37. Reunión de pastores...

Shaka y Mu fueron los primeros en llegar a la cita comandada por Saga, y lo hicieron arrastrando consigo el aroma a frío que inundaba las calles, en medio de una serenata de estornudos cada vez más irrefrenable.

- ¿Ya te has tomado algo? - Saga lo preguntó con absurda preocupación acercándose a Shaka, quién se sonaba la nariz con el enésimo kleenex de la mañana.- Esta noche no estabas tan mal...

- Es el proceso normal de cualquier resfriado insignificante...

- ¿Pero te has tomado algo o no? - Insistió Saga, posando la mano sobre la frente de Shaka, fingiendo saber intuir la presencia de la fiebre a través del tacto.

- Déjame Saga...no seas ridículo...

Un inesperado y tímido manotazo repelió el embarazoso contacto.

Saga se arrepintió al acto de haberse dejado llevar por sus anhelos de controlarlo todo, pero aún así no pudo evitar erigirse en el ejemplo de alguien exageradamente protector.- Mu podría acercarse a la farmacia de la otra calle para comprarte algunos de esos sobres que se anuncian en televisión...¿te importaría, Mu?

- No...en absoluto. Ya le he dicho que debería comenzar a medicarse si no quiere ir a peor...

Shaka iba a protestar, a negarse rotundamente, pero otro estornudo le demoró la intención.- ¿Acaso os olvidáis que soy médico? - Les regañó mientras se hacía con otro pañuelo desechable.- Ya sé qué tengo que hacer, y tomarme una de esas porquerías no es la opción. ¡Es un proceso! Nada más...hay que pasarlo, éso es todo.- A Saga le traicionó el ademán de volver a insistir, pero el forense se encargó de frenarle en seco, haciendo gala de una incipiente irritación.- ¡Que no! ¡No insistas! Lo único que me apetecería y me reconfortaría un poco es tomarme algo caliente...

- ¡Pues lo llevas claro! Aquí la cafetera brilla por su ausencia...

Kanon se hizo escuchar con cierto desdén desde la posición que había elegido tras la barra, donde se hallaba apoyado indolentemente con los brazos cruzados y el cigarrillo consumiéndose entre sus labios.

- Si este es el problema puedo ir a la cafetería de la esquina y traeros lo que queráis.- Rhadamanthys habló sin ocultar la ofensa que las palabras y el estado anímico de Kanon no cesaban de generarle.

- ¡Joder, Wyvern! ¡Haberlo dicho antes! - Kanon se incorporó completamente antes de aplastar la colilla en el cenicero.- Yo quiero un café largo. Pero que no llegue a ser americano.- Sin esperar respuesta buscó bajo la barra una de las libretas usadas para anotar las comandas, asi como uno de los varios bolígrafos que se movían nómadas por todo ese territorio ajeno a los clientes. Su petición fue anotada en el encabezado de una lista de peticiones que seguramente se iba a ampliar.- ¿Tú qué quieres, Marin? - El café con leche nombrado por su colega ocupó el segundo lugar, y los cafés solos de Saga y Mu acompañaron la demanda de té negro de Shaka.- Aquí tienes la lista, y no tardes.- El papel escrito con desigual caligrafía se estampó sobre la barra, y seguidamente cayó a su lado un billete de veinte euros que el mismo abogado extrajo de la caja registradora.

Rhadamanthys soltó toda su contención por la sonora respiración de la nariz, agarrando el papel y el billete con claros gestos de contrariedad.- Quizás deberíamos esperar a los demás. No tengo ganas de ir echando viajes arriba y abajo si se puede evitar.

- ¿Qué? ¿Pero es que no estamos todos? - Preguntó Kanon fijándose exclusivamente en Saga y su muda negación expuesta con la cabeza.- ¿Y quién más falta?

Parte del misterio fue desvelado cuando la puerta se abrió y un radiante DeathMask entró, irguiéndose después de haberse tenido que agachar para cruzar ese desconocido limbo. Una pequeña brizna de su inesperada alegría se borró por completo al descubrir ante él, entre expectantes y sorprendidos, a un grupo de personas que no eran totalmente de su agrado, especialmente el joven y rubio forense, quién le envió una esquiva y achicada mirada que sólo ellos dos comprendían en su esencia más simple.

