Epílogo
Edward caminaba por los pasillos de la sede de la NASA en Houston, hacía un año de todo lo sucedido, un año desde que todos los trapos sucios de Aro habían salido a la luz, y por esa razón, los directivos habían hecho que todos los que participaban en sus misiones comparecieran ante ellos.
Lo que Edward no esperaba era encontrarse a Jasper y Rosalie en la sala de conferencias al entrar, Jasper y Edward habían mantenido el contacto, Alice y él eran los padrinos de Anthony, su hijo de tres meses, y a pesar de mantener una estrecha relación de amistad y de que Edward estaba al corriente de su nueva posición en la NASA, ellos nunca habían comentado entre si nada relacionado con esa reunión.
Pero a Edward no le molestó encontrarse allí a Jasper, bien sabía él que su amigo seguía trabajando para ellos y no era de extrañar que estuviera allí, fuera para lo que fuera. Lo que si le molestó fue encontrarse a Rosalie.
Ella no lo miraba, permanecía con el rostro sombrío y dirigido a la mesa, como si esta tuviera algún tipo de interés que él desconocía. En silencio, Edward se sentó en la parte de enfrente, evitando estar a su lado, pero sin apartar la mirada de ella.
-¿No tienes nada que decir?- Preguntó Edward rompiendo el silencio que se había alojado en la sala.
-¿Qué quieres que diga Edward?- Respondió sin levantar la mirada- Las disculpas no sirven, los dos lo sabemos, tú no me perdonarás jamás lo que pasó, y lo acepto, me costó pero entendí que todo había sido por la imprudencia que Emmet y yo cometimos.
-¿Y ya está? ¿Vas a dejar las cosas así sin más?
-Emmet y yo creemos que lo mejor es mantener las distancias, vosotros no tenéis que sufrir por nuestra presencia y nosotros podemos sentirnos culpables sin molestaros a vosotros- Dijo con tristeza.
-¿Crees que es vuestra presencia lo que nos hace sufrir?- Edward parecía perplejo- Sabes, hace un año hubiera puesto la mano en el fuego asegurando que me conocías, por lo visto me equivocaba- Apretó los puños con fuerza- ¿¡Por qué habéis tenido que marcharos así!? ¿¡Es que no veis que haciendo eso no arregláis nada!?- Rosalie levantó la mirada por primera vez desde que él había entrado- ¡Al marcharos solo habéis dejado la herida abierta! ¡Renesmee odia a Emmet, si, pero porque se ha marchado, no porque lo culpe de lo sucedido! ¡Bella perdonó a Emmet en cuanto tuvo a la niña de nuevo entre sus brazos!- Golpeó la mesa con su puño- ¡Ninguno hemos podido seguir adelante completamente porque os habéis marchado sin dar explicaciones y sin darnos oportunidad de deciros lo que sentimos tras lo sucedido!
-Para nosotros tampoco está siendo fácil, no podíamos seguir allí viendo todo el sufrimiento que habían causado nuestros actos.
-¡PUES OS JODÉIS!- Gritó frustrado y cabreado- ¡NOSOTROS HEMOS VIVIDO ESE SUFRIMIENTO DÍA A DÍA! ¿¡CREES QUE YO NO ME HUBIERA GUSTADO PODER EVITAR VER A BELLA CURÁNDOSE DE LAS QUEMADURAS O A ELLA VERME EN COMA CINCO MESES!? ¡NO, CLARO QUE NO, Y AUN ASÍ TODOS NOS QUEDAMOS ALLÍ!- Edward respiró hondo para calmarse y dirigió una mirada severa hacia Rosalie- Nos lo debéis, después de todo, es lo mínimo que podíais hacer, esperar y sufrir con nosotros todo el fruto de vuestro error.
Edward no volvió a decir una palabra y Rosalie volvió a bajar la mirada, toqueteó su móvil y se apartó de todo hasta que entró el jefe. Jasper fue el primero en levantarse y saludarlo, queriendo cortar la tensión que se había creado.
