Bueno ya me estaban matando por la continuación así que aquí la traigo y gomen por el SUPER retraso!

Capítulo 36 El día en que me diste el

Al despertar a la mañana siguiente, Lia Osaka se paró de la cama y entró al baño a tomar una ducha. Sentía que el agua caliente que recorría su cuerpo lavaba sus penas, sus dolores y sus pecados, y al mismo tiempo, la relajaba, la llenaba de una paz inmensa e indescriptible. Recargó su espalda en la pared de la ducha, dejando que un chorro de agua golpeara su cabello y descendiera por su rostro. Suspiró.

"Poco a poco…" pensó cerrando finalmente la llave del agua. Salió de la ducha y se vistió. Al mirarse al espejo, antes de acomodar su bufanda blanca, miró detenidamente la cicatriz en su cuello. Con sus dedos tocó una de las marcas en forma de calavera y esta se tornó de un color rojo vivo. La chica sintió un ardor horrendo en la marca. "Es mi penitencia…"

Entró nuevamente a su habitación y miró fijamente el calendario de la pared. Marcaba el mes de Abril, día décimo. La chica suspiró "Probablemente no lo recuerda". Bajó las escaleras hasta el comedor de la mansión. La escenita era realmente desconcertante: Lin sentada en una silla mordiéndose las uñas y temblando ligeramente, con la mirada perdida.

-¿Hoy es el gran día verdad?- preguntó Lia sentándose junto a ella

-Estoy nerviooosaaaaaaaa- replicó su hermana como en mitad de un trance

-Todo saldrá bien, eres la mejor- la animó la chica.

Justo en ese momento sonó el timbre de la puerta. Lia salió a abrir apresuradamente. Del otro lado de la reja había un chico cuyo rostro quedaba oculto por un inmenso arreglo floral. El arreglo lucía espléndidas rosas blancas y bellísimos alcatraces.

-Entrega para Lia Osaka, firme aquí por favor- pidió el chico tendiéndole un papel. La chica hizo lo que el chico le pidió y recibió el enorme ramo con absoluta perplejidad. Entre las muchas flores localizó una nota pequeñita que con bonita caligrafía decía lo siguiente: "Feliz aniversario preciosa".La chica esbozó una enorme sonrisa.

-¿Pensaste que lo olvidaría?- dijo una voz desde uno de los árboles que bordeaban el sendero que llevaba a la puerta principal. Del árbol descendió Kai Hiwatari con una sonrisa dulce en el rostro. En su mano derecha llevaba una caja blanca con un pequeño moño. Se la entregó junto con un tierno beso en la mejilla.

-Honestamente, sí, pensé que lo habías olvidado- replicó ella a forma de agradecimiento, sonriendo dulcemente.

-Entonces ¿estás lista?- preguntó él mientras un hombre de la servidumbre alzaba las flores y las llevaba al interior de la casa.

-¿Lista para qué?- preguntó ella sin comprender

-Sólo sígueme- el joven le ofreció el brazo, que ella aceptó gustosamente, y la guió por un buen rato, recorriendo, calles, parques y callejones de la gran ciudad. El camino fue largo, tardaron casi media hora en llegar a su destino, pero fue un paseo agradable, tal vez por la agradable compañía de la que disfrutaban, o porque era un hermoso día, o sencillamente porque sí. El caso es que llegaron a un parque muy raro, como Lia no había visto nunca, pues la entrada estaba escondida tras una cortina de lianas con flores blancas. Detrás de la cortina se veía un sitio muy extenso de pastos verdes con flores de cuantas clases puedan imaginar y en el centro había un lago de agua cristalina. El sitio estaba rodeado de árboles altos que tapaban la luz del sol, pero esta se filtraba por entre las hojas dándole un aire mágico a todo el lugar.

-¿Te gusta?- preguntó Kai dulcemente rodeando a Lia por la cintura.

