Los personajes no me pertenecen

Alégrense el capitulo 35 ya está aquí.


Cuando llegué a la casa de los Summers esa mañana, Kai fue el que me abrió y me dijo que esperara tranquila hasta que la menor de la familia se apareciera. Segundos después Anna bajaba corriendo de las escaleras y saltó a mis brazos igual que un niño. El impacto casi me arroja al suelo pero logré mantener el equilibrio.

-Woow…Hola a ti también- saludé, riendo.

Anna se apartó pero sus brazos permanecieron en mi cintura.

-Lo siento…es que me alegra verte- dijo avergonzada.

-Está bien- reí-, no te preocupes.

Nos separamos y ella pudo notar que traía algo en la mano envuelto en un papel de regalo.

-¿Y eso?- preguntó con curiosidad.

-Pues es obvio ¿no? Es para ti.

Extendí mi brazo para entregárselo, sonriéndole con confianza. Anna no parecía muy convencida de aceptarlo.

-¿Por qué haces esto?

-Es solo algo que quería hacer- respondí-. Anna, lo que te hice estuvo mal, y sé que esto no será suficiente para compensar el tiempo que llevé ignorándote, pero quiero que sepas que me importas mucho y esto es una prueba de ello.

Aunque siguió dudándolo un poco, aceptó el regalo. Lentamente quitó el envoltorio y descubrió una caja de doce lápices de colores. Abrió la boca para decir algo pero nada salió de ella, al mismo tiempo se le ampliaron los ojos.

-Sé que te prometí el maletín que viste- dije nerviosa, rascándome por detrás de la cabeza-. Pero necesitas lápices nuevos, y hasta que consiga dinero para comprar algo así va pasar bastante tiempo, por eso quiero que uses esos mientras tanto.

Compré los lápices ayer por la tarde mientras estaba con Merida. Los vi justo cuando pasamos por una librería, sabía lo mucho que ella los quería y no dudé en pagar por ellos. Además porque quiero que entienda que su talento con el dibujo no es tonto, como lo dice su madre.

-Si dedicarte al diseño es lo que quieres, entonces quiero que sepas que yo te apoyo sin ninguna duda. Quiero que sorprendas al mundo con todo lo que haces.

Anna seguía callada. Entre más se quedaba mirando la caja más incómoda me ponía. Genial, hice algo mal otra vez. Evidentemente soy una experta a la hora de meter la pata. ¿Entonces va a estudiar leyes a pesar de que no la aceptaron en la universidad que sus padres quieren?

Su mirada se encontró con la mía y admiré la más hermosa sonrisa que jamás había visto.

-Gracias- la cantidad de afecto y sinceridad que usó en esa sola palabra logró impresionarme-. No te das una idea de lo mucho que significa para mí- me dio un pequeño beso en la mejilla y abrazó la caja como si se tratara de oro.

-Me…me alegra que te guste- me sonrojé.

-Ve a la cocina y espérame. Iré a guardar esto- comentó.

Mientras ella subía las escaleras, yo iba hacia la cocina. La esperé unos cinco minutos, permaneciendo sentada en la mesa. Cuando entró seguía teniendo la misma sonrisa que antes. Se sentó a mi lado, sus piernas rosaron las mías y su intensa mirada se clavó en mi rostro.

-¿Qué sucede?- pregunté.

-Nada, solo quería saber qué hacemos esta noche- respondió.

-Pues no sé…Podemos comer una pizza, y luego preparar unas palomitas para ver una película ¿Qué te parece?- sugerí.

Su sonrisa se hizo más brillante. Era una especie de tradición que la dos comamos una pizza y luego veamos una película mientras nos llenamos con palomitas de maíz. Sabía qué iba a gustarle la idea tan pronto se la sugerí.

-¿Qué peli vemos?

-Cualquiera- respondí pero levanté la mano para aclarar algo, frunciendo el ceño- menos el zorro y el sabueso…

-¿Por queeee?- me interrumpió riendo.

-Anna, ya estas grande para esa película.

-Puedo tener cuarenta años y todavía la voy a seguir viendo.

-Madura.

