GRACIAS A ISA MELLA FFDA POR CORREGIR ESTA CAPITULO
Es el más largo que he escrito y ya saben lo rara que soy para escribir, ahí me dispensan con la ortografía porque traigo un sueño del diablo(vengo llegando de ver The Avengers), saludos a mis yegüitas.
EL CAPITULO ANTERIOR FUE EL 31 DE MARZO, POR ENDE, ESTE CAPITULO EMPIEZA CON EL SIGUIENTE DIA. FOTOS COMO SIEMPRE EN EL BLOG
Twilight pertence a Stephenie Meyer
Capítulo 37
EDWARD
PLÁTICAS LIMÍTROFES
Pláticas trivales, trascendentes y de lo mortal.
Abril-Junio
Domingo 1 de Abril 3 p.m.
Su casa es blanca y púrpura con cuadros y más cuadros que recorren la sala hasta su cocina llenando de vida el lugar.
—Éste me lo regaló mi maestra de Pintura II, era mi maestra favorita— Dice tocando el marco de un cuadro abstracto colorido. Luego observa su departamento como un rey admira su imperio.
—Aquella puerta lleva al patio y aquella a mi estudio— Toma mi mano y me jala hasta entrar a un cuarto hermosamente iluminado. Hay una pintura mía en el caballete a medio pintar.
—¿Ese soy yo? — pregunto aunque sé que es estúpido, es obvio que soy yo.
—Es un trabajo en proceso— estoy con una camiseta blanca sin mangas, fumando.
—¿Cuántos cuadros de mí tienes?— camino por el cuarto y veo marcos, pinturas y trapos tirados.
—Varios, pero casi ninguno lo termino— ella camina y abre las puertas francesas de su estudio.
—Nunca me dijiste qué pensaste sobre mis pinturas— ella me da la espalda pero puedo escuchar en su voz inseguridad. Me acerco a ella y la abrazo de la cintura poniendo mi mentón en el arco convexo de su cuello.
—No te voy a mentir, fue extraño verme ahí, nunca lo imaginé, no de ti, de nadie en realidad. Pero hoy pienso que es como si nos hubiéramos comunicado por nuestras respectivas artes— Ella asienta con la cabeza y voltea a verme.
—Te he dibujado desde que te conozco— Ella se suelta y camina hasta un librero, saca un cuaderno y dentro hay docenas de dibujos a lápiz mío.
—Oh… son maravillosos— Las fechas datan desde el 2007.
—¿Por qué no me dijiste nada de esto?— Pregunto buscando su mirada, pero ella se siente avergonzada.
—Nadie lo sabía, eres el primero en saberlo, no sabía si era normal, no sabía por qué no te podía sacar de mi cabeza— Ella me mira y toca mi cara.
—Sentía que le era infiel a tu hermano, mucho antes de esa noche en Forks Edward, la culpabilidad me comía, no tienes idea de lo que luché por no dejar a Jasper.
—Pensé que eras feliz con él, que lo amabas— Ella sacude su cabeza.
—No, era una idealización del tipo de hombre que pensaba que era; ingenuo, noble, caballeroso, pero ya ves como terminó. Nunca fue amor, todo era racionalizado, como buscando la fórmula perfecta del hombre perfecto.
—Y yo no era así— Digo un poco dolido.
—Tú eras… el tipo de hombre que tenía miedo. En aquel entonces incitabas tantas cosas en mí que pensé que era demasiado bueno para ser verdad, esas cosas no existen, no existe ver a alguien y tener una conexión. Tienes que entender que en aquel entonces yo no tenía nociones románticas de ese tipo, no con el ejemplo que tenía de mis padres. Tú simbolizabas dejarme llevar, exponerme a que me dañaras. Y lo hiciste Edward— Ella me mira con lágrimas en los ojos. Toco su cara.
—No quiero dañarte más Bella, nunca quise hacerlo. Cometí muchos errores respecto a ti, te juzgué, te amenacé e incluso… te puse las manos encima— Digo tratando de no gritar de ira.
—Eras un hombre perdido, no te justifico pero te perdono. Tienes que entender que no fue fácil dejarte ir, decirte que no esa vez que fuiste a buscarme a mi departamento. Pero no podía estar contigo, con nadie de hecho y tú tampoco, no era el momento. Pero hoy lo es— Dice tomando mi mano fuertemente.
