ESTA HISTORIA ESTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN FANFIC . ES POR SU AUTORA MISFITS Y ELLA ME HIZO EL FAVOR DE PRESTÁRMELA PARA PUBLICARLA AQUÍ

Nota de Arika Yuy Uchiha: Disculpen si los nombres de los cap están muy chafas los puse yo, no misfits aunque claro con su permiso.

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Palabras del corazón

Kankuro cayó sobre sus rodillas, sentía como su vida se escurría por su pecho en forma de sangre, su vista se nubló y antes de quedar totalmente inconsciente escuchó la voz de Meiko una última vez.

-Liberación –pronunció la kunoichi, palabra que hizo eco en todo el cuerpo del shinobi.

No puede ser ¿eso fue un… genjutsu? –intentó dilucidar el aun mareado marionetista.

-¿Se encuentra bien Kankuro-sama? –inquirió la joven mirándolo con preocupación; y, aunque la ilusión había sido muy real, el encontrar emociones hacia él de parte de Meiko pareció devolverle el alma al cuerpo.

-¿Parece que tu entrenamiento dio resultados, eh? –Bromeo Kankuro llevándose una mano a la cabeza para luego indagar aun sorprendido– ¿pero en qué momento lo hiciste?

-Cuando me preguntaste que decidía, en ese momento me miraste a los ojos –explicó la kunoichi sin retirar la expresión de preocupación de su rostro.

-Vaya error… Para ser sincero, el problema no fue que no pude romper el genjutsu, jamás me di cuenta que estaba atrapado en él hasta que lo liberaste –confesó el jounin un poco avergonzado y un poco orgulloso. El avance en las habilidades de su alumna lo tenía perplejo y al mismo tiempo el hecho de haber bajado la guardia le resultaba imperdonable.

-Es decir que si no hubiese liberado el genjutsu… –dedujo asustada la dama de ojos grises al entender la gravedad de su ataque.

-Hubiese muerto. –Concluyó él en tono serio clavando la mirada en los ojos de la pelinegro.

El rostro de Meiko se volvió pálido y sus piernas se tornaron inestables así que se dejó caer sobre sus rodillas.

No te asustes –exclamó rápidamente el shinobi– Esto es lo que somos, habrá riesgos en cada misión y solo confiando en tus habilidades e intuición podrás superarlas a salvo y… salvarle el pellejo a tu sensei –exclamó con una sonrisa traviesa en la última parte como ridiculizándose para que ella se distendiera.

-Sensei –murmuró la kunoichi con una sonrisa ruborizándose un poco, jamás pensó que Kankuro llegaría a confiar en ella hasta ese punto.

-Creo que ya lo comprendiste ¿verdad? –indagó el Sabuko haciendo referencia a esa vieja promesa mientras discretamente admiraba de cerca el bello rostro de la dama.

-No por completo –admitió ella mientras la curiosidad la atormentaba, por primera vez entendía como se sentía Matsuri entre los hermanos Sabuko.

-Prometí que te convertiría en una gran kunoichi, creo que cumplí –indicó Kankuro aun con una amplia sonrisa en un intento por esquivar el tema al verla aun inmadura para vislumbrar ciertas cosas.

-Eso lo comprendo pero también dijiste "Toda clase de espejismos habrá y solo con tu espíritu de lucha descubrirás la fuerza de tu corazón que a un gran futuro te guiará" –recordó Meiko aun algo confusa. La sonrisa de marionetista se borró y una mirada seria se apoderó de su rostro.

-"Toda clase de espejismos habrá…" –repitió él casi al instante como si de un reflejo se tratara olvidando por completo la presencia de la kunoichi y reflexionando sobre lo que había acontecido hacia instantes.

-Supongo que eso se refiere a mi habilidad con el genjutsu –intentó deducir la kunoichi despertando al marionetista de sus pensamientos quien no dudo en interrumpirla.

-No. Es más que eso –le respondió mirándola fijamente a los ojos– lo tuyo no es habilidad, es un don. No solo eres buena generando genjutsus, también puedes ver a través de ellos sin ningún esfuerzo. En otras palabras tú puedes ver la verdad entre las mentiras y convertir las mentiras en verdad.

-¿Convertir las mentiras en verdad? ¿A qué te refieres? –preguntó aun más confundida que antes.

