CAPÍTULO 34: LA GUERRA. APUESTA ARRIESGADA AL TODO O NADA.
(Voz de Seth)
Todo esto me sonaba.
Mientras volvíamos a ponernos todos en dos bandos, uno frente al otro, me di cuenta que nuestro plan podía funcionar.
Los Vulturi estaban adoptando exactamente la posición que habían dicho Carlisle y Ann que adoptarían. Jasper había barajado 3 diferentes, el comienzo variaba dependiendo de eso, pero estaban poniéndose exactamente como se había dicho primero, la segunda opción. Lo que significaba que, efectivamente, iban por todas, intentaban descolocarnos y darnos a ver que sabían que podíamos saber todo sobre ellos. Sin embargo no parecían haberse dado cuenta que también sabríamos que ellos pensarían así.
"Esto va a ser duro." Me dice Ann a mis espaldas, oculta desnuda bajo una capa blanca hecha con una sábana y parapetada tras la muralla que hacíamos los Beaver y yo posicionados de una forma casual para taparla a la vista pero dejándole a ella ver qué se cocía delante de nuestros ojos.
"Esta es nuestra primera guerra." Oigo decir a Abe en mi mente preocupado.
"Tranquilos, si nos ceñimos al plan nadie tiene por qué morir." Afirma Jake con voz tranquilizadora.
El plan de Ann, el secundario, iba a ser muy complicado. Sin embargo, aunque era un completo y total suicidio, si saliese bien, si saliese como ella había pensado… podía suponer un tremendo bien para todos.
"Recemos para que funcione." Afirmo. "Y que Ann no haya hecho un cálculo mal."
Me ponía un poco nervioso tener que depender de cálculos y suposiciones, pero tal y como Ann había planteado, aquello no era más que una partida de ajedrez. Cada uno jugaríamos nuestro rol en esa partida, y había que rezar porque aquella gente, nuestros enemigos, no se dieran cuenta de lo que pretendíamos.
"¡Carlisle!" Le grita Aro. "¡Esto no tiene por qué seguir!" Afirma. "¡Nosotros no queremos haceros daño!. ¡Entregadnos a la niña y tu familia y amigos podréis iros!. ¡Será solo una batalla entre los lobos y nosotros!"
"¡Lo siento, Aro!" Le grita Carlisle. "¡Pero la niña es mi nieta, nunca ha hecho nada que nos ponga en peligro ni a nosotros ni a nuestra raza!. ¡No pensamos entregarla!. ¡Y los lobos son nuestros amigos y familia también, no podemos dejaros que los matéis!"
"¡¿Y prefieres seguir con esta guerra que podría acabarse aquí y ahora?!" Le grita el otro, el rubio, Cayo, indignado.
"Tenían razón, están cagados." Afirma Leah desde su posición.
Eso era un gran avance.
Todo se estaba cumpliendo punto por punto.
El enemigo sabía que no había un resultado predicho.
Estaban ofreciendo a Carlisle una salida para nada justa.
Empezaríamos una guerra y el resto de puntos se acabarían cumpliendo, uno a uno.
"¿Listos?" Nos pregunta Ann haciéndonos una caricia en la cola o los lomos.
"Nacimos listos."
"Esta es nuestra misión."
En apenas un pestañeo, todo ha empezado de nuevo, y donde antes estaba Ann, sale una centella negra que se eleva en el cielo tras revolcarse en la nieve.
Mi tarea es fácil. Mis amigos y yo tenemos que abrir camino, de forma que el camino quede sutilmente despejado para poder llegar a los alfiles.
Varias veces noto cómo un dolor me llena amenazando con partirme en dos mientras me revuelco, y entonces para y salto hacia el enorme cuervo que tiene a la más sádica de todos los Vulturi para colgarme de un par de enemigos que la han cogido de las alas para tirarlos y dejar que ella se siga elevando mientras la niña que lleva entres sus zarpas pelea por soltarse.
Pero nada de lo que hace funciona, al contrario, después de un rato, el cadáver inerte de la cría cae al suelo con violencia produciendo un crujido cuando se estrella en el suelo. Desmadejada, con las tripas asomando por un garrazo, trozos de carne arrancados a picotazos y su cuello abierto a picotazos tras quedarse sin ojos.
Entonces miro para comprobar que su hermano, rabioso, al intentar atrapar al cuervo que ha matado a su hermana cuando este baja para atraerlo, cae entre las fauces abiertas de Sam y Jared que le reducen enseguida a un montón de trozos de vampiro.