Martes 10 de Abril 4 a.m.
—¿A qué saben mis fluidos vaginales?— Pregunta como si yo fuera un catedrático en la materia. Está tan llena de curiosidad y animosidad; debe ser todo ese sexo oral que llevamos practicando toda la madrugada. La miro y digo muy seriamente.
—A necesidad.
—¡Eso no es un sabor!— La beso aún con su esencia en mis labios. Ella gime y luego la suelto porque me encanta jugar con ella.
—Bella... no quieras comprender las cosas que están lejos de tu alcance— Digo jugando con ella.
—Tú no estás lejos de mi alcance ¿o sí?— Su voz es tan inocente que mi corazón se hincha en sentimientos que no puedo explicar.
—¿Tú qué crees?— Bella levanta la ceja y tuerce sus labios de tal forma que pareciera reírse pero no es exactamente una sonrisa.
—Antes pensaba que sí, pero ahora... las fantasías son hechas para destruirse ¿no sabías?
Miércoles 18 de Abril 2012
—Dime algo Edward, todo este tiempo... ¿no hubo otras mujeres?, ¿qué tal esa Rosalie, o esa Carmen de la que tanto hablas?— Me río pero no mucho, Bella no lo tomaría muy bien si me burlara de sus inseguridades femeninas.
—Son amigas, pero si hubo mujeres, nada serio. Todas eran relaciones cortas si es que al menos llegaban a relaciones de más de una noche— Bella se queda callada y luego contesta.
—¿No hubo una que...tú sabes, qué sintieras algo más que atracción por ella?—Sacudo mi cabeza.
—No, quería hacerlo, pero esas cosas no se fuerzan ¿qué tal tú?— En realidad no quería saber mucho de sus relaciones pasadas, pero es esto lo que se hace en pareja ¿no? Compartir errores, pasado, contarse todo. No lo sé, si fuera por mí esta conversación no pasaría.
—Un par, nada serio. En Londres estuve con un chico pero no duramos mucho, un par de meses cuando mucho. Luego salí con un pintor pero me di cuenta que era un cabrón, se acostaba con sus modelos— Me sorprendió cuando escuché a Bella reírse.
—Detengámonos aquí, estas conversaciones son estúpidas y absurdas. No me importa el pasado, no me importa el futuro, sólo me importa estar aquí.
Jueves 26 de Abril 2012 6:32 pm
—Quiero ir al cine a ver algo que me haga reír y sea interesante— Dice Bella mientras busca algo en su closet. Estamos en su departamento desde hace dos horas y aún no está lista.
—¿Ver comedias americanas es interesante?— Pregunto jugando un poco con su paciencia mientras escribo en mi portátil.
—¿Tan interesante como South Park burlándose de los canadienses, siendo canadienses?— Responde ingeniosamente.
—¿Crees que los estadounidenses se pueden burlar de los estadounidenses porque son estadounidenses?— Pregunto sólo porque sé que ama este tipo de conversaciones estúpidas y triviales.
—Te abstraes mucho, era un chiste Edward— Dice un poco enojada, la tomo de la mano hasta que la tengo frente a mí, la beso.
—Son malos chistes— Digo sobre sus labios.
—Son muy avanzados para ti— Se sienta en mi regazo y olvido lo que estaba escribiendo.
—Son confusos y no son graciosos— Me río y ella hace un puchero.
—Ya no te voy a invitar a mis pijamadas privadas— Dice en ese tono perverso que amo.
—Me gusta venir a tu casa, me gusta el olor, los colores…— Ella sonríe y besa mi frente.
—Está bien, mientras te tenga para mí sola, no me importa donde estemos— Luego se levanta recordándome a una niña distraída que ha recordado sus deberes.
—Creo que hoy es día de un color primario— Dice viendo su closet por novena vez.
—¿Sí sabes que eres rara verdad?— Lo es, ella tiene esas raras costumbres con los colores.
—¿Quieres decir que con un poco más de dinero sería excéntrica?— Saca un vestido azul y se lo pone viéndose en el espejo.
—No, quiero decir que eres tan rara que ni con todo el dinero del mundo serías tomada como excéntrica.
