Advertencias: AU-OOC-LEMON

Yu yu hakusho y Nabari no ou no me pertenecen son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Este capítulo contiene escenas de sexo, leer bajo su riesgo.

Capítulo 37: La primera vez de la Limonada

A pesar de que no era nuestra primera cita aun me encontraba nervioso, esto de salir y tener pareja eran cosas que nunca hubiera imaginado hacer antes, no creía que una persona como yo en verdad viviera para hacer tales actos, asumía una vida solitaria sin embargo las vueltas de la vida son interesantes y mareantes. Mire mi reflejo un momento y luego suspire, estaba listo o algo así; usaba un pantalón oscuro, una sudadera ligera gris, iba bastante ligero para ser sincero y aunque el calor en ocasiones bajaba aún era caluroso pero al menos lo podía tolerar un poco más, pronto empezaríamos un nuevo año y era incierto lo que pasaría y como continuaría mi relación con Hiei, pero me sentía más fuerte y listo para lo que se aproximara, por alguna razón sentía que los obstáculos que antes me ataban ya habían sido vencidos y empezaba una vida como un nuevo yo, era un Yoite diferente y lo podía sentir. Mire mi reflejo una vez más y baje, justo cuando estaba bajando los escalones tocaron a la puerta, Yukimi abrió y era Hiei usando su camisa negra sin mangas y un pantalón oscuro, lo salude con la mano y este alzo la suya en respuesta, me acerque y me despedí de Yukimi, luego empezamos nuestro camino.

-Luces bien-Dijo mirándome de reojo, no pude evitar sonrojarme aun cuando me había vestido tan sencillo.

-Gracias…-Dije mirando a un lado con las mejillas sonrojadas, las sentía arder, aun me costaba recibir cumplidos y más de Hiei, era algo como de otro mundo-¿Ha donde iremos?-Pregunte para desviar un poco la conversación y calmarme.

-Hmm-Hiei se quedó mirando al frente y murmuro algo apenas audible-Tengo ganas de hablar…tomemos algo…yo que se-¿Hablar? Ladee un poco la cabeza y asentí ligeramente, me resultaba raro que quisiera hablar, si lo hacíamos más de lo normal para nosotros, incluso por chat aun cuando yo no usaba mucho las redes sociales o los móviles desde que empezamos a salir se había vuelto ya un hábito para ambos. Caminamos un rato y decidimos tomar el metro, últimamente nuestras citas eran en zonas lejos de donde vivíamos, en parte era para evitar toparnos con conocidos en especial los molestos.

Después de un viaje más tranquilo que los demás cuando íbamos en metro, teníamos pequeñas charlas pero el silencio siempre se apoderaba, Hiei constantemente veía por la ventana o a los costados aunque empecé a notar que se estaba portando muy raro, estaba evitando el contacto visual, yo era el que bajaba la mirada pero Hiei era dado a mirar fijamente a los demás (más si se estaba portando retador) debo aceptar que el terror se apodero de mí, muchas ideas empezaron a llenarme la cabeza ¿Quería dejarme? Era muy pronto pero ¿Se aburrió de mí? ¡No lo culparía! Vamos Yoite tranquilo, era muy pronto para asumir que me iba a dejar…por Dios ¡Era la relación más corta y posiblemente la única que tendría en mi vida! Intente calmarme, pero creo que empecé a hacer muecas raras pues Hiei me miro y alzo la ceja, voltee y le sonreí o algo así.

-Yoite…-Dijo con un aire de muerte sentía que mi corazón se me iba a salir-Estas poniendo una cara muy graciosa…-Luego se soltó riendo, y le di un zape con fuerza-¡Creí que habíamos hablado de no golpearnos en la relación!-Se quejó y se sobo.

-No…dije que si me golpeabas te echaba agua hirviendo-Infle una mejilla de forma infantil. Aunque aquella petición era tonta siempre nos golpeábamos, aunque la mayoría de nuestras disputas eran antes de salir, me preguntaba si ahora contaba como violencia en el noviazgo. Mire a Hiei el cual volvió a su pose de antes, bueno si él no me molestaba no lo golpearía pero…era Hiei y tenía un extraño impulso por molestarme y yo por golpearlo, juntos éramos raros.

-Pues si tú me echas agua hirviendo yo te demando, novio abusivo-Dijo después yo creía que lo había dejado, no pude evitar soltar una risita.

