Capitulo 37 Fotos
-buenos días señor.- le saludaron Hermes y Lesbia reverenciándose.
-buenos días.- respondió sentándose en su sitio y abriendo el periódico de manera que sonara con amplitud.
Los sirvientes le pusieron, como cada mañana, el desayuno por delante y mientras la chica rubia le servía el café esta le pregunto:
-¿y como va con el señorito?- esa pregunta entró como un eco en la cocina donde Marianas y Sebastianes se quedaron estupefactos al oírla. Deseosos por elevar más en grado su información se dirigieron todos tras la puerta de la cocina para escuchar los que su señor iba a responder, olvidando por completo la tarea asignada a cada uno.
-¿pero que estamos haciendo?-susurró Mariana.- es imposible que el señor le conteste, lo que va hacer es enviar a paseo a Lesbia.
-mejor prevenir que curar.-contestó en otro susurro Sebatián.
-¿y como quieres que vaya?- contestó el señor de la casa malhumorado recogiendo su café.
-bueno... como casi nunca se oye nada de ninguna de las dos habitaciones...
Los demás empleados incluido el anciano pensaron "esta muerta". Sin embargo, Mihawk siguió mirando su periódico.
-El tiene que ir instituto y yo al trabajo, no podemos perder horas de sueño, y el a estas alturas del curso las tardes también las tiene que dedicar a sus estudios. Para colmo, viernes y sábados se los pasa que sus compañeros, así que los domingos se tiene que poner a estudiar. Y todo eso sin mencionar que ademas de que no podemos tener una relación formal cuando esta conmigo se siente avergonzado, sobre todo cuando sabe que hay empelados cotillas tras las puertas.
-¿eso no lo ha dicho por nosotros?-preguntó bajito Mariana.
-pero es muy raro que vaya contado su vida, normalmente el señor, si no es para echar la bronca habla con monosílabos.-afirmó Mariana.
-¿que haces Sebatián?- le preguntó Sebastián al ver que su compañero ponía un pequeño espejo por el resquicio bajo la puerta.
-no es que le este contado su vida.- explicó el del espejo con gotitas en el cogote.- es que esta tan estresado por la situación que necesita quejarse.
-¿como lo sabes?
-porque incluso en el espejo se ve el aura color rojo como la ira que sale de su cuerpo.
Volviendo al comedor, la puerta se abrió dejando entrar en el a un apresurado peliverde.
-¡llegó tarde! ¿porque no me habéis despertado?- dijo engullendo el desayuno.
-lo hice señorito.- contestó el mayordomo.- pero visto está que se volvió a dormir.
-¡hoy tenía el examen de recuperación de lengua!- se metió el último y gran trozo de pan que lo tragó tomándose el cola-cao en tres sorbos. De manera milagrosa no se atraganto.-¡bueno, me voy!
-¿quieres que te recoja después?- le preguntó el moreno.
-no, me voy a comer con Luffy y los demás.-dijo yéndose para la puerta.
-esta bien.- contestó en un suspiro el mayor. Zoro se quedó quieto con manillar de la puerta en mano, miró a Mihawk y este lo miró a él.- ¿no tenías prisa?
Rojo como un tomate, consciente de que allí estaban todos los habitantes de la casa, Zoro se volvió a Mihawk y le dio un beso en los labios sorprendiendo al mayor.
-¡te quiero, adiós!- y se fue por patas hacía su examen.
El moreno se quedó mirando la estela del peliverde, con las mejillas un poco rojas y sus ojos amarillos denotando sus sorpresa. Su sonrisa se acompañó de un corto suspiro.
-con esa sonrisa parece que tiene veinte años menos.- le dijo Lesbia a Hermes en confidencia.
-es que hace veinte años que no la utiliza.
-afuuu...- suspiró Zoro después de que se diera el examen de lengua por terminado.
-¿que tal Zoro?- le preguntó Luffy.
