Ninguno de estos personajes me pertenece, sino a la vasta imaginación de J.K Rowling
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Devuélveme la vida
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37. Devuélveme la vida
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Hermione subía las escaleras pausadamente, mientras llevaba fuertemente atrapada la carta y el hechizo que Pansy Parkinson le había entregado. La aprisionaba con fiereza, como si este fuese el más grande de los tesoros, como si su salvación estuviese ligada a esa carta y a ese mohoso pedazo de papel. La mirada de la castaña no veía nada concreto, sus pensamientos la habían transportado a un lugar lejos de la realidad inmediata. Sus pensamientos estaban puestos en las últimas palabras de la ahora morena Slytherin. Ella había echo alusión a que la marca tenebrosa finalmente se iba a posar sobre Hogwarts, a lo que ella podía deducir fácilmente que los mortífagos iban a atacar a Hogwarts ahora pronto, y si su lógica no la engañaba, atacarían Hogwarts aquella misma noche. ¿Pero cómo?, ¿será que la respuesta se encontraba en aquella carta que le había entregado Pansy? Al pensar aquello no dudo en tomar velocidad hacia su habitación, el lugar más seguro donde podía leer aquella bomba de tiempo.
Ignorando a las personas que la miraban impresionadas cuando ingreso a la sala común, siguió caminando hacia su habitación. Lo más seguro que su rostro pálido y angustiado eran lo que habían causado tamaña impresión en quiénes la habían visto. Mas ahora no le importaba que pensaran de ella, ya no le interesaban esas idiotas superficialidades, ya qué la vida era mucho más que preocuparse por el que dirán. La castaña finalmente al llegar a su habitación, cerró la puerta con un encantamiento mágico, para que nadie pudiese entrar. De ahí camino lentamente hacia su cama, y se sentó en ella con suavidad. Cuando ya estuvo bien acomodada para leer aquella carta, la abrió con ansiedad pudiendo ver finalmente la pulcra letra de Pansy Parkinson. Sin más demora y pensamientos temerosos, la castaña comenzó a leer dicha hoja
No sé como comenzar una carta de este estilo, lo ignoro por completo ya qué no soy muy asidua a escribir, pero eso ya no importa a estas alturas, ¿no?
Bueno partiendo por lo primero quería hablarte un poco de mi pasado, lo justo y lo necesario para qué comprendas un poco mi persona, aunque sinceramente siento que ya lo haces, así que está mejor dicho "para qué conozcas un poco más de mi persona". Yo desde que tengo uso de razón he sabido que mi familia era una cosa distinta a lo que debería ser una familia de verdad. Mi casa en vez de estar llena de risas y colores, parecía más bien un cementerio. Fui criada bajo una estricta educación, donde se me enseño a ser una persona fría, inquebrantable, cruel y sobre todo egoísta. Jamás conocí lo que era en verdad ser humano, ya que más que nada parecía un robot que cumplía con todo lo que se le pedía sin cuestionarse absolutamente nada. Actuaba por inercia, pro qué esa era la única manera que conocía como debía comportarme. Era todo menos humana, te lo puedo asegurar.
En fin, mi familia siempre estuvo en el lado oscuro de la magia, y te aseguró que mis padres siempre siguieron a Voldemort. Cuando yo cumplí los quince años me llevaron ante él, y sin mi consentimiento este me marco de por vida. Me había transformado en una mortífaga, sin saber realmente que significaba aquello. Para mí los mortífagos eran una especie de salvadores, que iban a descontaminar el mundo de todo mal, o sea los que no pertenecían a nuestro bando. Jamás había llegado a pensar en esos tiempos que ser mortífaga acarreaba cometer los más inhumanos y aberrantes crímenes. Estas manos que poseo han asesinado a familias enteras, familias inocentes. Estas manos están manchadas con sangre inocente, sangre cuyos dueños ignoraban que su real crimen era sólo existir.
A medida que iba cumpliendo más ordenes de Voldemort, algo más y más se rompía en mi interior. Creo que después de cometer tantos crímenes, parte de mi inhumanidad fue desapareciendo, y me fui transformando en humana. Ya sé que lo encontrarás raro, pero en la medida que alzaba mi varita contra alguien inocente, sentía que me dolía el alma. En ese instante, luego de muchos meses de seguir las ordenes de él, comencé a cuestionarme el por qué lo seguía. Comencé a pensar por mí misma y no me encontré con nada agradable. Descubrí que yo jamás había sido yo, sino un producto de lo que mis padres quisieron hacer de mí, ignorando por completo mi voluntad y libre albedrío. Desde el instante que me di cuenta de todo lo que te estoy relatando, un odio surgió desde el fondo de mí ser con tal intensidad que para mí toda la existencia era oscura y carente de sentido. Odiaba a mis padres, odiaba estar viva y sobre todo me odiaba a mí misma, por haber permitido todo eso. Por no haberme dado cuenta antes de lo que estaba haciendo. Fui débil y cobarde, me deje llevar por quiénes creía que me amaban un poco, pero realmente no me amaban. Sólo me querían por qué era útil, no por qué era una gran persona llena de virtudes. Querían mi frialdad, mi crueldad, mi oscuridad. No mi bondad, ni nada por el estilo.
Bueno te relato todo esto por una sencilla razón. Quiero otra oportunidad para redimirme, y siento que la estoy teniendo. Pero sé que no es suficiente, yo ya estoy demasiado envenenada. Pero no voy a dejar de intentarlo, ya qué se que algún día encontraré la paz que jamás he tenido. Por ello necesito tú ayuda para mi redención. Ya sé que cara estarás poniendo en estos instantes, lo más seguro es que ya estás presintiendo mis intensiones, ¿no? No es por nada que eres la muchacha más inteligente de nuestra generación y de otras. Quiero que en el momento que te enfrentes contra nosotros, escapes al bosque prohibido. Haré que él te siga bajo mis órdenes. Cuando finalmente te enfrentes a él, quiero que apliques el hechizo que estaba junto a esta carta contra él. Quiero que durante un tiempo lo mantengas distraído haciéndole recordar toda la historia que vivió contigo durante este año. Yo después de unos minutos apareceré y me enfrentaré a ti, para no parecer del bando de ustedes. Me tendrás que lanzar una maldición potente, para salir disparada lo más lejos posible de ustedes, ojala junto a unas plantas donde mi cuerpo quede cubierto, para no ser vista. De ahí tendrás que seguir mostrándole los recuerdos todo el tiempo que tú poder lo permita, hasta que aparezca ella. Te lo aseguró, esa maldita chiquilla vendrá, la conozco y sé que no se perdería el hecho de que el te fuese a asesinar. Cuando llegue el momento, yo desde mi escondite alzaré mi varita y cometeré el último asesinato de mi vida; asesinaré a esa mortífaga. Sé que aquello provocará mi muerte, pero creo que eso es lo que he buscado desde hace mucho tiempo. Quiero morir, para volver a renacer y no cometer todos los errores que cometí en esta vida. Mi redención jamás la podré encontrar en este lugar, pero sí en otro tiempo y espacio.
Concédeme aquél último favor, por favor. Sé que para ti puede resultar duro, pero de todas maneras alguien tiene que morir para devolverle la memoria a él, y así cumplir la profecía y destruir el mal. He decidido ser yo quién muera, y nada ni nadie me hará cambiar de opinión.
No hay otra manera, es la única que hay. Si quieres que todo resulté bien para el mundo mágico, seguirás lo que te pido, ¿entendido?
Cuídalo a él lo mejor que puedas, y sobre todo cuídate a ti misma, ya qué la felicidad de él depende de ti.
P.P
Hermione al terminar de leer aquella carta pudo sentir como lágrimas caían por su rostro. Así que ese era el plan de Pansy Parkinson. Ella buscaba redimir toda una vida de pecados y de maldad con su propia muerte. Ella creía que muriendo iba a poder ser perdonada, y que en otra vida iba a lograr ser ella misma, sin un lugar que corrompiese su alma oscura. Pero ella ignoraba fuertemente que la única que se tenía que perdonar era ella misma. Ella se tenía que perdonar así misma. Ya estaba la conciencia de que había cometido muchos errores, y ya no podía volver atrás para arreglarlo. Lo echo hecho estaba. Pero eso no significaba que fiese demasiado tarde, de hecho no lo era. Ahora tenía que perdonarse y darse otra oportunidad. La única forma de comenzar a cambiar y caminar junto al bien era viviendo, no muriendo. Sabía ella que alguien tenía que morir para salvar a Draco de la maldición de Samantha, y también sabía que el método que proponía Pansy no era del todo correcto. Pansy no iba a morir, Pansy no iba a sacrificarse, ya qué ella no iba a permitir eso…
Y conocía el método para impedirlo
Y ya no le importaba utilizarlo, por qué de todas maneras ella ya estaba condenada..
Una sonrisa triste se dibujo en los labios de la castaña, mientras se secaba las lágrimas con el dorso de la mano. Ya estaba decidida. Se paro con velocidad de su cama, y abrió la hoja que contenía el hechizo que Pansy le había entregado. Pudo leer nuevamente el título "Recordaus Pasauos". Ella conocía ese hechizo, ya que con el había le había mostrado a Ginny y a Ron sus recuerdos de cuando se había transformado en mortífaga. Pero era distinto hacer recordar un par de escenas y hacer recordar un año entero. El segundo requería magia antigua de la más poderosa, ya qué aquél hechizo era realmente desgastante. Iba a terminar agotada, pero tenía que hacerlo. Podía sacar una poción re energizante de su closet de pociones para obtener fuerzas para la batalla final.
Ahora el problema se centraba en que debía aprenderse bien aquél hechizo que tenía entre sus manos, ya qué si no lograba mantener a Draco en trance el suficiente tiempo, el podía asesinarla. Debía lograr mantenerlo en estado de trance hasta que llegará Hargrave…Y de ahí terminar con todo aquél maldito infierno..
Hermione tomó su varita mágica, y le lanzó un hechizo a la puerta, para que nadie pudiese abrirla desde afuera. Después de hacer aquello alzó su varita nuevamente y le lanzó un hechizo a las paredes, para que nadie pudiese oír lo que ella iba a hacer. Tenía mucho trabajo que hacer, y no quería levantar sospechas. Cerró sus ojos, y pudo sentir como una suave brisa acariciaba su rostro. Tenía el corazón en las manos, sus nervios eran excesivos, pero sabía que no iba a llegar a ninguna parte si es que seguía así. Necesitaba la mayor de las frialdades para lograr su objetivo, necesitaba guiarse ahora solamente por la razón y no por el corazón, ya qué o sino esa noche correría sangre inocente…
Hermione llevaba largas horas practicando encerrada en su cuarto aquel hechizo tan poderoso. Sentía que no le quedaban muchas energías, pero no le importaba, ya que por lo menos tenía la poción rehabilitadora de Snape. Podía ver como el sol, con rojos matices, se econdía detrás de las montañas que rodeaban Hogwart. La noche se acercaba amenazadoramente, ya cada vez quedaba menos tiempo para la batalla final. Podía sentir como todo su ser se estremecía con la sola idea.
