Declaimer: Naruto no me pertenece.
Parejas: SasukexSakura - Leve NarutoxHinata
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Instrucciones:
1.-Claramente ya hizo click en este capituloh! xP
2.-Lea, en serio... con confianzah! x3
3.-Comente!!...con seguridad, no sea tímida/o x)
4.-Sabe cerrar la ventana? xD
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-Never Think- : Dialogos y acciones
(Never Think) : Aclaraciones mias xD
º.º.º.º.º.º.º.º : Cambios de escena
Never Think: Palabras importantes
Never Think : Flash Back
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~~~ Lα Cαí∂α ∂єℓ Tιємρσ ~~~
By: eLiihxsan
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Capitulo 37 ~~~ El Adiós que Nunca Existió ~~~
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Alzó la mirada al cielo, tratando de buscar un sentido a su vida, pero, como siempre, sólo lograba distinguir nubes y uno que otro rayo solar, que débilmente llegaba a tierra.
Regresó su vista al frente, sin ningún tipo de emoción que reflejara todo lo que estaba sufriendo.
Porque sí, Uchiha Sasuke estaba mal.
Se mostraba frío, indiferente, distante, imperturbable. Todo lo contrario a como se sentía interiormente, porque no lo podía evitar. Se sentía vacío. Simplemente solo.
Se detuvo frente a su departamento y antes de entrar fue conciente de la persona que iba agarrada a su brazo desde el principio del trayecto. Y que él no prestaba la más mínima atención.
-Ya me puedes soltar- habló monótonamente. Alejándose un poco del otro cuerpo.
-Oh, claro. ¿No quieres que pase Sasuke–kun? Te puedo ayudar a hacer las cosas si quieres- ofreció
-No, ahora quiero descansar- se excusó tomando distancia.
-Entiendo- sonrió –Entonces, nos vemos después- le beso rápidamente la mejilla.
-Adiós Ino- se despidió, viendo como se retiraba de ahí.
Era extraño ¿no? Aquel ninja nunca se imaginó compartir aunque sea una conversación con ella. Sin embargo se fue dando a medida que el tiempo pasaba. Yamanaka siempre fue la primera que daba el paso. A él, ya nada le estaba importando, ni siquiera la presencia de la rubia.
Quizás, en el fondo de su mente, le permitía siempre acompañarlo a casa, para no sentir que alguien le faltaba. Para creer que todo seguía como antes, aunque sea por un par de minutos.
¿Qué más podía hacer? Estaba mal, lo admitía para sí.
Se tiró a la cama boca arriba, tratando de no pensar, de no voltear la cabeza hacia a un lado, pero le era inevitable, siempre lo hacía, cada día, y aquel no podía ser la excepción, sobretodo si justo se cumplían seis meses desde su partida. Sin saber nada de ella. Sin dejar de extrañarla.
Observó el anillo y la carta que ella le había dejado. Ambos estaban en el velador a un lado de su colchón, recordándoles cada día que no estaban juntos. A pesar de aquello, no podía evitar sacar conclusiones sobre su paradero. La quería encontrar, y pedirle explicaciones. Quedarse tranquilo consigo mismo, saber que ya no existía nada entre ellos. Pues por algo le dejó el anillo ¿verdad?
Recordó el encuentro anterior con Ino. Su presencia no le importaba en lo más mínimo, eso ya lo había dicho, sin embargo siempre que la veía acercarse le resultaba extraño, pues pensaba que su Sakura se pondría de lo más celosa al ver a su amiga tomarlo del brazo libremente.
Y ahí estaba la raíz del problema. Todavía se imaginaba una vida con ella.
Es por eso que, la quería encontrar, para determinar su vínculo, porque la pelirosa se fue con un "Perdón", un "Gracias por todo", y una clara confesión de amor. Pero lo que no negó ni afirmó fue la continuidad de su relación, prácticamente la dejó a elección de Sasuke. Y ahí volvía a caer.