-no me preguntes eso ahora Luffy, quiero saborear el momento de que las recuperaciones hayan terminado por fin.
-es verdad, ahora ya te puedes poner a estudiar los exámenes de la semana que viene.
-Luffy, a veces pienso que te odio. Y por cierto ¿tu no tendrías que estar tocando el tambor?
-no falto todos los días, solo los que Noyiko puede darme clase, y a ella ya se le acercan también sus exámenes.
-ah, entonce parece que te veremos por aquí últimamente.
-¡si! ¿No estas contento?
-no.- Luffy le miró con los ojos lloroso y mordiéndose el labio inferior mientras su nariz moqueaba.-...va.. vale, si estoy contento.
-¡ahora no me mientas! ¡buaaa!
-¿pero entonces que narices quieres que te diga?
-mejor déjale.- dijo Nami terminándose de hacer la manicura francesa.- ya se le pasara el shock postraumático algún día.
-...
-¿Zoro.. chin?- el peliverde miró hacía delante, encontrándose frente a su mesa con Keimi, se le veía nerviosa.
-ah, hola ¿que quieres?
-yo... esto...yo... ¡PERDON POR TODO!- gritó reverenciándose tanto que se golpeó con el filo de la mesa.-¡ay, ay! ¡que daño! -se agarraba la frente aún portando algo en la mano.
-¡ten cuidado!
-si, lo siento, no quería romper tu mesa.
-¡lo decía por ti, palurda! ¿y por que demonios me pides perdón?
-yo... siento no haberte apoyado cuando estabas mal y...
-ah, eso, olvidalo, después de todo yo también tuve lo mio con vosotros.
-pero... pero tu tenías razones.
-que da igual.
-bueno, aun así... ¡acepta esto por favor!- dijo mostrándole el paquete envuelto.- es un regalo de navidad atrasado.
-pero... yo no tengo nada para ti.
-no importa.- dijo negando con la cabeza, sonreía y tenía las mejillas muy rojas- es solo un detalle, por favor, aceptalo.
-yo...-no sabía si aceptar ese regalo sería la mejor de las opciones, él no quería darle falsas esperanzas a la chica, tampoco quería hacerle un feo, después de todo Keimi le caía bien.-yo...esta bien- dijo finalmente recogiendo el regalo de las manos de la chica.- muchas gracias.
-gracias a ti ¡ah! ¡pero no lo abras ahora!¡que me da mucha vergüenza!
-pero..
-¡tu ábrelo en tu casa!- pidió volviendo a su sitio aturrullada.
-va...vale-dijo con miles de gotitas.
-ja -rió Bonney que había observado la escena desde su mesa en ese momento compartida con Eustass y Law.- ¿habéis visto a Keimi? ¿a que vendrá disculparse ahora? Si ya esta todo olvidado ¿verdad?-los dos chicos la miraron con el semblante serio y impasible, claramente con ánimo de reproche.- ¿que?
-¿tu no piensas disculparte?- le pregunto el pelirojo.
-¿yo?
-le liaste un buena antes de que se fuera.- siguió el moreno.- y también te ensañaste con Gin.
-¡vosotros no me detuvisteis!
-no estábamos en clase.-respondieron los dos.
-¡aún así no lo hubieseis hecho!
-bueno..-se alzó de hombros Law.
-es cosa tuya..- dijo Eustass poniéndose a escribir.
-pero así no habrá hombre que te aguante.
-lo corroboro.
Bonney, roja por la ira y vergüenza, apretó dientes y puños como para golpear a alguien.
-¡esta bien! ¡vosotros ganáis!- gritó poniéndose en pie y pisando fuerte a medida que se acercaba a la mesa del peliverde.- ¡tu! ¡aloe vera!
-¿que quieres?- respondió Zoro poniendo cara de mosqueo.
-que yo...
-¡un momento!- la paró Law.
-¿y ahora que quieres?