Tantas cosas por hacer, y tan poco tiempo
Tantas cosas iban a suceder en tan poco tiempo
El tiempo
Maldito tiempo
Que pone fecha de duración a todas las cosas buenas
Bendito tiempo
Que pone fecha de duración a todas las cosas malas
Hermione dejo de mirar por la ventana y el hermoso paisaje que se presentaba ante sus ojos, y observó nuevamente donde se encontraba sentada. Ella estaba rodeada por un círculo que ella misma había echo con tiza. El círculo estaba perfectamente dibujado, tal como lo decía la hoja del libro que Pansy le había pasado. Aquél círculo poseía signos de magia antigua y palabras en latín, que eran difíciles de comprender para alguien que ignorase magia antigua. Hermione no lo hacía, de hecho era una gran conocedora de magia antigua, por lo qué no era ninguna dificultad para ella saber lo que estaba haciendo y que estaba conjurando. Estaba terminando la realización de aquél poderoso hechizo, ahora sólo necesitaba un último ingrediente para que este se activase en su persona y así poder realizarlo.
Su sangre
La muchacha temblorosa tomo su varita que ahora se había transformado en una daga. Se necesitaba un litro de su sangre aproximadamente, ya qué aquello aseguraría en un 100 la efectividad del conjuro. Sin titubear más levantó la manga izquierda de su túnica, dejándose ver su blanquecina piel brillando bajo los últimos rayos del sol. Llevo la daga hasta su antebrazo, y cortó su piel con una expresión entre resignación y fortaleza dibujada en su rostro. La sangre no demoró en brotar, manchando levemente la túnica de la muchacha. Hermione con una calma casi espantosa, llevo su sangrante brazo hacia al frente de ella, para que la sangre cayese sobre un posillo mágico que estaba junto a ella, en medio del círculo mágico.
Mientras la sangre caía sin tregua sobre aquél posillo mágico, Hermione cerró sus ojos y comenzó a recitar unas palabras en latín que había aprendido aquella misma tarde para la realización del "Recordaus Pasauos". Aquellas palabras invocaban principalmente a las fuerzas de los recuerdos, de las vivencias, de la vida, para que estas la ayudasen en su difícil misión de hacer recordar a alguien tantos meses de experiencias, tantos buenas como malas. Aquellas palabras oraban para que el bien triunfase sobre el mal, y para que la fuerza de voluntad de Hermione fuese inquebrantable en la hora de tan difícil tarea.
Tras recitar aquellas palabras, la muchacha miró el posillo mágico donde su sangre estaba siendo depositada voluntariamente. Al ver que había pasado la línea que señalaba el litro, la muchacha llevó su mano derecha hacia la herida sangrante de su antebrazo izquierdo, y recitando unas palabras logró que la herida cicatrizara milagrosamente. Podía sentir como la debilidad comenzaba a poseer su cuerpo, mas no se dejaría vencer por aquella nimiedad. Debía terminar el conjuro a de lugar, ya qué de este dependían los sucesos que se desencadenarían aquella decisiva noche. Hermione tomó entre sus manos el posillo mágico en el cual estaba su sangre, y utilizando todas sus fuerzas se levantó fieramente. Cuando estuvo de pie, alzó el posillo hacia al frente, en la altura de su pecho, y cerrando los ojos comenzó a murmurar nuevamente unas palabras en latín invocando nuevamente a la fuerza de los recuerdos y otros. Después de aquello abrió sus castaños ojos y sin dudar un segundo derramó lentamente su sangre sobre los signos y palabras mágicas que se hallaban rodeándola. Comenzó a girar, para que la sangre dibujase la figura del círculo en que ella misma estaba rodeada. Tenía especial preocupación en que la sangre bañase todo lo que estaba escrito y dibujado en el círculo. La sangre en vez de derramarse por todo el piso, pareció ser absorbida por las escrituras mágicas. Los signos y palabras antes dibujadas por el color blanco de la tiza, ahora eran de un color rojo furioso y brillaban ya en la oscura habitación. Hermione no pudo no sonreír ante tal hecho. El hechizo ya estaba completo, ahora ella era capaz de generar el Recordaus Pasauos, así salvando a Draco Malfoy.
Pasaron unos minutos donde la castaña no se movió, tenía los ojos cerrados y parecía disfrutar ese momento de soledad, ya qué en ese silencio podía conectarse consigo misma. Necesitaba un momento de paz ante la tempestad que se estaba creando alrededor de ella. Necesitaba orar para que todas las cosas resultaran de la mejor manera, necesitaba
mentalizarse para las difíciles horas que se iban acercando sin piedad alguna. El tiempo no podía ser detenido por nadie, ella tenía que cumplir aquella noche su misión de ser. De repente escuchó unos fuertes golpes en la puerta de su habitación, y escuchó la voz de Ginny Weasley rompiendo el silencio
Había llegado la hora
-¿Hermione estás ahí?- preguntó la voz fuerte y a la vez cálida de la pelirroja
Hermione se sobresaltó al escuchar la voz de la muchacha, pero no perdió la calma. Saliendo del círculo mágico donde se había consumado el hechizo, alzó su varita y con un hechhizo no verbal hizo que todas las cosas se guardaran en un lugar que no estuviese a la simple vista de cualquier visita. Tras ver que todo estaba en su orden correspondiente, bajo las mangas de su túnica, y se giró hacia la puerta y con su varita hizo que esta se abriera
-Entra Ginny..-dijo Hermione con voz cansada, mientras veía a la pelirroja entrar a la habitación con el rostro preocupado- Lo siento por no abrirte antes, es que estaba concentrada leyendo el texto de Aritmancia para el examen. Ya sabes que un ramo muy tedioso..
-Sí lo sé, querida..-dijo Ginny con una sonrisa torcida dibujada en su níveo rostro- Pero sólo me preguntó donde se encuentran tus libros y apuntes..- preguntó con una inocencia fingida
-Lo acabo de guardar- dijo Herimione naturalmente, con una sonrisa de satisfacción- No me gusta recibir a la gente en mi pieza con un gran desorden. Sería mala educación..
-Más mala educación creo yo, es no contarle lo que te pasa a una amiga tuya..-dijo fieramente la menor de las Weasley a Hermione. Sus ojos brillaban peligrosamente- Hermione realmente me preocupas, eres una persona a la que quiero demasiado, y si algo te esta acongojando te lo suplico por lo que más quieras que confíes en mí..
-Ginny yo no ..-comenzó diciendo la castaña serenamente, mas fue interrumpida violentamente por la Gryffindor
-¡Mierda! ¿Quieres dejar de mentirme por favor? – dijo Ginny con dureza, cortando todo el discurso de la castaña de qué nada le pasaba- Sé que tienes planes y secretos, y no los voy a obstaculizar ya qué sé que son para el bien, pero por favor déjame ayudarte a cargar esa carga..
-Ginny..-susurro la castaña con una sonrisa triste. Sus ojos expresaban angustia y preocupación, realmente necesitaba confiar en alguien. Con una de sus manos saco un cigarro y lo prendió con su varita- Tú sabes que me gustaría confiarte mi más grandes secretos y planes, pero sabes que es algo que debo cargar yo. No quiero que nadie más padezca por mi culpa, no quiero que nadie más muera por mí culpa..
-Eso no lo decides tú, Hermione..-dijo Ginny tristemente, mientras se acercaba hacia la castaña, y en un acto totalmente impredecible la abrazó con fuerza- Quiero que sepas que puedes confiar en mí en todo momento, y que siempre estaré junto a ti. En las buenas y en las malas, como verdaderas amigas, como verdaderas hermanas..-susurró la muchacha al oído de Hermione, mientras la abrazaba con más fuerza
Hermione se dejó abrazar, y a la vez abrazó a su pequeña amiga con cariño. Era ella justo lo que necesitaba en aquellos momentos de desesperación y de angustia. Era justo lo que necesitaba en esa tortuosa espera de antes de la batalla final, esa batalla donde todo se definiría.
Hermione y Ginny bajaban por las escaleras de las habitaciones de las mujeres de la casa de Gryffindor con una expresión de total tranquilidad en sus rostros. Ambas podían percibir que el final estaba cerca, mas sabían que ya no podían huír de él, ahora lo más importante era aceptar lo que viniese estoicamente. Esa era la razón de ser.
Ambas muchachas iban de la mano, demostrandose con aquél pequeño gesto el gran amor y amistad que sentían mutuamente. Habían pasado fantásticos y terribles momentos juntas, y su amistad había prevalecido sobre ellos. La amistad era más fuerte que aquellos hechos y también monotonías que atentaban con aquél hermoso tesoro que ellas atesoraban con fiereza.
Habían sido amigas desde los comienzos de sus estadías en Hogwarts, y se habían apoyado cuando las cosas no resultaban placenteras y amigables.
Amigas en las buenas
Amigas en las malas
Esas son las verdaderas amigas
Las que pueden adivinar lo que estas sintiendo y pensando en los más triviales momentos sin que uno este expresando ninguna palabra. La persona que es capaz de darse cuenta con tan sólo mirarte a los ojos lo que te pasa. Esa es una amiga de verdad.
La que no te abandona, la que te acepta con tus diferencias. La que te dice cuando estas terriblemente equivocada, ya qué teme que sufras y que vayas por un camino tortuoso que sólo puede acarrear desgracias y tristezas.
La amiga es quien sin tener que verla todos los días, sabes que ella está contigo si lo necesitas.
Ellas eran eso y mucho más
Es que simplemente la amistad no se puede expresar por escrito, es demasiado grande y maravillosa para poder decir descrita. Con mis palabras no lograría hacer justicia a tan magnifica relación
Harry y Ron las esperaban en la escalera, con el rostro algo preocupado, lo que alerto a Hermione inmediatamente de que el plan de los mortífagos para sacarlos del castillo y atacarlos se estaba llevando acabo. Harry cruzó la mirada con Hermione y en silencio pudieron comunicarse que la batalla final estaba ante sus narices y que ya no se podía evitar más. El rostro pálido del moreno denotaba una fuerte preocupación, no por él ni por Hermione ya qué ese era sus destinos. La preocupación iba dirigida hacia los dos hermanos Weasleys que ignoraban la gravedad del asunto. Temían que salieran dañados, pero no podía evitar que ellos se involucraran ya qué les impedirían marchar o también estaba la posibilidad de que con lo testarudos que eran los acompañasen igualmente.
-Hagrid nos mando una nota hace un rato, pidiéndonos que fuésemos hacia su cabaña. Parece haber sucedido algo grave, ya qué la carta no es tan típica de Hagrid..-dijo Ron seriamente, mientras le dirigía una mirada a Hermione, cual tenía los ojos puestos fijamente en la carta
-¿A qué te refieres con que no es "típica" de Hagrid?-preguntó Ginny extrañada, mientras miraba inquisitivamente a su hermano
-No lo sé, pero parecía demasiado insistente en que debíamos ir a verlo. Te juro que creería que no es de Hagrid..-dijo Ron suspicazmente mirando a su amigo, cual seguía meditabundo, mirando la oscuridad de la noche a través de la ventana
-¿Deberíamos ir o no?-preguntó Ginny a su hermano, mientras caminaba hacia el meditabundo Harry, tomandolo de la mano con dulzura- ¿Qué crees tú, Harry?- preguntó ella con ternura
Harry giró su rostro y la miro durante unos segundos. El cabello pelirrojo le caía libremente sobre los hombros, y tapaban algunos mechones el hermoso rostro de la muchacha. Al verla tan hermosa, tan frágil y tan querida para él, que el miedo lo invadió como nunca lo había echo. El se moriría si es que algo malo le sucedía, jamás se lo podría perdonar. Era ella a la persona que más amaba, y también quería con locura a su familia, a sus hermanos y padres. El hecho de sólo pensar en una llorosa señora Weasley abrazada y sostenida por el señor Weasley al lado del ataúd de ella, junto al pálido y mortecino rostro de sus hermanos, lo enloquecía. Con aquella simple imagen producto de sus fantasías más horribles, se quedó paralizado del miedo mientras sus ojos verdes escrutaban aquél querido y hermoso rostro.