-Es... precioso- la chica observaba maravillada el lugar, como si no pudiera creer que existiera un lugar así en la tierra. –De verdad es... hermoso- ella seguía sin dar crédito a lo que veía.

Kai la invitó a sentarse a la orilla del hermoso lago. Ella aceptó la invitación gustosa, y él la imitó. De un morral que cargaba sacó un pastel que venía en una caja de cartón. –Tómalo como un desayuno- dijo alegremente.

-Vaya que sabes lo que me gusta- sonrió ella mirando el pastel de chocolate cual niña pequeña que recibió la muñeca que pidió para Navidad.

X-X-X-X-X

En el estadio de beyblade, ya habían dado comienzo las eliminatorias del grupo D y sobra decirlo, Lin estaba destrozando a sus oponentes. Parecía que con haber puesto el primer pie en el campo de batalla, todo el nerviosismo de la mañana había desaparecido totalmente. Su blade negro prácticamente volaba como el viento eliminando contrincantes. La competencia no era muy dura, pero vaya que se la veía disfrutando el encuentro. Finalmente, y quedando solo dos contrincantes en el plato, decidió dar al golpe de gracia.

-¡DARK WOLBORG¡ACABA CON UN ATAQUE DEL LOBO DE LA LUNA!!-

Las luces de todo el estadio se apagaron, sumiéndolo en una completa oscuridad. De pronto, de un rincón apareció una especie de Luna, cuya luz cegaba al espectador. Y frente a la luna se dibujó una sombra de una lobo y un aullido estremecedor recorrió el estadio entero. De la luna surgió la figura de un lobo negro con tres colas, alas y garras de plata y un par de ojos celestes. En su frente llevaba una gema similar a un diamante. El lobo saltó al plato y los dos blades restantes salieron despedidos de este y se perdieron de vista.

-¡Impresionante¡Una ejecución perfecta de la mejor técnica de Lin Osaka!- exclamó Jazzman, causando que todo el estadio estallara en gritos, aunque la mayoría de los presentes fuera demasiado joven para conocer a Lin Osaka. La chica se despidió efusivamente del público para tomar su posición en las gradas junto a Tala.

-¿Cómo estuve?- preguntó alegremente

-De maravilla- replicó el pelirrojo con una sonrisa.

Jazzman anunció el paso del grupo E, en el que se destacaban Zeo, Ozuma, y Brooklyn. Con un estallido en las tribunas, la batalla dio inicio. Como todo el mundo esperaba, la verdadera batalla se libró entre los tres que podía decirse, tenían más renombre.

El ambiente estaba tenso. Los tres, como profesionales que eran, sabían que el mínimo error les costaría la victoria. Los tres blades negros giraban alrededor del plato mientras sus dueños intercambiaban crudas miradas, solo esperando que alguno de los otros se equivocara. Este ambiente perduró unos tres minutos, hasta que finalmente, Ozuma decidió atacar.

-¡FLASH LEOPARD¡ATAQUE BÓLIDO DE FUEGO!- exclamó. Su blade comenzó a brillar intensamente y de él brotó la imponente bestia bit de Ozuma, más espléndida que nunca. Esta se lanzó contra Cerbero, quien no tardó en recibir órdenes de su propio amo.

-¡CERBERO¡ATAQUE INFIERNO!- ordenó. Su blade despidió un brillo cegador y de este brotó la magnífica bestia, viva imagen del perro del Inframundo.

A unos milímetros del impacto, Flash Leopard se quitó del camino de Cerbero, pero perdió el equilibrio por lo que ambos blades se precipitaron hacia el tercer oponente. Brooklyn, viendo lo que se aproximaba, ordenó a su blade hacerse a un lado. No llegó a haber un impacto por esta última maniobra, pero ya los tres blades resplandecía, con sus bestias bits preparadas para el siguiente encuentro.