-grabarlo en móvil, of course.- dijo enfocando a ambos con la cámara del móvil.- esto es un momento mítico ¿es tu primera vez Bonney? Seguro que alcanza máximas visitas en youtube.
-¡callate!- le rugió. Volvió a mirar al peliverde con mirada de furia.- ¡que lo siento!
-¿en?
-¡que lo siento, coño! ¡siento lo que te dije antes de que te fueras! ¡y lo que le dije al abuelo también! ¿contentos? ¡pues ala!- y cual Godzilla fue para sus sitio.
-perdonala.- se disculpó Law por Bonney.- no sabe hacer las cosas de otra manera.
-no importa, dile que yo también siento lo que dije en ese momento.
-¿porque no se lo dices tu?
-porque ahora me da miedo.
-ah, te entiendo. Me voy a mi sitio, nos vemos.
-nos vemos...- resoplando dejó caer su espalda sobre el respaldo de las silla y echó a cabeza hacia atrás. Sin ninguna razón le dio por mirar a la puerta, encontrándose con algo no muy usual:
Un chico, de pelo anaranjado, cortado a tazón pero con las largas puntas de los cabellos abiertas hacia fuera, miraba escondido tras la puerta a Vivi. Dicho chico se le notaba inquieto, como si dudara en entrar o no, finalmente cuando se dio cuenta de que Zoro lo observaba se escabulló con la cara como un semáforo en rojo.
-¿y ese?
-Zoro- el interpelado se giró para ver quien la llamaba por detrás.
-ah, buenos días Gin.-le saludó esperando a la que el canoso le alcanzara para pasar ambos por la puerta del instituto.
-bueno días, veo que hoy si has llegado temprano.
-si... mira que perder quince minutos de examen...-se lamentaba.- Espero que la profesora Robin sepa ver que ayer iba contrarreloj.
-verlo lo verá, pero también vera tus repuestas.
-gracias por animarme.-dijo con sarcasmo.
-¿entonces no te salió bien?
-no lo se, en mi mente hay como una laguna, no me acuerdo ni de lo que respondí.
-a lo mejor es como en esa película, la de El Efecto Mariposa, y vuelves atrás en el tiempo y las contestas todas bien.
-ojalá alguien te escuche.
-¿y esa bufanda?
-es la que me regaló Keimi.
-parece de las buenas, según tengo entendido es hija de un diseñador de ropa y ella va por el mismo camino, tal vez te la haya diseñado y hecho ella misma.
-no lo sé, pero cuando me la pobre esta mañana me fue imposible quitármela, es la mejor que he tenido puesta en el cuello, ademas de mi color.
-eso afirma que es de las buenas.
-supongo.
-y... una cosa que te quería yo preguntar..¿como te va con ese hombre?
-te refieres a...-dejó la frase si acabar, Gin asintió, él se puso rojo y miró al frente.- nos va bien. No es que podamos estar mucho el uno con el otro como una pareja normal, a pesar de que vivimos en la misma casa, pero...saber que él me quiere y que me deja que yo... le quiera me parece suficiente. Y no me preguntes más- dijo eso último con aire de molestia.- que no me gustan decir este tipo de cosas.
-me alegro por vosotros,-sonrió.- aunque también.. si te soy sincero, me da algo de pena-puso la mirada melancólica.- se que suena un poco egoísta pero me gustaba cuando yo era tu único confidente.
-no te preocupes, te entiendo.
-¿ah, si?
-si, porque cuando volví aquí y te vi que ya te juntabas con los demás con naturalidad... me dio también un poco de pena. Era como si nos hubieran quitado esa amistad intima que teníamos y yo... me sentí un poco celoso.
-¿de verdad?- preguntó entre sorprendido y emocionado.
-¿porque te parece tan raro? Tu me acabas de decir lo mismo con lo de Mihawk.
-aun así ya me has hecho empezar la mañana con buen pie.- rió.- ¿te das cuenta de que somos como una pareja?
