The old redbrick building
Byakuya
(2)
No le apetecía nada. No quería ir. Antes prefería atragantarse con un canto rodado. O salir por ahí con Shunsui Kyôraku, con las consecuencias que ello acarreaba.
Pero por Hisana era capaz de ir a la boda.
- Byakuya...ne-necesito sentarme un segundo...
Byakuya la ayudó a posarse en el banco de la calle. "Empieza con los mareos", se dijo. Faltaban solo tres meses para que su mujer diera a luz, y según el ginecólogo ahora empezaba la parte más cuesta arriba.
Hisana se abanicó con la mano, mientras usaba la otra para sostenerse la barriga.
En poco tiempo, había pasado de tener un gracioso bulto a dar la sensación que llevaba una pelota de playa llena de agua cosida a la blusa. Así, sentada en el banco, su cuerpo pasaba por normal hasta que veías la enorme y uniforme bola bajo la gabardina.
-¿Te encuentras mejor?-le dijo él.
Se había escaqueado de la oficina aquella mañana, a posta.
Un miércoles por la mañana no habría tanta aglomeración por las calles ni aunque fuera la última semana antes de Navidad. Era cierto que el elegante y exclusivo barrio de Ginza jamás tendría el exceso de Shibuya o Ikkebukuro, pero nunca se sabía.
Supuestamente, tenían de tiempo hasta la crítica hora el 14 de Febrero, pero les habían incluido en la lista, y, con el embarazo, a Hisana ya no le cabía ninguno de sus vestidos de fiesta. Además, Byakuya necesitaba un nuevo par de zapatos.
Por otro lado era la excusa perfecta para embobarse mirando escaparates de tiendas de bebé y volver a tener un momento con ella, como antes de que se casaran.
Hisana asintió, con más color en la cara.
-Sí, ya sí. Vienen tan rápido como se van.
Tenía una sonrisa preciosa en su carita cansada. Aunque su rostro no lo expresó, a Byakuya le volvió a dar un vuelco al corazón, similar a la primera vez que la vió. Bajo el acero de sus ojos grises, como mucho, dejó que ella lo pudiera percibir, como quien ve una carpa naranja bajo un lago gris plomizo.
-Vamos, te ayudaré.
Ella le dió las manos y él tiró para ponerla en pie. En realidad, eso había sido un poco divertido, por que Hisana tenía que mantener la espalda recta.
-Venga, aún tenemos cosas que hacer-la energía que desprendía era como una candela, pequeñita y poderosa.
Cerca de una tienda de accesorios caros y excesivos para el hogar, vieron una terraza al estilo "prototipo-parisino", sentados en una mesita, había dos turistas poniéndose ojitos y tan agarrados de las manos que estas no eran más que un amasijo de dedos y uñas. A ella ya se le había derretido la crema de capuccino y todo.
Cuando pasaron de largo, Byakuya oyó a Hisana reírse por lo bajo.
-¿Te acuerdas de cuando éramos novios y estábamos igual?
No hacía tanto tiempo que se habían casado, y desde luego, no se habían cansado tan pronto de la vida en común, pero nunca era lo mismo soñar que te casabas a recordar que te habías casado.
Esta vez, ni Byakuya pudo evitar que las comisuras se le curvaran hacia arriba.
-Sí, sí que me acuerdo.
En cierta manera le llevaban ventaja a los tortolitos extranjeros de aquella terraza. esos dos aún estaban en la fase de hacer manitas, pero Byakuya y Hisana estaban casados, habían gritado bien alto y bien rotundo que estarían juntos siempre; se habían casado para hacerlo, y lo suyo sería inmortal.
Los pasos como de pato de Hisana por debajo de la enorme barriga lo demostraban.
Siguieron caminando, cogidos de la mano y a paso lentito, hasta que encontraron el local que tenían que ver primero, una de decoración y muebles.
Les atendió una adolescente con el pelo negro y tieso como las púas de un erizo, vestida como si fuese un chico.
-¡Hola! ¿Necesitan algo?
Hisana fue la que tomó la iniciativa.
-Sí. Unos amigos se casan y tenían aquí la lista de bodas, así que queríamos ir viniéndo.
"Tanto como amigos..." pensó Byakuya. No quería ir a esa boda. No le apetecía nada. Antes prefería atragantarse con un canto rodado. O salir por ahí con Shunsui Kyôraku, con las consecuencias que ello acarreaba. Pero él, por amor, aguantaría a la histérica-fantasmona-mala bicha-asquerosa-tocanarices-desgraciada de la novia.
En realidad, estaba deseando ver la cara del novio. El nombre que venía en la invitación no le sonaba de nada, y sentía curiosidad de saber quién los tenía lo bastante bien puestos como para engrilletarse a semejante bruja con una alianza. por que no había otra forma de expresarlo.
Pero ella no era lo peor. Oh, no...Ni mucho menos.
Poco después de que les hubiera llegado la invitación (que tuvo impulso de tirar a la chimenea, con la firme intención de hacerse luego el sueco por si alguien preguntaba), les llamaron diciendo que había dos personas que no podían ir así que que se sintieran libres de invitar a alguien.
Por maléficas casualidades del destino, Hisana se lo comentó a Rukia y entre las dos tuvieron una genial idea. ¿Por qué no venía con ella el novio?
¡Sí, el novio! El rarito de pelo naranja. ¡El novio!
Byakuya estaba dispuesto a tragarse la boda y el banquete de luego (ya sabía que la pareja se iba a casar por lo occidental, dado que uno de ellos era cristiano). También estaba dispuesto a "medio-tolerar" al novio de Rukia, que para él era como una versión en polvorilla de Hisana y una especie de mezcla entre hermanita pequeña e hija, pese a que no lo mostrara mucho.
¡Pero a los dos! A su juicio, después de eso, ya podían haberle guardado un buen sitio en el Cielo...Por que lo que no hiciera él por amor...
Por supuesto, toda esa rabia y tensión no se dejó ver por su cara de estoico en ningún momento. Siguió a Hisana y a la chica hasta donde debían de tener las listas de bodas. Byakuya se preguntó cuantas parejas habrían puesto lista allí. Hisana y él se habían casado por lo tradicional y no habían puesto lista.
La verdad es que en esa tienda tenían buen gusto. Eran muebles de diseño, con ese aspecto como de nave espacial mezclada con consulta de dentista. Pero al menos no eran todo en un estilo encasillado ni de un blanco quirófano. No era su estilo, pero no estaba nada mal.
La chica abrió un armarito con una llave que tenía al cuello, y sacó una carpeta.
-Sí, aquí los tengo... Boda de Yoruichi Shihôin y Kisuke Urahara, ¿verdad?
N/A: La vida puede ser muy mierdas cuando escribes fics y además quieres cobrar, creedme...Pero al menos he actualizado en la semana que es -w- Lo malo es que la próxima no puedo garantizar que haya capi...T.T Aunque lo intentaré, eso siempre n_n!
Ñiejejejejejejeje! Ya sabemos quienes se casaaaaaaan! No pensaba hacer más capitulos de Byakuya, pero de pronto, así, como que me ha apetecido, mira...Además he disfrutado como una enana con la primera parte del capi; el Byasan es una pareja tan triste que quiero ponerles en compensación como los más marivollosos-pastelosos-adorables-esponjosos-tiernos-enamorados-4everwithyou-cupcake-madalena-muffin-trufadechocolate-achuchables del mundo mundial...Se lo han ganado! (psss...habéis visto la portada del capi 523 de bleach...¡Ichigo con gorrito es una pocholada!.)
