Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.37 Un nuevo despertar
POV BELLA
Cuando tomé consciencia de que estaba acostada en la cama, sentí un agijonazo de dolor, había tenido un hermoso sueño, un bello sueño donde Edward se quedaba conmigo. Pero como todo lo que me sucede a mi, solo era eso, una ilusión.
Con inmensa tristeza suspiré y me resigné. En ese momento al tratar de moverme, algo me lo impidió. Abrí mis ojos para ver qué sucedía. Entonces me dí cuenta…
El ser más hermoso y angelical estaba a un lado mío, mirándome con preocupación. Mi pulso comenzó a latir desaforadamente mientras mi respiración se cortó. ¡ Era increíblemente guapo!, su cabello broncíneo destellaba cuando parte del fuego de la chimenea lo iluminaba, sus ojos eran dorados como los topacios y embrujadores. Enmarcados por inmensas pestañas que le conferian un halo de misterio y hermosura sin igual, su piel pálida era perfecta al igual que sus facciones. ¡Todo él era perfección! Y sin embargo no lo conocía, no sabia si él era…
-¡Bella! ¿Te sientes bien?-le miré completamente idiotizada sin atinar a responder mientras su divino rostro mostraba signos de alarma y preocupación., por fin hilé en mi mente que era la voz de mi Edward, pero ¿él era mi Edward? ¿Cómo era posible que alguien fuera tan increíblemente guapo?
-S…i, si, estoy… bien..-pero no podía dejar pasar el momento tenia que confirmar-…¿Edward?
-¿Asustada? ¿Desilusionada? ¿En que piensas Bella?-sus palabras me parecieron tremendamente ilógicas. ¿Cómo diablos iba a estar asustada ó desilusionada con semejante adonis?
-Estoy impresionada.-podía decirse que era exactamente como me sentía, mi cerebro procesaba muy lentamente la información. Eso quería decir que él… él… es mi… esposo.
Las cortinas estaban cerradas, así que no sabia que hora era, sólo el calor abrazador de la chimenea era lo que me permitía verlo. Sólo pude decir:
-Tú eres Edward…-él asintíó con pena, mientras en mi rostro una sonrisa iba aflorando hasta convertirse en una amplia sonrisa de felicidad. Y mi mano fue hasta su rostro delineando sus perfectas facciones y asimilando en mi mente que él era mi esposo.
-No lo puedo creer… tú eres Edward… tú eres… mi esposo. Entonces anoche… tú…-un súbito rubor me cubrió las mejillas sintiendome increíblemente feliz y a la vez idiota. No había sido un sueño. Él y yo…
-Ohhh -fue todo lo que pude decir despues. Y entonces presa de la mas grande dicha me arrojé en sus brazos, cosa que lo sorprendió y correspondió a mi abrazo.
-¡Te amo, Edward, te amo!-él hundió su rostro en mi cuello mientras reía feliz, la preocupación había desaparecido de su rostro.
-Como yo a ti, Bella mía, cómo yo a ti y mucho pero mucho más.-Sus fríos brazos me rodearon mientras su contacto me ponía eufórica y feliz, al mismo tiempo que un calor extremo se iba apoderando de mi, pensé que tal vez volviera a tener fiebre, pero ya no me importaba, si él estaba a mi lado.
Cuando él volvió su rostro hacia mi. Se veía tan… ilusionado, feliz. Que hizo que me sintiera la mujer mas afortunada de la tierra.
-No sabes lo dichoso que soy Bella, tú me haces inmensamente feliz, ahora mi mundo tiene color, tiene calor, lo rodea el amor. No sabes todo lo que provocas en mi, te amo Bella y siempre te amaré-sus labios buscaron los míos y fue un beso tan tierno que no pude contener las lagrimas. Al momento él se apartó asustado.
-¿Te lastimé? ¿Te duele algo? ¿Estas herida?-me revisó con cuidado mientras yo reía y mis lagrimas se fusionaban con mi risa.