Cuando llegamos a nuestro destino pasamos otro rato en silencio, luego llegamos a una cafetería Hiei pidió un café negro, y yo una limonada ya era un hábito pedir aquello, otro silencio hasta que llego nuestra orden y mientras tomábamos en silencio nuestras bebidas miraba a Hiei, este seguía mirando al costado, aún estaba nervioso ¿Si me quería dejar? ¿Qué haría? ¿Cómo reaccionaría? A este punto ya no sabía cómo iba a reaccionar, incluso me imagine en un escenario donde le lanzaba el café a la cara…si el café caliente…aunque había otro donde seguro iba a llorar, mordí mi labio inferior, demonios lo amaba tanto se había metido tanto a mi corazón que ahora si quería salir de mi vida me iba a matar, espera y ¿si se iba a mudar? ¡No soportaría que se alejara! Podría sobrellevarlo, una relación a larga distancia está bien, pero ¡¿Si se enamoraba de alguien más?! Al final en todos los escenarios posibles siempre me veía siendo dejado ¿Dónde quedo el Yoite seguro y nuevo de la mañana? Ho si, se esfumo gracias a este cabeza de puercoespín, como lo odio...mentira lo amo.

-Yoite… ¡Yoite! ¡Estúpido espagueti patas de popote!-Salí de mi trance ante alguien insultándome, mire a Hiei que me daba golpes en mi cabeza como si tocara una puerta-¿Hay alguien ahí adentro?-Decía con el entrecejo fruncido y yo lo mire enojado ¡Ahora lo estaba culpando de todo! Y ni siquiera me había dicho que rayos pasaba.

-¡¿Qué?! ¡Deja eso!-Le di un manotazo y este volvió a su posición.

-¿Qué mierda te pasa? Llevo rato hablándote y tú en babaría, estabas poniendo caras muy raras de nuevo-Le dio un último sorbo a su café, rayos mi arma se había agotado.

-Dime tu…estas actuando raro, sea lo que sea dímelo ya y acabemos con esto-Dije algo cortante, debía mantener la compostura pero con Hiei era obvio que no podía. Hiei suspiro y se recargo en la mesa mientras sus pupilas miraban a todos lados, en serio quería tomar un tenedor y darle en los ojotes que se cargaba, mentira, me gustan sus ojotes, suspire con fastidio.

-Tengo planes…cuando me gradué-Lo mire algo confundido, pero guarde silencio, suspiro y continuo-Trabajar y esas mierdas…pero eso no es lo que quería decir, dudo mucho enamorarme de alguien más que no sea de ti-Guardo silencio un momento, yo me vi algo asombrado ¿Se estaba confesando?-Quiero irme a otro lado, pero…-Me miró fijamente-¿Tu estarías dispuesto a irte conmigo?-Sentí que abrí la boca asombrado, guardamos silencio un largo rato.

-Hiei… ¿Me estas pidiendo matrimonio?-Hiei me miro y pestañeo rápido y luego su rostro se puso tan rojo como sus ojos aquello si me impacto más.

-C…cállate idiota-Miro a otro lado-Dame una jodida respuesta…demonios-Dijo entre dientes.

-Hmm- ¿Irme con él?-¿Dónde iríamos?-Hiei me miro nuevamente.

-Aun no lo sé, rayos, Yoite me muevo mucho-Ladee la cabeza-Digo, no me gusta estar en un solo lado.

-¿Eres un vagabundo?-Hiei me dio una patada.

-Deja de tomarme el pelo joder…-Frunció mas el entrecejo y puse un rostro inexpresivo aunque me quería soltar riendo.

-¿Te gusta viajar mucho?-Hiei se encogió de hombros.

-Soy muy…inestable, creo que lo único estable que tengo eres tú, he soportado mucho por mamá y Yukina.

-Quiero estudiar en la universidad…-Hiei me miro un momento.

-Puedo esperarte…-Miro de nuevo a otro lado-Ya te dije que dudo enamorarme de otra persona que no seas tú, y que eres lo único estable en mi vida-Guardamos silencio, y luego nos pusimos tan rojos como tomates.

-Que cursi…

-¡Cállate idiota estoy siendo honesto!

-La honestidad no te va…me asustas…

-¡Muérete entonces!

Nos miramos y luego a otro lado, suspiramos y seguimos evitando el contacto.

-Si esperas por mí, entonces me iré contigo-Dije mientras miraba mi vaso casi vacío-luego podemos ir a donde quieras y las veces que quieras-Hiei me miro, pero yo evite mirarlo-Puedes irte solo si necesitas viajar, solo si prometes volver…

-Hn… no importa si me largo al otro lado del mundo, al final siempre volvería a encontrarme contigo-Guardamos otro silencio y volvimos a ponernos rojos-¡Por favor no digas nada y muere!

-¡Tú eres el que me está diciendo cosas cursis!-Tome la mano de Hiei con timidez-¿Siempre volverás por mí?-Mis ojos brillaron estúpidamente, Hiei me miro fijo y en silencio.

