Notas de la traductora: ¡No puedo creerlo! Esta es la primera vez que una historia en mi cuenta supera los 100 reviews jajaja lástima que no sea mía pero bueno, (lo más cercano que tengo es una historia de Inuyasha, mía, titulada 'Esclavitud' y tiene 99 reviews jajajaja nunca llegó al 100) esto solo demuestra una vez más que esta historia es maravillosa x3 No me pude resistir y decidí publicar el episodio 37 con un día de antelación x3 ¡Me emocionó recibir tan buenos comentarios! =D así que pues si se portan bien puede que adelante el episodio final, el 38, a este domingo ;D ustedes dirán jejeje. Muchísimas gracias a todos por su apoyo, sus palabras con respecto a mi modo de traducir y por sus constantes alertas y lecturas ^^ ¡ojalá disfruten de este episodio! =D

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Notas del autor: Este capítulo es completamente de acción. Completamente. A ustedes les gusta la acción, ¿verdad?


El Quinto Acto

Capítulo 37

Por Sinnatious


El aire temblaba con el sonido del acero desgarrándose a la par que First Tsurugi destrozaba la barandilla. Sephiroth se lanzó hacia la izquierda e hizo un arco con su espada hacia su costado desprotegido. Cloud separó su espada y detuvo el ataque, entonces dirigió la segunda arma hacia la cabeza del General. Él saltó para ponerse a salvo, cayendo sobre uno de los tanques de especímenes con una gracia innatural. Un sencillo cabello plateado flotó hacia el suelo.

"¿En verdad crees que puedes matarme?" Sus palabras eran burlonas, pero su mirada era aguda y calculadora. "No creo que lo tengas en ti, Cloud. Si lo tuvieras, habías tomado tu oportunidad en las Planicies de Midgar."

"Ya te he matado antes," ladró, saltando tras él. Danzaron a través de la parte superior de los tanques, intercambiando ataques. Un feroz movimiento dejó un corte de tres metros de largo en la pared.

"Así que debo ser castigado por los crímenes que aún no he cometido, pensé que eras un SOLDADO, no un Turco." Sephiroth rechazó sus ataques con facilidad, haciendo arcos con su espada que abarcaban un amplio radio.

Cloud no respondió. Este Sephiroth jamás tendría la oportunidad de amenazar al Planeta. No era un riesgo que estuviera dispuesto a tomar.

Atacó, se encontró con aire, entonces giró y atacó de nuevo. Su oponente bloqueaba cada ataque, pero al menos era forzado a retroceder. "Te has vuelto más fuerte desde la última vez que combatimos." Sus ojos estaban entrecerrados. Sospechosos. Acusadores.

"Solo eres tú quien se ha vuelto más débil," espetó y dirigió su espada hacia el corazón de su enemigo. Sephiroth giró hacia un lado en el último segundo, haciendo que saltaran chispas de Masamune cuando sus espadas rasparon la una contra la otra.

Fue un error de su parte. Cloud se lanzó al frente con su pie levantado, dándole en el estómago con un satisfactorio golpe. El General cayó hacia atrás, sujetando sus costillas y lanzó rápidamente un Firaga (Fuego ++) para reagruparse. Una Barrera surgió a la vida ante el rubio sin apenas casi pensarlo. El infierno de llamas pasó sobre él como una cálida brisa.

El fuego no había desaparecido siquiera antes de que Cloud tomara represalias por su parte. Las paredes se estremecieron con truenos a la par que un torrente de rayos atravesaba la cámara. En el último minuto su objetivo se agachó – el hechizo falló por el ancho de una mano e impactó a través del techo en su lugar. El vidrio se rompió en ráfagas entrecortadas mientras que las bombillas de luz explotaban, haciendo que llovieran sobre ellos pequeños fragmentos. El Reactor cayó en la oscuridad, iluminado únicamente por el pálido resplandor verde del mako proveniente del núcleo.

La vista no importaba. Podía sentir a Sephiroth con claridad – podía luchar contra él con los ojos cerrados. Se lanzó hacia adelante, pero el General giró hacia un lado en el último momento, cubriéndose detrás de uno de los tanques de especímenes.

Por supuesto. Había olvidado su conocimiento de que la espada de Sephiroth era de dos filos. Su oponente también podía luchar competentemente en la oscuridad.

