Hola, aquí con un nuevo capítulo, dije que esté sería el último de la temporada, pero por cuestiones de tiempo no pude terminarlo como yo quería, ya que si iba a ser medio largo, por lo que les tengo la primera parte, más o menos como 6200 palabras XD, así que se imaginarán.

Advertencia: el capítulo tiene Contenido Hotcake, Lime o lemon o como le quieran poner, están advertidos y además es categoría M :P

Que lo disfruten.

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Capítulo XXXIV

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Hiccup y Astrid no hacían más que ver como el bigote del jefe de Hosten se movía con cada gruñido que emitía. Después de una larga fila de espera para hablar con Gobber, por fin el hombre había terminado con las peticiones de su pueblo; sin embargo al contarle toda la historia de la esclava había guardado silencio, y llevaba varios minutos así. Hiccup temía que se opusiera a su idea.

—Bueno, creo que el amor es el amor… no importa el nombre que tenga. —concluyó Gobber después de pensarlo minuciosamente.

La pareja dio un respiro de alivio al ver que contarían con su apoyo; sin embargo…

—Pero Hiccup, en teoría tú ya estás casado.

— ¡No quiero estar casado con Camicazi! —replicó el joven con furia.

—¡Calma pescado!, sólo lo decía… ya que para volverte a casar tendrías que divorciarte de ella; un vikingo puede tener más de dos esposas, pero en realidad sólo la primera es la esposa, las demás serían sólo las amantes.

—Yo no quiero que Astrid sea mi amante, ella es mi verdadera esposa, con la que me casé, tú mismo lo dijiste, el amor es el amor no importa el nombre que tenga.

—Hiccup, tranquilizaste—trató de confortarlo la rubia, masajeando su hombro. —Gobber, yo más bien estaba pensando en algo simbólico, sé que para que Hiccup pueda divorciarse tendría que encontrarse con la verdadera Camicazi, ya que en teoría no puedo divorciarme por ella ¿no es así?

—Tienes razón muchacha, Hiccup tú te casaste con ella. —señaló a la rubia. —Pero hay papeles que dicen que te casaste con la otra, y viendo la situación de tu esposa, esa tipa podría acusarla de usurpación si así lo quisiera; y como es una princesa y tiene el favor de la mayoría de nuestros aliados… le darían la razón. Y si el rey Harald se pone de su parte incluso podrías perder lo que ganaste con su dote.

—Ese dote no me interesa. —masculló Hiccup entre dientes.

—Hiccup, recuerda que está en juego también la orilla del dragón. —recordó Astrid. —Y todo lo que hay dentro de ella. —insinuó.

—Lo sé, lo sé… pero sé que puedo encontrar otro lugar, tú misma has visto que el mundo es enorme y…

—Y peligroso. —terminó Astrid. —Creo que no deberíamos perder lo que ya tenemos seguro; no me importaría seguir siendo Camicazi ante los demás, siempre y cuando tú sepas mi nombre seré feliz. —dijo sonriéndole.

Hiccup no pudo evitar esbozar una sonrisa; sin embargo no estaba del todo convencido, quería darle el lugar que le correspondía como su esposa.

—Yo opino lo mismo que ella. —dijo Gobber. —También me parece buena idea lo de la boda simbólica, si así lo quieren ver, que no tiene validez ante los humanos pero si frente a los dioses.

El buen argumento del viejo jefe dejó pensando al castaño.

—Entonces… ¿aceptas? —preguntó la rubia con coquetería, tomando las manos de su amado entre las suyas.

Hiccup rodó los ojos, su amigo y esposa lo estaban convenciendo.

—Está bien. —resopló con una sonrisa. —Lo que dijo Gobber me convenció; sin embargo les digo que será ¡por el momento! De ninguna manera permitiré que tengas que tener una doble vida, sólo dame la oportunidad de pensar en algo.

—Está bien. —aceptó la chica soltándolo y dándole un fuerte abrazo.

—Bien, pues creo que habrá una boda ¡Sí! —celebró el jefe de Hosten ruidosamente. — ¡¿Y así se van a casar?! —preguntó al ver los harapos de ambos.

Hiccup, lucía más o menos decente, sin embargo el cabello lo tenía enmarañado y su rostro reflejaba lo poco que había dormido el día anterior; en conclusión una mala presentación. En cuanto a Astrid, estaba peor, aun su ropa tenía las manchas de la sangre de su enemiga.

—Ustedes lucen terribles, vayan a cambiarse esos harapos, los veo en una hora aquí para casarlos. —ordenó el manco.

— ¡Gracias Gobber! —agradecieron ambos y salieron corriendo del recinto tomados de la mano.

Solicitaron la ayuda de sus amigos, las chicas ayudaron a Astrid; mientras que Hiccup fue auxiliado por los chicos. Ambos grupos primeramente se dirigieron hacia el mercado de Hosten para comprar ropa decente para tal ocasión especial.

—No hay nada de color blanco. —refunfuñó Odalys al estar buscando alguna prenda que se ajustara a la ocasión.

—No creo que debe usar ese color. —opinó Astrid tímidamente, buscando entre un montón de ropa que estaba en un puesto.

— ¡¿Lo dices por qué ya no eres virgen?! —preguntó la gemela en voz alta.

— ¡Ruff! —regañó la rubia sonrojada. —Y sí… estaba pensando algo así como azul…

— ¿O qué tal rojo? —opinó la otra rubia, alzando una blusa de manga larga con pequeñas divisiones de rayas que variaban del color rojo. —Mi hermano me dice que ya aburres con tanto color azul, que deberías usar algo como el rojo.