Creo que esto no está saliendo bien –pensó él mientras notaba que la certeza se alejaba cada vez más de Meiko– no es el momento pero… ella necesita saber. Ella merece saber cómo funcionan las cosas en esta Aldea y que rol jugará ella en el futuro. Supongo que lo que realmente vine a hacer deberá esperar…

-Tú tienes una habilidad tan grande que si lográramos refinarla podrías incluso materializar tus ilusiones –determinó Kankuro.

-¡¿Materializarlas? ¡Eso es imposible! –concretó Meiko exaltada por lo absurdo de la idea.

-No. No para ti –interrumpió nuevamente el Sabuko– …con tu espíritu de lucha descubrirás la fuerza de tu corazón…

-No, ¡no puede ser! ¿Y si algo sale mal? Podría herir a personas inocentes –manifestó completamente aterrada de sí misma.

-Oye… eso no sonó como mi alumna, necesito que confíes en mi y aun más importante que confíes en ti misma.

-Pero sensei… ¡¿vale la pena poner en riesgo nuestra aldea por ese gran "futuro que me espera"? –preguntó con un tono sarcástico indignada por la actitud despreocupada y egoísta de su maestro.

-¡Meiko! –Exclamó seriamente el jounin silenciando las dudas de la genin para continuar con más calma– no pondremos en riesgo la vida de nadie y sobre ese futuro…

-¿Qué hay sobre eso? –Indagó nuevamente esta vez percibiendo que su sensei tenía más para decir de lo que expresaba, así que intentó calmar sus dudas y aspiró a comprender en detalle lo él decía.

-Tú sabes cómo está compuesta la organización de nuestra Aldea ¿verdad? –preguntó con entereza absoluta.

-Sí, el Kazekage, el concejo y demás órganos administrativos.

-¿Y sabes quién protege a nuestro Kazekage?

-Sí tú y Temari-sama –respondió algo extrañada por las preguntas de su maestro.

-Temari y yo solo somos las caras visibles, somos la última línea de defensa. Pero existen también otros ninjas que actúan en secreto y cuya misión es proteger al Kazekage. Siempre ha sido así, se los denomina NEK y son elegidos directamente por el Kazekage de turno.

-¿NEK?

-Ninjas de Elite al servicio del Kazekage.

-Pero una organización como esa, debe contar con innumerables ninjas ¿cómo es que se mantienen en secreto? –indagó como pudo, sorprendida por la magnitud de la información que le estaba siendo revelada.

-En realidad para mantener el secreto el grupo cuenta con pocos miembros, solo seis para ser precisos. Aunque en la actualidad solo hay cinco ninjas protegiendo a Gaara. Y tú, Meiko, serás probablemente la kunoichi más joven en la historia de la Aldea de la Arena en unirte a este selecto grupo.

-¡¿Yo? –Repitió totalmente abrumada– ¡¿Estás diciendo que yo soy el sexto miembro?

-Por supuesto ¿por qué otra razón te revelaría este secreto? –repreguntó Kankuro con una sonrisa en el rostro, orgulloso de su alumna.

Matsuri dormía por vez primera en el pecho del Kazekage. Se veía inocente y encantadora, su rostro se mostraba sereno y apacible. Era extraño verla en silencio, sin embargo lo que no estaba en silencio era la mente del menor de los Sabuko y no precisamente por preocupaciones diarias en la vida de un Kage.

No puedo creer que la hayas traído a nuestro cuarto –se quejaba indignado el Biju.

¿Nuestro? ¿Desde cuándo es NUESTRO cuarto? –corregía la osadía del demonio.

Tiene razón oh poderoso Kazekage –exclamó en tono irónico– en ese caso, no puedo creer que la hayas traído a MI cuarto –se apropiaba la bestia de una cola.

No tienes remedio –soltó algo cansado Gaara.

Tú eres el que no tiene remedio, de hecho… cada día más –exclamó el Ichibi como si se tratara de una frase completa.

¿Cada día más…? –repitió el pelirrojo sin entender.

Cada día más idiota estás –respondió Shukaku como mencionando lo obvio.

Que gracioso Shukaku –acotó seca y sarcásticamente el Kazekage.

La verdad no ofende pero incomoda… pasando a asuntos administrativos, cuando llegaran mis victi… es decir, el resto de nuestros invitados –se autocorrigió el demonio.