-¿Quién dijo que madurar se basa en la clase de película que ves?

Suspiré resignada.

-No voy a discutir eso contigo, pero no vamos a ver esa película- dije-. Tampoco quiero cualquier otra película romántica que esté de moda.

-No me la pones fácil ¿sabes?- dijo amargada, colocando sus codos sobre la mesa y apoyando su cabeza en sus manos.

-¿Qué?...Es solo que estoy cansada de todas esas películas.

Además, cuando sales un tiempo con una chica aficionada al mundo del cine, que se conoce hasta la película más vieja del planeta, y te enseña muchas de su colección, te das cuenta de que hay cosas más interesantes para ver.

-¿Qué sugieres entonces?- Anna preguntó.

Pensé un minuto en qué clase de película podíamos ver pero no se me ocurrían muchas opciones hasta que recordé algo.

-¿Has visto asesinato en el orient express?- consulté.

-No ¿es de terror?

-Claro que no, es una película policial, de misterio- expliqué-. Está basada en un libro de Agatha Christie. Es la película favorita de mi primo.

-Pero si ya la has visto no tiene diversión- medio se quejó.

-No la he visto, pero sé que a él le gusta. La película está en mi casa, podemos ir a buscarla antes de comer y regresar- propuse.

-Bueno…-meditó un rato antes de continuar- Está bien, creo que será interesante.

Anna preguntó si quería desayunar y yo acepté con gusto, ya que no lo había hecho esa mañana. Aunque al principio se negó, la ayudé a prepararlo. Hicimos unos hotkeys, acompañados con una taza de leche con chocolate.

Una vez que terminamos nos dispusimos a disfrutar de la comida. Tomé el jarabe de chocolate para bañar los hotkeys, pero nada salió de la botella al presionarla. Insistí varias veces y seguía igual. Como un niño caprichoso, agité el jarabe violentamente y entonces un chorro de chocolate voló hacia la cara y ropa de Anna.

Comencé a reír histéricamente sin poder evitarlo. Anna me observó con seriedad y eso hizo que mi risa aumentara.

-Lo siento, de verdad lo siento- dije con dificultad a causa de la risa.

No respondió, solo se pasó la mano por la cara embarrándose más de chocolate, dejando las huellas de sus dedos.

-No hagas eso, te ensuciaras más- le advertí.

Sin que lo esperara, ella apretó su mano, con fuerza, contra mi rostro, y levemente me empujó hacia atrás, ensuciándome con el líquido.

Estuve en shock un breve minuto mientras sentía la risa de Anna, burlándose de mí.

-¡Ahora veras!- decreté, agarrado el jarabe de chocolate.

-¡No!- Anna se levantó de la silla.

La corrí por toda la cocina y la atacaba con chocolate, dejando machas alrededor. Anna se atrevió a acercase, sin importar que la estuviera atacando, y de alguna forma se las arregló para quitarme la botella. Ahora era yo quien corría por toda la cocina. Pero solo lo hacía a propósito, ya que luego la tomé por la cintura y las dos estuvimos forcejando para agarrar la botella mientras reíamos. El jarabe chorreaba de ella y ensuciaba nuestro rostro, cabello y ropa.

Anna chocó su espalda contra la mesa, donde estaba nuestro desayuno, y mi cuerpo se apretó más al de ella. Las sonrisas se fueron apagando lentamente, trayendo consigo el silencio. Nuestras miradas se conectaron y sentí como mi pulso fue aumentando. Miré sus labios, eso carnosos labios que me atraían como si fuera un imán. Bajó su mano, que sostenía mi muñeca, donde estaba el jarabe de chocolate, para colocarla sobre la mesa. Su lengua pasó por su labio inferior lentamente para quitar la mancha de chocolate que tenia, como si estuviera provocandome.

La pesadilla del día anterior regresó a mi mente por algún motivo, haciéndome dudar en lo quería hacer. Aparté las imágenes de mi cabeza, recordando que solo era eso, un sueño.

Me incliné impulsada por los deseos de mi corazón y noté como Anna cerraba los ojos esperando por mí. Yo iba lento, temerosa, tratando de no cometer alguna estupidez.