-Bien, vayamos a la cuestión que nos ha traído aquí- Dijo sin rodeos- Quiero hablarles de la misión que les llevó a trabajar juntos durante años- Les explicó- El motivo por el que fueron apartados de sus familias y del mundo cuando estaban bajo el mando de Aro Vulturi- Todos asintieron- La directiva a decidido hacer público su descubrimiento, y por eso queríamos hablar con ustedes, puesto que son sus descubridores.
-¿Qué es lo que quieren exactamente?- Preguntó Edward serio.
-Su consentimiento, es su descubrimiento a fin de cuentas, y si aceptan, firmarán una claúsula en la que se les nombra como descubridores y por lo tanto, pasarán a formar parte de la historia de nuestro país- les sonrió el hombre- Con el apoyo económico que esto significa, todo el dinero que se consiga será repartido entre nosotros, y ustedes tres.
-¿Si acepto a eso, me dejarán marchar para no volver?- Preguntó Edward cruzando los brazos.
-Esperábamos que usted, al igual que ha hecho el señor Withlock, ocupara un lugar entre nosotros, como adiestrador de astronautas, pero en caso de que lo rechazara, si, sería libre de marcharse y no volver.
-Bien, en ese caso, deme el papel, lo firmaré y me marcharé.
-¿Está seguro?- Piense en todos los beneficios que supondría económicamente para su familia.
-Con todos los respetos, por culpa de la NASA he perdido seis años de mi familia, eso no volverá a ocurrir, nada ni nadie me hará apartarme de nuevo de mis seres queridos, así que deme el papel y acabemos con esto.
-Bien, aquí tiene- Le entregó un papel y mientras él lo leía y lo firmaba el hombre se centró en Rosalie- ¿Y usted señorita Hale?
-Por culpa de este trabajo he herido a gente que aprecio, así que quiero apartarme de él todo lo que pueda, lo lamento.
Jasper hacía tiempo que había firmado el papel y si había aceptado las condiciones, pero se estaba cuestionando si de verdad valía la pena seguir con aquello. Alice permanecía en Forks por su trabajo, y él tenía que viajar cada pocas semanas para ayudar a los nuevos astronautas. Así que, lo meditó un poco para después explicarle a su jefe su decisión.
Al salir, fueron los tres en silencio hasta el aparcamiento, allí Edward se encontró cara a cara con su hermano, lo miraba serio y triste, pero no le apartaba la mirada.
-Hola Edward.
-¿Qué haces tú aquí?- Preguntó realmente sorprendido de encontrarlo en aquel lugar.
-Rosalie me ha mandado un mensaje contándome vuestra conversación y he creído que debía venir y hablar contigo.
-Tú dirás.
-Edward, creí que sería mejor para vosotros si desaparecíamos, los primeros días veía a Bella y a Renesmee llorar sin más, Bella apenas podía dirigirme la palabra y Renesmee… Apenas me miraba… Escuché a papá y mamá decir que tenernos en la misma casa no estaba ayudando a la recuperación de ninguna de las dos, que eran demasiados recuerdos los que tenían al vernos, por eso nos marchamos.
-¿Y no se te ocurrió que tal vez lo que necesitaban era hablar? ¿Desahogarse? ¿Acaso crees que ellas te odian? ¿De verdad las conoces tan poco después de los años que has pasado a su lado?- Le recriminó sin cortarse un pelo- Te mereces que te odien, eso desde luego, pero tienes la suerte de que las dos tienen un gran corazón y no lo hacen…. Bueno, Renesmee si lo hace, ahora lo hace- Lo miró a los ojos con dureza- No sabes lo que ha sufrido al marcharte por segunda vez, y eso si es motivo para que te odie, tú eras su mayor apoyo durante todos estos años y la has abandonado.