— ¿Tuffnut te dijo eso? —preguntó Odalys incrédula.

—Es un asesor experto; ¿quién crees que es el que me recomienda comprar mi ropa?

—Eh… Ruff… su ropa es casi igual a la tuya. —dijo la berserker tratando de no reír.

—Y se ve genial, por eso le hago caso; siempre me dice que es como mirarse a un espejo.

— ¿Y eso por qué será? —comentó Astrid sarcásticamente. Tomó la blusa que Ruffnut le ofrecía y no estaba mal, la tela era resistente y podía hacer unos cuantos ajustes. —Creo que si me la llevaré.

—Muy bien, ahora será sólo cuestión de combinarla con algo; tal vez algo así como la falda que llevas, pero con un estilo diferente. —opinó Odalys analizando a la chica de arriba abajo.

—Bien, aún tenemos tiempo, vayamos a buscarla.

—Sí, además de unos zapatos o botas nuevas, talvez algunos accesorios, podrían ser de piel…—enlistó la berserker mentalmente.

—Por cierto Astrid, ahora que te vas a casar… ¿ya lo harás con Hiccup?

— ¡RUFF?! —regañaron ambas chicas, hasta Odalys se había sonrojada a la par de Astrid.

— ¡¿Qué?! Digo… va ser normal, y tendrán 100 hijos… pero lo más importante es que ¡ya te acostarás con él! Ahora si puedes montártele encima y comértelo a besos.

— ¡Ruff! —seguía gruñendo Hofferson completamente sonrojada.

—Sí, ahora tú aprovéchate de él, no esperes a que él tomé la iniciativa… demuéstrale de qué estás hecha ¡mujer!

— ¡RUFF!

—Demuéstrale cuanto lo amas. —dijo seriamente la gemela, atrayéndola la mirada de su amiga, la cual regresó a su color normal en un instante. —Te lo mereces…—terminó dándole una palmadita en el hombro.

— ¡Ruffnut yo…!

— ¡Y después nos cuentas como te fue!

Astrid casi cayó al piso de la impresión, su amiga de tener un momento casi poético y romántico pasó a ser solamente ella misma.

—¡Uy, sí¡nos cuentas cómo te fue. —siguió la corriente Odalys con una risita.

Ambas chicas burlonas se alejaron en dirección a otro puesto, les hacía mucha gracia molestar a la rubia; la cual seguía avergonzada con tales comentarios, pero que en cuanto se alejaron no pudo evitar angustiarse, ¿sería capaz de hacerlo sin recordar aquella vez?

"Lo siento"

Sintió un escalofrío recorrer todos sus brazos al recordar el susurró de Hiccup en su oído, lo único que le había dicho cuando por fin consumó el matrimonio.

— ¡Astrid date prisa! —llamó ruidosamente Ruffnut, sacándola del mar de recuerdos en el que se había hundido.

Le sonrió a su amiga y tomó aire profundamente, convenciéndose así misma que ahora todo sería diferente.

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Hiccup y los chicos fueron más rápidos, sólo le habían conseguido una camisa color verde musgo y pantalones negros al castaño, y viendo que aún tenían tiempo, Hiccup aprovechó para comprar más cosas que empezó a empacar en grandes bolsas de cuero.

— ¿Por qué tantas cosas? —preguntó Fishlegs.

Hiccup sólo emitió un ligero gruñido y se puso rojo como un tomate.

—Inútil… ¡¿Qué estás ocultando?! —amenazó Snotlout con una sonrisa maliciosa.

— ¡Habla de una vez! —obligó Tuffnut aplicándole una llave.

— ¡Tuff… déjame! —exigió el jefe sonrojado, el gemelo lo soltó; sin embargo la curiosidad seguía presente en todos los de varones. Hiccup carraspeó para poderles decir algo que había decidido minutos atrás. —Amigos, quiero irme con Astrid a… bueno… a un lugar donde podamos estar solos.

— ¡Oh, luna de miel! —dijo el burlón Snotlout con brillitos en sus ojos.

—Sí,… aunque no lo creas, chicos… no es por menos despreciarlos, pero quiero estar un tiempo con ella; solos, sin interrupciones, sin órdenes, sin nadie vigilando nuestros movimientos, sin preocupaciones.

—Hiccup… eso tan romántico. —dijo Fishlegs sonrojándose. —Claro que te apoyamos, pero ¿qué haremos nosotros? ¿Deberíamos volver a Berk?

—Ese es otro asunto, y no, no quiero que vuelvan solos, nos iremos en grupo; les iba a decir que mientras pueden quedarse aquí en Hosten o visitar la isla Var donde está Heather, o la isla Sommer, antes de que Mala y las chicas se vayan.

— ¡Me encantaría volver a ver a Heather y por supuesto a Samara! —opinó emocionado el regordete.

—Yo también verla, quiero ver por quién te abandonó. —se burló Jorgenson, ganándose una mueca de fastidio por parte de su primo.

—Odalys tal vez quiera ver a esa chica también. — opinó Tuffnut.

—Entonces no se diga más, ayúdenme a conseguir otras provisiones para mi… luna de miel…—dijo apenado.

Todos los chicos pusieron manos a la obra, para conseguir tanto consumibles, como abrigos, ropa, utensilios con lo que trabajar en ciertos proyectos, pues Hiccup quería estar a solas con su esposa al menos un mes completo antes de volver a su otra realidad.

Cuando terminó de comprar todo lo que buscaba, se concentró en buscar un regalo especial para su esposa; pensó en algunas armas, sin embargo ella apreciaba el hacha que su abuelo Bork le había dado, pensó en algunos ornamentos, pero dudó que se los pusiera sin embargo cuando las ideas se le acababan dio con el regalo perfecto.