Ni se ocurra causar problemas cuando el Raikage y sus acompañantes lleguen –advirtió determinante.

¿Desconfías de este pobre, lindo e inocente Biju? –preguntó el Ichibi casi haciendo un puchero mientras ponía carita de perro mojado.

Con cada fibra de mi ser –respondió fríamente Gaara sin dejarse convencer por las artimañas de la bestia.

Bueno, no hay mucha fibra en tu ser… creo que deberías entrenar de vez en cuando o pensarán que perteneces al clan Akimichi...

Tus comentarios son tan agudos como siempre mi querido Biju.

Bueno –acotó quitándole importancia a lo que opinara su Jinchuriki– pero en todo caso aun no me contestas la pregunta…

Llegarán hoy, supongo –informó un tanto inseguro.

¡¿Y aun así tienes tiempo para pasarte todo el día destruyendo mi salud mental con esta mocosa que lo único que le falta es ponerse a roncar? –reprochó irritado.

¿De que salud mental estamos hablando precisamente? –preguntó Gaara como refiriéndose a un objeto inexistente.

De la que yo gozaba antes de tener como Jinchuriki a un enano desequilibrado y lujurioso… que mala combinación –reflexionaba el Ichibi.

Seguramente yo hubiese sido mucho más feliz sin un mapache sanguinario y ególatra con complejo de semi Dios en mi interior opinando sobre cada aspecto de mi vida, pero henos aquí –respondió con calma el Kazekage.

¡Yo no tengo complejo de semi Dios! ¡Yo soy Dios! –alegó con una sonrisa perversa.

Si lo que digas –dijo el pelirrojo con un bostezo de por medio quitándole importancia a las declaraciones de la bestia.

No tienes ideas de cuanto te odio –murmuró con resentimiento en su voz Shukaku.

¿Humm? ¿Dijiste algo Shukaku? –preguntó sin mucho interés.

Si que ya es de día… ¿no te vas a sacar el olor a adolescente precoz? –insinuó el demonio.

Ja ja, muy gracioso –exclamó sarcásticamente Gaara mientras retiraba con sumo cuidado a Matsuri de su pecho y la acomodaba en su cama.

No fue broma, apestas –insistió la bestia de una cola.

Ahora tomaré un baño, espera un poco quieres –acotó él mientras tomaba una toalla y salía de la habitación para dirigirse al baño.

Ya he esperado mucho y aun no me cambian de Jinchuriki –se quejaba el pobre… , es decir el demonio.

Kankuro había logrado de alguna manera extraña calmar a Meiko. El shock que tal novedad había producido en la joven la había dejado sin palabras. Desde hacía ya unas horas los rayos solares se filtraban a través de los pliegues de las cortinas de la ventana de la habitación de la kunoichi, iluminando el lugar.

-Vaya… nunca te había visto así –bromeaba el marionetista con su alumna una vez que tensión disminuyo.

-¡¿Y qué esperabas? –Se defendió indignada– Te metes en mi alcoba a la mitad de la noche me obligas atacarte solo para decirme que formaré parte de un grupo de elite encargado de proteger al Kazekage, creo que es demasiado ¿no te parece? –inquirió sarcásticamente. Ante lo cual Kankuro no pudo evitar soltar una risa que tuvo como propósito encubrir sus nervios.

-No fue por eso que vine –exclamó sin darse cuenta provocando que la kunoichi lo observara atentamente.

¡Demonios! Aunque todo lo que le dije fue cierto, no fue por eso que vine hasta aquí –pensó el shinobi mientras se rascaba la nuca y esbozaba una sonrisa simpática– pero creo que fue demasiado por ahora. No puedo seguir cargándola con más problemas después de la noticia que acaba de recibir.

-Creo que tienes razón… es suficiente por ahora –intento decir el shinobi para despedirse.

-¿A qué viniste sensei? –preguntó directamente la dama de ojos grises.

-¿A qué te refieres? –preguntó nervioso el Sabuko.

-Dijiste que no fue por eso que viniste, así que dime ¿por qué fue? –preguntó nuevamente Meiko con seriedad este asunto no le había hecho olvidar en absoluto la impresión que Kenji le había dado sobre Kankuro.

-Tú sabes porque vine –respondió como molesto por tener que decir mediante palabras lo que sentía.

-No, no lo sé –respondió ella igual de molesta.

