Estimados lectores, quiero contarles una pequeña historia que me pasó hace un rato: Después de regresar de un lugar al que fui, no diré a donde, se me olvidó lallave por primera vez en la vida y mis papás no estaban. Me quedé una hora esperando, pero es obvio que a lo sdiez minutos me aburri de esperar y me fui a echar una vuelta por mi cuadra. Y pensé en este capítulo, los dialogos estaban en mi mente e incluso me puse sentimental, así que espero y se pongan un poquito sentimentales con este capítulo especial, muy especial.

Skyrees, pregunta lo que quieras.


Pertenecer a alguien es indeterminado.

Tan pronto el sol se ocultó y se puso todo oscuro, una lluvia apareció de la nada y por ratos, una luz blanca entraba por la ventana y luego se escuchaba el trueno. Akua no parecía querer despertar de sus memorias, lo odiaba, odiaba a ese hombre, la había abandonado y dejado sola y con un bebé.

-"maldito seas…"-. Ella lloró en silencio, sola. No quería que nadie se enterara, por eso les dijo mentiras a sus hermanas y lo hizo muy bien. Porque no se sonrojaba, no quería saber nada de ese hombre, al único al que la había abierto su corazón. –"supongo que el amor sólo existe para ciertas personas, no es un sentimiento, es un privilegio. Ni más ni menos. Incluso después de todo, nunca apareciste, incluso hoy".

Afuera del castillo estaba lloviendo tranquilamente, pero con gotas grandes. Alguien completamente tapado y con una sombrilla, venía caminando con dirección al castillo.

-"pronto llegaré… ¡Pronto lo haré! Incluso si tengo miedo de entrar, supongo que los milagros existen, si no fuera por esa amable mujer, Akasha Bloodriver, la legendaria líder de los señores oscuros, no sé qué sería de mí"-. Pensó agarrando su pecho y mirando con sus ojos rojos al castillo, sería un reto pasar la lluvia sin hacerse daño o heridas.


Flashback.

El beso se sintió bien para ambos y el sonrojo estaba intensificado, ya no sólo estaba en las mejillas, también en la nariz. Ambos se separaron pero sólo un poco. Lo siguiente fue un abrazo y ella estaba a punto de hacerlo también, pero algo la detuvo: sus dudas. Las dudas son por curiosidad, pero ponen en duda al amor, a ese sentimiento que tanto nos hace sentir bien.

-¿De verdad te gusto?-. Preguntó un poco temerosa. -¿Incluso si sabes quién soy y cómo soy, te sigo gustando?

-Sí, por supuesto. Te quiero y no es por ser masoquista, sé quién eres.

-¿Cómo sé que no es mentira? En todo caso, te mataré si lo es-. Él dio una risa pero se abrió la camisa y le expuso su cuello.

-No estoy mintiendo, te daré lo que quieras de mi preciada sangre, esto sólo me pertenece a mí y a nadie más, pero si la tomas ahora, seré tuyo por siempre-. Sí hay algo que le gusta a los vampiros, es la sangre. Pero que ellos se la den a otro vampiro, es una muestra de afecto muy generosa, demasiado. La sangre es como el oro, un oro que no es intercambiable y por eso Akua se sonrojo más y lo mordió, le quitó lo suficiente.

-Tus palabras pueden ser mentiras, sí lo haces te voy a matar

-Está bien, dame una oportunidad para demostrarte mi amor, algo que ya no podrás cambiar-. Las palabras eran ciertas, él tenía normas y debía de seguirlas no porque tuviera un castigo por desobedecerlas, sino porque esa era su forma de vida. Ambos volvieron a unir sus labios y también se dieron un abrazo, Akua no supo cuándo, pero ya no estaba en el suelo, estaba en sus brazos y lo siguiente que sintió fue el caer a una cama. La ropa se sentía molesta, pesada, ya no querían tenerla puesta y así lo hicieron. Se quitaron la ropa y Haruto tragó saliva, sabía lo que estaba haciendo y lo que iba a suceder. –eres hermosa

-Cállate y sigue-. Ella bajaba la voz para hablar, no tartamudeaba, sólo su voz bajó de tono, a uno más suave, más asustado pero también como un susurro, como un secreto. El muchacho en frente de ella, quedó fascinado por eso, era la única persona que había visto ese lado de Akua, su lado lindo, que a pesar de no haber sido descubierto antes, ahora alguien lo había logrado sacar, incluso si era alguien como él. Nada los detuvo de volverse uno sólo, nada.