En un puesto vio una elegante capucha afelpada de piel color beige que brillaba casi con la luz. Ahora que lo pensaba, él era un jefe y ella su esposa, debía lucir como tal; las esposas de los jefes debían lucir elegantes pieles que la destacaran de entre la multitud, en el pasado casi no le había dado importancia; sin embargo ahora estaba muy orgulloso de la mujer que era su esposa, así que no dudó en comprar la prenda que valió cada moneda que pagó por ella.

—Oh eso es tan…Je ne sais quoi (tiene un no sé qué). —opinó Tuffnut apareciendo de repente detrás de él.

¿Je ne sais quoi? —repitió Hiccup. —Me parece perfecto.

—Nadie dice lo contrario chico con una pierna… me parece de gran calidad. —analizó como si de un experto se tratara. —Muy chic para nuestra agresiva amiga, muy á la mode—opinó con un acento raro.

—Está bien…—ignoró Hiccup mirándolo raro.

— ¿Se lo piensas regalar? —preguntó Fishlegs apareciendo con Snotlout con más provisiones que habían conseguido.

—Sí, se lo pienso dar como morgingjölf.

— ¡Es muy lindo!

— ¿Entonces ya te acostarás con ella? —preguntó Snotlout cruzado de brazos.

—Primo, es algo que no te importa.

— ¡Es obvio que sí! ¡Todos lo sabemos! Y claro, quién no querría hacerlo con esa mujer que tiene…

—Snotlout, evita que te vuelva a tumbar los dientes como en el pasado. —opinó Hiccup celoso. —Es como si yo hablara de Ruffnut y de sus largas y hermosas piernas.

— ¡Oye tonto, cuidado con lo que dices! —amenazó Snotlout celoso.

— ¡¿Qué se siente?!

—Chicos, basta. —detuvo Fishlegs. —no es el momento.

—Sólo estábamos jugando gordo, no te lo tomes tan en serio. —dijo Snotlout más calmado.

—Ahh… pues yo quería ver como Hiccup te tumbaba los dientes. —comentó Tuffnut muy entretenido.

—Chicos, basta… ya no más comentarios sin sentido, lo que yo vaya a hacer a partir de unas horas no es de su incumbencia, se los digo con respeto, así como yo no me meto en sus asuntos, ¿entendido? —dijo el jefe mirando a su primo.

—Entendido cojo, pero espero te diviertas mucho. —dijo para terminar de burlarse y huyó antes de que Hiccup lo golpeara.

Sin embargo, este sólo se quedó pensante, suponía que ahora si pasarían más cosas con su futura esposa, pero ¿podría olvidar lo que hizo?

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¡anda Hiccup, que lento eres! —gruñía furioso Eero.

Trataba de ignorar a su abuelo y prestarle atención sólo a la chica que tenía sometida bajo él y la cual permanecía con los ojos cerrados, mientras él trataba de excitarse con ella o por su cuenta para lograr su objetivo. Cuando logró estimularse bajo su propia mano, se deshizo de la prenda íntima de la chica y procedió con lo inevitable.

— "Lo siento" —fue lo único que cobardemente pudo susurrarle ante de entrar de golpe en ella.

Ella dio un gritillo de dolor de dolor al sentirlo dentro de su intimidad, y sus manos apretaron sus brazos para apaciguar el dolor que le había provocado, llorosa aun con los ojos cerrados.

Él permaneció inmóvil dentro de ella sintiendo un cosquilleó en su miembro que más que ser placentero le daba asco; no supo cuánto tiempo duró así; cuando sintió la respiración de su esposa más pausada y su manos se zafaron ligeramente de sus brazos supo que era hora de terminar, y salió de ella rápidamente, viendo con dolor lo que le había hecho y la muestra de ello en la cama, aquellas gotas de sangre que lo hicieron rabiar.

Mientras que ella, aun con los ojos cerrados, cerró cuanto pudo sus pierna y bajó su vestido para tapar su intimidad, aquella que acababa de profanar para después darle la espalda, llena de vergüenza al igual que él.

Bien, está hecho.

Enfureció más cuando su abuelo no le dio importancia a sus sentimientos ni a los de ella, que se abrochó el pantalón con fiereza y huyó como el cobarde que era.

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—Hiccup… Hicc…HICCUP… ¡HICCUP! —llamó ruidosamente Tuffnut.

—Eh… ¿qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? —se preguntó distraído, viendo que se había quedado dormido con los ojos abiertos.

— ¿Estás bien? —preguntó Fishlegs preocupado.

—Sí, sí… todo bien, ayúdenme con estas últimas cosas, iré a buscar donde darme un baño y los veo en el gran salón.

Los chicos asintieron y llevaron las cosas a una casa que Gobber les había prestado, mientras tanto Hiccup se fue con Toothless buscando un lugar donde pudiera bañarse; sin embargo aquel recuerdo seguía en él, así como la pregunta de sí podría hacer el amor con ella.

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—Oye Astrid, ya terminamos, es hora que te bañes, una señora nos dijo que podía darte agua caliente. —avisó la entusiasmada Odalys.

Después de haber hecho diversas compras se dedicaron a buscar alguna especie de balneario en donde pudieran asear a la novia; pero Astrid se entretuvo en un puesto que vendía diferentes ornamentos con dragones.

— ¡Qué bonito! —dijo tomando un botón donde estaba el símbolo del nadder, era de fierro y el diseño del dragón estaba muy bien hecho. — ¿tendrá algo así, pero con un furia nocturna? —preguntó a la vendedora.