"Adios alfiles y la batalla continúa." Afirma Jared divertido.
"No os confiéis." Nos dice Jake. "Esto aún no ha acabado."
La guerra aún no había acabado. Aún quedaba mucho por hacer. Sin embargo, el que dos de los enemigos más peligrosos hubieran desaparecido ayudaba y mucho a levantar nuestra moral.
Lo de pelear a esa escala no era algo que nos gustara, a ninguno. El riesgo de morir al pelearte en un uno contra uno, era demasiado alto. Si encima la pelea era de varios contra uno, eso era directamente casi un suicidio. Sin embargo, Jasper nos había dado una buena ayuda. Si peleábamos en equipos, dos contra los que fuera o algo así, las posibilidades volvían a inclinarse ligeramente para hacernos menos probables de morir.
Y entonces, veo que el cuervo ha desaparecido.
"Hora del show." Afirmo para abrirme paso.
El plan era muy sencillo. Teníamos que causar tal atercado juntoa los tres maestros que no se dieran cuenta de un truco de magia.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"¿Cómo era eso de que haciendo esta locura de plan sobreviviríamos?" Pregunta Quil mientras se levanta con cuidado y un par de costillas así como la cola rotas y una oreja casi cercenada.
"Hay que confiar en ellos." Afirmo deseando poder hacerlo también yo cuando noto cómo el pulmón comienza a encharcárseme por la costilla que se me clava.
Las cosas pintaban peor que mal. Sin embargo, aún no había pasado nada que decantara la balanza hacia uno u otro bando.
"Todos estamos como el culo, pero aún seguimos vivos." Afirmo. "Eso es lo que cuenta."
"Es difícil aferrarse solo a eso cuando no ha habido ningún cambio significativo." Me contesta Sam.
Llevaba razón, pero debíamos confiar en el resto.
Nada había acabado aún, y nosotros seguíamos vivos, cosa que no se podía decir del bando contrario donde no paraban de caer enemigos, por no contar los que habían huido ya.
Entonces pasa algo que vuelve a elevarnos el espíritu.
El cuervo se cae justo sobre mí y nos caen encima uno de los benjamines y Embry lanzados por unos vampiros.
"Chicos, aguantad." Afirma Ann desnuda contra mi costado y supongo que sepultada bajo el peso de los otros dos lobos. "Ya he acabado de hacer contacto. Todo va a salir bien."
Me moría de ganas de creerla. Pero en su plan había un fallo.
Ella tenía que hablar con alguien del otro bando, tenía que convencer a alguien de algo, sin embargo, no había contado con qué pasaría si no conseguía hacer que esa otra persona la creyera.
Era jugárselo todo al todo o nada.
Nosotros ya habíamos puesto el 'todo' en el tablero. Ahora quedaba ver si ganábamos el doble o nos quedábamos sin nada.
Y entonces vuelvo a notar que el peso disminuye indicando que alguien se ha movido y el cuerpo desnudo se va agrandando y cubriendo de pluma de forma que cuando quien está sobre ella comienza a moverse, ella se abre paso arañándome sin querer un poco para salir rodando y estirar las alas lanzando un par de vampiros despedidos para que yo atrape uno por el cuello entre mis fauces arrancándole la cabeza antes de verla salir volando con un par más en sus patas.
Aún había esperanza.
Sí, vale, era el todo o nada, pero aún había esperanza.
Teníamos que confiar en ella, en el plan. Era muy arriesgado, pero esta no era una disputa normal entre un vampiro que se había perdido y cazaba en nuestras tierras, esta era la madre de todas las guerras.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Carlisle)
No podía creérmelo. Cuando había visto un par de sombras corriendo hacia los Vulturi, a los tres.
Solo que de pronto, cuando todos los vampiros que quedan leales se ponen en medio.
Solo que eso era solo una trampa, y cuando los lobos entran en acción, se me confirma. Todo sigue su curso. Exactamente lo que debería pasar.
Así que miro al cielo y se me confirma todo.
Allí arriba hay una sombra enorme, sobrevolando entre las nubes y llevando un par de bultos entre sus patas.
Mientras me defiendo y golpeo a unos guardias-peón, veo de pronto cómo la enorme sombra negra del cielo baja en picado y deja caer un par de lobos enormes para ella pasar a ras del suelo derribando a uno de los maestros que se le queda enganchado al pecho peleando con ella.
Vale, eso no iba del todo según el plan.
