Fic
Los Chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo XXXVII
¡Mi hijita!
En Chicago
Leonard era saludado por todos los médicos en el hospital Santa Juana, donde había sido director y ahora era médico honorario, su esposa representaba a uno de los socios del hospital, así solicitaba permiso para usar el laboratorio, algunos especialistas en la materia, lo ayudaban para obtener los estudios urgentes que necesitaba, se llevarían algunas horas, pero no importaba las que fueran necesarias, mismas que no alejaría de esas muestras. Llevaba años sin saber de ella, ahora había una posibilidad de que por fin Candy, encontrara a su pequeña, ¿Cómo sería? ¿Quién la educaría? ¿Estaría soltera o casada? ¿Tendría hijos? ¿Sería feliz? Estaba con personas que la quisieron, un millón de preguntas pasaban por él, luego sentado viendo como no podía intervenir en acelerar los procesos bajaba el rostro ante el pensamiento de la muerte de su mujer, ella era tan hermosa, tan joven, el deseo de morir después de perderla, su hijita, cuando le aseguraron que era una niña desnutrida y con falta de calcio, por favor su hijita debía ser muy fuerte, su madre no hacía más que alimentarse sanamente, tomaba sus vitaminas con horario, imposible que estuviera desnutrida, ahora contaba con pruebas suficientes para saber que fue un asesinato, había una testigo, lo seguro que fue algo donde intervino Dimitri, esa ocasión que le reclamó su forma de responder no era la más fuerte de él, después de tan frío y agresivo que había estado antes de que apareciera Elroy, estaba seguro que él había tenido algo que ver, no había ningún enemigo de los Mc Crone, solo él. Por ella, por haber pedido a Elroy y culparlo. ¡Elroy!
Al pensar que Elroy le había dado varios sustos en el trayecto del viaje de Europa a USA, solicitaba a una enfermera que pasara a su esposa a estudios de cardiología con la Dra. Brithany, ella estaba ahora a cargo de los pacientes de Candy, era la amiga de Michael, aunque nadie lo sabía existía una relación de amigos entre ambos.
- Doctor Leonard, su esposa lo llama. Anunciaba una enfermera, llamando al doctor para que fuera al área de estudios con su esposa.
- En un momento estoy con ella, - ¿ya salieron los resultados? Preguntaba ansioso sin querer alejarse del laboratorio, viendo las muestras, asegurándose que no fueran a mezclarse. El laboratorista lo tranquilizaba,
- Falta un proceso más, vaya con su esposa Doctor, no me despegare de estos datos. Leonard con cierto temor tomaba parte de las muestras no requeridas, asegurándose que no fuera a ver ningún error o extravío.
Al llegar con Elroy estaba en una bata. La Doctora Brithany firmaba documentos, asegurando que ella se quedaría en el hospital ese día.
- Amor, dile a la doctora, que no podemos quedarnos.
- Lo siento mi amor, pero si podemos quedarnos, tú no estás bien y no voy a arriesgar tu vida.
- Amor, por lo que más quieras, ya vamos a ir por tu hija.
- Le diré a Candy que la traiga si ese es el caso. Tranquila, pasaras por todos los estudios y la Dra. Brithany es una de las mejores especialistas que tenemos aquí en el Santa Juana, pregúntale por tu sobrina, ella es su amiga. Elroy con media sonrisa giro a ver a la doctora preguntando,
- Eso es cierto, doctora, ¿Usted conoce a mi sobrina Candy?
- Por supuesto, gracias a ella, tengo novio. Contestó la agradable cardióloga,
- ¿Cómo ha dicho? Incrédula cuestionaba Elroy,
- El Dr. Michael Henderson es especialista aquí, ella me dijo como reconquistarlo, créame ha funcionado, al menos una parte.
- Que gusto. Y el Dr. Henderson ¿conoce a mi sobrina también?
- Si, fue su maestro, es un gran admirador del excelente desempeño de su sobrina, la cree tan capaz, que espera estudie Neurología junto a él, es como un sueño, casi una obsesión, Michael ha admirado a Candy desde que llegó a estudiar medicina, era mi novio hace varios años, pero siempre estaba tan entregado a su especialidad, que, lo deje, después vine a trabajar aquí, nos volvimos a encontrar. Candy, ha sido nuestro cupido, la mayor parte del tiempo, es amiga de ambos.
- ¿Y conoces a mis nietos?