- ¿Pero qué cojones es ésto? - Espetó DM a modo de saludo, fijándose en la serena y segura actitud de Saga, delineada por su triunfal sonrisa.

- Bienvenido, DeathMask...espero que el viaje de regreso haya sido plácido.

- Sí...bueno...sí, ha ido bien...

Kanon rodeó la barra y precipitadamente se plantó al lado de Saga, tirándole de la manga de su cálido jersei para intentar susurrarle al oído sin pizca de discreción.- ¿Qué pinta éste aquí?

- Cuando estemos todos te lo contaré, Kanon. Confía en mí.

DeathMask seguía plantado en medio del pub totalmente descolocado y confundido, inspeccionando con ojo crítico la instalación, y para su propia sorpresa hallándola agradable. Marin se acercó por inercia al callado Mu, y tomó asiento a su lado al costado de la barra, dónde también se unió Rhadamanthys, desistiendo momentáneamente de acudir en la búsqueda de las bebidas calientes. Shaka se debatía entre la obligación moral de disculparse ante el inspector por su ligero encontronazo en las dependencias judiciales durante el transcurso del primer juicio, al mismo tiempo que el rechazo que ese hombre siempre le había provocado le demandaba mantener la distancia. Actuar bajo las directrices de la buena educación que su humilde família se había encargado de ofrecerle fue la baza ganadora en su mental disputa, pero cuando sus pasos estuvieron a punto de acercarse a DM, el fiscal se le avanzó. Saga apoyó la mano sobre el costado del inspector, a modo de invitación para apartarse sin éxito de la intensa observación, momento en el que aprovechó para susurrarle al oído las palabras que deberían iluminarle algo más respecto a esa pequeña emboscada caída sobre el italiano.

- Gracias DM por acudir...- Dijo Saga en tono conciliador y cercano, quizás resultando tan amable como ambos lo eran antes de verse unidos en una espiral de profunda destrucción interior.- Y agradezco con creces la información que conseguiste de tu padre...

- No sabes lo que me costó. El viejo no abre boca si no va algo "contento", ya me entiendes...y aún así habló a medias, ya te dije.- DeathMask suspiró y aprovechó para sacar el paquete de tabaco negro que seguía acompañándole, y que sin desearlo lograría hacer compañía a Kanon en su despreciado vicio.- En su tiempo como inspector hubo algo gordo, Saga...- Añadió, aprisionando el cigarrillo con los labios ladeados en una graciosa mueca.

- ¿Y de mi padre no te habló nada?

DM negó con la cabeza mientras protegía la llama que prendería otra activa chimenea.- Nada, Saga...- Concluyó, expulsando una cargada bocanada de humo.- Y de verdad, no sé qué cojones hago aquí, pero sea lo que sea que te quede clara una cosa...- susurró, regalando leves golpecitos con el dedo índice sobre el pecho de Saga, sin pensar en el dolor que seguía latente bajo las ropas -...no pienso regresar a mi pasado. Es que ya no me importa ni el presente. Ahora... sólo vivo para el futuro.- Sentenció, sonriéndose al tiempo que aspiraba largamente el cigarro. Saga le observó perplejo desde la escasa distancia que les separaba, fijándose en el asentamiento de una sonrisa que jamás antes había percibido en el rostro del inspector.- Voy a ser padre, Saga...

La amplitud de esa sonrisa no tenía precio, y menos aún el infantil encogimiento de hombros que tuvo el honor de desvelar la parte más humana de ese decadente policía en plena recuperación de vuelo.

- No me digas, DM...¿en serio? ¿Con Helena?

- ¡Pues con quién va a ser! ¡Con la vecina del quinto ya te aseguro que no!- Espetó el italiano con graciosas muecas.- Con mi esposa, Saga...

- Ex-esposa...

- ¡Es mi mujer! ¡Siempre lo ha sido! Me importa una reverenda mierda lo que diga un jodido papel...

- Me alegro, DeathMask...- Dijo Saga, sonriéndose gratamente ante la favorable evolución de un recuerdo corrupto y degradado.- Mis más sinceras felicitaciones.

- Gracias.

Kanon observaba esa íntima conversación desde detrás de la barra. Por lo visto, ése era el lugar donde el abogado sin información gozaba de más protección, o percepción visual, o comodidad, dado que sus brazos volvían a estar apoyados sobre la superfície.