—No señorita, y es último que me queda… le daré un buen precio.

Astrid lo pensó, ya que pensaba hacerle a Hiccup un obsequio, pero creía que un furia nocturna sería lo más adecuado para él; sin embargo después de ver los demás ornamentos del puesto ese era el más bonito de todos; así que lo compró esperando que le gustara a su futuro esposo.

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Se habían llevado más tiempo de la cuenta, pero Gobber esperó con paciencia, y ahora con el hijo de su mejor amigo a un lado de él y los amigos de este esperaban la entrada de la novia junto con todos los dragones que también fueron invitados.

Sin hacer tanto drama y espectáculo en la entrada, Astrid entró con una blusa sencilla color roja, una falda afelpada que combinaba muy bien con la prenda, al igual que los legins oscuros y las botas afelpadas, así como un pequeño ramo de flores, una novia nada convencional. Su cabello había sido trenzado de lado y le habían puesto algunas flores para adornarlo; y aunque no era una boda normal, el castaño quedó fascinado con su novia/esposa; la mujer que ahora si sentía que había elegido para compartir su vida.

Astrid también miró a Hiccup con devoción, no lucía igual que en su primera boda, pero para ella lucía sencillo y muy atractivo, algo que le gustaba mucho de él. Al llegar a su lado se tomaron de inmediatamente de sus manos y Gobber pudo comenzar con la ceremonia.

El jefe de Hosten citó con gran orgullo las oraciones, y dio su discurso sobre las bondades del matrimonio, muy satisfecho por hacerlo con personas que realmente estaban enamoradas, para después pasar a la parte de los votos.

—Muy bien Astrid Hofferson, ¿hay algo que te gustaría decirle a Hiccup?

—Claro que sí. —confirmó esta apretando la manos de su amado. —Primero que nada: Gracias. Después de todo lo que pasé no pensé que pudiera tener esperanza otra vez, nunca imaginé que pudiera encontrar a alguien que me amara tanto como mi familia lo hacía, me diste tu afecto y comprensión a pesar de todo lo demás, cambiaste mi manera de ver al mundo y me enseñaste cosas nuevas,…. me ayudaste en los peores momentos, tú me salvaste…—suspiró. —Te amo.

Hiccup se mordió los labios al conocer más de los sentimientos de ella y prosiguió a dar sus votos sin que Gobber se lo preguntara.

—Tú me salvaste también; hace meses pensé que viviría un infierno debido a un compromiso arreglado, y así hubiera sido de no ser por ti, que a pesar de todo lo que pasó me ayudaste a seguir adelante sin pedir nada a cambio, así que tú fuiste realmente la que me salvó, por lo que mi vida es tuya y con gusto moriría mil veces con tal de mantenerte a salvo, ¡te amo! Y me siento feliz y orgulloso de que tú seas mi verdadera esposa, la persona que tuve la libertad de elegir para compartir mi vida.

La emoción se sentía en el ambiente debido a los enamorados, Tuffnut hasta lloraba y moqueaba de la emoción, tanto que Odalys le prestó su hombro para que llorara, mientras que Ruffnut y Snotlout estaban más que felices por sus amiga y pariente, y por último Fishlegs que sentía que después de todo había hecho lo correcto, a pesar de su antiguo comportamiento para con sus amigos.

—Bien, ahora las sortijas.

El matrimonio dio un sobresalto, con tantos apuros no habían tenido tiempo de conseguir unos, y los de su boda pasada ni siquiera los utilizaban.

— ¿No los trajeron? —preguntó desconcertado Gobber.

—Eh… bueno, no. —respondió Hiccup rascándose el cabello. —pero tengo algo que le quería dar… ¿vale por una sortija?

—Creo que puede funcionar.

El castaño al tener la aprobación, esculcó en sus bolsillos y sacó el diamante que había encontrado dentro del tesoro de los cazadores, era pequeño pero de gran valor monetario. Con delicadeza tomó la mano de Astrid y la puso en su palma cerrándola para que envolviera.

—Te quería dar esta joya que de seguro vale muchos lingotes de oro, pero que no vale más que tú… con esto te doy mi amor y pago tu libertad

Astrid quedó boquiabierta, abrió su palma y miró la joya; y aunque todo fuera simbólicamente, le hacía feliz que Hiccup considerara cada aspecto de su situación. Cerró su mano y la puso contra su pecho.

—Gracias. —susurró con una sonrisa. —Y de hecho yo también tengo algo para ti.

Miró a sus amigas, estas entendiendo la indirecta fueron a entregarle la última compra que había hecho y la cual estaba envuelta en un pedacito de tela. Hiccup la abrió con curiosidad viendo que era un botón con el símbolo de un nadder, el dragón de su esposa.

—Sé que no es un furia nocturna y tampoco es una joya valiosa, pero espero que te guste, tú siempre me obsequias cosas y yo nunca te doy nada.

— ¡Me fascina! —exclamó Hiccup con admiración viendo el botón, y ya sé exactamente donde lo usaré.

Todos los presentes se alegraron por sus amigos, en especial Gobber que aunque sus jóvenes amigos no se dieran cuenta, aquellas cosas que se habían dado los representaba muy bien. El diamante, la belleza y el valor de la chica, y el botón, la sencillez y fortaleza de Hiccup.

—Bueno, entonces creo que ya puedo decir que los declaro marido y mujer. —terminó con orgullo. —Mis estimados amigos, ya pueden besarse.

El matrimonio no perdió el tiempo y se fundió en un beso que fue vitoreaba por humanos y dragones invitados en el recinto.