Los blades continuaron girando alrededor del estadio hasta que, como si lo hubieran planeado previamente, los tres beybluchadores mandaron una orden simultánea

-¡FLASH LEOPARD¡TORNADO DE FUEGO!-

-¡CERBERUS¡ATAQUE INFIERNO!-

-¡ZEUS¡REY DE LA OSCURIDAD!-

Aquello fue un espectáculo digno de verse. Envueltos en llamas, los tres blades se elevaron chocando los unos contra los otros, girando en círculos concéntricos. Finalmente, y con una gran explosión, el espectáculo dio paso a una inmensa nube de polvo y humo que impidió por varios minutos conocer el resultado. Una vez que este se hubo disipado, junto con la intensa luz que se produjo con la explosión, se pudo ver como toda el área alrededor del plato, y el plato mismo, estaba repleto de grietas y cráteres, como si una lluvia de meteoros hubiera caído en ese lugar. Los tres blades negros seguían girando débilmente pero finalmente cayó uno... y luego otro... y dos segundos después, el último. Ya había un ganador...

-¡LA VICTORIA ES PARA... BROOKLYYYYYN!- de nuevo un escándalo tremendo estalló en el estadio.

-¡Increíble! Hace años que no veía una batalla tan emocionante. ¡En realidad son muy buenos los tres!- exclamó Lin emocionada, saltando en su silla.

-Sí... son excelentes...- suspiró Tala mirando a la chica embelesado.

Ella no tardó mucho en notar esta extraña mirada, así que volvió a sentarse -¿Porqué me ves así?- preguntó acusadoramente

-Porque mientras más te veo, más te amo- replicó el pelirrojo besándola dulcemente, causando que ella se sonrojara un poco

X-X-X-X-X

Por su lado, Lia y Kai seguían con su romántica celebración, sentados a la orilla del lago, observando un hermoso atardecer, cuya luz y colores se reflejaban en las cristalinas aguas del lago, dándole a ese hermoso lugar un ambiente mágico, casi celestial.

-Kai... ¿recuerdas... hace 8 años...?- preguntó ella con voz dulce. Él asintió con una sonrisa. Por supuesto que lo recordaba. Recordaba perfectamente el día, un día cualquiera, en la primavera de sus 9 años, casi 10, en que había tomado el valor para abrir su corazón por primera vez.

FLASHBACK (según la visión de Kai)

Recuerdo que salí de la escuela y me dirigí directamente a la abadía. A escondidas, tomé mi mejor ropa (la más decente que tenía), que consistía en un pantalón de mezclilla que solo tenía un raspón en la rodilla izquierda (era muy difícil tener una prenda sin rasgar cuando se vivía en ese lugar), una playera color negro de manga corta, una chaqueta de cuero negro con broches rojos y por supuesto, mi infaltable bufanda blanca. Me vestí, y logré escabullirme entre los guardias y vigilantes hasta la salida, para luego correr como un demonio hasta una tienda de regalos. Había citado a Lia en el lago congelado y no tenía ninguna intención de llegar tarde. Con mis escasos ahorros (el que mi abuelo fuera millonario no significaba que me daba dinero), compré un pequeño ramo de rosas blancas y una cajita de chocolates.

Llegué rápidamente al lugar donde había quedado con ella. Estaba nervioso, asquerosamente nervioso, pero sabía por una corazonada, que si no le decía la verdad, la perdería, y no iba a permitir eso. Así pues, llegué no sólo rápido, sino decididamente al Lago Congelado. Y ahí estaba ella, sentada a la orilla del lago, con una mirada de ingenua inocencia. Volteó a verme y me sonrió... y me desarmó. Y todo mi ánimo y toda mi decisión se fueron al infierno. ¿Cómo podía decirle esas cosas a ella¿Cómo reaccionaría¿Se enojaría¿Y si se alejaba de mí¿Y sí jamás volvía a ver esa sonrisa? La sola idea me causó pánico y estuve a punto de salir huyendo, pero no tuve tiempo, pues ella se acercó a mí y me tomó de la mano.