—Touché— Contesta poniéndose unos zapatos negros y luego camina hacia mí sentándose en mi regazo.
—Cuando era niña la casa de mi abuela tenía muchos colores en todos lados, amaba ir a su casa, paredes verdes, rosas y azules. Un día le pregunté por qué tenía esos colores en toda la casa, ella me sentó, así como estoy sobre tu regazo y me dijo que era como tener un arcoíris en tu casa todo el tiempo. No sabía que estaba demente y que ese lugar tan colorido era motivo de discusión entre mi madre y ella, decían que estaba loca. No lo estaba, sé que no. Mientras fui creciendo me fue gustando la pintura y el dibujo pero lo que más amaba eran los colores. Al principio fue como un experimento; escoger colores al azar que ponerme ese día, de una gama amplia, cobres, pálidos, primarios, fríos, cálidos... Cuando entré a la escuela de artes tuve una clase de psicología del arte donde especificaban los significados de cada color. Amarillo era precaución, tibieza, aclarar una mente confundida. Rosa era calidez, ternura, paciencia. Violeta serenidad, entrega, resolución. Verde calmaba tus nervios y estrés, etc. Decidí vestirme de acuerdo a mi humor, es común, es parte de reflejar quien eres, es parte de mí. Refleja como me siento y me hace sentir preparada, sé que es estúpido...
—No lo es, es fascinante— Digo sinceramente —¿Qué significa el azul?—Pregunto intrigado.
—Paciencia, claridad— ríe y yo con ella.
—¿Necesitas paciencia para estar conmigo?— pregunto mitad jugando mitad en serio.
—No, para estar contigo no, necesito paciencia para no quitarte la ropa, cogerte y nunca salir de aquí.
Ese día fuimos al cine a ver una película de acción con malos actores y mal diálogo. Bella está vestida de azul y yo tengo rojo pasión en mi corazón.
Viernes 4 de Mayo 2012
—Bella, ¿dónde estás?— La veo aproximándose lentamente al sofá, se me tira encima y me besa.
—¿Dónde estabas?— Pregunto con ella encima de mí.
—Por ahí— Dijo con su risilla infantil.
—¿No vas a ir a dar clases hoy?
—No, hoy es día de Edward y Bella, Nancy va a cubrirme— En el fondo se escucha una melodía proveniente de su portátil.
—Me gusta esa canción ¿quién es?
—Nouvelle Vague— Ella contesta mientras abraza mi torso.
—Ya la he escuchado antes, pero no reconozco la banda, ¿cómo se llama la canción?
—"In a manner of speaking", y a lo mejor la reconoces porque es un cover.
—¿Un cover? a la mejor... me gusta, ¿cómo le haces para poner música que me gusta y tan diferente?— Le cubro de besos el cuello.
—No sé, ¿tal vez significa que somos compatibles?— Dice entre medios alientos.
—Sí, tal vez, pero siempre discutimos sobre la música de los ochentas— Digo con mi boca en su oreja.
—Es por tu absurdo amor a las bandas oscuras ¡por Dios te gusta Joy Division!— Me empiezo a reír.
—Y a ti te gusta Roxy Music y su new wave.
—¡Hey, Roxy Music tiene canciones excelentes!
—Oh Bella, sabía que no eras perfecta— Digo besando su frente.
—Pero te gusta Depeche Mode y eso incrementa tus puntos en mi libro— Digo sonriendo.
—¿Llevas puntaje?
—Sí— Contesto tocando suavemente su brazo.
—¿Y esos puntos me darán algún premio?— Me río porque a veces no puede dejar de ser una niña.
—Te darán lo que quieran, vas a la delantera.
—Entonces te quiero a ti.
Sábado 12 de Mayo 2012
—¿Vas a cenar algo? nunca te miro comer nada, estas muy delgada ¿no crees?
—Comí un cereal hace una hora… oye estaba pensando en…— Me le acerqué por atrás y la tomo por la cintura.
—¿Qué estabas pensando?— Digo en su oído, tratando de distraerla.
—Pues…en ti y en mí. El otro día vi como arreglabas tu estante de música— Tal vez sea desorganizado, pero mi música siempre está pulcramente alfabetizada y categorizada.
—¿Y?— Digo caprichosamente.
