Reproducciones I ya está aquí yuhuuu! Diosito Dende! No puedo creer que aún haya gente que lo sigue y lo espera! Muchas gracias a todos los lectores fieles, a los nuevos, y lástima a los que perdí por mi ausencia, pero espero que encuentren de nuevo el fic y no se queden con la duda! Si conocen a alguien que no se ha enterado, no sean egoístas y díganle XD
Y bueno, el fin de semana quiero publicar Reproducciones II ¡Está muy emocionante! Ya quiero publicarlo, pero primero debo limpiarlo XD y ya no les sigo contando, que necesitan leer este y luego me reclamarán por dejarles con el alma en un hilo, pero sí, sí, estará emocionaaante juju.
Muchos besos y abrazos! Buenas vibras de su fanfiquera Lemonale 3
Reproducciones I
Trayectorias
El anochecer llegaba. La fémina, con ojos desesperados, se apoyaba en la pared. Esperaba devolver su estómago de nuevo. Respirando despacio, se incorporó. Las náuseas ya la tenían harta. Temía que algo dentro de ella, estuviera causándole daño al producto. El corazón se le subió a la garganta, al escuchar unos pasos.
— ¿Vegeta?… — La mujer limpió sus labios, tragó amargamente su saliva diluida.
El saiyajin, volteó de reojo, continuó su camino hasta la silla, cerca de una gran ventana. Sentándose con propiedad, tamborileó los dedos, parecía que no podía notar las anormalidades de aquella criatura. Estaba preocupado por otros asuntos, que por el momento, eran más importantes.
— Pensé que estabas entrenando — Atrevió a decir la adolorida garganta.
El moreno volteó nuevamente, esta vez conservando su mirada hacia la mujer — Te equivocaste.
— ¿Qué sucede?
De un gruñido, el saiyan, desvió su rostro con repudio — Ese canalla se las verá conmigo.
Tratando de caminar sin ceder, ella se acercó al motivo de su amor. Las manos, gentilmente se deslizaron dentro de la armadura del hombre, abrazándolo desde atrás, con el respaldo de la silla entre los dos. El moreno, suavizó sus hombros, la mano del severo hombre, subió para encontrarse con una caricia mutua. La barbilla femenina se enterró en la cabellera elevada, inhalando el aroma de almizcle que despedía.
— No pienses en ello ahora…
— Tengo una deuda que saldarle.
— Tienes una más importante en estos momentos… — Al decir esto, la dama de ojos líquidos, delineados con el hinchar rojo de una persona enferma, se mordió el labio. No sabía como reaccionaría el guerrero ante la nueva noticia.
— ¿Cuál deuda…? — La gravedad en la voz de su pareja, alertó al moreno — Estás pálida — Las pupilas negras y observadoras al fin se habían activado.
Temerosa, deslizó sus manos para alejarse, se abrazó a sí misma. Sonrió. Los labios se entreabrieron a punto de revelarle el secreto que guardaba, necesitaba decirle— E…
Interrumpiendo, la puerta a presión se impulsó para dar puerta a la entrada.
— Rey Vegeta... — Se detuvo al ver con sus propios ojos la belleza de la menuda y delgada saiyajin, unas características extrañas pero hermosas que lo dejó mudo unos segundos. Se enfocó de nuevo — Frezzer envió al equipo de Nappa a conquistar un planeta por fuera de los límites. Necesitamos la fuerza del soldado para… — Se detuvo al ver los ojos fríos del rey.
Los ojos de la morena, se abrieron. El guerrero se levantó.
— ¿Para qué lo necesitan, Vegeta? — Gruñó la mujer — Dijiste que habías arreglado todo con ese monstruo, ¿qué más quiere de nosotros? Le hemos dado nuestros mejores guerreros, y e´l hace y deshace lo que quiere con ellos, nos ha estado utilizando ¿Cuántos saiyajin más deben morir en su batalla? Él se cree un Dios, incluso tendrá a Vegeta, al heredero del que estás tan orgulloso, nuestro hijo… Al que no mataste por su gran poder
El rey, con furia, miró al soldado que temblaba. En un segundo, arrojó una bola incandescente que lo fulminó hasta la muerte. Las cenizas volaron.
Derezzai retrocedió dos pasos — ¡¿Qué sucede contigo?! — Sujetó su vientre para protegerlo.
