué quieres ahora? - preguntó de forma violenta y con sus dientes apretados mostrando la molestia.
Sin ninguna contemplación ni tacto, la Princesa Pirata extendió su mano y dijo – tiene que darnos dinero para ir al torneo de beisbol.
- ¿Crees que soy la beneficencia? Ya fue suficiente con haberte dejado formar ese equipo de beisbol. No van a ir a ningún lado, ya fueron suficientes viajes y la escuela no puede pagarlos – sentenció, pero Lina no iba a rendirse tan fácilmente.
- ¿Sabe? - comenzó ella a caminar por la oficina – si vamos a ese torneo, no me verá por aquí en otra semana. Ojalá que el barco no se hunda de nuevo – dijo haciéndose la víctima falsamente. Estar con su madre sin el resto de la banda, realmente le había enseñado algunas cosas a la pelinegro. El antiguo Almirante de la Flota consideró el asunto de nuevo, pero todavía no estaba del todo convencido.
Lina por tanto, utilizó su última carta de persuasión que tenía – si vamos al torneo, y no ponemos en alto el nombre de la escuela, me iré de aquí para siempre – afirmó. Por supuesto, la propuesta era bastante tentadora, y él como director ganaría de cualquiera de las dos formas, por lo que finalmente aceptó. Cuando ella salió de la oficina, fue detenida por Naoko, quien se mostró con un rostro preocupado.
- No hagas esa promesa Lina, ¿qué tal si no pueden ganar?
- No te preocupes Naoko-san. Cuando me propongo algo, lo cumplo. Vamos a entrenar muy duro, y en dos semanas, estaremos listos para el torneo – afirmó. Sin embargo, esto no era del todo cierto. A pesar de llevar ya varias semanas entrenando, los viajes habían interrumpido la continuidad y hasta ahora, del lado defensivo, sólo Lina y Tiger sabían jugarlo bien.
- Lo primero es elegir las posiciones. Lina es nuestra lanzadora, cuando ella no pueda hacerlo, lo haré yo y ella jugará el jardín central; Riko, tú serás el cátcher; Ozzie, tú serás el primera base, debes estar atento; Anna, tú serás la segunda base, trata de pensar siempre antes de actuar; Alí, tú serás el tercera base, y el short stop cuando yo sea el lanzador, practica los roletazos fuertes; Hikari, tú serás la jardinera izquierda, trata de no distraer al público con esas curvas; Kyo, tú serás el jardinero derecho, y el central cuando Lina sea la lanzadora; Sand, cuando Lina sea lanzadora, tú serás el tercera base – luego se dio cuenta de que faltaba uno – ¡tú! ¡Kayla! - fue con la chica, quien sólo estaba viendo – tú tienes que ser nuestra jardinera derecha, cuando Lina sea lanzadora, ¿está bien? - de inmediato, la albina tuvo el reflejo de negarse, no estaba en su naturaleza ser una "segundona", una suplente, pero quien se lo estaba pidiendo era ese chico, de cabello algo largo, ojos alegres y voz entusiasta. Aunque tuviera juveniles con hombres más grandes, Tiger le gustaba bastante, y terminó aceptando.
De esa forma explicó Tiger las posiciones, y así, cada quien empezó a especializarse en las aptitudes que tenía que mejorar. Por desgracia, esto no era sencillo. Kyo y Kayla demostraban tener buen brazo, pero la dirección con que lanzaban la pelota dejaba mucho que desear, mientras que a la otra jardinera, Hikari, le sucedía exactamente lo contrario.
Los demás, llegaron a sus casas día tras día con muchos moretones en todo el cuerpo, debido a los roletazos que saltaban y no podían tomar con su guante, golpeaban ya sea en el pecho, en los hombros, brazos y vientre – no sé si pueda resistir mucho tiempo esto... - decía Anna al siguiente día, caminando con cuidado de no rozar sus propios hematomas para no lastimarse.
Al tercer día de los duros entrenamientos, algunos amenazaban con rendirse. No valía la pena para ellos esforzarse tanto sólo por un torneo en el cual, de cualquier manera lo más probable es que perderían.