Se sentía estúpido, miserable y débil. Porque si dependiera de él... ¡Ja! Si dependiera de él, nada de eso estaría pasando. Todo seguiría igual que hace más de seis meses.
Aceptaba su caída. Su debilidad y enfermedad: Estaba completa e irremediablemente enamorado.
Y no lo podía evitar.
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A simple vista, Konoha no parecía afectada con la ida de la alumna de su Hokage. A simple vista, todos se veían bien, haciendo su vida con monótona normalidad.
Pero si observábamos más profundamente...
Había más trabajo en el hospital, todo estaba un poco más desorganizado. Las enfermeras miraban casi por impulso las puertas del edificio blanco, esperando cada día, con ilusión que ella regresara y se disculpara con todas por el repetitivo retraso que tenía. Lamentablemente no había retraso alguno, pues la doctora nunca atravesaba el umbral.
Los habitantes extrañaban su carisma y esfuerzo al momento de atenderlos. Esa extraña confianza de emanaba en cada consulta.
Su maestra, aunque seguía tomando la misma cantidad de alcohol, se le hacía eterno acabar las botellas al no tener una compañera, como su discípula, para compartir el sake.
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Sus compañeros de lucha, a pesar de estar consientes de su ausencia, tomaban aquello como parte de una misión de tiempo indefinido, por ser una de las mejores ninja-médico.
Hinata, que la recordaba constantemente, era la única que pensaba en lo valiente que era su amiga al tomar aquella decisión, halagaba sin tapujos la determinación que mostró en los momentos difíciles, recordaba con emoción cada conversación que tuvieron. Sin duda era una mujer a quien admirar.
Ino tenía una flor en su honor, dentro de su habitación. El último lirio que su amiga tomó antes de hacerle aquella propuesta, que prácticamente ya estaba ganada.
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Apoyó ambos brazos en el mostrador de la tienda de florería de la familia de Ino, esperando a que su amiga le trajera un jugo, después del agotador día que compartieron.
-¿Crees que Hinata se haya ido a ver a Naruto?- cuestionó la rubia apareciendo.
-Lo más seguro- respondió aceptando el vaso que le ofrecía, recordando como, en el trayecto de vuelta, la muchacha pelinegra se había excusado de ir a la casa de la Yamanaka por asuntos personales –Nunca pensé que esos dos se casarían tan pronto- admitió bebiendo su refresco.
-Cierto, yo al que menos me imaginaba era a Naruto, pero quién lo diría ¿no? En un par de meses será todo un hombre de familia- comentó la ojiazul
-Eso es muy bueno- murmuró nostálgica. Su amigo ya había crecido lo bastante para tomar ese tipo de decisiones sobre su vida. Aún así, una parte de ella se estaba lamentando.
Quizás no podría estar presente en un momento tan importante cómo lo iba a hacer el casamiento Uzumaki-Hyüga. Al parecer no iba poder acompañar a sus dos amigos.
-Y dime, Sakura- le escuchó empezar a su compañera, que indecisa, no dejaba de jugar con sus dedos.
-¿Qué pasa, cerdita?- interrogó burlesca, tratando de que confiara un poco más en ella.
-¿Qué relación hay entre tú y Sasuke?- preguntó al fin, mirando tímidamente sus ojos.
La ninja-medico suspiró, tratando de elegir las palabras correctas. ¿Qué iba a decir? Ella misma se tenía miedo de sus palabras, sobretodo si involucraban al Uchiha.
-Somos amigos- le respondió, de lo más tranquila, mientras su mente procesaba lo dicho por sí misma. ¿Por qué estaba negando a su novio? Si ella lo amaba más que nunca.
-¿En serio? Digo, bueno hay rumores, comentarios, que yo pensé...- balbuceó
-¿Te gusta todavía, cerda?- cuestionó levemente sorprendida.
