36- Los hombres son idiotas.

Anna se dirigió a una de las tiendas del aeropuerto, tenía hambre. Tal vez se compre unas galletas o algunos fritos.

Ahora que Pilika estaba haciendo quién sabe qué con Ren, tenía oportunidad de pensar; tenía que hablar con Kino en cuanto tenga tiempo, quería saber qué le ocurre o porqué decía tantas incoherencias. Primero "ya no están comprometidos, ahora eres la prometida de Hao, el cual intento matar a tu ex prometido"; después, en plena fiesta de compromiso, le dice que siempre supo que ella e Yoh estaban hechos uno para el otro, que ella tiene ese temple que Yoh no tiene y él tiene esa bondad que a Anna le falta. Y ahora se entera de que la abuela le dice a su nieto que no se meta en la relación de su hermano mayor y su ahora futura esposa, ¿la vejes le afectó o qué?

Bueno, ser la prometida de Hao Asakura no era tan malo, tenía esa diversión malvada que a veces la sacaba de quicio, como su costumbre de andar caminando por la vida sin camisa, o su enorme ego que siempre salía a la luz. También le molestaban las continuas peleas de Hao y Horo. Como hace un mes, ella había puesto al castaño un entrenamiento muy duro por acoso e invasión a su privacidad.

—Vamos, no te vi nada —refunfuñaba Hao mientras sostenía todo su peso con una mano. Anna estaba enfrente de el con una mano en forma de puño y la otra sosteniendo un cronometro apagado.

—No me importa, esto te enseñará a tocar la puerta de mi habitación —repuso la rubia un poco enojada—. En especial mientras me estoy cambiando.

Hao rió por lo bajo, la verdad es que ya sabía que Anna se estaba cambiando, pero entró más por las ganas de verla enojada que por otra cosa. Pero, también, el ver la cara roja y los ojos brillantes de enojo de su hermano al escuchar las maldiciones de Anna "pervertido degenerado, ¡yo te enseñaré a nunca entrar al cuarto de Anna Kyouyama sin tocar!"

—De qué te ríes, idiota —demandó Kyoyama mirándolo enojada. Ese estúpido quién se cree—. Maldito oportunista.

Una vez que Anna estuvo medio satisfecha al ver a Hao Asakura todo magullado, le permitió ir a cenar. Sin bañarse y todo sudado por el entrenamiento tan duro al que fue sometido, se fue un poco aprisa al comedor.

Tamao los esperaba con la cena lista, ya solo faltaban ellos. Horo estaba sorprendido de que Anna pudiera controlar a el loco de la familia Asakura, después de todo los intentó matar a todos. Sin embargo, con ese carácter de la rubia, hasta él, que no hizo nada, se puso banco como la cera.

Yoh veía indiferente la comida y comía tranquilo, pero eso no evitó voltear a ver a su hermano con el ceño fruncido. Nunca pensó pensar—y que valga la redundancia— que extrañaría esos castigos. El joven mordió con un poco más de fuerza de a necesaria su croqueta.

—Vaya, al final "el gran Hao Asakura, dueño de todo y todos. Respétenme porque son unos diminutos o matare a todos" fue controlado por una chica —se burló Horo mientras veía a Hao con lo ojos llenos de burla e imitaba su tono de voz, un poco mal a decir verdad. Provocando que Hao lo mirará de muy, muy mala manera.

—Quieres ser quemado, azulito —amenazó Hao tensando los músculos de los brazos, y sacando una llama amenazadora de su mano. Horo se tensó pero sacó rápidamente su tablita de madera que le regaló su hermana.

—Hermano… —rezongó Pilika—, discúlpate.

—¡¿Qué, por qué? —estalló Horo poniéndose de pie y mirando a su hermanita con cara sorprendida. ¡Su hermana se pasó al lado oscuro… traidora!

La menor de los Usui lo miró con un aura negra rodeándola, asustando en el acto a su hermano.

—Está bien —dijo de mala gana mientras se sentaba y miraba a Hao con desagrado, mientras que el último lo miraba burlón—. Lo siento.

—Y tú, Yoh —llamó Hao a su hermano que fingía indiferencia ante la pelea, y solo miraba a Anna de vez en cuando—. ¿No vas a disculparte?

—Porqué habría de hacerlo, Hao.

—Bueno, hermanito, que mires a mi prometida tan seguido no es de muy buen gusto, sabes —Se hizo un silencio incomodo, Hao siempre lo molestaba con cosas incomodas y no le importaba en lo más mínimo.

Sí, ese Hao es un idiota.

OOO

—¡Ren, te estaba buscando! —Una voz femenina un tanto chillona interrumpió el abrazo que el Tao estaba a punto de responder, pero en su lugar se tensó poniendo alerta a Pilika.