-¿Interrumpo?

Me separé bruscamente de ella y miré hacia la entrada de la cocina, asustada. Rapunzel nos veía con naturalidad y de brazos cruzados. Mi primer pensamiento fue en decir "no es lo que parece" pero recordé que ella sabía acerca de la sexualidad de Anna y de que no era ese estilo de persona que es fácil de engañar.

-Sí.

Miré a Anna, quien había respondido, y su tono de voz no había sido del todo amable. Su hermana no hizo nada más que mirar el desastre que hicimos, sin cambiar de postura.

-Te conviene limpiar esto antes de que mama lo vea- comentó Rapunzel.

-Ya sé, no tienes que decírmelo- respondió Anna fastidiada, pero no con ella, sino por el hecho que haya mencionado a su madre.

-Bueno, por mi pueden seguir. Solo vengo por un jugo de naranja.

Y dicho esto Rapunzel fue hacia la heladera para sacar la jarra con jugo y buscó un vaso. Todo lo hacía como si de verdad nosotras no estuviéramos ahí.

Anna se separó de la mesa para ignorarla y mirarme.

-Eeh, será mejor que vaya a mi casa bañarme y a ponerme otra ropa- dije rápidamente.

Ya me estaba incomodando sentirme tan pegajosa debido al chocolate y quería quitármelo lo antes posible.

-Okey…- Anna aceptó- Pero no tardes.

-No, tranquila, la haré rápido- sonreí-. De paso iré por la película.

Anna asintió con la cabeza y caminó hacia la salida de la cocina. Rapunzel, que estaba apoyado sobre el mostrador, con el vaso lleno de jugo en su mano, no dudó en acariciarle la cabeza, por más que estuviera sucia, solo para fastidiarla. Anna rió en voz baja y apartó la mano de su hermana para poder continuar su camino.

Cuando Anna se fue, Rapunzel dejó el vaso sobre el mesón, haciendo un ruido violento que me sobresaltó, y luego se giró para verme. Si las miradas mataran probablemente estaría muerta ahora.

Tragué saliva e intenté no temblar mientras la mayor de las hermanas Summers se acercaba y se paraba frente a mí, igual que un león asechando a su presa.

-Seré honeste contigo- dijo con veneno en la voz-. Te conozco desde hace años, siempre me has parecido una buena chica, y sé lo que pasa entre tú y mi hermana. Anna ya está grande para hacer lo que se le dé la gana, puede valerse por sí sola y decida lo que le decida voy a apoyarla. Pero te advierto una cosa- clavó un dedo contra mi pecho y me vi obligada a sostenerle la mirada por más nerviosa que me sintiera-, me pasé un mes limpiando sus lágrimas cuando tu comenzaste a ser grosera con ella, si llegas a lastimarla otra vez haré de tu vida un infierno ¿lo has entendido bien?

Asentí temerosamente con la cabeza en estado de shock. Conforme con mi respuesta, Rapunzel se apartó y volvió a poner su cara que encanta a todo el mundo. Esa habilidad para cambiar de ánimo tan rápido como la velocidad de la luz es solo algo que las hermanas Summers pueden hacer.

-Mejor apresúrate porque Anna bajará en un rato- comentó.

Y después de eso, se retiró para dejarme el camino libre.

Lo último que me faltaba, una hermana sobreprotectora, astuta, con la que hay que tener mucho cuidado. Para ser honesta, si al final todo resulta bien entre las dos, vale la pena soportarla.

Después de bañarme y cambiarme, volví a la casa de Anna con la película que íbamos a ver a la noche. Anna llevaba puesta mi sudadera de Game of Throne, comprendí en ese momento que no iba a recuperarla jamás.

Terminamos el desayuno que no llegamos a comer antes y limpiamos el enchastre que habíamos dejado en la cocina. Luego nos encerramos en su cuarto, acurrucadas sobre su cama escuchando música. Estaba sentada de espalda contra la cabecera mientras que Anna tenía apoyada su cabeza contra mi estómago, con las piernas hacia arriba y los pies sobre el colchón, que le servía para apoyar su cuaderno donde dibujaba. Miraba entretenida como ella realizaba lo que amaba a la vez que pasaba mis dedos ligeramente sobre su brazo. No quiso usar los lápices que le obsequié, ya que antes quería terminar los otros que ya tenía y además porque en ese momento no necesitaba pintar.

