L- Luan me contó una historia muy llamativa sobre uno de sus shows.
H- La historia de una cumpleañera, la tal Maggie…
L- La fiesta en la que estuvo era una especie de paraíso lúgubre para gente como nosotras: todos amantes de la oscuridad, soportando la angustia de la vida. Parecía el mejor sitio, hasta la llegada de Lincoln…
H- El pobre creyó que haciendo cualquier cosa, sacaría aplausos. Pero no pudo con gente tan difícil de complacer. Su error fue no conocer a su público objetivo, como suele hacer cierta persona acá…
LZ-… Oigan, ¿Por qué me miran tan fijamente?
L- Pero llegó Luan a rescatar esa alma en desgracia. Se dio cuenta de lo que necesitaban, lo cual terminó por armar un nuevo show y remontarlo hasta el éxito.
H- Esa Maggie se ve muy parecida a nosotras, si fuese de nuestra escuela, la habríamos invitado a ser parte del club fúnebre.
L- Tal vez. Puede que en un futuro la conozcamos, mientras tanto, mostraré el siguiente poema:
Otro día
Hoy es como cualquier otro día
Mi mamá dice que es especial
Es el día de mi nacimiento
Más no distingo que va a cambiar
La turba caminando a la nada
mi odio no va a desvanecer
Mi mamá insiste en que vaya
Hacia tan insípido deber
Aún con amigos que me imitan
No puedo evitar el dolor
En el escenario, un payaso
Aburrido y perdedor
Solo le di lo que merecía
Y huyó como una sucia rata
Cuando todo estaba en la ruina
Blanco y negro tiñeron la errata
Un par de mimos apareció
Mostrando su misterioso arte
Me intrigaban y seducían
Bajo su poder intimidante
Los mimos me abrieron la puerta
Creí que nadie más me entendía
Hay almas vagando en las afuera
Carentes de burda alegría
Hoy es como cualquier otro día
Más el ayer dio una lección
Hay más de uno en esta vida
Sintiendo mi desesperación.