-No, cómo crees, es sólo que su físico no está nada mal- dictaminó
-¿Sabes? Estaba pensando seducirlo- Ino levantó una ceja incrédula –Como lo oyes, he escuchado que anda buscando pareja, alguien estable- mintió
-Vaya... Eso es nuevo- opinó estupefacta
-Te propongo algo Ino- dijo tiempo después –Te propongo conquistar a Sasuke. Una pelea por quién se queda con su amor. Como cuando pequeñas- le recordó sonriente.
-Estás loca- soltó, negando con la cabeza.
-Cierto, es lógico que me preferiría a mí, sin embargo prefiero tener una competencia que conozco, que otras mujeres que se andan paseando por ahí.-
La rubia la miró extrañada –No es mala idea- aceptó al fin.
Sakura sonrió mientras tomaba una flor –Es un trato Ino, él se quedará con una de las dos, con nadie más que no seas tú, o yo- le recalcó pasándole el lirio. Cerrando el acuerdo.
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Después de todo, prefería dejar al amor de su vida en manos de una antigua rival. Aunque no le gustase para nada su propia idea, tampoco podía permitir que él se quedara sin nadie que estuviera a su pendiente. No después que ella tendría que irse, y Naruto tuviera una familia que cuidar.
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Con absoluto homenaje, ése era el por qué de su cercanía con el Uchiha. No podía negar, que no le molestara en nada el nuevo lazo que había formado con él. Después de todo, lo consideraba un buen partido. Era atractivo, fuerte y para nada holgazán. Aun así...
-Ino ¿vamos a entrenar?- escuchó. Levantó la cabeza para mirar al susodicho.
-¿Qué dices, Shika? ¿A entrenar o mirar las nubes?- cuestionó divertida.
-A lo que salga primero- contestó con naturalidad para avanzar hacia el campo.
La chica lo observó inquieta. Ellos eran tan diferentes. Aun así...
Se mordió el labio una vez se puso a su lado para acompañarlo –Mira, Shika–kun, que linda nube- comentó sonriente.
-Tienes toda la razón- apoyó sereno.
Aun así... Aquel perezoso del Nara, le estaba robando el corazón.
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Y con su equipo... Bueno, ya no lo era más.
Naruto ya no hablaba de ella, estaba resentido porque, al igual que todos, no se había despedido de él. Estaba frustrado, con todos lo que sabían y no dijeron nada. Con Tsunade, Kakashi y Sai, específicamente, por haberla apoyado con el silencio de sus palabras y acciones.
Ya no hablaba de ella, porque todavía sentía la amargura de no haberla tenido en el día de su compromiso más importante para él, y su esposa Hinata, que con mirada esperanzadora, de vez en cuando miraba hacia la entrada, esperando a que ella apareciera. No hablaba de ella porque, sabía que le dolía expresar la ausencia de su presencia. Ya no lo hacía porque sabía que no sólo le afectaba a él, sino a varios más.
Eso lo frustraba. ¿Por qué no la traía de vuelta, entonces? ¡Claro que lo intento! Varias veces. Sin embargo, a pesar de tener la autorización de la Hokage para salir cuando quisieran a encontrarla, no la podían localizar. No había rastro de ella. Parecía como si la tierra se la hubiera tragado.
-Quizás, es por eso que la abuela no se opone a su búsqueda- meditó tiempo atrás. Recostado en su nueva cama matrimonial, con su mujer acariciándole la cabeza. Tratando de apaciguarlo.
No se iba a rendir. De eso estaba seguro. No lo hizo con Sasuke, menos lo haría con su querida Sakura–chan. Sólo y para mala suerte de él, tenía que saber esperar el momento adecuado.