Recordé entonces que aún tenía ese dibujo que se le cayó y que todavía no le había mencionado que estaba bien guardado entre mis cosas personales, en el cajón de mi escritorio, en mi habitación.

-¿Te acuerdas cuando hablamos en el baño y te pregunté qué te pasó en la mano?- en realidad antes le había preguntado hacia cuando no dormía pero eso es irrelevante ahora.

Anna movió su cabeza hacia arriba para encontrarse con mis ojos.

-Sí, es una situación difícil de olvidar- respondió- ¿Por qué preguntas?

-Porque un dibujo se cayó de tus cuadernos, y era de mí en el aula de clases.

No contestó inmediatamente, se quedó observándome mientras sus mejillas se teñían de un color rojo.

-¿Tú… viste uno de mis dibujos?

-Si ¿Qué tiene de malo? No sería la primera vez que veo alguno de ellos.

En vez de responderme, Anna decidió levantarse para ir a su armario, siendo seguida por mi mirada, y buscar su mochila, que probablemente llevaba en ese lugar desde que finalizamos la escuela. Sacó de ella un cuaderno anillado de tapa blanda y volvió a la cama, acomodándose en la misma posición que estaba antes. Aun sin decir nada, extendió el brazo para entregarme el cuaderno.

-¿Qué hago con esto?- consulté.

-Ábrelo- animó, encogiéndose de hombros.

Obedecí sin exigir más explicaciones. El cuaderno, como era de esperarse, estaba lleno de dibujos, desde la primera hasta la última página, los cuales me dejaron con la boca abierta igual que siempre. Creo que un diez por ciento de los dibujos eran de algo que se le había ocurrido en el momento, mientras el otro noventa por ciento eran de mí, haciendo diferentes cosas. A diferencia del que se le cayó en el baño, estos dibujos estaban más detallados y tenían una dedicación más elevada, eso quiere decir que debió llevarle mucho tiempo terminarlos.

-¿En qué momento hacías esto?- me llamaba demasiado la atención, porque estoy segura que nunca posé para ella en estas situaciones.

-Aprovechaba a hacerlo mientras estabas distraída- contestó.

-Muchas horas distraída- dije irónica, es casi imposible que no me haya dado cuenta de ella con el tiempo que requirió hacer estos dibujos.

-Te tomaba una foto antes, de no hacerlo los dibujos no tendrían esa calidad. Aunque para mí podrían estar mejor.

-Vamos, son perfectos.

-Opiniones diferentes supongo.

-¿Entonces puedo quedarme con ellos?

-Claro que no- dijo tratando de sonar como una niña caprichosa-, son míos.

-Pero soy yo la que está en los dibujos.

-Pero es mi mano de obra, que tú seas mi musa inspiradora no tiene nada que ver.

Sin que lo hubiera esperado Anna sacó su teléfono del bolsillo y aprovechó a sacarme una fotografía desde su lugar sin que tuviera tiempo de posar o sonreír para ella.

-¿Es broma?- dije riendo.

-Como acabo de decirte, eres mi musa inspiradora- contestó, uniéndose a mi risa.

-Bueno, pero quiero una copia como pago.

-Mmm...Ya veremos.

El resto del día no hicimos nada más que disfrutar de la compañía de la otra. Esos momentos íntimos donde solo reíamos y bromeábamos, junto con la cantidad de miradas intensas que nos lanzábamos, me hacían quererla más y más. Llegué a preguntarme si Anna se daba cuenta de que tan fuerte eran los sentimientos que tenía hacia ella y si también me quería con la misma intensidad.

Por la noche cocinamos una pizza de queso con champiñones. Por más que estuvimos tentadas, preferimos no lanzarnos los condimentos de la comida porque suficiente habíamos tenido con limpiar el chocolate de la cocina hoy.

