Aquí un pequeño capítulo pero tierno, espero les guste, comenten.
Disclaimer: HP no es mio es de J.K Rowling
Capítulo 35:
Una tarde tranquila.
Al día siguiente todos se habían levantado alrededor de las diez am a excepción claro de la señora Weasley y el señor Weasley que se habían levantado a las siete am, y estaban ya alzando todo para ir preparando lo que se iba a montar para la boda de George.
Cuando todos se levantaron, bajando primeramente a desayunar, sentándose todos alrededor de la mesa del comedor y comenzando a degustar sus alimentos.
Ginny se sentaba al lado de Harry y le daba un tierno beso en los labios.
-¿Cómo dormiste amor?—preguntaba Ginny viéndolo a los ojos.
-Bien amor aunque me duele la cabeza un poco por el Wisky—sonreía Harry mientras tomaba agua.
-Pero te la pasaste bien ¿No es así?—preguntaba Ginny sonriendo.
-Si amor, fue una navidad excelente—contestaba Harry felizmente.
-Ese era el punto amor, y recuerda que no será la única, ya siempre pasaremos navidad tu y yo juntos…nadie nos separara.—decía Ginny sonriéndole.
-Lo se amor, estoy feliz por ello—respondía con una gran sonrisa Harry viéndola a los ojos.
-Tu felicidad hace que mi mundo esté completo—decía Ginny dándole un tierno beso en los labios.
-Y tú eres mi felicidad, eso nunca se te olvide—sonreía Harry.
Continuaban comiendo para posteriormente comenzar el arreglo de la casa, desde mover muebles, poner los diferentes arreglos de flores, los adornos y el sitio para recibir a los invitados.
Al terminar de ayudar Ron y Hermione iban con los papás de esta última a su casa, para pasar ese día con ellos, mientras que Ginny y Harry decidían salir a caminar por los campos de la propiedad Weasley.
Caminaban tomados de la mano cruzando los campos en silencio, mientras admiraban la belleza del lugar.
-¿Tienes miedo amor?—preguntaba de repente Harry viendo a su prometida.
-¿De qué?—decía Ginny.
-Del futuro—
-No ¿por qué debería temerle a nuestro futuro?—cuestionaba Ginny.
-Ayer Percy se veía muy preocupado—decía el joven de cabello negro suspirando –siento que piensa que no soy suficiente o tal vez no lo lograremos o algo por el estilo—notándosele un poco de preocupación al joven.
-No le hagas caso al tonto de Percy amor—decía Ginny deteniéndose frente a l viéndolo directamente a los ojos –Sé que lo nuestro funcionara muy bien, será perfecto, es algo que tanto tu como yo queremos sin importar nada, sé que se escuchara un poco raro…y muy de fábula, pero sé que eres mi alma gemela, eres mi otra mi mitad, y eso nadie lo podrá destruir ni alejarnos, ni el mismo Voldemort pudo, ahora nadie lo hará, soy tuya solamente y tú solamente eres mío Potter—decía firmemente la pelirroja mientras rodeaba sus brazos sobre el cuello del chico y sonreía.
-Lo se amor perdóname por preocuparme por cosas tan tontas he irrelevantes—decía Harry dándole un tierno beso en los labios a su pelirroja mientras con sus brazos rodeaba la cintura de está pegándola más a su cuerpo.
-Siempre estaré contigo.—decía Ginny entre el beso.
-Y yo contigo futura señorita Potter—decía sonriendo el joven.
-Ahorita que lo mencionas, tenemos que ver lo de la subscripción a las revistas amor.—decía Ginny sonriéndole.
-Tienes toda la razón amor, pero tendremos que hacerlo pasado mañana ya que al ser veinticinco de diciembre no creo que abran las imprentas—decía el joven tranquilamente mientras besaba la nariz de su futura esposa.
-Si tienes razón, iremos pasado mañana—
-Ya quiero ver el vestido que usaras en la boda amor—decía Harry sonrojado.
-Tendrás que esperar a mañana señor Potter, es una sorpresa—sonreía la joven.
-Eso no es justo…tu si viste lo que me voy a poner mañana—decía Harry viéndola indignadamente a los ojos.
-Y créeme que te ves excelente, estaba a nada de comerte ese día de lo guapo que te veías—decía la chica.
-Sigo diciendo, eso no es justo…- decía ahora un sonrojado Harry.
-Te compensare amor, ya lo veras—sonreía Ginny besando la frente del chico.
-¿Y cómo planeas hacer eso amor?—decía Harry –Mañana estará imposible que nos demos una escapada, y más si que va a venir el pequeño Teddy—decía el pelinegro analizando la situación—
-Yo tengo mis métodos Harry, por eso no te preocupes, ya que me las arreglare para ello—sonreía pícaramente Ginny –Además en algún momento se tiene que dormir el pequeño Teddy, y será cuando aprovechemos para darnos una pequeña escapada a Gimmaldu Place y…- susurraba al oído de Harry mientras bajaba la mano tocando la entre pierna de su prometido haciendo que este suspirara.
-¿Y dime que me detiene que no te tome ahorita?—decía Harry tratando de agarrarla pero ella moviéndose rápidamente corría hacia enfrente dejando un poco atrás a Harry.
-Que no me puedes atrapar amor, eso es lo que te detiene—y con ello corría mas haciendo que Harry la persiguiera, atravesando los pastizales y adentrándose un poco al bosque cerca de las inmediaciones de la madriguera.
Corrían hasta llegar a un pequeño claro en el bosque repleto de flores de diversos colores que cambiaban su tonalidad dependiera la luz que les iluminara.
Era un sitio hermoso haciendo que ambos magos se maravillaran al verlo, solo era iluminado por un pequeño rayo de sol que pasaba por la copa de los árboles, el sitio emanaba tranquilidad de solo estar cerca de él.
Ginny y Harry no creían lo que veía, era como si hubieran llegado al mismo Eden, mientras que una ligera brisa hacia que el cabello de ambo danzara al compás del movimiento de las flores por el viento.
-Este sitio es hermoso—decía Ginny.
-Huele a ti amor…- decía mientras Harry percibía el aroma del sitio, el cual era muy similar al de su amada.
Ginny se sonrojaba ligeramente y jalaba a Harry hacia adentro del claro cuidadosamente para que no pisaran ninguna de las flores y se recostaban, apoyando su cabeza Ginny en el pecho del pelinegro, mientras que este la acariciaba el cabello.
-Te amo Ginny, cada día este amor por ti crece más y más—decía Harry suspirando.
-Y el mío por ti amor como no tienes una idea, cada día te amo más con el pasar de los segundos, nunca pienso dejarte, eres lo máximo—decía la joven.
-Gracias por estar en mi vida princesa, nunca te fallare—decía decididamente Harry.
-Gracias a ti, por permitirme estar en la tuya, por dejarme ser parte de tu pasado, presente y de nuestro futuro, te amo Harry—
Y con ello ambos se quedaban dormidos entre aquel aroma floral y hermoso atardecer, donde el sol se ocultaba lentamente detrás de las montañas.
