¡Hey! Ya vine con un nuevo capi que me gustó mucho *corazoncito* Lamento el tardar en actualizar pero justo ahora me enfermé y estoy hasta el tope de tarea que aplazo como buena irresponsable que soy (?)

Ya está aquí un nuevo capítulo lleno de...Sorpresas y variedades que espero que les guste,por cierto~ Mi novio y yo aparecemos aquí...Y nuestros hijos (?) Es que él me dijo que quería aparecer en mi fic y yo le dije que está bien además un día sin tener nada que hacer nos preguntamos como serían nuestros hijos y bueno...Aquí aparecen pero descuiden,no creo que volvamos a aparecer a menos que me shipeen con él intensamente y lo pidan (?) xD Que no creo pero bueno...Y les llevamos algunos años a la "Kiseki no Sedai" Por eso él es un lindo semi treintón igual a Kise,Oikawa y Bakao mientras que yo soy una tsundere rubia igual a Shin-chan,Kasamatsu,Iwaizumi y Kageyama (?)

Meli:ewé todos queremos a ese monstruo verde que se carga entre sus piernas (?) Aww gracias,hago babear a alguien (?) Si...Lamento el no leerme pronto pero me apuraré más,lo prometo~ y no hay de que por contestarte,al contrario .u. me agrada hacerlo.

TsukiYagami74:Por fin se le hizo a Kise,tener Kise's jr. (?) A mi igual ;A; Sora-chan es un niño hermoso,por favor no me odien! y si ewé ya sabemos en que se ocupan esos chicos~ Además Muro-chin merece mucho,mucho amor por parte de Atsushi y descuida,al escribir el "nanodayo" casi muero de diabetes u Gracias por los bonitos deseitos ;u; igual *corazoncito*

AndyStrangeMc: Todos amamos a los bebés,son tan dasdsad *corazoncito gay* Yo hubiera aplicado la misma que Kurokocchi y Kagamicchi ewé hay que darle placer al cuerpo mientras se pueda! (?) Gracias por seguirme leyendo,nanodayo~

Como ven,ya casi llegamos al núcleo de la historia,a esa parte que ustedes esperaban desde hace como...27 capítulos ¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá? Puede ser mi gran noche~ Ok no pero ya casi se viene lo bueno,con esto solo se calientan motores...

¡Gracias por leer! Y no olviden pasar a leer "Fuckin' perfect" que es de AoKise,MidoAka y KagaKuro,mañana actualizaré~


Después de un divertido-Y placentero-Año nuevo para los jóvenes padres, venía una preocupación nueva. Jugar para la selección japonesa en el mundial de basketball, Midorima tuvo que trabajar durante las vacaciones en sus proyectos para poder jugar en la competencia pero todo valía la pena.

—Nee…Shin-chan…Creo que te daré algo para que te vaya mejor mañana—Susurró coquetamente Takao mientras salía del baño sin ropa interior.

— ¡Bakao! ¿Qué haces? Sabes que debo entregar aún un par de trabajos para que pueda faltar—Exclamó algo exaltado Midorima aunque por dentro se moría de ganas de posser aquel sensual cuerpo que aún no perdía su línea a pesar de dos meses y medio de embarazo.

—Solo una, Shin-chan. Aprovecha que Sei-chan está dormido—Le guiñó el ojo el azabache, logrando que Midorima perdiera su autocontrol y se lanzara a besarlo como una fiera salvaje a su presa.

Ambos comenzaron a besarse en la cama, acariciándose con lujuria y desesperación ya que el tiempo era limitado y en cualquier momento podría entrar su hijo por la recámara por el monstruo que habitaba debajo de su cama, al cual el peliverde le rogaba a Oha Asa para que no saliera por unas dos horas.