—Bueno, creo que la diferencia entre tú y yo es que a ti te gusta crear una lista de música con las canciones que más te gustan, porque no soportas la idea que en un disco haya una canción que arruine a las demás, y hasta usas el azar al ponerla en aleatorio porque sabes que todo te gustará. Mientras yo disfruto del disco completo por la experiencia y la forma metódica en que analizo las letras, la música y el concepto entre otras cosas triviales. Como forma simbólica, y extrapolando ese comportamiento, conviértelo a nuestras propias personalidades y verás que definitivamente somos así.
—¿Estás tratando de decir que tú eres una neurótica y yo un hedonista?— Me reí a su conjetura y abstracción.
—No… aunque no es una manera errónea de verlo, más bien me refería a que a mí me gusta el orden y a ti te gusta el caos… ya sabes, como cuando dejas ropa regada por ahí.
—Si esta es una crítica sutil sobre lo desorganizado que soy, es una forma muy rebuscada de decirlo.
—No, sólo es un pensamiento errante.
Domingo 20 de Mayo 2012 4:15 pm
—¡Edward Anthony Cullen!, ¡dejaste el baño hecho un asco!, juro por Dios que si vuelvo a ver tus toallas y ropa tirada, las voy a echar a la basura— Oh mierda, paciencia Cullen, ten paciencia, recuerda que ella es la que provee el sexo.
—Las voy a recoger— Digo en tono desganado y me levanto a su baño. No está tan mal, al menos ahora no dejo el baño lleno de pelos cuando me rasuro, lo cual me hace hacer diario si quiero comerle el...
—¡Y baja la tapa de excusado!— Se ve sexy cuando se enoja, me pregunto si después de limpiar esto podemos estrenar mi nuevo corte de barba.
Limpio el estúpido baño en tiempo record, estoy tan duro de tan sólo de pensar en cogerla en la tina.
Bella está sentada en su escritorio escribiendo algo, en un impulso la tomo del cuello y la beso, la manoseo como el puto Neanderthal que soy hasta que ella misma empieza a desvestirme.
—Quiero cogerte en la tina, me quedó tan limpia Bella que sería un desperdicio no ensuciarla— ella ríe y me empuja al baño.
—Es el mejor argumento que he escuchado en todo el día.
Resulta que coger en la tina no es tan cómodo como parece, aún así lo hicimos y fue fantástico. Tuve que hacer tantos movimientos raros y cargar su cuerpo constantemente que quedé exhausto. Mientras, cierro mis ojos disfrutando de esa paz post-coital donde regulas tu respiración y sientes que tu cuerpo es de goma; Bella se sienta frente a mí con su espalda en mi pecho. El sonido de nuestra respiración y movimientos formaban ecos en el baño que eran calmantes, estaba tan relajado que por un momento entendí a que se referían los yoguis con poner tu mente en blanco. Un chorro de agua cae en mi cara desconcentrándome tanto que brinco. Bella se ríe y se mueve al otro lado de la tina salpicando agua por todos lados.
—¡Me las vas a pagar!— Grito, tratando de ocultar mi risa. Jalo sus pies por debajo del agua y ella ríe histérica.
—¡Me rindo, me rindo!— Grita demente, yo no puedo dejar de reír pero sigo en misión de hacerla pagar. La zambullo y la hago tragar agua hasta que tengo piedad de ella; parece un gatito remojado y enojado. Hace un puchero y luego dice lo único que podría decir Bella en este momento.
—Tú vas a limpiar.
Viernes 25 de Mayo 2012
En la TV del bar donde estamos está un video de un grupo de hip hop, pero no entiendo lo que dicen.
—Bella, ¿te gusta eso?, ¿entiendes lo que dicen? Yo no— Ella ríe y se acerca con su cerveza importada moviendo sus caderas, está un poco ebria pero lo suficiente sobria como para tener una conversación.
—Hablar "guetto" no es mi estilo gracias, soy "desesperanzadoramente" una caucásica de clase media-alta— Me río y mis ojos se dirigen a ver la TV tratando de descifrar el nuevo idioma que me tenía intrigado.
—¿Sabes que ese comentario tiene muchas connotaciones racistas y etnocéntricas verdad?— Bella abre sus ojos inmediatamente y me empiezo a reír.