Cuando yo iba por la mitad de mi primer rebanada de pizza ella iba por el segundo, lo cual me dio gracia. Anna era una gran fan de la pizza, hasta de los sabores más extraños. Podía comerse dos cajas de pizza ella sola y lo más increíble de todo es que ni siquiera engordaba. Si le preguntaran cual era la comida de los dioses, respondería pizza.

-¿De qué te ríes?- preguntó Anna con la boca llena, bajando su pedazo de masa horneada en forma de triángulo con tomate, queso y champiñones.

-No es nada- contesté entre risas-. Es solo que veo que tu amor por la pizza no ha cambiado en absoluto.

Rió mientras tragaba y después se limpió las manos.

-Es pizza, jamás podría dejar de amarla.

-Sí, creo que ya he escuchado eso antes- recordé.

El silencio nos invadió, lo cual era raro porque hacía tiempo no había uno entre nosotras. Sabía que ese silencio se debía a lo que le hice años atrás y no pude evitar pensar en lo que me dijo Rapunzel, acerca de que estuvo un mes limpiando sus lágrimas. Anna incluso, ahora, parcia algo decaída y me parece que pensaba lo mismo.

Acerqué mi mano a la de ella y la apreté suavemente, haciendo que ella levantara la cabeza hacia mí.

-Discúlpame por ser tan idiota- dije totalmente arrepentida.

-No importa ahora- ella negó con la cabeza-. Tampoco quiero que te culpes toda tu vida, ya hablamos de que esto íbamos a dejarlo en el pasado. Y aunque no lo creas, esa caja de lápices que me diste vale mucho porque pusiste tu corazón al dármela.

-Lo sé pero…es difícil no pensar en el asunto cuando estamos en una situación como esta.

La sentí suspirar y entrelazó sus dedos con los míos.

-Al principio creí que te había hecho algo malo- me confesó-, y luego creí que solo te habías aburrido de mí.

-Y tú nunca te diste por vencida.

-No quería hacerlo sabiendo que a veces solías preocuparte por mí- pensar en cuando la encontré golpeada, o que también pudo lastimarla el auto que me atropelló, me genera feas sensaciones dentro de mi pecho.

Sentí sus labios contra mi mejilla y me abrazó, pegando su cuerpo contra el mío lo más que pudo.

-Ya olvidemos esto, por favor- pidió dulcemente separándose para pagar su frente contra la mía.

-No puedo negarme si estás viéndome así.

Vi una sonrisa de satisfacción en su rostro.

-¿No crees que ya merezco algo?- preguntó levantando una ceja, sin apartarse.

Obviamente me puse nerviosa. Si sabía lo quería, o eso creo, pero ya nos han pillado y tengo miedo de que eso vuelva a suceder.

Levanté el plato donde estaba mi comida y lo puse entre nosotras para separarnos.

-Puedes comerte lo que queda de mi rebanada de pizza- ofrecí, haciendo lo posible para no reírme a carcajada por la cara que tenía.

Anna suspiró pesadamente.

-Solo estas atrasando lo inevitable- dijo.

Y sin ningún tipo de duda, me quitó el pedazo de pizza para terminárselo en cuestión de segundos, que por cierto pensé que no iba hacer ya que solo estaba jugando con ella. Pero Anna era muy astuta como para dejar pasar una oportunidad como esa para robarse aunque sea la mitad de un trozo de pizza.

Llegamos al siguiente punto de la lista, que fue preparar las palomitas de maíz para ir a ver la película. Anna tenía una sala que parecía un mini cine en donde solíamos pasar tiempo de pequeñas. La luz en la habitación era tenue, tenía una pantalla gigante en la pared y al costado unos esteros. En el centro había un sofá de cuero, color negro, de tres cuerpos.

Anna y yo nos acomodamos en el sillón, después de poner la película. Sostuve su mano pero ella la separó. Prefirió rodear mi brazo con el suyo y luego unir nuestras manos, entrelazando nuestros dedos. Recargó su cabeza contra mi hombro, señal de que le diera play a la película porque ella no iba a mover ni un musculo.