Cloud saltó limpiamente sobre el tanque y maldijo por lo bajo cuando la punta de su espada se clavó contra el suelo, sin presa. Sephiroth había girado hacia un lado en el último momento y ahora subía las escaleras para poner algo de distancia entre ellos. "¿Estás huyendo?" gruñó, liberando a First Tsurugi. "Hipócrita."

"Mentiroso," respondió Sephiroth, escupiendo la palaba. "Nos mentiste a todos nosotros, Cloud. Todos y cada uno de los días."

Las luces de emergencia se encendieron en ese momento, devolviendo algo de iluminación a la cámara. En ese momento de distracción, Cloud subió las escaleras con un grito y se lanzó contra el general, empujándolo a través de la puerta y fuera de la plataforma que conectaba el camino hacia Jenova. Él cayó, de la misma forma en que alguna vez había hecho Zack, con su cabello plateado y su saco negro doblándose alrededor de él a la par que caía hacia los niveles inferiores.

Sephiroth no caería mucho – el ángulo estaba equivocado y las plataformas de servicio lo atraparían. Cloud se lanzó tras él. Podría ser un mentiroso. Podría ser un traidor. Pero él lo cambiaría todo.

Su oponente giró en medio del aire y aterrizó con suavidad sobre una ancha viga de metal. Levantó a Masamune apenas y con tiempo para detener a First Tsurugi. El choque resonante hizo eco por las paredes del Reactor y la viga crujió y rugió bajo la fuerza del impacto.

Durante diez segundos sin aliento, se mantuvieron en su lugar, suspendidos sobre el núcleo. Cloud presionó todo su peso en su espada, pero con un surgimiento de fuerza y un giro de su brazo, Sephiroth lo lanzó lejos. Aterrizó contra la pared, con sus rodillas doblándose para recibir el impacto, entonces se lanzó de nuevo al aire, rompiendo a First Tsurugi en dos para sujetar un arma en cada mano.

Su enemigo evadió los primeros dos ataques. El tercero atravesó el brazo de su saco.

Con un siseo, el General se retiró, alejándolo con un amplio arco de su espada. Cloud se apartó, con sus ojos penetrantes y el palpitar de su corazón temblando en las puntas de sus dedos. La herida ya se estaba cerrando – Sephiroth siempre había sido anormalmente rápido en cuanto a la regeneración – pero esto demostraba quién estaba en control.

"Las cosas serán diferentes esta vez," prometió. Esta vez, iba en serio.

Sephiroth simplemente inclinó su cabeza, observándole y estudiándolo. "… Tú no eres el Cloud Strife que yo conozco."

La furia lo llenó, aguda y fría, a la par que docenas y docenas de burlas acerca de su identidad, sus deseos, sus esperanzas, orgullo y sueños hacían eco en sus oídos. "¡Tú nunca me has conocido!"

Sintiendo que estaba siendo superado en su actual posición, Sephiroth saltó para recibir su siguiente golpe. Brincaron de pared a pared, rebotando en las tuberías y pilares, enfrentándose en el aire en una ráfaga borrosa de ataques. Masamune brillaba bajo las luces artificiales, con su orilla pintada de verde por el brillo ambiental del mako. Cloud atrapó cada golpe con facilidad, conocía cada movimiento y cada contraataque.

Cuando cayeron ante la plataforma de Jenova nuevamente, era Sephiroth a quien le faltaba la respiración y se tambaleaba bajo el peso de su espada. Su saco de cuero negro lucía varios cortes nuevos. Una gota de sangre cayó en el suelo.

Sin piedad.

Arremetió de nuevo contra el General bajo una lluvia de fuego y relámpagos – lejos de Jenova, hacia la cámara de tanques donde habían comenzado. En algún momento se percató periféricamente que otros habían ingresado al Reactor. La consciencia duró solo un momento – una neblina coloreó sus pensamientos, su visión se entubó y sentía como si electricidad estática estuviera recorriendo su piel.

Nada más importaba. Su única concentración era Sephiroth.

Esta vez él no fallaría. Por el Planeta.


