Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, sólo la satisfacción de que la gente lo lea.
Despedida
Había pasado cuatro meses desde que perdí a mi bebé. La verdad no me sentía nada bien, es más, no me habría dado cuenta de que había pasado tanto tiempo de no ser por el calendario. Esos meses me la pasé deambulando por CapsuleCorp, casi sin comer... y creo que bajé bastante de peso en este tiempo. Y encima de todo no sabía nada de Piccolo. Aun recuerdo cuando pregunté por el, de lo único que me enteré es de que el día de la noticia se fue enfadado, y no volvió a parar por la Torre de Kamisama. Me dijo Gohan que se había ido a entrenar a las montañas, y que juraba y perjuraba que estaba bien, simplemente que estaba molesto porque nuevamente hice de las mías. ¿Que se ha creído? ¿De las mías? Yo no fui quien decidió volver a rescatar a Gohan aquel día, además yo no sabía que eso iba a ocurrir, lo peor de todo es que ni me ha llamado ni a preguntado por mi ni nada. Creo que esa era una de las razones por las que me esta costando superar esto. Encima con lo que he sufrido con todo este asunto, y una de las personas más importantes para mi no estaba a mi lado. Claro que Bulma me había apoyado muchísimo, y creo que es porque al ella ser madre entiende lo que ocurre a la perfección, hasta ha intentado que salga con ella de compras y eso, pero no me he sentido muy animada. Gohan ha venido a verme unas cuantas veces, pero con el lío que trae en su casa debido a que su padre ya no está, lo veo realmente poco... A veces me siento egoísta por sentirme así, con lo que tiene que estar pasando Chichi también.
Ya solo me quedan escasos seis meses en esta dimensión, aunque me parece demasiado tiempo para seguir aquí. No puedo soportar ni un día más esto. Le pedí a Dende que me ayudara a volver antes a mi planeta, total, allí el tiempo pasa más rápido. Afortunadamente Dende aceptó aunque tendría que esperar un mes más, así solo quedarían unas semanas en la tierra antes de que tuviese que cumplir con mi labor, tiempo suficiente para reencontrarme con mi familia y explicarles todo lo que había pasado. ¿Me pregunto como estarán allí? supongo que me darán por muerta o algo así. En fin, este mes me dedicaré a arreglar todo para mi vuelta, no se si la ropa y esas cosas me las podré llevar al mundo humano, además, no se si volveré con mi antigua apariencia... esperemos que no, aunque si viviese así en la tierra seguro causaría un gran alboroto. Pero realmente necesito volver, debo regresar a mi antigua vida para poder superar todo esto, y dejarlo como un bonito sueño que terminó en pesadilla y me obligó a despertar.
Aquella tarde le pedí a Bulma que llamara a todos los guerreros para despedirme de ellos. Se me hacía feo marcharme sin siquiera despedirme de nadie, seguramente no volvería a verlos, porque siendo franca, aunque haya sido muy feliz en este mundo, no podría vivir sabiendo que Piccolo estaba tan cerca de mi, pero a la vez tan lejos.
Ese mismo fin de semana accedieron todos a ir a despedirse de mi. Esperaba que Piccolo fuera a la reunión, me dijo Bulma que Gohan le había pasado el recado, pero el no aseguró que fuera a venir. Ni a despedirse piensa venir... de verdad... Como era de esperarse todos estaba allí, excepto por supuesto Piccolo. Con decirles que hasta Vegeta estuvo amable conmigo ese día.
- Bueno chicos, solo quería decirles que me marcharé dentro de unas semanas. Los he reunido aquí para despedirme de todos ustedes, no saben lo bien que me lo he pasado, pero creo que ya es momento de regresar a la realidad.
- Pero Yatziri, ¿Porque te vas tan pronto? Si aun te quedan unos meses. - Preguntó Gohan.
No supe que responderles, la verdad quedaba fatal decir que era porque no podía estar tan cerca de Piccolo viendo como pasaba de mi...Sin querer me puse a llorar.