— Guarda silencio — El rey le dio la espalda, su capa bailó — Estoy harto de que siempre transgredas el mundo saiyajin. Nosotros luchamos, la muerte es algo común, las batallas lo son todo. La única que piensa diferente eres tú. No me interesa nuestro hijo — El hombre apretó los dientes.
— ¡Somos saiyajin! ¡No animales! ¿Qué quiere ese monstruo, Vegeta? ¿Qué quiere ahora? ¡Déjame luchar!… Suficiente tengo con no poder ver a mi hijo Vegeta, con tener que aguardar en este planeta de traidores… Sé que yo soy diferente ¡Maldita sea! Preferí estar con los tsufurujin antes que con los saiyajins, preferí el arte y la ciencia antes que las batallas y sé que por eso merezco el exilio, sé que tú nunca me aceptarás por lo que soy, pero… Te juro que si le haces daño a otro de mis hijos yo… ¡Yo me convertiré en la despiadada saiyajin que tanto quieres ver! — Relámpagos parecían salir de su cuerpo. En posición de batalla, la mujer estaba dispuesta a tirar el primer golpe, pero el mareo la detuvo. Volteándose, se apoyó en la pared.
— ¿Hijos? — El saiyajin se detuvo en seco, ¿Acaso le reclamaría de nuevo aquel aborto?
— Yo… —Vomitó en medio de su frase, sin poder evitarlo — ¡Maldición! Tsk… — Tosió debido al asco — Estoy embarazada… — Limpió su boca con rudeza, alzó la mirada desafiante y se estabilizó lo suficiente como para retarlo de nuevo. Tanto tiempo ocultando su verdadera fuerza para cuidar el orgullo de su esposo, hacía que la furia creciera — Ven ahora, estoy lista ¡Te demostraré que puedo derrotarte a ti y a Freezer! — Retó.
El rey, tan impresionado, apenas pudo incorporarse. Volvió a un rostro duro, cruzó los brazos y miró hacia el ventanal — Vegeta ha superado mi poder, Freezer no esperará a que cumpla la mayoría de edad, para convertirlo en uno de sus soldados.
— ¿Cómo es posible? Apenas cumplirá 5 años…
El hombre la miró fríamente — Él, a diferencia tuya, es un sanguinario guerrero. Es un digno saiyajin, está sediento de guerra.
El corazón de la fémina, crujió dentro de su pecho. Cuando el pequeño nació, con ese abismal poder y esos ojos desafiantes, supo que se salvaría de todas las atrocidades que ella sufrió, por no ser una saiyajin común que solamente pensaba en pelear. Teniendo que forjar su carácter, sufrió demasiado tiempo, dentro de esa sociedad guerrera, y su maldición fue obtener un poder impresionante, digno de la realeza. Nació con el poder que la hizo el blanco del rey, un poder que utilizó, como una farsante, para no resaltar en ese podrido sistema, aunque la máscara se rompió en algún punto de la historia. Los saiyajins que no seguían las normas de la sociedad, eran marginados, eran martirizados de las maneras más crueles, no sólo merecían la muerte, merecían toda la tortura que esas criaturas de guerra podían generar, torturas que otros seres apenas podían imaginarse en sus más retorcidas pesadillas. Ella, cometiendo el delito de ser una saiyajin diferente, sólo consiguió que los celos y la vanidad del rey consumieran el ego y el orgullo del hombre. Verla con los tsufurujin fue una cosa, recibió su pena cuando eso sucedió, pero enseñar esas costumbres a escondidas, a su hijo perfecto, fue la gota que derramó el vaso. Tragó saliva, Vegeta, su pequeño, había heredado todo el poder que residía en la fémina, incluso su complexión delgada y pequeña, pero no había obtenido su corazón débil, en cambio, parecía tener el orgullo saiyajin de todo el planeta Vejita. Sonrió irónica, logró el saiyajin perfecto para entregárselo a un monstruo. La mujer miró con sus ojos de lava hirviendo, a los témpanos negros de su esposo — Tarble, el saiyajin que crece dentro de mí, es un saiyajin de clase baja. Lo puedo sentir, no es nada especial. Déjanos a él y a mí aquí, nadie tiene que saberlo, pero… Quiero que le digas a Vegeta que aquí estaré esperándolo, cuando tenga la fuerza suficiente para derrotar a Freezer.