-No es algo que le diría a alguien más y lo sabes…-Tomo mi mano y las entrelazamos-Pero sigues siendo un espagueti con patas-Lo mire y quite mi mano.

-Tú eres un gnomo ojón, quisiera clavarte el tenedor en los ojos-Me cruce de brazos, Hiei se rio y no pude evitar hacerlo también.

(…)

Caminamos un rato hablando de cualquier cosa, luego Hiei se detuvo y miro una tienda de tatuajes-Quisiera hacerme uno-Dijo de pronto, lo mire y no pude evitar pensar lo atractivo que se vería con un tatuaje-Oye se te sale la baba-Dijo de pronto y me sonroje.

-C…cállate…-Mire a otro lado-¿Dónde te lo pondrías?-Lo mire de reojo.

-En el brazo, tal vez un dragón o algo-Imaginarlo con uno en verdad me resultaba interesante.

-Ya veo-Seguí caminando y Hiei me siguió-Se te vería bien…

-¿Te gustan los chicos malos? Que sorpresa, para que Yami te hubiera gustado-Se burló y le di un golpe en el hombro.

-Bueno ahora me gustas tú y eres un engendro salido del infierno.

-Qué cambio tan drástico de gustos tienes-Hiei alzo la ceja.

-Yami no es tan bueno como crees-Me encogí de hombros-aunque es más reflexivo, tu eres muy impulsivo, tienes razón ¿Por qué me gustas?-Hiei me dio un empujón.

-Yo que rayos se, ni siquiera sé por qué me gustas tú, quieres que sepa por qué te gusto-Chasqueo la lengua.

-Hiei…

-¿Qué quieres?

-¿Ha donde me estas llevando?-Me detuve cuando note que nos estábamos metiendo a una zona de hoteles y moteles, Hiei me miro y luego noto lo mismo.

-¡No lo sé! ¡Yo te iba siguiendo a ti!

-¡Yo te seguía a ti! ¡Infeliz me dices cosas bonitas para llevarme a la cama!-Hiei se puso rojo y me dio otra patada.

-¡Claro que no! ¡¿Cómo sé que no eres tu quien me trajo?!

-¡Ni siquiera sé dónde estamos!-Rayos hice una mueca.

-Espera… ¡Me estas tomando el pelo!-Hiei me jalo de la sudadera y me miro retador, yo simplemente me solté riendo-Idiota me asustaste, odio cuando bromeas con esa cara de póker-Yo seguía riendo aunque él tuviera una expresión de querer matarme.

-Mentira, amas que lo haga-Hiei me soltó y se cruzó de brazos.

-No tanto…-Miraba a otro lado-Volvamos…-Iba a regresar pero lo tome del brazo-¿Qué?

-T…tal vez si te traje a propósito-Susurre sonrojado, no estoy seguro que expresión puso Hiei pero parecía asombrado.

-¿Qué?-Pestañeo tantas veces como pudo-Entonces… ¿Quieres…

Estaba tan apenado pero asentí, era un pervertido ya lo sabía pero quería probar, ya saben la adolescencia, las hormonas…no definitivamente era un pervertido y no era yo mismo.

-B…bueno, no tengo problema…pero-Hiei seguía asombrado- ¿Ahora? No tenemos lo que necesitamos…-Miro a otro lado- y no en todos los hoteles dejan entrar dos hombres y menos estudiantes-Era un buen punto, era algo complejo y no pude evitar decepcionarme un poco, Hiei lo noto y suspiro-Conozco un lugar o algo así-Mire a Hiei-Solo espero no este nadie cercas-Dijo de mala gana-Volvamos-Estaba confundido pero lo seguí.

(…)

Habíamos viajado nuevamente, pero nos bajamos una estación antes, Hiei no me decía a dónde íbamos exactamente pero empezaba a ponerme nervioso de mi sugerencia tan atrevida, nos detuvimos en una farmacia y nos miramos.

-¿Voy yo o tú?-Pregunto Hiei, yo ladee la cabeza confundido-Tonto…necesitamos condones y lubricante-Dijo entre dientes-No es como la otra vez-Me puse rojo y lo señale.

-Ve tu…yo no quiero comprar eso.