No, no debía dejar que ella y Ron los acompañasen donde Hagrid. Eso sería llevarlos a una muerte segura. Debía hace algo, debía evitar que ellos fueran a toda costa.
El destino de Hermione y de el estaban sellados, pero el de ellos no.
El no podía ser tan egoísta de dejarlos morir, jamás podría. Tampoco debía permitir que ellos viesen la posible muerte de el en combate junto a Hermione. Quería evitarles ese horrible sufrimiento. No quería que esos dos hermanos viesen a sus dos queridos amigos muertos.
Y con tan sólo mirar los ojos castaños llenos de angustia de Hermione, él pudo adivinar que su amiga pensaba en lo mismo, lo que lo llevó a tomar una desición totalmente impredecible. En un acto rápido sacó su varita ante la mirada impresionada de Ginny, y sin mirar nuevamente a los ojos castaños de la pelirroja el dijo:
-Impedimenta
Ginny fue impactada por el rayo rojo del hechizo, y cayó inmediatamente inconsciente sobre el sillón que estaba más próximo a ella. Ron no alcanzó a reaccionar ante el terrible acto de su amigo, ya qué fue noqueado con el mismo hechizo por Hermione. El pelirrojo salió lanzado y cayó al suelo inconsciente al igual que su hermana.
-Digamos que no fue la manera más sutil de salvarles la vida, ¿no?- dijo Hermione con una sonrisa triste dibujada en su pálido rostro- Puedo adivinar que piensas lo mismo que yo; que todo esto de Hagrid y la carta no es más que una trampa.
-A sí es. Los muy idiotas creían que no íbamos a adivinar sus intensiones..-dijo Harry con amargura mientras caminaba hacia Ron y lo tomaba entre sus fuertes brazos y lo depositaba en un sillón próximo al de su hermana
-Yo creo que su intensión era hacer que nos diesemos cuenta de sus intensiones, ¿me entiendes?- preguntó Hermione astuta y calculadoramente hablando- Ellos saben que sí vamos a enfrentarlos y que no vamos a huir. Nos conocen, son nuestros enemigos. Saben que nuestra naturaleza es ir y combatir contra ellos cuando sea manifestada la señal. Digamos que fue una manera más delicada de llamarnos a luchar contra ellos en la batalla final..-dijo Hermione con ironía en su voz, mientras tomaba a Harry por el brazo y lo miraba cálidamente- A llegado el momento Harry, ya no hay marcha atrás. Partamos..
Hermione se acercó a Ron y lo besó en la frente con ternura, mientras lágrimas caían de sus ojos.
La despedida.
Cuantas cosas le hubiese gustado decirle, pero ya jamás podría hacerlo. Ya qué para ella esa noche todo acababa. Lo sabía, lo sentía. No lo quería, pero estaba resignada a aquél destino. Se acercó a Ginny la besó también en la frente con dulzura. Su amiga, su querida amiga.
¿Podrían ellos dos aceptar su partida?
No lo sabía, jamás lo haría
Harry repitió el mismo rito que Hermione hizo con Ron, y al llegar a Ginny en un impulso irrefrenable la besó en los labios con dureza. Se separó de ella y se quedó mirandola con infinita tristeza- Si algo sale mal Ginny, procura ser feliz. Yo te estaré cuidando donde quiera que este. Por favor sé feliz, por qué te amo y no soportaría saber que mi muerte podría condenarte a una vida llena de sufrimiento..-y diciendo esto el muchacho la besó nuevamente, pero esta vez con dulzura.
-Vamos Hermione, es la hora..-dijo el muchacho solemnemente mientras se separaba de Ginny y se paraba con demasiado esfuerzo, como si la fuerza de gravedad hubiese aumentado vertiginosamente.
Y diciendo esto, ambos muchachos se tomaron de la mano y caminaron fuera de la Torre de Gryffindor, con un solo propósito puesto en sus cabezas; terminar con todo de una vez por todas. Al a penas salir de la Torre una sombra apareció entre en la sala común de Gryffindor con una sonrisa dibujada en sus labios.
Lo único que podía pensar en esos momentos que el accionar de los dos Gryffindor había sido tan predecible. Sabía ella que ellos no iban a permitir que Ron y Ginny los acompasen en su visita a Hagrid, pero ellos ignoraban que los dos Weasleys habían adivinado ya las intensiones de sus dos amigos, por lo que habían tenido un plan de resguardo ante cualquier acción de ellos.
-Son tan predecibles..-dijo la voz dulce de Luna Lovegood mientras caminaba hacia los dos pelirrojos con la varita en su mano derecha. Al llegar junto a Ron pronunció unas palabras, y ante estas el chico se despertó con gesto adolorido dibujado en su rostro
-Son tan obvios..-murmuro el adolorido, mientras se tocaba la cabeza con una mano con expresión adolorida- pero pensé que iban a ser más sutiles para dejarnos fuera del juego. Gracias Luna..-dijo el mirando a su novia, quien lo miraba con ternura mientras le leanzaba el mismo hechizo a la pequeña hermana de Ron
-Ahora si que yo voy a matar a Harry Potter..-dijo la chica furiosa, mientras se paraba en el acto- Vaya forma de hacernos desparecer del mapa, ¿por qué no a la próxima nos lanzan un Avada Kedavra?- preguntó la chica medio burlona medio furiosa- ¿Cómo estas Ron?
-Igual que tú, hermana..-dijo el mientras se paraba ayudado de Luna- Debemos seguirlos antes de que se pierdan de vista. Los muy imbéciles creían que ibamos a dejarle toda la acción del final sólo a ellos. Somos sus amigos y debemos estar en las últimas, ese es el camino que elegimos..
-Pero debes saber Ron que ellos no lo hicieron con mala intensión, sólo querían protegerlos..-dijo Luna suavemente, mientras caminaba hacia la puerta de la Torre de Gryffindor
-Pero Luna ellos no pueden decidir por nosotros nuestras futuras elecciones..-dijo Ginny seriamente, mientras seguía a su amiga hacia la puerta de la Torre- Nosotros hemos estado con ellos desde los comienzos y lo vamos a estar en el final, por muy terrible que sea. Es un acto comprensible lo que hicieron, pero eso no significa que no sea egoísta
-Lo mismo pienso..-dijo Ron mientras llegaba al retrato de la Dama Gorda y lo abría- Es la hora en que ya no nos van a dejar más fuera de sus secretos y problemas. Somos sus seres queridos y ellos lo son nuestros, no debemos abandonarnos nunca más..Menos en esta hora.
Y diciendo esto el pelirrojo desapareció por el retrato de la Dama Gorda con la varita firmemente empuñada en su mano derecha, seguida por las dos chicas que caminaban con seguridad y temor a la vez por los acontecimientos que se iban a desarrollar a continuación
…
Harry y Hermione caminaban en la oscuridad de la noche por los verdes prados del castillo de Hogwarts en dirección a lo que iba a ser la batalla final, el desenlace a lo que había sido toda su vida. Ambos caminaban en silencio, tratando de poder absorber todo lo que estaba en sus manos en ese momento; la historia del mundo de la magia recaía sobre ellos. Todo dependía de cuan fuertes, valientes y determinados estuviesen. No debeían titubear y jamás dudar.
Era ahora o nunca.
Todo el esfuerzo, la sangre, el sufrimiento y las muertes encontraban su sentido de ser en esa última batalla entre el bien y el mal. Todo se definiría en esa noche, todo se definiría gracias a los actores que iban a personificar el desenlace de años de guerra y sufrimiento.
-Sabes que si fallamos todo será un infierno, ¿no Harry?- preguntó Hermione con voz lúgubre, mientras miraba a su compañero que caminaba seriamente a su lado
-No fallaremos Hermione, venceremos sobre Voldemort..-dijo Harry tajantemente, mirando solemnemente a su amiga- No debes pensar en que las cosas van a salir mal, por qué atraerás la inseguridad, el miedo y el fracaso. Debes pensar positivo, Hermione. Vamos a vencer, hemos padecido demasiado, la gente de este mundo ha padecido demasiado por el mal de ese ser, debemos terminar con esa maldad para que nadie más sufra lo que sufrimos. Debemos proteger las generaciones futuras- dijo Harry mientras caminaba junto a su amiga. Su voz estaba cargada de emocionalidad- No podemos Hermione perder, no debemos- Es nuestra misión de vida terminar con todo esto para siempre, ¿lo comprendes?
Hermione se había quedado callada ante las palabras de Harry. Cuanta verdad habían en ellas. Ya no había espacio para dudar ni para temer. Debía ser fuerte, no sólo por ella sino por quienes viviesen en el mundo durante los próximos años. Si perdían, todo sería un reino del caos. No podía dejar que eso sucediese. No podía dejar que niños se quedasen sin padres, que niños viviesen bajo el horror de una dictadura. No podía dejar que familias se viesen quebradas por la muerte y la opresión.
Debía detener a Voldemort, por qué el mal que estaba causando estaba intoxicando a la sociedad, a las personas.
Había que pararlo ya
-Lo comprendo Harry, no debemos dudar. Debemos luchar con todo lo que tenemos a mano..-dijo finalmente Hermione con determinación, mientras le sonreía suavemente a su amigo- El terminar con Voldemort es en gran parte el por qué de nuestra existencia..- La muchacha iba a continuar mas no pudo al ver como tres personas corrían hacia ellos a una gran velocidad- ¿Son mortífagos?- preguntó la castaña con fiereza a su compañero
-No, es imposible que nos ataquen tan frontalmente..-dijo el moreno parando de caminar y girándose hacia las personas que corrían hacia ellos- No es su estilo..Pero igual creo que no nos va a agradar quienes quieran que sean..-dijo Harry sombríamente
-No puede ser..-murmuro Hermione asombrada, mientras enfrentaba a las tres personas que se habían detenido junto a ellos. Las tres personas que estaban frente a ellos no eran nadie menos que los dos hermanos Weasleys junto a Luna Lovegood. Los dos primeros los miraban con un aire de triunfo y furia a la vez
-¿Creyeron que un par de Impedimenta nos iban a detener, eh?- preguntó Ron Weasley mirándolos furibundamente, mientras levantaba su varita y señalaba con esta a Harry al ver como este sacaba su varita con la intensión de noquearlos nuevamente
-No te atrevas Harry..-dijo Ginny, mientras apuntaba ella con su varita a Hermione, cual la miraba anonadada-y tu tampoco Hermione. Este jueguito soberbio de ustedes dos se acabo, ¡basta de decidir por nosotros! Ustedes son nuestros amigos y queremos acompañarlos
hasta las últimas, ¿con qué derecho nos impiden aquello?- preguntó Ginny fríamente, mirando duramente a los dos Gryffindors
-Idiotas..-dijo Harry gélidamente, mientras miraba con sus ojos verdes a las tres personas que estaban al frente de ellos- Con el derecho de no querer que mueran. ¿Saben qué están haciendo?, ¿saben con quién nos vamos a enfrentar?- preguntó el intimidadoramente, mas los otros tres se mostraban imperturbablemente, como si las palabras del moreno y el tono de su voz no le afectaban ni en lo más mínimo
-Sí, mortífagos..-contestó dulcemente Luna, mientras se interponía entre Ginny, Ron, Hermione y Harry- Lo mismo de siempre, Harry. Pero esta vez hay una pequeña diferencia, esta es la batalla final, donde se decidirá el destino del mundo mágico, por lo que es una batalla que a nosotros tres también nos compete ya qué somos parte de ese mundo que ustedes protegen con sus propias vidas. Al igual que ustedes nosotros protegeremos ese mundo con las nuestras también, por qué es nuestro y no queremos que nuestros seres queridos y las generaciones próximas vivan el horror que nosotros hemos sufrido..-dijo la muchacha suavemente, logrando que las miradas hurañas de sus amigos fueran desapareciendo-Lo que menos necesitamos en este momento es que ustedes se enemisten, así que Ron y Ginny por favor bajen sus varitas. Tu Harry también puedes hacerlo..-dijo Luna amablemente, mientras le sonreía con dulzura- Para vencer al enemigo debemos estar unidos, así que por favor dejemos esta discusión ridícula y vamos hacia donde tengamos que ir..-y diciendo esto Luna comenzó a caminar hacia la casa de Hagrid con una sonrisa suave dibujada en su angelical rostro, dejando impactados a los demás, cuales sólo atinaron a caminar detrás de ella olvidando las hostilidades de hace unos segundos atrás..