El azabache contenía sus gemidos con dificultad, haciendo que su respiración se acelerara más de lo que debería y un sonrojo inundara sus mejillas por el esfuerzo de no emitir sonido alguno; de cierta forma Shintarou disfrutaba esa situación, sonaría algo raro pero le encantaba correr algún riesgo mientras estaba con su amante, cosa que no fue desapercibida por Takao.

—Eh…Veo que Shin-chan es un vouyerista de lo peor—Confesó el de ojos azules al terminar de quitarle la última prenda que traía su amado—Estás mas duro que de costumbre… ¿Te prende estar en peligro—Midorima mordió su labio con el ceño fruncido, tratando de negar lo que era más obvio de que el agua era clara—Ya veo que si…—Kazunari deslizó uno de sus dedos con sutileza por todo su cuerpo, llegando a su entrada donde comenzó a meter la punta de su dedo, incitando al de ojos verdes que se lo comía internamente.

—Eres un maldito…—El ojo de halcón solo rió con inocencia fingida, haciéndose el desentendido acerca de lo que su esposo decía—Me las pagarás, Kazunari—El azabache gimió levemente al escuchar su nombre ser dicho con tanta lujuria acompañada de una sonrisa cargada del deseo más pasional que existía.

Shintarou se colocó sobre el azabache, acariciándole las piernas tortuosamente lento, exigiendo implícitamente a que el menor jadeara su nombre por más; cosa que logro en cuestión de minutos.

—Shintarou…Métemelo…No puedo—Gimió por lo bajo el azabache que ya movía sus caderas para sentir aquel anhelado miembro que lo llevaría a la gloria. Takao al ver que su esposo no hacía nada cerró los ojos algo resignado pero casi al instante los abrió por la dolorosa y placentera sensación que le recorría la espina dorsal.

—Pide por más, Kazunari—Takao sentía que se derretía ante el fiero toque de su pareja, asintió suavemente para acceder ante aquella petición, dejando en segundo plano el ruido que ambos comenzaban a hacer.

—Ahhh, Shintarou, cójeme, cójeme con todo lo que tengas—Midorima se relamió los labios con deseo; provocando que el menor sintiera que llegaba al paraíso con tan solo esa mirada que ya le había hecho de todo y hasta más.

El peliverde comenzó a embestir al azabache sin ningún ápice de piedad o lentitud, penetrándolo profundamente, comenzando a zarandear la cama por la fiereza del acto. Ambos se besaban tratando de quedarse unido al otro, recorriendo la boca del otro con maestría de tantos años juntos, susurrándose cosas subidas de tono en sus oídos y en caso del azabache, arañando esa fuerte espalda que tanto le calentaba.

—Ahh… Di mi nombre, di quien te hace llorar de placer—Ordenó el peliverde sin dejar de embestir al menor, comenzando a masturbarle para que sintiera aún más placer del que recibía.

—Shintarou… ¡S-Shintarou! —Gritó Takao, enterrando sus uñas con algo de profundidad, viniéndose en su pecho por estar en cuatro, sintiendo a las pocas embestidas la semilla de su esposo calentarle—Shin-chan…—Susurró el de ojos azules mientras caía sobre el colchón derrotado, sintiendo aún los estragos del orgasmo.

— ¿Qué pasó? —Ambos padres tragaron saliva al escuchar esa vocecita en la puerta de su recámara— ¡Papi, no mueras! —El niño abrazó más fuerte a su oso de peluche sin dejar de derramar lágrimas— ¡Shin-chan! Salva papi, nanodayo—Midorima se sonrojó al escuchar a su hijo decir eso— ¡Rápido! El monstruo. Atacó a papi—El azabache miró enternecido a su hijo, lanzando un par de risas por la inocencia de su bebé de un año.

—No le pasó nada a papi, solo…Ahh…—Shintarou estaba más que rojo, quedándose mudo al tratar de explicarle a su hijo de porque se escuchaba tremendo escándalo.