-si, aún sigo pensando que los mas fácil hubiese sido enamorarnos y-iban a cruzar una esquina justo cuando...- ¡ah!
-shhhhh.- le hizo callar Gin que le había agarrado del cuello por detrás y le había hecho esconderse tras la esquina.- mira allí, pero sin hacer ruido, y que no te vean.
-¿en?- Zoro obedeció al canoso. Asomando la cabeza un poco pudo ver a su amiga peliazul hablando con el chico es husmeaba ayer en su clase.- a ese chico lo vi yo ayer ¿quien es?
-no me acuerdo de su nombre de verdad.
-vaya, hombre.
-pero todo el mundo le llama Mr.9
Lo de Mr y un numero le sonaba de algo al peliverde pero ahora mismo no tenia ni idea de que.
-¿y por que nos escondemos?
-porque puede que se este declarando.
-¿a Vivi?- Gin le miró con una cara de "¿no es evidente?"- vale, si, a Vivi. Pero es que me resulta raro, es la primera... la segunda vez que veo al niño ese, antes no le había visto relación con ella.
-porque no está en tu clase, y no es de los que suelen destacar, pero por lo que sé, antes era bastante amigo de Vivi, iban a la misma clase, igual que Koza, un excompañero mio.
-ya..
-vaya, parece que le ha dicho que no.
-¿como lo sabes?
-porque Vivi esta con la cabeza gacha como pidiendo disculpas y él con gesto de "si no tiene importancia mujer".
-ah.
-también esta claro que le iba a decir que no, después de todo a Vivi le gusta Luffy.-Zoro le miró con los ojos como platos.-ah¿no lo sabías?
-¿saber el que?-preguntó Nami tras de ellos dándoles el susto del siglo.
-¡no te aparezcas así bruja!
¡PUM!
-¡llámale bruja a tu puta madre!-le gritó mientra el peliverde se llevaba las manos al doloroso chichón.-¿se puede saber que hacíais husmeando?
-no estábamos husmeando, solo estábamos siendo sutiles.-defendió Gin sonriente.
-vosotros, a estas alturas de la vida, sé que podéis ser de todo menos sutiles.
-es que si no interrumpimos la declaración de tipo X a Vivi.- explicó Zoro.
-¿a Vivi?- pregunto extrañada, después cambio el gesto por uno de gran ilusión.- ¡Koza se le a declarado!- fue a mirar por el pasillo.- pero si no hay nadie.
-se habrán ido ya a clase.-supuso el canoso.
-claro, no va a estar todo el día declarándose.-se alzó de hombro e peliverde.
-pero Koza no es, es Mr9-corrigió Gin.
-¿Mr9?-preguntó en un tono muy agudo y alargando las vocales.- supongo que Vivi le habrá dicho que no.
-Gin supone lo mismo.
-solo dije lo que me pareció.
-de todas formas es imposible que Vivi le haya dicho que si.- afirmó en rotundidad la pelirroja.- ella esa completamente enamorada de Koza.
Los dos chicos se echaron miradas de complicidad.
-Nami...-dijo el peliverde.- ¿como estas tan segura?
-por dios Zoro, ni que nos conocieras desde hace dos días. Vivi es mi mejor amiga desde siempre, nos lo contamos todo y no hay nada que no sepa una de la otra. Ella sabe que me gusta tener las zapatillas a lado izquierdo de la cama porque es por donde salgo cuando me levanto y yo se que las fotos mas importantes para ella las utiliza de separador de paginas.
-ah...
-¿habéis visto que bonita es la amistad?bueno, pues me voy para clase antes de que venga la marabunta de alumnos rogando por no llegar tarde.- y se fue con los ojos de los dos chicos puestos en su cogote.
-Gin, si lo que dices es cierto, con estas dos se puede liar la de dios.