- Un momento. Esta es una gran oportunidad. Podemos hacer bien las cosas para el equipo por primera vez – les decía Tiger, mientras ya algunos comenzaban a dejar los bates y los guantes juntos para retirarse a descansar a sus casas. Pero las palabras del pelinegro no fueron suficiente motivación para mantener a los jóvenes.
- ¿Qué creen que hacen? - los detuvo Lina enfadada.
- Vamos Lina, esto es difícil. Además tú eras la que querías ir a ese torneo. Sólo Tiger y tú – le replicaron.
- Sí, es cierto – no desmintió ella y caminó volviendo al campo – pero también pensé que tenía amigos – les dijo, cambiando el rostro de todos ellos – además – sonrió, volteando a verlos de nuevo – les prometo que nos divertiremos mucho.
Era convincente. Sus dotes de líder salieron a relucir en ese momento, y además, como ya Sengoku se había fijado anteriormente, la Princesa Pirata, al igual que su padre, tenía esa "habilidad" de reunir personas alrededor suyo, y en esa ocasión, no fue la excepción, pues todos regresaron por sus guantes y bates para seguir practicando.
De esa forma pasaron varios días y llegó la fecha para viajar a la isla del torneo. Incluso consiguieron unos uniformes, todos de color rojo con una gorra negra. Al momento de subir al barco, había una tripulante extra - ¡¿mamá, qué haces aquí?!
- El equipo necesita una entrenadora. Alguien que discuta con los umpires cuando sea necesario y alguien los regañe cuando necesiten motivación, así que iré – señaló Nami – como vi tu uniforme en tu habitación, me hice uno igual – sonrió orgullosa.
- Pero ya son varias veces que sales. Si no das clases, te van a quitar sueldo.
- Si ese director se atreve a quitarme un solo berri de mi quincena, me va a conocer de verdad, así que no creo que se atreva. Además ya dejé a los chicas con tarea para toda la semana, y los chicos tendrán que ayudarlas o les pondré cero – afirmó. Seguro que esas tareas tendrían que ver sobre liberación femenina, manipulación de las personas, conquista mundial o cosas por el estilo.
Poco hubo para comentar en el viaje, y finalmente llegaron a la isla Diamante, la cual tenía varios campos de beisbol. El equipo ya había sido inscrito, por lo que se fueron al hotel rápidamente. Sin embargo, Lina y su madre salieron rápidamente a conocer las cercanías. Kyo tuvo ganas de ir con la Princesa Pirata, pero no estaba dispuesto a estar junto a ella, siendo acompañados por la navegante mugiwara, por lo que desistió.
Nami, con el pretexto de no haber comprado algo de ropa desde hacía ya varios meses, entró en la primera tienda que vio, para probarse algunos diseños. No era que a Lina no le gustara la ropa, pero en ese momento estaba concentrada en lo que podía pasar si no llegara a poner en alto el nombre de la escuela. Aunque habían entrenado duro la última semana, sabía que sus compañeros tal vez no eran lo suficientemente buenos para el torneo y, después de todo, el beisbol es un deporte de equipo.
- Mira. Esto te queda perfecto – la despertó Nami de sus pensamientos, sosteniendo una blusa roja a la altura de su pecho, como si se la estuviera midiendo sin tener que ponérsela - ¿la quieres?
- Sí, está bien – respondió la adolescente sin mucho entusiasmo.
- ¿Qué te sucede? - preguntó Nami siendo luego enterada de las preocupaciones de su hija – hay pocas cosas peores que no confiar en tus propios amigos. Si tú los trajiste aquí para que jugaran, pero no confías en ellos, creo que no es algo bueno.
Eso le dio que pensar a Lina, aunque luego recordó que ellos tal vez no eran muy buenos - ¿Pero que tal si no podemos ganar ni un solo partido?
