"Repo man"

Frank Devereaux sigue sin tener nada nuevo sobre el capullo de Roman. Estás harto del viejo loco, como no encuentre algo pronto le vas a cortar el grifo del dinero. Dejáis el equipaje sobre la mesa. Ya habéis estado aquí antes, en Coeur D'Alene, Idaho. No soléis volver a los sitios dónde habéis trabajado antes pero todo indica que tenéis un trabajo pendiente.

Os alojáis en el mismo motel de carretera. El lugar está un poco descuidado y abandonado, pero tiene luz, agua corriente, es barato y permite pagar en efectivo. No entiendes cómo esto está sucediendo otra vez, cogisteis al demonio, lo obligasteis a traicionar a sus superiores, después de eso es muy difícil que le hubieran permitido salir del infierno otra vez.

La radio que sintoniza la emisora de la policía da un aviso. Hay otro asesinato, otra chica, misma edad, misma complexión, mismo color de cabello que las anteriores y que las de hace cuatro años.

Por un momento crees que tu temor a encontrarte cara a cara con un Leviatán mientras finges ser una agente del FBI se ha cumplido cuando un inspector de la comisaría de Coeur D'Alene os saluda por los alias que usasteis hace cuatro años. Tú no recuerdas al policía de mediana edad, pero Sam parece que sí le recuerda aunque no sepa su nombre.

El detective Sutton os pone al día de lo que tienen, pensaba que habíais cogido al asesino, os pregunta si pensáis que es un imitador, tenéis el mismo tipo de víctima, las mismas heridas, la misma brutalidad, incluso hay azufre en el lugar del crimen. Es posible.

Os reunís con la wiccana Nora Havenlock, la bruja de magia blanca, que os ayudó a parar al demonio hace cuatro años (tu primer caso desde que Sam mató a Alistair cuando intentabais parar el Apocalipsis). También está al tanto de los nuevos asesinatos, de hecho fue ella quien os llamó.

La mujer tuvo sus dificultades para encontraros. Habéis cambiado todos vuestros números de contacto por culpa de los leviatanes, es un milagro que consiguiera comunicarse con vosotros. Os dice que ha encontrado al chico poseído, al que torturasteis para interrogar al demonio, le quedaron secuelas y vive en un hogar de acogida para personas con problemas mentales. No es que crea que puede tener algo que ver, pero si el demonio ha vuelto quizás ha querido recuperar su antiguo cuerpo.

No está de más comprobarlo. Se llama Jeffrey, y te cuesta mirarle a la cara porque su cojera, sus secuelas físicas y mentales te las debe a ti. Tú le torturaste y exorcizaste al demonio que lo poseía.

El muchacho os recibe sin rencores, sólo parece un poco indignado cuando le decís que el demonio ha vuelto de nuevo. Es lógico, después de lo que tuvo que pasar y resulta que no sirvió para detenerlo permanentemente. Pero os ayuda. Cuando le decís los nombres de las víctimas Jeffrey asegura que estaban en una lista que repetía sin parar, y en orden.

La siguiente víctima es una bibliotecaria, envías a Sam a vigilarla mientras tú intentas que Jeffrey recuerde más cosas del demonio. Sólo obtienes más motivos para sentirte como una mierda, ese chico te cuenta por lo que ha pasado los últimos cuatro años, y ahora que empezaba a rehacer su vida ocurre esto. Te propones compensarlo, no dejarás que vuelva a salir herido. El muchacho no te odia, está agradecido porque le salvaste.

Recuerda un lugar que tenía de base el demonio, una fábrica abandonada a la que llevaba a sus víctimas para torturarlas antes de matarlas. Intentas llamar a tu hermano para contarle lo que vas a hacer pero tu teléfono se ha estropeado, malditos móviles baratos. Confías en que Sam podrá dominar la situación con la bibliotecaria y vas con Jeffrey a inspeccionar el edificio.

El lugar es muy adecuado para convertirse en un matadero demoniaco, está aislado, apartado, nadie entraría ahí sin ningún motivo importante. Inspeccionas la nave principal, no pensabas que ibas a encontrar a un muchacho herido, amordazado y atado a una silla.

No hay señales de demonios, ni olor, ni rastro de azufre. Corres hacia el chico atado para liberarlo y sacarlo de allí, te mira lleno de terror, y mira a Jeffrey aún más asustado, lo siguiente que sabes es que alguien te ha noqueado y atado a otra silla junto al chico sin oreja.

Jeffrey está ahí y te cuesta comprender que ha sido él quien ha herido al muchacho, al hijo de la wiccana y que sólo pretendía atraparte. Ahora comprendes muchas cosas que antes te habían chocado un poco, como la poca fuerza física del demonio y la falta de señales demoníacas en Cuore D'Alene.

El chico que torturaste y liberaste de un demonio sólo quiere volver a ser poseído, quiere volver a sentir lo que es matar y destrozar personas. No puedes comprenderlo. ¿Es posible que haya personas así? Casi te dan ganas de ponerte de parte de los monstruos.

Todo ha sido una trampa para ti, para obtener tu sangre y liberar al demonio del infierno. Es la única manera, pues después de lo que hiciste sólo un hechizo con la sangre del exorcista podría sacarlo de allí abajo.

Este tipejo está mal de la cabeza, sólo te mintió, no quería separarse de su demonio que le había enseñado a tomar lo que quisiera, sin miedo. Se compara contigo, te dice que tú también disfrutas destrozando, matando. No es cierto, haces lo que tienes que hacer aunque con ello vayas minando tu humanidad, pero sabes lo que eres, sabes lo que haces y conoces la diferencia entre el bien y el placer, entre el mal y el disgusto.

Te abre las venas de los brazos y recoge tu sangre para su jodido hechizo. Incluso mata a su perro para unir su sangre a la tuya en la invocación. No te gustan los animales y los perros menos que ninguno, pero te parece de una crueldad innecesaria.

El hechizo surte efecto y el demonio vuelve a la vida en el cuerpo del chico Havenlock, Jeffrey está contrariado. Si no fuera porque estás a punto de perder el sentido y porque es posible que no salgas vivo de las garras de tu enemigo, te reirías de la cara del pequeño psicópata.

El Demonio ya tiene lo que quería del estúpido chaval, un alma corrupta más para el infierno, un criado sin voluntad que hará lo que le diga. Ahora fija su atención en ti, quien le derrotó y le envió al último rincón del infierno. No te importa lo que te haga, te preocupa el muchacho que posee, el hijo de Nora, ese chico no será su recipiente por mucho tiempo, planea deshacerse de él en cuanto se vengue contigo.

Sam está aquí con la Wiccana, atacan al demonio, Jeffrey los mira sin unirse a ningún bando y tú aprovechas para liberarte. Tu hermano demuestra que sigue siendo el segundo mejor cazador del mundo, encierra al demonio en una trampa. Nora está aterrada por su hijo, no puedes culparla aunque estés seguro de que te tendió una trampa, comprendes por qué.

El maldito psicópata de Jeffrey intenta liberar al demonio, ahora no tienes ningún reparo en matarlo, quizás no sea un monstruo sobrenatural pero es un monstruo con todas las palabras. Uno que ha matado a varias personas de forma inhumana.

La wiccana exorciza al demonio y salva a su hijo. Sam y tú habéis terminado aquí. Volvéis al hotel. Estás muy cansado, la falta de sangre hace mella en ti. Ni siquiera notas que tu hermano no se acuesta, te duermes enseguida.

_Continuará