-No, no estoy lastimada ni nada por el estilo, es que… soy tan feliz, que no puedo creer que seas real, tu alma es tan pura y hermosa, que me cuesta creer que no eres un sueño, un hermoso sueño. Que estás conmigo y que me amas.-su gesto cambió de inmediato. Pero dulcificado.
-Te voy a demostrar que no es un sueño, que estoy contigo y que te amo para siempre-sus manos enmarcaron mi rostro y me acercó lentamente hacia él. Su aliento me inundó por completo haciendo estragos en mi. Y me besó.
Ese fue un beso en serio. Lento muy lento, pero abrazador, sus labios aunque fríos, me quemaban por completo, aspiraba su dulce aroma intentando saturar mi mente y pulmones de su esencia, mientras trataba de respirar coordinadamente. No pude pasar por alto que sus manos me sujetaron de la cintura que para ese momento ya estaba desnuda, mientras nuevamente y sin saber cómo, el fuego de la chimenea estaba en su apogeo, el calor abrazó la habitación. ¡cómo si lo necesitara! Tenia un incendio interior, un fuego abrazador me estaba consumiendo, pero era a causa de Edward, sus manos recorrian mi cuerpo de manera dulce y posesiva a la vez, mientras sus labios no cesaban de besarme, para luego recorrer mi mandíbula y empezar a bajar por mi cuello, yo sentí que iría a estallar de placer, pues su toque era fuego puro, suspiré mientras me aferraba a los barrotes de la cama pues él recorría mi cuerpo con su boca, era realmente delicioso, sentir sus manos en mi piel, su boca pegada a mi, y su cuerpo sobre el mío.
-Te amo Bella, y ahora eres mía, toda mía.-esa sola frase me envió a la cumbre del placer, sintiendo miles de descargas eléctricas tan placenteras que no se cómo no me desmayé por la intensidad. Sin embargo era una verdad felizmente inequívoca. Yo era suya, ahora le pertenecía por siempre y para siempre. Y eso me hacia llegar a la cúspide de la dicha. Me aferré a su espalda arqueando mi cuerpo porque no podía más con tanto placer.
Pero eso no era nada en comparación cuando él me poseyó. En ese momento supe que estaba en el paraíso. Sus brazos fuertes me abrazaron con delicadeza y ternura, y después con pasión.
No tuve conciencia del tiempo, sólo me importaba amarlo, ser suya y disfrutar el momento junto a él. Despues de mucho tiempo, y tras descansar un poco, unos suaves toquidos en la puerta.
-Les dejo el desayuno, porque Bella tiene que alimentarse bien, ahora más que nunca-Era Alice, que con una sonrisa picara nos dejó la bandeja en la mesa y desapareció rapídamente, ahora que lo pensaba bien, tenia hambre y cansancio, pero ¿quien podía pensar en otra cosa estando en los brazos de mi Edward? Mi Edward, que bien suena esa oración. Y pensar que es totalmente cierta.
-Vamos pequeña, tienes que comer, si no mis padres se enojarán conmigo y con justa razón, verlo de pie, me hizo cortar el aliento, es tan… perfecto. Se enfundó rapídamente la bata y me trajo la charola a la cama.
-Sacó un biscocho que le untó mantequilla y me lo ofreció, previo beso en la boca, lo que me dejó aturdida y feliz, si me hubiera dado un alacrán, con gusto me lo hubiera comido. Y creo que leyó mi pensamiento, porque sólo dijo:
-Debes alimentarte bien mi amor, porque todavía hay cosas pendientes.- y su boca se pegó a mi cuello besándolo sin parar. Si definitivamente estoy en el paraíso.
Mil gracias a:monica morales, Anonimo, alessa withlock brandon,monikilla,estrella,Pescui Cullen, Caresme,DENIS,Anyelin, maite. mil gracias por comentar hermosas.
Besos