-Tú no lo entiendes…
-¿¡Qué es lo que no entiendo!? ¿¡Lo que se siente al ver sufrir a las personas que quieres!? ¿¡Lo que es vivir apartados de todos los que te importan!? ¿¡Sentirse como un miserable por no poder estar al lado de tu familia!?- Emmet cerró la boca de inmediato- Créeme, se lo que es todo eso, y debo recordarte que yo no tuve elección y tú si la tienes.
-Supongo que eso depende del punto de vista.
-Haz lo que quieras, a mi poco me importa- Edward se encaminó a su coche y abrió la puerta- Yo ya te he dicho lo que tenía que decirte, yo no se si seré capaz de perdonarte algún día, y a mi me da igual si me llamas o no, pero me parece que no es justo lo que les has hecho a nuestros padres, a Bella y a Renesmee- Se sentó y colocó la llave en el contacto- Si de verdad apreciaras a alguno de ellos, harías lo que tienes que hacer, le doliera a quien le doliera.
Edward cerró la puerta y arrancó el motor, esperó a que Jasper hiciera lo mismo con su coche y ambos salieron camino de Forks sin mirar hacia atrás. Condujeron hasta casa de Jasper, allí estaba Bella con los dos niños, disfrutando de una tarde agradable.
Al entrar, las dos se percataron de los semblantes sombríos que llevaban, y tras narrarles el encuentro con Emmet y Rosalie, las dos entendieron al instante sus caras. Bella le colocó a Edward al pequeño Anthony en sus brazos, el niño comenzó a hacer sonidos al ver a su padre y este sonrió enormente, sus hijos eran el mayor tesoro que él tenía.
Cerca de la hora de la cena decidieron marcharse a casa, Renesmee estaba cansada y Edward, aunque de mejor humor, no estaba para nada. Se marcharon y fueron en silencio hasta la casa de Carlisle y Esme, aun estaban viviendo con ellos, habían empezado a mirar casa pero aun no se habían decidido por una.
Al aparcar el coche, vieron un coche que no conocían aparcado delante, rápidamente cogieron a los niños y fueron dentro, esperando que no fuera nadie extraño del que preocuparse. En ningún momento se imaginaron encontrar a esas dos personas que estaban allí.
Emmet y Rosalie estaban sentados en el salón, con la mirada tranquila, triste pero tranquila, Carlisle y Esme sonreían hablando con ellos, parecía que la cosa estaba tranquila.
-¿Qué hacéis aquí?- Preguntó Edward mirándolos con algo de recelo.
-Lo correcto- Suspiró Emmet devolviéndole una mirada llena de comprensión- Tenías razón, y he venido a enmendar mi error.
-Mejor tarde que nunca- Respondió acercándose a las escaleras- Estaré arriba, si necesitáis algo avisadme- Le dijo a Bella, la besó en la mejilla y subió con su hijo escaleras arriba.
-Nosotros también nos vamos, tenemos que preparar la cena- Se apresuró a decir Esme sacando de allí a Carlisle.
Se quedaron a solas Emmet y Rosalie con Bella y Renesmee, Emmet se sentó en el sofá y miró a su preciosa Renesmee, cuanto la había echado de menos, era lo que más le dolía haber dejado.
Bella tomó la mano de su hija y se sentó en el otro sofá, mirándolos a los dos a la cara, esperando a que ellos hablaran.
-Vosotros diréis.
-Hemos venido a disculparnos con vosotras dos- Explicó Rosalie sentándose junto a Emmet.
-¿De que sirven las disculpas? Nada cambiará lo que pasó, y la verdad, eso ya me da igual, hace tiempo que he decidido no pensar en ello.
-No hemos venido por lo sucedido con Aro- Renesmee se estremeció al escuchar el nombre de aquel hombre- Hemos venido a disculparnos por estos últimos meses- Emmet miró a la pequeña a la cara, pero ella no lo miraba a él- Renesmee, tú nunca tuviste la culpa de mi marcha, lo hice porque creí que así os hacía menos daño, que era lo mejor, pero sabes que te quiero.