Se separaron y vieron a una joven que se dirigía a ellos, de estatura normal y cabellera naranja hasta los hombros. La Inu se sintió cohibida ante la mirada interrogante de los ojos verdes de la extraña chica. Cuando estuvo cerca de ellos le sonrió a Pilika no muy convencida y le tendió la mano.

—Hola, soy Kumiko…

—Pilika —respondió un poco tensa. ¿Quién diablos era ella? Y por qué se sentía fuera de lugar y un poco tonta—. Encantada.

—Mucho gusto, Pilika. Soy la prometida de Ren —dijo mientras rodeaba el brazo del Tao y recargaba su cabeza en el hombro de él. Pilika siguió cada movimiento con los ojos abiertos, y sintió la sangre en los pies. Pro… ¿prometida?

—¿Tú quién eres? —Todos voltearon a ver a una rubia con la ceja alzada y unas galletas en la mano. Pilika estaba sería, no sabía cómo actuar así que agradeció la repentina llegada de Anna. Esta ultima posó una mano en la cadera y miraba a Ren y a la "supuesta" prometida sucesivamente.

—Oh, bueno. Soy Kumiko, prometida de…

—Ve al auto —demandó Ren, soltándose del agarre de la chica un poco molesto. Pero en ningún momento la volteo a ver.

—Pero…

—Ve —ordenó sin ningún tacto. La pelirroja miró indignada al menor de los Tao por semejante trato, miró por encima del hombro a Pilika y fulminó con la mirada a Anna. No sabía cuál era peor. Se dio vuelta y caminó hacía la salida.

Ren miró a Pilika que lo miraba con los ojos como platos y muy brillantes… no querrá llorar ¿verdad? No pudo resistir la penetrante mirada de la chica, entonces miró a Anna que, mordiendo con mucha fuerza una galleta, lo miraba con los ojos entrecerrados y las cejas juntas.

—¿Prometida? —preguntó la rubia con tonó incrédulo. Así que Ren tiene una prometida oculta.

—No es nada —dijo enojado Ren ante las miradas de las dos jóvenes, cruzó los brazos y miró seriamente a Anna—. De cualquier modo no veo porqué tengo quedarte explicaciones a ti.

OOO

—Se puede saber que haces aquí —Kumiko estaba recargada en la limusina Tao, dándole la espalda a la entrada del aeropuerto.

—Que poco amable eres con tu futura esposa, Ren Tao —reclamó la chica pelirroja. Estaba molesta, sus respectivos padres habían llegado a un acuerdo prenupcial, ella estaba comprometida con el heredero de los Tao.

—Yo nunca dije que lo serás.

—Nuestros padres…

—No me interesa lo que dijeron nuestros padres —dijo Ren seriamente, tenía los brazos cruzados y las cejas juntas. Estaba arto de que su padre intentara controlar su vida de nuevo.

Cuando llegó a su casa el miércoles de la semana pasada, lo esperaba su madre, su padre y su hermana, esta última con expresión sería.

Su padre le dijo que había hablado con una familia muy importante de China, los cuales tenían una hija muy bonita. Después de estar cinco minutos comentando las maravillas de la muchacha desconocida, Ren les exigió que hablaran claro de una vez, su padre se lo dijo. Ahora él estaba comprometido con una mujer que no conocía. Por eso desde ese día se fue a entrenar sin parar, no quería estar con ellos a menos que quisieran que destruyera la mitad de la casa.

Sabía que Jun estaba preocupada pero estaba muy enojado, y ahora esta niña entrometida no lo dejaba en paz.

—Es por la rubia altanera ¿no? Por eso tanta exigencia al saber quién era yo —espetó la chica enojada.

—No seas estúpida. Ella no es nada mío —objetó Ren con poca paciencia pero su voz tan calmada y profunda como siempre.

—Entonces es esa horrible chiquilla de cabello azul —estalló la pelirroja exasperada. ¡Prefiere a esa mocosa!

Ren perdió la paciencia y se acerco a ella, sin nada de tacto la agarró fuertemente del brazo y encaminándola a un taxi que estaba aparcando enfrente de ellos, le abrió la puerta y la introdujo al auto. Con un gran estruendo, cerró la puerta del carro.

—Desaparece de mi vista.

OOO

Ya había pasado media hora desde lo ocurrido y Pilika no había dicho ni pío. Anna no había intentado interrumpir las cavilaciones de la chica, pero de vez en cuando la miraba de reojo. Se veía que su rostro estaba tenso, y sus ojos seguían un poco abiertos.

Entraron al avión y la chica no decía nada; un niño pasó y la empujó sin querer, aun así no dijo nada.

—Anna… —llamó Pilika con voz monótona. Anna no era muy sentimental, así que si la chica azul se ponía a llorar… sinceramente no sabía que hacer.

