Capitulo 37
Era irónico, porque a pesar de que estaba consiente de que el tiempo pasaba, aun cuando aquí corriera seis horas atrás y que ya llevaba consigo más de un mes; para mí, el tiempo trascurría demasiado lento, los días se habían vuelto perezosos que de cierta manera le habían quitado el sentido al calendario y a cada hoja que se desprendía de éste.
El dolor no había disminuido para nada; lo que sí, es que yo ya me había acostumbrado a él. Para mí ya se había vuelto común tenerlo enterrado en mi corazón, sintiéndolo removerse como la hoja afilada de una daga. Ya me daba igual.
En noche buena estaba sola, tomándole fotos a los copos de nieve que caían del cielo oscuro, me sentía patética. En año nuevo no fue distinto, la misma sensación de patetismo y fotografías tristes. Me comunicaba por Internet con Erza, nada más con ella, porque no quería relacionarme con alguna persona que haya cruzado más de una remota conversación con… bueno, con él. Según Erza, las cosas con Jellal iban como viento en popa, por fin Jellal había salido del cascarón de la timidez y le había pedido de la manera más hermosa que fuera su pareja. No fueron celos los que sentí, sino, algo más parecido al dolor, a la envidia de saber que ellos podrían ser felices con el otro a quien quieren mientras yo había perdido todo lo que amaba.
Pero aquí seguía, tratando de ser fuerte y no caer. Tratando quizá inútilmente, porque todas las sonrisas que yo daba, no eran alegres y podía sentirlo, pero allí estaba, sonriéndole al mundo; ignorando a los pensamientos que me traían su imagen a mi mente convirtiéndose en recuerdos que me asfixiaban pero que a la vez me hacían respirar.
-¿Qué crees que conseguí? –me dijo Loke, animado y sonriendo, con esa expresión de adolescente que se asomaba a su rostro cuando algo lo emocionaba.
Mi mente volvió al presente y lo miré esperando a que siguiera hablando.
-¡Vamos a tomar fotografías en la presentación que va a dar el grupo Funkist para la obra de caridad del instituto Vidas! –me sujetó por los hombros pero no me sacudió, como era su costumbre.
-¿Y eso cuándo es? –inquirí, tratando de entusiasmarme.
-¡Para el martes! –y fue allí que me sacudió.
-¿Este martes? –abrí los ojos de par en par, captando en mi visión todo el rostro de Loke. Hoy era domingo.
-¡Sí! ¿No es genial? –me dijo y me volvió a sacudir.
-Supongo –traté de regalarle una sonrisa.
-Será genial –sonrió-. Mañana voy a tu casa para ponernos de acuerdo. Ten una linda noche –me abrazó-. Adiós.
-Hasta mañana.
Me giré para caminar hasta mi casa y dormir, intentar tener la "linda noche" que Loke había dicho, pero lo cierto es que todas mis noches eran aburridas y monótonas y a veces en sueños, me escuchaba nombrarle.
No era que la oportunidad de un trabajo bien pagado no me entusiasmara, pero ya pocas cosas lo hacían. Era una oportunidad que cualquier otro fotógrafo hubiera deseado, pero loke siempre estaba al pendiente de conseguir las mejores oportunidades para los dos. Buena paga y una experiencia maravillosa. Esta vez no era la excepción, se trataba de fotografiar a un artista en plena presentación, al menos así, quizá olvidaría un poco toda mi pasada historia.
El día seis del primer mes hizo su aparición en el calendario, martes. Loke había quedado de pasar por mí para ir a la presentación de Funkist. Entre miles de suspiros, mis cosas quedaron guardadas para el trabajo. Me asomé por la ventana, el cielo estaba nublado y no tardaría en llover, volví a suspirar; luego miré hacía abajo, la camioneta gris de loke estaba estacionándose. Bajé con mi mochila al hombro y salí a su encuentro, subí y aquello me trajo un recuerdo de una tarde en Venecia; pero esta vez, no era a una feria a donde me dirigía, ni tampoco a mi lado, estaba el amor de mi vida.
No tardamos mucho en llegar, la camioneta moderna de Loke era rápida. Bajamos y al entrar al instituto, nos dieron unos gafetes de identificación. Traté de entusiasmarme, pero mi trabajo ahora me parecía… triste.