-¡No! ¡Tú no me quieres!- Gritó rompiendo a llorar- ¡Nunca me has querido! ¡Si me quisieras no me habrías abandonado!- Abrazó a su madre con fuerza- ¡Tú eras mi papá oso y te marchaste sin despedirte de mi! ¡Te odio!- Renesmee se levantó y corrió fuera del salón sin esperar a que nadie le dijera nada.
-¿Crees que llegará a perdonarme?
-Sinceramente, me importa bien poco- Suspiró Bella- Mirad, aprecio lo que estáis haciendo, se que no ha sido fácil para vosotros tomar esta decisión, pero hay cosas que no se pueden enmendar con una simple disculpa.
-¿Y qué podemos hacer para enmendar el error?- Rosalie parecía desesperada por hallar el perdón- Dinos que podemos hacer, porque no aguanto más esta culpa que me recorre el cuerpo cada vez que pienso en lo egoísta que fui y en todo lo que habéis pasado por mi insensatez.
-Voy a deciros las palabras que me dijo Edward cuando lo conocí, para que alguien te perdone por algo grave, primero tienes que perdonarte a ti mismo, no hay nada imperdonable, solo hay que saber sobrellevarlo y aceptarlo tal como viene- Les dijo mirándolos a los ojos- Cuando os perdonéis a vosotros mismos encontraréis la forma de llegar a Renesmee.
-¿Y a ti Bella? ¿O a Edward?
-Mira Emmet, que yo os perdone o no es irrelevante, mi opinión de vosotros no va a cambiar, ¿necesitáis mi perdón? Aunque estoy resentida, no es a mi a quien a afectado vuestra falta de consideración, es a mi hija, si ella llega a perdonaros alguna vez entonces hallaréis mi perdón- Bella tomó aire- Edward necesita tiempo, pero os perdonará, no se cuando, pero lo hará.
Las palabras de Bella hicieron mella en ellos, salieron de la casa y no volvieron durante varios años, dispuestos a encontrar su propio perdón.
Durante esos años, Renesmee creció y se convirtió en una jovencita tímida, estudiosa y muy cariñosa, con la ayuda de un especialista amigo de Jasper había conseguido superar ese estado aislamiento y había vuelto a relacionarse con sus antiguos amigos.
El pequeño Anthony era un auténtico terremoto, corría por todas partes sin parar, llevando locos a sus padres y a sus abuelos, pero a la vez era un niño encantador que se ganaba el corazón de cuantos lo rodeaban.
Carlisle había decidido jubilarse y pasar una vida plena junto a su esposa y disfrutar al máximo de sus nietos. No había abandonado del todo la medicina, de vez en cuando se pasaba por el hospital para echar una mano, pero siempre como voluntario. Esme estaba encantada de tener a su marido tanto tiempo en casa, ella seguía con la tienda pero había contratado a algunas chicas para poder pasar más tiempo en casa.
Alice y Jasper se habían instalado cerca del colegio de Forks, Alice seguía con sus clases de maestra y Jasper había accedido a ocupar un puesto como profesor de ciencias en el instituto, y ambos estaban enormemente felices porque hacía un añito habían sido padres de una hermosa niña a la que llamaron Jazmín.
Edward había abandonado por completo todo lo referente a la NASA, desde que había salido por la puerta rechazando el puesto de trabajo que le habían ofrecido no había vuelto a coger un telescopio ni nada que pudiera tener que ver con ellos.
Por fin había conseguido cumplir el sueño que tenía en común con Bella, ambos se habían dedicado por completo al club que Bella había creado, lo habían ampliado, habían invertido en él mucho tiempo y dinero, pero estaba dando sus frutos . "Sol de medianoche" era uno de los clubs más famoso de todo el estado, la gente venía de otros pueblos o incluso de la ciudad a disfrutar de ese ambiente tan ameno y divertido en el que lo habían convertido.