El principio de la película comenzó con una música dramática, una música bastante típica considerando que es de 1974 y más con ese género. Los títulos avanzaban y avanzaban, y entonces la música cambió a otra que generaba un aura de suspenso y en la pantalla apareció una casa en medio de la noche y estaba escrito 1930 The Armstrong home, long island, N.Y. Comenzó con el secuestro de una niña, conforme seguía la escena sentí a Anna estremecerse y apretar con fuerza mi brazo. A esta altura las dos estábamos demasiado concentradas para decir algo.

La trama de la historia resultó atrapante, a pesar de la calidad de la imagen. Ahora comprendo porque a Olaf le gustaba tanto. Me pregunté si Anna la estaba disfrutando tanto como yo. Solo eso bastó para que mi atención en la película se esfumara y ella no volvió a hacer nada desde el principio. Respiré lentamente, tratando de poner mi atención a lo que sucedía en la pantalla pero era inútil. De repente me sentía demasiado nerviosa y sentía algo de calor.

Justo cuando el misterio estaba por resolverse, no pude aguantarlo más y miré a mi izquierda. Me sorprendí al ver unos ojos turquesas observándome con atención. Al principio lució sobresaltada, pero hice una sonrisa y ella, aunque lo dudó al principio, me correspondió con otra. Su mirada bajó a mis labios y se mordió el suyo segundo después. La tensión hizo que mi corazón se acelerara a máxima potencia, y eso era nuevo para mí. Era la primera vez que me ponía tan nerviosa, ni siquiera cuando me di cuenta de que la quería pude sentir algo así.

Estaba muriendo de ganas por besarla pero mi cuerpo no obedece. No sé, tengo miedo de hacer algo mal… ¡Patético, ella ya intentó hacerlo y tú le pediste tiempo!... ¿Pero qué pasa si ella quiere tiempo también ahora?... ¡Vamos, maldición, la habrías besado si nada o nadie te hubiera interrumpido!... ¡Y ya te ha pedido que lo hicieras antes! Estaba igual de confundida que ahora… ¿Y entonces, vas a quedarte mirándola como idiota?

Antes de que me diera cuenta, Anna besó mis labios. Mi respiración se contrajo y casi aparto mi rostro por la sorpresa, pero entonces sentí como sus labios se movían suavemente para encajar con los míos. De alguna manera esa acción acabó con el miedo que tenía y me incliné hacia ella para corresponderle. Nuestros labios se movían de una manera simple, lenta, para que se familiarizaran el uno con el otro, ya que la primera vez no habíamos tenido la oportunidad de hacer eso. La cantidad de dulzura que sentía de su parte era tan intensa que en estos momentos no recuerdo si alguna vez probé algo tan dulce. Internamente estaba chillando de emoción.

Suspiré sin apartarme y aproveché a succionar su labio inferior, tomándola desprevenida. Lentamente abrió su boca, dándome permiso para introducir mi lengua en ella, y la oí gemir en voz baja. Sus manos se deslizaron despaciosamente sobre mi cuello acercándome un poco más, continuando así con nuestra conexión. Su cálida lengua se enredaba con la mía llena de deseo, intentando llegar a lo más profundo de mi boca. Ella obviamente era una experta y fue difícil seguirle el ritmo. Noté como su cuerpo se acercaba al mío, queriendo más contacto. Jadeé entrecortadamente, y ella contorneó mi labio con su lengua profundizando aún más el beso. De algo tierno, esto se había convertido en algo sensual.

Su rodilla se deslizó por mi regazo, tratando de colocar su pierna del otro lado de mi cadera. Abrí los ojos sorprendida y aparté mis labios pero los suyos me siguieron hasta atraparme de nuevo. Esto no estaba bien, dejar que vaya más lejos que un beso sería un error. Anna no pareció darse por vencida y en un rápido movimiento se puso a horcajadas de mí. La empujé con todas mis fuerzas pero ni siquiera pude apártala un milímetro de mí. Intenté separar mis labios otra vez pero tenía mi cabeza entre sus manos así que no podía hacerlo. Fue ella, quien al rato, separó sus labios y volvió a presionarlo contra los míos con más pasión. La violencia que usaba para besarme era irresistible, deshaciéndose de todo mi auto control. Sus besos eran tan desesperados, al punto de desesperarme a mí porque la deseaba con todo mi ser. A esta altura ya no podía resistirme, olvidé la maldita y odiosa regla que puse entre nosotras y le correspondí con la misma devoción.