- Si, mi favorito es Alister, es un genio increíble, lo amo, quiero un niño como él, en ocasiones se comporta como el doctor Leonard, tiene algunos modismos que parece que lo imita, como ese de tallarse la nuca, cuando esta pensando. Solo él hace eso, igual que el doctor.
- Oíste Leonard, mi nieto se parece a ti, dice la doctora que te imita.
- Vamos Elroy, casi no nos hemos visto desde los tres años, no puede ser que adopte mis modismos.
- Candy dice que es el único que tiene algo de ella, al parecer Stear tiene una marca de nacimiento en la cintura baja, igual que su madre. Es una marca como estrella, algo muy singular, parece tatuaje.
Leonard la vio sorprendido, ese tipo de marca la tenía su padre y él, un lunar con forma de una estrella de cinco picos. Candy nunca le mencionó tener una marca de nacimiento. Y cuando vio nacer a los niños, no tenían nada visible. Aunque en los bebes se visualizan después de algunos meses.
- Doctora ¿usted vio esa marca? Preguntó interesado Leonard
- Si. Candy me presumía que eso era lo único que heredaron de ella, que los tres eran idénticos a su padre. El cual nunca he visto, pero los niños hablan maravillas de él.
Elroy sonreía satisfecha, sus nietos adoraban a su sobrino, eran muy listos, todo se aprendían con facilidad, sus ojos azules eran iguales a los de su padre, sus pequeñas naricitas y la forma de sus labios, definitivamente le pediría a Dios verlos grandes y fuertes, tres Andrew en la familia. Que orgulloso debía estar su hermano en el cielo, pues los bellos nietos salieron a su esposa, tal como él lo deseaba, pero Archie, tenía mucho más de los Andrew, vaya que si, como su bisabuelo, heredo su tipo de cabello.
- Estoy muy orgullosa de esos niños, son mi vida, por eso es que deseo salir pronto de aquí, deseo verlos ya.
- No se va a poder, trae usted una arritmia muy peligrosa, debemos hacer todos los estudios necesarios, Candy no me perdonaría que su tía saliera de aquí con esos síntomas. No señora, usted se queda conmigo. Candy ama tanto a su única tía, me ha contado de todo lo que tuvo que hacer siendo tan joven, soltera y apenas con la mayoría de edad, quedarse con la custodia de su sobrina para que no se la quitaran y la enviaran a un orfanato.
- Pero… está usted hablando de Dorothy, la hermana de la madre de mi sobrina. Yo soy tía de Candy, pero no la que usted cree.
Leonard volvía de sus pensamientos, sobre la marca de nacimiento de Alister, cuando un médico lo llamaba en la puerta.
- Doctor Leonard, ya se encuentran listos los resultados, son positivos, son de su hija. Elroy se apretó el pecho con ambas manos y gritó
- Leonard, ¡la encontramos!
El radiante padre la abrazaba llorando, presentía a su hija desde que vio a esa mujer en la casa, por fin la habían encontrado, ahora sabía que estaba viva y Candy ya la conocía, tanto estar buscándola y su más apreciada estudiante, la más lista e inteligente de todos, fue a Lakewood hasta encontrarla para ayudarlo, solo con los datos que le comentaron los investigadores del FBI. Debió contarle desde hace tiempo solo a ella, conoce ese pueblo desde que nació, era seguro que supiera quien adoptó a su hija, como no lo había previsto. Debía comunicarse de inmediato con ella, pero primero lo primero, Elroy tenía que ser atendida.
Ya internada dentro del hospital, Elroy fue evaluada y se quedarían a pasar la noche, Leonard le llamaba a Peter, estaba tan feliz, que deseaba gritarle a los cuatro vientos, que por fin su hija estaría con él, la conocería al fin.
- Peter, por favor dile a Candy que si son positivos, que es mi hija, coméntale que iré por ella en cuanto salga Elroy del hospital, estoy tan feliz, Peter. Por favor, dile que hablaré personalmente con ella, deseo conocerla, estoy muy contento, mi hija está viva.
- Me alegro tanto por usted doctor, la señora Roberts ya está mejor, dice que la disculpe, que fue la impresión, que con gusto le contará todo, cuando lo vea. George y su familia ya están aquí, encontraron al Papá de los trillizos de Candy. Que coincidencia también se encuentra en Lakewood.