Zack se quedó sin aliento ante la increíble escena ante él. "¿Qué está haciendo Cloud aquí?" Había estado inconsciente hacía tan solo unas horas y ¿ahora estaba aquí luchando contra el General?

Vincent apareció a su lado. Lucía sombrío. Es decir, más sombrío que de costumbre.

"¡Cloud! ¿Qué está pasando?" Gritó Zack, desenvainando la Espada Mortal y preparado para unirse a la pelea si era necesario.

El rubio no mostró signo alguno de siquiera reconocer su voz. Estaba atacando con su espada separada en dos, girando y golpeando tan rápido que sus ojos casi no podían seguir sus movimientos.

Al no recibir respuesta de su parte, Zack supuso que debía intentar con el otro lado. "¿Sephiroth?"

"Estoy bastante ocupado ahora, Zack," respondió, con su voz tensa por el esfuerzo a la par que rechazaba otro ataque. Zack lo observó. Él nunca había escuchado al General hablar así. Ni siquiera durante sus duelos improvisados que tenían él y Cloud allá en ShinRa. También, lucía hecho un desastre – su uniforme mostraba varios desgarros suaves y una línea de sangre manchaba su pecho por una herida que ya había sanado.

Esto no estaba bien. Esto no estaba nada bien. Había venido preparado para luchar, pero Sephiroth no sonaba como si fuera una amenaza – si acaso, Cloud era quien estaba actuando extraño. "Tenemos que detenerlos."

"No creo que podamos," murmuró Vincent.

Tenían que intentar algo. "¡Cloud! ¡Pensé que ya habías dejado de lado todo ese asunto de intentar asesinar a Sephiroth! ¿Qué no se estaban llevando bien ustedes dos?" exclamó. Admitía que eso había sido ya hacía seis meses. ¡Pero seguramente el rescate también contaba para algo!

No hubo respuesta. Ni siquiera un parpadeo. Solo hubo el choque y ruido de las espadas. Sintió un agujero en su estómago. Esto estaba en serio, en serio mal. Era un mal del tipo 'Alguien-se-va-a-morir'.

"Es Jenova." La voz de Vincent apenas y se escuchó por encima de los sonidos de la batalla.

"¿La no-madre loca de Sephiroth? ¿Cómo?"

"Cloud me dijo que él también tiene sus células. Estábamos preocupados de que esto ocurriera." Cerró sus ojos por un momento como si estuviera rezando en silencio y luego levantó su pistola para apuntar hacia la espalda del rubio, moviendo su brazo conforme seguía sus movimientos.

Zack gritó y movió el arma hacia un lado. "¡Baja eso! ¡Estás demasiado ansioso como para disparar a la gente!"

Vincent le observó. "Entonces, ¿qué sugieres que hagamos?"

Tenía que pensar rápido. "No lo sé, tiene que haber otra forma de-¡oye! ¿No dijiste que ustedes iban a destruirla? ¿No funcionaría eso? No hay diferencia si es Cloud o Sephiroth, ¿verdad?"

Vincent no respondió. Zack tomó eso como un sí. Observó a su alrededor, buscando frenéticamente cualquier cosa que pudiera identificar como 'Jenova'. No había muchas cosas cerca que pudiera ver además de esos extraños tanques llenos con mako.

"¡Sephiroth! ¡Tenemos que destruir a Jenova! ¡Una vez que ella no esté, él debería regresar a la normalidad!" Zack gritó por encima del choque de las espadas. Cloud aún no reaccionaba, como si no hubiera escuchado ni una sola palabra.

Por suerte, Sephiroth no pareció necesitar ninguna otra explicación además de eso. Rompió la unión de sus espadas y se apresuró a subir las escaleras hacia la puerta, con su cabello plateado ondeando tras él. Un ardiente Firaga lo detuvo por completo. Los ojos de Zack escocieron por el calor. "¡Sephiroth!"

No debió haberse preocupado – el General salió importunado de las llamas, pero le dio a Cloud la entrada que necesitaba para atacarlo por encima, dirigiéndose hacia el cuello de su oponente. Sephiroth lo evadió pero fue alejado por un aluvión de ataques rápidos y consecutivos de relámpago.

"No creo que vaya a dejar que me acerque," comento´. De alguna manera logró sonar desconcertado a pesar de su situación.