-Nos vienen siguiendo..-dijo Harry tranquilamente, unos minutos después de que habían emprendido nuevamente la marcha
-Están detrás de los árboles..-dijo Luna resueltamente, mientras continuaba caminando con sus compañeros con total naturalidad
-He podido reconocer tan sólo cinco sombras..-dijo Hermione serenamente, mientras se abrazaba a su cuerpo. Un escalofrío le había recorrido por entera.
-Y si no me falla la vista he visto que son al menos dos mujeres, lo cual nos da una ventaja cualitativa de poderes..-dijo Ron con una sonrisa de satisfacción
-No subestimes a las mujeres Ron, creéme que te puedes llevar una desagradable sorpresa..-dijo Ginny ofendidamente, mientras caminaba junto a su hermano y le proporcionaba un pequeño golpe en su brazo
-¿Qué hacemos?- preguntó Hermione mentalmente a Harry, cual por fin parecía haber asumido el rol de líder en aquella noche
-Cuando la oscuridad de la noche nos cubra por completo se tomarán de las manos y huirán tras de mí..-dijo Harry mentalmente a sus cuatro compañeros- Estén preparados para correr con toda la velocidad que puedan..
Harry de repente paró de la nada y levantó su cabeza hacia el cielo, y cerrando los ojos se quedó estático. Los otros cuatro se detuvieron, y se giraron hacia el manifestando una falsa impresión, para que los mortífagos no sospechasen de que ellos se habían dado cuenta de sus presencias
-Solem Nocturne..-gritó potentemente Harry, mientras tomaba su varita y la alzaba al cielo, al mismo tiempo que sus cuatro compañeros se tomaban de las manos. En ese mismo instante la oscuridad rodeo aquél lugar, y la reacción de los mortífagos no se hizo esperar, ya qué estos gruñeron furiosamente y comenzaron a lanzarles maldiciones de lo más variadas y potentes
-Síganme..-susurro Harry mientras tomaba la mano de uno de sus compañeros y los guiaba por la oscuridad del bosque prohibido hacia el lugar donde la batalla se desencadenaría; el cementerio de Hogwarts
La batalla por fin había comenzado
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PRESENTE
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El grito de la maldición prohibida más letal de toda la historia de la magia cortó el frío aire que corría por el bosque prohibido. Ya no había vuelta atrás, una vida debía perecer ante la convocación de tal tamaña maldición.
Cualquier observador que hubiese visto aquella escena habría quedado profundamente conmovido. Aquel paisaje oscuro, frío. Aquellos árboles observadores pasivos de tanta desgracia y horror, parecían indiferentes ante las acciones de los seres humanos. Hacían que aquellas decisiones tan radicales para las personas parecieran totalmente insignificantes. Pero todos sabemos que no lo son. Junto a aquellos árboles, se encontraba un pequeño riachuelo, cual mojaba aquella tierra húmeda y oscura del bosque. El paso del agua se veía interrumpido por un cuerpo que se encontraba inerte sobre él. El cabello negro de la persona que se hallaba tirada sobre el riachuelo como una muñeca de trapo, flotaba. El rostro de aquella persona estaba tapado por el agua, no se podía ver que expresión tenía aquél rostro. Hermione no tenía que ser adivina para ver que en aquél rostro se dibujaba el horror ante el hecho de encontrar a la muerte antes de tiempo.
Sí, Samantha Hargrave había jugado a ser un mortal soberbio, que se había creído cercano a un Dios inmortal. Se había olvidado de su condición humana, que la hacía mortal y corrompible. Se había olvidado que esa soberbia la había llevado a su perdición. Se había olvidado que no debía subestimar a sus enemigos jamás. Fueron tantos sus errores, tanta su soberbia, que sólo logró encontrar la muerte de la manera menos esperada. Cuando creía que la partida de ajedrez la tenía ganada, se encontró con la desagradable sorpresa que era su rey el que estaba en jaque mate, y no el rey del contrario. Se había obsesionado tanto con sus propios planes de grandeza, que se había olvidado que era un simple humano con fecha de vencimiento.
Hermione Granger bajó la varita lentamente, mientras observaba todavía el cuerpo inerte de la muchacha. No podía creer lo que había echo, no podía entender donde había sacado la sangre fría para cometer aquél crimen. Pero a pesar de que parte de su alma se había muerto en ese momento, sentía un extraño alivio al saber que Parkinson iba a tener una segunda oportunidad en la vida. Después de haber leído la carta de la Slytherin había tomado la decisión de salvar a aquella muchacha, ya qué ella merecía vivir la vida para redimirse. No había sido una decisión prudente, pero ella sabía que aquella decisión no debía
pensarse demasiado. Tenía que hacerse y punto. Le dolió ver la mirada derrotada y sorprendida de Hargrave, pero sabía que le habría dolido más ver morir a una persona que merecía vivir.
No es que ella, Hermione Granger, no mereciese vivir. Ella había matado a Hargrave, por qué de todos modos iba a morir aquella noche. No era justo que alguien que podía seguir viviendo tuviese que sacrificarse justo cuando estaba caminando hacia la luz.
Pansy merecía una oportunidad
Hermione cerró los ojos duramente, especialmente cuando pudo sentir como unas pisadas se acercaban apresuradamente hacia ella. Podía sentir la ira y la frustración en el aura de la persona que se acercaba hacia ella, podía sentir como Pansy Parkinson se acercaba con ella con el rostro desfigurado de la impresión y de la ira.
No se atrevió a levantar la mirada hacia un Draco Malfoy que sentía que volvía ser el mismo.
No podía girar su rostro para mirar los ojos de la Slytherin, que se acercaba rápidamente hacia ella. No podía, no debñía ver sus ojos llenos de furia. Sabía que no la iban a entender, pero ya no había nada que hacer.
Ella, Hermione Granger, había asesinado a Samantha Hargrave
-¡¿Qué mierda has hecho Granger, maldita sea?!- grito la voz enfurecida de Pansy Parkinson. Hermione jamás creyó verla así, tan fuera de sus casillas. La morena caminaba con toda su furia sobre el pequeño riachuelo, y al llegar al punto de la castaña golpeó su rostro duramente, provocando que Hermione cayese al suelo, mojándose a causa del riachuelo que bañaba sus pies. La castaña no se atrevía a levantar la mirada, no se atrevía a encontrarse con aquellos ojos enloquecidos por la furia y el impacto.
-Levántate, maldita sea..-grito la morena fuera de control, mientras tomaba por los hombros a una débil Hermione- Me quitaste mi redención, me robaste mi salvación..-dijo la morena mientras zarandeaba a Hermione, cual no la miraba a la cara- Responde de una maldita vez, ¿por qué mierda hiciste tal imbecilidad?- dijo la morena clavando sus ojos verdes sobre el rostro de la castaña
-Por qué la redención que tu buscas no es más que suicidio..-dijo firmemente Hermione Granger, alzando finalmente la mirada. Su rostro pálido, tenía un fuerte moretón sobre su mejilla derecha, donde la había golpeado con rudeza Pansy- Tú crees que tus pecados se van a perdonar sacrificándote de esa manera tan suicida. Déjame decirte que te equivocas, que mil veces te equivocas, Pansy..-dijo la castaña con vehemencia, mientras con sus dos manos sacaba las fuertes manos de la Slytherin que aprisionaban con fuerza sus hombros. Sus ojos castañas penetraban los ojos fúricos de la morena, cual comenzaba de a poco a ceder su furia- Eres una idiota egoísta, ¿acaso no sabes que el momento del poder es el presente?, ¿cómo puedes ser tan imbécil de buscar tu muerte, cuando viviendo es la única manera de hacerte perdonar y perdonarte a ti misma?- la castaña cerró los ojos duramente, y los abrió nuevamente, con expresión cansada y triste en su rostro- Yo sé que querías ayudar a la humanidad, ayudarme a mí y a Draco y sobre todo a ti misma, pero créeme hay otros métodos. Ya verás que perdiendo la vida así de innecesariamente no sacarás nada. Debes vivir tu reconstrucción, y no va a ser fácil. Va a haber momentos en donde querrás dejarlo todo tirado y rendirte cobardemente, por qué sentirás que la carga es demasiado pesada. Pero debes recordar que todo pasa por algo, que todo tiene un sentido. No debes rendirte, debes pelear para alcanzar tu redención, y así perdonarte a ti misma- La castaña se agacho y tomo su varita que se encontraba tirada junto al riachuelo. Al recogerla nuevamente se alzó y miró con dureza a la morena- Yo ya estaba condenada a morir mucho antes, por haber sacrificado mi vida por uno de mis seres más queridos, Harry. Yo no planee sacrificar mi vida por el, fue algo que surgió en el momento de la batalla, y ¿sabes?, no me arrepiento. El esta vivo y tiene mucho que entregar, y al parecer yo ya entregue lo que tenía que entregar. Ahora estoy viva por algo casi anti natural, yo debería estar muerta Pansy, pero no lo estoy. Estoy aquí por una misión que no pude cumplir en vida, cual es hacer el bien, cumplir esa profecía y salvar a este mundo del mal de Voldemort. Yo decidí cambiar tú plan
esta tarde, cuando me pasaste tu carta. Encontraba egoísta tu posición, la encontraba hasta cobarde.
Pansy Parkinson estaba totalmente muda. No podía hablar, y para rematar las cosas, sentía como la ira que la había estado carcomiendo comenzaba a ceder por un sentimiento mucho mejor. Comprensión. Comprendía ahora el punto de Hermione, aunque sentía que no podía compartirlo. Ella había estado buscando la muerte por qué no soportaba existir con aquellas muertes bajo sus hombros, era demasiado el peso. Comprendía que Hermione tenía razón, pero no le agradaba que la castaña fuese a morir, ya qué ella era realmente una persona que merecía vivir largos años bajo el sol, junto a sus seres queridos, junto a Draco Malfoy.