—No era mi intención, ¡oh Dios! no traté de sonar como una perra rica de clase alta— La tomo de las caderas y ajusto su cara a la mía.
—Estoy jugando, sé que no tienes un pelo de odio y prejuicio en ti— Ella baja la mirada.
—¿Cómo estás tan seguro de eso? ¿qué tal si no soy como crees? ¿qué pasa si mañana te levantas y te das cuenta que no soy lo que pensabas?— La abrazo y la empiezo a mover lentamente, bailando en medio de ese lugar sin importar la música fuerte y la gente a nuestro al rededor.
—Eres lo que siempre he deseado, y más. Antes de ti no había una certeza en mi vida, antes de ti necesitaba de placeres vacíos para llenar el pozo sin fondo de culpabilidad que sentía. Eres dulce, fuerte, decidida y sobre todo te respetas a ti misma. En este mundo en el que vivimos me siento afortunado por haberte conocido y que el destino nos haya unido nuevamente. Cuando tu mente se llene de esas ideas obtusas, con preguntas llenas de inseguridad ven a mí Bella, y te diré estas mismas palabras siempre, siempre.
Martes 29 de Mayo 2012 8:22 pm
—Voy a hacerme un sándwich, ahora vuelvo— se removió de mis brazos y saltó de la cama, era evidente que estaba adolorida por ayer. Me sentía ligeramente culpable haberla cogido tan fuerte, pero una parte de mí, si soy sincero, estaba orgulloso sacando el pecho como macho alfa.
Cuando regresó con el plato yo estaba leyendo una revista en francés.
—¿De qué es?— Preguntó refiriéndose a la revista, mientras mordía su sándwich.
—Es de política— la volteó enseñándome la portada.
—¿Cómo es que sabes francés?
—No lo sé, soy autodidacta, lo hice porque quería leer los libros de Baudelaire en el idioma original.
Ella se quedó pensativa mientras comía, cuando terminó se levantó con su plato. Minutos después regresa y me mira detenidamente.
—¿No extrañas Forks?— Bajo mi revista y la miro.
—No particularmente, extraño mi cabaña, que no está en Forks pero en Port Angeles.
—Y cuando hagas tus entrevistas y eso, ¿te vas a regresar?— Bella se sienta al pie de la cama y se acomoda de tal manera que sus pies queden en sentido contrario que los míos.
—No lo sé, ¿por qué lo preguntas?— Ella hace una mueca y luego juega con la sábana.
—No quiero que te vayas— Dice en tono bajo y quedo.
—Ven para acá— Le doy mi mano y ella la toma hasta que la tengo abrazada de un brazo.
—No iré a ningún lado Bella, no sin ti. No quería discutir esto tan pronto, pero es obvio que sientes ansiedad por el futuro— La miro con su cabello suelto y destellante bajo la luz amarilla de la lámpara de mi cuarto.
—¿Por qué no vienes conmigo? Vamos cuando salgas de vacaciones en la escuela y no tengas que dar clases a decenas de niños berrinchudos. Puedes pintar, te haré espacio en uno de los cuartos y podrás pintar, podrás tener naturaleza, tú me dijiste cuanto amas la naturaleza pa...— Bella me besa y dice algo que no puedo identificar. Ella se desata de mí y me abraza.
—Sí, sí, sí, sí— dice en mi oído.
Viernes 1 de Junio 12:48 pm
—Cuéntame un chiste, siempre te burlas de los míos— Es verdad, sus chistes son pésimos.
—No me sé ninguno Bella— Estoy concentrado reparando la fuga de su cocina.
—Sí, sé que sabes uno, no te veo la cara pero sé que mientes— Al fin logro apretar el tubo PVC y bajo la pinza al piso, tomo la goma selladora y la mezclo con el componente activo color rojo, en eso me acuerdo de un chiste.
—Está bien, pero no te burles.
—Es el propósito de un chiste Edward, reírse— Puedo oír la sonrisa en su cara.
—No me importa, no te rías, es malo, es peor que los tuyos— Ella se ríe y se agacha hasta que está sentada en el piso cerca de mis piernas.
—Prometo que no me voy a reír— Lo que hago por amor.
