Comentarios de las autoras al final del capitole

Disfruten!


Hoy, oficialmente he entrado en el quinto mes de embarazo y tengo la primera cita programada con la doctora Green. Emmett no ha dormido en toda la noche por la ansiedad, ya que cabe la posibilidad de que sepamos hoy el sexo del bebé. Yo intento estar tranquila por los dos, aunque también esté ansiando saber si Rena es una pequeña McCarty o un pequeño McCarty. Incluso creo que intuye nuestra ansiedad porque también ha pasado la noche de fiesta dentro de mí. Es una de las pocas cosas que nos hemos reservado Emmett y yo. Ni siquiera las niñas saben de los pequeños movimientos que aparecieron unas semanas atrás mientras veíamos una película acurrucados la cama. Toquecitos fascinantes, como palomitas reventando o mariposas aleteando que nos hicieron, o por lo menos a mí, caer en cuenta de que sí, es cierto que alguien está creciendo dentro de mí. Porque aun cuando la prueba haya dado positivo y esté atravesando por todos los cambios aun no puedo creer el que vaya a ser madre.

He recibido miles de recomendaciones por parte de mis cuñadas para la hora del eco. Que debo comer chocolate antes de entrar para así hacer que se mueva y asegurar que sabremos el sexo, que debo hacerle cosquillas, que debo hablarle, en fin. también he escuchado mil teorías, suposiciones y apuestas sobre el sexo por parte de toda la familia. Incluso Esme, con sus dotes de bruja, ha escrito en un papel su predicción, que está mas que custodiada y segura en manos del santo y justo Carlisle. Yo aun no sé si lo que siento es el mencionado instinto maternal, así que me reservo mis sospechas para mi solita hasta que lo sepamos porque no quiero ser la única mujer en el planeta que no sabe como descifrar su propio instinto.

-¿Crees que se deje ver?- me abraza por la espalda mi hombre cuando me estoy deslizando una camisa holgada por la cabeza. Me ha crecido una pequeña pancita que él dice me hace ver adorable aunque yo aun me este acostumbrado a todos los cambios de mi cuerpo. Pone sus manos a cada lado de mi ombligo y me acaricia con los dedos.

-¿ansioso?- pongo mis manos sobre las suyas.

-nervioso- confieza, dándome un beso detrás de la oreja.

-¿nervioso, por qué?- suelta un suspiro suave.

-Quiero que todo salga bien y... quiero tenerlo ya, y amarlo y abrazarlo y darle todo el cariño y... compartir cada segundo de él contigo. Creo que son todos esos sentimientos encontrados.- me abrazo más a sus brazos, enamorada cada vez mas de éste hombre.

-¿que quieres que sea?- me da una sonrisa tímida y baja la mirada por un segundo. Sé que sueña, sin atreverse a decirlo en voz alta, en que sea un niño y que traiga con ello la pervivencia de su apellido, el fútbol y la complicidad masculina, pero no lo confianza porque ama como un loco a sus hijas.

-Lo que sea estará bien. Lo único que importa es que es de los dos, amor.- ¡que me lo como!

De camino al consultorio es más de lo mismo, los nervios continúan y más aun en la sala de espera donde Emmett casi se come mis uñas. Cumplimos con la rutina habitual, saludar, chequeo de peso y presión arterial para luego pasar a lo que nos tiene en ascuas.

-¿entonces quieren saber el sexo del bebé?- sonríe Green mientras levanta mi camisa para esparcir ese gel frío en mi vientre.

-Yo no. Lo que tenga que ser, será.- contesto con esa frase tan mencionada en situaciones como ésta. Mi hombre no contesta, una vez mas la culpa de desear un nene estrellandosele en la cara por sus hijas.