Pero parecía que la vida había echo otros planes para Hermione y para ella.
-Lo que tú buscabas no era sacrificio, si no acabar contigo, suicidarte- dijo Hermione seriamente, mientras miraba imperturbablemente a la morena- Y créeme, no es la solución. Jamás la va a ser, por qué es cobarde, por qué es rendirse. Es pensar en uno mismo, sin importarte que los demás te necesiten. Y yo sé que hay personas que te necesitan Pansy, lo he visto, lo he sentido- dijo la chica antes de continuar- Draco te va a necesitar cuando yo no este..-dijo la Gryffindor cerrando los ojos cansadamente. Su voz se había tornado en un susurro al mencionar lo último- El te va a necesitar más que nunca…
-¡No digas eso!- exclamó vehemente Pansy, dejando de lado su propio silencio- Tú no puedes morir, tú no vas a morir..-dijo la Slytherin tomando los hombros de Hermione firmemente- Mírame Hermione, mírame por favor. Tú sabes que hay un método, tú lo sabes..
-No quiero que nadie de su vida por mí..-cortó tajantemente Hermione, nuevamente recuperando su dureza- Ni se te ocurra Pansy, no quiero más muertes por mi culpa. Compañeros de la orden murieron para protegerme, Viktor Krum murió para protegerme..-dijo Hermione adoloridamente, mientras sus ojos castaños se fijaban en los verdes de Pansy- No te permitiré hacer ninguna idiotez, tu tienes que vivir largos años, tu tienes que renacer de las tinieblas y crear una vida llena de luz para ti y para tus seres queridos..
-Nadie me ama..-murmuro Pansy tristemente, destruyendo sus últimas defensas
-No lo creas, hay gente que te ama..-dijo Hermione con una especie de seguridad y dulzura en su voz- Yo te amo, te he aprendido a querer en estos días, con tus virtudes y defectos. Sé que podrás sobrevivir en este mundo, y que vencerás..
-Hermione..-murmuro Pansy con una mezcla de dolor e impresión en su voz. Y haciendo algo totalmente impredecible, abrazó a la castaña con fuerza, mientras apoyaba su cabeza en los huesudos hombros de la Gryffindor. La castaña sin saber que hacer, sonrío de manera pacífica, y abrazo a la muchacha. Le acariciaba el cabello, en silencio. No había nada más que decirse, el silencio era llenado con cada gesto, con cada mirada, con cada mueca. El silencio no era insoportable, sino era un espacio preciado donde dos personas habían encontrado paz y comprensión en la otra.
-Quiero que seas feliz..-murmuro Hermione contra el cabello de la Slytherin, mientras sonreía tristemente- Quiero que te quieras, que te aceptes, con lo bueno y lo malo, quiero que vivas muchos años..Prométemelo Pansy
-Te lo prometo, Hermione..-dijo la morena tras un breve silencio. Luego de aquello ambas chicas se separaron, y se miraron por un pequeño tiempo en silencio. Después de aquello Hermione alzó su mano derecha, y Pansy captando lo que significaba aquél gesto, estrechó la mano de la castaña con una sonrisa dibujada en su pálido rostro. La Gryffindor le sonrío suavemente a la muchacha, y luego ambas giraron su rostro para ver como el cuerpo inconsciente de Draco Malfoy comenzaba a moverse. El muchacho estaba volviendo a la conciencia
Era el momento de que la batalla final comenzara
-Dios mi cabeza..-murmuro Draco Malfoy tomándosela fuertemente, mientras luchaba por abrir los ojos. Extrañamente se sentía liberado, como si hubiese despertado de un maldito sueño que lo había mantenido prisionero durante mucho tiempo. Al abrir los ojos con todas sus fuerzas trato de focalizar dos sombras que se presentaban ante el. Si la vista no le fallaba eran dos mujeres, que se encontraban mirándolo fijamente. Pudo ver como una de esas sombras corría hacia el y lo abrazaba con fuerza. Fue en ese minuto cuando el pudo darse cuenta donde el se encontraba y quien era aquella persona que lo estaba aprisionando
-Hermione..-susurro el chico, mientras abrazaba fuertemente a la muchacha, mientras se separaba de ella, con una sonrisa de plena felicidad dibujada en el rostro- Creí que jamás te volvería a ver, que estúpido fui..-decía mientras tocaba el rostro lloroso de la castaña, queriendo cerciorarse de que era verdad lo que el estaba viviendo en aquellos momentos- ¿cómo fui tan idiota?
Hermione simplemente no podía hablar, cuanta felicidad sentía al encontrarse en los brazos de él nuevamente. Cuanto lo había extrañado, cuanto había sufrido con la idea de que el jamás iba a volver a ser el mismo. Estaba tam agradecida, tan plenamente feliz que no sabía que decir, sus labios no podían pronunciar ninguna palabra. Sus labios parecían cerrados por un fuerte candado, su alma estaba sobrecogida de un cúmulo de emociones que la desbordaban- Draco, Draco has vuelto..todo ha valido la pena..-murmuraba ella mientras se dejaba abrazar y besar por el rubio.
-¿Dónde esta Hargrave?..-dijo el muchacho separándose de la Gryffindor suavemente. La chica sólo le sonrió tristemente mientras le pasaba su varita
-Draco, ella está muerta..-dijo Hermione suavemente, mientras se alejaba un poco del rubio. Su rostro reflejaba tristeza, y Draco comenzó a sospechar que le esperaba una sorpresa para nada agradable. El muchacho giró su rostro y se encontró frente a frente a una Pansy Parkinson ahora morena, que los miraba imperturbablemente. Sus ojos se cruzaron, y el miedo y la ira comenzaron a apoderarse del Slytherin
-¿Qué hace ella acá, Hermione?- preguntó duramente a la Gryffindor,mientras caminaba unos pasos hacia Pansy y la tomaba con rudeza del brazo
-Ella es nuestra aliada Draco..-dijo Hermione firmemente, mientras caminaba hacia el rubio y tomaba la mano de él que aprisionaba duramente a la Slytherin- Ella es la que me ha ayudado estas semanas, la que me dijo que Hargrave te iba a hacer todo el daño que te hizo, la que me ha apoyado..
-¡¿Apoyado?!- gritó Draco furioso, mientras le dirigía una gélida mirada a Hermione- Te recuerdo que ella es la que te destruyó, la que te dejó sin amigos..¡Apoyado! Hermione ella es una mortífaga..
-¡Tanto cómo tú y yo, Draco!- dijo Hermione imperturbablemente- Ella me ha apoyado, y tengo pruebas grandes de lo que te estoy diciendo. Ella me ha demostrado su amistad al traicionar a Voldemort, y al venir a ayudarme. Draco ella quiere redención tanto como tú la has querido, esta asqueada de toda una vida de asesinatos..
-Hermione, basta..-dijo suavemente Pansy- yo le voy a explicar- dijo la morena, mientras dirigía su mirada hacia el rostro colérico de Draco- Tanto tú como yo nacimos en familias mortífagas, donde la palabra libertad no existía. Crecimos en una educación que nos enseñaba sólo una visión de mundo, una visión intolerante y horriblemente perturbada. Tú y yo fuimos los productos de esa educación; jóvenes mortífagos, asesinos, que parecían más títeres que personas. Pues verás, tanto tú como yo abrimos los ojos y nos dimos cuenta que esa no era la vida que queríamos llevar..-dijo ella suspirando cansadamente. En sus ojos se veía fastidio y asco- Yo no quiero vivir así, yo no quiero ser así. He cometido errores horribles, he asesinado a familias enteras por una causa que ahora no comparto y que jamás volveré a compartir, por qué no es mi causa, sino la de un loco enfermo. Malfoy yo no quiero que me compadezcas y que seamos amigos, por qué no lo seremos jamás. Sólo quiero que creas en mí, cree en mis intensiones que no son las que fueron una vez..
Draco se quedó callado por completo, mirando casi hipnotizado por el discurso de la chica.
¿Creer o no creer?
Sabía que el discurso de Pansy era honesto, ya que la conocía de alguna forma. Había sido su amante, y también compañera durante Hogwarts y en muchas misiones. Sabía que estaba arrepentida y que había un vació en su mirada. La sentía perdida de alguna forma, pero también podía ver en ella la determinación de cambiar. Ella quería cambiar, y el no tenía derecho de negarle aquello
-Parkinson, cualquier acción sospechosa y te mato, ¿estamos claros?- dijo el rubio fríamente, mientras la miraba suspicazmente
-Estamos..-dijo escuetamente la Slytherin, mientras sonreía casi imperceptiblemente
-Es hora de irnos..-ordenó Draco duramente mientras se dirigía, había avanzado dos pasos cuando su mirada capturó la imagen de una mujer tirada en sobre el riachuelo. Era un cuerpo inerte, específicamente el cuerpo de Samantha Hargrave. El muchacho volvió a girarse, con el rostro pálido como la muerte. ¿Cómo lo había podido olvidar?
-Ahora ustedes dos me van a decir quien mató a Hargrave, ahora..-dijo Draco lentamente, mientras su mirada se cruzaba con la de Hermione, quien sólo pudo agachar la mirada. La voz de él era una mezcla de angustia e ira. No necesitaba que le respondieran, Hermione era demasiado predecible, todo su cuerpo parecía responder aquella pregunta
Draco corrió hacia ella en dos zancadas, y con sus dos fuertes brazos la tomó con fiereza y la comenzó a zarandear -¡Demonios, Hermione! ¿Por qué rayos lo hiciste? ¿Por qué?- gritaba el chico fuera de sí.
Pansy corrió hacia donde estaba el rubio fuera de sí mismo, y trato de alejarlo de la Gryffinsor, más el chico se las arregló para empujar a la chica lejos de ahí
-¡Tú no te metas en esto, Parkinson!- le espetó el rubio con una fiereza que Pansy jamás había creído ver en el. Estaba fuera de sí, parecía una persona que estaba apunto de perder lo más valioso que tenía en su vida. Y así era, Hermione era lo más valioso para él, y le desesperaba el hecho de saber que la iba a perder esa misma noche, cuando llegase el amanecer ella se iría con la vida de él también, ya qué él sin ella no podía vivir. Estaría condenado a ser un muerto caminante para el resto de su existencia-¿Por qué Hermione?- decía el muchacho llenó de dolor mientras dejaba de zarandearla y la abrazaba enfermo de angustia. Jamás podría decirle cuanto la necesitaba, jamás podría decirle mil veces que la amaba por sobre todo. Jamás podría contribuirle con todo su ser cuanto el estaba agradecido con ella. Ya no habrían amaneceres juntos, ni conversaciones largas en las noches, ni nada.
Jamás
Por qué no había un futuro para ellos, por qué no habría una historia que construir.
Por qué ella moriría
No volvería a él nunca más
-Draco, yo debía hacerlo…-decía Hermione en un susurro, pero en su voz había firmeza. El rubio tenía su cabeza escondida entre los rizos de la muchacha- Yo ya estaba condenada a morir, no podía dejar a nadie más sacrificar su vida..Pansy en un comienzo iba a matar a Samantha para salvarte, ya qué ella buscaba redimirse de todo el mal que había causado, pero yo simplemente no podía dejarla morir, ella merecía otra oportunidad. Ella simplemente merece vivir- dijo Hermione, mientras se separaba de Draco y tomaba su rostro con dulzura- Draco esto ya lo hemos hablado demasiadas veces, y sé que odias la idea al igual que yo, ¡pero debes asumir y aceptar que yo voy a morir! -dijo ella duramente mientras se separaba del rubio, mirando con infinita tristeza- No creas que me gusta la idea, pero es así
-No puedo aceptarlo, no puedo asumirlo..-dijo el rubio con la voz ronca, mientras con sus dos manos de tapaba su contorsionado rostro- Hermione, ¿qué haré sin ti?