- Si Saga ha citado al jodido éste, ya no me quiero ni imaginar con qué nos sorprenderá ahora...- Se quejó Kanon abiertamente, obteniendo como respuesta escuetas miradas de quienes estaban sentados frente a él, al otro lado de la barra.- ¡Rada! ¡¿Vas a por los cafés o qué?!

- Te esperas a que lleguen los demás.

Los demás...

Kanon no supo si ésos eran definitivamente los demás o simplemente los siguientes, pero su estado de estupefacción aumentó al presenciar la llegada de Shura, su rival, y acompañado ni más ni menos de la monada de psicóloga a la que él le había pedido prestados unos papeles, olvidándose adrede de formular dicha petición, a riesgos más que reales que ésta hubiese sido denegada.

- ¡Venga ya, Saga! ¡No me jodas! ¡¿Qué narices pretendes?! - Masculló para sí mismo, optando por alcanzar otro cigarrillo ante la resignación de sus acompañantes más próximos.

Saga acudió a recibir a Shura, saludando previamente a Phantasos, haciendo gala de un encanto y sublime educación que la joven sí recordaba en él, la falta de la cuál fue la que halló en su breve intercambio de palabras sufrido con Kanon en su propio despacho.

DeathMask suspiró, exhalando otra bocanada de fuerte tabaco negro, y decidió ir a tomar asiento en uno de los cómodos bancos laterales, hallándose frente a él a un serio forense, quién le habló con frialdad pero corrección.- DeathMask...creo que te debo una disculpa...por nuestra discusión en los juzgados...- Dijo Shaka sin mucha emoción.

El inspector no se alzó del banco. Se limitó a observar detenidamente a Shaka, recordando todas y cada una de las palabras ofensivas que ese jovenzuelo venido a más le había espetado con ánimos de herir. Rememorando esos días no tan lejanos repletos de oscuridad y acritud. Unos días que debía quedar definitivamente atrás, ahora más que nunca.

- Mira doctorcillo de difuntos...ni tú me caes bien a mí, ni yo soy plato de buen gusto para ti.- Dijo DM con una claridad que Shaka ya se esperaba.- Tú y yo nunca nos hemos encontrado cómodos trabajando juntos, pero no tengo ganas de seguir amargado, así que te acepto las disculpas.

- Perfecto...pues te lo agradezco. Ésto es todo lo que tenía que decirte, DM...

Shaka no pretendía entablar ninguna conversación con el inspector en segunda línea de acción. Su intención se había llevado a cabo y había sido aceptada. No le hacía falta recibir nada más por parte del italiano, pero la buena notícia que desde hacía apenas una hora endulzaba la nueva esperanza de DM hizo que éste tomara al forense de la muñeca para retrasar su huida hacia la barra, hallando su enrojecida y congestionada mirada posada sin velos sobre él.- Espera Shaka...yo...- DM aflojó el agarre dado que gozaba de plena atención por parte del forense, e inspirando sinceridad prosiguió -...yo también te debo mis disculpas...Nunca te tomé en serio. Siempre he querido creer que eras un mimado de Saga, que realmente carecías de conocimiento...pero eres un gran doctor. El mejor forense que he conocido. Pese a parecer todavía un crío.

- Gracias, DeathMask...- Respondió Shaka, algo tímido y completamente sorprendido por el verídico cambio de actitud que parecía sufrir el descarado italiano.

En la zona del local que seguían ocupando los recién llegados y Saga, el fiscal no demoró en dirigirse a Phansy con una franqueza que no pretendía resultar hiriente, pese a ser necesaria debida a la naturaleza que justificaba la presencia de la psicóloga en dicha reunión.

- Phantasos, te agradezco enormemente que hayas aceptado acudir.- Dijo Saga con respeto, dirigiéndose a ella con muestras de una confianza que deseaba hacerle sentir mejor.- Te pido que disculpes a Shura por haberte persuadido de venir...y también por haberme compartido una ínfima porción del inmerecido infierno que has vivido...

- No se preocupe, fiscal Saga...lo comprendo...- Phansy sonrió con tristeza y vergüenza por saber que su interlocutor también estaba en conocimiento de su secreto más atroz.- Aunque no le negaré que esta situación me resulta tan incómoda como violenta y dolorosa.