-¡¿Y ahora porque estas molesta? –indagó con aun más firmeza.

-¡Por lo hipócrita de esta situación! –Gritó furiosa y continuó más calmada pero severa– te la pasas diciéndome que actué con decisión y valor ¿dónde está tu valor ahora sensei?

-¡Me gustas! ¡¿Ya estas contenta? –exclamó mientras se ruborizaba por completo, Meiko sintió un cosquilleo en su interior pero no iba a ceder frente a un mujeriego por más que lo amara.

-Si claro, te gusto yo y la mitad de las mujeres de la Aldea la otra mitad no porque ya estuvieron con Nagano –explicó alterada e irónicamente.

-Mira, sé que no me crees. Sé que piensas que solo voy a usarte por un tiempo y nada más y lo merezco ¡merezco esto! –Señaló con dolor en su voz– no es sido un caballero con ninguna de las mujeres que han entrado en mi vida pero también es cierto que jamás he sentido algo así por ninguna de ellas.

-Kankuro… –murmuró sorprendida y sonrojada la dama.

¿Estás mintiendo o estás diciendo la verdad? –cuestionó su mente mientras intentaba no ceder al impulsó de abrazarlo.

-No quiero que seas una más, ahora mismo no lo eres. Nunca podría tratarte como a ellas porque contigo es distinto, siento la necesidad de protegerte y eso significa alejarte de todo posible daño incluso del que yo pueda causar –confesó Kankuro desde el fondo de su corazón mientras la dama de cabello ondulado lo escuchaba atenta.

Ella no estaba segura de que las palabras del shinobi estuviesen empapadas de sinceridad pero algo era indudable, él la había protegido en innumerables situaciones y no me refiero solo a misiones. Él había estado a su lado siempre y ella lo sabía, sabía que el apoyo de Kankuro era incondicional.

-Kankuro, yo… –intento exclamar pero fue interrumpida.

-El otro día cuando te di un beso vi como pusiste una cara de sorpresa pensaras que solo fue un impulso, algo pasajero pero fue lo más real y genuino que he experimentado en toda mi vida –concluyó aun avergonzado mientras ella se ruborizaba al recordar el acontecimiento.

Meiko no supo que decir. Jamás pensó que él tocaría de nuevo ese tema. Ella recordaba todo el tiempo esa sensación tan nueva y placentera que recorrió su cuerpo cuando él rozó sus labios con los suyos, uniéndolos en un beso que lejos de ser meramente pasional estaba cargado de emociones, deseos y anhelos.

Por vez primera, el jounin había expuesto sin reservas lo que se encontraba en su corazón. El brillo en los ojos de Meiko había regresado a la normalidad lo cual fue un gran alivio para él. No obstante, sería imposible pedirle a la kunoichi una respuesta después de semejante confesión así que el Sabuko decidió abandonar el lugar no sin antes decir –Odio ponerte en esta situación ahora mismo, pero creo que esta es la primera vez que tendrás que escuchar a tu corazón para encontrar la verdad.

No era que Meiko no supiese la verdad solo le temía.

El amanecer empezaba a teñir el cielo de mil colores y la plática en la habitación que se le había asignado al Nara no cedía, salvo por ciertos recesos los cuales eran aprovechados para intercambiar caricias ó algún que otro beso. Incluso semi iluminada por el brillante sol, que anunciaba el inició de un día muy peculiar para la Aldea de la Arena, la habitación seguía siendo insípida. Pero nada tenía de insípido lo acontecía dentro de esas cuatro paredes. El tiempo se había estancado para el Nara y la Sabuko que en silencio absoluto se miraban fijamente a los ojos.

Estaban totalmente perdidos el uno en los ojos del otro y era lo más puro y hermoso que les había pasado en la vida. Había sido una noche cargada de recuerdos e ilusión, de compañerismo y amor y ahora el silencio. Ese silencio que invadía el cuarto pero no sus mentes ni corazones. El cabello de la kunoichi empezó a relucir cuando fue alcanzado por los rayos solares lo cual le pareció fascinante al shinobi quien, si pensarlo dos veces, alejo su vista de los ojos de la dama para centrarlo en su flequillo y posteriormente a un mechón de cabello que caía sobre su delicada mejilla. Y no encontrando razón para contenerse, rozó tiernamente y dulcemente con su mano, la suave mejilla de la dama quien pareció disfrutar del gesto ya que esbozó una pequeña sonrisa.