Muchos meses después. En una casa, en las montañas de Tokio, una mujer de cabello rosa y con un vestido rojo elegante, tocó a la puerta y el sujeto que le abrió quedó sorprendido por esa visita.

-A… ¡Akasha Bloodriver! ¿Qué está haciendo una persona de tan calidad en un lugar como este?

-Oh, veo que te sorprendí.

-Lo lamento, pase por favor-. A pesar de estar en su casa, Haruto estaba vestido formalmente y como todo un caballero, invitó a Akasha a sentarse en el sillón, además de ofrecerle algo de té. –sé que es pequeño, pero es lo que llamó hogar. Espero entienda eso.

-No tengo nada que criticar, es tu casa. He venido para hablarte de algo muy importante. Akua dio a luz un bebé-. Esas palabras fueron como un balde de agua fría e inmediatamente tomó la mano de Akasha entre las suyas y sonó muy desesperado.

-¿¡Qué?! ¿¡Cómo está ella y el bebé?! ¿¡Hubo alguna complicación?! ¡Dígame, por favor!-. La pelirosada se asustó un poco y se soltó de su agarre. –lo siento mucho, siempre me he sentido arrepentido. Yo no quería dejarla, no puedo

-¿Sólo por una tradición?

-¡No es sólo una tradición!-. Le contradijo y alzó la voz, parece que le hubieran jugado una broma de mal gusto y por eso estaba exaltado. –esa es nuestra forma de vivir, no es algo que podamos decir: "no, porque no quiero". No es algo que quieras, es algo que es necesario. Sólo nos enamoramos una vez y esa debe ser la única persona que debemos amar, no porque una regla lo diga así, sino porque… ¡Así lo decide nuestro corazón! Esa es nuestra forma de vivir. Tal vez no lo entienda… de seguro que no

-Lo entiendo

-¿Ah?

-Es por eso que vine, quería comprobar algo y valió la pena. ¿Qué te parece si vienes al castillo Shuzen la siguiente semana?

-¡Pero no puedo! Mi clan no tiene entrada al castillo Shuzen desde hace años

-Yo personalmente te estoy dando entrada, no hay de que preocuparse-. La sonrisa de Akasha iluminó la mirada del joven vampiro.

Fin Flashback.


En lo que recordaba todo eso, ya había llegado al castillo. Akasha le abrió y lo dejó pasar, las palabras no importaban mucho. Haruto ya sabía lo que debía de hacer y lo haría, no tenía miedo. Hay que tener mucho valor para encarar a la persona que amas, cuando tú eres el culpable y lo es aún más, cuando tú te sientes culpable y miserable; es así como Haruto se encuentra ahora. Fue a la habitación de Akua y la encontró frente a frente, saliendo de su habitación.

-…-. Ninguno de los dos pudo articular palabra alguna, nadie sabía que decir. Compartieron miradas por un rato, pero Akua agachó la cabeza.

-¿Qué haces aquí?

-He venido a verte, y al bebé también

-El bebé tiene nombre-. Dijo cortante. –pero está claro que no lo sabes.

-Un lo siento no cambiará nada, eso lo sé. Mejor te digo lo estúpido y cobarde que he sido-. Tomó un poco de aire y después habló, con voz dolida. –no quería alejarme de ti, pero aun así lo hice y no ha habido momento en el que no piense en eso. No quería que lo supieras, pero ahora mismo mi vergüenza no tiene nada que ver. Mi nombre es Haruto Vampyr

-"¿Qué? ¿Vampyr? ¿Yo hice… yo me… con él?"-. Ella se sorprendió bastante, era todo lo contrario a los Shuzen y a ella. Eran dos personas completamente diferentes, pero en el amor nunca se sabe. El hombre se entristeció más.