—El monstruo, si…Shin-chan lo golpeó cuando trató de comerme y le castigó, le quitó sus dulces y el programa de Oha Asa. Fue mi super héroe—El pequeño limpió sus lágrimas con el antebrazo, mirando a sus padres que estaban sentados en su cama con sudor en su cuerpo y tapados con sus cobijas de la cintura para abajo.

—Entonces Shin-chan super héroe—Takao asintió ante lo que dijo su hijo— ¡Shin-chan, te amo! Tu salavaste a papi, nanodayo—El peliverde solo se sonrojó ante lo que dijo su hijo—Papi, no dejar que monstruo te coma, te amo. Nanodayo—El pequeño sonrió tras apaciguar su miedo y volvió a su habitación.

—Pff…Casi nos cacha—El azabache rió levemente aunque se detuvo al ver la expresión en el rostro de su esposo— ¿Qué pasa, Shin-chan? —

—Así que super héroe ¿Eh? —El de ojos azules sonrió con ternura para darle un reconfortante beso en los labios a su marido—De nada, nanodayo—

—Sip, mi super héroe—Ambos volvieron a besarse, decidiendo que ahora que el monstruo estaba regañado, podían descansar al menos unas horas.

-/-/-/-/-/-/-

—Papi—Makoto dejó la brocha en el piso y miró a su hijo con algo de preocupación ya que no debía inhalar la pintura.

—Sora, te dije que no entraras a la habitación de tu hermano—Reo siguió pintando la pared al ver que el azabache sacaba a su hijo y lo llevaba a su habitación.

—Papi… ¿Ya no me quieres? —Hanamiya subió una ceja sorprendido, hincándose frente al pequeño azabache que miraba hacia abajo.

— ¿Porqué preguntas eso, Sora? —El joven se hincó frente a su hijo para verle bien…Era igual a su padre cuando estaba triste.

—Por Asumi-chan… ¿Tendrás otro bebé porque estoy enfermo? —Makoto sintió como su corazón se rompía al escuchar esas palabras de su hijo—Lo siento…Yo…Juro mejorar pero no cambien a Sora-chan ¡Perdona por estar enfermo! ¡Por favor no cambien a Sora tú y mami por mi hermanito! —El azabache miró a su bebé que lloraba desesperadamente— ¡Juro que alzaré mis juguetes! ¡Juro ser un buen niño pero no cambien a Sora-chan por Asumi-chan! —Hanamiya abrazó a su hijo fuertemente, tratando de esconder su rostro lloroso de su pequeño.

—Sora—Habló con toda la dulzura que pudo—Tu siempre serás mi amado bebé…Por favor, jamás pienses que te cambiaré por nadie. Tu eres mi tesoro—El pequeño abrazó a su padre con toda la fuerza que tenía.

— ¿En serio? ¿Mami y papi no cambiarán a Sora-chan por Asumi-chan? —Preguntó temeroso el pequeño.

—Jamás, tú eres único y especial. Que tengas un hermanito no cambiará nada, dulzura—El pequeño azabache sonrió un poco más tranquilo, confiando en las palabras de su padre, dejando de llorar minutos después.

—Sora-chan ama a papi Makoto y a mami Reo—Hanamiya se limpió las lágrimas antes de separarse del abrazo, sonriéndole amorosamente a su hijo.

—Y papi Makoto y mami Reo te aman mucho así que mejor ve a jugar a tu recámara—El pequeño asintió emocionado, llevando a rastras a su osito mientras tarareaba una canción, demostrando que sus miedos se habían ido.

—Creo que papi Makoto lo está haciendo bien—Makoto solo chasqueó la lengua al escuchar a su pareja hablar—Por eso es que mami Reo lo ama tanto—Hanamiya aceptó la mano que su novio le tendía para levantarse—Pero recuerda que tienes un mes de embarazo, dentro de poco no podrás agacharte—El de ojos verdosos asintió con una suave sonrisa, viendo la habitación de su hijo mayor antes de entrar a la habitación de su futuro hijo para terminar de pintar.