Ante esto, Shikamaru prosiguió con la misma suavidad y cuidado recorriendo el rostro de Temari hasta llegar a su mentón el cual levanto sutilmente para continuar por su cuello. El contacto ocasionaba en la dama más que una sensación apacible, ya que al ser acariciada de esa manera por el Nara sus sentidos se afinaron y una vibración le recorrió el cuerpo, estaba comenzando a originarle un cosquilleo en su zona más intima. Por el otro lado, el pelinegro seguía palpando la delicada piel de la rubia sin importarle que tanto la temperatura como el tamaño en esa área tan privada aumentaran. Al finalizar el recorrido por el cuello prosiguió con su pecho para prontamente encontrarse con el nacimiento de sus senos cubiertos por la delicada prenda de ropa. Casi como si ese contacto fuese algo natural rozó por sobre la fina tela uno de ellos dibujando pequeños círculos alrededor del pezón provocando que este se endureciera a la par que la respiración de Temari se agitaba un poco y la excitación de Shikamaru se tornaba visible a través de su pantalón.

El deseo era mutuo y evidente, la mañana se colaba de lleno por la ventana pero eso parecía no importar para los ninjas que un ese instante habían dejado de ser shinobis para volver a sus raíces, a su esencia como hombre y mujer. Y no hay nada más humano que ceder ante las emociones, el deseo y el amor.

Temari se acercó sus labios a los Shikamaru para besarlo al principio con calma y fue muy bien recibida por el Nara quien al instante le correspondió mientras su mano descendía por el cuerpo de la Sabuko atravesando su vientre y bordeando su muslo para toparse al fin con el borde de su camisón. Al volver a sentir la piel de la dama el beso se volvió apasionado, la rubia lamia y jugueteaba sensualmente con el labio inferior del pelinegro, sus respiraciones se entremezclaban y se agitaban, sus lenguas danzaban y poco a poco Shikamaru subiendo el camisón verde hasta dejarlo en una altura lo suficientemente conveniente como para posicionar su mano entre las piernas de Temari.

La rubia no perdió tiempo ya que sutilmente había logrado recorrer el torso del pelinegro para alcanzar su pantalón el que ya había desabotonado, y delicadamente tomo el tibio miembro casi al mismo tiempo que él se infiltró en sus bragas y comenzó a acariciar su intimidad. Pequeños sonidos que no llegaban a ser gemidos se escapaban de la boca de ambos cuando se separaban un instante para recuperar el aliento perdido.

-Shikamaru… –se escuchó por primera vez con voz entrecortada en la habitación cuando el Nara introdujo un dedo en el interior de la Sabuko. Él abrió de golpe sus ojos por el temor a haberla lastimado pero cuando vio el placer en su rostro, fue como una invitación a continuar. Y moviendo su dedo en su interior se percato que ella se estaba humedeciendo más y más, por lo que decidió agregar otro dedo en la cavidad.

Temari se estremecía de placer y besaba frenéticamente tanto la boca como el cuello y zona contigua de Shikamaru mientras acariciaba ansiosa pero cuidadosa, el miembro ya erecto.

-Temari… si sigues así… voy a… –exclamaba Shikamaru como podía jadeante al sentir como su entrepierna palpitaba por el estimulo recibido.

-Quizás eso es lo que quiero –le susurró ella al oído con voz seductora.

-Espera ¿qué haces? –indagó algo nervioso al ver que la dama se alejaba un poco. Temía perderla, ya había malgastado muchos años lejos de ella y ahora no quería separarse ni por un segundo.

-Le dije a Ino que me ocuparía de la herida que hizo Kankuro ¿no? –insinuó con una sonrisa sugerente y traviesa.

Y sin pensarlo dos veces, se acercó a la cadera del vago, tomó su intimidad entre las manos con sumo cuidado y lentamente beso la punta, desatando un sin fin de emociones en el Nara que ahora en lo último que pensaba en era en la herida de su hombro. Continuó con besos húmedos a lo largo de todo el miembro hasta que finalmente lo introdujo en su boca. Los gemidos de Shikamaru inundaban la habitación.