—¿Cuál es la comida favorita de los vampiros?— Bella se queda callada un tiempo y luego contesta.
—¿La sangre?— Me deslizo por el gabinete hasta que mi cuerpo está libre y me siento a un lado de ella, tomo el trapo y me limpio las manos.
—La avena— Hay un silencio y estoy casi aliviado porque no se ha reído, luego la mujer se pone como loca, jamás la había visto reír así, es una risa que ya no es risa, es sólo sonidos y ruidos de su garganta, con llanto en los ojos. Cuando para de reírse histéricamente, lo cual debo admitir me hizo inmensamente feliz, ella me mira con ojos llorosos y una gran sonrisa.
—Es el peor chiste que he escuchado— Y se vuelve a reír.
—Me prometiste no reírte— pero yo me estoy riendo y ni siquiera sé por qué importa tanto si es malo o no si la hace ponerse así.
—Es tan malo que es bueno Edward— Me paro, un poco dolido, un poco feliz. Ella me sigue y toma mi brazo.
—Hey... me gustó, en serio me gustó— Doy la vuelta y me recargo en los cajones de su cocina blanca.
—No sé qué ves en mí— Digo un poco inseguro de mí mismo. Ella se acerca y me abraza, da un suspiro y toma mi cara en sus manos.
—Todo, me encanta como escribes para empezar, podría citarte como loca, amo esta frase que pusiste en el tercer libro ¿cuál era? Esa sobre la humanidad— Ella mira ausentemente tratando de acordarse.
—No sé, no me gusta citarme. Citarse a sí mismo es como masticar la comida y escupirla esperando que a la otra persona le guste— Bella ríe
—¿De dónde sacas esas ocurrencias? ¡Oh sí, ya me acordé! "El derecho de la especie es morir y su obligación es mutar" cuando la leí me dejo pensando por días. Eres un gran escritor Edward.
—No lo sé, sólo soy un bastardo con suerte que estuvo en el momento indicado y envió su manuscrito al lugar indicado.
—No, esto no es suerte. Siempre supe que eras un hombre especial, con un talento especial. Cuando leí tus libros la primera vez fue... era como ver tu interior, y lo que vi fue tan hermoso que lloré. Lloré por ti, por mí, por no poder estar contigo cuando los dos estábamos en un lugar oscuro de nuestras vidas— Ella toma mi cara y sus ojos aún guardan las lágrimas de su risa ¿o son lágrimas frescas?
—Pero también me di cuenta que esos libros eran una voz llena de esperanza y necesidad, me identifiqué contigo porque tu alma es grande Edward Cullen. Tus palabras son cicatrices de dolor, es por eso que cuando te veo, veo en ti el resultado de luchar contra ti mismo y salir victorioso. ¿Sabes cuál es mi dedicatoria favorita en tus libros?— Sacudo mi cabeza.
—No— Digo evitando su mirada, ella toma mi cara y hace que la mire. Ojos cafés, pestañas largas, pecas diminutas, piel de porcelana, alma íntegra.
—Es del segundo libro, "Para ti, que te amo aunque estos dedos te hayan causado horrores"— Bella se queda callada y cuando pienso decir algún comentario ingenioso ella tapa mi boca.
—No, escucha— Luego repite la única parte que me hace sentir un hombre diferente y casi inmortal.
—Para ti, que te amo aunque tus dedos me hayan causado horrores.
¡Notas!
Este es uno de esos capítulos que odias o amas, no sé. ES RARO, lo sé, pero es la forma en que escribo, no puedo disculparme o justificar porque pongo una palabra u otra, o porqué tengo tales formatos o sigo tal línea narrativa. Es todo lo que tengo, es todo lo que soy.
En cuanto a los simbolismos de los colores y demás...no hay una respuesta correcta, es la que tú le desees dar, es algo personal, algo que como lector tú debes interpretar, mi trabajo es dejarlos ahí para que los transformes y juegues con ellos, no me jacto de ser ingeniosa o escribir gran literatura, es sólo un experimento con el alma.
Saludos, Eve
EDITADO:
Ximena con su maravilloso talento hizo un video de este capítulo, gracias Ximena.
Link (agregar los puntos y remover los espacios)
http:/ www (punto) youtube(punto)com / watch?v=dmxlWMVPv88&feature=