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Sai seguía haciendo su vida, mucho más recompuesto que sus otros compañeros, pues había asumido desde el principio la partida de su amiga. Ella misma se lo había recordado un par de veces. A pesar de ello, se sentía levemente incomodo cuando, en algunas misiones estaba presente el rubio o el poseedor del sharingan. Sentía que ellos, de alguna manera, todavía no lo perdonaban por haber callado. Sentía que, a pesar de no demostrarlo, en Naruto y Sasuke había dos individuos en su interior que clamaban por la presencia de su parte faltante. Porque vio, que ellos estaban incompletos.
También se juzgo así mismo, también se lamentaba la partida de su cerezo.
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Y volvemos a él, al menor de los Uchiha's. Que fuerte como una roca, completaba una misión con absoluta facilidad, sin nada que lo desconcentrase. Era un shinobi, seguro en sus pasos que daba. Era eficaz en su trabajo. No así en su vida personal.
Parecía encerrarse cada vez más en su mundo. En su soledad. Concentrado sólo en entrenar, en comer, ducharse, vestirse, en dormir y... pensar en ella.
¿¡Cómo sacársela de la cabeza!? Si no podía. Si no quería. Temía perderla.
-Aunque ya lo hice- se dijo irónico.
Sin embargo, como todo niño egoísta, todavía se negaba a perder lo que todavía podía disfrutar.
Su recuerdo.
¿Desde cuándo pensaba todos los días en ella? Desde que no la tuvo a su lado.
¿Cuántas horas al día dedicaba a recordarla? Ya no lo sabía con claridad, pero a él, se le hacía corto.
¿Tan enamorado estaba? No lo sabía. No sabía si aquella era la palabra, pero lo que fuera, era suficiente para que aceptara y deseara tener una vida junto a su vida.
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Aquel pasillo alumbrado casi en su totalidad no dejaba de ser trascurrido de forma precipitada, de forma sistemática pero abrupta. Un claro indicio de que algo estaba mal.
De forma fugaz, un hombre de apariencia temible, entró en una de las múltiples puertas que se veían por los costados. Se sumió en la penumbra de la habitación, pues sólo había un par de velas. Las suficientes para dejar ver pergaminos, mapas y unas cuentas caras.
-Llegó un nuevo informe- anunció el recién llegado, entregándoselo a uno de los presentes.
-Necesitaremos refuerzos, no podremos combatir con los que estamos. No podremos completar la misión- advirtió el hombre, tras leer. Un poco desesperado.
-¿Refuerzos? Nunca hemos pedido. Somos una organización secreta ¿recuerdas? ¿Cómo piensas pedir ayuda sin darnos a conocer?- preguntó sarcástico otro. Irritado.
-Busquemos a ninjas que sepan desde antes de nuestra existencia. Algunos con los que nos hemos cruzado en alguna batalla, con los que se han retirado...- sugirió un tercero. Tratando de mantener el orden.
-¿Quiénes serían ellos? ¿Quiénes nos ayudarían cuando faltan escasos días para el encuentro final?- volvió a cuestionar de forma agresiva, el segundo.
Las cinco personas involucradas directamente con el ataque, escuchaban pacientes la nueva decisión a tomar por los cabecillas de la organización. Sin emitir juicio alguno.
-Es muy arriesgado, no nos querrán ayudar- concluyó otra voz, abatida.
-¿Por qué no? ¡Maldición, es su hogar también, deberían aliarse sin dudar!- exclamó sin control.
-Ya, cálmense- habló el más anciano de los presentes, de forma pasiva y sabia. Meditando el imprevisto recientemente descubierto.
-No perdemos nada con intentarlo- comunicó la mano derecha del líder.
Se miraron entre sí, para luego dar a conocer los posibles nombres de sus colaboradores.
-Yo... conozco a un grupo de chicos, que quizás quieran pelear a favor- habló dudosa, una de los cinco. La más nerviosa internamente. La nueva. La más segura con respecto al poder de sus amigos.
Su compañero la miró de reojo, sabiendo de antemano de quiénes se trataban.