Muy bien, entonces. Ahora sabía que Jenova estaba del otro lado de la puerta. Era suficiente información para él. "Entonces mantenlo ocupado, ¡nosotros nos encargaremos de esto!"

Sephiroth no dio ninguna confirmación externa, pero inmediatamente se puso a la defensiva. Zack descansó sobre las puntas de sus pies, con sus ojos agudizados, esperando una entrada. La habitación en la que estaban luchando no era tan grande – aunque un par de golpes más hacia la pared de atrás podrían cambiar eso – pero eventualmente, el General se permitió ser llevado hacia la esquina derecha.

¡Las escaleras estaban libres! Zack tomó la oportunidad y subió los escalones con velocidad. En menos de tres segundos llegó a la cima, atravesó la puerta, se detuvo abruptamente y observó.

Frente a él había una plataforma elevada, conectada por gruesos tubos lo suficientemente anchos como para que un hombre adulto estuviera de pie sobre ellos. En la plataforma descansaba un tubo de mako, no muy diferente del que habían rescatado a Cloud hacía cinco días. Pero enredado a su alrededor a modo de protección había algo que jamás había esperado ver en otro lugar que no fueran uno de esos programas de conspiración y ocultismo – una máscara de hierro y un torso de mujer, acomodados como una especie de ídolo tecnológica y adornada con alas de tubos y metal.

"No puede ser… ¿Esto es Jenova?" Zack estaba petrificado y se encontró renuente a acercarse. Eso irradiaba una amenaza intangible que extrañamente lo hacía sentir nauseas.

El repentino sonido de disparos desde la otra habitación lo estimularon a entrar en acción. Lo que sea que fuera, necesitaba ser destruida – solo una mirada podía decirle eso. Demoler primero, preguntar después. Levantó la Espada Mortal de su espada.

"¡Zack!"

La advertencia de Sephiroth casi llegó demasiado tarde. Fue por puro instinto que Zack girara sobre sí y atrapara la espada dirigiéndose hacia él. Retrocedió medio paso debido al a fuerza del ataque. "¿Qué dem- Cloud?"

Era la primer mirada que había observado de cerca desde que el rubio había despertado. Sus ojos. Habían cambiado. Se suponía que fueran azul brillante, no un verde vivo con las pupilas afiladas como las de los gatos.

Era la visión más aterradora que Zack había visto en todo su tiempo como SOLDADO.

"¿Qué fue lo que te hicieron?" susurró.

Entonces Cloud se empujó hacia el frente y Zack tuvo que deslizarse hacia un lado o caer por el borde. "¡Oye, vamos, Cloud, soy yo!" suplicó. "¡Reacciona!"

Podía ver al General acercándose para ayudar, pero una lluvia de relámpagos lo detuvo de su avance y entonces Zack se encontró muy ocupado evadiendo y bloqueando como para ver más. Shiva, ¡era fuerte! Cloud no era una persona muy alta, de hecho era el más el más pequeño de altura de todos ellos, ¡pero estaba igualando el tipo de fuerza de Angeal! Zack apenas y podía mantenerse en pie a la par que atacaba frenéticamente.

Todo el intercambio de ataques solo duró unos segundos. Entonces con una poderosa estocada, Cloud lo mandó a volar a través de la puerta, de regreso a la habitación anterior.

El viento silbó en sus oídos a la par que él atravesaba el aire. Se permitió un momento, curiosamente careciente de pánico, para recordar que así es como se había sentido la caída hacia la iglesia de Aerith.

Entonces Zack tosió a la par que su espalda chocaba contra uno de los tanques, haciendo que el metal se doblara bajo él. La Espada Mortal cayó de su agarre y su visión se volvió blanca.

Determinación pura era lo único que lo mantenía consciente. ¡No podía permitirse el desmayarse aquí! Pero eso no importaba. Su cuerpo no lo obedecería. Ni siquiera pudo moverse cuando los pies de Cloud cayeron a cada lado de él y el acero plateado llenó su visión.

Maldición. Esto era.

Qué final tan malo para un héroe. Ni siquiera tenía tiempo para decir algo genial antes de marcharse.

Mentalmente, se disculpó hacia Aerith y se abrazó a sí mismo.

Entonces, por alguna extraña razón, Zack repentinamente pensó que podía oler flores.