-/-/-/-/-/-/-

—Yoshiki, te dije que cuando papá esté dormido no lo molestes—El pequeño de tez morena infló las mejillas frustrado.

— ¡Caricraturas! Papi verlas Yoshiki—Ryou cerró la puerta de la habitación donde Aomine seguía dormido después de un turno nocturno en la estación de policías.

—Pero no Yoshiki, no molestes a papi, trabajó mucho ayer. Mejor te preparo unas galletas—Yoshiki se sentó afuera de la puerta con los brazos cruzados—Vamos amor, son de chocolate—El menor sonrió por un momento para después volver a cruzarse de brazos con su misma expresión enfadada de antes.

— ¡Yoshiki caricraturas papi! —El castaño frunció el ceño como muy pocas veces lo hacia y miró a su hijo con molestia.

—No Yoshiki, ya te dije que no despiertes a Aomine-kun ¿Entendido? Ahora ven para que te haga el desayuno—El de ojos azules se dejó cargar con los ojos llorosos por su padre, el cual estaba más hormonal por el embarazo, logrando sensibilisarlo por cualquier cosa, el pequeño Aomine miró hacia la puerta, viendo como se alejaba de la habitación.

El reloj marcó las once de la mañana y el moreno mayor descendía las escaleras con pereza, acariciando su cabello; caminando directo a la cocina para ver a su esposo cocinarle y luego ver a su hijo en la sala ver la televisión.

— ¡Hey, enano! —El menor volteó con una expresión de tristeza hacia la cocina— ¿Por qué no me despertaste para que veamos las caricaturas? —El pequeño de cabellos azules comenzó a llorar al escuchar eso—Diablos… ¿Dije algo malo? —

— ¡Yoshiki molestia papi! ¡Papi no ama Yoshiki! —El moreno fue casi corriendo hacia su hijo para cargarle y arrullarle entre sus brazos.

—No es cierto, enano. Sabes que te amo ¿Quién te dijo eso? —Preguntó con angustia el de ojos azules al ver a su hijo llorar como si lo hubieran acuchillado.

—Mami—Sakurai suspiró con tristeza, le dolía demasiado ver a su hijo llorar por un motivo inválido.

—Ryou…No le vuelvas a decir eso a Yoshiki—Le castaño asintió algo decaído por haberse dejado llevar por sus hormonas—Yoshiki, enano—El bebé se despegó del pecho de su padre para verle—Papi ama ver caricaturas con Yoshiki—El menor sonrió deslumbrantemente, provocando que la atmósfera se volviera pacífica nuevamente y colocando una sonrisa en Ryou, quien se grabaría ese gesto en la memoria cada vez que sus hormonas le pidieran a gritos explotar.

-/-/-/-/-/-/-

La generación de los milagros y Kagami ganaron durante cinco años consecutivos el título de campeones en el muncial de basketball, llevando a la gloria a Japón.

Midorima por fin había terminado su carrera y su especialidad en pediatría, el famoso modelo rubio ya tenía dos hijos junto con su esposo, el cual ya tenía un alto puesto en una de las cadenas televisivas más importantes de Japón.

Aomine seguía siendo policía, obteniendo varios reconocimientos a lo largo de esos cinco años de carrera. Furihata y Akashi ya eran un matrimonio y el imperio Akashi prosperaba cada vez más y más gracias a la astucia e ingenio de su líder. La familia Murasakibara ya había terminado de pagar al pelirrojo su pastelería que pornto abriría otra sucursal y por último, Kagami Taiga ya era un indiscutible titular de los Lakers mientras que su esposo era profesor de kínder donde sus hijos acudían.

—Vamos Kiseki-kun, no te pasará nada. Mamá estará donde siempre—El pequeño pelirrojo apretó un poco más la mano de su peliceleste progenitor.