-Bien, veamos cómo esta éste pequeñín.- asiente y comienza a esparcir el gel con el aparato de ultrasonido. Aparece la ya familiar imagen negra y gris y ella comienza a enumerar cada parte del cuerpo –Está boca abajo.- anuncia mientras mueve la sonda -Allí tenemos los bracitos, la cabecita y las piernas… -luego se pausa y nos mira a ambos. –Y creo que tenemos un pequeño pisello* aquí- dice con una sonrisa encantadora y al ver que ambos estamos mas que perdidos señala la pantalla, así que fuerzo a mis ojos por encima de las lágrimas a mirar y descifrar el patrón de ruido gris y negro y entonces mi mano se va a mi boca y las lágrimas corren por mi cara aun cuando mis sospechas hayan sido acertadas.

-¿Qué ves, Rose?- apura mi hombre, nervioso, ansioso, perdido.

-¿Que no lo ves Emm?- jadeo entre lágrimas

-Sabes que no veo nada en las ecografías.- refunfuña y hace pucheros -Todos los padres fingimos hacerlo pero no es así.- Sí que se ven. Rena tiene órganos genitales masculinos. Y un padre que se siente avergonzado y frustrado por no saber descifrarlo y me río por encima del llanto, atrayendo su rostro para besarlo

-tendrás un pequeño hombrecito McCarty, tontito.- entonces se queda pasmado por un minuto y luego sus ojos se cristalizan acompañando a una amplia sonrisa de hoyuelos y me cubre con su cuerpo cuando aun estoy acostada en la camilla.

-Ow, Rose...- la voz se le rompe y siento sus lágrimas correr por mi mejilla uniéndose a las mías. Vagamente oigo a la doctora decir que por momentos como éstos es que ama su trabajo mientras estamos fundidos en nuestro abrazo.

Emmett me besa, me abraza, me suelta, me mira, me vuelve a besar mientras llora y no cabe en sí de la emoción y felicidad. Incluso la doctora se lleva uno de sus abrazos de oso en agradecimiento y ella lo recibe divertida.

-Veo que el padre quería un varoncito.

-Es un niño...-jadea cubriéndose la boca- Rose, no sé qué querías tú. Lo siento. Si fuera niña estaría igual de feliz, te lo prometo, mi amor. Pero es que es niño.- apunta hacia la pantalla del ecógrafo.-un niño- susurra sin poder creerlo-. Un campeón del Real. Un McCarty, un aliado, Un… -Y me mira. -Un hijo tuyo, mi vida.

Ése es mi Emmett. Y esa soy yo quien vuelve a llorar emocionada y abrirle los brazos para llorar juntos por nuestro hijo.

-Te amo, mi amor. Te amo, te amo.- susurra en mi cabello y lo respiro, apretándolo y diciéndole así que también lo amo con mi vida ya que no puedo hablar. Green ríe discretamente y nos regresa a la tierra.

-Todo está en perfecto estado. ¿Quieren oír su corazón?-. Nos separamos lo suficiente para mirar, a ambos se nos divide la cara con una sonrisa y la doctora no tiene que preguntar nada más. Mientras ella toca algunos botones yo pienso que es una frase bastante acertada porque el corazón de Emmett y mío están puestos en ese pequeñito y nuevas lágrimas aparecen mientras en la pantalla se dibuja una línea amarilla y aparece el repiqueteo de un tambor a ritmo constante llenando la habitación. Es una sensación indescriptible, es como si el pecho te fuera a estallar de la emoción...

-Es...

-increíble- culmina la doctora ya que somos incapaces de hablar porque las palabras simplemente han abandonado nuestros cuerpos.

-Esta de un tamaño bastante bien para el tiempo que tienes, debes seguir tomando tus vitaminas, el ácido folico y evitar a toda costa los embutidos y comidas demasiado grasas, el jamón, las ensaladas envasada o carnes poco cocidas, ¿sí?.

-Yo me encargo de que cumpla la dieta, doctora - Emmett recupera el habla mientras yo sigo embelesada con los fuertes latidos del corazón de mi bebé.