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Después de haber brindado con un tarro de hidromiel, Hiccup les dio las noticias a todos, incluyendo a Astrid, la cual no dudó ni poco en aceptar su idea de pasar un tiempo a solas, lejos de los demás.

— ¿Y a dónde piensan ir, pescadito? —preguntó Gobber terminando el contenido de su tarro.

—Eh… pues no sé, es lo que aún tengo que ver.

—Ohhhh, que bien… ven aquí.

El viejo se lo llevó a un lugar apartado para decirle un secretito.

—Ve a la isla que esta al norte de Hosten, volando te tomará como una hora, ahí hay una hermosa cascada. —insinuó guiñándole el ojo. —creo que es el lugar ideal para una luna de miel.

Hiccup se apenó pero agradeció profundamente a su maestro.

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Entre todos ayudaron al matrimonio a montar el equipaje; Stormfly fue la que por el momento tenía que llevar la carga mientras que Toothless llevaría al matrimonio; tenían que marcharse rápido pues pronto anochecería.

—Adiós amigos, nos vemos en algunas semanas.

—Sí, no se preocupen… lo esperaremos. —dijo Fishlegs hablando por todos.

—Gracias amigos. —Astrid miró a los gemelos quienes asintieron felices por su amiga. —Ustedes también se divierten.

— ¡No más que ustedes! —gritó Ruffnut al momento que el furia nocturna alzó el vuelo junto con la nadder en dirección al norte.

Los vikingos y dragones en la superficie, vitorearon a sus amigos hasta que desaparecieron de su vista.

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Volar sobre Hosten en medio del atardecer era un gran espectáculo, Toothless aprovechó que ambos lo montaban para dar unas cuantas piruetas que eran desde peligrosas caídas libres, zambullidas y cuando llegaron al oceano aprovechó para descender y darle oportunidad de que se remojaran un poco.

—Está muy entusiasmado. —dijo Astrid acariciando al dragón en el costado.

—Creo que esperaba el día en que no te aterrara volar muy rápido.

— ¡Ya no temo Toothless! Si quieres puedes ir mucho más rápido.

El furia nocturna no se contuvo, era lo que esperaba y retorció a sus amigos en las alturas, hasta que por fin llegaron a la otra isla externa de Hosten. Gracias a la habilidad de la nadder mortífero, pronto dieron con el paisaje que Gobber les había recomendado.

Se trataba de una pequeña cascada que desembocaba en un lago y fluía por un rio, alrededor todo estaba cubierto de hierbas verdes de entre ellas dragon nip, donde los dragones rápidamente se echaron y se retorcieron como gatitos sobre una alfombra.

Dejando a los dragones descansando y quitándole el peso a la nadder del equipaje. Hiccup y Astrid se prepararon para acampar; sin embargo algo llamó la atención de ambos, en específico detrás de la cascada. Curioseando, se encontraron que había una cueva detrás de ella.

—Me parece que sería mejor acampar aquí. —dijo Hiccup con timidez.

—Eh… sí, es muy espaciosa y tampoco se siente mucha humedad, hasta los dragones podrían caber.

Ambos salieron para comprobar si al menos Stormfly podía entrar, ya para Toothless no había problema, sin embargo estos estaban muy recostados sobre el dragón nip como para molestarlos.

—Creo que tendremos que empezar la fiesta sin ellos. —opinó Hiccup nervioso, aunque había algo de mentira en su comentario, pues se supone que por ese día o lo que quedaba de este la fiesta sólo sería con su esposa.

— ¿Comenzamos? —preguntó Astrid nerviosa.

Hiccup asintió; había llegado la hora.

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Detrás de la incesante cascada, varios utensilios y bolsas yacían a lo largo de la cueva, así como una mesa improvisada donde yacían unos platos vacíos y a lado de esta una acogedora fogata. Y a unos metros de esta, sobre un montón de pieles de distintos colores y grosores estaba el matrimonio recostado.

Astrid estaba apoyada del brazo de Hiccup y con una de sus manos jugaba con la mano libre de él sus piernas, libres de calzados y de la prótesis estaban enredadas de tal manera que podían sentir el calor del otro.

Después de haber cenado y bebido, ambos se recostaron sin saber cómo proceder; por lo que Hiccup indagó más en la vida de su esposa, aquella que conocía pero aún no del todo.

—Me gusta el pollo sazonado con hierbas frescas, mi abuelo siempre trató de enseñarme a cocinarlo, pero en aquel entonces no me interesaba, ahora me arrepiento pues lo que preparo es horrible.

Hiccup rio con su comentario, no quería decirlo, pero era la verdad.

— ¿Y en serio tu hermano Fare me hubiera odiado?

—No, tal vez sólo te mataría con una mirada, pero no te odiaría. —contestó Astrid con una risita, aunque pronto se puso nostálgica. — Ojalá ellos hubieran podido conocerte.

—Me hubiera gustado…—susurrando el castaño detectando cierta tristeza en ella. —Aunque admito que me hubiera dado algo de miedo, me imagino a tu padre como un hombre inmenso e imponente que me mataría de un golpe, añadiéndole a tu abuelo, tío y hermano.

Su comentario hizo sonreír de nuevo a su lady que dejó su mano con la que jugaba para acurrucarse en su pecho.

—Sí, algo así… tal como yo me imagino también a tu padre, un hombre fuerte, sabio y muy comprensivo.

—A él le hubiera fascinado tener una hija como tú, ya sabes… porque yo soy medio raro.

—Rarísimo. —se burló Astrid en su pecho. —Pero admito que me sentiría muy nerviosa frente a tu madre.

—A mi mamá también le hubiera encantado conocerte, creo que ambas se parecen, en especial porque tampoco sabía cocinar.