— Esta noche, YO derrotaré a Freezer con mis propias manos — El collar circular del rey se iluminó como un mal agüero. Un pequeño niño, de cabellos revueltos hacia el cielo, escuchó las palabras de esa mujer, un pequeño polizón que no sabía exactamente, qué sucedía con esa mujer exiliada, que tanto despreció, esa mujer que se decía su nana, que le enseñaba cosas sin que nadie lo sepa, esa mujer que siempre consideró un insecto.
Vegeta abrió los ojos. El espacio recorría tras la ventana de la nave de Capsule Corp. Las estrellas y bolas incandescentes, eran puntos que se transformaban en líneas cuando la velocidad aumentaba. Pronto llegaría a la galaxia, luego de estar más de cinco meses lejos de la tierra, planeta que le había desenterrado tantos recuerdos, que se reproducían en su cabeza una y otra vez, como piezas tratando de encontrar un sentido a su existencia. Algunas pesadillas parecían tan reales que no podía distinguir la diferencia de su pasado con la realidad, se confundía y sus pensamientos no encontraban paz. El moreno gruñó, si algo era capaz de hacer era caer en la negación y seguir con sus objetivos, concentrarse en derrotar a los androides, para luego derrotar a Son Goku y convertirse en el amo del universo.
El moreno trató de cerrar los ojos sin que sus párpados temblasen, sus cejas golpeaban su entrecejo en un tic cerrado y furioso. Ver la tumba de su madre, y a Tarble, lo había afectado un poco, no podía evitar sentir un deber de cuidar al último saiyajin de su linaje, aunque fuera un inútil, le debía ese favor a su madre, después de haberla dejado de visitar, después de dejarla morir creyendo que él sólo pensaba en ella como una nana.
— ¡Ahggg! — Tiró un golpe al aire, haciendo que el viento moviera una de las lámparas, debía tener cuidado con esa furia desbordada, que le había causado ya demasiados problemas en la nave. De no haber sido por ese suceso tan extraño, probablemente estaría muerto. Sospechaba que su salvador había sido su peor enemigo y eso lo enfurecía aún más — Maldito Kakarotto… Mi único objetivo en la vida es derrotarte ¡Es lo único que tendré en mente hasta el día que te mate, malnacido! —El hombre saltó del futón para ir a la cámara de gravedad con una acrobacia. Las paredes de la nave temblaban, creando el peligroso sonido de los metales chocando entre sí. La delicada nave estaba en malas condiciones, pero al menos la cámara de gravedad aún funcionaba, aunque para mala suerte de Vegeta, se había trabado en 700 G, impidiendo que bajara o aumentara su entrenamiento, causándole un cansancio continuo al saiyan. Dormir con esa cantidad de gravedad lo estaba debilitando, sus músculos palpitaban hinchados. Estaba seguro que cualquiera en su situación hubiera quedado loco, y tal vez él ya lo estaba. El suceso de su aproximado beso con la muerte, pudo haber sido una simple alucinación, y todavía no estaba seguro de cómo las pesadillas habían regresado con tal fiereza. El guerrero sonrió tétrico, él podía entrenar bajo cualquier circunstancia, y hasta las situaciones extremas le parecían perfectas para ello. Tal vez sí estaba loco; pero loco de poder.
El guerrero rió gutural, tiró unas patadas al aire, sentía la energía recorrer por cada extremidad musculosa, aún no estaba satisfecho, pero estaba seguro que la fortaleza en su ki había aumentado, lo que reafirmaba su teoría de su casi extinción. El sudor le adornaba la frente, como una corona de rocío, si seguía así, pronto podría convertirse Súper Vegeta y romper los límites de un súper saiyajin.
— ¡Ya verás Kakarotto! ¡Cuando derrote a esas chatarras seguirás tú, insecto! — El traidor de Freezer, comenzó con sus usuales ejercicios. Aprovecharía cada segundo de su tiempo, antes de regresar con aquella gran distracción de ojos azules.
La pantalla negra tenía esa línea parpadeante de color verde luminoso. El rostro de Bulma se reflejaba en el monitor. Perdiendo la capacidad de comunicarse con Vegeta, tenía que estar siempre pendiente de la ruta de retorno que llevaba el saiyajin.
