CAPÍTULO 36 El Discurso.

Una gran bocanada de aire por parte de la rubia les hizo saber que había regresado.

- ¡Serena! Gritaron todos a coro.

La muchacha abrió los ojos un tanto desorientada. Lo primero que vio fue a Seiya observándola con ternura mientras seguía sosteniendo con fuerza su mano. Serena se incorporó con lentitud, ante la alegría de quienes habían temido perderla.

Al fondo, seguía Darién con los ojos cristalinos cargando a Rini que había recuperado su forma corpórea y el color en sus mejillas.

Entre el silencio que se generó ante la expectativa de los acontecimientos. Seiya y Serena se pusieron de pie para caminar hasta él.

Rini parecía estar bajo un profundo sueño, haciéndose cada vez más pequeña en los brazos de quien fuese su padre en el futuro alterno.

- Pluto, Rini, se siente cada vez más pequeña.

- Lo sé Darién, está retrocediendo. Pronto será nuevamente una semilla estelar aguardando su nacimiento. Queda poco tiempo.

- Oh, entiendo.

Las lágrimas comenzaron a descender por su rostro que observaba con absoluta melancolía a la niña de sus ojos.

- Darién…

- Serena, gracias por haberme permitido la dicha de amarla como a nadie. Le dijo mientras extendía los brazos entregándole a una Rini de escasos tres o cuatro años.

La rubia la recibió sintiendo su minúsculo cuerpo y enterneciéndose ante los caireles rosados que le cubrían la frente, estaba pronta a ser un nuevamente un bebé. La apresó junto a su pecho, mientras la acercaba a Seiya que permanecía inmóvil al lado de ella como intentando procesar su nueva paternidad.

Sus ojos zafiros brillaron con intensidad al ver a su pequeña hija en brazos de la mujer que amaba. El corazón le latía con fuerza y con algo de temor acercó su mano para hacerle una caricia. Un respingo le recorrió la piel cuando sintió una pequeña manita apresando su dedo índice.

- Ella me…

- Te está saludando, Seiya. Le dijo Serena con cariño.

Darién observó la escena familiar con sentimientos encontrados, entre la felicidad que le proporcionaba el saberlos juntos y la amargura de dejar ir a la niña.

- Creo, que, será mejor que me vaya.

Las Sailors no pudieron evitar ver con pena a aquel hombre que sabía estaba de más.

El moreno respiró profundo y apresuró el paso hacia la salida.

- ¡Darién!

Seiya que ya tenía entre sus brazos a la pequeña Rini, lo llamó antes de que este saliera del departamento. Darién dio media vuelta encarando al pelinegro de coleta.

- Darién, yo… Quiero agradecerte.

- No es necesario, sabes que yo haría cualquier cosa por ella, por ellas. Completó observando a Serena.

- Lo sé, por eso quiero que estés presente siempre. Ella, te ama.

Rini balbuceaba y sonreía observando a los dos hombres.

- Pero… No quiero que pienses que yo deseo entrometerme.

- Darién, no digas eso. Nadie más que tú se merece estar en la vida de mi hija… De nuestra hija. Le dijo tomándole por el brazo.

- Gracias, Seiya.

Serena, en silencio como para no interrumpir el momento; se acercó a abrazar a su novio. Rini comenzaba a despedir un brillo incandescente.

- ¿Qué, ¡qué sucede!?

A todos enterneció ver la cara de preocupación del padre primerizo.

- Ella debe volver. Su tiempo de estar entre nosotros aún no ha llegado.

- Pero, la he tenido entre mis brazos tan poco.

- Seiya, tendrás la vida entera para tenerla contigo. Le dijo su novia dándole un tierno beso en la mejilla.

- Es cierto, nos veremos pronto estrellita. Te lo prometo.

Una lucecita rosácea levitó desde las manos de Seiya hasta la punta del báculo granate de Sailor Pluto. Su semilla estelar brillaba con la fuerza de los nacidos bajo la protección de la Luna.

- Es hora de partir. Los veré muy pronto, cuando el futuro se haga presente.

- Pluto…

La Sailor sacó su llave del tiempo, y entonando las palabras que abrían las puertas dimensionales se enfiló junto a la semilla que custodiaba con rumbo a la Puerta.

Nuevamente el silencio se hacía presente sin causar incomodidad, unos se abrazaban con otros en franca paz. Si acaso, algo o alguien más fuese atacar el orden restablecido, ahora ellos lucharían juntos, codo a codo.

La voz de la Sailor del amor irrumpió la mudez.