— ¡Hey, eres un grosero! —Astrid sintió la directa y golpeó su pecho.

—Sólo digo la verdad. —susurró este rascándose el cabello.

Astrid ya no respondió a su comentario, en lugar de eso sólo dio un sonoro suspiro. Hiccup observó que tenía los ojos cerrados, y pensó que tal vez quería dormir; sin embargo…

—No tengo sueño. —susurró subiendo su rostro hasta su cuello donde le dio un beso.

— ¿Se-segura? —contestó Hiccup abochornado con ese simple tacto. —Si quieres podemos… descansar… es decir… no hemos podido dormir bien en estos días.

— ¿Tú quieres dormir? —cuestionó besando otra vez su cuello.

—Astrid…—gimió Hiccup acalorado y se apartó un poco de ella.

La rubia se desconcertó y se sentó sobre las pieles al igual que él.

— ¿No… quieres hacer… el amor? —preguntó con timidez.

El jefe sólo se rascó el cabello y evitó que viera su tono color rojo de piel.

— ¿Y tú?

Astrid respiró hondo, quería que decir que sí, pero también le asustaba.

"Montártele encima y comértelo a besos, demuéstrale de lo que estás hecha mujer"

Sacudió su cabeza gruñendo porque la voz de Ruffnut de repente hizo eco dentro de ella en un momento crítico. Sin embargo después de pensarlo detenidamente, no había nada que temer, las cosas no serían como antes, en ese momento sólo eran él y ella, y sí, quería comérselo a besos como aquellas fantasías que tenía.

—Sí.

Hiccup se sobresaltó, su esposa había sonado tan segura, pero él no dejaba de recordar la noche de bodas, aquella en donde él había cometido la mayor estupidez de su vida.

—No me siento listo…—confesó apenado. —No después de lo que te hice… aquella vez.

—Hiccup, no éramos nosotros en ese momento, esa vez es como si hubiera sido Camicazi.

— ¡Pero no fue así… siempre fuiste tú! Tú fuiste la afectada ¡sólo porque no supe lidiar apropiadamente con Eero! —exclamó exaltado.

—Hiccup, cálmate. —pidió ella tomándolo de las mejillas. —Sabes que no te guardo rencor por lo que pasó, sólo dejémoslo atrás y sigamos adelante.

—Es que… es sólo que…—respiró. Se soltó de ella y tomó su prótesis para ponerse de pie.

— ¿Te vas a ir?

—No, es sólo que necesitaba ponerme de pie por un momento. —contestó empezando a hacer flexiones para quitarse el nerviosismo, la duda y la culpa.

Astrid lo imitó y vio como trataba de des estresarse de alguna manera; pensó que se estaba apresurando y se estaba dejando llevar por todos los comentarios de sus amigas, así que lo tomó de las manos y lo acercó a ella para danzar un poco.

—Esto se siente mucho mejor. —opinó Hiccup empezando a danzar lentamente sin música,

—No te mueves mal Haddock.

—Tú tampoco Sra. Haddock.

—Qué lindo… me gusta.

Siguieron danzando al ritmo de una inexistente música, sólo guiados por el uno y el otro,y cuando llegó el final de la inaudible canción se detuvieron frente a frente.

—Hiccup, quiero que me observes…—susurró Astrid de repente desconcertando al castaño.

— ¿Qué… qué? ¡¿QUÉ?!

Empezó a balbucear pues de repente su esposa había decidido deshacerse de su blusa para dejar expuesto su pecho el cual estaba cubierto sólo por un vendaje que le servía de sostén, pero que no duró mucho puesto ya que la rubia se deshizo también de este.

Astrid estaba que hervía de la vergüenza al estar frente a su marido semi desnuda, pero estaba dispuesta a olvidar y seguir adelante y sólo esperaba que Hiccup la acompañara en esa nueva aventura.

—Tócame por favor…

Hiccup aún era incapaz de pronunciar palabras alguna, pero su vista estaba bien puesta en ella y esa parte que sólo había podido apreciar en partes, pero que verla ahora completamente expuesta le estaba causando una terrible taquicardia.

Astrid al verlo aun indeciso, tomó su mano para conducirla a uno de sus senos; sin embargo antes de que llegara a tocarla, Hiccup se zafó y la abrazó.

— ¡Ay, dioses! Me siento como un idiota… lo siento… es que quería cubrirte. —exclamó exaltado y más se exaltó al sentir el pecho de su lady desnudo chocando contra el suyo el cual aún estaba cubierta por la camisa.

En conclusión, una pésima idea, aunque tenerla entre sus brazos pronto le dio una sensación de confort.

—Descuida, me gusta así, ¿me puedes abrazar más fuerte, por favor? —trató de bromear Astrid con la situación.

—Muy graciosa Mi lady. —bufó Hiccup cerca de su hombro desnudo, del cual pudo apreciar lo blanca que era la piel de su lady, así como unas cuantas pequitas.

Pronto se encontró explorando la longitud de su espalda desnuda sólo con sus manos, roces que causaban a Astrid cosquillas y gran excitación al sentir que Hiccup por fin estaba cediendo.

—Mis manos también quieren conocer tu espalda Hiccup…

Este dio una risita, no cabía duda que era mujer excepcional que lo amaba y lo había perdonado, por lo que no tenía que temer.

Se separó un poco de ella, e imitándola se quitó la camisa para dejar su torso expuesto. Astrid suspiró al verlo, no era la primera vez que lo veía así, pero en ese momento lo sentía como si fuera la primera vez que lo veía. Su delgado, pero fuerte cuerpo, y ese abdomen que se apreciaban poco pero que para ella era una magnifica vista.