Eso era un peligro. Cualquier acción que se saliera del plan era un peligro. Podía explotarle en las manos. Y llevarse a alguien volando y no estamparlo contra el suelo era un peligro.
Sin embargo, cuando un grito animal que se trasforma en humano, es cuando estoy totalmente seguro que algo malo se acerca. Oigo un grito humano que se vuelve un graznido de cuervo.
"Eso no suena bien." Afirmo.
"¡Carlisle!" Me grita Edward. "¡Esto no va nada bien!. ¡Está volviendo!"
Eso era aún peor.
El plan era que Ann se mantenía un poco al margen. Se encargaba de molestar, atacaba cogiendo gente y tirándola contra el suelo, sacando ojos a picotazos…
No tenía que volver una vez hubiera hecho su parte con Aro, Cayo y Marcus. De hecho no tenía que hacer nada más que molestar a los tres para que pudieran atacarle entre varios. Alice ya lo había visto antes. Aro podía ser vencido si dos vampiros le atacaban a la vez y le arrancaban la cabeza. Ella tenía que ayudar a que uno de sus amigos se acercara lo suficiente como para ponerse en la espalda de Aro y otro le sujetaba el cuerpo. Alejarse lo suficiente como para no ponerse en auténtico peligro.
Y volver cuando se había llevado a uno de ellos… eso era el triple de peligroso.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Aro)
"Malditos chuchos… ¿creéis que podéis con nosotros?" le digo a un niñato sujetándolo en mi mano por el cuello levantándole del suelo mientras Cayo hace lo propio con otro par que ha atrapado.
"Llevamos matando hijos de la luna siglos." Afirma mi hermano.
Esas bestias habían secuestrado a Marco. Me daba pena, pero no era de demasiada ayuda porque estaba aún más deprimido que de costumbre.
Los lobos no son un problema. Son tontos, rápidos sí, pero tontos. El problema es la otra bestia. El cuervo mostruoso.
Nunca sabes exactamente dónde está, no puedes estar pendiente de él porque bastantes problemas tenemos ya en el suelo. Así que cae desde el cielo y coge gente.
Y entonces, ocurre algo, mientras los lobos se trasforman en humanos mientras amenazamos con romperles el cuello, aúllan de dolor, y ese aullido se trasforma en gritos humanos. Y entonces, el maldito grito del cuervo precediendo un movimiento en el aire y cómo Cayo se eleva tras una centella que le cae encima.
Entonces suelto mis presas para saltar sobre el ave y derribarla haciendo que le suelte y ruede para encontrarme un par de lobos que nos saltan encima para hacernos liberar al ave que se tambalea y se levanta para erguirse desplegando sus alas para volver a abrirlas amenazadora graznando.
"Es… simplemente… maravilloso." Afirmo asombrado al ver cómo el cuervo se come un trozo sanguinoliento de carne arrancada.
Un guerrero tan agresivo, mitad humano mitad animal, que podía volar… si pudiéramos ponerlo de nuestro lado…
Entonces le veo amenazar con atacar. Me mira, nos mira y grazna para levantar el vuelo cuando vamos a atacarle.
Entonces, consigo atraparle de una pata y le muerdo, solo que en lugar de soltarme, me suelta un picotazo que me da en el pómulo y el dolor es tan grande que suelto el mordisco para gritar y me caigo.
Solo que no caigo, noto cómo una zarpa se me clava en el hombro y la otra en la muñeca para que el potente pico me atrape el brazo 'libre' y me lo arranque para tirarlo.
Entonces me lanza un par de picotazos a la cara, un garrazo en el cuello y consigo que me suelte para estamparme contra el suelo, con gran dolor.
Y entonces, noto cómo unas pisadas se acercan.
"Mira qué tenemos." Dice una voz que no conozco. "¿Te acuerdas de mí?"
Intento levantarme, pero entonces el ave me cae encima aplastándome contra el suelo mientras su garra se me clava en el hombro aún más.
"Aro… creo que te convendría no moverte." Me dice el más musculoso de los Cullen con un brazo casi arrancado de cuajo y aún así, riéndose aunque su cara está deformada por laceraciones y heridas y su ropa está hecha jirones ensangrentada para saltarme a la espalda y sujetarme por las axilas para levantarme inmovilizándome, por lo que me giro y casi lo tiro antes de que el ave enorme me de un picotazo en la pierna que me hace gritar de dolor y aflojar el movimiento. "Tenemos un cuervo con mala leche y más quemado que las piras que hacéis con los cadáveres que matáis y no dudaremos en usarlo."