-Ohhh Temari ahhhmmm –soltó sin poder contenerse para luego observar a la rubia que succionaba y lamia mientras miraba fijamente los ojos del pelinegro. Detalle que pareció estimularlo aun más si es que eso hubiese sido posible. Ella se excitaba al verlo gozar quería sentirlo dentro de ella una vez más pero al mismo tiempo no quería dejar de provocarlo ni por un santiamén; sin embargo, casi como si él le leyera la mente, el Nara le hizo una señal para que se detuviera, y así lo hizo.

-¿Sucede algo? –inquirió ella temerosa por un momento de no estar logrando su propósito.

-Sí… tsk, sé que dije que no sucedería nada esta noche, pero ¿quieres…? –intentó hacerle entender como pudo ya que le resultaba vergonzoso preguntarle si quería ser penetrada.

-Ya no es de noche Shikamaru –respondió ella dejando perplejo al Nara al darle a entender por medio de indirectas que no tenía nada de que avergonzarse. Sensualmente se despojó de su camisón y ropa interior e hizo lo mismo con las prendas pertenecientes al pelinegro.

El vago de la Hoja se sentó en la cama para besar a la mujer que amaba y tras corresponderle, ella separó un poco sus piernas para sentarse sobre el shinobi. Lentamente Temari sintió como su cavidad se preparaba para que la intimidad de Shikamaru ingresara, esta vez sin dolor. Y al experimentar el placer de tener todo su miembro dentro de la tibia, húmeda y estrecha cavidad de la dama, beso uno de sus senos mientras acariciaba el otro esperando que ella se relajara y disfrutara del momento tanto como él lo hacía. La kunoichi comenzó a moverse al principio con lentitud disfrutando tanto de la sensación que recibirlo dentro de ella le ocasionaba como de las caricias externas que Shikamaru realizaba. Se desplazó arriba y abajo, atrás y adelante consecutivamente añadiendo mayor velocidad y profundidad cada vez.

La habitación perdió todo carácter de insípido que pudo haber tenido ya que se vio invadida por olores, murmullos y gemidos que se impregnaban en las paredes. Respirar se volvió difícil, detenerse imposible; el espacio, el tiempo, el universo pareció desaparecer en esos momentos, ellos eran uno solo y lo demás francamente ya no importaba. Hasta que de pronto la humedad, el orgasmo. El placer y el goce habían llegado a su máxima expresión. Sus cuerpos sudorosos y agitados se dejaron caer sobre las blancas sabanas por unos instantes; sus miradas se cruzaron y un abrazo impregnado de amor dio por finalizado el episodio.

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tsk pero que nombre más patéticole has puesto al cap, oye no es patético además me pareció lo más adecuado lo que pasa es que tu eres un mapache amargado más bien tu regresaste muy hormonal de tu examen hey no me levantes falsos lo único que pasa es que al fin me deshice del estrés si tuviera un novio no perdería el tiempo contigo y él si me ayudaría a estudiar en vez de "quedarse" dormido si, ni creas que se me olvido que no duermes mejor vamos a contestar rewies

Beauty Little Star: ya que tu si entiendes mi sufrimiento no me quieres adoptar? ¡Shukaku! Deja de pedir adopciones o le dire a misfits no lo haría si ustedes no me trataran como perrito bueno he aquí lo que paso con meiko y kankuro la verdad solo iba subir el cap anterior pero se me hizo cruel dejarlos con la duda sobre si lo iba a matar o no espera la chica iba a matar a kankuro? Y ¿Por qué no lo hizo? Acaso no sabe el favor que le haría al mundo no lo hizo porque al contrario de ti ella si tiene otras prioridades en la vida

Mitchel0420: jejejejeje lo siento no suelo retrasarme pero fue una emergencia y no creo que sea exageración yo hago lo mismo cuando se que van a actualizar, por cierto me gusto mucho tu dibujo… por fin alguien que logro captar mi magnificencia y el carácter completamente hormonal de gaara gracias por tus saludos y en cuanto encuentre una forma me desharé del vago no lo dudes y temari volverá ser MI pequeña asesina ¡shukaku Tus milenios de vida no te han enseñado a no interrumpir a la gente! Bueno como te decía me gusto tu dibujo y el lunes se lo enviare a misfits así que creo para la próxima puedo darte su opinión nos leemos pronto

Bueno para finalizar gracias a AileyHime por agregar la historia a sus favoritas nos leemos pronto