- Me sorprendes, Monkey D. Lina – le dijo como si la estuviese regañando – pareciera que te han cambiado por otra, ¿crees que sin tu confianza, ellos podrán ganar? No creas que todos comienzan siendo los mejores. Cuando tu padre y yo comenzamos a navegar juntos, no éramos ni por asomo tan fuertes como ahora, modestia aparte. Pero él confiaba en nosotros, él era nuestro líder y nos inspiraba de tal forma, que nos hacía realizar cosas imposibles para nosotros. Mi niña, ¿dime cuándo te deshiciste de tu mente soñadora?
- Nunca – respondió segura con una sonrisa – vamos a lograrlo. Gracias mamá.
- Así se habla. Ahora ayúdame con esto – le dio 8 bolsas y 5 cajas con ropa nueva que casi la hacían perder el equilibrio mientras caminaba rumbo al barco. Arribando ahí, vio a sus amigos platicando entre sí. Cuando dejó todas las compras de su madre en un camarote regresó a cubierta para enterarse de lo que estaban hablando los demás.
- ¿Crees que podamos hacer algo? La última vez que se hizo el equipo, perdimos de forma terrible – le dijo Tiger.
- Vamos a hacerlo bien. Para eso hemos venido. Vamos a divertirnos y todo saldrá muy bien – aseguró la Princesa Pirata con una sonrisa muy amplia. Ello quitó un poco de nerviosismo en sus demás compañeros y la joven los invitó a que todos fueran a ver los campos donde iban a jugar justo al día siguiente. La ansiedad debería de disminuir un poco al menos.
El grupo de 10 chicos llegó hasta un complejo que tenía 3 campos de beisbol y un estadio, ya con gradas para el público. Algunos de los jóvenes hacían exclamaciones que demostraban lo azorados que estaban al ver todo eso.
- ¡Ya quiero jugar ahí! - decía Ozzie, quien fue el primero en mostrar su emoción, a pesar de que hacía algunos días, era de los que quería dejar de entrenar.
Mientras el grupo estaba contemplando el lugar, otra banda de chicos apareció detrás de ellos - ¿este equipo de perdedores estará en el torneo? Creo que cada año baja más el nivel – era una chica la que había hablado. Lina y los demás voltearon a ver y se trataba de una muchacha de cabello castaño largo atado en una cola de caballo, ataviada con ropa deportiva y una gorra de beisbol. Además mascaba goma de mascar, haciéndola globos una y otra vez. Estaba acompañada de sólo chicos y Lina reconoció no sólo a ella, sino a varios de los jóvenes.
- Eres Minako, ¿verdad? - preguntó sonriendo.
- ¿Cómo sabes mi nom...? - no pudo terminar su oración, pues mientras la decía, caminaba hacia el frente y había tropezado.
- Sí eres tú – reconoció Lina la torpeza de la castaña al instante - ¿no me recuerdan? - se dirigió a los demás – soy Lina. Hace tiempo jugué beisbol con ustedes unos días – les dijo, y varios de ellos remembraron tales días. Uno de los chicos, no muy alto, con un rostro algo raro, de ojos pequeño, nariz puntiaguda y dientes salidos, se acercó a la Princesa Pirata.
- Y yo que pensaba que estabas bien hace tiempo, ahora estás mejor – dijo mirando el cuerpo de la pelinegro, aunque tuvo que alejarse cuando Kyo dio un paso al frente – vaya, no sabía que tenías novio... aunque no eres la única linda por aquí – dijo al ver a Hikari y a Kayla.
- No has cambiado mucho, Ichiro – le dijo Lina, y luego se acercó a Minako - ¿estás bien?
- Déjame – respondió ella mientras se sacudía el polvo – no necesito que te preocupes por mí. Estaba esperando este momento desde hacía mucho, desde esa vez, y no voy a dejarlo escapar. Vamos a derrotar a tu equipo, vamos a darle una paliza tan terrible, que nunca querrán volver a jugar beisbol en su vida – amenazó de forma no muy amable, lo que hizo que la Princesa pirata la encarara olvidando su cortesía de siempre.