- Ahora que lo pienso, Rini le da un parecido a Kakyuu, mezclado con la nariz de Seiya, y los ojos saltones de Serena.

- ¡Mina!

== Preparatoria Juuban ==

Los birretes y las togas inundaban el patio principal de la Preparatoria.

En primera fila estaban nuestras chicas, junto a los Kou. Ahora eran recién graduados; próximos a recibir su certificado.

- Bienvenidos a la Ceremonia de Clausura del ciclo escolar 1996-1999 ¡Estamos orgullosos de esta gran Generación, que seguramente nos brindará a excelentes futuros ciudadanos! Exclamaba el maestro de ceremonia con solemnidad.

- ¡Lo logramos, bombón!

- ¡Sí! Al fin saldré de la Preparatoria y podré comenzar a planear mi boda con Seiya, y tendré tiempo para comer muchos dulces y para leer historietas, y…

- ¡Serena! No olvides que debemos estudiar para los exámenes de admisión de la Universidad de Tokio.

- Ami, tiene razón bombón, estoy seguro que lograrás entrar a la carreta que te propongas.

- ¡Gracias, mi amor!

Seiya se acercó delicadamente a su oreja, haciéndola estremecer por algunos segundos, y susurrándole al oído añadió:

- Y también estoy seguro que tendrás el tiempo para planear casarte conmigo, claro si es que te doy el sí.

- ¡Seiya! ¿Por qué dices eso?

- Pues porque yo soy un hombre muy atractivo.

La rubia sonrió al recordar esas palabras, y lo besó en los labios sin importarle que uno a uno comenzaban a ser llamados a recibir sus diplomas.

Había llegado la hora de los reconocimientos a la excelencia académica y el discurso final por parte de un estudiante, que aún desconocían.

El director del colegio tenía entre sus manos los tres nombramientos que entregaría a los mejores promedios de la Generación.

- Mizuno, Ami.

La peli azul subió al estrado entre el barullo de los compañeros que vitoreaban a la chica más inteligente y gentil de la escuela.

- Recibe este reconocimiento de parte de tus profesores, por tu esfuerzo, dedicación, compromiso con el saber y brillante carrera académica. Sin duda siempre fuiste la mejor entre las mejores, enhorabuena.

- Gracias, profesor.

La muchacha tomó entre sus manos el pergamino y se colocó a un costado del director, aún faltaban de anunciarse a los otros dos lugares.

- Kou, Taiki.

Era de esperarse que el segundo mejor de la clase fuese él. Sus compañeras se deshacían en piropos y gritos hacia su galán compañero.

Después de recibir el diploma, con palabras parecidas a las pronunciadas hacia Ami, el castaño se colocó al lado de ella, y en un acto que seguramente sería recordado por todos los presentes; sorprendió a Ami con un abrazo que selló con broche de oro dándole un tierno beso en los labios frente a toda la escuela.

Ami parecía un tomate, y por su parte Taiki con la ecuanimidad que lo caracterizaba observaba a todos triunfante al lado de su hermosa novia.

Un carraspeo en el micrófono acalló los gritos burlones, y una que otra queja por parte de las fans.

- Bueno, bueno, siguiendo con el programa, por favor necesitamos que el último galardonado suba.

Todos se veían unos con otros, expectantes, después de los dos cerebritos que claramente se habían hecho novios, nadie podía imaginar quien estaba casi a la par, igualándolos.

- Kou, Seiya.

El pelinegro extendió una amplia sonrisa, poniéndose de pie ante la cara boquiabierta de sus compañeros que no podían creer que el joven fuese no sólo un prodigio de la música, de los deportes, sino también del estudio.

- Les dije que cuando me lo proponía, lo lograba. Exclamó hacia Mina, Lita, Serena y Yaten guiñándoles un ojo.

Subió al estrado con su porte de siempre luciendo sumamente atractivo, y tomó el diploma para situarse al lado de Taiki y Ami.

La ovación de sus compañeros no se hizo esperar y mientras los jóvenes seguían canturreando los nombres de los premiados. El castaño y su novia bajaron nuevamente a sus lugares exceptuando a Seiya que acomodándose mejor la toga sacó del bolsillo una hoja de papel que extendió hasta postrarse sobre el micrófono.

Sería él, quien diese el speech de salida.