Cloud se quedó congelado, con su espada posicionada sobre el cuello de su amigo. Era como si el tiempo mismo se hubiera detenido, a pesar de que el sonido del Reactor prevalecía y Zack continuaba respirando laboriosamente. Luego de un momento, el SOLDADO de cabello negro abrió un ojo levemente, luciendo confundido. Ni Sephiroth ni Vincent se atrevían a mover un músculo.

"¿Cloud?" jadeó.

Interfiere en el camino.

No, no podía ser. Era Zack. ¿Por qué su espada estaba apuntando a Zack?

Es un sacrificio para el Planeta.

Neciamente, Cloud negó con su cabeza. Zack lo observó con sus ojos abiertos de par en par.

Tenía que haber otro camino. Zack jamás podría ser una amenaza para el Planeta. Esto no estaba bien. Estaba olvidando algo. Algo importante. ¿Qué estaba haciendo?

Una nueva voz inundó sus pensamientos. '¿Finalmente has despertado?'

Había escuchado esa voz muchísimas veces antes. Pero eso no podía estar bien.

"¿Aerith? ¿Cómo-" Ella aún estaba viva. ¡Ella tenía que estar con vida!

Zack se tensó al escuchar el nombre familiar.

'No tengas miedo. Me he vuelto mucho más fuerte desde la última vez que nos vimos.'

Su cabeza daba vueltas. El rugido en sus oídos se volvió más potente.

Salva al Planeta. La llamada era insistente, implacable. ¿Por qué Aerith estaría en desacuerdo con el Planeta?

Ella no respondió. De alguna forma, tenía la impresión de que ella estaba tarareando. Entonces- 'Dijiste que eras un don nadie.'

"¿Un don nadie?" murmuró.

'No eres un ARMA ni eres la Calamidad, ¿verdad? Solo eres un don nadie. ¿Un don nadie puede hablar con el Planeta?'

Un escalofrío recorrió su espina dorsal.

Era verdad. Él nunca había hablado con el Planeta. Aerith podía llamarlo a través de la Corriente Vital, podía alcanzarlo y hablar con él a través de la materia que portaba y el mako en su sangre, pero ¿el Planeta por sí mismo? Él no era como Nanaki. Y tampoco era un Cetra.

¿Entonces de quién era la voz que se estaba introduciendo a sus pensamientos?

Salva al Planeta. Destrúyelos. Destruye a ShinRa y a los humanos que nos dañan. Aumentó el volumen, ahogando todo lo demás. Aerith se había ido – su presencia había sido superada y alejada tan pronto como había llegado. Pero la diferencia entre su toque confortable a esta presión en su mente – la reconocía ahora. Reconocía la forma en que su cabeza se sentía sujetada por una prensa, por la forma en que la electricidad parecía recorrer toda su piel, la forma en que pensar se sentía como si mirara la televisión con una mala recepción.

"Jenova," habló con voz raspada.

Con fuerza monumental, se alejó de Zack. Su amigo no se movió. Probablemente no podía.

Ellos son traidores. Mira cómo te han tratado. Mira cómo nos trataron.

"Cállate," gruñó, cerrando sus ojos fuertemente. "No soy un monstruo, como él." Subió las escaleras a tropezones. Vincent y Sephiroth lo siguieron a una distancia prudente. Él apenas y se dio cuenta.

¿Tu padre? Mata al Planeta, lastima a tu madre, te abandonó. Yo nunca abandonaría a mi hijo.

Las palabras se enrollaban cual alambre alrededor de su corazón. Avanzó hacia la tarima. "Yo ya tengo una madre." Él iba a salvarla. Cambiaría todo por ella y por sus amigos.

Estas personas no son tus amigos. Esa mujer no es tu madre. Ella ya tiene un hijo.

Medio en ira, medio en pánico, apartó el cuerpo de metal. Fluidos de color oxidado volaron a través del aire como si fuera en cámara lenta, el metal crujía a la par que las tuberías se partían libremente haciendo ruido en sus oídos.

Entonces ahí estaba, frente a frente con ella. Nada más que el vidrio de su tuvo los separaba. Sus ojos en forma de gato, brillantes, se abrieron y le miraron, sin vida, pero de alguna forma aún podían ver directamente en su alma.