—Pero tengo miedo…Ya no estarás tu ni Kuroi o Kage—El peliceleste bajó a la altura de su hijo para acariciarle el cabello dulcemente.

—Vamos Kiseki, tu puedes—Susurró un pequeño de cabellos azules y ojos rojos.

—Si Kiseki, tu puedes…—Susurró el otro niño que era idéntico al pequeño peliceleste que había hablado antes. Los gemelos Kuroi y Kage Kagami. Hijos del afamado basquetbolista Kagami y en esa escuela, de su profesor Kagami Tetsuya.

— ¡Hey, Kiseki! Come on, friend—El pequeño pelirrojo se sonrojó un poco al escuchar la voz de su rubio vecino y mejor amigo; Alexander García, sobrino de la entrenadora personal de su padre.

— ¿Alex? —Preguntó el chico con entusiasmo— ¿Qué haces aquí? —

—Pues yo vengo a esta escuela ¿No te acuerdas? —Kiseki desvió la mirada sonrojado al haber hecho esa tonta pregunta.

— ¡Hey, Alex! —Exclamó un pequeño rubio con una radiante sonrisa en su rostro— ¿Ya nos tocará el mismo salón? —

—Lo siento Michel pero no, tu eres un año menor…De hecho irás en su salón—El de ojos azules señaló al pelirrojo que se armaba de valor mientras su madre se ponía de pie para entrar a la escuela.

—Hola, soy Michel ¿Cómo te llamas? —Preguntó el pequeño al ver al pelirrojo.

—S-Soy Kiseki—

— ¡Michel! ¡Te dije que no corrieras! Mamá no es de esas personas que corren mucho—Los rubios rieron al ver a una joven de alrededor de treinta años llegar agitada a donde estaba el niño.

—Vamos Yuusei-san, deja a Michel correr—La rubia miró con una macabra sonrisa al moreno que venía cargando a un bebé.

—Como tu no eres el que lo debe de alcanzar…Maldito Yael—El moreno rió al ver a la rubia con el ceño fruncido, robándole un beso para ver como todos los colores se le venían al rostro—Me las pagarás después, pedazo de…—

— ¡Papá! ¡Mamá! Hice un nuevo amigo, se llama Kiseki—El pelirrojo saludó tímidamente a los padres del rubio, los cuales actuaban con cierta semejanza a los padres de Seitarou.

—Igual que tu padre…El primer día de escuela en la primaria y ya tienes amigos…—La joven se puso de cunclillas, besando la mejilla de su pequeño; el cual sonrió brillantemente y luego fue corriendo hacia donde estaba Alex para jugar basketball con el balón que su tía le había regalado.

—Ya ves Kiseki, no debes de preocuparte—El pelirrojo asintió emocionado ante las palabras de su progenitor, corriendo casi al instante hacia donde estaban los rubios jugando un One on One.

—Ahora nosotros vamos al kínder—Los gemelos asintieron, caminando detrás de su madre para ir a su salón.

El día pasó rápidamente y ya era recreo, los de kínder salían al patio al mismo tiempo que los niños de primero y segundo de primaria.

— ¿Y bien? ¿Cómo te ha ido en tu salón, Kiseki? —El pelirrojo contestó emocionado a lo que su peliceleste progenitor le preguntó, contándole que ya tenía amigos que también les gustaba el basketball y que el niño rubio de la mañana también iba en su salón.

—Hey, Kiseki; ven. ¡Michel y yo queremos jugar basketball contigo! —El pelirrojo dejó su cartón de leche en la mesa donde su madre estaba sentado para ir corriendo hacia donde estaban los rubios.

—Pero somos tres, Alex…Necesitamos uno más—Replicó el rubio de ojos cafés.

—Yo tengo dos hermanos, si quieren podemos jugar los cinco—

—Me parece bien. Son niños de kínder así que dos contarán como uno—Alex asintió ante lo dicho por Michel. Kiseki llamó a sus hermanos que hacían un castillo de arena para que jugaran.

