Hashtag: #EntrePastelesYCortinas

Pareja: James S. / Teddy L.


Ladeó la cabeza, mirando con confusión y seriedad todo lo que había encima de la mesa. En su mente solo rondaba una pregunta de vida o muerte en ese momento:

¿La leche se mezclaba con la mantequilla o con la harina?

Teddy observó todos los ingredientes que en teoría se necesitaban para elaborar un pastel, que a su criterio eran muy pocos. No sabía cómo iba a salir algo comestible de mezclar harina, chocolate, levadura y poco más. Se encogió mentalmente de hombros, y leyó por quinta vez el pergamino que Molly Weasley le había escrito para preparar el famoso pastel marca Weasley.

Miró el reloj que colgaba en la cocina, pensando que aún tenía tiempo para ir a la pastelería a comprar una tarta de verdad, pero rápidamente negó con la cabeza, descartando la idea.

Era el cumpleaños de James, y quería hacer algo especial para su novio. Teddy conocía a la perfección el afán que tenía por el dulce, y le había parecido un buen plan el preparar un pastel casero. Ahora no lo veía tan claro, porque él siempre había sido un zafio cocinando. Se le quemaba hasta el agua hirviendo. Y al parece, preparar un pastel llevaba más pasos de los que pensaba.

Respirando hondo, y dándose valor, cogió una pequeña báscula y midió el azúcar, la harina, la levadura, el chocolate y la mantequilla —aunque esta última aún no sabía para que la iba a necesitar—. Lo mezcló todo, haciendo un escrupuloso caso de las instrucciones que estaba leyendo. Cuando tuvo una mezcla uniforme y bastante decente, se dio cuenta de que las horas en el reloj habían pasado volando, y aún le quedaba por hacer un montón de cosas.

Hecho la mezcla en un molde y lo metió en el horno. Sacó otro pergamino donde decía cómo hacer el glaseado y el sirope de whisky de fuego. Eso fue más complicado, porque significaba que iba a encender fogones, y Teddy no se llevaba bien con ellos.

El glaseado le quedó bien, tal vez era demasiado dulce para él, pero sabía que James lo amaría. Volvió a mirar el reloj, le echó un vistazo al horno, viendo cómo su pastel se cocinaba a un buen ritmo y sonrió. Solo le faltaba por hacer el sirope.

Al final esto no se le iba a dar tan mal. En cuanto viera a su padrino se lo restregaría por la cara.

Deshizo el azúcar correctamente hasta hacerlo caramelo, y luego le hecho el whisky. En las instrucciones indicaba que se tenía que flambear para que se evaporase el alcohol, así que Teddy fue contento a buscar su varita, y conjuró lo que él creyó que fue un suave incendio.

No fue tan suave, porque el alcohol del whisky prendió fuego, y no solo él, sino que el fuego se propagó por las cortinas de la cocina. Teddy observó el desastre durante unos segundos, y luego entró en pánico. Ni si quiera se paró a pensar en que tenía una varita y podía utilizarla, sino que se le ocurrió coger un trapo que había encima de la mesa, e intentar extinguir el fuego infructuosamente. La cortina de descolgó, cayendo sobre los fogones en los que estaba cocinando, empapándose de alcohol y prendiendo aún más.

Por un momento, se imaginó su cocina envuelta en llamas, y luego su casa ardiendo, hasta que escuchó una voz a su espalda.

Aguamenti.

Un chorro de agua pasó rozándole, impactando directamente en el fuego y apagándolo en un segundo. Teddy miró la varita que aún tenía en su mano, pensando en lo tonto que había sido.

Se giró, con una sonrisa titubeante en el rostro, para encarar a un James que le miraba divertido.

— Has llegado pronto —le saludó.

— Y menos mal.

Teddy asintió, sintiendo como sus mejillas se sonrojaban. Vio a James, que aún vestía con su uniforme de auror, desvanecer todo el humo y el olor a quemado que se había creado en la estancia.

— Gracias —le dijo, acercándose a él para saludarle con un beso esta vez—. Y feliz cumpleaños.

— Eres un desastre —le reprendió el otro, soltando una pequeña risa.

Teddy profundizó en beso, enredando su lengua con la de su novio, jadeando en su boca al sentir las manos de James recorriendo su espalda y apretándole contra él.

— Solo quería darte una sorpresa —se justificó con voz ahogada.

— Créeme, ha sido una sorpresa encontrarte entre llamas.

Soltó una carcajada, volviendo a besarle. Había empezado a recorrer la piel del cuello de James con los labios y con la lengua, cuando el menor se separó de él, con el ceño fruncido.

— ¿No es raro que todavía huela a quemado?

Mierda, pensó Teddy, el pastel.

Se separó de él con rapidez, abriendo el horno el cual soltó una humareda terrible, y sacó el que iba a ser su pastel pero que se había quedado en un bis ocho calcinado.

James no pudo reprimir una carcajada.

— Al menos el glaseado te ha quedado bien —le consoló, mientras lamía su dedo índice y le miraba pícaramente—. Aunque estoy seguro de que sabrá mejor en tu estómago.

Teddy sonrió con deseo.


Hoooooola gentecilla
Me he dado cuenta de dos cosas con este hashtag. La primera es que me gusta leer Jeddy, pero no se me da bien escribirlos. (Aunque al final creo que me ha quedado bastante decente, y eso se lo tengo que agradecer al Aquelarre por ser un grupo de buenas personitas y darme ideas con este hashtag^^)
Y la segunda es que he escrito 16 hashtag en cuatro días. Creo que mi cerebro colapsará después de esto jaja

Voy a ver si puedo publicar algo más antes de desfallecer :)