Nosotros somos iguales. Tú no perteneces aquí, como yo.

Él comenzó a temblar.

Este no es tu planeta. Tú no les debes nada.

Ella era inteligente. Era capaz de encontrar y explotar los puntos débiles y deseos que él no sabía que tenía. ¿Cómo pudo haber olvidado-

Tú quieres destruir a Sephiroth, le recordó ella.

Quería hacerlo. Desesperadamente.

Yo te ayudaré, susurró ella. Las imágenes y el conocimiento pasaron rápidamente frente a sus ojos. La conexión. Lo suficiente como para detener a Sephiroth en seco por solo un minuto, para terminar con todo. Tú eres el más fuerte. Tú puedes cambiarlo todo.

Sus dedos se apretaron alrededor de su espada.

Entonces Sephiroth apareció de lo que pareció ser la nada. "Permíteme ahorrarte la indecisión," declaró y atravesó con Masamune el vidrio.

El tanque se quebró con un choque ensordecedor y los fragmentos del mismo cortaron sus brazos y piernas. Cloud se protegió detrás de First Tsurugi a la par que mako descolorido y putrefacto caía sobre sus botas y los escombros se dispersaban alrededor de ellos. Luego de lo que pareció ser una eternidad, se permitió dar una mirad por encima de su espada.

Jenova estaba desprotegida – yacía expuesta a los elementos y la visión era aún más enferma. Sephiroth se puso en guardia, sin haber sido herido por el vidrio roto o el mako drenado. "Ya no te ocultarás detrás de marionetas," arrastró las palabras, elevando a Masamune para dar el golpe final-

Entonces se detuvo.

El momento prevaleció. La punta de su espada estaba sobre Jenova, como si la deseara cortar pero no pudiera. Su ceño se frunció en esfuerzo y concentración, había confusión en sus ojos a la par que sus brazos se movieron hacia atrás a la par que intentaba empujar la espada hacia abajo.

Era una cruel parodia de la escena del asesinato de Aerith.

El silencio se rompió bajo un corto sonido de disparo y una bala silbó al pasar cerca de su oído para atravesar a Jenova por la frente. Era Vincent, notó Cloud distantemente. No hizo diferencia. Jenova ya no tenía un cerebro, no un cerebro en el sentido tradicional. Solo era células en cierta cantidad de concentración, pasando información, extendiendo su influencia.

Mátalo. Hazlo ahora.

Había una oportunidad.

"¡Por la Diosa!" Interrumpió repentinamente una nueva voz. "Todo lo que quieren hacer es destruir esa cosa, ¿cierto? ¿Son o no son SOLDADOs?"

¿Génesis?

Repentinamente una ola de calor pasó al lado de ellos. Firaga explotó en el rostro de Jenova, lanzándolos a él y a Sephiroth contra la pared. Cloud se puso de pie, observando en shock cómo las furiosas llamas se elevaban hasta el techo.

El Comandante de cabello rojo se encontraba de pie en la puerta, cubierto de hollín y luciendo increíblemente asfixiado. Con un rápido movimiento de su mano, invocó otro Firaga, y luego otro. Cada explosión enviaba una ola ardiente de aire caliente que despeinaba su cabello y hacía que sus ojos escocieran.

Cloud sujetó su cabeza cuando un grito sobrenatural desgarró sus pensamientos. Lanzó un quejido y cayó al suelo, con sus dedos apretando su cabeza a la par que el dolor, la furia y la traición desgarraban su corazón. Siguió y siguió, ahogando todo lo demás, como si fueran agujas al rojo vivo clavándose en su cráneo, creciente, estridente y desgarrador y entonces… silencio.

Su cabeza se sentía más clara. Más ligera. Como si un dolor de cabeza que hubiera portado por semanas repentinamente desapareciera.

Lentamente, dirigió su mirada hacia el tubo que alguna vez dio hogar a Jenova.

No había nada más que basura fundida.

Génesis ajustó sus guantes. "Honestamente no estoy seguro de qué me perdí, pero ni siquiera era un objetivo en movimiento."

Sephiroth observó los remanentes, aparentemente igual de aturdido que Cloud. Por supuesto – él debió haber sentido el ataque de la furia de Jenova también. "La Diosa es cruel por crear tal prueba," murmuró.