22 de Noviembre 764
Escribió, al fin, en el teclado cuadrado, apareciendo las oraciones en la computadora a medida que sus dedos golpeteaban los botones.
Bitácora del experimento 321
Espécimen: Saiyajin #4
Bulma borró ese pequeño dato.
Espécimen: Vegeta, príncipe de la raza guerrera de los saiyajin. El ser que yo amo y que aún no sé si me corresponde.
Bulma borró ese pequeño dato.
Espécimen: Saiyajin #4 Vegeta.
Tras un accidente, la Nave Capsule 04, perdió dos motores tres meses atrás, a dos años y un mes de la futura llegada de los androides. Dos meses atrás, la nave perdió otras piezas internas, que se especifican en el plano número 8 del documento 033. Debido al daño y el deterioro, el tiempo establecido, para el retorno de la nave a la base, discrepó en demasía, causando un retraso en el descenso a la tierra del espécimen saiyajin #4. A pesar de las fallas, las funciones de la máquina gravitacional, de la nave, no se vieron afectadas, otorgando la facilidad de continuar el entrenamiento del espécimen saiyajin #4 llamado Vegeta. Según los cálculos y simulacros, la nave aterrizará aproximadamente en diez días a partir de hoy.
Bulma suspiró, tamborileó los dedos. Detestaba escribir diarios, así que escribirlos en forma de bitácora, en su computadora personal, la hacían sentir menos ridícula. Los sentimientos podían calmarse. Necesitaba escribir fríamente sus sentimientos, al menos en su computadora, ya que en su corazón no se podía. Esta era la manera en la cual Bulma soportaba los nuevos cambios de su vida, sin volverse completamente loca por el trabajo de la compañía, que empezaba a incrementarse debido a la demanda, y a sus nuevas responsabilidades como siguiente jefe de creación y producción. Ella había madurado como persona, a pesar de conservar esa pícara personalidad, poco a poco empezaba a sentirse como la adulta que era.
Hasta ahora el espécimen saiyajin #4 ha mostrado hostilidad desde su llegada a la tierra.
Aplicando el método científico, varios experimentos conductuales, han tenido éxito en el saiyajin. Hasta ahora pocos elementos pueden establecerse en el espécimen.
1.- No muestra vulnerabilidad.
1.1- Por consiguiente nunca pide ayuda.
2.- Sólo pretende demostrar sentimientos negativos, dejando los positivos a un lado.
2.1 No demuestra afecto en público.
3. Es obsesivo.
4.- La rivalidad y las batallas adquieren un significado importante en sus vínculos sociales. Su método de evasión son las batallas y el entrenamiento.
5.- Responde a necesidades básicas, sin embargo, a diferencia del espécimen saiyajin #1, puede privarse de ellas en largos períodos de tiempo en la realización de estrategias y entrenamientos estrictos.
6.- Y por supuesto, es absolutamente orgulloso, pretencioso, arrogante, terco… Y el espécimen del cuál estoy completamente enamorada y he extrañado por estos largos tres meses…
Bulma comenzó a borrar de nuevo… ¿Largos tres meses? Considerando que el moreno había planeado irse durante todo un año, tres meses parecían una burla. Sin embargo, para la peliaqua, esos meses sin saber nada de él, después del accidente, habían sido una tortura.
6.- El orgullo es uno de sus rasgos más predominantes.
Escribió tratando de guardar cordura, eliminando el resto, lo último que necesitaba era aflorar cada emoción. Si lo hacía podría desvanecerse en la tristeza, en la preocupación, cosa que no deseaba, puesto que pronto, muy pronto, podría ver a ese hombre al que le había declarado amor. Suspiró dulcemente, apoyó una mano sobre su mejilla e imaginó ese cuerpo delgado pero musculoso, ese cabello alborotado, bailar sobre el viento otoñal. Antes de poder seguir su fantasía una mano le tocó el hombro.
— ¿Bulma? ¿No me escuchas? ¿En qué estás pensando? — Preguntó el lobo el desierto, que con su dogui naranja le había llevado una taza de café.
La mujer salió de su trance para mirarlo, tomó con una mano la taza humeante, y con la otra cerró su diario personal de un golpe. Simulando total distracción, dio vuelta en la silla giratoria para quedar justo frente al guerrero — Yamcha, ¿No deberías estar entrenando? El año está por terminar, sólo te quedarán dos años antes de que los androides ataquen… Parece mucho, pero en realidad el tiempo se pasa volando ¿No crees?