Edward retomó una de sus antiguas aficiones, volvió a tocar el piano. Una vez a la semana, los dos iban al club para tratar con los clientes, y Edward aprovechaba y tocaba algunos temas que había compuesto él mismo, tocaba el piano y en ocasiones Bella lo acompañaba poniendo letras a esas maravillosas melodías.
En el noveno cumpleaños de Renesmee, después de que se hubieran marchado los invitados, un coche se estacionó en la entrada, y al asomarse, Renesmee vio bajar a Emmet y Rosalie con una sonrisa. Renesmee los miró con los ojos llorosos, Edward estaba tras ella, tomándole la mano.
Emmet, al ver el rostro de la niña, pensó que ella iba a marcharse corriendo como había hecho la última vez que se habían visto, pero en lugar de eso, Renesmee corrió hasta él y se colgó de su cuello, llorando de emoción.
-¡Has vuelto!- Lo abrazó con tanta fuerza que Emmet creyó que se ahogaría.
-Claro que si, pequeña, nunca me he olvidado de ti- Besó sus cabellos sin soltar el abrazo- He venido a pedirte perdón de nuevo, con la esperanza de que me dejes ser lo que siempre debí ser, tu tío querido.
-¿Mi tío?
-Durante estos años he estado pensando y ahora entiendo porqué no podías perdonarme, tú me veías como tu papá oso, y yo nunca seré tu padre, soy tu tío, y si me perdonas, te juro que haré lo que sea por compensarte por estos años de ausencia.
-Claro que te perdono, tío Emmet- Sonrió la niña y besó su mejilla.
Renesmee abrazó también a Rosalie y le mostró el mismo afecto que a Emmet, Renesmee nunca había pensado en perdonarlos, pero al verlos llegar después de años sin verlos, no pudo evitarlo, lo había echado tanto de menos que todo el enfado que había sentido desapareció.
Edward y Bella nunca hablaban con ellos de nada de lo sucedido, solo se dedicaban miradas cómplices y se hablaban con cordialidad, entre ellos no sería nada igual, pero Renesmee no tenía la culpa de ello y estaban dispuestos a callar para que ella disfrutara de sus tíos.
Esa noche, Edward subió antes de lo normal a la habitación, Emmet y Rosalie permanecían abajo hablando con sus padres y ahora que los niños se habían acostado, él no tenía ningunas ganas de permanecer con ellos entablando una conversación.
Bella subió un poco después y lo abrazó por la espalda, apoyando su rostro en la espalda amplia de su marido.
-¿Estás bien?
-Si, solo tengo que hacerme a la idea de que va a estar por aquí- Suspiró hondo- En parte, se como se siente, yo me sentí igual cuando volví, todos mirándome acusatoriamente e implorando vuestro perdón, mis padres sonrientes y felices de que hubiera vuelto su hijo y tú distante.
-La situación es completamente diferente.
-¿En que es tan diferente?- Preguntó él girándose hacia ella y abrazándola, aunque con una seriedad rara en él.
-Pues en que Emmet no ha vuelto solo ni con la intención de reconquistarme- Edward sonrió levemente al recordar su empeño en volver a ser los que eran- En que nosotros estamos felizmente casados, y tenemos unos hijos maravillosos- Besó sus labios con intensidad- Pero sobretodo, lo que más se diferencia de cuando tú volviste es que te amo con todo mi ser.
-Aun no entiendo como pudiste volver a confiar en mi- La cogió de la cintura y la alzó, quedando los dos a la misma altura- Y la verdad, no me importa, soy feliz a tu lado y me has dado dos hijos maravillosos, nada, ni siquiera la presencia de Emmet podrá hacer que se nuble mi felicidad.
-Me alegra oírte decir eso- Rodeó los hombros de Edward y juntó sus frentes sonrientes- ¿Crees que podríamos ser más felices?
-Lo dudo mucho- Sonrió mirando esas orbes chocolates que tanto lo enloquecían.