-Cobarde…pero yo te la voy a meter-Dijo entrando a la farmacia y me sonroje, tape mi rostro lo sentía arder, luego pegue mi cabeza a un poste ¿Qué rayos estábamos por hacer? Me estaba dando dolor de estómago. Después de un rato Hiei volvió y lo mire, me levante y me acerque, llevaba una bolsa plástica y luego me hizo una señal con la cabeza para caminar, dude un momento pero lo seguí, yo lo había sugerido y no podía arrepentirme ahora, creo-El idiota que me atendió pensó que eras mujer-Dijo de pronto, mire a Hiei-Me dijo que mi "novia" se veía muy linda-Fruncí el ceño molesto, no me gustaba ser llamado lindo por otras personas y tampoco que pensaran que era chica, quería devolverme y matar al sujeto-Como sea, le aclare que tenías amiguito en la entrepierna.

-¡Hiei!-En serio me estaba empezando el dolor de estómago de nuevo.

Después de un rato llegamos a un motel, no se veía la gran maravilla aunque tampoco lucia tan mal-¿Nos van a dejar pasar?-Dude un momento.

-Según el pendejo de Bakura si-Mire a Hiei confundido ¿Qué tenía Bakura que ver? Hiei entro y lo seguí con timidez, deje que se hiciera cargo mientras una señora gordita y de mejillas sonrojadas lo atendía, la señora lucia tan amable y educada y Hiei la miraba con cara de pocos amigos y deseos se matarla con la maceta que había a un lado, la mujer le guiño el ojo antes de darle la lleve y Hiei se la arrebato mientras chocaba sus dientes, no pude evitar reírme y él lo noto-Cállate andrógino y vamos-Dijo mientras subía las escaleras, yo atrás de él, miraba el piso con alfombra color vino y las puertas tenían números en dorado, no podía evitar escuchar algunos gemidos en algunas puertas, el pasillo se me hizo eterno y empezaba a sentirme mareado, Hiei se detuvo y choque contra su espalda-Cuidado idiota-Hiei me miro y luego abrió la puerta, suspire profundamente y entramos.

Mire nervioso el cuarto, tenía una cama tamaño matrimonial con unas horribles sabanas con textura de leopardo, había una televisión, una mesita de noche con una lámpara, había una puerta que dirigía al baño; Hiei miro alrededor y yo me fui a sentar a la cama mientras lo miraba, este seguía de pie, cerró la puerta y luego nos miramos fijamente.

-¿Qué sigue?-Pregunte después de un rato sin decirnos nada.

-¡No lo sé!-Hiei arrojo la bolsa de plástico hacia la cama y se sentó a un lado.

-¿Debemos tomar un baño?-Empecé a jugar con un hilo suelto de mi sudadera.

-No lo sé…supongo…-Miro a un lado-Ve primero-Asentí sin dudarlo, necesitaba meditar seriamente lo que estaba por ocurrir y necesitaba ir al baño, deje a Hiei sentado y corrí al baño ¿Qué rayos íbamos a hacer?

Tome mi tiempo para prepararme y pensar, aunque con lo desesperado que era Hiei intente salir pronto, cuando termine en lugar de volver a ponerme mi ropa use una bata, aunque me quedaba algo corta, doble mi ropa y salí algo inseguro, Hiei claramente ya estaba desesperado.

-Creí que te habías ido por el desagüe

-No soy tan delgado como para que pase…sigues…-Señale la puerta y Hiei tomo su turno para tomar una ducha, suspire y volví a sentarme en la cama, seguía nervioso, ya nos habíamos tocado y eso, pero ahora íbamos a llegar hasta el final y eso me asustaba, mire la bolsa plástica y la tome sacando su contenido, había una caja de condones y un una cajita que contenía el lubricante, mordí mi labio inferior, hace unas horas creía que Hiei me iba a dejar y ahora estaba en un motel de amor esperando para tener sexo ¿Me iba a doler? Claramente me la iban a meter a mí ¡Demonios! El miedo se apodero, quería salir corriendo y lo hubiera hecho, pero Hiei salió rápido del baño ¿Qué estaba pensando en sugerirle esto? Lo mire y solo usaba su pantalón, mire su pecho aquellos músculos resaltando, aunque era pequeño tenía que presumir, yo era tan alto y delgado como fideo.

-No babees-Dijo mientras arrumbaba su camisa, yo cerré la boca.

-¿Por qué no usaste una bata?-Quería desviar el tema y prolongar lo que iba a pasar, todo lo posible.

-¡Por que no!-Hiei lucia exasperado y luego sonreí burlón.

-¡Te quedo grande!-Hiei se estremeció como si lo hubiera apuñalado, no pude evitar reírme, aunque me reía por nervios no tanto por lo de la bata.

