GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS por cada Review del anterior capítulo! Así da gusto escribir, de verdad!
Ando de vacaciones y por eso no tengo mucho tiempo para responder a cada una de ellas, pero acabo de sacar un ratito para dejaros este nuevo capítulo. A ver qué os parece! :)
CAPÍTULO 37
"¡Bella! ¡Corre! ¡Que te va a pillar!". La inspectora animó a la niña con una enorme sonrisa mientras veía cómo el escritor corría detrás de ella, jugando en el parque. Esa tarde, Beckett había salido pronto de trabajar y se pasaron por el orfanato para llevarse a Bella a jugar con ellos. Mientras tanto, Maddie estudiaba para los exámenes que tenía enseguida.
Kate se agachó un poco y abrió los brazos preparada para recibir a la niña que corría cada vez más rápido hacia ella. Cuando la alcanzó, la cogió en el aire y dio vueltas con ella en brazos, haciéndola reír.
Castle llegó hasta ellas unos segundos después cansado por la carrera que se había echado intentando atrapar a la enana. "Eh, eso no vale". Protestó graciosamente. "Te has encontrado una casita". Bromeó besando la mejilla de la pequeña.
Bella, cansada después de jugar una hora, se acurrucó entre los brazos de Kate, dejando reposar la cabeza sobre el hombro de ella.
"¿Estás cansada, cariño?". Preguntó con ternura mientras la estrechaba más entre sus brazos. Ella únicamente asintió, haciendo sonreír a los dos adultos.
"Os invito a un chocolate caliente". Propuso Richard colgándose la mochila de juguetes de la niña al hombro. A pesar de ser principios de enero, el temporal había dado una tregua y no hacía tanto frío, pero sus manos y sus pies empezaban a estar ya helados de tanto estar en la calle.
Los tres caminaron hasta la chocolatería más cercana al orfanato y disfrutaron del delicioso chocolate.
"Le podríamos llevar uno de estos a Maddie para que se lo tome mientras estudia". Propuso el escritor. Las dos chicas asintieron conformes y cuando terminaron sus respectivas bebidas, compraron la de la joven y se la llevaron.
"Madd, chocolate". Se lo acercó la pequeña cuando entraron en su habitación.
"Ey, hola". Saludó contenta dando la vuelta a su silla para verles. "¿Es para mí?". Preguntó.
"¡Xí!". Gritó la niña sonriendo cuando la chica se lo cogió de las manos.
"Gracias". Sonrió mirando primero a la pequeña y después a la pareja.
"¿Cómo lo llevas?". Le preguntó Kate acercándose hasta ella para ver qué estudiaba.
"Bien, ya estoy terminando". Sonrió agradeciendo su preocupación.
"Os dejamos tranquilas entonces". Dijo el escritor agachándose para abrazar a la pequeña. "Volveremos el fin de semana a por vosotras, ¿vale?". Le explicó besando su mejilla. La niña asintió con una pequeña sonrisa.
Se despidieron de Maddie con la promesa de llevarlas el fin de semana al cine y caminaron de la mano hasta el loft de ella.
"¿Qué quieres cenar?". Preguntó Kate mientras se despojaba del abrigo y la bufanda y los colgaba en su sitio.
Castle, que ya había colgado su abrigo en el armarito de la entrada, la abrazó por la espalda, dejando suaves besos en su cuello. "¿Hacemos pasta?". Acarició su cintura pegándola más a él.
Kate cerró los ojos, disfrutando de sus caricias. "Mmmm… Vale. Pero no quiero acostarme muy tarde. Mañana… tengo sesión con Burke antes de ir a trabajar". Inspiró hondo y se mordió el labio. El día siguiente iba a ser duro. 9 de enero. Aniversario de la muerte de su madre. Y a su psicólogo no se le había ocurrido nada mejor que hacer terapia ese mismo día. Ella sólo quería pasar el día tranquila, cumplir con su ritual de cada año y, como novedad, cenar con su padre. Pero nada más.
"Lo sé". Mordió ligeramente su cuello y la soltó despacio, encaminándose a la cocina para preparar la cena. Sabía que Kate estaba más sentimental debido a la fecha que se aproximaba y quería cuidarla y mimarla.
Prepararon la pasta y cenaron dedicándose miradas, caricias y besos cómplices. Después, se sentaron a ver un rato la tele.
Kate se acurrucó más entre sus brazos, sintiendo algo menos el dolor por el recuerdo de su madre. "¿Te vas a quedar a dormir?". Preguntó siendo casi más una petición.