-¿Y si te dijera que estoy embarazada?
Edward se quedó helado, la miró fijamente, la bajó al suelo y, al ver como ella colocaba sus manos sobre el vientre sonriendo, solo pudo sonreír con ella, abrazarla y llevarla a la cama dispuesto a demostrarle cuan feliz se sentía.
Su vida había cambiado mucho en los últimos años, y nunca había pensado, cuando volvió tras seis años de ausencia que podría llegar a ser tan feliz. Y Edward aprendió la mayor lección que nunca creyó recibir, jamás volvería a permitir que nadie lo hiciera Prisionero de los secretos,
-FIN-
Espero que os haya gustado esta historia tanto como a mi escribirla, he intentado dejarlo bien dentro de lo que cabe. Como veis Emmet y Rosalie, han sido medio perdonados, Renesmee es una niña y no tiene capacidad para el odio, por eso no puede evitar perdonarlos, Edward y Bella son un caso aparte.
¿Qué os ha parecido la reacción de Edward y Bella con respecto a ellos? ¿Creeis que algún día llegarán a perdonarse de verdad? ¿Qué os hubiera gustado que saliera en lugar de esto?
Agradecería mucho que me dejarais reviews diciendo vuestra opinión sobre este fic, la verdad, he tardado mucho en escribirlo y he intentado que sea ameno y entretenido a la vez que interesante y coherente.
Y bueno, aunque hallamos llegado al final de esta historia, yo no me voy, estoy subiendo otra "Pirata de corazón" y tengo varias a medias para empezar a subir, pero no quiero subirlas todas de golpe porque este año no voy a disponer de todo el tiempo que tenía, así que os voy a dejar aqui los títulos con los sumarys y me decis cual os gustaría, y la que tenga más votos será la siguiente.
La venganza de Anubis: Edward y Bella están pasando su luna de miel en la Isla Esme (Amanecer), pero tras haber dañado a Bella en su primera noche juntos, Edward pide un deseo, ser humano. El deseo de Edward es escuchado, pero se cumple de una forma que no esperaban. El pasado de una diosa Egipcia, un dios con deseos de venganza y una historia de amor prohibido.
Lady halcón: Sobre ellos cayó una maldición por ser fieles a su amor, y por ello deben permanecer separados, sin poder verse, hasta la llegada del gran eclipse cada cinco años. Y así será hasta que ellos decidan enfrentar al que los condenó... (esta tiene dos versiones porque empecé una pero perdí los documentos y cuando la reescribí encontré los anteriores)
Angel guardián: En 1918, Isabella vuelve junto a su padre, después de que su madre se la llevara con tan solo cinco años. Al volver, descubre a su verdadero amor, pero la 1º guerra mundial se interpondrá entre ellos
Entre dos mundos: Esme de Masen huye de las garras de su esposo cuando estaba apunto de dar a luz a su hijo Edward, en su huída se encuentra con Carlisle Cullen y su hijo Emmet, y juntos escapan a otro reino, donde rehacen sus vidas, pero años después aparece en el pueblo Isabella Swan, prometida al hijo del Duque de Masen y toda la familia se ve envuelta en una turbulenta historia.
La isla: Isabella consigue escapar de aquella endemoniada isla gracias a su amor, Jacob, a cambio de su propia vida. Isabella va a la deriba en una pequeña embarcación con su hijo entre sus brazos, y la encuentran unos marineros que saben mucho de esa isla, y que junto a la familia Cullen, quieren acabar con todos los experimentos que allí se hacen.
Quiero recuperarte: Edward es un agente de la CIA, que ha tenido que sacrificar muchos momentos con su adorada esposa Bella y su encantadora hija Renesmee por el bien del pais. Ese trabajo crea muchos enemigos, enemigos capaces de secuestrar y matar a los seres que más quieres con tal de verte sufrir.
De momento tengo esas a medias, espero vuestras respuestas, nos leemos pronto.