-¡cállate! ¡Me veía ridículo!-Hiei salto encima mío y me tiro hacia la cama, yo seguía riéndome de él, luego nos miramos y me calle, demonios había provocado a la fiera-No es mi culpa que no me quede tan provocativamente como a ti-Dijo mientras acariciaba mi pierna, yo me estremecí-Mostrando tus largas piernas tan atrevidamente-Paso su mano por mi pierna hasta mi muslo y solté un suspiro, sentía mi cuerpo temblar entre los nervios, miedo y el placer de aquella caricia.

-N…no es provocativo…-Susurre mientras torpemente aferraba mis manos a sus hombros, Hiei repetía los movimientos suavemente, volviéndome loco.

-Me parece que buscas provocarme-Susurro a mi oído y jadee.

-N…no-Mordió mi oreja y jadee de nuevo mientras me estremecía, el juego había acabado, había olvidado mi dolor de estómago, mis miedos se alejaron, solo podía escuchar la respiración de Hiei y mi corazón latir como loco.

Hiei me beso y correspondí sin dudar, en un solo beso me había perdido, mi mente se había puesto en blanco solo podía sentir su lengua rozando la mía y entrelazándose, era algo tan vergonzoso y excitante sentía que moriría con un solo beso, nos separamos y luego descubrió mi pecho y empezó a besarlo y dar mordidas, parecía que le gustaba mucho jugar con mis pezones, lamia y mordía los mismos mientras yo gemía, intentaba morder mis labios para reprimir mis gemidos pero cada vez me costaba hacerlo mi cuerpo se llenaba de una sensación tan desconocida y placentera que solo podía perderme en el momento, Hiei arranco la bata dejándome completamente desnudo y a su merced, desesperadamente intente cubrirme con mis manos sin éxito.

-No te lastimare-Susurro a mi oído mientras tomaba mis manos y las alzaba sobre mi cabeza con fuerza, Hiei empezó a besar y morder mi cuello con fuerza, dolía y al mismo tiempo me hacía sentir arder, me encontraba ahí sintiendo un calor tan agobiante, extraño y perfecto, podía sentir el roce de su piel contra la mía, Hiei era tan cálido Hiei era fuego un fuego arrasador que me consumía hasta hacerme cenizas.

-H…Hiei…-Susurre débilmente y de pronto todo era blanco solo podía escuchar la respiración de ambos mezclándose en la habitación entre los gemidos y ruidos extraños, se mezclaban armónicamente como un compás; me aferre a él con mis piernas mientras jadeaba, cerraba los ojos con fuerza sintiendo los besos, mordidas y lambidas en mi cuello, pecho, y orejas, ciertamente solo a él lo dejaría tocarme como ahora lo hacía, solo él podía traspasar mis barreras y hacerme sentir de esta forma, sólo este hombre podía dominarme y dejarme bajo su merced ¿Por qué? Aun ahora me pregunta ¿Qué tenía de especial Hiei? ¿Cómo podía fácilmente bajar todas mis defensas? No lo sé, simplemente no lo sé. Abrí mis ojos y nuestras miradas se cruzaron, aquellos ojos rojos tan fuertes, ardientes, me mordí el labio inferior con deseo, yo lo deseaba como nunca había deseado nada ni nadie en mi vida, Hiei se apiado de mis deseos y volvimos a besarnos, la pasión inundaba nuestros cuerpos, un beso más salvaje, más apasionado, me solté de su agarre y nos alzamos arrodillándonos sin detener el beso, solo aferrándonos como deseando hacernos uno solo, Hiei acarició mi espalda y yo sin pensarlo toque su entrepierna aun cubierta por sus pantalones aferre mi mano al bulto que se formaba entre su ropa aquello lo hizo jadear, pude sentir sus uñas clavándose en mi espalda aquello me hizo apretar más y acariciar con fuerza, la falta de aire se hizo presente haciéndonos recodar que aun debíamos respirar, que aun estábamos vivos, nos separamos respirando con dificultad, Hiei mordió mis labios, yo empecé a desabrochar su pantalón y descubrir su despierto miembro este salto y lo recibí con gusto, no sé si eran las hormonas desatadas de la juventud, o en el fondo de mi ser había un pervertido y desatado ser, solo sabía que estaba lamiendo y chupando el pene de Hiei como si fuese mi comida preferida, desde la punta hasta donde pudiese entrar en mi boca, al principio me ahogue en el arranque y tosí, a lo lejos escuchaba la voz de Hiei diciendo que lo tomara con calma o alguna cosa así, no le preste atención, yo estaba en lo mío.