Nos llevamos una foto de la ecografía para mostrárselas a las niñas, quienes llegan hoy de pasar la semana con su madre. Kate me salta encima al llegar.

-Hola mamá de Rena- me saluda, entrelazando sus dedos detrás de mi espalda. Me inclino y le beso la cabeza mientras ella besa a Rena. Irina es impaciente, no saluda y ha estado monitoreando a su padre por móvil todo el día para saber cómo iba todo.

-¿Y bien?- apura. Pasando de largo hasta la cocina donde se sienta fingiendo tranquilidad. Emmett sonríe tomando mi mano y conduciéndonos hasta la mesa donde tomamos asiento frente a dos pares de ojos azules expectantes. Las miramos, sólo para darle algo mas de suspenso y emoción al momento pero parece que no están de humor -¡Hablen ya!- chilla la mayor y como ya es costumbre de su padre, les suelta la noticia sin anestesia.

-Es un varón.- dice con orgullo y me sonríe. Cuando me vuelvo hacia las niñas esperando que brinquen, griten y salten están en blanco, sin expresión alguna en sus rostros y soy teletransportada a meses atrás cuando le dimos la noticia de que Rena venía en camino.

-¿Y bien? ¿qué les parece la noticia de que tendrán un hermano?- inquiero insegura y así, como lloramos su padre y yo ésta mañana también lo hacen ellas pero mucho más dramáticas.

-¿Por qué? ¿Por qué un niño? ¿A quién se le ocurre? ¡Parecen tontos…!

-Tontos no, mensos- corrige Kate a su hermana.

-Es lo mismo. Si somos dos niñas, para qué demonios queremos un hermano varón. ¿Quién se lo ha pedido? ¿Quién?

-Y tú, papá, ¿por qué estás tan contento? ¿Es que no nos quieres a nosotras? ¿No somos suficientes por ser mujeres?

-¡Eres patético!

Y como lo están aprendiendo de su madre, luego de soltar todo lo que les molesta, abandonan la cocina y escuchamos el portazo, claro. Mientras nos quedamos en blanco mirando por donde se han ido.

Luego de respirar un par de veces y recuperarme de la decepcionante escena me vuelvo hacia Emmett.

-Emmett, esta vez no voy a intervenir, te toca a ti explicárselo. Como quieras, con abejas, con cromosomas o como te dé la gana, pero me niego a que se pongan así. Que estén encantadas de tener una hermana y odien tener un hermano. Es mi hijo, caray, y es su hermano.

-Ya se les pasará, Rose.- me calma, acariciándome la espalda pero me lo sacudo poniéndome de pie.

-Se les va a pasar en cinco minutos, para ser exactos, en cuanto hables con ellas.- Y como la mujer embarazada y obstinada que soy, me planto de brazos cruzados y señaló el pasillo con el dedo, una seña que es más bien una orden que dice: Al cuarto de las niñas. Ahora.

Obedece.

Lo sigo y miro como antes de entrar toma una larga inhalación. Incapaz de resistirme me hallo pegada a la puerta para escuchar. Hay un minuto de silencio por parte de los tres.

-Creo que tenemos que hablar.- comienza Emmett

-No hay nada de que hablar, no queremos un hermano.- Esa es Irina ahogada en lágrimas, obstinada y dramática como siempre.

-¿Por qué?

-¿Por qué?- Comienza Kate sorbiendo la nariz -porque los hombres solo hablan de fútbol y molestan y son sucios y...

-y solo les gustan las luchas y juegos de pistolas y... y...va a tener un cuatro para el sólo y...

-A ver... están siendo exageradas, mi vida.

-No, estamos diciendo la verdad. A parte de que como será niño lo querrás mas que a nosotras.- gime la mayor.

-Eso no...

-Sí, es cierto.- secunda la pequeña

-¿Cómo puedes pensar eso, Kate? si ustedes siempre serán las consentidas de papá. Ustedes fueron los primeros amores de mi vida y siempre lo seguirán siendo, igual que ese bebé.