-Tan sólo que ver tu mirada es suficiente, ¡Como me avergüenzo de mi apellido! Soy una deshonra para la especie. Los Shuzen nos bloquearon la entrada hace mucho, por eso no he podido visitarte. Vi que las sabanas tenían sangre y me sentí afortunado porque… era el primero-. Dijo con orgullo, incluso si no poseía alguno. –debes querer matarme, no lo entendí hasta mucho después, él porque de que era el primero. Tú siendo tan hermosa, tan fuerte. Y ahora lo sé-. Akua no dijo nada, en lo que había hablado, quería volarle la cabeza con su mano, justo como había dicho meses atrás. –soy el único que ha visto esa parte de ti, ¿Verdad? Soy el único al que le has abierto tú corazón, ¿Verdad?-. ¿Han visto a un hombre llorar? No se diferencia tanto de las mujeres, sólo que no gritamos, sólo se escuchan sollozos y el nudo en la garganta nos impide hablar (Yo soy hombre y no me gustan las cosas tristes, pero he llorado muchas veces). Akua sólo derramó unas cuantas lágrimas, aun sin decir nada y con la mano temblorosa.

-¿Eh?-. Haruto acercó su mano a su cuello. –"¿¡Pero qué…?!"

-Está bien, Akua. Si esto calma tu dolor… puedes hacerlo cuando quieras

-¿Acaso no te importa tu vida? ¿Qué clase de vampiro eres?-. No sólo Akua estaba viendo la media sonrisa de Haruto, escondidas, sus hermanas veían la escena.

-No le temo a la muerte si eres tú quién me la da. Te amo y te pertenezco, incluso si tú no. Si temo de la persona que amo, entonces todos estamos perdidos. Pero eso depende de ti-. Ella se detuvo y alejó su mano.

-Te perdono-. Akua le dio la espalada. –sólo porque… de todo lo que hiciste, Usui-kun es lo más valioso en mi vida, y por él, no me arrepiento de nada.

-¿Usui Shuzen, eh? Ya veo…-. Con la cabeza gacha, estaba rumbo a las escaleras. –me has perdonado la vida, pero puedes tomarla cuando quieras. No voy a pelear ni pondré resistencia.

-Nunca te dije que te fueras.

Lo siguiente fue un cruce de miradas y unas sonrisas. El muchacho se acercó un poco nervioso y emocionado, ya estaban frente a frente y la diferencia de altura era bastante, pero eso no importa, un fondo de color azul con brillitos apareció de repente.

-¿Quieres decir qué…?

Eso fue lo último que dijo, ningún sonido salió de su boca por el beso de Akua. Ambos se abrazaron y se siguieron besando. Kahlua tenía lágrimas y le decía a Kokoa lo lindo que era ver a Akua de esa forma, Moka sonrío por su hermana mayor. Había encontrado a alguien que la amaba, con todo e instintos asesinos. Y ella no podía ser más feliz por eso, a excepción del bebé, eso la hacía aún más feliz.


Espero les haya gustado, no me esforcé tanto, algunas cosas no las pensé, con mi música especial, mis dedos se movían solos, por eso tal vez haya algun error por ahí, que luego arreglaré.

¿Vieron las palabras en negrita? No es una frase popular, es una frase mía. La acabo de pensar cuando hice el capítulo, tal vez no hayan leído esta parte por flojos (No se preocupen, yo también soy flojo, excepto cuando me inspiro), pero cada personaje que me invento y que tal vez ustedes hayan inventado, tienen una parte de mí, de mí persona, así que no pueden copiarlos y cambiarles el nombre, ni nada de eso, a menos que tengan mi permiso, si no los mato... Eh, jajaja XD. Tampoco estoy tan loco, hagan como si no leyeron eso.

En fin, tal vez Akua se puso muy, como que no es ella, pero yo creo que sí. Hay personas que temen mostrarse como son y quieren que tengan una imagen muy diferente de ellas, así es como yo veo a Akua. Si tienen una queja de como la puse, adelante, ya sea en inglés o en español.

Saludos.