-Y…Yoite…que mierda-Hiei jadeaba, se estremecía eso era una buena señal asumí, sentí los dedos de Hiei entrelazándose en mi cabello y aferrándose, empezó a mover sus caderas y penetrar mi boca, yo seguía chupando mientras cerraba los ojos, podía sentir mi propia hombría empezar a prenderse, el ruido de mi boca chocando, chupando, lamiendo, los gemidos de Hiei, todo aquello me ponía duro, era un ambiente erótico, en algún momento había dejado de lado la coherencia y me había entregado a algún juego tan extraño y emocionante, juraba que éramos unos vírgenes asustados (al menos yo hace un momento) ¿Qué pasaba con este hombre que me volvía loco? Hiei intento apartarme de su erecto pene, yo confundido me queje, pero jalo de mi cabello y solo pude sentir como se venía en mi barbilla y pecho cuando Hiei me hizo alzarme-Oye…-Hiei jadeaba, su respiración se entre cortaba al intentar formular palabras, yo solo sabía que necesitaba más de él, de nosotros, de todo-¡¿Qué mierda fue eso?!-Me miro asombrado-¿Dónde aprendiste hacer eso?-No lo deje seguir hablando me abalance sobre él.

-Cállate y dámelo…-Dije con autoridad, si, ya no era yo mismo, hace tanto tiempo había dejado de serlo, Hiei casi se ahogó de la sorpresa, tal vez esperaba que esto fuera algo más tranquilo y romántico como la primera vez que intimamos, pero culpemos a las hormonas de la juventud.

-Mandón-Dijo tomando de nuevo el control y empujándome para el subirse encima de mí y empezar a tomar mi erecto miembro y masturbarlo, ha demonios sus manos se sentían bien, siempre se sentían bien, sus toques eran rudos, rápidos, tan brusco y tan bueno, fue inevitable venirme-Je…Virgen-Dijo burlón, puse mis brazos alrededor de su cuello y lo jalé hacia a mí.

-Ayúdame a dejar de serlo-Susurre, Hiei a este paso se iba ahogar con estos arrebatos míos.

-¿Quién eres y que le hiciste a mi reservado novio?-Respondió pero luego soltarse de mi agarre y sacar el lubricante de la bolsita ya olvidada, lo mire atento y él se puso nervioso, aquello me hizo reírme-Vaya volviste…

-No del todo-Sonreí burlón y Hiei respondió separando mis piernas y metiendo un dedo en mi virgen entrada- ¡auch! - Aquello dolió y el hizo a propósito.

-Lo siento amorcito-Dijo con un tono irónico, y movió su dedo dentro de mí, me aferre a las sabanas y suspire tratando de acostumbrarme a la extraña sensación, demonios el pene de Hiei no iba a entrar en mi… ¡ahí!, su dedo se sentía raro y el lubricante estaba tan frío, aquello me había hecho volver en mí, y sentir miedo, Hiei me miro y seguro noto mis nervios, con su mano libre empezó a acariciar de nuevo mi pene, aquello me hizo distraerme un poco mientras Hiei seguía hurgando en mi entrada, hice mi cabeza hacia atrás y trate de solo pensar en su mano en mi miembro el cual comenzaba a revivir, no sé en qué momento Hiei introdujo otro dedo y más lubricante, estaba pensando que había investigado de antes como hacer esto…¿Ho ya lo había hecho?

-Hiei…-Le hable de pronto, Hiei no detuvo lo que hacía, solo respondió con un "hn"-¿Ya habías tenido sexo?-Hubo un momento de silencio.

-Ya te dije que eres mi primera pareja…-Dijo con fastidio.

-Pero pudiste tener sexo sin tener pareja…supongo-Insistí.

-Yoite…devuelve al chico atrevido de hace rato, cuando te pones así me das dolor de cabeza-Aquello me hizo querer darle una patada, pero Hiei hizo algo que me hizo gemir como una puta, demonios ¿Qué fue eso? En algún momento toco algo dentro de mí que me hizo sentir raro, rayos casi me corría.

-Q..qué…-No podía formular palabras, Hiei volvía a tocar-¡Ho rayos!-Alce las caderas, quería sentirlo más, Hiei metió otro dedo, y empezó a meterlos y sacarlos con rapidez, aquella chispa se volvió a prender, de nuevo estaba perdiendo los sentidos, se sentía tan bien, tan correcto, esto era tan diferente a la primera vez que nos masturbamos, muy diferente. Hiei saco por completo los dedos, y yo sentía que veía estrellitas, escuche algo romperse estaba muy centrado en mi mareo que reaccione hasta que sentí algo más intentar entrar en mí, algo más grande, Hiei rozaba la punta de su miembro intentando entrar en mí, uso más lubricante, yo solo me deje hacer lo que fuera mis fuerzas se habían ido como para pensar o actuar, sentí de nuevo esa incomodidad cuando el entro, lo hizo despacio pero era extraño, Hiei alzo mis piernas hasta mi pecho y empezó a entrar más y más, me beso cuando vio unas lágrimas caer por mis mejillas.