—Ellos son Kuroi y Kage—El de ojos cafés se quedó sorprendido al verlos.

— ¡Son igualitos! —Alex asintió ante lo dicho por el otro rubio, recordando que cuando los vio por primera vez se espantó por ser idénticos.

—Kiseki ¿Jugaremos contigo? —Preguntó Kage casi en un susurro.

—Si Kage, ustedes tres jugaran contra Michel y contra mi—Los niños de tercero de kínder asintieron ante lo dicho por el rubio de ojos azules, yendo a su posición.

Michel rebotó el balón un par de veces, comenzando a correr con él. Kiseki corrió hacia el rubio, el cual dio una vuelta y le lanzó el balón a Alex pero grata fue la sorpresa de ambos al notar como el balón se desviaba hacia donde estaba Kiseki, el cual lo cachó para anotar la primera canasta del juego.

—Impresionante ¿No? —Michel asintió asustado ante lo dicho por Alex.

— ¿Fantasmas? —Susurró con un hilo de voz, abrazándose a si mismo para no morir de miedo.

—No, gemelos—El otro rubio ladeó la cabeza como tratando de entender—Kuroi y Kage son especiales…Ellos no pueden encestar o correr mucho, son invisibles—

— ¡Eso es, chicos! —Kiseki choco ambas palmas con cada uno de sus hermanos, los cuales sonrieron suavemente.

El partido comenzó a llamar la atención de todos a su alrededor; de pronto todos los niños se sentaron alrededor de los cinco que jugaban basketball, incluyendo algunos profesores.

—Vamos Michel, nos van ganando por cinco puntos—Los rubios estaban agotados ya que debían turnarse para cubrir a los hermanos y de pensar hacia donde se dirigía el balón.

La campana tocó una vez, avisando a los profesores de que los más pequeños debían volver a su salón ya que a la segunda campanada los grandes salían; tanto era el ensimismamiento de los profesores y niños que no escucharon la campana.

—Esta vez no—Michel interceptó un pase de los chicos y encestó de tres puntos, cerrando la brecha a solo una canasta.

—Vamos chicos, debemos ganar—Alentó Kiseki a sus hermanos, los cuales ya estaban jadeando por el esfuerzo. Tetsuya iba a intervenir para que pararan pero no pudo hacerlo después de ver esas decididas miradas en sus hijos, rememorándole aquellos tiempos cuando jugaba en Seirin.

De pronto no solo los más chicos estaban ahí, los alumnos mayores veían estupefactos el juego de los cinco niños, todos comenzaron a murmurar mientras veían el partido.

—Él es el hijo del basquetbolista Kagami—

—Wow, que honor ser su hijo—

—El chico tiene talento—

Los murmullos siguieron un par de minutos más hasta que un maestro se dio cuenta de la hora, disipando a la multitud que empezaba a animar a los rubios y al pelirrojo ya que los pequeños pelicelestes eran prácticamente opacados por ellos tres.

— ¡Ahora! —Gritó Kiseki al momento de aventar el balón a uno de sus hermanos. Kuroi cachó el pase, aventando el balón a Kage, el cual fue interceptado por Michel. Justo cuando saltaba para anotar en la pequeña canasta adaptada para ellos, el pelirrojo saltó interceptando el balón que iba hacia el aro, comenzó a correr al lado contrario al son de las porras, burlando a Alex con dificultad, anotando en el momento en que un profesor sonaba un silbato; estremeciendo a la multitud.

— ¡Son geniales chicos! —Exclamó el de ojos cafés tratando de tomar aire.

Los niños de kínder fueron de nuevo a su salón por órdenes de sus maestros, todos los de la primaria comenzaron a alabar al dúo de primero de primaria y al rubio de segundo. Los gemelos iban a cada lado de su madre tomándole de la mano, viendo a la multitud que cargaba a su hermano y a sus amigos.