Se había ido. Jenova se había ido. No había una cabeza perdida, un cuello, ni extremidades persistentes de restos por robar. No habría más Reunión.

Y Cloud no había hecho nada. Una vez más había sido reducido a ser una marioneta. Se sintió enfermo. Había quedado en manos de todos los demás el destruirla. Zack estaba en la otra habitación, gravemente herido por su culpa. Zack, a quien él había jurado proteger. Y entonces también, en el camino a este lugar, Angeal

Se sintió vacío – la vacía marioneta que Sephiroth siempre le acusaba de ser. Estaba teniendo dificultades en procesar todo lo que acababa de pasar. Frenéticamente, intentó organizar sus pensamientos. El plan. ¿Cuál era el plan? ¿Qué era lo que necesitaba hacer ahora? ¿Qué seguía a continuación?

Hojou estaba muerto. Jenova había sido destruida.

Sus manos temblaron. Las apretó en puños.

"Alguien necesitará atender a Zack," la barítona y suave voz de Vincent murmuró al fondo.

Zack apareció arrastrando los pies tras la puerta, con su rostro ligeramente pálido y con una mano presionando sus costillas, pero fuera de eso, lucía completo. "¡No se preocupen por mí! Soportaré por ahora. Génesis me lanzó una cura en su camino al lugar. Lo más importante es que tenemos que hacer algo sobre Angeal."

"¿Angeal?" La voz de Génesis era filosa.

"¿No lo viste en tu camino hacia acá? Supongo que debes haber tomado otro camino. Está malherido."

Solo había una última persona que necesitaba morir, si quería salvarlos a todos. Si quería estar seguro.

No, eso no era del todo cierto. Eran dos.

"Hice que el muchacho me guiara. Está afuera. Cruzamos el puente, ya que parecía que el tiempo era esencial."

"¿Hay un puente? Maldición, eso habría sido muchísimo más rápido."

Cloud se puso lentamente de pie, manteniendo el balance contra la pared.

"¿Qué hay de ti, Sephiroth? ¿Alguna herida?" Génesis se puso a cargo.

El General negó lentamente su cabeza. "Nada serio."

Ajustó su agarre en First Tsurugi.

"Bien. ¿Entonces alguien se molestaría en explicarme precisamente qué está pasando aquí?"

Ellos no podrían entenderlo. Pero Kunsel lo sabía todo. Él les explicaría. Se aseguraría de que las cosas marcharan bien.

"Ni siquiera yo estoy del todo seguro…" La voz de Zack se fue apagando, observando en su dirección. "¿Cloud?"

Había una última tarea que necesitaba completar.

Con un grito de guerra, arremetió contra el General.

"¡Sephiroth!" gritó Génesis.

Sephiroth se dio la vuelta, no estaba preparado. Vincent armó su pistola y disparó. Una bala le dio en la pierna, un momento después otra rozó su brazo. Cloud lo ignoró, siguiendo en su avance, dirigiéndose con determinación a su objetivo con una sola cosa en mente.

Masamune brilló – fue un salvaje y desesperado ataque para forzarlo a salir del curso.

Excepto que Cloud ni siquiera intentó bloquearlo.

El delgado acero atravesó su costado pero aún así él no se detuvo, presionándose a sí mismo a avanzar hacia el frente. Sujetó la hoja con su mano izquierda – la sintió cortar su palma, la sangre se derramó por entre sus dedos, el rechinar del metal contra su caja torácica. Se ahogó en su aliento y sintió el sabor de cobre. Se había perforado un pulmón.

"¡Cloud!" Gritó Zack. Sonaba como si estuviera gritando bajo el agua.

Cada paso era una agonía, pero apretó sus dientes y siguió avanzando.

Así era como debía ser.

Sephiroth le observó, una expresión que el rubio solo había visto tres veces antes cruzaba su rostro.

Los ojos abiertos de par en par, en shock, acompañados con genuino y humano terror.

Hubo un destello de luz por el rabillo de sus ojos. Cloud sintió el cosquilleo de la carga de materia en el aire, pero ya era demasiado tarde.

Con el resto de sus fuerzas, levantó a First Tsurugi para dar el último ataque.