-Relájate-Susurro con suavidad, con gentileza, extraña gentileza no pude evitar llorar más, estaba feliz, demasiado feliz ¿Por qué? Yo lo amaba mucho ¿Por qué? ¡No lo sé! ¿Estaba bien amarlo así? Tenía mucho miedo ¿Qué haría yo si mañana se iba? ¿Si todo fuera un sueño? ¡Yo no merecía sentirme feliz! ¡No merecía nada! Era una persona hueca-Yoite…-Hiei beso mis mejillas, había entrado en mi pero no se movía, lo miré y volví a poner mis manos alrededor de su cuello.

-¡Prométeme que jamás me dejaras!-Hiei me miro asombrado-¡Ámame aunque no lo merezca!-Es ahí cuando me sentí desnudo, pero no del cuerpo, del alma, desnudo ante él, ante esta persona, Hiei sonrió, era esas sonrisas que pocas veces te brindaba, una sincera.

-Idiota… ¿Cuántas veces debo decírtelo? No importa a donde vaya…siempre acabaré encontrándome contigo… ¿No merecerlo? Ja…el que no merece nada soy yo-Entonces me beso, aquel beso alejo mis miedos y Hiei empezó a moverse, de nuevo el placer, de nuevo los gemidos, de nuevo el cuarto solo se llenó de esos extraños sonidos, el ritmo de nuestros corazones aumentaba, nuestros gemidos se mezclaban, nos convertíamos en uno solo, en algo diferente, éramos algo diferente, jamás me imagine que el amor podría sentirse de esta forma tan extraña, tan cálida, tan inmoral, esto ya no era un amor platónico o un amor doloroso, era otro tipo de amor que jamás creí experimentar, mi cabeza daba vueltas, el placer inundaba mi cuerpo, los besos de Hiei, sus embestidas, en algún punto perdí el conocimiento y mi mundo se hizo negro, algo era seguro, me aferre a él con todas mis fuerzas, yo era feliz tan feliz como nunca imagen serlo jamás.

(…)

De pronto un ruido me hizo despertar, miré alrededor confundido estaba en un cuarto desconocido, me moví un poco y a mi lado estaba Hiei mirando al frente atento, estábamos cobijados con un feo cobertor, yo estaba desnudo, Hiei no estaba seguro, pero no usaba camisa, y entonces recordé donde estaba y que había pasado, mis mejillas se tornaron rojo y volví a recostarme un momento para asimilar todo, mucha información cruzo por mi cabeza, rayos ¿Qué hora era? Volví a mirar a Hiei, este tomo el control remoto y apago la televisión, aquella que me había despertado segundos antes.

-Volviste a la vida-Dijo serio, y luego acaricio mi mejilla-No te muevas mucho…-Dijo en el momento que intente levantarme y mi espalda mi mato, un dolor espantoso-Si…por eso…

-¡D…duele!-Me volví a tirar a la cama.

-Leí que pasaba eso…-Dijo con calma, lo miré enojado y sonrojado, por eso no querías ir abajo maldito, pensé mientras refunfuñaba.

-¿Qué hora es?-Lo mire y este se encogió de hombros.

-Pasado de las 9…-Intente levantarme cuando dijo eso y el dolor me hizo volver a mi lugar-Masoquista…

-O…olvida eso, es tarde…-Intenta levantarme, pero era inútil mis pies se sentían como si fuera un animal recién parido, tambaleaba y cuando quise ponerme de pie me caí.

-Ha eres necio-Dijo mientras se acercaba a ayudarme, alcé la mirada y seguía desnudo, rayos-No babees…-Cerré la boca cuando dijo eso y desvié la mirada, Hiei me ayudo a ponerme de pie y me sentó-Espera un poco hasta que te acostumbres o algo así…iré por tu ropa…

-Hiei…-Hiei me miro-Vístete primero-Dije apenado, Hiei se soltó riendo.

-Idiota-Dijo antes de perderse en el baño, yo espere un rato tratando de acostumbrarme a mi cuerpo raro…demonios había hecho todo aquello con Hiei, demonios estaba feliz, muy feliz que iba a morir.

Hiei volvió con mi ropa, él ya estaba vestido, me ayudo a vestirme aquello me apeno tanto, pero lo deje, después de un rato podía caminar un poco y nos dispusimos a irnos.

-¿Esta bien dejar ese desastre?-Dije mirando la cama, Hiei solo se encogió de hombros y me hizo salir, tal vez en su mente era su venganza a la señora del vestíbulo, suspire y camine como pude, aun me dolía la espalda pero era menos, al menos no me tambaleaba, cuando salimos del lugar una voz conocida y desagradable nos hizo querer correr.