El moreno de la cicatriz facial, se volteó. Su ceño se tensó un poco para luego relajarlo — Sabes que no me cuesta nada visitarte. He estado entrenando muy duro últimamente.
— Pues yo no lo creo así… — la ojiazul alzó una ceja — No estarás aprovechando que no está por aquí Vegeta, ¿verdad?
La bandeja, que sostenía el lobo, casi se le cayó de las manos por los nervios. Rió tratando de cubrir sus intenciones — No… ¿Cómo crees, Bulma? Yo sólo estaba de paso… Además pronto será navidad.
Suspicaz, la mujer lo miró con los rabillos de los ojos — Has estado de paso mucho tiempo… No seas haragán y ponte a entrenar como es debido. A mí no me engañas — La mujer evitó mencionar la festividad, celebrarla en pareja era una tradición que seguramente estaría rota debido a su "no relación" con Vegeta, y a su ruptura con Yamcha.
La flecha atravesó al moreno, continuó ocultándose tras una risa nerviosa, hasta juntar sus dos dedos índices, mirándolos fijos, algo regañado — Aunque lo digas así, estuviste muy enferma… sólo quería cerciorarme de tu salud.
La nariz de la científica fue al cielo — Pues ya estoy muy bien, gracias — Abrió un ojo y luego se viró hacia él — Estoy muy bien desde hace meses, no necesito que estés aquí todo el tiempo, tuve una recaída, pero eso ya pasó, supéralo Yamcha… Teníamos muy pocos empleados, todo está bien ahora — Aún con enojo, con los brazos cruzados, suavizó su tono — Agradezco que hayas estado aquí para mí… pero debes entender que tengo todo lo que necesito aquí, puedo cuidarme sin tu ayuda, sólo fue un virus pasajero ¡Estoy completamente sana! ¡No por nada soy la gran Bulma! — Rió arrogante. El rostro de la peliaqua regresó a uno más preocupado, nostálgico debido a las palabras del saiyajin aquellos días de vacaciones, cuando él admiraba la fuerza de la científica, su independencia. Ella no necesitaba ser rescatada, ni cuidada, mucho menos por Yamcha, un hombre mujeriego, que ya la había lastimado demasiado. Despertar a lado del lobo, cuando ella tenía fiebre, le parecía nada menos que una descortesía de su parte, una falta de respeto al aprovecharse de su vulnerabilidad. Estaba segura de que no habían hecho nada, a pesar de los delirios, pero su sola presencia la incomodaba, ¿Qué quería él ahí? Se sentía atacada por esa presencia, aunque sabía que no tenía malas intenciones, o por lo menos eso quería pensar. Parte de ella no deseaba estar cerca de él cuando Vegeta llegara. Simplemente tenerlo ahí rondando en la casa, como si nada hubiera pasado, le hacía sentir extraña. Muchas ocasiones, por costumbre, casi le llamó novio, e incluso, más de una vez casi lo saludó con un beso. Tanto tiempo junto a él no era en vano, y aunque no lo amaba, esa fuerza de la rutina podía ser tan fuerte como para confundir las cosas entre ellos.
— ¿Bulma?
Reaccionando, la científica volteó. No, no era probable confundir su amor, estaba demasiado segura de lo que sentía por Vegeta.
Yamcha miró al suelo, sabía a quién estaba recordando en ese momento, cada que ella silenciaba, era por el saiyajin. Aunque Yamcha fuera el perdedor en la batalla, y un perdedor en el amor de Bulma, él sabía que Vegeta no podía corresponderle a la científica, y aunque su estrategia era baja, intentando recobrar algo de su exnovia, aunque sean migajas, él no se retiraría sin luchar — Me iré cuando él vuelva — Musitó — Pero mientras tanto, quiero estar contigo todo lo que pueda.
Las lagunas celestes se abrieron — Yamcha… No… No quiero que estés aquí.
— ¿Realmente piensas que él se pondrá celoso?
El pecho de la peliaqua se calentó pesadamente. Cerró los labios, sintiéndose atacaba por la filosa carta del lobo.