"Haré lo que tú quieras, Kate". Se removió para mirarla a los ojos. La sinceridad y el amor predominaban en aquella mirada.
Ella sonrió un poco, besando fugazmente sus labios. "Quédate". Pidió acariciando su mentón, perdida en ese azulado mar que eran sus ojos.
"Me quedo". Rozó su nariz con la de ella antes de besarla despacio, saboreando sus labios, acariciando su nuca a la vez.
Se acomodó nuevamente en su pecho, contenta de tenerle, de no pasar más ese día sola. Y así, poco a poco, se fue quedando dormida entre sus brazos. Ni siquiera se enteró cuando él, un rato más tarde, la llevó hasta la cama, la cambió de ropa y se acostó a su lado para dormir abrazados toda la noche.
Por la mañana, fue ella la primera en despertarse. Acababa de tener una de sus habituales pesadillas. Veía a su madre morir, en aquel callejón, sola, sin poder acercarse a ella ni decirle cuánto la quería. Respiró hondo abriendo los ojos y secándose las lágrimas que se le habían escapado. Se mordió el labio con fuerza e intentó tranquilizarse. Se sintió algo más liviana cuando sintió el fuerte brazo del escritor estrecharla más contra él, todavía dormido, sin inmutarse de nada. Cogió los dos colgantes que tenía en el cuello y los acarició despacio mientras los observaba. Miró el reloj de la mesita de noche y suspiró al pensar que debería levantarse para no llegar tarde al psicólogo. Se giró entre los brazos de Castle y besó la punta de su nariz con cariño. Despacio, se deshizo de su abrazo y salió de la cama, entrando rápidamente al baño para ducharse. Cuando salió, el escritor seguía completamente dormido. Sonrió al verlo totalmente estirado en la cama. Parecía un niño pequeño.
Antes de vestirse, abrió el cajón de su mesita de noche, donde guardaba una foto de su madre y la acarició con añoranza. Llevó las puntas de sus dedos a los labios para besárselos y después los posó sobre la foto. "Te quiero, mamá". Susurró bajito para no despertar a Castle.
Con ese pequeño ritual cumplido, se vistió y salió a preparar el desayuno para los dos. Estaba en ello cuando unos fuertes brazos la estrecharon con cariño. "Hola, dormilón". Saludó dejándose abrazar mientras terminaba de hacer tostadas.
"Hola" Murmuró todavía con voz de dormido. Aspiró el aroma de su pelo durante unos segundos, consiguiendo sacarle una pequeña sonrisa. "¿Te ayudo?". Se ofreció deshaciendo el abrazo tras darle un beso en la mejilla.
Entre los dos prepararon el desayuno y lo tomaron con tranquilidad. Después mientras ella se maquillaba, él se dio una ducha rápida y se vistió.
"Castle". Entró en el baño justo cuando él estaba terminando de abrocharse los botones de la camisa.
"Dime". Se dio la vuelta para mirarla y le sonrió.
"¿Te importa acompañarme y después vamos juntos a comisaría?". Preguntó deseando que él dijera que sí. Se mordió el labio a la espera de la respuesta.
Sorprendido por su petición, pero encantado con ella, se acercó a la inspectora y la agarró de la cadera para pegarla suavemente a él. Sonrió al ver su turbación. Todavía le costaba pedir lo que necesitaba, pero últimamente estaba haciendo grandes avances. "No me importa, claro que no". Besó sus labios con suavidad, intentando no arruinar el suave pintalabios que se había dado.
"¿De verdad?". Insistió.
"De verdad". Acarició su mejilla suavemente. "Vamos juntos y te espero allí para ir luego a comisaría".
"Gracias". Susurró abrazándose a él y apoyando la cabeza en su pecho.
La abrazó con ternura, acariciando suavemente su espalda. "Venga, vamos".
Fueron en el coche de la detective, consiguieron aparcar cerca y subieron juntos en el ascensor hasta el piso de su psicólogo. Al verla llegar, la secretaria de Burke le sonrió y le dijo que el doctor la estaba esperando.
"Voy". Asintió Kate girándose para encontrarse con los ojos del escritor. "Como mucho estaré una hora. Si quieres dar una vuelta o lo que sea, no pasa nada. Quedamos en el coche". Colocó con cuidado el cuello de su camisa que se había subido.