Se abrazaron de nuevo, sintiendo la desnudez del otro y siguieron con el juego de caricias en la espalda.

—Aunque creo que tus manos ya me conocían muy bien, no olvido que tú me cuidaste cuando perdí la pierna. —susurró Hiccup empezando a besar su cuello.

—Ohhh… no vale si no estabas consiente. —gimió ante su tacto.

—Si tú lo dices. —rio Hiccup tomándola de las mejillas para besar sus labios.

Astrid no supo en qué momento los papeles se intercambiaron, pero le alegró que Hiccup por fin se perdonara así mismo para sólo concentrarse en ellos; aunque no faltó aquella pregunta.

— ¿Estás segura?

—Sí, muy segura. —respondió Astrid lanzándose a sus labios para devorarlos con los suyos.

Un beso llenó de pasión, urgencia y necesidad por clamar lo que ambos se habían contenido desde tiempo atrás, algo que sólo eran fantasías para ellos, pero que en ese momento se estaban haciendo realidad.

Hiccup dejó su timidez por un lado y acarició cada parte de su mujer, cuello, hombros, senos y se deleitó besando cada parte ellos, llevando a su esposa a un nivel de placer que ambos desconocían.

Luego sus manos comenzaron a recorrer otros caminos que aún estaban cubiertos con las prendas; cuando se dieron cuenta de aquella interferencia se separaron para admirarse el uno al otro. Y lo roles cambiaron, Hiccup tomó la iniciativa y sin quitar sus ojos de los de su lady procedió a bajar sus leggins con sumo cuidado, cuando llegó al final de sus piernas, ella lo ayudó para deshacerse de las prendas. Una vez desnuda, se alejó un poco para admirarla y …

—Eres hermosa. —susurró embobado viéndola de arriba hacia abajo.

Astrid sonrió y aunque había algo de pudor en ella, se sentía muy segura de si misma y le agradaba que Hiccup la observara con devoción; sin embargo ahora era su turno. Y se acercó a él para desabrochar su pantalón, aunque no lo bajó, ya que su esposo necesitaba quitarse la prótesis primero; por lo que sólo lo llevó con ella para seguir el juego de besos y caricias acostados en la pila de pieles, una vez ahí Hiccup solicitó un poco de tiempo para quitarse sus prendas y quedar en igual condiciones que ella.

—Siento que el corazón se me quiere salir. —susurró Hiccup una vez que dejó caer su cuerpo desnudo con el de ella.

—El mío también. —acarició Astrid su mejilla. —Te amo Hiccup.

—Y yo a ti Astrid.

Que pronunciara su nombre la hacía sumamente feliz, así que lo atrajo hacia ella para besarlo en los labios, mejillas, morder sutilmente su cuello al sentir las caricias de él sobre su piel, sus senos, los cuales apretaba con sus manos, y sentir su intimidad cerca de la él, la cual ya estaba más que listo para ella.

Pidiendo nuevamente una aprobación visual por parte de él, Astrid asintió indicando que ya estaba lista para recibirlo. Hiccup se movió de entre sus piernas y procedió a consumar, no un matrimonio, sino su amor.

Fue extraño para Astrid sentirlo dentro de ella de nuevo; sin embargo diferente a la primera vez, pues ya no había nada que se interpusiera, sólo era que no estaba acostumbrada. Lo mismo pasó con Hiccup, a comparación de su primera vez, ahora sentía gran placer, y como aquella vez, espero a que su lady se acostumbrara a él antes de empezar con los lentos movimientos.

Su esposa empezó a gemir conforme se movía y poco a poco empezó a aumentar el ritmo y a gemir al igual que ella; pronto ella cooperó y movió sus caderas al ritmo de él para dar una sensación de mayor placer.

—Oh… Hiccup… —susurraba acalorada.

—Astrid… ¿estás bien? —preguntó este excitado besando sus labios.

—Ajá…—respondió está aferrándose a su espalda, mordiendo su hombro ante la ola de excitación que estaba sintiendo.

En la cueva sus gemidos hacían eco por todo el lugar , pero se acallaban en el exterior gracias a la cascada. Pronto los dos aumentaron el ritmo de su movimiento y se dejaron llevar por el placer del momento, luego intercambiaron posiciones, Astrid quedó encima de su esposo y se movió de tal manera de no romper la unión en la que se encontraba, al mismo tiempo que alcanzaba sus labios, estiraba su cabello y su movía rítmicamente sus caderas. Mientras tanto, Hiccup estaba aferrado a su espalda, la apretaba contra él y sus manos deshicieron a medias la trenza; sentía que estaba a punto de finalizar, por lo que se reincorporó dejando a su lady sobre su regazo y la ayudó a seguir con las excitantes embestidas.

Siguió aferrado a su espalda y cabeza quedó entre los senos de ella por lo que se deleitó con besarlos y acariciarlos, para luego clamar los labios de su lady, hasta que ambos dieron un sonoro gemido indicio de que ambos habían terminado al mismo tiempo.

Ambos se dejaron caer sobre las pieles, Astrid encima de él, los dos con la respiración agitada, sudorosos por la exhaustiva actividad y con el corazón tan vibrante como antes de hacer el amor.

Ninguno decía nada. Hiccup siguió acariciando la espalda de su lady, pero su vista estaba entretenida con las sombras que se formaban en la cueva. Mientras que Astrid, sólo le prestó atención a su propia mano la cual tenía muy cerca de su boca.

—Me gustó. —dijeron al mismo tiempo.

Ambos se miraron sorprendidos y esbozaron una sonrisa cómplice.