-No es cierto- lloriquea Kate

-¿Cuándo papá les ha mentido en algo?- le habla tan bajito que casi me es imposible escucharlo. Intuyo que se ha acercado a ellas y las tiene a las dos acostadas en su regazo.

-Nunca.

-¿Y porque comenzaría a hacerlo ahora?- no contestan. Ambas tomándose el tiempo para razonar la pregunta de su padre. –¿Además, no se han puesto a pensar en lo divertido que será tener un hermano?- más silencio responde, así que mi hombre continua –Por fin tendrás a alguien que pueda acompañarte a montar bici y a patinar, Kate. Así no peleas con tu hermana por ser una aburrida y no querer ir contigo.

-¿De verdad?- oigo la vocecita de la pequeña en respuesta. Las lágrimas olvidadas al parecer.

-Claro, ángel.- ahora es a mi a la que los ojos le pican por lágrimas al oírlo interactuar con ellas. No pude encontrar un mejor padre para ti hijo.

-Y tu princesa, no vives quejándote de lo molesto que es tener una hermana. Él te podrá proteger de los chicos molestos cuando yo no pueda y podrás presumirle a tus amigas que tienes un hermano tan guapo como tu padre.

-Papá- por fin las escucho reírse y luego besos chillones y gritos de felicidad. Corro de regreso a la sala cuando oigo que se acercan. Se abre la puerta de golpe atrapándome de manera infraganti en el pasillo y Kate se me echa encima feliz.

Rena…! - chilla y me hace pedorretas en la panza. A mí o a su hermano. No sé.

-Le voy a enseñar a tratar a las mujeres -sentencia Irina. -Va a ser el novio perfecto.

Sonrío a mi hombre, quien me articula un te amo, y a las felices hermanas de Rena. Y no puedo evitar que una pregunta se venga a mi cabeza

Rena, ¿cuánto tardarás en aprender a dar portazos?


*Pisello: En italiano significa "guisante" pero en dicho país también lo utilizan para denominar al órgano genital masculino cuando es pequeño =)

Hellooo, holaaa, aloha, hi, ciao, bonjour y todos los idiomas que se les ocurra para saludar! ¿Cómo están mis amores? Yo, un tantito estresadita en la Universidad adelantando algunas evaluaciones para comenzar tranquila la pasantia! =D Paula me quiere asesinar, dice que la he abandonado y que ya no la quiero. ¿Pueden creer eso? si es la cosita mas adorable que existe. (espero con esto me disculpe por mi ausencia) xD

Ahora si entremos en materia! ¿QUE LES PARECIO EL CAP? DESDE EL MES PASADO NO ACTUALIZÁBAMOS PAULA! PERO QUE DESCONSIDERADAS SOMOS! XD. me he reido mucho con las especulaciones en Face y sus mensajes del cap anterior. Especialmente el de : "-no les pude contestar antes porque cortaron la electricidad del edificio para "arreglarlo" - Ahora funciona todo peor que antes" xD mori de risa lo juro.

Sigo con los agradecimientos por lo de mi pasantia! es que las amadorooooo! dejen de ser tan dulces o iré a sus casas y las raptaré y estoy segura de que haría dulce el mar con tanta miel que sueltan! :3 provoca subir capitole diario solo para leerlas =) pero la idea no es aburrirlas, debemos hacernos extrañar un poquito. Creeran que somos unas facilotas no señor xD.

Siempre es un gusto saber que esperan actualización de nosotras y que las hacemos olvidarse del mundo por lo menos en unas 2000 palabritas =) como siempre lo decimos, esto es por y para ustedes, para nadie mas =)

Y ya me callo y las dejo para que nos dejen un LAAAAAAAAAAARGO RV aquí abajito porque queremos saber cada una de sus reacciones con este hermoso cap que me ha hecho derretirme hasta a mi :3

LAS AMAMOOOOOS

HASTA EL PRÓXIMO!

ALANA & PAU