"Emmet, no está bien regodearse de tus enemigos." Le dice el rubio de la familia, Jasper Hale, el mayor Hale que con apenas 16 años ya había ganado muchos galones que lucir en su chaqueta militar.
"Os mataremos a todos." Afirmo para que el hombre con pelo rojo y un marcado acento de las tribus salvajes de las islas del norte que ahora se llamaban Irlanda me coge por la barbilla. "Empezando por vosotros, galeses."
"Soy irlandés." Me dice. "Llevo siglos deseando que llegara este momento. Ponlo de rodillas."
"No creo que sea…" Dice el que me retiene para que el ave le de un aletazo y le grazne haciéndole que me haga arrodillar.
"Tú mataste a mi familia." Me dice. "Mataste a la familia de muchos de los que estamos aquí, y de los que no."
"Os mataremos a todos." Afirmo furioso para que el cuervo me pique la cabeza haciéndome volver a gritar mientras caigo a la nieve.
Entonces aprovecho para soltarme.
"Aaaaarooooo." Canturrea una voz que también es desconocida para mí.
"Yúhu… gran maestro Aaaaaaroooo…" Me llama otra voz familiar haciendo un falsete de mujer.
Entonces veo algo que me hiela la sangre, un par de vampiros macho me pasan rodando una cabeza cortada.
Con los ojos abiertos, unida aún a un trozo de hombro con el cuello medio volado y oliendo a pólvora.
"Cayo…" Susurro aterrado ante la idea de que hayan podido matar a uno de mis compañeros. "¡Raaaaargh!" Grito agarrando al lobo que se ha tirado por mí para derribarlo y hundirlo en la nieve mientras golpeo y mutilo a todo vampiro que se me pone a tiro.
Entonces, el cuervo me cae en picado, solo que esta vez le esquivo para que me pase por debajo y al subir me clave las garras en la espalda, solo que de pronto, las garras desaparecen y me encuentro sujeto por un par de manos humanas mientras noto cómo me sujetan de una pierna con las suyas y el brazo que me queda con su brazo contorsionado de forma que me lo inmoviliza para que un cuerpo humano desnudo se me enrosque como una soga por la espalda.
"Ann…" Le digo.
"Sorpresa, Aro." Me dice dejándome ver que está furiosa mientras noto cómo mis brazos se abren y veo que mi muñeca que me queda, queda atrapada por un vampiro que me tira al suelo mientras el cuerpo debajo de mí me gira dejándome bocabajo. "Debería ser yo quien te matara. Pero le voy a ceder el honor a mi amigo Sean, que tiene muchos más motivos para matarte. Mo chariad…" Le llama.
"Sois unos compañeros fetén." Afirma el maldito galés ((N.T. el término "Galés" se usaba medievalmente como insulto para angosajones de origen pobre o patanes. Por eso Aro llama Galés a los irlandeses.)) "Me vais a emocionar."
"Sean, cierra la bocaza y acaba de una vez." Le dice Ann dándome un tirón de pelo para echarme la cabeza hacia atrás. "Seré especial, pero no una diosa."
"Por qué…" Gimo mirando de reojo a Ann mientras el maldito galés me sujeta la cabeza entre sus manos para comenzar a girarla haciéndome crujir el cuello.
"Porque te equivocaste, maestro, no es cierto que no exista cielo ni infierno." Me susurra. "El infierno está en la vida, y tú eres un demonio. La justicia es para todos. Tú mataste a las parejas de muchos, ahora uno de ellos te va a matar a ti."
"Por qué tú." Le pregunto.
Ann siempre había sido nuestra pequeña espía. La habíamos mantenido siempre a nuestro lado.
"Porque el peón se ha trasformado en la reina." Afirma cuando me levanta la cabeza revelándome que la han separado de mi cuerpo y la tira junto a la de Cayo para que uno de los locos que han llevado la cabeza de mi hermano de clan, le tienda un mechero que ella enciende a pesar de estar desnuda, como si no le importara mostrarse de una forma tan complétamente impropia.
Un movimiento y el mechero ha prendido al abrirse la tapa. No oigo nada, solo veo sin poder moverme, pero entonces, unas palabras resuenan en el silencio.
"Adios, Aro." Dice Ann. "Aunque todo fuese una farsa, fuisteis lo más parecido a una familia de acogida que tuve."
¡Flosh!
Fuego.
El fuego siempre me había dado miedo. Sin embargo, mientras veo mi cuerpo separado de mi cabeza y las llamas me envuelven, veo que han tenido una última consideración conmigo.