—Quisiera hacerlo de nuevo—dijo Astrid recargando su barbilla en su torso, sonriéndole coquetamente.

—Yo también. —concordó él y la atrajo a sus labios para después invertir posiciones y cubrirse ambos con las pieles.

La noche para ellos aún no terminaba.

Continuará.

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T-T me hubiera gustado terminar la temporada, pero tengo examen de la vista, y me iba a ocupar por el resto del día. Pero espero que les haya gustado el capítulo, en el próximo, como se supone que es una segunda parte de este, habrá más momentos Hiccstrid, aunque no aseguro otro momento Hotcake con miel, o quien sabe, pero pues ahora creo yo si le aumenté de tono, digo para que valga la categoría M, bueno ustedes dirán XD.

Por cierto, en la inexistente música que bailaron ambos, generalmente yo me imagino la de Todo cambió de Camila XD.

Sección de comentarios y dudas.

Ana Gami: FF no alcanzó a poner tu comentario anterior, pero bueno, te contesto en este capítulo, todos bien prendidas con la canción. XD. Saludos.

Jessi: yeii regresaste en la mejor parte XD, digo yo, y si hubo un montón de errores, y todo por escribirlo con las prisas, XDD, pero ya quedaron o al menos los que vi, espero que te haya gustado. Saludos.

Alexandra: pues sí, ya que empezó lo bueno y así seguirá por un tiempo upsss. Xjijijijij. Saludos.

Lucero: jajaja ya me imagino, espero te haya gustado este. Saludos.

Forever Hiccstrid: bueno se supone que Snotlout y Ruffnut ya son pareja, no oficial, pero por ahí hay algo XD, en fin todos con pareja. Saludos.

Diane: jajajaja fue un boda sencillona y nada conevncional XD, ahora de plano hasta de los anillos se olvidaron, pero bueno espero te haya gustado. Saludos.

Maylu: el mero mole de los Hotcakes, XD, pues ya llegó el momento que tanto habías esperado XDD, ahora sólo falta saber la opinión, espero te haya gustado. Saludos.

Flopi: XD ese Hiccup tiene sus momentos de payaso e incluso mejor que los gemelos y sin nada de esfuerzo XD Saludos.

DarkHime: bueno, pues ya pasó lo que tenía que pasar y tendrán su temporada a sola para después volver a la realidad, y muy pronto vas a leer la reacción de Bork y de todo Berk en general, y pues Eero, es el siguiente en la lista. Saludos.

Jessy Brown: El golpe fue sólo un sueño, así que no preocupéis y por fin esos dos se casaron. XD Saludos.

Sigrir: Pues para que se responsa tu pregunta pasarán algunos capítulos más, pero ya se dio un pequeño indició de lo que hará Astrid con respecto a su identidad. Saludos.

Nina: XD muchas gracias por la euforia, me alegra que te haya gustado. Saludos.

Violeta: bueno la canción elegida en sí fue la de "Todo cambio" de Camila. No era la de mientes, aunque si tomé un poco de eso para causar intriga. Saludos.

Vivi: Pues más o menos se dio una indirecta de qué pasará con la identidad de Astrid cuando vuelvan, la notaste?. Saludos,

Sakura Yellow: Pues fue una boda rara, XD, pero ellos son raros y tiernos XD, y sí FF se pone en sus días de repente, pero si llegan , gracias. Saludos.

AstridPizarro: Muchas gracias, espero este te haya gustado. Saludos.

Ezio: por lo pronto aun no pasará nada, espero te haya gustado y a disfrutar los momentos de felicidad. XD. Saludos.

Steffani: pues se dio una indirecta de lo que harán en Berk, no sé si lo notaste, pero bueno aun no se revelará la identidad de Astrid para los berkianos. Saludos.

Inyuly Mei: Contestando a tus preguntas, por ahí hay una indirecta de lo que piensan hacer con respecto a la identidad de Astrid, y ya sabrás en el próximo capítulo lo que decidirá Hiccup con respecto a los Bog Burglars, ya que quiere darle el lugar a Astrid que le corresponde. Y sí, las chicas algún día se volverán a encontrar. Saludos.

Melody: Pues sí, esa Astrid es bien celosa al igual que Hiccup y con respecto a Berk ya pronto sabrás lo que planean hacer. Saludos.

Nordica: muchas gracias, te imagino dando grititos de fangirl XD, bueno a como yo los hago XD, super chillones XD, Espero qye haya gustado. Saludos.

Dragon Viking: XD si ya puedes descansar en paz, y sí ahora sigue la lacra de Eero, espero te haya gustado. Saludos.

Fanatico Z: bueno generalmente actualizó los domingos, XD, no he hecho cambios por le momento. Con respecto a la duda de Toothles, aun tiene su aleta completa; aunque no será por mucho tiempo y con respecto a lo de la marca, algo se hablará del siguiente capítulo, ya había leído acerca de ellas, pero sólo tomaré unas en cuentas para efectos del fic, y un poco modificados para acrecentar el drama muajajaja. Saludos.

AlbaAstrid: Sí, me encanta el hiccstrid XD, y con respecto a los fics que recomendaste creo que si vi el CEAT3, pero creo que no lo completaron T.T me pone triste que no los complete y por eso los dejo de seguir, en fin, espero te haya gustado este. Saludos.

Guest: Pues si tú no lo sabes menos yo, y bueno, no se puede complacer a todo el mundo, aunque mira el lado bueno, ya aprendiste a leer. Saludos.

A los seguidores, favoritos y lectores anónimos, hasta la próxima. Saludos.

23 oct. 16