- Que maravillosa noticia, en cuanto despierte Elroy se lo comunicaré, no puede ser posible tantas buenas noticias juntas ¿Están en la mansión?
- Ahí es donde está el problema, Candy se lo llevó y lo escondió, murieron seis hombres, todos de un tal Hampton y… dos están prófugos, piensan que esta tras William Andrew, porque, todavía no saben a qué venían esos hombres.
- ¡Dios! Leonard pensaba esto puede ser mi culpa, le reclame a Dimitri acerca de mi esposa, pero… aun no sé, no tenía nada que ver, ahora con lo del asesinato de mí Marie, todo puede ser, tendré que ir a buscar a mi hija, personalmente.
- Ya están allá todos los guardias de William Andrew, deje que les comente que Candy sabe dónde se encuentra su hija.
- Por favor, protejan a mi hija, dile a George que la busque, que la traiga sana y salva, esos hombres son capaces de todo.
George se despedía de Dorothy, había recibido informes de Bruce, con los hombres de Hampton en Lakewood, llamaron a todos los guardias de la corporación Andrew, los de la mansión de Lakewood y la mansión de New York, los de Escocia venían en camino, ahora se llevarían a William en cuanto lo tuvieran cerca, se giraba ordenes de viajar en helicópteros y se pedían vuelos de rescate, ya no permitirían que abusaran de los Andrew. En ese tiempo las inversiones se habían multiplicado. William ahora valía su peso en oro y diamantes, con Candy y sus hijos, las cosas podían complicarse. En qué momento fue a vacacionar Candy, porque la vida les hacía esto cada vez más difícil. Pensaba George.
- Dorothy, amor, no salgas de la casa, aquí están las hijas de los compañeros de Candy, las niñas tendrán con quien jugar, mandaré traer un maestro para actualizarlas en sus estudios de llegar a ser necesario, como están las cosas con el sobrino de Elroy, pueden complicarse, le diré a Candy que se venga junto a su esposo aquí.
- Si amor, por favor cuídate mucho, llámame cada que puedas. No te marcare al teléfono, por si estás en apuros.
En Lakewood
- Tom, ¿qué sucede? porque mis hermanos están molestos contigo. Comentaba preocupada al ver como los tres hermanos mayores manejaban todo a discreción sin contar nada, debido al caso delicado de la situación
- Tonterías están celosos por lo de mi amigo, que será el Padrino.
- Ah es eso. Ya me estaban preocupando. Las esposas de los Mc Millán, vieron una fotografía de un hombre en la mesa del comedor y comentaban las tres, detalles del atractivo hombre rubio de la foto.
- Esta para comérselo.
- ¡Wow!, ese hombre tiene unos labios muy apetecibles. Por no decir listos para morderse.
- Quien fuera su mujer, debe estar casado. Decía la esposa de Logan con un puchero. Ros llegaba y comentaba
- Es un actor nuevo, que guapo hombre. Los hermanos de Ros en la ventana estaban con la boca abierta, sus esposas y su hermana estaban hablando de un hombre que no eran ninguno de ellos. Richard que tenía más altura golpeo la pared y todas se asustaron, este le dijo a sus hermanos
- Es el padrino, más le vale que ahora no venga a quitarse la barba, porque con todo y el zorrillo. Estas alborotadas se le echan encima. Richard les comentaba a sus hermanos bastante molesto.
- Mi esposa no. Se enfadaba Logan, y se iba con Tom. Este al verlo acercarse, sentía que venía de nuevo con el mismo sermón, que no les tenía confianza a sus cuñados, que ellos son hombres serios y pertenecen al FBI, que nunca han traicionado a la familia, que él debió tener un poco de fe en ellos. Pero Tom, continuaba guardando silencio, como admitir que el ignoraba que Albert era el millonario que tanto estaban buscando, si era el jardinero en casa de Candy, porque ella lo ocultó ahí, porque no le dijo y le pidió seguridad, si dijo ser una hermana para él, porque todo ese misterio que ahora estaba mermando la honestidad de su nueva familia. En eso recordó lo que había en su pasado y entró a la casa, llamando a todos.
- Mi padre no se encuentra en casa, fue con el vecino, al parecer tienen mucho que platicar, yo quiero aprovechar y comentarles un asunto personal, considerando que esto afecta al futuro de mi esposa. En ese momento todos se quedaron serios y poniéndole atención. -Hace veintisiete años, yo… quede huérfano. Mi padre era el Sheriff que mataron, en el caso Mc Crone.