Vi entrar a la gente y acomodarse emocionada en los lugares que se iban llenando rápidamente de caras felices y rostros sonrientes, distintos al mío. Tomé una foto de aquello, tratando de ponerle un poco de alegría a mí trabajo.
Loke se perdió entre la gente, seguro fue a tomar fotografías de las afueras del edificio. Vi también cuando iba a dar inicio la presentación, después de las palabras de agradecimiento por asistencia de la persona que había organizado todo esto a causa de beneficencia.
Visualicé a Loke del otro lado del salón, a la derecha del escenario y me sonrió, le devolví la sonrisa y traté de parecer sincera, pero sabiendo que me era imposible, desvié mi vista de nuevo al escenario, esperando que el grupo, diera su presentación.
Cuando salió a la vista de todos, los aplausos y gritos de escucharon provenir de todos lados, haciendo un estruendo ensordecedor. Tomé una foto al público.
Luego giré mi lente al grupo. No estaba muy segura de querer escuchar musica.
-Esta es una nueva canción –dijo, pegando su ya cansada voz al micrófono-. Espero que, les guste también –se acomodó.
¡ Estará bien! Lo gritare incontables veces.
Creo que todos tus mañanas estarán brillando.
La intersección de toda la gente cuyos sueños se han cumplido es un punto.
Nunca rendirse. ¡Y es por eso que no vamos a perder!
Cuando parece que vas a ser arrastrado por los vientos,
Agarra esta tierra, intenta arriesgarte.
Porque ya no estas solo mas, ¿Entendido?
¡Mas y mas, ve adelante! ¡No renuncies a tu increíble sueño!
¡Es cierto, no llores! ¡Adelante, mi camino! Ahora
Con la luz brillando sobre ti
¡Ni siquiera pienses en rendirte! Aun si cambias ser herido por fuerza.
Pero tus ojos, siempre mirando al frente,
¡Ahora sin duda pueden ver la luz!
Puedes hacerlo, no te rindas, hey, ¡Levanta!
Cada mañana, eso es para tu vida
Días lluviosos, días soleados, el fuego de la vida
que arde como una llama que tiene significado y oportunidad
Nadie conoce la verdad y el futuro, cierto
La respuesta esta aquí, ¡Siempre en tu corazón!
Quema el mundo, tu corazón conoce el mañana; ¡Cree en tu corazón!
Ella esta llorando ahora, día de llorar, abrazando nuestra debilidad,
Por flores florecidas o marchitas en la lluvia
el mundo esta cubierto
Al final algo hará desaparecer la pena
porque me volví gentil a causa de tus lagrimas
Pero tus ojos, siempre mirando al frente,
¡Ahora sin duda pueden ver la luz!
La gran tempestad que sacudió
el pequeño sueño en tu corazón
En las flores de la carretera repetidamente
el lloraba solo, mirando al cielo
Ah, no tenemos alas,
pero no estamos solos
Yo soy lo que tu extrañas
Tu eres lo que yo extraño
la infinita felicidad se sobrepone
¡Incluso alcanzare ese inmenso cielo!
¡Mas y mas, ve adelante! ¡No renuncies a tu increíble sueño!
¡Es cierto, no llores! ¡Adelante, mi camino! Ahora
Con la luz brillando sobre ti
¡Ni siquiera pienses en rendirte! Aun si cambias ser herido por fuerza.
Pero tus ojos, siempre mirando al frente,
¡Ahora sin duda pueden ver la luz!
(la canción es FT de Funkist traducida al español)
Apunté con mi cámara hacía ellos, y conseguí una bonita fotografía. Retiré la cámara de mi rostro y luego dirigí la vista a la pantalla que pendía arriba del escenario. Lo que leí hizo que el corazón me dejara de latir por un segundo, fue como si el mundo hubiese parado de rotar, y la gravedad no haya existido por un corto momento.
Aquella pantalla pintaba la escena que yo estaba presenciando en vivo a sólo unos metros de distancia. Pero debajo de las letras que publicaban el nombre de la canción, había un nombre que se destinaba como el autor de aquella letra musical. Un nombre que había estado pronunciando en sueños por varias noches y que mi corazón susurraba en silenciosos latidos.
Natsu Dragneel