—Ustedes también lo hicieron bien niños—Los hermanos vieron a su madre para volver a voltear sincronizadamente hacia la bolita que pronto se dispersaba cuando tres maestros llegaron.

Las clases finalizaron tras el receso más memorable en años. Kiseki hablaba con Michel acerca de basketball encaminados a la salida, siendo abrazados por Alex cuando éste salió de su salón.

—Felicidades, Kiseki—Kiseki y Michel se asustaron al escuchar esas palabras venir de la nada, abrazándose por instinto ya que ambos le tenían miedo a los fantasmas.

—Son Kage y Kuroi—Dijo entre risas Alex al notar a los gemelos que estaban tras de llos, el pelirrojo y el rubio se sonrojaron, soltándose casi al instante.

—A-Ah…Gra-Gracias, chicos—Contestó sonriendo el pelirrojo.

—Por cierto ¿No han visto a un niño de primero de kínder? Es un niño de pelo negro y ojos café claro—Los gemelos negaron a la par ante la información que les daba Michel.

—Ya ves, hoy no llegué tarde por ustedes. Mi libro vendió mucho así que no llegaré tarde pos ustedes unos dos meses—El de ojos cafés sonrió al escuchar a su padre tras de él.

—Wow…Tu papá es cas tan alto como mi papá—Exclamó Kiseki con una sonrisa al ver a un joven de tez bronceada con cabello largo y lacio cargar al rubio.

— ¿Y Yael? —Michel subió y bajó sus hombros en respuesta a la pregunta de su padre—Bueno…Mucho gusto niños, soy el papá de mini Yuusei—

— ¡Papá! —El pequeño se sonrojó y le jaló el cabello levemente, provocando que el chico riera— ¡No soy tsundere! —Kiseki y Alex se vieron como tratando de entender la palabra, llegando a la conclusión de que no sabían su significado.

—Ah, ahí está el pequeño Yael—El pequeño azabache fue corriendo hacia su padre, colgándose de su pierna prácticamente—Bueno, fue un placer haberlos conocido niños—Los niños le sonrieron al señor que tenía unos treinta años pero no se le notaban.

—Perdonen, estaba con unos libros y no pude, el autor se enojó y tuve que…Lo siento, chicos—El azabache rió al ver a la rubia casi escupir un pulmón por venir corriendo del auto estacionado a unas calles que minutos antes venía a máxima velocidad entre las calles.

—Tú siempre llegas tarde mamá—La rubia rió levemente con la mirada hacia otro lado ante lo dicho por su hijo. El pequeño rubio se despidió de sus nuevos amigos, dejándose llevar sobre los hombros de su padre, comenzando a relatar su día con emoción a sus padres, los cuales solo iban tomados de la mano riendo por el relato de su hijo.

— ¡Campeón! ¡Niños! —Alex, Kiseki y los gemelos voltearon hacia la entrada principal, reconociendo al hombre que venía vestido de traje con una sonrisa y energía que se contagiaba.

— ¡Papá! —Gritó Kiseki al ver a su padre de pie frente a la escuela.

—Hi, Uncle Taiga—Dijo el rubio al ver al pelirrojo de pie.

—Su padre es rápido—Los pequeños de ojos rojos asintieron ante lo dicho por su madre, el cual los cargó para ir con su pelirrojo progenitor.

—Vamos Alex, tu tía no pudo venir porque nos está preparando una sorpresa para los seis—El rubio sonrió emocionado, corriendo junto a los mayores que se daban un leve beso caminando rumbo al auto.


¿Y bien? ¿Qué les pareció? Lamento si no les gustó a mi x Yael pero debía hacerlo ;A; era una promesa tipo Ogiwara-Kuroko (?) Si lo odiaron juro no volverlo a poner uwú y si no...Pues tampoco lo volveré a poner xD Quizá solo Michel~