—¿Sí?

—No nos cabíamos el look —Anna la volteó a ver con los ojos blancos y la cara roja. ¡¿Se supone que estuvo pensando en eso toda esa media hora?

Pensó en decirle algo o mínimo lanzarle algo, pero no lo hizo. La miró más detenidamente y se dio cuenta de que, en realidad, tenía los ojos brillantes.

—Estoy bien —le dijo volteándola a ver con una sonrisa bien grande… y muy falsa ya que, auque cerró los ojos, Anna pudo ver como se esforzaba en contener las lágrimas.

—Eres más falsa que Tamao vestida de pandillera —soltó la rubia viéndola con los ojos entrecerrados y con, literalmente, una gota resbalando por su sien.

Pilika la volteó a ver desconcertada, pero luego se imaginó a Tamao vestida como pandillera y pintando una pared, no pudo más que reír, agradeciendo internamente a Anna.

Tal vez esa era la forma en que ella te daba a entender que no estabas sola, que te apoyaba.

Después de un largo viaje, las dos muchachas llegaron por fin a la pensión Asakura. Pilika estaba que se moría de sueño y hambre, y, aunque no lo mostrará, Anna también. Entraron a la casa y, en la entrada, estaban todos esperándolas con las sonrisas más resplandecientes y, por el olor, con la cena preparada.

—¡Pilika! —gritó Horo con lagrimas en los ojos y cara de niño pequeño. Corrió a abrazar a la chica pero de pronto la soltó—. Hay ya, no seas tan encimosa.

Todos voltearon a ver a Horo, para pronto ignorarlo y empezaron a saludar a las chicas.

—Señorita Anna, un placer tenerla de vuelta —saludó tímidamente Tamao. No la volteó a ver, solo dijo eso con los ojos en el piso, y rápidamente se retiró para que Damuko la saludara.

Una vez de que todos saludaran a Anna, Yoh se acerco. Todos se dieron cuenta de que, derepente, el ambiente se puso muy tenso… menos Horo que estaba preguntándole a su hermana cómo le fue, cómo la trato la "amargada", etc.

—Bienvenida, Anna —susurró Yoh. No la abrazó, solo la miraba. Anna, por otra parte, se puso rígida al no saber que hacer. Hao no estaba, pero no quería abrazar a Yoh… algo le decía que no. Miedo tal vez.

—¡Vamos a cenar, tengo mucha hambre! —exclamó de pronto es Horo mientras se ponía la mano en el estomago.

OOO

Todo terminó. No se dónde esta, pero nada será igual. Él ya no esta.

Hace tres días esto acabo y desapareció, no se si volverá. Yo espero que sí, porque si no lo hace… no se qué aré.

Me hice muy dependiente desde que me salvó. Nunca pensé que iba a vivir después de escapar de esa casa.

¿Tengo que huir de nuevo?

Hao leyó todo el cuadernito hasta llegar hasta esta página, la penúltima. Estaba seguro de quién es el dueño de esta letra, aunque solo la vio una vez, aun se acuerda. Sin embargo, no entendía que tenía que ver esa persona en todo esto… aunque, si es lo que él el piensa, tiene mucho que ver.

Suspiró agobiado.

Kanna y Matti no tardarán en llegar, al igual que Opacho, así que será mejor que termine el bendito cuaderno de una vez.

Hoy es el día, iré a esa maldita casa y mataré a todos los que habiten en ella, al igual de aquellos que se interpongan en mi camino. Si aprendió algo bien es que no hay que dejar que nadie te pisotee, y si o hicieron, tienen que pagar. Ya es hora que dejen de molestar.

No soporto seguir pensando que ellos siguen vivos; antes no me importaba pero ahora… tal vez, si ellos mueren, podré sentir un poco de paz y no esa incertidumbre de encontrármelos algún día.

Por esa razón ya esta todo planeado, mañana iré a ese lugar y matare a esas dos viejas y ese estúpido.

No los dejare vivir.

Hao alzo una ceja al ver, como "firma", una gota ya seca; probablemente de una lágrima.

Se puso de pie y se subió a la rama de un árbol, ya no iba a esperar más. Cerró los ojos y dejó que la naturaleza lo invadiera, cada sonido, cada toque del aire, todo. Él era el Shaman King y si quería encontrar algo, lo haría… aunque no este muy acostumbrado a ello aun. Sintió cada presencia, todo animal que estuviera alrededor lo sintió; así que se empezó a extender. Pudo apreciar la energía de Kanna y Matti que caminaban en direcciones opuestas buscando algún intruso; se extendió más y más.

Analizaba cada energía en busca de a extraña presencia que había sentido, no había nada. Un minuto después se alertó, la encontró.