— Dime, ¿Realmente crees que a Vegeta le importas de esa manera? ¿Crees que armará una escena de celos porque yo esté aquí? Probablemente a él ni siquiera le interese, tal vez ni siquiera lo notará.
Los ojos de Bulma se ocultaron tras la sombra de su flequillo — Largo de aquí, Yamcha.
— ¡Pero Bulma!
— ¡LARGO! — Gritó con toda la fuerza de sus pulmones, la peliaqua — No me interesa si Vegeta se pone celoso o no, yo puedo hacer lo que yo quiera con quien yo quiera, pero ahora no quiero nada contigo, lo que quiero es que te vayas a entrenar ahora mismo, que te lleves a Puar y te vayas al desierto donde saliste, porque dentro de dos años, unos horribles androides aterrorizarán a la tierra y no quiero ver que mueras de nuevo ¡¿Oíste?! Así que largo, vete, no quiero volver a verte hasta que seas más fuerte… Porque juro que si te llegas a morir de nuevo, como moriste con esas… ¡Cosas verdes! Juro que te perseguiré en el infierno y te torturaré por toda la eternidad ¡¿Entendiste?! — La respiración agitada de la peliazul parecía la de una bestia hambrienta, su cabeza estaba sobre la de un Yamcha asustado, por la fuerza de ese discurso — ¡¿Entendiste, Yamcha?
— S-Sí… Sí… Bulma… Entendí… Entendí Bulma — El hombre había quedado pequeño a lado del gran carácter de la científica. Una gota de sudor le recorrió la mejilla "Olvidé por completo su carácter cuando estaba demasiado enferma como para gritarme" Rió nervioso.
— No es hora de reírte, será mejor que te vayas ahora mismo y me dejes en paz, porque tengo mucho trabajo que hacer también ¡Así que adiós! ¡Y no vuelvas hasta que seas más fuerte que Vegeta!
— Eso… Eso es imposible, Bulma… No digas esas cosas…
— ¿Sigues aquí? ¿No ves que estoy hablando en serio?
Ya en la puerta, con medio cuerpo afuera, los ojos de Yamcha se asoman — No… yo... ya me iba… prometo hacerme más fuerte.
— ¡Pues eso espero yo también! ¡Y deja de perder el tiempo, que así no lograrás nada!
— Sí... sí, adiós, Bulma.
Las delgadas cejas de la mujer hacían un rizo de molestia — ¡Jum! Sólo así se puede hablar con sujetos como Yamcha, pero qué cretino… — Una alarma, de color amarllo chillòn, la alertó. Los monitores bajaron ante sus ojos, planos cartesianos negros, en la pantalla, con lìneas verdosas, resplandecieron. Los zafiros de la mujer brillaron ante la luz. La nave de Vegeta estaba a punto de cruzar la atmósfera de la tierra en esos instantes.
Notas finales del capítulo :
(Aparecen imàgenes del pròximo episodio al estilo DBZ)
Gokù: ¡Hola! ¡Soy Gokú! Después de varios meses de descanso, el fanfic ha regresado ¡Que emocionante! ¡Faltan dos años para la lucha con los androides! ¡Me pregunto qué pasará ahora!
Trunks: Señor Gokú, quiere decir que... dentro de un año yo...
Gokú: ¿Mh? ¿Dentro de un año, qué?
Trunks: ¡Dentro de un año naceré! ¡No estoy en peligro de desaparecer, señor, usted ha mantenido muy bien mi identidad secreta, lo felicito!
Gokú: ¡Ah! ¡Es verdad! Pero... Si los bebés tardan 9 meses en cocinarse...
Trunks: ¿Co...cinarse, señor?
Gokú: ¡Significa que aún estás en peligro de no nacer! ¡Ay, no! ¡Que horror! ¡Y ya se trasmitió ahora!
Trunks: ¿Qué... qué dice? ¿Quiere decir que mis padres pudieron ver esto? ¡No, no, eso es un desastre, cómo lo permitió, mi padre seguro odiará a mi madre y no naceré... eso sí es malo!
Gokú: Tranquilo Trunks... Aún estamos al aire... hehehe.. ¿eh? ¿Trunks?
(La transmisión se acaba repentinamente. En su lugar la pantalla tiene un ChibiGokú golpeado con un letrero que dice: Problemas técnicos).