- "La verdad es que no importa si te has muerto una o dos veces, o ninguna; siempre estás empezando de nuevo. En el fondo no hay nada que hacer ante las cosas de la vida, siempre tendrás 18, porque eres joven sólo una vez, pero inmaduro para siempre. No hay instrucciones para vivir la vida, para cumplir lo que a la gente le gusta llamar destino, pero si las hubiera, serían estas: Haz una lista de todo lo que no te gusta de ti y luego tírala, eres el que eres; y después de todo no es tan malo como te imaginas. Tira el equipaje de sobra, el viaje es largo y cargar no te deja mirar hacia delante; y además te jode la espalda. No sigas modas, en diez años te vas a morir de vergüenza de haberte puesto eso de todas maneras.

Enamórate, aunque duela, aunque te digan que no es lo correcto. Cae y vuelve a levantarte. Todos tenemos un amor verdadero, esperando por nosotros, tal vez a la vuelta de la esquina. Equivócate, cambia, intenta, falla, reinvéntate, borra todo, y empieza de nuevo; cada vez que sea necesario.

Arranca el coche un día y no pares hasta que se acabe la gasolina. Empieza un grupo de rock ¿por qué no?, toma clases de baile, aprende italiano, perdona, usa una bicicleta, olvida, deja ir, decide quien es imprescindible. Mientras más grande eres, más difícil es hacer amigos de verdad, y más necesitas quien sepa quién eres sin que tengas que explicárselo; esos son los amigos, cuídalos y mantenlos cerca. Aprende que no vas a aprender nada, pero no hay examen final en esta escuela, ni calificaciones, ni graduación, ni reunión de ex alumnos, Porque esto, esto es realmente tu destino, el que forjas día a día. ¡Feliz graduación compañeros! Bienvenidos al resto de sus vidas. *

Lo había dicho todo, en pocas pero concisas palabras. Lo que Seiya deseaba, era enviarles ese mensaje a todos, pero sobre todo a su amada. No importa el camino, no es relevante el cómo, sino siempre el para qué.

Bajó la escalinata entre palabras de agradecimiento. Serena lo esperaba para acogerlo con un gran beso que fue celebrado por todos.

Al fin se habían graduado, y la historia había seguido el cauce que tal vez siempre había tenido, eso no podrían saberlo.

Los birretes se echaron por los aires. Mientras los jóvenes acudían hacia sus seres queridos ahí reunidos para celebrar con ellos.

Kakyuu, Rei, Darién, Andrew, Hotaru, Michiru, Haruka, Amaterasu e incluso Setsuna estaban al fondo esperándolos.

- Buenas palabras, Kou.

- Haruka, qué halago viniendo de ti.

- Ni te emociones, estrella, que todavía tienes que ganarte mi respeto.

- Por supuesto. Le dijo tomándola por sorpresa mientras le prodigaba un abrazo, dejándola totalmente ruborizada.

Uno a uno fueron partiendo a casa hasta quedarse sólo Serena y Seiya.

- Bombón ¿me acompañas a la azotea?

- Sí, claro.

Subieron tomados de la mano, y la rubia no pudo evitar rememorar los eventos ocurridos en ese espacio. Desde la vez que bajo la lluvia le pidió remplazarlo, hasta su partida.

- Debí detenerte ese día…

- Lo hiciste, a tu modo, pero lo hiciste.

- ¿Lo hice?

- Claro, porque tus ojos no mienten. Jamás dejé de sentir tu resplandor.

- Ni yo el tuyo. Seiya…

Con los últimos rayos de luz de la tarde y el cielo rojizo a punto a atardecer. Se miraron frente a frente unidos en un profundo abrazo, mientras sus labios se acercaban poco a poco deseos de poseerse.

- Te amo, Serena bombón.

- Te amo, Seiya Kou.

FIN

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NOTA DE AUTOR: El speech de salida, fue un préstamo del discurso final de la película Efectos Secundarios (2006) Que en lo personal es mi himno cada vez que ando de bajón. Si quieren escuchar el original en Youtube lo encuentran como: Consejos para cumplir 30.

¡Al fin! Perdónenme por haberme tardado los siglos, pero me emocioné de más con mis otras historias, más los retos que estoy haciendo, más el trabajo, más la casa, más... (Ahhhh).

El epílogo lo subo en la tarde o mañana, que todavía quiero darle un desenlace más íntimo a nuestros protagonistas.

Créanme que yo también quiero leerla completa una vez que la termine, es mi bebé y le tengo un cariño especial. En ella aprendí, mejoré, y sobre todo conocí a personas increíbles en el camino.

Quiero agradecer a quienes empezaron conmigo, y a quienes fueron llegando y que hoy a varios puedo llamar amigos.

Les mando un beso y un abrazo, gracias por tanto amor.