-Ven. Siéntate conmigo- me pidió con dulzura, llevándome hasta su lugar junto al lago. Me senté a su lado, no era capaz de negarle nada a ese par de ojos negros, que me perdían en el infinito. Sentí como mi rostro ardía de vergüenza, pero finalmente decidí hablar. Ya era tarde para volver atrás.

-E-es p-pa-para ti- tartamudeé torpemente, entregándole las flores y los chocolates.

Ella sonrió aún más ampliamente –Muchas gracias Kai- dijo suavemente.

Nos callamos los dos un rato. Darían las 4 de la tarde por mucho, pero el cielo estaba nublado y gris. No me daba muy buen augurio pero supe que no podía posponer las cosas.

-Lia...- dije finalmente, tomando aire para realizar mi declaración –Tú me... me... me... me...- creo que repetí eso unas cincuenta veces antes de desesperarme y terminar diciendo tan rápido como pude –Túmegustasmucho- ni yo mismo me entendí, por lo que pensé que me vería en la penosa necesidad de repetirlo todo lentamente, pero antes de poder hacerlo ella dijo alegremente.

-Tú también... me gustas mucho Kai- creo que en primera instancia no estuve muy consciente de lo que me había dicho, o consideraba que había sido cosa de mi imaginación, así que no dije absolutamente nada, repitiendo cada una de sus palabras en mi mente, como una grabadora. –Pero la próxima vez que quieras decirme algo así... procura hacerlo más despacio, porque sino me cuesta un poco entenderte- prosiguió con su sonrisa. Me besó en la mejilla con suavidad, me abrazó y recargó su cabeza en mi hombro.

Para ese momento yo seguía casi totalmente inconsciente de lo que estaba escuchando y sintiendo. Sentía toda una revolución en mi estómago. Una serie de sensaciones nuevas que jamás había experimentado. Sin embargo, y para cerciorarme de que había entendido bien las cosas, le pregunté: -Eso significa que tú y yo... que nosotros... que somos- debo hacer notar que mi falta de elocuencia se debía, entre otras cosas, a que seguía semi-inconsciente, y a que en aquel entonces no había cumplido ni los diez años. Aún así, ella supo entenderme igual que siempre lo ha hecho. No dijo nada, sólo me miró a los ojos, sonrió y asintió. Y en ese momento... fue como si un volcán, un terremoto y un huracán hubieran chocado en mi estómago, poniendo todo de cabeza, y provocándome la sensación más hermosa que había experimentado hasta entonces, la más hermosa que he experimentado hasta ahora, de hecho.

Y así comenzó esta cosa rara que tengo con Lia. Digo cosa rara porque la palabra "noviazgo" nunca se especificó en el contrato verbal de ese día. ¿Porqué? Porque teniendo yo menos de diez años, no fui tan maduro como para decirla y porque ella no la creyó necesaria. Pero sea lo que sea, ha funcionado y espero que siga funcionando por muchos años más

FIN DEL FLASHBACK

Con este pensamiento, Kai Hiwatari se recostó bocarriba en la hierba, mirando el cielo estrellado con una sonrisa en el rostro. Rodeó con su brazo la cintura de Lia, quien ya dormía recostada en su regazo. Besó su frente cariñosamente y sin despertarla y la contempló por unos instantes.

"Mientras no se termine mi suerte... Mientras tú sigas viendo algo especial en mí... Mientras sigas a mi lado... no habrá nada, ni nadie que pueda borrar esta sonrisa de mi cara, ni desaparecer esta gloriosa sensación que invade todo mi cuerpo desde el día en que me diste el Sí"

CONTINUARÁ

Ay!!!! Mi se enamoró de la última frase!!!! Hasta escalofríos me dan solo de pensarla.!!!! Bueno... reviews plis!!!!