-Vivir Draco..-dijo ella simplemente, mientras sonreía con ternura-Es todo lo que puedes hacer..
-Es que es tan difícil vivir cuando te falta alguien, cuando te falta algo que es esencial para uno..-dijo el muchacho con voz destrozada
-Es difícil vivir cuando uno no tiene ganas, pero ya verás que encontrarás las ganas, que encontrarás la fuerza que necesitas. Todo lo que uno necesita para vivir se te es dado durante el curso de esta. Sólo necesitas estar con los ojos lo suficientemente abiertos para verlo..-dijo Hermione tranquilamente, mientras se acercaba a el y lo besaba en la frente- Es hora de marcharnos..-mas ella no pudo continuar ya que fue atraído hacia el cálido cuerpo del rubio, cual la abrazó con suavidad, como si se fuese ella a quebrar, y la besó. La besó en los labios con suavidad, como si tuviera miedo a que fuese desvanecerse. La quería, la amaba hasta perder la cordura, y eso ella lo sabía por qué compartía el mismo sentimiento.
Pansy miraba toda esta escena con creciente angustia. ¿Cómo una relación así iba a ser suprimida en un par de horas? ¿Por qué? ¿Cuál era el sentido de aquello? No lo entendía, y jamás lo iba a poder entender. Tenía que hacer algo para que aquello no sucediese. Ella iba a lograr torcerle la mano al destino, ella lo haría, y esa sería su redención. Se paró con una sonrisa de superioridad dibujada en su pálido rostro, el destino podía ser camibado por ella.Ella iba a cambiar el destino de aquellas dos personas que estaban al frente de ella.
-Es hora de marcharnos..-susurro Hermione suavemente a Draco- Vamos, ¿cuál es el plan Pansy?- preguntó la castaña, mientras caminaban el y ella hacia la ahora morena.
-Actuar..-dijo la Slytherin, mientras se ponía la máscara mortífaga sobre su hermoso rostro, dejando totalmente impresionados a los dos muchachos-Juguemos a engañar a Voldemort
Ahora Hermione comprendía el cambio de cabello de Pansy. Todo era un plan fríamente calculado. Pansy era sin duda una gran estratega, tenía todo calculado como si fuese un juego de ajedrez
Ella era ahora idéntica a Samantha Hargrave
………….
Pansy Parkinson, ahora transformada en Samantha Hargrave, caminaba junto a Draco Malfoy entre las lápidas del cementerio de Hogwarts, mientras una golpeada y sangrante Hermione Granger caminaba tras ellos con el rostro desfigurado por el dolor. El rostro de la muchacha estaba en algunas partes con contunsiones y estaban las mejillas de ella bañadas de sangre. Tenía un ojo cerrado, que manifestaba que había sido golpeada con fiereza por los dos captores de ella.
Draco caminaba fría e imponentemente adelante. Su rostro parecía al de un perfecto mortífago; un modelo de frialdad y crueldad. Era verdaderamente atemorizante.
Los ojos de las tres personas de repente se centraron en las sombras negras que estaban a unos metros más allá. Hermione no necesitaba ser adivina para saber que Voldemort estaba ahí, ya que podía sentir esa aura cargada de maldad, odio y destrucción. Esa maldita persona que había generado tanta destrucción y muerte en el mundo mágico estaba apunto de ser destruida; ella se encargaría de ello.
Pero la seguridad de ella flaqueaba a segundos, ya que temía por lo que le había sucedido a sus amigos
¿Ginny había alcanzado a llegar donde Dumbledore?
¿Ron habría alcanzado a ir a ayudarla?
¿Y Harry y Luna habrían sobrevivido al ataque de los mortífagos?
Hermione rezaba en su fuero interno de que ojala que todo hubiese salido bien. No quería que su alma se viese dominada por la desesperación, pero es que realmente sentía que las cosas no iban por buen camino. Sólo le quedaba tener fe y perseverar con las pocas herramientas que le quedaban. No había nada más que hacer, sólo debía entregarse
-Vaya, vaya que patético regalo me habéis traído Hargrave y Malfoy..-dijo una voz tan fría como la hiel, que paralizó por completo a la castaña, cual no se atrevía levantar el rostro y encontrarse con esos ojos rojos llenos de odio y maldad. El la intoxicaba, la envenenaba hasta el punto más interno de su ser.- Knightley, Granger o lo que seas sangre sucia, por fin te encuentro para darte un merecido castigo..No sabes el placer que me da el verte
Hermione no le quedó más que mirar el rostro blanquecino y mortífero del mago más malvado de la historia de la magia. El estaba igual que siempre, una túnica negra cubría su esquelético cuerpo, mientras una de sus delgadas manos jugaba peligrosamente con aquella sanguinaria varita que había dado muerte a tantos.
-No puedo decir lo mismo de ti..-dijo Hermione con furia en su voz, lo que hizo que Voldemort entrecerrara los ojos peligrosamente. Podía ver en sus ojos rojos el deseo de matarla ahí mismo, pero sabía que no lo haría, ya qué el no quería que ella muriese tan fácilmente. Lo más seguro es que primero la torturaría hasta hacer que ella pidiese que la matasen por no soportar más el horrible dolor. Ese era el estilo de Voldemort; no iba a dejar que ella, quien le había causado tantos dolores de cabeza, fuese a morir tan fácilmente. Eso era realmente inconcebible para Lord Voldemort.
-Lástima, sangre sucia..- dijo fríamente Lord Voldemort- Por qué realmente estoy encantado de presenciar tu asquerosa muerte, realmente es una gran entretención para mí, ya qué tú sabrás que no he podido presenciar hace mucho una buena tortura..así que bueno, ¿lista para el calentamiento?-dijo el hombre malignamente, mientras los mortífagos que estaban alrededor de ellos reían sádicamente. Hermione trató de contar cuantos eran los mortífagos que estaban en aquella escena, no eran muchos pero sabía que eran de los más poderosos. De repente se lecruzó la terrible idea de que estos podían estar atacando al castillo y a los alumnos que estaban en su interior, por lo qué giró su rostro con angustia hacia el castillo, y lo que vió la dejo llena de desesperación.
Sobre el castillo de Hogwarts estaba dibujada en el cielo la Marca Tenebrosa
Al igual que en sus sueños. Sentía como el frío embargaba su ser, y como el dolor físico comenzaba a poseerla. Sentía que se estaba dejando vencer por sus miedos y propias limitaciones. El horror la embargaban, todo lo que había soñado estaba ocurriendo. Todas esas pesadillas parecían estar cobrando vida por fin ante sus impotentes ojos.
¿Dónde estaba Dumbledore?
¿Dónde estaba la ayuda?
-Veo angustia en tu mirar, Granger..-dijo Voldemort cruelmente- ¿No es bonito el espectáculo que te he preparado?- dijo mientras reía malignamente
-¡Bastardo, maldito y jodido bastardo!- gritó Hermione furiosa, mientras trataba de moverse de las amarras que la tenían bien sujetada- Te voy a ..
-¿Matar, sangre sucia?- preguntó divertido Voldemort al ver como la muchacha cada vez más estaba siendo poseída por la desesperación- ¿Tú con quién más?
Hermione iba a pronunciar palabra, mas fue interrumpida por Voldemort
-No me digas que con ellos, por favor- dijo Voldemort sarcásticamente, mientras se corría y dejaba que Hermione vislumbrase un horrible espectáculo. Unos metros más atrás de Voldemort se encontraba el cuerpo de Luna Lovegood amarrado con violencia de una tumba. La cabeza le caía libremente, y podía ver sangre en su rubio cabello. Parecía realmente muerta, pero podía escucharla gemir de dolor. No estaba muerta, pero estaba agonizante
-¿Parece que no te basta mi pequeño espectáculo, no?-dijo Voldemort lleno de maldad, mientras con una de sus manos señalaba a uno de sus mortífagos que le trajese algo. Algo que a Hermione le parecía que no le iba a agradar en lo absoluto-¿Qué te parece esto?-preguntó horriblemente, mientras una sonrisa llena de sadismo se dibujaba en su pálido rostro- Te presento al Señor Potter
Y diciendo esto, uno de los mortífagos trajo a Harry Potter, cual parecía mas que nada en esos momentos un muñeco de trapo, flácido y sin vida. Pero al ver como el muchacho levantaba el rostro y la miraba a los ojos con mirada suplicante de perdón, ella pudo sentir un alivio fuerte. No todo estaba perdido, pero parecía estarlo. Harry tenía la túnica rasgada y sus anteojos no estaban. Tenía sangre por la cabeza y el rostro, cual estaba morado de tantos golpes sufridos
-Suéltalo- ordenó Voldemort fríamente al mortífago, cual soltó a Harry, quien cayó pesadamente a tan sólo unos metros de la castaña- ¿Este es tu gran grupo revolucionario deliberación del mundo de mi persona?-preguntó lacónicamente Voldemort, mientras caminaba hacia Harry y al llegar a el comenzaba a patearlo en el suelo-¿Ustedes inútiles iban a vencer al gran Lord Voldemort?
-¡Basta!- gritó Hermione fuera de control al ver como Harry comenzaba a botar sangre de su boca a medida que Voldemort lo golpeaba con brutalidad
-¿Dime Granger como te atreviste a desafiar a Lord Voldemort metiéndose en sus filas y quitándole un arma tan primordial, como lo es el poder de la Naturaleza?- gritó Voldemort demencialmente, mientras golpeaba con más furia a Harry, cual ya parecía que iba a perder la conciencia por sus heridas – ¡Dime, mugrosa sangre sucia sin ningún valor!
-Me atrevo por que jamás voy a permitir que un maniático como tu venza. Mi poder es inferior al tuyo con creces, pero eso no significa que voy a dejar de tratar que gente como tú desaparezca de este mundo, ¡maniático enfermo!- gritó Hermione furiosa y llena de coraje, mientras con un hechizo mental se liberada de las ataduras de sus muñecas- Te digo que lo sueltes ahora- gritó ella corriendo ante la impresión de todos los mortífagos empujando a Lord Voldemort lejos de donde estaba. Este cayó al suelo totalmente lívido.
Todos los mortífagos alzaron la varita hacia ella, pero Voldemort con un gesto furioso con su brazo hizo que las bajarán.