Ros se cubrió la boca y sin querer comenzó a llorar, no podía creer que algo tan importante se lo hubiera ocultado Tom, hasta ahora.
- Sé que ustedes piensan que soy un Stevens, así fui adoptado, en aquel tiempo, no sabían quién había matado a mi Padre, mi madre murió tiempo antes de una enfermedad, me enviaron a un Orfanato al perder a mi papá. Mi actual padre, era amigo de quien me dio la vida y… fue por mí en cuanto se enteró, después cuando… murió su esposa… perdí de nuevo a mi mamá, para mí, él es mi única familia, yo… no puedo confiarle mi vida a nadie, desconfió de todos y, me es muy difícil hacer amigos, jamás traicionaría a Albert, el, me ayudo a conquistar a mi Ros.
En ese momento ella se lanzó a sus brazos, llorando le decía
- ¡Te amo Tom! nosotros somos tu familia, eres como nosotros, no tienes que dudarlo, eres un Mc Millán.
- Mi apellido real era Brown, mi padre era Thomas Brown. Es lo más delicado que puedo confiarles, lo que es mi persona, pero la vida de los demás, no me corresponde, si en algo les he fallado, no estaba en mis manos, para confiarlo. Logan se acercó a él y le palmeo la espalda,
- Tienes razón Tom, nosotros manejamos información clasificada, por eso es muy difícil, contar algo que no nos corresponde. Pero dime ¿los White son familia de tu papá?
- La doctora Candy White es como una hermana, admito que, por años la esperé a que volviera para convertirla en mi esposa, ella ahora está casada y Ros sabe, que solo la amo a ella, por eso le pedí matrimonio. Candy era la niña más linda e inteligente que conocí, un amor platónico desde mi niñez. Robert recordando lo que escucho de sus cuñadas y su esposa comento con una sonrisa,
- ¡Oh por Dios! si estuviera libre, sería mi mujer, Tom. Su esposa quiso darle un golpe, este le detuvo el puño con media sonrisa y agregó - No estabas diciendo que el hombre de la foto estaba para comérselo. Su esposa se puso pálida, y la cuñada esposa de Richard corregía,
- Si, lo estábamos diciendo porque ustedes escuchaban, para ponerlos celosos y hacerles una broma, el hombre de la foto es un debilucho comparado con mi Richard. El la abrazaba por la espalda comentando,
- Ya me estaban preocupando, no tener labios apetecibles, cariño. Logan vio a su mujer y esta con una sonrisa comentaba
- Hay amor mío, tu sabes que eres el único en mi vida, estoy casada y si mueres, hare que me momifiquen contigo. Todos saltaron las risas, ella lo abrazaba besando su barbilla, por su estatura tan pequeña le llegaba con las puntas de los pies a poder besar apenas la barbilla de Logan. Tom abrazaba a Ros, quien continuaba llorando, limpiando y sorbiendo entre sollozos al saber la trágica vida de Tom.
Gracias por continuar comentando este fic, por seguir leyéndolo y por elegirlo como su favorito, mil gracias.
Sé que es día de los inocentes en muchas partes, pero este fic, tiene muchas personas inocentes que han sufrido y merecen justicia.
Para aquellos que no han tenido esa justicia
Es tan fácil juzgarte y decirte todo lo malo que eres, pero reconocer mi error, y saberte inocente, fue peor de lo que creía, me sentí avergonzado, al saber como te había tratado, como fui capaz de olvidarme de ti, de odiarte y hasta desear lo peor en ese instante, lamento tanto haberte creído culpable, cuando fuiste una víctima más de todos esos engaños, cuando lloraste en mi hombro y yo pensaba que eras falso, pensaba que te merecías más dolor... Que mal es saberte ahora, inocente... y con todas las pruebas, agache mi cabeza apenada, porque al igual que otros, nunca te creí nada...
Pedir perdón... no es suficiente, siempre tendré una viva lección en mi vida, no juzgar a nadie jamás, porque aun hasta el presidente, puede ser víctima de todo a su alrededor y cargará con las culpas, cuando la vida le cobre de manera justa... todos los errores cometidos...
No te pido perdón... mejor te demostraré... que aprendí mi lección... a nadie juzgaré... pero aquel que fue culpable, que pague en vida... es justo lo que toda justicia es divina.
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