Por un momento frunció su ceño. No podía evitar molestarse al descubrir que ya estaba pensando con lo que había dejado. Negó con la cabeza, de forma reprobatoria mientras lo dejaba pasar.
-Por el bien de la organización, de todo- pensó
-¿De quienes se tratan, Sakura?- cuestionó uno de los jefes. Todos escucharon atentos.
-De unos shinobis de Konoha- comentó. Segundos después no pudo evitar morderse el labio inferior.
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Y el tiempo seguía cayendo. Era el momento de que los caminos, se volvieran a cruzar.
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AVISO: Para todas aquellas que les gusta Twilight, la pareja EdwardxBella –entre otras- y mi carismática y fabulosa forma de narrar y escribir (inner: xDD!!!) Les he de decir que empecé a publicar un fic de ello, asi que pido –¡por favor!- que pasen a darse una vuelta :D. Más información –link- en el perfil. De antemano, muchas gracias. =)
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olaaa, aqí, subiendo en tiempo record xD! (inner: han pasado tres semanas desde la última actualización n.n) Si, si!, es qe cada vez estoi mas inspirada con este fic, supongo qe es, porqe ya falta taaan poco (inner: qe atroz u.u) En fin, tambien di mi esfuerzo, porqe sé qe les molesta, de alguna forma mi tardanza, asiqe, como siempre, me disculpo por ella =).
Con respecto al capituloh, bieeen, Sasuke está mal xD (inner: okey, no nos maten, a nosotras tambien nos duele qe este así, peeero es taaan hermoso su estado animico! Extraña a Sakura! La necesitaaa!! Ahaha!!) Bien, mi inner ya se volvió loca xD, pero tiene razon :D.
Este capitulo, fue basicamente saber cómo enfrentaron -todas las personas qe rodeaban a Sakura-, la partida de ésta. Indagar un poco más en los sentimientos de Sasuke, y abrir la ventana para el reencuentro (inner: jo! ya se volveran a ver *O*). Espero lo hayan disfrutado =).
Aclaraciones: Estoy editando todos los capitulos, de todas mis historias, para una mejor compresion. Asi que, les qiero decir, qe las palabras importantes, en todos mis fics serán en negrita, y los flash back (o cosas extras, como cartas) serán en cursiva.
Agradecimientos: A todos qienes comentan, a las personas qe comentan por primera vez, pues es una gran alegria qe me dan al hacerlo. A todas qienes han estado desde el principio, es nostalgico ver qe cada vez ya se acerca el finaal. Muchas gracias de verdad =).
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Avance: (...) -Hay que ir- le oyó susurrar a alguien. Y aunque sorprendida, levantó la vista, no pudo más que sonreír al ver a un rubio de lo más serio y seguro en cada palabra. -Naruto- habló bajito su esposa, tomándole la mano. Dándole el apoyo necesario. -Es una compañera, es mi amiga, mi hermana. Y la quiero ver. La quiero abrazar y saber que está bien. La quiero ayudar, porque no sería quién soy, sino fue por ella- sentenció flamante. -Yo también iré- secundo su esposa. -Y yo- le siguió Nara, junto con Ino. Y todos a su tiempo fueron cediendo ante sus propios pensamientos. Pues en el fondo de su corazón era que no se podía dejar pasar. Después de todo, se conocían hace años. Es una amiga. Y los amigos no se abandonan. (...)
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Se cuiidaan :D
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PD: Disculpen la falta de ortografía, si es ke hay :B (inner: en proceso de mejoramiento n.n)
PD2: ¿Se animan a leer mi segundo fiic? (inner: llamado ·· Palabras Perdidas ·· owo)
PD3: ¿Se animan a leer mi tercer fiic? (inner: llamado ||| No Llores ||| :D)
PD4: Ya saben, pasen a mi perfil para buscar el link de mi historia (inner: de Twilight)
adioo~
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eLiihxsan; ( & compañiiah xDD )
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