Nadie se atrevía a hablar. La furia de Voldemort era totalmente inclasificable, estaba totalmente trastornado por lo que acababa de ocurrir. Se paró paulatinamente, mientras su mirada se quedaba clavada sobre el cuerpo de Hermione, cual estaba ahora agachada junto a Harry, tratando relimpiarle la sangre
-Malfoy..-dijo imperativa y furiosamente Voldemort, mirando gélidamente al mortífago- Mátala ahora, quiero que desaparezca su asquerosa existencia de este lugar para siempre
Draco se quedó paralizado. La ayuda no había llegado todavía, de hecho no había indicios de que aparecería la Orden. ¿Qué debía hacer?, ¿tenía que seguir el maldito teatro? Su rostro se giró hacia el de Pansy, cual lo miraba con determinación y sin miedo. Era hora de terminar con el teatro
-¿Qué mierda estás esperando?-chilló Voldemort totalmente descontrolado, mientras caminaba hacia Malfoy y lo tomaba por el sobre todo- Eres un bueno para nada, déjame que con gusto yo voy a matar a esta rata
-No- dijo escuetamente Draco, con frialdad mientras miraba peligrosamente a Voldemort
-¿No qué, grandísimo inútil?- le preguntó Voldemort a Draco, totalmente exasperado y fuera de sí. Los mortífagos estaban paralizados de miedo al ver a su amo tan fuera de sí mismo
-Yo lo voy a hacer, amo-dijo Draco mecánicamente, mientras sacaba su varita y señalaba al cuerpo de Hermione, cual lo miraba sin temor alguno. Como si estuviese entregada por completo- Sería un placer y un honor inexplicable terminar con la vida de esta asquerosa sangre sucia..
-Entonces hazlo Malfoy de una vez, para después acabar con Potter y destruir finalmente Hogwarts..-dijo más tranquilo Voldemort, mientras soltaba a Malfoy, y se alejaba un poco de él para admirar el espectáculo
Draco caminó hacia Hermione, cual lo miraba imperturbablemente, sin miedo a la muerte, sin miedo a nada. Ella era libre, ya no podía temer a nada ni a nadie más. El muchacho alzó la varita y dijo con voz clara y fría- A Dios sangre sucia- y diciendo esto se giró abruptamente hacia donde estaban los mortífagos, y gritó con fiereza: Avada Kedavra!
Voldemort estaba pasmado, simplemente no podía creer lo que estaba pasando. ¿Malfoy traicionándolo bajo la maldición de Hargrave? En una milésima de segundos giró su pálido rostro, y miró directamente a la supuesta Hargrave y se quedo impactado.¿Cómo no lo había visto antes? Estaba tan centrado en su venganza, que no se había dado cuenta que la mujer que igual a Hargrave no era otra que Pansy Parkinson.
Eso sólo podía significar una sola cosa.
Hargrave estaba muerta, y que Draco Malfoy ya no estaba bajó la maldición.
Voldemort se maldijó internamente al no darse cuenta de la trampa, y también por qué le había quitado el hechizo a Hargrave de quien la asesinase iba a morir antes del próximo amanecer. Lo había echo la noche con que se había contactado con ella en el bosque prohíbido para planear la trampa para Draco Malfoy. Le había quitado aquél hechizo por qué estaba furioso con ella por sus incompetencias, siendo de las principales el hecho de no haber logrado que Granger hubiese sido asesinada durante el baile de Navidad y por qué no había logrado que Draco se hubiese quedado en el bando mortífago.
Cuan idiota había sido.
Pansy al ver como el señor Oscuro levantaba la varita hacia ella, con deseos de matarla ella no pudo menos que sonreír. El la había descubierto, y eso la llenaba de felicidad. Estaba completamente liberada, ya no era un maldito títere. Ya nunca más lo sería.
Antes de que la maldición de Voldemort la impactase, Pansy salió corriendo con su varita alzada lanzando maldiciones a diestro y siniestro, acompañando a Draco en su rebeldía.
Hermione al ver esto, sacó la varita de ella que la tenía escondida bajo sus ropas, y comenzó a conjurar un hechizo de recuperación para que el cuerpo de Harry pudiese mejorarse de las heridas más graves, ya qué no había tiempo ni energías para curarlo entero.
-Gracias Hermione..-murmuro el muchacho débilmente, mientras se paraba con agilidad ante la mirada inadvertida de Voldemort y de los otros mortífagos que estaban centrados en asesinar a los traidores- Es hora de luchar, por lo que más quieras ten cuidado
-Harry por favor que no te hieran, que no me quedan las suficientes energías para volver a curarte..-dijo Hermione seriamente tomándole las muñecas a su amigos- cuando veas mi señal corres hacia mí, Draco ya lo sabe..Debemos armar el arma antes de que nos veamos reducidos nuevamente..Yo voy a curar ahora a Luna, por favor cuidate
-Tu has lo mismo, Hermione..-gritó el muchacho mientras corría hacia el campo de batalla en ayuda de Draco y de la mortífaga que el no lograba reconocer, pero que sólo sabía que los estaba ayudando.
Hermione se arrastró débilmente hacia donde estaba Luna, cual parecía tener un peor aspecto que hace unos minutos. La castaña puso sus delgados dedos sobre el cuello frágil de la rubia, cual estaba cubierto en gran parte de sangre, y pudo sentir los latidos débiles del corazón de la rubia. Hermione alarmada por el estado crítico de su amiga no perdió tiempo en miramientos. Con rapidez saco tiza que llevaba en su túnica, y dibujó un circulo alrededor de la tumba y de la muchacha. Hermione tomó su varita y la transformó en una pequeña daga y se cortó un poco el ante brazo derecho, y dejo que la sangre tocase una parte del círculo que ella había dibujado. Este inmediatamente tomó un color rojo, el color de su sangre. Al ver esto, la castaña junto sus manos en expresión de oración, y cerró sus ojos y comenzó a murmurar un conjuró de magia antigua. Al abrir los ojos pudo ver como las heridas de la Revenclaw comenzaban a cerrarse, y que la sangre que estaba en las ropas de la muchacha comenzaban a ser absorbidas por el cuerpo de la rubia. Esta de a poco fue tomando color para satisfacción de una exhausta Hermione. La castaña finalmente cortó las ataduras de Luna con su navaja, y sonrió aliviada al verla moviéndose y abriendo los ojos
-Dios, Hermione..-susurro Luna con preocupación, mientras se tocaba el cuerpo- Estoy viva, creí que iba a morir..Gracias Hermione, demasiadas gracias..-exclamó agradecida Luna, mientras abrazaba a una agotada Hermione, cual parecía desvanecerse sobre los brazos de la rubia
-No hay problema Luna..-dijo Hermione parándose débilmente, mientras se tambaleaba. El campo de batalla estaba bastante desigual para los de su bando. Pansy había perdido su máscara mortífaga y tenía el brazo izquierdo totalmente inamovible. Draco por otro lado se estaba enfrentando con Lord Voldemort juntó a Harry, y a la vez tenían tres mortífagos que los atacaban simultáneamente. Sabía que ellos no iban a resistir mucho, y que no habría tiempo ni magia para poder convocar el arma.
Parecía no haber luz ni esperanza en el horizonte, pero Hermione no debía dejarse abatir por la desesperación y por la angustia. No podía ni debía. Habían llegado todos demasiado lejos.
No podía dudar
No debía pensar
Sólo actuar, por sus sueños, por los de sus seres queridos
Por su libertad, por la de sus seres queridos, por la del mundo mágico
Y con este último pensamiento se lanzó al campo de batalla con fiereza, junto a Luna Lovegood. Dos mortífagos las interceptaron, pero cuando ellas iban a hechizarlos estos cayeron al suelo totalmente inconscientes. Hermione fijó su mirada hacia el frente, por donde podían haber aparecido esas maldiciones, y lo que vio lleno su corazón de renovadas esperanzas.
Al frente de ellas podía ver como se acercaba un grupo de magos de la Orden del Fénix, junto a Dumbledore y unos sonrientes hermanos Weasleys, quienes sonreían con infinita satisfacción. La ayudada por fin había llegado, ahora la batalla era más pareja, y por fin podría invocar el arma capaz de salvar el mundo mágico.
Hermione corrió un poco lejos del campo de batalla, y cerró sus ojos inclinando su cabeza hacia los cielos. Alzó sus brazos con determinación a los cielos y susurró con la voz calma al viento de que era el momento en que necesitaba de los poderes del a naturaleza para poder destruir el mal de Voldemort para la eternidad.
La muchacha pudo sentir como renovadas energías y esperanzas la rodeaban, llenando su ser de nuevas fuerzas, dispuesta a erradicar por completo el mal de una vez portadas. Sentía
como un aura de blancura y pureza rodeaba su ser, y como sus heridas iban siendo sanadas una por una. Era el momento, el momento de invocar el arma, de llamar a la madre Naturaleza para que le diera su poder por completo, para poder terminar con todo aquél infierno
-Ahora- gritó Hermione alzando la varita, haciendo que un campo la rodease por completo. Un círculo dorado rodeó su pequeño cuerpo, eran los símbolos de la naturaleza. En aquél círculo estaba la luna, el sol, las estrellas, los árboles, el agua, el fuego, el viento, la tierra. Toda la naturaleza estaba presente en aquel simbólico círculo mágico. Harry y Draco al ver lo que estaba sucediendo se miraron cómplicemente, y unidos por una misma idea ambos gritaron señalando a Voldemort:
-Sectumsempra
Sabían que no era lo suficiente para detener a Voldemort y mucho menos para aniquilarlo, pero no se les ocurría una maldición más dañina en esos momentos. Al lanzar las maldiciones, salieron corriendo en dirección hacia donde se encontraba Hermione rodeada por el campo de fuerza
-Detenganlos- gritó Voldemort tras burlar las maldiciones de los dos muchachos, mientras comenzaba a caminar hacia ellos y dispuestos a asesinarlos, mas se vio detenido por la alta figura de Albus Dumbledore
-Tom, tanto tiempo..-dijo el anciano con una sonrisa tranquila dibujada en su arrugado rostro. Sus ojos azules brillaban amenazadoramente- Esto es ahora entre tú y yo
-No tienes posibilidad conmigo Dumbledore..-dijo Voldemort sonriendo malignamente, mientras alzaba su varita en dirección al director de Hogwarts-Pero con gusto te daré la muerte
-Yo no podré contigo Tom, pero ellos sí..-dijo Dumbledore serenamente mientras alzaba su varita dispuesto a luchar contra Voldemort por última vez
Harry y Draco corrían enajenadamente por el campo de batalla, sorteando cuerpos tirados por el suelo y maldiciones que le lanzaban los mortífagos. Finalmente lograron llegar hacia donde estaba Hermione, cruzando el campo de fuerza. Los tres se unieron en una figura de triángulo. Draco al lado de Hermione y Harry al medio de ellos dos, pero unos pasos más adelante
-Llegó el momento de invocarte madre..-dijo Hermione con la voz ronca y solemne. Draco la observó y vio como ella tenía los ojos cerrados. De repente la castaña los abrió súbitamente, dejando pasmado al Slytherin. Tenía los ojos blancos por completo, y un aura de poder la rodeaba, lo que lo sobrecogió de una manera impresionante. Ahí estaba su Hermione, con esa aura de poder y fuerza que el siempre había admirado. En su rostro había determinación.
-Madre dame tus poderes para poder crear el arma para erradicar el mal-dijo ella fuerte y solemnemente, mientras con su varita hacía un movimiento como si se tratase de un látigo. Los tres pudieron sentir como un corte se formaba en sus antebrazos derechos. Los tres sabían lo que venía, por lo qué los tres levantaron sus antebrazos y dejaron que la sangre que escapaba del corte cayese hasta el suelo, donde se encontraba el sello de la naturaleza. El círculo antes dorado ahora adquirió una luz blanca cegadora que iluminó furiosamente a los muchachos y también al campo de batalla. Voldemort se giró y miró la escena de los tres muchachos con aire impresionado y a la vez con miedo.