-Miren lo que encontré por aquí-Dijo el peliblanco de nuestras pesadillas, lo miramos con cara de pocos amigos, iba con aquel chico Ryou, el brazo de Bakura lo rodeaba y este se acurrucaba con el desagradable sujeto.

-Sí, que sorpresa-Hiei puso los ojos en blanco y se dispuso a irse.

-Entonces ¿Te sirvió mi consejo? Felicidades larguchon dejaste de ser virgen, ahora eres toda una perra-Uso ese tono el cual a Hiei y a mí nos exasperaba.

-Bakura…-El peliblanco menor intento regañarlo, pero Bakura solo chasqueo la lengua.

-Mejor hazle caso a tu noviecito-Hiei tomo mi mano y me hizo caminar-Se ve lo urgido que estas por metérsela hasta la garganta apúrate-Entonces corrió y tuve que correr, aunque aún me dolía el cuerpo, ni siquiera vi que reacción tomaron los peliblancos pero estaba más centrado en correr y olvidar mi dolor. Después de un rato nos detuvimos-lo siento.

-Está bien-Ladee la cabeza-Entonces por Bakura conoces este lugar…-Ahora entendía.

-Por desgracia-Hiei suspiro-Mejor nos apuramos antes de que mi madre y Yukimi se preocupen.

-Ha…-Mire mi celular y lo encendí, había olvidado que lo traía y bueno tenia algunos mensajes, pero de Miharu, los revisaría al rato.

(…)

Cuando estábamos en la entrada de nuestras casas, nos quedamos un rato pensando y luego nos miramos.

-Hasta mañana…-Susurre, Hiei solo asintió camino un poco y luego volteo y me jalo para besarme rápido y correr hacia su casa, aquello fue gracioso.

Entre a mi casa, y vi a Yukimi con Hina, la madre de Hiei, ambos tomaban café y reían aquello se me hizo sospechoso y alcé la ceja-Volví…-Dije y ambos voltearon.

-¡Bienvenido Yoite!-Dijo aquella peliverde con una sonrisa cegadora, rayos se notaba que Hiei no había salido como ella, pero al menos sabía de donde venía la bonita sonrisa-¿Cómo te fue con mi hijo?-Aquella pregunta me hizo sonrojarme, rayos desvié la mirada y solo asentí un poco.

-Bien..

-Me imagino, se tomaron su tiempo-Tomo un sorbo a su café y me puse aún más rojo. Yukimi lucía tan nervioso como yo y rasco su nuca.

-Me alegro volvieras-Dijo con un extraño tono, era raro verle así.

-Si…con permiso-Dije antes de dejarlos y subir las escaleras, Hina empezó a reír, desconozco de que, yo solo quería un baño e irme a dormir, aún estaba tan feliz, pero agotado.

Me tome mi tiempo en el baño, salí y me fui a mi cuarto, me tumbe en la cama, aunque me levante y mire un poco por el balcón, la luz de Hiei estaba apagada, seguro estaba igual de cansado, luego recordé los mensajes de Miharu, mire mi móvil con un ojo y empecé a leer, no decía gran cosa solo sobre su día, o sobre cosas que hizo Thobari, pero me levante al ver el último.

"Seguro debes estar ocupado con tu novio, el chico es aterrador ¿no? Todos quieren conocerlo, tráelo mañana...le dije a Hanabusa que lo traerías, igual iré por ustedes, buenas noches" -Emoticón de diablito-

Hiei se va a enojar…mire la ventana, seguro estaba dormido. Le envié un mensaje, era lo único que podía hacer, luego me acosté, pero escuché un grito.

-¡De ninguna manera!-Grito desde el balcón.

-¡No tienes alternativa!-Grite desde mi cama.

-¡No iré!-Volvió a gritar.

-¡Sabes que lo harás! ¡Ya duérmete! -Grite de vuelta.

-¡DEJEN DE GRITAR MOCOSOS DEL DEMONIO!-Grito Yukimi.

-¡VETE AL DIABLO ANCIANO!-Grito Hiei.

-¡HIEI CONTROLA ESE VOCABULARIO!-Ahora grito Hina, yo solo me tape la cabeza con una almohada, estaba cansado para esto. Espera ¿Cómo escucho Hina? Que importa, buenas noches.

(…)

Hola! Después de meses sin actualizar vengo con capítulos nuevos, espero sea de su agrado y lamento demorarme tanto.

Quise meter algo de sexo y romance, ya que practico mi redacción en esta área, espero les hubiera agradado.