-no creo. A Vivi le gusta Luffy, pero tiene la idea apartada, seguramente porque prefiere dejarle sitio a Nami.
-es que el caso no es si Vivi decida hacerse la rival de Nami o no, el caso es si Nami se entera.
-¡que buena ducha me he dado!- gritaba Nami pletórica entrando en la habitación de Vivi dando vueltas sobre si misma.- ¡como me gusta tu cuarto de baño!
-eres una exagerada.- le dijo la peliazul que leía un libro sentada en su cama.
-tu baño si que es exagerado. Aunque... para exagerado tu mayordomo Igaram, me da un susto cada vez que se aclara la voz. Aunque bueno, dejemos eso, que me interesa más esa conversación que no hemos podido tener en el colegio.
-¿que conversación?
-jiji, no te hagas la tonta que Zoro y Gin te han visto.
-¿visto? ¿el que?
-les pillé husmeándote cuando Mr9 se te declaró.- se sentó con las rodillas plegadas en la cama, cara a cara con su amiga la cual se ruborizó.
-ah... eso, no me di cuenta de que estaban por allí.
-no lo hicieron a posta, fueron casualidades de la vida. Pero dime ¿como se te declaró?
-pues... no es que se me declarara exactamente. Me pidió ser su pareja en la graduación.
-¿en serio?
-si, el pobre estaba muy aturrullado, a penas le salían la palabras.
-¿y que le contestaste?
-que ya tenía con quien ir.
-buena respuesta, aunque sea mentira. Porque es mentira ¿verdad?
-si, es mentira.- resopló con amargura.- no sabía que decirle.
-es que es complicado saber que decir en esos casos. Pero bueno, si le has dicho que no, de una manera o de otra, eso es que vas a pedírselo a Koza ¿no?
-¿que tiene que ver una cosa con la otra?
-no me digas que le has dicho que no sin tener decidido que se lo vas a pedir a Koza. Pero Vivi, ¿estas tonta? Has tirado por la borda una pareja segura. Mas vale que te vayas animando ya a pedírselo porque salta a la vista que cuando más cerca estemos del final mas solicitantes tendrá, ya sabes lo popular que es.
-ains... que insistente eres con el temita. Koza y yo solo somos amigos, es más, creo que él ya tiene en mente a quien invitar. Pero con lo de Mr9... puede que tuvieras razón pero no sé, sentía que si le decía que si solo por no quedarme sin pareja no sería justo para él, después de todo es mi amigo.
-Vivi, amiga mía, en esta vida hay que ser mas lanzada.
Toc, toc.
-pase.- invitó Vivi.
-ejem, ejem.- asomó la cabeza Igaram.- ¡la la la lala la laaa! Señorita Vivi, su padre la llama, dice que solo será un segundo.
-gracias Igaram. Nami, espérame aquí, ahora vuelvo.
-que te sea leve.- la peliazul le sonrió y abandonó la habitación.- bueno... aquí solita estoy...- miró lo que había sobre la cama; a parte del el peluche de pato al que Vivi llamaba amistosamente Calú solo estaba el libro que su amiga había estado leyendo, como siempre con una foto de marca páginas.- cosas que nunca cambian.-suspiró con ternura.
Tomó el libro en sus manos y lo abrió con la curiosidad de saber que foto era esa vez.
-que linda.- sonrió al ver una foto de fin de año, en el curso pasado, de ellas dos abrazadas con los chicos por detrás ahogándose con las uvas.- aunque ya podría haber elegido una foto en la que yo saliera mas guapa, uy ¿pero con quien habló?
Se levantó de la cama yendo a la estantería para poner el libro en sus sitio. Hecha su labor se puso a ojear los títulos.
-Narnia, Harry Potter, El Tributo, Geralt de Rivia, La Espada de Fuego... como siempre mi querida Vivi no pasa de los libros de magia y aventuras. -Entre esos libros, todo terminados, encontró uno que le llamó la atención; así que el libro acabo entre sus manos para que ella pudiera ojearlo.