Etaba sucediendo, estaba ocurriendo su final
Voldemort trató correr, llegar hacia ellos, pero fue imposible, ya que un fuerte y determinado Albus Dumbledore lo tomó con sus fuertes brazos dejándolo totalmente inmóvil.
-Inmovilidad..-susurro Albus Dumbledore, quedando mágicamente sujeto a Voldemort, pegados sus pies totalmente al suelo, sin posibilidad alguna de moverse ambos
-Suéltame viejo loco- gritó Voldemort totalmente fuera de sí-¿No vez que si te quedas pegado a mí, ambos moriremos con el arma? ¿Es que acaso quieres morir?
-Estoy dando mi vida, por una causa superior. Por el bien de la humanidad y al mundo que tanto amé, amo y amaré- dijo Dumbledore resueltamente- Doy mi vida por un mundo mejor-dijo firmemente, con total convicción-Y doy mi vida por Hermione..
Voldemort ahí comprendió que todo estaba perdido para él
-Que nuestras sangres sean una, que las diferencias perezcan. Por qué somos uno, y no tres. Por qué somos un mismo sentimiento, el cual es capaz de destruir todo mal –proclamó Hermione con la voz ronca. El tiempo parecía haberse detenido por completo. Una fuerte ráfaga de viento los tocó por completo, y en los brazos de Harry apareció un arco dorado - El cual es capaz de salvarnos de la oscuridad y del caos, el cual nos va a llenar de la infinita luz para la eternidad. – Al decir esto apareció en la otra mano de Harry una flecha dorada, y el muchacho sin dudarlo ningún minuto más, poseído por una fuerza superior a cualquiera alzó el arco y colocó la flecha en este, y la lanzó hacia donde podía sentir que estaba Voldemort
La flecha voló, cruzando todo el campo de batalla, mágicamente guiada hacia Voldemort, cual al observarla no pudo más que gritar de angustia y de desesperación. Dumbledore al cambió al ver su final tan próximo, no pudo más que cerrar sus ojos y sonreír con serenidad. El sacrificio estaba hecho y valía la pena si es que significaba darle al mundo la esperanza de ver la luz una vez más. De eso él estaba seguro.
La flecha cruzó el corazón de ambos hombres con una rapidez impresionante. Ambos cuerpos salieron disparados y cayeron sobre el húmedo césped. Tanto mortífagos como aurors quedaron anonadados mirando aquella escena.
Ambos bandos habían perdido a sus líderes.
Los mortífagos al ver el cuerpo muerto de Voldemort en vez de ir a socorrerlo, salieron corriendo desfigurados de miedo. Ya no tenía sentido luchar y seguir una causa, cuando el máximo exponente que los protegía acababa de caer muerto. Algunos aurors atinaron a detenerlos y noquearlos, mas otros no pudieron más que salir corriendo hacia el cuerpo muerto de quien había sido su líder, pero más que nada su amigo y consejero.
-Dios, Dumbledore..-gimió Minerva Mc Gonagall cayendo al lado del cuerpo muerto del director, con una mano sobre su boca, totalmente llena de dolor. La mujer que siempre denotaba frialdad y disciplina ahora estaba apoyada sobre el abdomen de Dumbledore llorando desconsoladamente-No puede ser, no debía ser así
El cuerpo inerte de Dumbledore comenzó a ser rodeado por más y más personas. Todos llorando su muerte desconsoladamente, el sin duda era un ser demasiado querido. Todos estaban tan acongojados por la muerte de Dumbledore, que ni siquiera eran concientes de que Voldemort había perecido, erradicándose así todo el mal del mundo mágico.
Mark Sullivan en vez de dirigirse al cuerpo muerto de Dumbledore para llorarlo, corrió junto a una Pansy Parkinson pálida y herida, la cual corría apoyada de Mark, hacia donde estaban los tres héroes.
Harry Potter estaba inerte, mirando la escena con lágrimas en los ojos. Cuanto se odiaba en esos momentos por haber disparado contra Voldemort sabiendo que Dumbledore lo estaba reteniendo. Pero el sabía que esa había sido la voluntad del director de Hogwarts, de hecho le había ordenado que hiciera eso llegado el momento de aniquilar a Voldemort. Harry se había negado, pero Dumbledore lo había logrado convencer diciéndole que era la única manera. Y el, Harry Potter, sabía que era la única manera. De repente una idea le congeló la mente
Hermione
El muchacho se giró y vio el cuerpo inerte de su amiga sostenido por un desesperado Draco Malfoy, que gemía sobre el cuerpo inmóvil de su amiga. Harry creyó enloquecer de dolor ante la imagen que se presentaba ante el. El jamáspodría soportar la muerte de ella; su mejor amiga. Se tiró al suelo y no pudo más que abrazar a Draco, cual no pudo menos que abrazarlo con fuerza. Ambos, unidos en el dolor ante la visión de ver el cuerpo de Hermione sin vida
-Dios, no puede ser..-gemía Draco fuerza de sí, mientras abrazaba desesperado a un lloroso Harry Potter- No es justo que ella muriese Potter, por Dios que no es justo..
-Debe haber alguna forma, algún método..-gritaba Harry fuera de sí, mientras lágrimas caían por su rostro bañándolo por completo- Daría mi vida por qué ella estuviese viva. No puede morir, ella menos que nadie merece morir..- gritó el moreno enloquecido por el dolor, mientras se soltaba del rubio y abrazaba el cuerpo de Hermione.
De repente el moreno se detuvo por completo, dejando impresionado a las personas que llegaban hacia el círculo, liderado por Draco, el cuerpo de Hermione y Harry.
-Dime que no estoy loco Malfoy, por favor dime que no estoy soñando-gritó el moreno soltando el cuerpo de Hermione, mientras tomaba con sus fuertes brazos los hombros de Draco- Pude sentir su corazón latiendo débilmente, pude sentirlo..por favor Malfoy tócala, dime que no estoy soñando
Draco sintió como el calor le abandonaba el cuerpo de la impresión. Con cuidado se abalanzó sobre el cuerpo de la joven, y puso su oído junto al pecho de la castaña, y pudo sentir para gran regocijo e impresión que habían látidos cardíacos.
-¡Esta viva Potter, esta viva!- gritó Draco Malfoy mientras separaba y levantaba firmemente entre sus brazos al moreno y lo abrazaba firmemente- ¡No está muerta! ¿Cómo puede ser esto? –gritó lleno de felicidad ambos chicos fuera de sí
-Dumbledore..-de repente dijo Harry pensativamente, soltándose del abrazó del rubio, mirándolo fijamente dijo comunicándose mentalmente para que nadie más pudiese escucharlo- Dumbledore cambió su vida por la de Hermione, es por eso que el me dijo que su muerte debía ser irremediable. Es por eso que no había otra solución
-¿Que Dumbledore sacrificó..?-comenzó a decir Draco a Harry totalmente impresionado, girandose pudiendo ver un aglomerado de gente alrededor de lo que debía ser el cuerpo de Dumbledore
-Así es..-dijo Harry tristemente, mientras sus ojos verdes penetraban seriamente los del rubio- Esto Hermione jamás deberá saberlo..
-Jamás, es una promesa..-dijo Draco en voz alta, rompiendo la telepatía, mientras sonreía con complicidad al moreno, y le ofrecía su mano como cierre del trato. Tras esto el rubio se lanzó sobre el suelo y tomó el delgado y frágil cuerpo de Hermione con una sonrisa de completa felicidad en el rostro.
Al ver como Ron, Luna y Ginny corrían hacia ellos, Draco decidió alejarse de aquél conglomerado de gente, para llevar a Hermione al castillo para que fuese curada de sus heridas, y para que descansase después de todo el cansancio que había padecido.
Al tenerla en sus brazos viva, no pudo menos que sentirse agradecido con la vida. Sentía como la felicidad embargaba su corazón y como la calidez embargaba profundamente el alma del rubio. Sabía que esa calidez jamás volvería a marcharse. Por fin todo había terminado, no más guerra, no más miedos y opresión en el mundo mágico
Por fin el y ella podrían estar juntos
Y nada ni nadie los podría volver a separar. Ellos tenían un lazo irrompible, ya qué del odio caminaron al amor del uno al otro. Ellos habían logrado superar innumerables obstáculos, habían vencido sobre todos ellos. Parecía que estaban destinados a estar juntos, pero no era así. Ellos eligieron por sobre todo estar juntos. El la amaba, ella también lo hacía.
Ahora podrían estar juntos para construir una vida juntos, una vida con la que siempre el había soñado.
Ya estaban llegando al castillo, cuando una Hermione somnolienta y agotada abrió los ojos mirando a Draco impresionada, como creyendo no creer lo que estaba sintiendo, viviendo y viendo en esos momentos
-Draco, ¿qué es..?-comenzó a preguntar la castaña, mas fue interrumpida por los labios de Draco, cual besaron la boca de la castaña con ternura
-Todo ha terminado..-dijo el rubio resueltamente sobre los labios de la castaña
-¿Por qué no estoy ..?- insistió la castaña, pero fue detenidamente nuevamente por los labios del rubio que la volvieron a besar esta vez más largamente
-Gracias..-dijo el muchacho separándose de la castaña unos centímetros, mirándola con infinita ternura, mientras con una se sus manos libres acarició con ternura el rostro de una impresionada Hermione- Gracias por devolverme la vida.-Y antes de que ella pudiese responderle, el muchacho la besó nuevamente con ternura, no dejándole responder. Al separarse de ella el sonrió con infinita felicidad
-Yo también debo darte las gracias Draco..-murmuro ella suavemente, mientras con una de sus manos tocaba el pálido rostro del Slytherin
-¿Por qué sería?- preguntó Draco asombrado, mientras besaba la frente de la castaña
-Por qué tu también me devolviste la vida..-y diciendo esto, antes de que el rubio le replicase, ya que estaba a punto de hacerlo, Hermione se adelantó y lo besó dejándolo a él ahora en silencio
……
…
FIN
…
……
Viernes 22, 02:23 am
Dios, no sé si llorar o no sé celebrar. Tantos años de fanfic para llegar a este momento. Tantas teorías de finales, y por fin me quedé con esta. Este fanfic no hubiese sido nada si es que ustedes no hubiesen estado. En mi vida imaginé que iba a lograr tantos RR, de verdad estoy más que feliz por todo su apoyo. Dios, cuanto voy a echar de menos a las lectoras de este fic. Realmente ahora estoy con depresión.
Queridas amigas demasiadas gracias por todo el apoyo, y por todos los años que han seguido este fic, y a la ingrata de la autora que se demora siglos en actualizar. Gracias por la paciencia y por los RR. Gracias por estar conmigo ahí, pendientes de todo.
Por las que les impresionó que el fic terminase tan abierto, tranquilas. HAY EPILOGO del fic, donde ahí voy a señalar lo que le va a pasar a cada uno de los personajes, y como fue posible que Dumbledore le diese su vida a Hermione. Ahí explicaré todo bien, y cerraré definitivamente el fic. Por lo qué en esperen el epilogo, cual va a estar sí que sí la primera semana se Julio.
Bueno muchas gracias a todas, mis agradecimientos finales los voy a colocar en el Epilogo, donde agradeceré a cada una por su apoyo durante todo este tiempo.
MUCHAS GRACIAS POR TODO, LAS QUIERE
Atentamente
Nacha
Por favor dejen RR!!
Nos vemos en el Epilogo!!