- Estamos aquí para ayudarte. Como fiscal que soy, mi deber es conseguir que se haga justicia. Pero necesito tu compromiso en ésto. Sin ti será muy difícil conseguirlo. Y por descontado, huelga decir que Shura no permitirá que te ocurra nada negativo ni pernicioso. Ya no más, Phantasos...

- Phansy, por favor. Lo prefiero...- Dijo la psicóloga, intentando sonreír, ensalzando aún más la belleza que innatamente poseía.

- De acuerdo. Gracias, Phansy. Y trátame de tú, por favor...debemos ir asimilando que nos hallamos entre amigos.

Shura sonrió internamente y con gratitud al ver que Saga ofrecía sus dotes más afables y encantadoras a una mujer que en una primera instancia le había hecho dudar. A la mujer que había conseguido ablandarle el corazón de nuevo, y que le hacía estremecer de verdad.

- Sólo falta él, ¿no? - Inquirió Shura, dirigiéndose a Saga después de haber ejecutado una rápida radiografía a los presentes en el lugar.

- ¿Él? - Preguntó Phansy, mirándose a Shura con terror, sintiendo que su corazón se desbocaba por completo.

- El inspector Camus.- Aclaró Saga, tranquilizando en parte a la rubia psicóloga, pero sin poder arrebatarle la extrema palidez que repentinamente había cubierto su dulce rostro.

Los demás presentes seguían manteniéndose a la expectativa, mirándose entre ellos sin decir nada. Dejando que Saga hiciera lo que mejor sabía hacer: liderar, y hacerlo con una soltura envidiable y casi sobrenatural.

Shura quiso acompañar a Phansy a un rincón del pub, debidamente apartado de la fruncida mirada que Kanon les dirigía, y de la cuál no se ocupaba en absoluto de disimular, pero Saga se atrevió a mantener a la psicóloga unos segundos más para él.

- Phansy, te agradezco todo lo que estás haciendo, de verdad...- Le susurró casi al oído, desubicando a la joven con la reiteración de su gratitud.

- Todavía no he hecho nada que merezca agradecimiento, Saga...

- Sí, sí que lo has hecho...- La joven se perdió en la verdosa mirada del Fiscal sin atreverse a agregar ninguna palabra más, detalle que Saga aprovechó para concluir con su intención.- Te agradezco que hayas hecho brillar la mirada de Shura. Hacía años que los ojos no le resplandecían así. Y sólo tú eres responsable de ello.- Sentenció, regalándole un guiño de ojo que casi le ruborizó.

La vibración del móvil de Saga sesgó este momento por la mitad, y cuando el gemelo mayor comprobó quién deseaba hablar con él, ámpliamente sonrió.- Inspector Camus ¿dónde estás?...sí, sí, es aquí...ahora salgo...- Saga acabó con la rápida conversación, y guardándose otra vez el teléfono en el bolsillo de su inhabitual jean, no demoró en acercarse a la puerta y salir al exterior.- Hola Camus...un placer verte.- Dijo Saga, tendiéndole la mano sin dar tiempo al inspector de despojarse de los guantes que guardaban sus manos.

- ¿Me puede decir, señor Fiscal en receso, el porqué de esta "charla informal", aquí, en un pub cerrado al público? - Expuso Camus, con una frialdad equiparable a la de la temperatura que sembraba el gélido viento que azotó sus respectivos cabellos sin consideración.

- Camus, de tú, por favor...

- Está bien, Saga...como quieras. Pero no comprendo el por qué me requieres. Se supone que estás de baja laboral todavía.

- Exacto. Detalle que responde a tu pregunta y que hace de ésto una reunión amical que creo que te interesará. Es más...que debe interesarte.

- ¿Una reunión amical? ¿Pero no vamos a "charlar" sólo nosotros dos?

Saga negó con la cabeza, sonriéndose y encogiéndose ante otro azote de vendaval.- Antes de entrar me permito el lujo de pedirte apertura de mente inspector...y cierta cintura ante todo lo que vas a saber y presenciar.

- Fiscal...¿qué estás tramando?

- ¿Entramos?

Saga pícaramente se sonrió, y no demoró en acceder dentro del pub.

A las puertas de éste, Camus suspiró. Inspiró concienzudamente y se agachó para traspasar ese metálico umbral.

La escena que sus ojos percibieron al cerrar la puerta interior tras él no tenía precio. No para una mente poco amante de las sorpresas.

Y ésa era una sorpresa preparada con sublime arte de manipulación.

#Continuará#