Ann ha hablado más de la cuenta tras ser decapitado no porque quisiera decirme nada, sino para darme tiempo a que mis nervios perdieran la vida. No noto calor, no noto dolor… estoy vacío.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Ann)
Débil. Era una maldita débil.
A la hora de la verdad, había tenido compasión.
Le había dado a Axel y Casel su oportunidad de desatar su furia por aquellos que los mantuvieron confinados en una maldita ciudad.
Había dado a Roberto la oportunidad de una última aventura épica. Y ahora estaba muerto, o habría venido ya.
Y ahora, acababa de darle a Sean la oportunidad de vengar a su familia.
Aunque ahora estuviera casi muerto.
Entonces me quito la chaqueta que me había dejado para tenderle a él encima.
"Ann… Mo chariad." Me dice estirando su mano arrancada hacia mí para hablarme en gaélico lento para que le entienda. "Tú has sido la mejor amiga que nunca haya tenido."
"No malgastes saliva." Le pido cerrándole la cremallera de la chaqueta de forma que pueda servirme para trasportarle por el aire.
"Necesito decírtelo." Me dice. "Me estoy muriendo."
"No vas a morirte." Niego levantándome desnuda de nuevo. "Te bajaré a la cabaña. Monique te curará. Siempre lo hace." Afirmo para centrarme en el aire en mi pelo, mi cuerpo, elevándome en el aire y convirtiéndome en cuervo para agarrar de un punto de la chaqueta donde su cuerpo queda doblado por el trasero y me deja llevarle como si fuese una camilla.
"Me has dado la venganza para mi familia." Me dice sonriéndo. "Mi amor humano, mi pequeño Finnegan, mi amada Maureain… estoy seguro que les… hubiera encantado conocerte."
"Mierda Sean, no te mueras." Le pido en silencio dado que no puedo hablar.
Entonces desciendo de nuevo para coger otro cuerpo más que yace tirado en la nieve y que me cargo en la otra garra para volar tan rápido como puedo montaña abajo para parar en la cabaña y destrasformarme tras llamar con el pico en la puerta.
"Chicas, os traigo dos heridos muy graves." Afirmo. "Voy a subir por más, pero estos tienen muy mala pinta."
"Ann." Me dice Millie para sacarme unas sábanas y mantas que han unido. "Usa esto como camilla."
"Asegura esto arriba y tira a en tirolina." Añade Alice pasándome una cuerda. "Yo ayudaré a sacar gente de allí arriba. Jasper…"
"Le he visto hace unos minutos." Afirmo. "Tiene un brazo casi separado del cuerpo, pero sigue vivo y luchando."
Eso parece aliviarla.
"Hemos matado a Cayo y Aro." Les digo. "Y aún confío en mi as en la manga."
"No entiendo cómo puedes teneg fe cuando traes gente tan hegidos." Me dice Monique con las manos sobre los heridos haciendo lo que podía por ellos.
"Voy a seguir trayéndote gente." Afirmo. "La guerra ha acabado para mí."
"Espega." Me dice Monique levantándose para ponerme las manos una en la cara y la otra en el hombro que me habían medio dislocado.
Noto la quemazón, el dolor ardiente de que está curándome algo por toda la cara y el hombro y entonces todo se remite y veo cómo Monique tiene más marcas sonrosadas donde ha curado mis heridas y las del resto. Sin embargo sonríe.
"Ya está." Me dice. "Ahoga puedes salig a salvag vidas." Afirma haciéndome una caricia suave en la cara.
Sonriéndo, asiento y vuelvo a centrarme en el aire para convertirme y salir volando sujetando el cable que me había pasado Alice. Subo casi a ras de la montaña y cuando llego al borde, me desconvierto para clavar el cabo final en la piedra de la montaña y dejarlo clavado.
Con cuidado, vuelvo a convertirme y me poso en el cable dejando el peso sobre él para comprobar que funciona.
"Bien, ahora a recoger más heridos." Me digo.
Repito la misma estrategia una y otra vez.
Vuelo alto, oteo la gente caída y bajo en picado para coger uno o dos cuerpos, elevarme de nuevo y llevarlos al cable de la tirolina donde los coloco sobre la sábana y los echo tirolina abajo.
Una vez… y otra… y otra…
Hasta que capto que abajo, todo ha parado.
Para bien o para mal.
En ese momento sé perfectamente que todo ha acabado.
Para bien o para mal, y todo depende de una persona.