Estaba unos 30 kilómetros al norte, en el bosque pero ¿por qué estaba en movimiento? Está corriendo. La analizó detenidamente.

Abrió los ojos de pronto y sacó el aire de golpe. Sabía quién era.

Que estúpido había sido, cómo diablos no se dio cuenta antes. No es una presencia nueva, es una que ya conoce más que bien pero entre mezclada con otras tres. Cómo es posible que tardara tanto en darse cuenta… eso le pasa por confiarse.

A él mismo le había sucedido eso, cuando mató a ese monje, absorbió su energía y la del demonio, y se combinó con la suya haciéndola un poco diferente; solo volvió a ser la misma después de arduo entrenamiento para controlarlas.

Se bajó del árbol de un saltó y apagó el fuego.

Ya es hora.

OOO

Todos estaban cenando tranquilamente lo que les había preparado Tamao, muy rico a decir verdad. Horo seguía interrogando su hermana y reprochándole que porqué no le compró nada.

—Qué clase de hermana eres, ni un recuerdito me trajiste —reclamó Horo con voz sufrida mientras comía un gran bocado de comida.

—Ya te dije que no tenía suficiente dinero, ni pude comprarme un vestido que me gustó —rebatió Pilika sin inmutarse. Su hermano quería seguir alegando pero, después del último cometario, se sintió un poco mal porque su hermanita no tuviera suficiente dinero para comprarse algo que le agradase.

—Chicos —interrumpió Yoh—, tengo algo que decirles. Todos voltearon a ver al castaño interesados, pocas veces se le veía tan serió. Él estaba mirando su plato, pero finalmente levantó la vista—. Hao esta en problemas.

—De qué hablas, Yoh —preguntó Anna escéptica, no le gustaba el tono tan serió de Yoh.

—Él me dijo que te dijera que tenía una cosa muy urgente que hacer —Anna, normalmente, hubiera replicado y alegado que qué clase de prometido tiene que se atreve a dejarla sola después de un agitado viaje, pero al ver a expresión tan sería de Yoh, no dijo nada—. Pero eso no es todo. Tuve un sueño esta noche y alguien, creo saber quién es, me dijo que mi hermano peligraba. No puedo dejarlo solo.

—Pero no crees que exageras, después de todo es solo un sueño —alegó Horo intentando aparentar despreocupación. Sin embargo, el tono de voz de su amigo no le daba buena espina.

—Los sueños no son solo imaginaciones —dijo Damuko removiendo la comida de su plato, para liego levantar la vista y mirar a Horo-Horo—, en ellos puedes ver lo que puede pasar ya que nuestro subconiente guarda información que nosotros pasamos por alto. Al igual que son imágenes o eventos de los que nosotros huimos, también puede ser el medió para transmitirle información a alguien.

Anna estaba muy callada, no sabía a dónde podría ir Hao pero tenía una idea de lo que estaba haciendo.

—Tamao —llamó la rubia. La aludida de inmediato le prestó atención—, necesito que, con tu oráculo, busques a Hao.

—Enseguida Señorita… pero, si el señor Hao no quiere ser encontrado, me temo que no podré ubicarlo.

—No creo que sea el caso. Ve por el oráculo y veremos. —Tamao asintió y se paró a buscar su oráculo mágico.

Yoh estaba preocupado, a pesar de todos los malos ratos que le hacía pasar Hao, es su hermano. No puede permitir que le pase algo mientras este en sus manos impedirlo. Pero, si es la persona que él piensa que es… no esta muy seguro de qué pueda pasar.

—Ya lo tengo.

CONTINUARA.

HOLA HOLA! Ahora nos leemos más pronto:D ajajaj es que una querida lectora, por medio de Twitter me pidió que si podía esforzarme en escribir el nuevo capitulo lo más pronto posible por ciertas razones, así que invoque a mi muso y lo traje de las greñas ajaja aparte que DarKaLizZ estaba de suerte porque ya casi lo tengo todo planeado… solo que no se llegar a lo planeado,, no se si me entiendan ajajaja pero el punto es que aquí esta! ¿Qué les pareció? ¿Está muy mal? ¿Debo retirarme como autora? Ajajaja

Bueno, el momento de saber quien es a presencia esta más y más cerca! Lo que si es que quiero que sepan es que no dormí xD ya me decidí en actualizar más seguido así que hasta que no termine este fic, mis horas de sueño serán más reducidas, lo prometo.

No, enserio, estoy tan pero tan agradecida con sus reviews. Solo espero no defraudarlas(:

Me alegra que aya sido bien recibida la historia de Hao:D la verdad disfrute mucho escribiendo de el(:

Espero que les guste este capitulo, un saludo y un beso a todos y cada uno de los que están leyendo mis delirios:D

Nos leemos luego.