"No te preocupes por mí. Ya sabes que me puedo entretener con cualquier cosa". Le guiñó un ojo y besó fugazmente sus labios. "Venga ve, te veo en un rato". Acarició su mejilla suavemente. Ella asintió agradeciéndole con la mirada que estuviera ahí con ella. "Que vaya bien". Besó sus labios otra vez para después ver cómo ella entraba intentando recuperar esa firmeza que siempre le faltaba en el aniversario de la muerte de su madre.
55 minutos después, Beckett salía por la puerta del despacho del doctor, secándose el rastro de algunas lágrimas. Respiró hondo buscando al escritor con la mirada y suspiró al no encontrarlo. Supuso que estaría en el coche tal y como habían quedado. Se despidió de la secretaria encaminándose al ascensor y justo en ese momento sus puertas se abrieron dejando salir a un acelerado Castle sosteniendo un vaso de cartón.
"Perdón". Habló con fatiga por la carrera que se acababa de pegar. "En el último momento se me ocurrió ir a por uno de estos para ti y pensaba que me iba a dar tiempo de sobra, pero…". Se elevó de hombros en una mueca graciosa y le ofreció el café.
Kate sonrió ligeramente al verlo así y, sobre todo, por ese gesto tan significativo para ella, para ellos. "Muchas gracias".
Rick sonrió antes de besar su mejilla tiernamente. "¿Vamos?". Preguntó ofreciéndole su brazo para caminar junto a ella.
"Uhum". Asintió aferrándose a su brazo y juntos bajaron hasta la calle donde se montaron en el coche, conduciendo ella como siempre.
Pusieron rumbo a la comisaría, en silencio. Ella sumida en sus recuerdos y en todo lo que había hablado con el doctor y él intentando darle su tiempo.
Aparcó en el parking de la comisaría, apagó el motor del coche y cogió aire respirando hondamente. Castle, salió sigiloso del coche hasta colocarse en su puerta y se la abrió, ofreciéndole la mano con una pequeña sonrisa. Beckett se giró hacia él aún sentada y salió de su mano, devolviéndole la sonrisa. Pero hoy, ese gesto de sus labios no llegaba a sus ojos.
Cuando la tuvo a su lado, de pie, la abrazó con ternura, dejando que reposara la cabeza sobre su hombro.
"¿Y esto?". Susurró ella aferrada al cuerpo del escritor.
"Esto es porque te quiero". Besó su cabeza estrechándola más entre sus brazos.
"Y yo a ti". Elevó la cabeza y se fijó en sus ojos azulados. Aquellos que tanta paz y tanto amor le transmitían. Besó sus labios suavemente. "Gracias".
"Siempre". Respondió él haciéndola sonreír de verdad por primera vez en el día.
Estuvieron el resto de la mañana concentrados en el trabajo de comisaría, siguiendo las pistas del caso que tenían entre manos.
Cuando se acercaba la hora de descanso que tenían para comer, Beckett miró su reloj, cerró la carpeta con los papeles que estaba ojeando y se estiró en la silla. Sonrió al ver a Castle concentrado repasando los listados telefónicos de la víctima.
Espósito se acercó a ellos poniéndose la chaqueta. "Ryan y yo vamos a bajar a comer algo. ¿Os venís?". Preguntó mirando a ambos.
Inmediatamente el escritor fue a responder que sí, pero se vio cortado por la mano de la inspectora que la posó sobre su rodilla y por su voz diciendo un "no" rotundo y bastante rápido. Los dos hombres la miraron sorprendidos por su rápida respuesta. "Hemos quedado". Aclaró intentando salir del apuro.
Castle levantó una ceja sorprendido. "¿Hemos quedado?". Preguntó.
"Sí". Contestó únicamente.
El moreno frunció el ceño sin entender nada y se elevó de hombros mirando al irlandés que en ese momento se unía a ellos. "Bueno, pues luego nos vemos". Comentó mientras los dos se daban la vuelta y caminaban hacia el ascensor.
El escritor se quedó mirando a la detective, intentando adivinar qué le pasaba por la cabeza en ese mismo momento para haber rechazado la invitación a comer.
"Quiero llevarte a un sitio". Explicó simplemente, poniéndose en pie y cogiendo su chaqueta.
Por la mirada de ella cargada de sentimientos, Castle enseguida supo adónde iba a llevarle, y no pudo evitar ponerse nervioso al pensar en ello. Pero no dijo nada. Se levantó y caminó junto a ella hasta el coche, donde se montaron y pusieron rumbo en completo silencio.
¿Más? ;)