-El Nombre del Viento- leyó en voz alta -este me lo comentó en su tiempo, creo que es de los que mas cariño le tiene.- Leyó algunas cosas sin enterarse de mucho puesto que eran párrafos sueltos pero se encontró riéndose con algunas anécdotas del protagonista.
¡Clap!
-¿mm? ¿que ha sido eso?- mirando encontró a sus pies una fotografía.- se habrá caído del libro.- poniéndose en cuclillas la recogió.-pero ¿que..?- la mano le empezó a temblar de puro nerviosismo -no.. no puede ser, a lo mejor es de otra cosa.
En sus ojos se reflejaba la imagen de Luffy abrazando a Vivi con una paisaje nocturno y madrileño de fondo. Recordaba ese momento, habían salido a pasear por Madrid, todos juntos; Luffy no paraba de hacer tonterías y Usopp de fotografiarlo, por lo que el abrazo que ella ahora mismo veía era puramente amistoso, pero para la peliazul había algo más, sino esa foto no estaría ahí por casualidad.
-ya he vuelto.- anunció alegre e inocente la peliazul.- mi padre quería saber que traje le quedaba mejor para una cena -suspiró.- esas cosas es mejor que se las pregunte a mi madre.
-Vivi.
-¿si?
-¿porque tenias esta foto guardada en uno de tu libros favoritos?
El coche negro del cabeza de familia de los Yurakiurs paró en frente de la puerta principal del instituto. Mihawk, sin mirar a otro sitio que no fuera el cristal delantero y sin pronunciar palabra puso el freno de mano como si le dijera al peliverde "ya te puedes bajar".
-¿te pasa algo?- preguntó el joven.
-no ¿por qué?
-por nada.-se encogió de hombros.- Bueno, pues me voy.- abrió al puerta y justo cuando iba a poner un pie en el asfalto...-¡ah!- Mihawk le agarró de la bufanda casi ahogándole al tirar para atrás.
-¿de donde... has sacado esta bufanda?
-me la regaló una compañera en otro día.
-¿por qué?
-pues por que le apetecía ¿yo que sé?
-y tu la llevas puesta.
-es que es muy cómoda y calentita. ¿pero porque me haces tantas preguntas?
-por nada.- resopló soltando el trozo de tela.- anda, vete a clase o llegaras tarde.
-vale- cuando Zoro se fue más que extrañado Mihawk suspiró apesadumbrado.
-ni si quiera se me ocurre regalarle un bufanda.
Y mientras Mihawk se peleaba con sus neuras, Zoro ya llegaba a su clase, esperándose un día normal, como otro cualquiera, con chistes entre amigos, bromas entre compañeros y quejas de los profesores. Pero no todos los días es como uno se espera.
-buenos días.- saludó y fue saludado. Aparentemente, todo normal.
-¡Zoro! -le llamó Luffy.- ¿sabes que les pasa a Nami y Vivi?
-que no tienen genitales.
-no me refería a que se diferencian de los hombres. Están raras.
-¡muy raras!- repitió Chopper.
-¿más que de costumbre?
-ya vale con las bromas marimo. Nami-swan ha llegado esta mañana y lo primero que ha hecho es pedirme que cambiara su mesa de sitio, separándose casualmente de Vivi-chwan, a la que trata como si no existiera.
-¿pero que dices?
-miralo tu mismo.
Miró y lo vio, Nami y Vivi estaban cada un los más posiblemente separada de la otra. La pelirroja como si nada y la peliazul con la cabeza en sus apuntes.
-buenos días.- saludó Gin entrando por la puerta.
-¡Gin! ¿sabes tu que les pasa a Nami y a Vivi?- el canoso tuvo mas agudeza mental que Zoro para eso y miró a las dos chicas. Para ellos dos solo era una suposición, pero finalmente se lió la de Dios.
Continuará...