- No te atrevas a meterte con mis amigos – le dijo acercando su rostro al de ella, como si un par de perros rabiosos estuviesen sólo detenidos por sus correas.
- ¿O qué?
- No sé qué fue lo que te hice. Pero lo haré al doble si te metes con nosotros de esa forma – respondió la hija del Rey, tratando de detener su aura de Ambición al máximo, a sabiendas que debido a su Haoushoku, podía desmayar a varios de los que ahí se encontraban. Sin embargo, no pudo suprimirla por completo, y por lo menos Minako, al estar cerca de ella, sintió una fuerte presión que la obligó a alejarse.
- Ya lo veremos en el campo – dijo al final y se retiró, seguida de su equipo. Ichiro se quedó en el final agitando su mano para despedirse de Lina, pero ésta le llamó de forma discreta y él respondió a la petición acercándose.
- Dime Ichiro, ¿qué le hice yo? La verdad es que no lo recuerdo.
- Cuando jugaste con nosotros, le ganaste. Nadie lo había hecho y además te hiciste buena amiga de todos, creo que eso le dolió más. Por cierto – quiso saber - ¿en qué preparatoria estás?
- Shin Sekai - respondió
- Espero que hayan mejorado. Yo estoy en la GL y no quisiera apalearte como lo hicimos el año pasado con tu escuela. Adiós y suerte – se despidió. Lina se quedó pensativa, y no en el juego, sino en otra cosa.
- Qué chica tan molesta y odiosa – dijo Hikari poniéndose junto a Lina y refiriéndose a Minako - me recuerda a alguien – miró de reojo a Kayla quien devolvió la mirada de un modo muy poco amigable.
- Pobre Minako – musitó la Princesa Pirata, sorprendiendo a Hikari – ella sólo necesita amigos. No voy a dejarme vencer, pero debo hacer algo por ella. Ya verán que lo haré...
El torneo aún no comienza, pero ya hay algo de acción. Una antigua rival regresa, pero Lina piensa en más que ganarle. Ya veremos qué cosas suceden en el siguiente capítulo. De nuevo, les pido disculpas con la demora de este capítulo.
Vamos con los reviews. Muchas gracias a los que siguen leyendo:
Kaiserofdarkness: Sanji nunca se recuperará de la suerte de su capitán xD y Tashigi, al igual que Hancock, tuvo que resignarse. Gracias por el review.
Gabe Logan: Qué bueno que te ha gustado. Y tienes buena memoria, pues sí se parece un poco a una escena de Homer y Lisa. No les diré cuál, pero es un episodio de la sexta temporada xD Con respecto a otros personajes, en el siguiente estará presente uno. Saludos.
Albian: Pobre Luffy, apenas si se da cuenta de ello, y Garp aparecerá, lo tengo pensado ya, pero será en algunos capítulos, será una lección importante para Lina. Gracias.
NayrusTri4rce: Muchas gracias. Y no mucho drama en realidad. Quiero que este fic sea alegre y divertido, pero un poco de romance sí aparecerá.
Ala nocturna: Gracias, me alegro que te guste.
Flames to Dust: Poco a poco lo aprende. Que lo haga sola es la mejor opción, y así es. Lina sabe bien con quien platicar sobre unas cosas y con quien de otras, porque el temperamento de Nami no es para tomarlo a la ligera. Muchas gracias.
Emmanuel: Qué bueno que te guste, y siento haber tardado tanto para éste, pero ya expliqué mis razones xDD aunque no hay pretexto u.u
Nemo Robin: Suele pasar, aunque si te soy sincero, me gustaría estar en la escuela todavía xDD Hancock ve un poco a Luffy en Lina, lo que le obliga a ser amable con ella, no puede evitarlo xD Lo demás, ya se verá con el pasar de los capítulos.
En el próximo capítulo, veremos la aparición de un Ouka Shichibukai, pero no peleará con nadie. Lo veremos en otra faceta. Por supuesto, tendrá que ver con el torneo y el enfrentamiento entre Lina y Minako.
Nos vemos.
