CAPITULO 35. Ídolo

Cuando entró al estadio. Observo que muchas personas se encuentran entusiasmadas. No ven esto como algo real. Solo lo ven como si fuera una lucha de Zumo.

–¿Alex? –Era Kiba, se encontraba junto a Hinata.

El primero corre a abrazarme, la segunda me mira con ojos felices, pero preocupados. Pero preocupada más por lo que venía después del abrazo.

–¿Dónde estabas? ¡¿Qué tanto hacías?! ¡¿Quién te crees para desaparecer así?!¡Es más! ¡Dejaste a Copo también preocupado! ¡Tuve que convencerlo con la ayuda de Akamaru, de que se quedara conmigo y mantenerme ocupado de él mientras se ocupaban de encontrarte! ¡Además! ¡¿Sabías que el Hokage empleo una búsqueda general para encontrarte?! ¡Estaba como loco buscándote! Así que, te pediré de la manera más atenta que se me es posible que me digas… ¡¿Dónde estabas?!

Instintivamente me ponga roja. No pensé que el abuelo se enteraría de esto. Seguramente llegó a oídos de Konohamaru.

– ¡Contesta! –Kiba me agita el cuerpo con los hombros, moviéndolos bruscamente. Su expresión llevaba una severa preocupación. Kiba de seguro también estuvo buscándome.

Pero solo logró que balbucearan cosas incoherentes. Entonces inhalé hondo, pero antes de que pudiera decir palabra alguna…

–Hola chicos –Kabuto toca el hombro de Kiba. Instantáneamente sus ojos se tornaron un poco más profundos, y pareciera como si hubiera olvidado lo que iba a decir.

–Ah… hola –Kabuto toca a Hinata, y sucedió lo mismo.

–Creo que deberían ver el espectáculo –sonríe, la misma sonrisa falsa de siempre. Luego voltea hacia mí, aun con su sonrisa en alto, y me mira como si pensara "¿Qué crees que estás haciendo?"

–Creo que yo… -señalo el estrado donde se encuentran los alumnos pasantes

–Oh, ve, corre, yo me encargare de ellos, no te preocupes

"No les hagas daño" le habló en la mente

"No mientras no me den razones para hacerlo" ensancha más su sonrisa

"Solo déjalos en paz" lo fulmino con la mirada, y me encamino al estrado.

Al llegar, todos estaban ahí presentes. A excepción de uno.

–¿Dónde está Sasuke? –todos levantaron la mirada, la mayoría se me acercó corriendo, con miradas de entusiasmo, alegría, y en algunas pánico. Otros rostros (de los cuales fueron los que no se movieron por nada) eran los únicos con rostros indiferentes, o a lo mucho, tenían ojos curiosos.

– ¡Alex! –Grita Naruto entre ellos – ¡¿Dónde diablos te habías metido, cabeza hueca?! ¡Eres igual que ese baboso, quizás peor, por desaparecer y que toda media aldea se enterara!

–¡El hokague estuvo semanas buscándote! –Era Gai-sensei – ¡Incluso él en persona hacia guardia en el pelotón!

Yo me sonrojé de vergüenza. Por el rabillo del ojo, observe a Neji en el barandal, observando la arena, pero lo sorprendí poniendo atención en la discusión. Y al topar con mis ojos, me mostro una media sonrisa.

–¿Cansada de hacerte la desaparecida? ¿Alex?

Aprieto los dientes. Su mirada regresa a la arena. Y entonces noto la mirada de Gara.

–¿Estas bien? –pregunta como si fuera algo normal. Yo solo asiento con la cabeza. Y él desvía la mirada, pasándola por indiferencia.

–Creo que… -miro al suelo, esperando que nadie note mi sonroje –debería ir con el Hokague a anunciar mi regreso

Doy la vuelta. Me sorprendió que nadie dijera nada. Pero entonces la pregunta esperada salió a flote.

–¿Por cierto, en donde andabas?

Volteo con lentitud, hacia la persona que hizo esa pregunta.

La satisfacción no podía contenerse en ese rostro. Parecía feliz con lo que veía.

Te odio, Neji.

–No es asunto tuyo.

Me doy la vuelta. Camino con rapidez y seguridad. Y dejo atrás a toda la bola de alumnos, y curiosos.

De verdad Neji, juro que en esta batalla, si tengo suerte de pelear contigo, te haré llorar.


–Señor –susurra un ninja de la hoja al Hokage. Quien se encontraba sentado en una mesa correspondida a él, en lo alto del estadio.

Cuando posa sus ojos en mí, eran los ojos agotados de un anciano, preocupado, pero todo eso desapareció y hubo en su lugar, alivio.

–Acércate –me ordenó. No había ninguna sonrisa. Me arrodille a su lado, con la cabeza gacha por educación y reglamento.

–¿Dónde estabas? –fue lo único que salió de su boca, trago saliva, y contesto.

–en una misión de análisis e investigación.

–¿Quién te dio la misión? –su voz era vieja, pero firme

–Yo misma, señor

–¿Y te consideras la persona con el poder de darte misiones o inventártelas para huir de la aldea sin autorización suprema del Hokague? –Hace una pausa, y se fija en mi –¿mi autorización?

Siento la bilis atorada, pero me esfuerzo por hablar.

–No señor, lamento el atrevimiento

–Ya no importa –ciento su mano en mi cabeza, como s estuviera dándole palmadas. Eso hacía con Konohamaru para que se tranquilizara –lo importante, es que estas bien, y estas en casa

Observo por el rabillo del ojo hacia la siguiente silla a unos metros un poco más alejada.

La silla del Kazekage. Entonces los ojos del Kazekage se centran en mí.

Y un ardor conocido se expande por mi cuello.