- Bueno, es porque tiene que prepararse para la batalla, reencontrarse con su familia y esas cosas. Tiene que re-adaptarse a su antiguo hogar. - Interrumpió Bulma, menos mal que salió al rescate.
- Entonces... ¿Eso significa que no vas a volver? - preguntó Yamcha.
- No, aunque me cueste aceptarlo, la Tierra es mi planeta, y he decidido quedarme allí. Los quiero mucho a todos, pero este no es mi hogar, y no tengo nada que me retenga aquí.
Creo que todos entendían lo que estaba pasando, ya que hubo un silencio por unos minutos, sin embargo, Bulma decidió animar un poco el ambiente y nos trajo la cena. Estuvimos un rato charlando de anécdotas de estos últimos años y demás. ¡Dios! Como voy a echarlos de menos a todos ellos. Al final de la velada todos se fueron a sus casas. Por la noche no pude pegar ojo, ya que no podía olvidarme de Piccolo y de lo mucho que extrañaría este lugar.
Sin embargo, algo extraño pasó aquella noche. Como a eso de las 3 de la madrugada alguien irrumpió en mi habitación entrando por la ventana, era... era... no puede ser. Piccolo había venido después de todo.
Al verlo entrar por la ventana no pude evitar soltar lágrimas como una posesa y tirarme hacia él, estrujando su cintura fuertemente sin poder parar de llorar. el simplemente se limitó a poner sus manos sobre mis hombros.
- Me han dicho que te irás dentro de unas semanas. - Interrumpió mi llanto, acto seguido le solté y me alejé un poco para verle claramente a los ojos. - Solo venía a despedirme. - Contestó poniendo sus manos en su cadera. Esa respuesta hizo que yo bajara la mirada.
- Si... Lo entiendo, ya no tienes nada que te ate a mi, ¿No es así? - Hubo un momento de silencio. - Solo quiero saber una cosa... ¿En algún momento sentiste algo por mi?
- Eso no importa. Además, todos sabíamos desde un comienzo que ibas a tener que volver tarde o temprano.
- Si, pero cuando ocurrió lo del bebé, ibas a traerme de vuelta. Ahora que lo he perdido, ya no has hablado de eso, ni siquiera has estado conmigo, te he echado mucho de menos.
Piccolo no supo que contestar. Volvió a haber un incomodo silencio.
- Solo venía a despedirme de ti. Y... a darte una cosa. - Sacó una pequeña caja de su bolsillo. - Esto lo había fabricado para cuando nos casásemos, pero ya que no va a ser así, así que me gustaría que lo conservaras. A pesar de todo, pasamos muchas cosas juntos.
- ¿Y porque no podemos seguir con el plan original?
- La verdad... creo que no funcionaría. Cuando quedaste embarazada había un motivo de peso, ahora que no hay un motivo no veo necesidad de esto, iba a ser una ceremonia para cumplir las reglas del Templo Sagrado.
- Cogí la caja de sus manos y la tiré a la papelera. - No quiero nada tuyo.
- Haz lo que quieras, solo intentaba ser cordial contigo.
- ¡Déjame sola! - Le grité y me giré tapando mis ojos con mis manos, no quería verle más. - Piccolo se dirigió a la ventana.
- Bueno, ya que tanto te importa saberlo... Si...creo en algún momento llegué a sentir algo por ti, pero sabes que no me gustan esa clase de ataduras. Lo siento mucho.
Tras esa frase se fue volando. Me tiré a la cama a llorar como una loca. No quería saber nada de el. Me quedé dormida entre lagrimas. Sin embargo, a la mañana siguiente no pude evitar recoger aquel regalo que me había traído. Era un anillo precioso. Aunque no fuera a casarme con el, debo aceptar que tiene razón, ya no no hay un motivo de peso para abandonar mi planeta, hay que resignarse y aceptar que este es mi destino. Dentro de pocas semanas esto ya habrá acabado y volveré a mi vida normal.
Continuará...