Sus manos pasaron por mis brazos y luego las movió hacia el dobladillo de mi remara y sentí su palma contra la piel de mi abdomen, causándome escalofríos. No fue hasta que la sentí reír que me aparté.

-¿De qué te ríes?- pregunté sorprendía.

Anna, retirando sus manos, se mordió el labio, negando con la cabeza.

-Nada- respondió.

Volvió besarme para continuar nuestra sesión de besos, y evitar que una conversación nos interrumpiera en la mejor parte. Aproveché a deslizar mi mano por su espalda hacia abajo pero me detuve en su cadera, sabía lo que había si continuaba y no quería sobrepasarme y que a causa de eso se enojara. Sin embargo, su mano pasó por atrás de su espalda para agarrar mi muñeca, obligándome a seguir hacia abajo para tocar su trasero. Me tensé, y aunque intenté sacar mi mano de ese lugar Anna me obligó a mantenerla allí. Puede sentir su sonrisa entre mis labios y mi corazón saltó ante esa acción, despertando mi lado dominante. De repente siento que no hay algo más delicioso que una sonrisa contra tu rostro mientras te están besando. Moví mi mano hacia mitad de su cachete, apretando fuertemente su trasero, causando que su respiración se atascara en su garganta, y ella arañó mi hombro. Aferró sus garras en mi cuero cabelludo para moverlas alocadamente mientras yo apretaba el otro cachete de su trasero con mi otra mano.

Mi mente quedó en blanco, dejando que mi cuerpo respondiera a lo que ella quería, y nuestras lenguas exploraban cada rincón de la boca de la otra. El movimiento de nuestros cuerpos era descontrolado ante la pasión que nos dominaba y aunque sentía la falta de aire y mi lengua cansada no podía parar.

-¡ANNA!

La voz furiosa de una mujer retumbó en toda la habitación.

Anna y yo nos apartamos bruscamente y miramos hacia la puerta de entrada de la sala. Fui presa del pánico al encontrarme con la fría y temible mirada que la Sra. Summers tenía en ese preciso momento.

Anna no se movió, seguía en la misma posición y sus manos estaban clavadas en mis hombros, parecía que se había convertido en una estatua con la boca semiabierta y la mirada fijada en su madre. La empujé para que se apartara e intentáramos salir de esta situación tan incomoda a pesar de que sabía que ninguna excusa que se me ocurriera daría resultado. No logré apartarla pero si hice algo para hacerla reaccionar y sus manos presionaron mi pecho para mantenerme en mi sitio mientras que su cara de shock cambiaba a una desafiante.


Oficialmente quedan cinco capítulos para el gran final. El próximo capítulo va a ser algo complicado de hacer y también los dos siguientes sobre todo porque estoy atascada con la idea de armarlos. Así que voy al mismo sermón de siempre, sean pacientes.

Ragnax3100: Perdón por la demora, disfruta el cap.

rosswoods666: Gracias por esperar, la verdad es que yo estaba tan desesperada como ustedes para que me den la compu jajja. Esperó que hayas disfrutado el capítulo.

dokan616: Gracias por el apoyo y la paciencia, que tengas suerte :3

aparralmarquez: Gracias :)

Annima: Gracias, gracias, realmente muchas gracias. No sabes lo feliz que me has hecho y la alegría que sentí. Sabía que alguien tenía que darse cuenta en algún momento, solo tenía que esperar jaja. Te daría un abrazo si pudiera. Saludos :)

elsa-ookami: Agradezco que continúes leyendo, disfruta ;)

Moniii: Realmente espero terminarlo pronto y espero no atascarme mucho en el proceso jaja.

Guest: Lo siento, enserio, son cosas que pasan jaja XP. Si voy a continuarla pero este fic es mi mayor prioridad y ese lo renuevo cada vez que mi inspiración fluye.