Debajo de ese pañuelo en la boca, se siente una sonrisa.

Orochimaru.

–¿Por qué no vas con tu sobrino? –Sugiere el Hokage un poco más contento –seguro querrá saber que su tía adoptiva está aquí

Me levanto con cuidado. Y sonrío al Hokage antes de dar la reverencia.

Pero cuando me alejo, veo como el falso Kazekage asiente con la cabeza, como queriendo decir un "muy bien". Yo me limito a irme del lugar donde sé que sucederá lo peor. Y evitar no llorar. Ya que lo que acaba de pasar y presenciar, fue mi ultima despedida.


Cuando Konohamaru me ve, fue como ver a su persona favorita. Se abalanzó contra mí. Con su sonrisa de niño travieso. Me hizo las mismas preguntas, pero cuando evite contestarlas (lo cual fue la mayoría) hacia un mohín.

–¿Podemos entrenar contigo? –preguntó él y sus amigos con mucho entusiasmo

–No, ahora no –dije un poco incomoda –en otro momento, ¿Qué no ves que también voy a hacer el examen?

–Quiero enseñarte una técnica –dijo Konohamaru decepcionado –es para que cuando la veas, me digas que perfeccionar y luego mostrársela al abuelo

Siento un dolor insoportable de culpa. La bilis en la garganta. Y el esfuerzo vago de ensanchar una sonrisa.

–Eres muy tierno, seguro que le encantara

Intente esconder el dolor, pero por la desaparición de diversión en el rostro del niño, al parecer lo notó. Y sus amigos también.

–Alex-sempai ¿se encuentra bien? –preguntó la amiga de Konohamaru

Sus palabras no me ayudan casi en nada. Simplemente inhalo, y les sonrió con la más gentileza que se me es posible.

–Claro que sí. Solo estoy un poco nerviosa.

Lo cual no era mentira.

–Todo saldrá bien, ya verás –Konohamaru lo decía con tal de darme ánimos

Yo solo asiento. Y les sonrió a los tres.

–Me voy chiquitines –le agarró el cachete a uno de ellos –Su sempai, tiene que ir a pelear

Cuando me doy la vuelta, observo a Kabuto del otro lado del estadio, con una sonrisa en el rostro, satisfecho por lo que acaba de ver. Por el sufrimiento que acaba de presenciar.

Disfrutó ver cómo le mentía a unos niños.

Me limito en olvidar esa sonrisa maliciosa, y al voltearme a mi pequeño sobrino, le sonrió, a modo de disculpa.

"Lo siento Konohamaru" pensé "Espero que me perdones por lo que voy a hacer"


La primera pelea fue emocionante al principio. Pero el final fue inesperado.

Ver a Neji tan confiado. Tan seguro de sí mismo. Como si la batalla ya estuviera decidida. Como si él hubiera ganado.

Solo había un pequeño problema.

Peleaba contra Naruto.

–¡AHHHHH! –fue el último grito que oí. Después escuche el grito de los huesos. De los huesos de Neji.

Tenía miedo de que no se pudiera levantar. Mi impulso de ayudarlo estaba contra mi voluntad. Pero Gai-sensei me detiene con una mano en mi hombro. Y negando con la cabeza, como diciendo "él puede hacerlo solo".
Puede que Neji ya no me vea más que como una vieja amiga, y hoy en día, una rival. Pero a pesar de todo, aun le tengo cariño.

No volví a ver a Neji hasta que salió de la enfermería. Pero en su rostro había cambiado algo, y poco después observé bajar hacia las gradas a un hombre con un rostro maduro, pero con los ojos de los hyuga.

Me limite a desviar la vista y fijarla en las batallas.

Las siguientes batalla fueron emocionantes, pero me encantó la de Shikamaru vs Temari. Aunque Shikamaru haya perdido.

–Me dejó ganar –se quejaba entre dientes Temari –un chiquillo como ese…

–Tranquila Temari –la tranquilizaba Kankuro –a veces no se gana como queremos

Volteo a ver a Neji, quien parecía morder aun con fuerza los dientes. Lo habían derrotado, pero él no había previsto lo que pasó. Ni yo tampoco.

–¿Puedes dejar de mirarme? –me reprende con su mirada molesta

–¿Qué te incomoda? –pregunto con curiosidad

–Esa mirada –dice en voz baja –como si fuera de desaprobación

Yo no entendía su punto. Me limite en observar la arena, la batalla aun no inicia. Mi contrincante también estaba ausente.

–No es desaprobación por la batalla –dijo con la mirada seria –si no por las decisiones que habías tomado antes de ella

Su mirada cambia, pensando cómo interpretar esas palabras.

–¿Me oíste hablar con mi tío? –se da la vuelta, su mirada era penetrante, pero lo más probable es que ahora se encuentre vulnerable

–No me meteré en tu vida personal –digo tratando de serenarlo –solo quiero decirte que lo que apunto estuviste de hacer, estuvo mal

Fue cuando unas pisadas metálicas subieran las escaleras. Sonaban huecas, pero cada vez más cercanas.

Para cuando intentamos ver más de cerca. La persona que todos esperaban había llegado.

–Lamento la tardanza –las vendas aun cubrían su rostro. Pero algo curioso. Sus manos, piernas, cuello. Estaban lleno de hoyos, profundos, como los de su compañero que tenía en las palmas de las manos y le rompieron los brazos.

–Dosu –pronunció Gai-sensei tomado de sorpresa –Dosu Kinuta

–Tardaste –lo miro cruzándome de brazos

–No quería llegar tarde a nuestra segunda cita –dice con una sonrisa, aún recuerdo cuando lo salve de su posible asesinato.

Yo le devuelvo la sonrisa. Y hablo como si estuviera a punto de ver algo echarse a perder.

–Y será la última